TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

PoetósferaTeatrósfera › Por la novia y por la dote

Manuel Bretón de los Herreros

Por la novia y por la dote

3 jornadas · 15 personajes · 855 versos

Modo

Acto primero

(Personas: DON ISIDRO; DON ANTONIO; DON SATURIO; DON MILLÁN; MATEO; RAMÓN; DON TIBURCIO; DON MAURO; BLAS; DON SIMEÓN; AMBROSIO; DOÑA ROMUALDA; ROSALÍA; CELESTINA.)

(El primer acto pasa en Sevilla, el segundo en un corlijo, y el tercero en la quinta el*? D. Saturio á una Ligua de Utrera.)

(Sala con alcoba en ei fondo y dos puertas laterales. Éntre otros muebles habrá un espejo y una mesa con escribanía, libros, etc.)

ESCENA PRIMERA

(DON ISIDRO, DON ANTONIO, MATEO.)

Don Isidro

¿Si acabará de traerme la casaca (al espejo) ese bribón?

Don Antonio

Vamos, Isidro; ten paciencia. ( sentado ala 'mesa con un libro en la mano )

Don Isidro

Mateo!

Mateo

( dentro ) Ya voy.

(Cosamas rara! (dejando el libro.) Este libro tiene mucha analogía con mi situación.) Una Celestina.... Celestina se llama la que está destinada á ser esposa de Isidro, ó mia; esa bella joven á quien vi en Cádiz ocho meses hace en casa de doña Angustias. Ah! Su candor, sus gracias hicieron una impresión tan viva en mi alma.. Un rival... Isidro lo es mió —Un padre de un carácter muy singular... Oh! Pues sí he de dar crédito á la fama, ningún padre puede ser tan extravagante como eí de mi Celestina. Ni Isidro, ni yo le conocemos. POR LA DOTE. por D. Manuel Br^pn de los Herreros, reprePríncipe, el dia Sülie mayo de 1832. —Se ve precisado á escoger un yerno entre los dos. — El debe obligaciones iguales (se levanta) á las dos familias. Mi padre y el de Isidro le han pedido casi á un mismo tiempo la mano de su hija. Procuremos saber con maña si ha tenido noticias Isidro. Le ocultaré que conozco á Celestina. — Él tiene poca afición al matrimonio, pero mucha á la dote de veinte mil duros. )

Don Isidro

Mateo! La casaca.— ¿Ilay paciencia para esto? Si voy allá con la espada...

Don Antonio

Hombre, no le trates mal. El pobre muchacho...

Don Isidro

Es verdad.— Tengo un genio tan vivo... Pero por darte gusto me calmo. Es mozo muy listo, travieso, intrigante y tiene una especie de probidad... Gandul, ¿no me traes la casaca?

Mateo

(dentro.) Estoy, ooniendo la charretera

Don Antonio

P fiyé pris- Áienes?

Don Isidro

Calla, nombre! No puede uno con el peso de sus negocios. Sólo las muchachas me dan mas que hacer... Vivan las graciosas ninfas del Bétis! Hov he respondido ya en compendio á quince sempiternas epístolas amorosas, y aun me he dejado algunas sin contestar, porque á las cinco tengo una apues-

Don Antonio

Una apuesta?

Sí; con aquel hidalgo de Osuna. Vamos á ver quién corre mas; su tordo ó mi yegua. Tengo que vestirme, y ese vinagre.

Don Antonio

¿Todavía está Mateo sin amo determinado?

Don Isidro

Sí. Me sirve provisionalmente con permiso de mi rica y anticuada patrona, ese Séneca con faldas...

Don Antonio

Que el médico ha declarado demente?

Don Isidro

Sí; esa opinión le merece mi dulce enamorada, la interesante doña Romualda Galamocha. También Mateo es muy servicial para con ella, y aun á tu casa es capaz de ir á ofrecer sus servicios: tal es y tan decidida su vocación de lacayo.

Don Antonio

Qué quieres! Trata de destruir las sospechas que ha podido infundir el abandono en que fe dejó su amo; pero ya tiene dadas muchas pruebas de honradez y fidelidad. Vamos, recíbele. Es buen jinete, y puede servirte de jokei, ya que eres tan aficionado á esas carreras y á esas apuestas.

Don Isidro

Sí, te confieso que, después de tí, nada amo en el mundo tanto como mis caballo». En cuanto a Mateo... ¿Acabareis de venir, hijo de...

Mateo

Ya tiene usted aquí su casaca ( entra con la casaca.) Estaba tan llena de polvo y de hilachos...

Don Isidro

Venga acá pronto.

Mateo

Apostaría á que alguna costurera... ¡Oh, que lindas costureras hay en Sevilla!

Don Isidro

Eh?

Mateo

Yo estudio con mucha atención los países por donde viajo. Los galanes de Sevilla son campechanos, generosos, amartelados, y en cuanto á ricos..., no hay que hablar: el que menos tiene veinte dehesas, cincuenta cortijos y ochocientos mil pies de olivos... Las damas,.. Hui! la sal del mundo, ojinegras, pié pulido, airoso talle, y un alma y un aquél... Dios nos asista! Los maridos...

Don Isidro

Eli! Ya hasta, señor observador.

Don Antonio

Déjale; queme divierte.

Don Isidro

Anda al correo y tráerne las cartas.

Don Antonio

Sin olvidar las niias.

Mateo

Voy corriendo... — Ah! El señorito de la apuesta me ha dicho que á las cinco en punto...

Don Isidro

Bien.

Mateo

El señor don Elias, honrado prestamista á quien han dado en llamar impropiamente usurero, me ha dicho con la mayor dulzura y amabilidad... que le va á poner á usted por justicia.

Mateo

Mi señora doña Romualda escribe mas que el tostado...

Don Isidro

Sí, está componiendo una novela, y harto será que no me la dedique.

Mateo

El médico dijo esta mañana que no hay remedio para su locura; que es muy difícil volver el juicio á las mujeres, y que harto hará en curar á usted. Ah, ah, ah. (se ric yéndose.)

Don Isidro

Tunante! ¿Cómo se entiende... Pues es que me divierte el muy pillo. ESCENA w rc/Jltc Don Isidro, Don Antonio.

Don Isidro

Mucho celebro tu visita, amigo mió. Precisamente tenia que hablarte de cosas muy sérias.

Don Antonio

(¿Si querrá exigir de mí que renuncie á Celestina?)

Don Isidro

Tu conducta...

Don Antonio

Tienes algo que decir de mí?

Don Isidro

Cómo si tengo? Un hombre como tú no jugar, no apostar, no contraer deudas... Qué horror! ¿Cómo te atreves á presentarte delante de las gentes?

Don Antonio

Esa es buena! Pues ¿qué...

Don Isidro

Ya que no tienes disposición para hacerte célebre como yo, y por otra parte, eres muy rico, adopta á lo menos alguna manía que te dé cierta consideración en el mundo. Échate á especulador; presta dinero á los calaveras elegantes, y para dar principio á tan landable profesión ofréceme cien doblones. Son los que tengo apostados.

Don Antonio

Té «ibes que cuanto yo poseo está á tu disposición.

Don Isidro

Mil veces te he jurado...

Don Antonio

Pagarme?

Don Isidro

Una amistad eterna. — Oh! Pronto seré hombre de dinero. Así que sea mi suegro don Saturio...

Don Antonio

Siendo yo su yerno no te apuraré para que me pagues. ( interrumpiéndole.) sid. ¿Conque te obstinas en soplarme los veinte m* duros?

Don Antonio

¿Con que has lomado por empeño el robarme á Celestina?

Don Isidro

Casarte á la edad de veintidós años! Tú, que eres tan juicioso!

Don Antonio

Sujetarte al yugo de himeneo! ¡Tú, que eres un atolondrado!

Don Isidro

Auto en favor. Nada mas natural que hacer desatinos un atolondrado. Pero un filósofo!

Don Antonio

Auto en favor! ¿Quién mejor para marido que un filósofo?

Don Isidro

No renunciaré por cuanto hay en el mundo á los cuatrocientos mil del pico.

Don Antonio

No desistiré de mi derecho.

Don Isidro

Celestina es la hipoteca de mis acreedores.

Don Antonio

Como el primero de ellos, me apodero de la finca.

Don Isidro

Yo pido moratoria y me caso.

Don Antonio

No en mis dias.

Don Isidro

Cómo que no? Y si es forzoso... (se acaloran los dos )

Don Antonio

Me batiré por ella.

Don Isidro

Y yo por su dote.

ESCENA III

(Dichos, Mateo corriendo.)

Mateo

Qué es eso? Qué es eso? Amigos, camaradas! Capaces de matarse el uno por otro, ¡y ahora quieren ustedes batirse!... Por alguna bicoca; por alguna muchachuela tal vez.

Don Antonio

Quiere que yo renuncie á Celestina.

Don Isidro

Empeñado en hacerme noche sus veinte mil duros!

Mateo

Voy á poner á ustedes de acuerdo. Cásese usted con la muchacha; (á don Antonio.) y usted con la dote, (éi don Isidro )

Don Antonio

Celestina elegirá entre los dos.

Don Isidro

El suegro escogerá su yerno.

Mateo

A propósito; he tomado informes de don Saturio...

Don Antonio

Y qué?

Don Isidro

Qué dicen?

Mateo

Es gran partidario de lo que llaman destino. Todo lo confia á la ventura En sus años verdes se le ofrecieron tres partidos para casarse. Echó suertes entre las tres novias, y por la mas rara casualidad del mundo, dió con una mujer, humilde hacendosa; nada coqueta..., y lo que es mas admirable todavía, tropezó con una madre rica que dió de mamar á sus hijos.

Don Antonio

En efecto, es hombre de mucha suerte.

Mateo

Pues aun es mas portentoso lo que voy á contar. Cae malo; hace llamar á un médico.., al primero que se encuentre; acude... y le cura! Después de tantos milagros bien se le puede perdonar su manía.

Don Antonio

Pues no va tan fuera de camino Muchas veces por demasiada precaución..

Mateo

¡Gran cosa son los dados para excusar disputas y cavilaciones! En materia de casamientos, este expediente es el mas breve y muchas veces el mas seguro. — Pero aquí tienen ustedes su correspondencia: una carta para cada uno. (se las da: ambos se apresuran á abrirlas, se ponen á leer, y en tanto dice Mateo lo siguiente:) (De buena gana me acomodaría con alguno de estos oficialitos. — Desde que mi amo el americano me dejó aquí olvidado, porque tuvo pereza de llamarme, no se me ha presentado conveniencia mejor que... Cualquiera de los dos.j ísid. Ah, ah, ah! ( soltando una carcajada.) ¿Se habrá visto hombre mas original que nuestro suegro futuro?

Don Antonio

Extraño personaje es el tal don Saturio.

Don Isidro

(leyendo alto) ((Considerando el singular apre«cio que me merecen su familia de usted y la del «señor don Antonio de Urbina... »

Don Antonio

(leyendo también alto) «Considerando el sin1 «guiar aprecio que me merecen su familia de usted «y la del señor don Isidro de Figueroa...» Isid* «Y habiéndome escrito al mismo tiempo su pa»dre de usted y el de don Antonio, pidiéndome «para sus hijos respectivos la mano de mi amada «Celestina...»

Don Antonio

«Y habiéndome escrito al mismo tiempo su pa»dre de usted y el de don Isidro, pidiéndome para «sus hijos respectivos la mano de mi ainada Celes» tina...» ísid. «Me he visto muy perplejo para escojer entre »usted y don Antonio...»

Don Antonio

«Eeem.. eñtre usted y don Isidro... » ísid. «Al fin me he decidido...»

Don Antonio

«He mandado extender el contrato nupcial...

Don Isidro

«Y el primero que llegue...» ( continuando.)

Don Antonio

«A mi casa de campo, que dista seis leguas de «Sevilla..» ísid. «Recibirá la dote en metálico.»

Don Antonio

«Y será esposo de Celestina. B. L. M, etc. — » Saturio Fortun.»

Mateo

Esa es una circular. ¿Ha sido intendente ese señor?

Don Isidro

(No hay que perder un momento.)

Don Antonio

(Es preciso partir al instante.) Mateo, ve volando á preparar mi silla de posta.

Don Isidro

Corre á ensillar mis caballos.

Mateo

Ahora no pueden ustedes ponerse en camino ni el uno ni el otro.

Don Antonio

Cómo! ísid. Por qué? Mate El coronel le espera á usted (á Antonio.) en su casa.

Don Antonio

Reniego de su señoría. Mate A las cinco es la carrera de caballos, (á Isidro)

Don Isidro

Por vida del demonio!

Mateo

No puedes faltar á la cita. ( á Isidro ■) Qué se diría?

Don Isidro

Tienes que ver al coronel: no hay remedio. La disciplina...

Don Antonio

Concedámonos una hora de término.

Don Isidro

Yo te la iba á pedir.

Don Antonio

Son las cinco. ( saca el reloj.)

Don Isidro

A las seis podemos partir.

Don Antonio

Poco á poco! Tus potros son águilas. Convengamos en no hacer el viaje á caballo, sino enjilla de posta.

Don Isidro

Me conformo.

Don Antonio

Palabra de honor?

Don Isidro

Palabra de honor.

Don Antonio

(Excelente idea. Mateo me servirá. )

Don Isidro

Bueno. (Mateo me sacará triunfante.) Necesito de ti. ( aparte ú Mateo.)

Don Antonio

Cuento contigo, (lo mismo.)

Mateo

(Bravo! Soy hombre de pro.) ísid. Voy á mi cita.

Don Antonio

Vuelo á casa del coronel.

Don Isidro

No salgas, (aparte á Mateo.)

Don Antonio

Espérame aquí ( lo mismo.) Confío (á don Anto nio.) en tu palabra.

Don Isidro

Y yo en tus cien doblones.

ESCENA IV

(Mateo, solo.)

Mateo

Ah! Gracias á Dios que ya respiro. Aquí de mi genio, que esta es buena ocasión para hacer negocio. Intriga doble, conciencia idem; provechoá dos manos... Los dos se valen de mí. ¿Tan poca ha de ser mi industria, que no he de dejarcontentos á los dos, á lo menos en la apariencia?

ESCENA V

(Mateo, y don Antonio, que llega corriendo.)

Don Antonio

Ah, Mateo de mi alma! Tú puedes hacerme feliz. He salido con Isidro y por no darle que sospechar no le he dejado hasta que le he visto á caballo. Yo tengo orden de presentarme á ese bendito coronel y puede que me detenga mas de una hora. Si megana Isidro la delantera... Es preciso maquinar un medio (dándole un bolsillo.) para detenerle aquí todo el tiempo que puedas...

Mateo

Tomo... en consideración (tomando el bolsillo.) la solicitud de usted. Fácil me será entretener á don Isidro. Él tiene novias, tiene acreedores...

Don Antonio

Es preciso alborotar á los unos y excitar los celos de las otras.

Mateo

No hay cuidado. Haré venir á una Dulcinea de cincuenta años, tan tierna, tan amable, tan pegajosa, que acabará con él antes de dejarle partir.

Don Antonio

Muy bien!

Mateo

Y para remachar el clavo acudirán media docena de acreedores, los mas hebreos que pueda encontrar. ¡Se va á divertir!

Don Antonio

Me das la vida.

Mateo

¡Si le tengo á usted una ley..,

Don Antonio

Voy, voy corriendo á casa del coronel. Si logro mis designios, tu fortuna es segura, (alirsedon Antonio sale don Isidro acelerado, sin verle, por ti lado or::rí¡p.)

ESCENA VI

(DON ISIDRO, MATEO.)

Don Isidro

Ah bri bonazo! Me alegro de encontrarte. Me puedes hacer un gran servicio. He salido con Antonio y por no hacerle entraren malicia he montado á caballo y he vuelto á entrar por la puerta del jardín. Tengo que ir á esa endemoniada carrera. Mi adversario me espera; mi yegua echa espuma, por los ojos y parece que está presagiando el triunfo. -Es menester que yo parta antes que mi camarada, y por supuesto... Mira: ofrécete á ser su postillón.... y perdéos (le dá un bolsillo ) en el pinar que está á la mitad del camino. — Oyes?

Mateo

Ya, ya oigo, (haciendo sonar el bolsillo.)

Don Isidro

Monto á caballo, le dejo atrás, llego, agarro la dote.. ¡Qué bien lo vamos á pasar, Mateo!

Mateo

¡Dará gusto el oir á mi señora doña Romualda Calamocha!

Don Isidro

Demonio! Guárdate bien de decir á esa cuitada...

Mateo

Usted le ha dicho que estaba enamorado.

Don Isidro

Sí; de sus lincas quería decir.

Mateo

Que es muy hermosa...

Don Isidro

Hablaba de su huerta.— Pero el tiempo es precioso. Yo vuelo á mi cita. Cásame con Celestina y te haces hombre. que se hace; y lié aquí el debermas sagrado para uu caballero.,,..

Don Antonio

¿Qué quiere usted decir cor eso, señora? Aca¬

Doña Romualda

¿Es usted amigo del señor don Isidro de ligu croa?.

Don Antonio

Sí, sí; muy amigo. (¡Que no se lo llevase el diablo!),,,

Doña Romualda

Está usted bien penetrado de los deberes de la amistad?

Don Antonio

(Ah bruja!...)

Doña Romualda

¿Se atrevería usted á definirme ese dulce y acrisolado afecto?

Don Antonio

(¿No vendrá Mateo á sacarme de este cautiverio?)

Doña Romualda

Tiene usted por ventura noticia de los pindáricos versos que un vate celebérrimo compuso á tan sublime asunto?

Don Antonio

Uf! (La estrellaría de buena gana.)

Doña Romualda

«Sacrosanta amistad, don de los cielos, » Dulce encanto del hombre...»

Don Antonio

Señora, la poesía admite licencias, pero... (Santo Dios! (dan las seis.) Las seis!) ( intenta escaparse.)

Doña Romualda

No se irá usted; no. ( deteniéndole.)

Don Antonio

¿Quién puede impedirme...

Doña Romualda

No se irá usted, le digo, hasta que lo haya confesado todo.

Don Antonio

Bien, bien, todo lo confieso. — ¿Conque...

Doña Romualda

Confiesa usted que me ama?

Don Antonio

Yo, señora!

Doña Romualda

¿Que le he inspirado á usted el mas vehemente y ardoroso cariño?

Don Antonio

Señora, que me ahorquen si jamás...

Doña Romualda

Estoy pronta á perdonar á usted si lo confiesa.

Don Antonio

Es usted demasiado indulgente, pero...

Doña Romualda

¿Me ama usted?

Don Antonio

(Oh!) Eso es poco. La adoro á usted, la idolatro. (huye.)

Doña Romualda

Conoce usted este papel? ( deteniéndole y enses ñándole la carta.)

Don Antonio

La letra es de Figueroa.

Doña Romualda

Cómo! ¿No es usted quien ha fingido este billete? ¿Quién ha contrahecho...

Don Antonio

Sí, señora, sí, señora. (Para el diablo que niegue nada!) Yo he fingido el billete y... beso á usted los pies.

Doña Romualda

Le permito á usted retirarse (le suelta.)

Don Antonio

(Ali! Ya respiro.) ( corriendo: al salir le detiene don Simeón haciéndole muchas cortesías. )

ESCENA VII

(DON SIMEÓN.)

Don Simeón

Señor teniente, ruego á usted me conceda el honor de saludarle.

Don Antonio

Gracias, pero ahora...

Don Simeón

Yo soy D. Simeón Cuervo y ( deteniéndole con otra cortesía.) Garrones, escribano público...

Don Antonio

Sea en hora buena.

Don Simeón

Y vengo á petición de don Elias Cigüeña, don Ezequíel Lobato, don Judas...

Don Antonio

El diablo cargue con ellos y con todos los israelitas del mundo.

Don Simeón

No son israelitas, son mercaderes... Por auto, que tendré el honor de leer á usted, se le condena á pagar...

Doña Romualda

Mire usted que se equivoca.

Don Antonio

Viene usted mal encaminado.

Don Simeón

Ahí están los susodichos y otros cuatro acreedores mas, que con sus recibos correspondientes...

Don Antonio

Yo no soy Figueroa.

Don Simeón

Y en caso de rebelión una nube de corchetes.

Don Antonio

Ah picaro!..* ( amenazándole.)

Don Simeón

¡Socorro! Favor á la justicia!

Doña Romualda

Yo me voy á desmayar.

Don Antonio

(A Dios, boda!)

ESCENA VIII

(Dichos, acreedores y alguaciles.)

Don Antonio

Le juro á usted por mi honor... (se oponen á la salida de don Antonio.)

Don Simeón

Yo no entiendo ese lenguaje... «En la ciudad de Sevilla... (empezando á leer.)

Don Antonio

Hombre del demonio, yo soy don Antonio Urbina, y no don...

Don Simeón

Oh! Bien leconozco yo á usted. El uniforme...

Don Antonio

Voto á briós! RoMu.Ya siento los preludios del parasismo.

ESCENA IX

(DICHOS, MATEO.)

Mateo

En marcha! Vamos pronto.

Don Antonio

Si estoy sitiado, ¿cómo quieres...

Mateo

El zorro ha caído en su propio (aparte con don Antonio.) lazo. Don Isidro le acusó á usted de tener un desafío á las seis. Fué á casa de usted á tomar los cien doblones; en la puerta le equivocaron con usted á causa del uniforme, y á estas horas ya está en la prevención.

Don Antonio

De véras!

Mateo

Vámonos volando.

Don Antonio

Y que haré yo para escaparme?

Mateo

No perdamos tiempo que mi fidelidad, mi celo.. (No dejaré de extraviarle en el pinar.)

Don Antonio

Feliz idea! (como inspirado.) ¡Oh mi querida, mi generosa (echándose á los piés de doña Homualda. ) tia! Qué acabo de saber? Sime y Acre. Su tia!

Doña Romualda

Cómo!

Don Antonio

Con que consiente usted en pagar mis deudas? Oh sorpresa! Oh munificencia!

Señora... (cercando ádoña Homualda.)

Doña Romualda

Qué es esto? Yo..', no sé dónde estoy.

Don Antonio

Mi eterna gratitud... (quiere hablar doña Romualdo y don Antonio se lo impide abrazándola muchas veces hasta que ella se sienta fatigada, y él desaparece burlando á los acreedores.) Oh tia benéfica! Corre, Mateo, (cáse, y Mateo le sigue restallando el látigo.)

Mateo

Plaza, señores! ¡La lia paga, la tia paga!

Doña Romualda

Uf! Av! Oh! Huí! No puedo mas.

Don Simeón

Aquí está la providencia...

Doña Romualda

Qué quiere de mí esta canalla? Socorro!

Don Simeón

El dinero!

Doña Romualda

El éter, Sigismunda; el éter! (se levanta.)

Don Simeón

El dinero, el dinero!

Doña Romualda

El éter! El éter! (desapareciendo.)

Don Simeón

El dinero! El dinero! (siguiéndola con todos los acreedores.) La escena es en un cortijo. Sala sencillamente amue¬

Blas

A la derecha mesa de despacho; á la izquierda una ventana practicable, una puerta en el fondo y otra á la derecha, las dos con llave.

Acto segundo

ESCENA PRIMERA

(DON MILLÁN, RAMÓN.)

(Es de noche: un gran velón alumbra la escena. D Mi-)

Don Millán

en bata y gorro, sentado á la mesa. Ramón haciendo ramilletes de flores que loma de una cesta.)

Ramón

Caramba! Bien hice yo en coger las flores con tiempo. Qué tormenta! Qué diluviar! Pues si vamos á la hacienda de don Saturio, milagro será que no se atasque la galera. ¡Cómo está ese camino, Dios mió! Dicen que se ha desbaratado el arrecife: ¿no es verdad, señor don Millan?

Don Millán

Sí. Déjame escribir.

Ramón

Aun tardará en amanecer. ¡Tempranito la tomo yo para hacer los ramilletes de boda! Ya se ve, si hemos de echar á andar al salir el sol... Y aun por eso pasa la noche en casa don Tihurcio.

Don Millán

Sí, si. — ¡Qué terrible es el momento en que se casa una sobrina!

Ramón

Usted la casa con un tonto; pero la señorita Rosalía dice que así los quiere su merced.

Don Millán

¡Desprenderme lo menos de la vigésima partede un caudal ganado con tantos afanes!

Ramón

Sí, porque usted es administrador del señor don Saturio...; digamos; de sus bienes, hace mas de veinte años. No es verdad, señor don Millan?

Don Millán

Pero me consuelo. Aquí vivo tranquilo, en esta casa de don Saturio, que me pertenece, á tres leguas de su granja. Vamos, aun puedo mirar por sus negocios.

Ramón

Sin descuidar los de usted. ¿No es verdad, señor don Millan? (se oyen ladridos dentro.)

Don Millán

Calla. No oyes ladrar á Caco? Esta casa está aislada en medio del pinar, y andan tantos rateros... Le desataste?

Ramón

Pues no lehábia de desatar? — (Mentira; pero está muy oscuro, hace frió, y no tengo gana de bajar al zaguan.)

Don Millán

Bien; acaba tus ramilletes. — Sí, la dote es mas que suficiente para mi sobrina. Ella no está muy enamorada que digamos de ese don Tihurcio, pero don Tihurcio es muy rico; Rosalía tiene diez y ocho años, es andaluza, necesita un marido, y se casa. Dentro de dos horas todo el mundo estará ya en pió. — Don Saturio me ha mandado un propio diciéndome que esta boda se hará al mismo tiempo que la de su hija Celestina — La galera está prevenida, montamos, y antes de medio de dia llegadlos á mi granja..

Ramón

A su granja de usted?

Don Millán

A lado don Saturio. ¡Que no pueda yo perder esta costumbre! Ya se vé, como tengo tanto cariño á don Saturio, le miro como otro yo: á fuerza de manejar sus bienes los tengo tan asidos á mi corazón, que los considero como propios, {se oye ruido como de llamar d una puerta distante.)

Ramón

(Lo creo sin que lo jures.)

Don Millán

No, pues ahora no me equivoco. — Están llamando. (nuevos golpes.)

Ramón

Si, señor, llamando están.

ESCENA II

(DICHOS, ROSALÍA.)

Rosalía

Ay tio! Yo me vengo á refugiar {corriendo á medio vestir.) al lado de usted. Toda tiemblo, y mi corazón... Yo creo que me vá á dar algo.

Don Millán

Pues qué te sucede?

Ramón

Las ventanas de usted dan al camino, y bien ha podido usted ver...

Rosalía

Yo asomarme? Dios me libre! Hace un cuarto de hora que están llamando, y dan unos golpes... Dios mió, qué poca*consideracion! ¡Despertarla ¿ una de ese modo en la víspera de su boda!

Don Millán

Es preciso ir á llamar á los mozos.

Ramón

Yo no me atrevo.

_(Se aumenta el ruido; ábrese la puerta; Rosalía se oculta detrás de su tio; don Tihurcio aparece con la casaca debajo del brazo, una espada en la mano derecha y una luz en la izquierda, acercándose de puntillas.)_

ESCENA III

(DICHOS, DON TIBURCIO, RAMÓN, DON TIBURCIO.)

Rosalía

Ah! ño me llegábala camisa al cuerpo.

Don Tiburcio

Chist! Chis t!

Rosalía

(Qué nos dirá?)

Don Tiburcio

Silencio, (acercándose mas.)

Don Millán

Vamos..

Rosalía

Diga usted... (llaman con mas fuerza.)

Don Tiburcio

Vengo á decir á ustedes...

Rosalía

Que?

Don Millán

Acabemos.

Don Tiburcio

No hay que asustarse.

Don Millán

No hablará usted? i

Ramón

Pronto! >(á un tiempo.)

Rosalía

Yo me impaciento. )

Don Tiburcio

Que están llamando á la puerta, (con misterio.)

Don Millán

Bá!

Rosalía

Miren qué embajada!

Ramón

Noticia fresca!

Mateo

(dentro) Qué noche de Satanás! Por poco no me rompo las narices.

Don Tiburcio

Ladrones son. (espantado.) Esa es la voz de José María.

Rosalía

Virgen de Guadalupe!

Don Isidro

(dentro ) Hola! Hácia allí distingo una luz. Adelante.

Ambrosio

(dentro.) Con cuidado. A la derecha.

Ramón

Esa es la voz del tio Ambrosio.

Rosalía

Ah! Ya respiro.

Don Millán

¿Quién demonios viene á estas horas á mi casa?

Don Isidro

Avanza, pedazode alcornoque, {entra empujando á Mateo.)

ESCENA IV

(DICHOS, DON ISIDRO, DON ANTONIO, MATEO, AMBROSIO.)

Ambrosio

Alabado sea Dios! Aquí le traigo á usted estos huéspedes, don Millan.

Rosalía

Hola! Son oficiales!

Don Tiburcio

A la cama, señorita!

Don Isidro

Disimule usted la manera un poco brusca con que hemos pedido hospitalidad; pero no hemos podido pasar de aquí. Mi postillón no quiere avanzar. La carretera está endemoniada, y hasta que se haga de dia...

Don Antonio

La fatalidad me persigue.— Llueve á torrentes, sobreviene la noche, ese perillán pierde el camino en medio del monte, y rompe mi silla á cien pasos de aquí. No deje usted salir la de ese ( aparte á Millan.) otro oficial

Don Millán

Eh?;, Isid Me encuentro con mi pobre camarada en tan triste situación, (riendo.) me enternezco, y veo que bien puedo consentir sin imprudencia en tomar posada por algunas horas. Brilla una luz en medio de las tinieblas: llegamos á tientas: llamamos; no responden; ordeno el sitio, dispongo el asalto; ataco, capitulan, y entramos militarmente en esta casa, contando con la indulgencia de núes-j tro patrón, y con una bodega bien provista. — No le preste usted ningún carruaje. ( aparte á Millón).

Don Millán

Eh?

Ambrosio

Pardiez, yo no les quería dejar entrar, pero estos señores son tan corteses... Viendo yo que iban á derribar la puerta..., la he abierto por economía. Voy á hacer que (á don Isidro) metan su coche de usted en el zaguan.

Don Isidro

Que no desenganchen, porque así que amanezca me voy echando demonios.

Don Antonio

(Ya no hay esperanza para mí.)

ESCENA V

(DICHOS, AMBROSIO.)

Rosalía

Sean ustedes muy bienvenidos, caballeros. Mi íio tiene mucha satisfacción en hospedar á los caminantes extraviados y en tratarlos como amigos. Vendrán ustedes cansados; no les faltarán excelentes camas. Es natural que tengan frió: se hará una buena lumbre. Necesitarán ustedes reparar sus fuerzas: mi tío tiene soberbios vinos, y sobre todo un manzanilla delicioso.

Don Millán

(Ah lengua de escorpión!)

Don Isidro

¡Qué linda y qué amable criatura! {ojiarte á Mateo.)

Mateo

Me gusta mas que su tio.

Rosalía

Pero... Ustedes me han de perdonar. Me olvidaba... ¡Jesús qué vergüenza! El miedo me hizo levantarme tan de prisa, que... Por Dios, no me miren ustedes. — Yo me retiro, señores; beso á ustedes las manos.— -^Voy á ponerme muy galana para volver á verlos, y á que me vean.)

ESCENA VI

(DICHOS, ROSALÍA.)

Don Tiburcio

(Bueno! Mi novia se vuelve á acostar. Ya estoy mas tranquilo.)

Don Isidro

Estoy molido, (sentándose.)

Don Antonio

Con el vuelco estoy que no tengo hueso que me quiera bien, (sentándose.)

Mateo

Ay!... Ese maldito alazan tiene un trote desesperado. (sentándose )

Don Tiburcio

Así, así, con franqueza: no hay que incomodarse. — Amado tio, (aparte á Millón.) dos palabritas. Usted aloja á esos señores: no es verdad? Sea muy enhorabuena; pero bien puede usted cumplimentarlos solo: está usted? Yo me caso mañana y no soy de bronce. Buenas noches, (váse.)

Don Isidro

Cosa mas singular! {observando á don Tiburcio por donde se fue.) Esa figura me recuerda... Vamos, toda la cara del subteniente Ibañez... No he visto cosa mas parecida.

Ramón

Voy, voy á mandar echar leña... Estos señores no querrán camas para tan poco tiempo.

Don Isidro

No; pero sírvenos tres botellas de manzanilla.

Don Antonio

(Le parece que está en una posada.) Mill (Si se os volviera tinta!)

Ramón

Voy volando.

ESCENA VII

(DON MILLÁN, DON ISIDRO, DON ANTONIO, MATEO.)

Mateo

Lindamente! A botella por barba.

Don Isidro

Descanso una hora; brilla el alba; {á don Millón.) le doy á usted un tierno abrazo; parto, vuelvo, me apeo.., y el bueno (bajando la voz:) de don Saturio me recibe en su seno paternal.

Don Millán

Cómo! Don Saturio...

Don Isidro

Soy su yerno, (kparte á don Millan.)

Don Millán

Ah!... ¿Conque...

Don Antonio

Mande usted que compongan {apar te. á dpn Millan.) mi carruaje, y que esté listo antes de qüe amanezca; que me vá en ello mas que la vidai Es preciso que antes de tres horas me vea yo en casa de don Saturio Fortun.

Don Millán

(en voz baja ) Don Saturio! Qué dice usted? Anto¿Soy su yerno, (en secreto.)

Don Millán

Oh, oh! — (Pues don Saturio (aparte.) no tiene mas que una hija, y mal puede... No me fio mucho de esta gente.)— Señores hace veinte años que soy amigo y administrador de don Saturio Mañana caso á mi sobrina Rosalía. Aquí está su novio don Tiburcio Becerril, y su boda se ha de celebrar al mismo tiempo que la de ustedes en mi quinta..., en la quinta de don Saturio. He pasado la noche en registrarlas cuentas de mis arrendadores..., los de don Saturio quería decir; y tengo que ponerme en camino muy temprano — En el zaguan está (á don Isidro ) su silla de usted, y cuando guste puede continuar el viaje — La de usted está inservible, y aquí (á don Antonio.) no hay ahora quien la pueda componer. Yo estoy tan rendido como ilstedes pueden estarlo. Me retiro, pues, sin ceremonia, contando con su indulgencia, como ustedes han ténido la bondad de contar con la mia.

Don Isidro

Ese hombre es un mentecato.,

Don Antonio

Un loco ((aparte los tres.)

Mateo

Un cernícalo.

Don Millán

(Qué cara tienen de estafadores! {tomando una luz.) Por si acaso bueno es cerrar y no dejarles mas paso libre que de aquí al zaguan. {váse por la puerta del fondo cerrándola. Al mismo tiempo entra Ramón por la derecha.)

ESCENA VIII

(DON ISIDRO, DON ANTONIO, MATEO, RAMÓN, DON ISIDRO, MI QUINTA, MIS ARRENDADORES, EL BUEN PATRÓN.)

(ha perdido la chaveta.)

Ramón

No lo extrañe usted, mi teniente. Esas distracciones son muy disculpables en un administrador. — Pero, me olvidaba... Ya tienen ustedes una famosa lumbrada abajo en la cocina, y las tres botellas sobre una mesa.

Don Isidro

Buen ánimo, Antonio! que si amor te abandona, Baco te consuela.

Don Antonio

No he menester nada.

Don Isidro

Estás de mal humor? Mas podia yo estarlo, que me han tenido dos horas arrestado en tu lugar, y mientras tanto te has declarado amante de la amabilísima doña Romualda — Oyes? Por qué no te casas con ella?

Don Antonio

Esas bromas... (enfadado.)

Don Isidro

Chico, mira qus es un partido excelente.

Mateo

Verdad es que tiene mas años que la Giralda, pero...

Don Isidro

Mejor: con eso enviudarás mas pronto.— Ah! ya sabes que a instancias tuyas hemos convenido en no viajar á caballo, sino precisamente en carruaje

Don Antonio

(Oh cielo! Ningún arbitrio me queda.)

Don Isidro

Vamos á ver que tal es el manzanilla del señor don Mi lian.

Don Antonio

Buen provecho. Yo no tengo sed.

Don Isidro

Volvere á pasar una hora contigo, á darte el último vale y á recibir tus órdenes para el suegro.

(vase riéndo.)

Mateo

(Y yo ayudado de mi ingenio é inspirado con unos cuantos vasos del sabroso néctar, me aprovecharé de esta demora ) — Senor don Antonio . vuelvo al instante. No hay que desmayar. Aun no pierdo la esperanza de sacarle á usted del apuro.— (Y de aumentar mi trapillo.)

ESCENA IX

(DON ANTONIO, RAMÓN.)

Don Antonio

(Qué haré? Mi silla descompuesta por la torpeza de ese Mateo; la de Isidro pronta á partir... Estoy desesperado.) Digiste que habita en esta casa... (a Ramón.)

Ramón

Don Millan Gorgojo, administrador y apoderado general de don Saturio Fortun.

Don Antonio

(Obediente Celestina, á las órdenes ( paseando con agitación) de su padre, será esposa de un atolondrado que, sólo codicia su dote... No puedo soportar esta idea. — Si pudiera, valiéndome de don Millan... Ah! qué ocurrencia!) Amigo

Don Millán

papel, tintero... (con mucha viveza.)

Ramón

Ahí tiene usted la escribanía.

Don Antonio

Bueno... ¿Cuánto dista de (escribiendo con rapidez) aquí la quinta de don Saturio?

Ramón

Tres leguas.

Don Antonio

Sabrás tú ir allí?

Ramón

No he de saber si no hago otra cosa todos los dias?

Don Antonio

Quieres ganarte un par de doblones?

Ramón

Qué mal me vendrán?

Don Antonio

Vuela con este billete á casa de don Saturio.

Ramón

Corriente.

Don Antonio

Di que te le ha dado un forastero.

Ramón

Bien.

Don Antonio

Es preciso entregarle...

Ramón

Antes de dos horas.

Don Antonio

Con sigilo, (poniendo la oblea.)

Ramón

Entiendo, (se ata un pañuelo á la cintura.)

Don Antonio

Qué haces?

Ramón

Monto á caballo.

Don Antonio

Correrás?

Ramón

A rienda suelta.

Don Antonio

Eh! Y el dinero?

Ramón

Cuando le haya ganado, mi teniente.

Don Antonio

Te doblo la propina.

Ramón

Mejor. — Pero la puerta del zaguan está cer¬

Don Antonio

Cómo haremos?

Ramón

El tio Ambrosio no me querrá abrir. — (correa la ventdhá.tüe je usted...

Don Antonio

A dónele vas?

Ramón

A echar por el atajo.

Don Antonio

Pero....

Ramón

De un salto al terradillo y de otro al suelo.

Don Antonio

Y si te rompes la crisma?

Ramón

Tal dia hará un año. (salta.)

ESCENA X

(Don Antonio, solo.)

Don Antonio

Ya estoy mas sosegado. Ese aviso dará lugar á explicaciones que faciliten... Pero no; sólo conseguiré retardar mi desdicha.— Si Mateo encontrase algún medio... Si yo pudiera... Ya vienen. Disimulemos. La ironía de Isidro me desespera. Aparentemos resignación, no perdamos de vista á

Mateo

y no dejemos escapar la menor desús señas

ESCENA XI

(DON ANTONIO, DON ISIDRO, MATEO.)

Don Isidro

Pensabas pasar la noche en la cocina, belitre?

Mateo

Si tengo mas hambre que un convaleciente!

Don Isidro

Hay valor para haberse Bebido este gandul casi una botella de manzanilla!

Mateo

Usted se ha bebido la segunda y ha dejado agonizando á la tercera.

Don Isidro

¡Para que yo te reciba de jokei, borrachon!

Don Antonio

No tengas cuidado, que si me proteges... (bajo á Antonio.),

Mateo

Chist! (bajo ádon Antonio.) ¡Vaya que tiene usted un modo de (ádon Isidro.) enjuiciar!...

Don Isidro

(La silla está corriente; mis (aparte sin oirle.) caballos son de azogue, y en dándoles yo una orden, una... El maldito manzanilla se me sube á la cabeza.)

Don Antonio

Qué piensas hacer? (aparte á Mateo.)

Mateo

Veremos.— Hágase usted el dormido (aparte á don Antonio.) y esté alerta.

Don Isidro

Llego, el suegro me sale á recibir.— Me formo una idea muy cómica de ese personaje, (reclinado en el sillón.)

Don Antonio

(Finjamos. —) (toma un sillón y lo coloca á cieita distancia del de don Isidro.) Por grande que sea mi pesar aun es mayor mi cansancio, y el sueño... (se recuesta en el sillón.)

Mateo

Por mucho que hostigue el hambre, me atormenta el sueño mas todavía. Voy á ver si puedo...

(coloca otro sillón en medio y se reclina.)

Don Antonio

Qué tres leguas tan eternas! (volviéndose.)

Don Isidro

Si parecen tres postas! (volviéndose.)

Mateo

(Tres postas! — Si en efecto... (reflexionando.) Escuchemos, y reflexionemos.) (don Antonio y Mateo fingen que duermen.)

Don Isidro

Pues, señor, esto es hecho. Llego, saludo á mi suegro. — Le conocería entre mil. Será hombre de peluca, por supuesto, regordete, panzudo, colorado, chapado á la antigua... Pero ¿qué ángel tutelar se aparece y me saluda con cierto aire campestremente ruboroso? Es mi novia; la interesante Celestina!

Don Antonio

Oh cielo! (entredientes.)

Don Isidro

Antonio tiene pesadilla.

Don Antonio

(No me falta nada para ahorcarme.)

Don Isidro

Bonita muchacha! ¿A quién no cautivan su negro cabello, sus ojos seductores, sus veinte mil duros... Duermes, Antonio?

Don Antonio

No; todavía no.

Don Isidro

Ni yo; pero poco tardaré. Buenas noches.

Don Antonio

Buenas noches.

Mateo

Buenas noches.

Don Isidro

Felices. — (Sin embargo (se levanta de repente.) mientras duermo sobre este maldecido sillón de Moscovia, no me haría gracia que te apoderases de mi carruaje, camaradita. (Vá á la puerta.)

Mateo

(La hemos logrado!)

Don Antonio

(Soy perdido!) (cierra don Isidro la puerta y guarda la llave en el bolsillo del chaleco.)

Mateo

No hay que perder (bajo á don Antonio) la esperanza. Duerma usted, y oido á la caja.

Don Isidro

Ahora les permito conspirar ( sentándose.) contra el himeneo y la fortuna.

Mateo

(Escucha atentamente á don Isidro, y parece meditar algún proyecto.) (Conspiraremos).

Don Isidro

( casi dormido.) Exquisito vino tiene el patrón! El tal don Millan es otro original estrambótico. Mi quinta..., mis arrendadores... Pues; y el otro apunte del chafarote! Tan grotesco, tan cari-acontecido... (don Antonio hace un movimiento.)

Mateo

(aparte á den Antonio.) Paciencia y roncar.

Don Isidro

Cuando yo digo que es el vivo retrato del subteniente Ibañez... Aguarda! Pues su regimiento debe de estar acantonado en Utrera, cerca de la quinta de mi suegro!...

Mateo

(En Utrera! Bueno! No lo echaré en saco roto.)

Don Antonio

(Nada! No se dormirá.)

Don Isidro

(articulando apenas y luego se duerme.) Ah valiente! Ah valiente! Viva mi yegua! Ah chiquita!

Don Antonio

(bajo á Mateo.) Duerme?

Mateo

Sí. — ¿Él no ha visto nunca á don Saturio?

Don Antonio

Jamás.

Mateo

Ni conoce su quinta?

Don Antonio

Ménos.

Mateo

¿Ni el pais...

Don Antonio

Tampoco, (hace don Isidro un ademan, y los otros vuelven á fingir que duermen.)

Mateo

(bajoá Antonio.) Duerma usted!

Don Isidro

(despierta despavorido.) Ah diabólica doña Romualda! ¡Que hasta en sueños me ha de perseguir esa pantera!

Mateo

(como despertando.) Oaaa!... ¡No le han de dejar á uno descabezar el sueño! (se acurruca.)

Don Antonio

(Celestina! Celestina! )

Don Isidro

(La dote! La dote!) (un momento de silencio.)

Mateo

(Ya duerme!)

(Se levanta, hace á D. Antonio una seña disimulada indicándole que no se mueva, y se inclina hacia don)

(abre D. Isidro los ojos y nota que Mateo se acerca á D. Antonio como observando si duerme.) (Alguna picardía de las suyas está maquinando. — Escuchemos.) (vuelve á su actitud de dormir al sentarse Mateo.)

Mateo

(Ni uno, ni otro duermen, y los dos me escuchan. Bueno!) Quiero aprovechar un momento (alto) ara reflexionar acerca del compromiso en que me alio.

Don Isidro

(Oigamos!)

Don Antonio

(Oigamos!)

Mateo

Mucho quiero á estos dos muchachos; pero los dos no pueden casarse áun tiempo con Celestina..; y en mi mano está hacer dueño de la suya al uno ó al otro. — Meditemos. — (D. Isidro y D. Antonio aplican el oido.) Quién será el dichoso? (D. Antonio le pone un bolsillo en la mano izquierda.) Mucho me voy venciendo hácia el flanco izquierdo — (D. Isidro le pone otro en la derecha.) Se restablece el equilibrio.

Don Isidro

(al oido.) Si yo no consigo inclinar la balanza, te rompo las costillas.

Mateo

Esas palabras son de mucho peso. (Contramarcha por la derecha.) (Se levanta con precaución, examina á D. Antonio, que finge dormir, le hace una señal de inteligencia, y se acerca á D. Isidro.) I 8iD. Vamos; qué tenemos? (hablan á media voz.)

Mateo

Todo lo he descubierto, (con tono misterioso.)

Don Isidro

Cómo!

Mateo

He hablado en la cocina...

Don Isidro

Con quién?

Mateo

Con ese oficial... Fué mi amo hace tiempo.

Don Isidro

Cómo se llama?

Mateo

Ibañez.

Don Isidro

Ibañez!— (Bien decía yo.)

Mateo

Su regimiento está muy cerca de aquí.

Don Isidro

(vivamente.) Pues, dónde estamos?

Mateo

Aúna legua de Utrera.

Don Isidro

¿Cómo, si no hemos andado mas que tres leguas?

Mateo

No, señor: dos postas.

Don Isidro

Pero el postillón...

Mateo

Sobornado.

Don Isidro

Esta casa...

Mateo

La del suegro.

Don Isidro

Ese don Millan...

Mateo

Es don Saturio.

Don Isidro

Esa Rosalía...

Mateo

Es Celestina.

Don Isidro

Ese don Tí burdo...

Mateo

Novio fingido. Es Ibañez.

Don Isidro

Pero ¿á qué fin...

Mateo

Don Saturio quiere observar á ustedes dos para escoger, y como tiene ideas tan originales...., — Ya lo sabe usted, ha dispuesto esa farsa...

Don Isidro

Es posible! Ya decía yo que las tres leguas... Y en efecto, aquí una especie de suegro, una novia...

Mateo

Pues! ¿Y no veia usted qué caviloso estaba el pretendido don Millan...

Don Isidro

Sí, sí, y áun se le escaparon unas palabras. Mi quinta, mis arrendadores..., eh?

Mateo

(con fingida sencillez.) No he reparado en eso.

Don Isidro

(No apoya esta observación. Sin duda habla de buena fe.)

Mateo

(aparte á D. Antonio.) Gracias al manzanilla se tragó el anzuelo.

Don Antonio

(Qué dicha!)

Mateo

(ó D. Isidro.) Como por desgracia han llegado ustedes juntos, está autorizado don Saturio para elegir.

Don Isidro

Es verdad.

Mateo

Chist! — Prefiere á don Antonio.

Don Isidro

Malo!

Mateo

Pero la chica le prefiere á usted.

Don Isidro

Bueno!

Mateo

Voy á despertarle y consultemos los tres.

Don Isidro

Detente! Qué vas á hacer? Con su filosofía y sus sentencias es capaz de alucinar á la muchacha. Es preciso echarle de aquí.

Mateo

Y cómo?

Don Isidro

Si yo pudiera...

Mateo

Cederle el carruaje!— El caso es que podría sospechar... Ah! Dígame usted: (después de un momento de reflexión.) él no habra reconocido á nadie: eh?

Don Isidro

No.

Mateo

Pensará que estamos todavía á tres leguas de la quinta.

Don Isidro

Sin duda.

Mateo

Chist!... Va á partir al moipento.

Don Isidro

(Bravo!)

Don Antonio

(Bravísimo!)

Mateo

Finja usted que duerme, y atención á lo que voy á decir.

Don Isidro

Soy yo tonto? (recostándose.)

Mateo

Vamos pronto! Arriba esos huesos! (á don Antonio.) .rao. Qué hay de nuevo? ( fingiendo despertar.)

(ate. Chist!,.. No hay que perder un instante... Ahora que duerme... nto. Qué ha sucedido? [ate. He hecho creer á don Isidro que estamos en la quinta del suegro.)

Don Antonio

Cómo! (fingiendo admiración )

Mateo

Que don Millan es don Saturio.

Don Antonio

De véras?

Mateo

Chist! Y que su sobrina es la novia.— Don Isidro se ha vuelto á dormir, imaginando un medio para alejarle á usted de aquí y hacerle servirse de su carruaje, (hace una seña de inteligencia.) Vnto Pero, de qué modo? ate. Aprovechemos la ocasión.

Efectivamente, yo recuerdo...

Don Isidro

(Adiós! Ahora Ya á caer de su asno y me pierde.)

Sin embargo... !sid. (Vamos, no se irá!)

Don Antonio

Me enganas, Mateo?

Mateo

Yo no soy capaz de engañar á nadie.

(Píllastron!)

Mateo

Chist!.. Trata de aparentar que renuncia á Celestina.

Don Antonio

Pues; para echarme de aquí.

Mateo

Pero de un momento á otro puede saber la verdad.

Don Antonio

Oh cielo! Cómo haremos?...

Mateo

Sáquele usted con tiento la llave del bolsillo, abra la puerta; suba á la silla, y arrea que es tarde!

Don Isidro

(haciendo asomar la llave que puso en el bolsillo del chaleco.) (Ah! Ya respiro!)

Don Antonio

(acercándose.) Si ahora despierta, la logramos.

Mateo

Yo respondo á usted de que no despertará.

Don Antonio

(Y yo.)

Don Isidro

(Y yoT)

Don Antonio

(tratando de tomar la llave.) Sus labios se agitan.

Mateo

Estará soñando.

Don Isidro

(fingiendo soñar.) Sí; aquí me quedo. Parte, parte... Yo renuncio á Celestina. — Buen viaje.

Don Antonio

Mil gracias, (tomándola llave.)

Don Isidro

No puede contenerla risa, (aparte á Mateo.)

Mateo

En! Quieto! Sea usted mártir, (bajoá don Isidro.)

Don Antonio

Volemos, y para precaver nuevos (abriendo.) obstáculos dejemos cerrada la puerta, (vase echando la llave á la puerta.)

ESCENA XII

(DON ISIDRO, MATEO.)

Don Isidro

Ah, ah, ah. Creí que reventaba (levantándose y soltando la risa.)

Mateo

Calla! Pues ha cerrado la puerta! Don Antonio, don Antonio! (corriendo á la puerta.)

Don Isidro

Que haces, maldito? Ahora le llamas?

Mateo

No señor, sino que... (turbado.) La llave queda puesta á la parte de á iuera; pero qué hacemos con esto, si ha cerrado? (Me ha dejado en las hastas del toro!)

Don Isidro

¡Cómo baja las escaleras de cuatro en cuatro!

(riéndose. )

Mateo

(Que no se rompiera la nuca!)

Don Isidro

Qué es eso? ¿Por qué estas tan azorado?

Mateo

Cá! No, señor... ¡Si estoy tan contento!... (Ah perro, traidor!)

Don Isidro

Oyes? Ahora reflexiono.— El postilion le sacará del error.

Mateo

No tal... Ya sabrá don Antonio... (cortado.) (Va á descubrir mi entruchada y me mata.!)

Don Isidro

Ah, ah, ah! Temblando estaba (riendo.) no se empeñase en quedarse aquí.

Mateo

Disparate!

Don Isidro

Ah, ah, ah! ( riendo )

Mateo

Ah, ah, ah! (esforzándose á reir.) (Me tiraría por esa ventana.)

Don Isidro

Calla. Escuchemos, (aplicando el oido.)

Mateo

Ya va echando chispas. — (Y yo estoy dado á Lucifer.)

Don Isidro

Bien malicié yo alguna cosa al entrar.*

Mateo

Oh! ¡Si tiene usted una penetración...

Don Isidro

Habernos hecho entrar á oscuras en la sala mas humilde de la quinta...; Aquello de hablar en secreto... Pero el bueno de Ibañez!... Al primer golpe de vista le conocí.

Mateo

Es usted- el mismo demonio Qué talentazo!

Don Isidro

El tuyo merece mil elogios y tu estratagema...

Mateo

Le ha gustado á usted?

Don Isidro

Extremadamente.

Mateo

Lo celebro mucho. — (Reniego de ella.)

Don Isidro

Ven á mis brazos. Eres un guapo mom; travieso, emprendedor, capaz de engañar á cualquiera..., menos á mí.

Mateo

A usted? Ya, ya! Bonito es el niño para que le engañen!

Don Isidro

Y para que no lo dudes me vas á hacer el obsequio de no separarte de mí.

Mateo

¡Cómo...

Don Isidro

Tunanton! Buenas ganas se te pasan de ir á alcanzar á mi rival y descubrirle el enredo por pillar otra propina.

Mateo

Yo? Dios me libre! (Maldita sea mi fortuna!)

Don Isidro

Gente viene No te muevas de aquí. Si das un paso... (Va amaneciendo.)

ESCENA XIII

(Dichos, Rosalía, (viene por el fondo.))

Don Isidro

(Ah! La hermosa Celestina!)

Mateo

(Ahora se descubre el pastel!)

Rosalía

Ah! mi sorpresa... Qué rubor! Perdone usted. Yo me retiro

Don Isidro

(deteniéndola.) No me prive usted de su vista encantadora

Rosalía

He oido que el coche se alejaba, y no creía que estuviese usted aquí: lo aseguro.

Don Isidro

Qué importa? Deténgase usted, que no soy ningún cafre.

Rosalía

Tengo que hablar á mi tío...

Don Isidro

(aparte á Mateo.) El tio, Mateo!

Mateo

Sí..., el tio!

Rosalía

Y á don Ti burdo.. Isid El novio: no es verdad?

Rosalía

El que será esta tarde mi marido.

Don Isidro

(aparte á Mateo.) ¿Sabes que representa el papel á las mil maravillas?

Mateo

Es mujer.

Don Isidro

Su novio de usted es un joven gracioso, agudo...

Mateo

(Como punta de colchón.)

Rosalía

Qué dice usted? Nada de eso. Á mí me parece un infeliz: muy complaciente, dócil como un borrego... En fin, muy a propósito para marido.

Don Isidro

(Pues la muchacha se explica!) Rosa Y estoy muy contenta ae mi boda. Así ejerceré en casa un imperio absoluto; gastaré á mi antojo; reñiré, perdonaré, dictaré leyes... Dicen que esta es la felicidad de Jas mujeres.

Don Isidro

(Esta quiere sondearme.) Mate ( aparte á D. Isidro.) Bien ha aprendido la lección la hija de su madre.

Don Isidro

Señorita, ¿quién no se tendrá por dichoso en ser esclavo de usted? Las cadenas que haga usted llevar serán siempre guirnaldas de flores, y le juro á usted una obediencia á toda prueba.

Rosalía

¡Cómo... Qué dice usted?

Don Isidro

Sí, hermosa [mia. No en vano nuestros padres nos haujuzgado dignes uno de otro, y mi corazón...

Rosalía

No le entiendo á usted, caballero. ¿Qué quiere usted decirme...

Don Isidro

Que dentro de un cuarto de hora será usted mi dulce esposa...

Rosalía

(Su esposa!)

Don Isidro

Y yo dueño feliz de un tesoro... de gracias y de virtudes.

(Echándose á sus piés, se apodera de su mano: en este momento aparece D. Tiburcio por la derecha vestido de novio ridículo.)

ESCENA XIV

(DICHOS, DON TIBURCIO.)

Rosalía

(retirando la mano.) Ah!

Mateo

(La hemos hecho buena!)

Don Tiburcio

Qué veo! ¡Por San Mrácos..'se porta usted, hija mía! Pues si esto hace cuando novia...

Don Isidro

Bien, bien, amigo! ¡Sorpresa, admiración... Lindamente!

Mateo

(aparte á D. Isidro.) Todo esto es seguir adelante con la farsa. Para los novios tontos no ha nacido actor como él.

Don Tiburcio

¡Pues no hay duda que la muchacha promete! — ¡Por vida de...

Don Isidro

Eso, eso! Unpoco de cólera viene ahora de molde.

Mateo

Enójese usted mucho. Ponga el grito en las estrellas.

Don Tiburcio

Ya se vé que me enojaré. Hum!

Don Isidro

Eso es lo que se llama estar poseído de su papel.

Rosalía

(Amo y criado han perdido el juicio.)

Don Tiburcio

Yo se lo diré á mi señor tio político.

Don Isidro

(con misterio á D. Tiburcio.) ¿Te acuerdas de la estocada que te di tres años hace?

Don Tiburcio

Cómo estocada!

Mateo

Conserva usted todavía aquella jaca rucia?

Don Tiburcio

Qué jaca, ni qué alforja?

Don Isidro

¿Cuándo me pagas los veinte duros que te presté en Andújar?

Don Tiburcio

Otra! Pues si en mi vida...

Mateo

¿Cuándo me abona usted los cinco meses de salario que me debe?

Don Tiburcio

Yaya, vaya! No me vengan ustedes á mí con lilailas.

Don Isidro

Pero no perdamos un tiempo precioso. Al instante te conocí, y Mateo me lo ha dicho todo. Ya está lejos mi rival. Corre á ponerte el uniforme. Te interesas por mí; me caso con esa hermosa niña y firmas el contrato como testigo.

Don Tiburcio

Pues esto si que me gusta!

Rosalía

(Me divierte su humorada.)

ESCENA XV

(Dichos, don Millan, por el fondo.)

Don Isidro

Oh mi amado suegro! Acabara usted de venir!

Don Tiburcio

Suegro!

Rosalía

Suegro! (al mismo tiempo.)

Don Millán

Suegro!

Mateo

(Ahora es la mia.) Isid: No me habían engañado. Es usted excelente sujeto... Un poco original, pero el hombre mas amable de Andalucía. Usted me conviene: yo soy del gusto de usted; asunto concluido. Llámeme usted desde ahora su yerno. — Ah, ah, ah! ¿Conque me querían ustedes chasquear? — Ya me dijeron que era usted aficionado á comedias caseras.— ¡Bien nos hemos divertido todos! Mi esposa la dama joven, mi amigo gracioso, mi criaao parte de por medio, yo galan, usted...

Don Millán

Qué diablos está diciendo este hombre?

Don Isidro

Compañía completa.

Rosalía

Está loco.

Don Tiburcio

Estoy tonto.

Mateo

( Pies, para que os quiero?) {se va guardando las vueltas a don Isidro.)

ESCENA XVI

(Dichos, menos Mateo.)

Don Isidro

Vamos; sobre que no concibo, {examinando á don Millan.) señor don Saturio...

Don Saturio!...

Don Isidro

Cómo con una figura tan noble {afectando seriedad.) ha consentido usted en desempeñar el aciago y subalterno papel de administrador...

Don Millán

Señor mió... (picado.)

Don Isidro

Un hombre que tiene quintas, cortijos, olivares..., un hombre que da veinte mil duros de dote á su hiia debía representar cuando menos el papel de barí>a sério.

Don Millán

(Este hombre se ha escapado de alguna jaula.)

Rosalía

(Sin duda le ha trastornado el manzanilla.)

Don Isidro

En cuanto al señor don Pedro {señalando á don Tiburcio ) Ibañez...

Todos

Ilbañez!

Don Isidro

Confieso que le cuadra bien el papel^La bella Celestina.

Todos

Celestina!

Don Isidro

Puede estar segura de agradar en todos los papeles que ejecute.

Rosalía

Mire usted que yo me llamo Rosalía.

Don Millán

Y yo don Millan Gorgojo.

Don Tiburcio

Y yo don Tiburcio Benigno Becerril: está usted?

Don Isidro

Aún quieren sostener la mojiganga!

ESCENA XVII

(Dichos, Ramón, por la puerta déla derecha..)

Ramón

Una esquela del señor don Saturio.

Don Isidro

De don Saturio!

Don Millán

Ahora se desengañará usted.

Don Isidro

Qué oigo!

Ramón

Iba yo echando los bofes hácia la quinta con una carta del otro oficial, cuando á cosa de una legua me encuentro con el jardinero que venia hácia acá; y que hago? Le doy mi comisión y me encargo de la suya.

Don Isidro

Pues qué ¿mi compañero...

Ramón

Oh! Ya estará muy lejos de aquí. Que caballos tan arrogantes!

Don Isidro

Losmios!

Ramón

Por cierto que al pasar me ha saludado dándome estos cuatro doblones.

Don Isidro

Soy perdido!

Rosalía

(Ya se le va quitando la mona.)

Don Tiburcio

(Qué cara de condenado! Yo le tengo miedo.)

Don Millán

Nos están esperando en mí..., en la quinta.

Don Isidro

Oh suerte! Permítame usted; {arrebatándole la esquela.) No hay duda; esta es la letra, la firma de don Saturio. Me la han pegado! ¡Ah infame, traidor Mateo!

Rosalía

Virgen del Cármen! Yo me estremezco.

Don Tiburcio

(Santo Dios! ¿De dónde nos ha venido este hombre?)

Don Millán

(Este acceso es de otra especie.)

Don Isidro

Pobres é interesantes acreedores! ( paseando muy agitado.) Qué va á ser de vosotros? ¡Os han asesinado! — Compadézcase usted (á don Millan.) desús cuitas. Son unos hebreos muy honrados que contaban con la dote consabida...

Ramón

Ah! Me olvidaba. Acabo de encontrar á Mateo que corria mas que el viento con tres caballos de reata.

Don Isidro

(á don Millan.) Los de Urbina! Ya no hay esperanza.— Oiga usted; yo soy don Isidro Figueroa...

Mateo

Calle usted!? Ese calavera...

Don Isidro

Sí, señor. El futuro consorte de Celestina. — Si alienta en ese pecho administrativo un corazón sensible, haga usted que yo parta, corra, vuele.

ESCENA XVIII

(DICHOS, AMBROSIO.)

Ambrosio

La galera está lista.

Don Millán

Usted ha hablado con poco respeto de los administradores, pero yo soy generoso: todo lo olvido, y le ofrezco un asiento.

Don Isidro

¿Y cuántos caballos..

Ambrosio

Las dos muías. Hoy no aramos.

Don Isidro

Soberbio tren! Desventurado de mi!

Ambrosio

Y á la zaga vendrán los bueyes: ¿no es verdad mi amo? Para engancharlos en la cuesta.

Don Isidro

No hay quien me pegue un tiro?

Rosalía

Vaya, ¿rehusara usted un asiento al lado de su cara Celestina?

Don Tiburcio

De su fiel amigo Ibañez?

Don Millán

De su amable suegro don Saturio?

Don Isidro

Qué he de hacer? — Me resigno!

Don Millán

Vamos, vamos, Ambrosio.

Don Isidro

¡A Dios, casas, haciendas, lacayos, opulencia; á Dios castillos en elaire!... Gemid, hijos aelsrrael!!!

(saliendo sostenido por don Millan.)

Ramón

Ah, ah, ah... Tendrá que ver un oficial de caballería en galera por esos caminos. Esto se debía imprimir, (riéndose y siguiendo á los demás.)

Acto tercero

(La escena pasa en la quinta de don Saturio. Salón bien amueblado. Jardín en el fondo, que dejan ver dos)

A la derecha la puerta que comunica con el

Otra á la izquierda.

ESCENA PRIMERA

(DICHOS, DON SATURIO, BLAS, CRIADOS.)

Don Saturio

(con una carta en la mano.) En grande conflicto me pone esta carta. — ¿Dices que te la entregó Ramón?

Blas

Y que la recibió de mano de un forastero. Como es muchacho de confianza, y yo hacía falta en la quinta, le he dado la esquela de usted y me he vuelto.

Don Saturio

Alabo al ciego acaso que también me favorece en esta ocasión, haciendo llegar á mis manos con tanta oportunidad este aviso interesante. Volvamos á leer. — «El interés que me inspira su familia de usted, y particularmente la bella Celestina, «me mueve á prevenirle que un joven intrigante, «instruido de la boda proyectada, va á presentarse »á usted dentro de pocas horas apropiándose el «nombre de uno de los dos yernos presuntivos. «Vendrá con uniforme del mismo regimiento; y «provisto de todas las instrucciones necesarias, no «dejará de preceder á los dos oficiales que usted «espera.» — Hola! hola! El asunto es sério. — Es«tais todos ahí? ( ci los criados.)

Blas

Aquí estamos todos.

Don Saturio

Pues idos. — (los criados van á retirarse ) Poco á poco. — (Siempre he sido yo bastante plomo para esto de concebir ideas. Si tuviese tres dias siquiera para reflexionar, yo recibiría á ese petardista como merece.)— Tú, ponte de emboscada á la orilla del camino; — tú, en el zaguan; — tú, observa (á Blas.) desde el terrado, y ven corriendo á avisarme así que hayas descubierto un coche.

Blas

Muy bien.

Don Saturio

Esperad. — Si es una silla de posta, así que se haya apeado de ella el falso militar, que no quede en el zaguan ninguna señal de su llegada. — (Urbina y Figueroa, oficiales los dos, y á cual mas atolondrados, serian capaces de arnfar alguna camorra con ese imprudente. Bueno es evitar que le vean. Le haré á solas un prolijo interrogatorio, y sabré...) Qué es eso? Aun estáis aquí! ( los criados van á irse.) Despacito. — Os recomiendo el mayor sigilo. Cuando llegue el que ha de ser mi yerno, guardaos bien de decirle que otro se ha presentado en su lugar. Al primero que hable le despido.

ESCENA II

(DON SATURIO, BLAS.)

Don Saturio

A Celestina, que se me presente ahora mismo.

Blas

Voy corriendo.

ESCENA III

(DON SATURIO.)

Don Saturio

Vamos; ya estoy mas tranquilo. Tendré bajo llave á ese galopín que queria engañarme hasta que se hayan firmado las capitulaciones — Pero esa muchacha" me tiene inquieto. Desde que se trata de su boda la veo triste, pensativa.., y aunque la tengo acostumbrada á darme todas las noches cuenta exacta de sus pensamientos y de sus acciones, aun no he podido penetrar... Ya ha cumplido diez y seis años, no tiene madre, y es preciso casarla.^ Don Ruperto Figueroa me la ha pedido para su hijo; don Anselmo Urbina para el suyo; y yo, fiel á mis principios, y confiado en mi buena estrella, se la doy al primero que llegue de los dos, bien segaro de que no encontraría la muchacha mejor marido, aunque lo escojiera entre mil. — Ya viene. — Ne le hablaré del aviso anónimo que he recibido.

ESCENA IV

(DON SATURIO, CELESTINA.)

(Se acerca Celestina con timidez y hace una respetuosa cortesía. D. Saturio se sienta.)

Don Saturio

Acérquese usted, señorita. Tome usted una silla, y siéntese á mi lado. (Celestina lo hace un poco distante.) Mas cerca. — ¿Tienes miedo de acercarte á tu padre?

Celestina

Oh! No, señor, (acercándose rápidamente.)

Don Saturio

Así me gusta.— Anoche te sentías un poco indispuesta, te recogiste muy temprano y creo que no me diste razón de tus operaciones en el discurso del día-

Celestina

No, padre mío.

Don Saturio

Esta será la última vez que te haga comparecer ante mí para inspeccionar tus pensamientos, para escudriñar, digámoslo así, hasta el mas leve movimiento de tu corazón. De hoy más, dejaré dereclamar tu confianza, pero no puedo menos de contar siempre con ella.

Celestina

Siempre, querido padre.

Don Saturio

Perfectamente. Ya puedes principiar.

(Cruza una pierna sobre otra y apoya su cabeza en la mano derecha. Celestina se incorpora un poco y dice lo que sigue, como quien recita de memoria.)

Celestina

Un buen padre es por necesidad nuestro mas tierno amigo. La naturaleza nos le da para velar por nosotros, guiar nuestro corazón é ilustrar nuestro espíritu. Todos sus desvelos, todas sus inquietudes tienden á un solo objeto: nuestro bienestar. Le debemos nuestro amor como á padre, nuestra obediencia como á señor natural, y nuestra confianza como al mejor y mas desinteresado de nuestros amigos.

Don Saturio

Bien dicho. — Examínate un poco en silencio, y prosigue.

Celestina

(después de una breve meditación). Me levanté á las siete.

Celestina

Entré de quedito en su habitación de usted, y le desperté besándole la mano.

Don Saturio

Lo tengo presente.

Celestina

Me puse al piano

Don Saturio

Ya. Y qué cantaste?

Celestina

El Mai piú.

Don Saturio

Ah!... ¿Cómo es que no cantas ya hace dias aquel rondó tan alegre...

Celestina

No losé, papá.

Don Saturio

Parece que ya no te gusta.

Celestina

No, señor.

Celestina

Bajé después al jardín...

Don Saturio

Bien. — Y corriste tras de las mariposas?

Celestina

No, señor.

Don Saturio

Hola! ¿Y cómo es que ya no cazas mariposas?

Celestina

No lo sé, papá.

Don Saturio

¿Conque ya no te agradan las mariposas?

Celestina

No, señor, (suspirando.)

Celestina

Me interné luego en la alameda.

Don Saturio

Y qué hiciste?

Celestina

Llorar como una Magdaleua.

Don Saturio

Oiga! Y por qué lloraste?

Celestina

No lo sé, papá.

Don Saturio

Se te hace cuesta arriba el casarte?

Celestina

No, señor, porque me ha prometido usted no separarse de mí.

Don Saturio

Nunca, hija mia. — Pero ¿por qué estás melancólica y displicente?

Celestina

Es que...

Don Saturio

Celestina! El octavo, no mentir.

Celestina

Si, padre.

Don Saturio

De dónde nace tu tristeza?

Celestina

De que...

Don Saturio

Eh?

Celestina

He tenido un ensueño...

Don Saturio

Ooooh! Y qué has soñado?

Celestina

Que estaba en Cádiz en el baile de doña Angustias.

Don Saturio

Una sola vez fuiste á su tertulia cuando residíamos en aquella ciudad.

Celestina

Si, señor; hará unos ocho meses.

Celestina

He soñado que aquel joven...

Don Saturio

Qué joven? Esto va pica en historia.

Celestina

Aquel sevillanito de quien he hablado á usted tantas veces...

Don Saturio

Ah!... sí.

Celestina

Estaba todavía á mi lado, tan fino, tan complaciente, tan amable...

Don Saturio

¿Tienes todavía presente su fisonomía?

Celestina

Tanto, que me parece que le estoy viendo.

Don Saturio

¡Es posible.. ¿Y eso es lo que te tiene tan afligida de algunos dias á esta parte?

Celestina

Creo que sí, papá.

Don Saturio

Sepamos por qué.

Celestina

Porque yo quisiera...

Don Saturio

Qué?

Celestina

Que mi esposo...

Don Saturio

Acaba.

Celestina

Se pareciese á aquel joven.

Don Saturio

Ba, ba! Yo no le he visto; ni tú ni yo sabemos su nombre, y es probable que nunca volvamos á verle.

Celestina

Tampoco conocemos á los que aspiran á mi mano.

Don Saturio

Es verdad. Como se han educado en un colegio lejos de aquí, y desde que son militares no se les ha visto por este pais hasta hace pocos meses, todavía no he visto a ninguno de los dos; pero sé que son excelentes muchachos.

Celestina

No lo dudo; pero aquel joven...

Don Saturio

Sus padres son muy amigos mios.

Celestina

Ya lo sé; pero...

Don Saturio

Nada de peros. Mi resolución está tomada. — A bien que la casualidad ha sido siempre mi norte, y como na obrado en mi favor tales portentos, no sería estraño que tu futuro se pareciese mucho á ese desconocido.

Celestina

(vivamente.) Ah! ¡Qué feliz casualidad sería esa, padre mió!

Blas

Te mando recobrar tu alegría. No le está bien á una doncella conservar tanto tiempo la memoria de un mancebo. En cuanto á tu boda, yo he tomado mis medidas para que sea dichosa. — Todavía no sé quién será tu marido, pero seguramente... En todo caso te aconsejo que nunca pierdas de vista los deberes conyugales. Considera que tu marido hereda legalmente una parte de mi autoridad..

Celestina

¿Tendré también que darle cuenta cada noche de lo que haga durante el dia?

Don Saturio

No, no. Hasta ahora no ha llegado á mí noticia que haya un solo matrimonio en España donde eso se practique; y no es cosa de singularizarse.

Celestina

Tiene usted mas que decirme? Satu: (muy grave.) Por ahora no. Puedes retirarte.

Celestina

La mano.

Don Saturio

(dándole á besar su mano.) Dios te haga una santa

ESCENA V

(Do?» Saturio, á poco Blas.)

Don Saturio

Como una malva es la pobrecilla! ¡Qué buena índole! Qué sencillez! Qué amor á su padre! — Hasta en esto me ha favorecido la casualidad.

Blas

(llega corriendo.) Ya está aquí el amigo; ya está aquí.

Don Saturio

On! Ahora nos veremos las caras, caballerito; ahora...

ESCENA VI

(DICHOS, DON MAURO.)

Don Saturio

Calla! Pues si es don Mauro!

Blas

Cómo! ¿No es este el galan que usted esperaba?

Don Saturio

Borrico! Calan un escribano?

Don Mauro

(saludando.) Sin duda se admira usted, señor don Saturio, de verme llegar tan temprano; pero mi celo, y por otra parte las circunstancias... Mi jaca se ha desherrado; un oficialito, que se titula futuro esposo de su hija de usted, me ha ofrecido un asiento en su carruaje; hemos llegado juntos..., y tengo el honor de presentárselo á usted, (tomando de la mano á don Antonio, que entra.)

ESCENA VII

(DICHOS, DON ANTONIO.)

Don Saturio

(Este es sin duda el seudo-futuro.)

Blas

(Este es el novio fingido.)

Don Antonio

Señor don Saturio, yo soy hijo de uno de los mayores amigos de usted; soy quien tendrá la satisfacción, así me atrevo á esperarlo, de ser admitido en el seno de una familia tan respetable; quien de antemano promete á usted el cariño y los respetos que se deben á un padre, (mira al rededor como buscando á Celestina.)

Don Saturio

(Su turbación le delata. Está como asombrado.)

Don Antonio

(Qué ansia tengo de ver á mi Celestina!

Don Saturio

(Está estudiando loque ha de decir.)

Don Mauro

Aquel, en fin, cuyos nombres, cognombres, títulos, cualidades y participios, van á llenar los blancos que he dejado en el contrato que traigo conmigo.

Don Saturio

(Si estará de acuerdo con don Mauro?)

Don Antonio

En una palabra, soy su yerno de usted.

Don Saturio

(Hasta su cara es sospechosa.)

Don Antonio

(Con qué frialdad me recibe!)

Don Saturio

(Tomaré mis precauciones.) (En voz baja.) Blas, que desenganchen y ocúltenla silla si ya no lo han hecho; y sobre todo, silencio y discreción, (váse Blas)

Don Mauro

Qué significa esto?

Don Antonio

(Extraño modo de agasajar á un novio!)

Don Saturio

Caballero mió, ¿me atreveré á preguntar á usted quién es y de dónde viene?

Don Antonio

Disimule usted que no me haya anticipado á esa pregunta, pero la dicha de haber llegado antes que mi rival, y mi impaciencia por ver á la hermosa Celestina...

Don Saturio

(Titubea. Este es el intrigante.)

Don Antonio

Yo soy Antonio Urbina.

Don Saturio

Sí, Urbina... (con ironía.)

Don Antonio

Hijo de su amigo íntimo de usted don Anselmo de Urbina y Melendez..

Don Saturio

Bien, muy bien! — Y usted, señor don Mauro Chinchilla y Zaratan, ¿tendrá la bondad de decirme cuánto tiempo há que ejerce la profesión de escribano?

Don Mauro

Veinte años, y puedo afirmar que...

Don Saturio

(á don Antonio.) Es usted militar?

Don Antonio

Mi uniforme lo dice; y j usted — — sabe..) —

Don Saturio

(ó D. Mauro.) ¿No ha faltado usted nunca á la probidad que su oficio requiere?

Don Mauro

Que eso se pregunte á un escribano!

Don Saturio

(áD. Antonio.) Y usted, ¿ha honrado siempre el hábito que viste?

Don Antonio

¡Cómo... (Pues me gusta el interrogatorio!)

Don Saturio

Usted presta su ministerio á una acción infame.

Don Mauro

Qué dice usted!

Don Saturio

(á D. Antonio.) Usted se atreve á cometer una bajeza.

Don Antonio

Mire usted como habla.

Don Saturio

(á D. Mauro) Usted introduce en mi casa á un petardista. Maur Don Saturio!

Don Saturio

(sacando la carta de D. Antonio.) Pero afortunadamente me han informado de todo, y...

Don Antonio

(viéndola carta.) (Ah, cabeza mia! Ahora recuerao... Qué imprudencia! La carta que anoche remití... ¡Huyendo del peregil me ha salido en la frente!)

Don Saturio

Muérase usted de vergüenza.

Don Antonio

(Fatal billete!)

Don Mauro

Tenga usted la bondad de oirme. T.

Don Antonio

Sírvase usted escucharme...

Don Mauro

Yo no conozco á ese caballero.

Don Antonio

Me ocurrió la estratagema...

Don Saturio

Ya vé usted que ha sido inútil.

Don Mauro

Permítame usted que le diga...

Don Saturio

Un escribano!

Don Antonio

Oiga usted...

Don Saturio

Un oficial!

Don Antonio

Pero, señor don Saturio.

Don Mauro

Declaro, afirmo, juro y protexto que el acusado me es desconocido

Don Antonio

Declaro, afirmo, juro y protesto que me llamo Antonio Urbina.

ESCENA VIII

(DICHOS, MATEO, BLAS.)

Blas

(introduciendo a Mateo.) Aquí le tiene usted.

Mateo

(corriendo ci D. Antonio.) Victoriá! Victoria! Le doy á usted mi parabién. — ¿Dónde está la novia? Qué es de la dote? Supongo que ya se habrá firmado el contrato.

Don Mauro

Todavía no.

Don Antonio

Este es mi criado. Él puede declarar...

Don Saturio

(á Blas.) Prendedle.

Mateo

Esa es otra! ¿Conque yo venia á bailar en la boda...

Blas

Yo te daré el baile, bribón.

Don Mauro

(á D. Antonio.) Veamos como se justifica usted.

Don Antonio

Yo soy quien ha escrito ese billete.

Don Saturio

á otro perro con ese hueso.

Don Antonio

Temiendo que Figueroa me ganase la delantera, aventuré ese aviso anónimo...

Don Saturio

La salida es ingeniosa.

Mateo

(El diablo me lleve sí entiendo una palabra.)

Don Mauro

(acabando de leer la carta que tomó de D. Saturio.) «Vendrá con uniforme del mismo regimiento y provisto de todas las instrucciones necesarias, no dejará de preceder á los dos oficiales que usted espera.»

Mateo

(Ah! ya está entendido.)

Don Antonio

Si esto no es prueba, la carta que usted me escribió ayer...

Don Saturio

Ah, veamos esa carta.

Mateo

Yo mismo la saque del correo

Don Antonio

Y mis papeles...

Don Saturio

Veamos los papeles.

Don Antonio

¡Por vida... Qué fatalidad!

Don Saturio

No decia yo?..

Don Mauro

No hay pruebas justificativas:

Mateo

¿Pues cómo...

Don Antonio

La precipitación con que me puse en camino...

Don Mauro

Malo!

Don Antonio

Todo me lo dejé olvidado en Sevilla.

Don Mauro

Sacamos en consecuencia que es usted un intrigante, un embustero; de que doy fé.

Don Antonio

Miserable!

Mateo

(Aquí no hay nadie que le haga reconocer.— —¿De qué medio me valdría... Ah! Ya tengo una idea..)

Don Antonio

Á bien que Figueroa vendrá, y yo espero...

Don Saturio

Es que no le verá usted, hijo mió, hasta que haya firmado el contrato.

Don Antonio

¿Es posible... Usted me desespera, don Saturio. Usted me quita todos los medios de justificarme.

Mateo

Yo tengo uno. ( aparte á D. Antonio.) Lo que ha de hacer usted es no contrariarle.

Don Saturio

Puecle usted esperar en esa pieza inmediata ó en el jardín: pero no verá usted ni á Figueroa, ni á Urbina, ni saldrá de casa hasta que se haya terminado el asunto.

Mateo

(aparte á D. Antonio.) Sígame usted al jardín. (Si es preciso escalaremos las paredes.)

Don Antonio

(Capaz es de sacarme todavía de este berenjenal.) — Pues bien, señor don Saturio; no quiero faltar al respeto que me merece el padre de Celestina. Ruego á usted, sin embargo, no olvide los derechos que su propio convenio me ha dado. Voy al jardín y descanso en la prudencia de usted, que no le permitirá concluir sin mas exámen un negocio de tanta trascendencia. Dentro de poco saldrá usted de #u error.

ESCENA IX

(DON SATURIO, DON MAURO, BLAS.)

Don Saturio

Se va al jardín: bueno. — Blas, síguelos; cierra la verja, y que no la abra nadie sin mi permiso.

ESCENA X

(DON SATURIO, DON MAURO, CELESTINA.)

Don Saturio

Qué viene usted á buscar aquí, señorita?

Celestina

Me han dicho que ha llegado hace poco un caballero, y venia á ver si se parece al que...

Don Saturio

No ha venido nadie: está usted? ni nadie se^parece aquí á nadie; ni es mi voluntad que haya* venido nadie; y no le permito á usted que lo crea; y si lo cree usted, le prohíbo que lo diga.

Celestina

Quedo enterada, papá.

Blas

(llega corriendo.) Cuánta gente! Ahí tiene usted ádon Millan, el administrador, y ásu sobrina, y al novio de su sobrina, y á un oficial que viene con sus mercedes.

ESCENA XI

(DICHOS, DON ISIDRO, DON MILLÁN, DON TIBURCIO, ROSALÍA, RAMÓN, ENTRANDO UNO TRAS OTRO.)

Don Millán

Señor den Saturio, tengo el honor... Satu! Hola! Usted por aquí!

Don Tiburcio

Caballero, yo soy...

Don Saturio

Sea en hora buena.

Rosalía

Servidora de usted, señor don Saturio.

Don Saturio

Hola, chiquita! Bien venida.— Pero me han dicho...

Don Isidro

(riendo dentro. )¡Ah, ah, ah [Parece increíble. ¿Quién demonios se había de figurar...

Don Millán

Con nosotros viene un oficial llamado don Isidro Figueroa.

Don Isidro

(entrando.) (Vamos, no hay duda. — He llegado antes que mí rival. Yo triunfo!) Oh, señor don Saturio! (tendiéndole los brazos.) Porque usted tiene cara de ser don Saturio. Vengan esos brazos político-paternales. No puede usted cqncebir cuánta es mi alegría, mi delirio...

Don Saturio

Oh! Este no necesita carta de seguridad. Es el vivo retrato de su padre..., y juraría que es todavía mas loco que él.

Don Isidro

Qué quiere usted! El amor filial... Pues este es el carácter de toda la familia: la cabeza un poco á la jineta, pero excelente corazón. — Ante todas cosas, dígame usted: ¿no se ha presentado nadie?

Don Saturio

Nadie.

Don Isidro

Conque yo soy el que ha llegado primero?

Don Saturio

Sí, señor.

Don Isidro

Y por consiguiente puedo llamarme desde ahora marido y conjunta persona de la dot..., de la interesante Celestina?

Don Saturio

Ciertamente.

Don Isidro

Enjugad vuestras lágrimas infortunados israelitas! (con alegría.)

Don Saturio

Qué, qué dice usted?

Don Isidro

(¡Voto vá...) Nada, estaba recordando la historia de Aman y Mardoqueo. Estaba... Decia... Contemple usted á esa linda criatura, obra maestra, digna de tan ilustre artífice, y no me preguntará la causa del gozo que me enajena.

Don Saturio

(aparte.) Sabes que es muy galante tu novio?

Celestina

(lo mismo.) Sí, papá...; pero no se parece al consabido!

Don Saturio

¡Chist...

Ramón

(Me parece que aquí hay misterio. Voy á informarme de los criados de casa y á prevenir si puedo á don Antonio.)

ESCENA XII

(Dichos, menos Ramón.)

Don Isidro

Ah! se me olvidaba. Traigo una carta de mi padre para usted, (á D. Mauro y lee para si la carta.)

Don Isidro

(á Rosalía.) Mi suegro es hombre expeditivo.

Rosalía

No merecía usted ser tan dichoso.

Don Millán

No comprendo cómo es que no ha venido todavía el otro amigo.

Don Tiburcio

Ni yo. — Como no se haya perdido en el camino....

Don Isidro

Soy tan fatal, que aun no las tengo yo todas conmigo; y si veo colmados mis deseos..., escuchad todos el voto que hago en vuestra presencia...; pago á mis acreedores.

Don Saturio

(No cabe duda: él es. Yo no sé por qué hubiera yo preferido al otro joven...; pero no me es lícito comprometer la felicidad de mi hija infringiendo las leyes del destino.) -Ya puedes firmar, Celestina. (Celestina firma temblando. ) Bueno! — Ahora usted, yerno mió. Quiera Dios que este enlace os haga venturosos y os dé... (óyense chasquidos de látigo.) Pero ¿qué oigo?

ESCENA XIII

(Dichos, Ramón: entra corriendo.)

Ramón

Acaba de llegar un oficial con su criado.

Don Isidro

(con la pluma en la mano, riéndose.) Ah, ah! Mi pobre rival!

Don Saturio

Firme usted, que...

ESCENA XIV

(DICHOS, MATEO, DON ANTONIO.)

Don Isidro

Oh! oh! El insigne Mateo; ah perillán! rE. (Malo, malo, que llegamos tarde!) ís. (á D. Antonio que entra.) Camarada de mi alma! ’U. ur. Camarada! o. Qué tal, señor don Saturio? Soy yo impostor? Dirá usted ahora... te. Aturdido! Espere usted (aparte á D. Antonio.) que le nombre: no lo eche todo á perder, u. (á D. Antonio.) Es esto lo tratado? ¿Cómo se tre've usted á presentarse... q,e. (Él es!) . (Aquí hay gato encerrado. Estemos alerta.) ro. ¿No ha oido usted que me ha llamado camaada? sru. (á I). Isidro.) Chist!... Poco á poco. ¿Cómo se ; lama el señor? ¡i». (Audacia!) Don Cosme García, oficial de mi pro¡)io regimiento, natural de...

Don Antonio

Qué oigo! ¿Habrá embustero mas descarado? Ino soy yo don Antonio Urbina? te. (aparte á D. Antonio.) (Nuestro gozo en un pozo.) ¡Cabeza de chorlito!... fi mo. Con el nombre de don Antonio Urbina se preJ-entó anoche en casa de don Millan; y él filé quien... B). Yo le traía para que me sirviese de testigo; y el 1 traidor sin duda ha querido suplantarme tomando Jil nombre de mi rival, l.u. Yo no concibo...

Don Isidro

Yo tampoco. Isa. Ni yo. n as. Ni yo. lum. Ni yo. i to. ¿Pero se ha visto desfachatez como ella? ¡NeJgarme... ¡Vive Dios... i tu. Pues, señor, dejémonos de disputas. Don IsiJdro ha acreditado la identidad de su persona; us,,ted no: conque así... _(¡le. Papá, mire usted que el señor es (por D. Anionio.) el mismo joven de quien he hablado á usted, y no puede mentir un hombre que con tanta dulzura se declaró mi amante. tu. Buena recomendación! Esa circunstancia le acusa mas que todo. La fuerza del amor le ha movido á fraguar... no. Pero, señor don Saturio.. ¿tu. Nada, nada! A mí no se me comulga con ruei das de molino. A don Isidro me atengo. Uto. Protesto... (se oye ruido como de parar un car)_ j maje.)

Blas

Un carruaje acaba de parar. utu. Será alguno de los convidados que vendrá de I Utrera. Firme usted, firme usted, don Isidro. ¡le. (Triste de mí.)

ESCENA ÚLTIMA

(DICHOS, DOÑA ROMUALDA, DOÑA ROMUALDA, DOÑA ROMUALDA.)

(jisn el momento en que va á firmar D. Isidro llega doña Romuada y le agarra el brazo.)

(omu. Sacrilego! Qué vas á hacer? Detente! (movimiento y sorpresa general.))

(atu. Esta es otra! juD. Señora... (Oh vieja de Barrabás!))

(nto. Oh fortuna! ate. Oh mimen tutelar! atu. ¿Podremos saber, señora mia... ■•..omu. Yo pongo impedimento á esa boda. Señor escribano, usted me dará el testimonio competente. Cruel Vireno, fugitivo Enéas, ¿así me pagas mi acrisolado y trascendental cariño? ¿Así cumples tu promesa? ¿Así recompensas mis desvelos, mis sacrificios...)

Don Isidro

(Maldita.) No la crean ustedes, que está loca.

Doña Romualda

Sí, loca de amor, y de celos, y de rabia, y de furor. ¡Tú casarte con otra que no sea tu Romilda! Primero mi venganza... Perjuro, ¿quién tiene mas derecho á tu mano? ¿Quién ha recibido á sus plantas tus falaces cuanto dulcísimos juramentos? ¿Quién ha abierto para tí de’par en par su corazón... y su gaveta? ¿Quién se había propuesto inmortalizar tu nombre en la erudita novela que me inspiraste, y á que quieres dar tan trágico y espan tífero desenlace? ¿Quién acaba de pagar una parte de tus deudas? ¿Quién, apenas ha sabido adonde encaminabas tu pérfida huella, quién ha volado en pos de tí? ¿Quién te sigue, seguirá, seguiría y siguiese con un amor tan plusquam perfectus como el mió, hasta los últimos límites del globo terráqueo? — Confunda usted á ese monstruo de ingratitud, caballero Urbina.

Don Saturio

Urbina! Hola! hola!

Don Mauro

Blas. Urbina!

Don Isidro

(Todo se lo llevo la trampa!)

Don Antonio

El cielo ha vuelto por mi causa.

Don Saturio

Si tarda usted un instante mas, (á doña Romualdo ) ¡bravo disparate hubiera yo hecho! — Ea, pues, señor don Antonio...

Don Isidro

Mire usted que esa es una intriga.

Don Saturio

No, hijo mió. Ya está todo descubierto, y aunque el señor no hubiera venido antes que usted, le preferiría con mucha razón á un calavera perseguido por una dueña. Casáos y recibid mi bendición (uniendo las manos de Celestina y D. An¬

Don Antonio

I). Isidro queda pensativo.)

Celestina

Ah! Me vuelve usted la vida.

Don Antonio

¡Dichoso término de tantos afanes! Jamás ha cesado de amarte mi corazón.

Don Saturio

¡Oh inescrutables, benéficos y cómodos decretos del destino!

Don Antonio

(riendo.) Consuélate, amigo Figueroa. Te doy el pésame con todo mi corazón. — Dámc tú á mí el parabién.

Don Isidro

Oh tormento! Oh dolor! Oh sabrosa dote cuya plácida perspectiva... Pero yo tomaré un partido terrible, espantoso...

Todos

(aterrados.) Oh!!!

Don Isidro

Sí, tal es mi desesperación, quede todo me siento capaz.

Todos

Cómo? (rodeándole.)

Doña Romualda

Artemidoro!.. (en tono patético.)

Don Isidro

He aquí mi mano, (á doña Romualdo.) Soy tu esposo! (risa general.)

Doña Romualda

Oh delicia!

Mateo

Bravo! Todo se ha terminado felizmente. Usted sale de trampas, (á don Isidro.) Usted se casa con su adorada (á don Antonio.) Celestina. — Usted dá la mano (á don Saturio.) de su hija al que ha llegado primero. — Usted será el modelo (á D. Tiburcio.) de los maridos — Usted le llevará (á Rosalia.) de la brida como quiera; y usted compondrá muv á gusto (á doña Romualdo ) el ultimo capítulo de ‘su novela.— Están ustedes contentos? (señal afirmativa de todos.) Sea en hora buena.

Elenco vivo 15 personajes · 855 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
192190J1, J2, J3J1 · esc. 1Mateo, Rosalía, Don Tiburcio
174172J1, J2, J3J1 · esc. 1Mateo, Don Isidro, Doña Romualda
136134J1, J2, J3J1 · esc. 1Don Isidro, Don Antonio, Rosalía
9191J3J3 · esc. 1Blas, Don Mauro, Don Isidro
4343J3J3 · esc. 4Don Saturio, Don Isidro, Blas
4242J2, J3J2 · esc. 1Don Millán, Don Isidro, Rosalía
3939J2, J3J2 · esc. 1Rosalía, Don Isidro, Don Tiburcio
3434J2, J3J2 · esc. 2Don Isidro, Don Millán, Don Tiburcio
2626J2, J3J2 · esc. 3Don Isidro, Rosalía, Don Millán
2525J1, J3J1 · esc. 5Don Antonio, Mateo, Don Simeón
1717J3J3 · esc. 6Don Saturio, Don Antonio, Blas
1313J1J1 · esc. 6Don Antonio, Doña Romualda, Mateo
1313J1, J3J1 · esc. 8Don Saturio, Don Antonio, Don Mauro
66J2J2 · esc. 3Rosalía, Don Tiburcio, Don Millán
44J2, J3J2 · esc. 16Don Isidro, Rosalía, Mateo

Expediente

Obra
Por la novia y por la dote
Jornadas
3
Personajes
15
Versos
855
Fuente
archive.org: porlanoviayporla00bret_0_djvu.txt
Estructura
por-la-novia-y-por-la-dote.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, Por la novia y por la dote, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/por-la-novia-y-por-la-dote.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.