Acto primero
(Personas: ANGÉLICA; GUIOMAR; SOR ISABEL BAUTISTA; DON GASPAR; PERALTA; ORTIZ; SANTOYO; DON LOPE.)
(Convento de Jesús María f » Rosaha R°d»g^. BEATRIZ (que no habla) Señorita Magdalena Padilla. PON LOPE Sr. D. Enrique Guasp de Péris. DON GASPAR DE MENDOZA Manuel Freiré. DON IÑIGO DE PERALTA Feliciano Ortega. SANTOYO » Claudio Lóseos. ORTIZ Federico Alonso. Pajes, Escuderos y Educandas. La acción pasa en México, erx el ario de 1588.)
(Decoración de calle. A la derecha del espectador, el costado del convento de Jesns María, con nna reja alta en primer término, j cerca de ella, más allá, la entrada de la portería, con escalinata. El muro de este costado ha de correr diagonalmente hacia el fondo estrechando la calle, de manera que el público pneda distinguir á la persona que hable desde la reja. Por este mismo lado y en el fondo desemboca una calle. A la izquierda siempre del espectador, desemboca otra calle, en primer término, en una de cuyas esquinas, la más visible, estará el nicho de una imágen alumbrada débilmente por un farolillo. Es de noche.)
ESCENA PRIMERA
(Al levantarse el telón, aparece Don Gaspar.— Comienzan á sonar las ocho.)
DON GASPAR
fQ ía liándose el sombrero y acercándose á la imágen del
nicho, como para hacer oración.)
Las ánimas.
(Cuando han dejado de oirse las campanadas, se pone el som-- brero y dice:) Por mi nombre
Que el esperar ya me cansa:
¡Ah, Don Iñigo!.... no piensa
Que el alma inquieta le aguarda
De quien confía á su celo
Sus ilusiones más caras;
Que miéntras teje tranquilo
Tal vez perezosa plática
Con la abadesa, yo aquí
Me estoy torturando el alma.
(Se queda un momento pensativo.) ¿Será que Angélica niegue
Su asentimiento? ¡Malhaya
Entónces la suerte mia,
Guardadora de desgracias,
Si en su amor no encuentro al cabo
Satisfecha mi esperanza!....
— Pero esa puerta se abre....
El es.
ESCENA II
Y PERALTA, que sale de la portería.
¿Don Gaspar?
¿Peralta?
Dios os guarde.
Con vos venga;
Y para calmar mis ánsias
Venga también venturosa
Esa nueva que esperaba.
¿Nueva y venturosa?
(Con sobresalto.) ¿AcaSO
No es así?
Tened más calma:
Me intereso en esa boda
Como vos, la cosa es clara;
Pues que me habéis prometido
Una encomienda, si alcanza
Mi autoridad á enlazaros
Con tal tesoro de gracias....
¡Ali! ¡yo la haré vuestra esposa!
mi poder lo allana;
Y, por mi nombre, os daré
La posesión de esa dama.
Pero....
Ahorrad frases inútiles
Y contadme lo que pasa.
La sangre de veinte abriles,
Mendoza, el pecho os inflama,
Y mal dejarán los años
En vuestra frente su escarcha.
La impaciencia me devora
Y no puedo dominarla.
Escucho....
Bien: hace poco
Que con Angélica estaba.
Le hablé de la posición
Que guardáis en Nueva España,
Y aún en Madrid, en la corte
De nuestro Augusto Monarca;
Le hablé de vuestras riquezas,
De vuestra cuna elevada,
De las prendas personales
Que os adornan y realzan
Tanto mérito; y en fin....
Sí, para elogios ya basta.
¡Ah! ¡Si la hubiérais mirado!
¡Qué hermosa, qué hermosa estaba!
No me habléis de esa hermosura,
Luz y encanto de mi alma,
Que harto rendido & su hechizo
Me subyuga y me avasalla....
Proseguid.
Díjele á Angélica,
Que al partir, no ha mucho, á España
Su buen tio el Arzobispo,
Para ella me dio una carta.
i Se la enseñásteis?
Si tal.
¿Leyóla?
Y púsose pálida....
{Pálida como una muerta!
¿Y qué os dijo?
Nada, nada.
Dobló el papel, lo ocultó
En su seno, y una lágrima
Advertí que de sus ojos
Por desprenderse pugnaba.
Y Sor Isabel ¿qué hacia?
jAh! la abadesa es su aya;
Y como tánto la quiere,
Como tánto la idolatra,
De convencimiento fueron
Sus cariñosas palabras.
Le habló de su porvenir,
De su situación precaria,
De su orfandad....
Pero ella....?
Ella callada.... callada,
Guardó el lloroso semblante
Entre sus manos heladas,
Trémulas, y....
De manera
Que se opone á mi demanda.
Sin duda, y ¡viven los cielos!
Ella, Don Gaspar, no os ama.
¿Que no me ama? ¿Desde cuándo
Es de doncellas honradas
Costumbre, en necios amores
Alimentar su esperanza;
Y de amor tan sólo al yugo
Su fé jurar ante el ara?
Eso la dije.
(Aparte.) ( ¡Oh tormento!....
Pues ¡vive Dios! que me pasma;
Y del volcan de mi pecho
Brotan como ardiente lava
Celos impíos). (Aito.) — Acaso....
Acaso un rival alcanza
Con su amor.... ¡Ay, si así fuera
Don Gaspar, sospecha vana.
Educada en el convento,
A su sombra hospitalaria
Vió deslizarse las horas
Placenteras de su infancia.
Jamás galán atrevido
Osó mirarle á la cara,
Ni el dios vendado, que turba
Rapáz inocentes almas,
Disparó contra su pecho
La saeta envenenada.
Vos lo sabéis, ha vivido
De ese convento en la estancia
Que, para su uso tan sólo,
Fué con primor fabricada.
Fábrica régia, ostentosa,
En que desplegó sus alas
El génio, y que es para ella
Jáula, aunque dorada jáula....
De allí no sale jamás;
Santoyo y Guiomar la guardan.
Ni Santoyo ni Guiomar
Salen nunca de la casa.
¿Y quién es Santoyo?
Hidalgo
Inexpugnable, muralla
Invencible; fiero, adusto.
¡No puede temerse nada!
¿Y Guiomar?
Esa es la dueña
De Angélica.... tánto la ama
Cuanto la cuida celosa,
Y es severa y es honrada.
Mas si Angélica se niega,
Aunque no hay razón ni causa....
Descuidad: de aquí á una hora
Allí estarémOS. (Señalando al convento.)
¡Peralta!
Firmareis los esponsales.
¿Tan pronto?
Sí. Y mañana
Vuestro enlace.... lo he dispuesto.
Gracias, Don Iñigo, gracias.
Nada importa que ella gima;
Al fin, después de casada,
Será feliz.
No lo dudo.
Además, cumplir me basta
Con lo que su tío ordena;
Que yo obedezco y él manda.
Y pues quiso el Arzobispo
Que Angélica se casara
Con vos, y vos lo queréis,
Y yo también, ya no hay nada
Que añadir. — Que Dios os guardev
Con vos, Don Iñigo, vaya.
(Váse Peralta.)
ESCENA III
(DON GASPAR, -DESPUES LOPE, ORTIZ.)
(por el fondo.)
¿Qué más pude apetecer,
Si al fin de la lucha amarga,
A un tiempo amor y ambición
Juntos coronan mis ánsias?
í Amor! ¿entrar en mi pecho
Cómo pudo? Bien lo alcanza
Mi pensamiento; no en vano
Es delicia de mi alma!
Absorbe mi ser entero
Su recuerdo.... ¡Es tan lozana
Su juventud, es tan bella!....
Pero si al fin me rechaza....
Paréceme, Ortiz, que un hombre
Está allí.
Como una estátua!
¿Quién será?
Bien.... nada importa.
Sea mi esposa esa dama;
Y después.... después verémos. (Se vá.)
g Se marcha, Ortiz?
Sí, se marcha.
ESCENA IV
(DON LOPE, ORTIZ.)
Allí, Ortiz, tras ese muro,
Tal vez para mí perdida,
Respira el bien de mi vida*
Su único bien, ¡te lo juro!
No juzgues que un devaneo
Domina mi pensamiento,
Ni la ilusión de un momento,
Ni el aguijón de un deseo.
No es el loco desvarío
De pasajeros amores
Que dura, lo que en las flores
Una gota de rocío;
Lo que en la campiña amena,
Al salir el sol, la bruma;
Lo que la rizada espuma
De las olas, en la arena....
No, no, Ortiz; mas temería
Que ahora Santoyo en mi daño...
Ya os lo dije.... año tras año
Va al sermón en este día;
Nunca falta.... yo lo sé
Per su hija.... y equivale
Como Santoyo no sale
Nunca de su casa, y fué
Conmigo el cielo tirano
Tan cruel....
Esperar émos
Un solo instante y verémos
Llegar en breve á ese anciano.
Y si hablo con él, Ortiz,
Y por mí al fin se interesa,
Y le hago alguna promesa
De Beatriz.... ¿Qué hará Beatriz?
Si ella se niega á volver
Con su padre, y temerosa
Rehusa....
No hará tal cosa.
No señor, no podrá ser.
El viejo es duro.
Es verdad.
Y dado por mí ese paso,
Si se niega....
En ese caso
La obligaré, descuidad.
A más, mi gusto es su gusto;
Y me ama tanto, á fé mía,
Que la existencia daria
Por evitarme un disgusto.
¡Infeliz! ¡Pobre criatura!
Ya su dolor no le cabe
En el pecho, y sólo sabe
Gemir por su desventura.
¿Viene álguien, ó mis deseos
Me engañan?
No os engañáis:
El es él.
(A santoyo.) ¿A dónde vais?
¡Eh! buen viejo, deteneos.
ESCENA V
(DON LOPE, ORTIZ, SANTOYO, CON LINTERNA.)
Conmigo habláis?
Sí por Dios.
Pues es raro.
¿Os desconcierta?
No.
Ortiz, guarda esa puerta.
Si haré.
Acercaos vos.
Ignoro con qué derecho....
Mas ved que el que se propasa
Os negáis en vuestra casa,
Y la ocasión aprovecho.
Pues la pudisteis lograr
De este modo, ya os escucho;
Mas sed breve, porque mucho
Me importa al convento entrar.
Está bien: há seis meses que una noche.
En avanzada hora,
De México salió con gran misterio
Vuestra jóven señora.
Veíase agobiada, de inclemente
Dolencia el pecho herido;
Y hácia el campo partió secretamente....
i Siempre secreta su existencia ha sido!
i Es verdad?
Es verdad.
(Con marcada intención.) La acompañaban
Doña Guiomar y vos, y con vosotros
Iba también una doncella pura,
Dechado de hermosura....
Callad.
Una hija vuestra!....
Por ocultos senderos, lentamente,
Caminásteis los cuatro, hora tras hora;
Y cerca de Tlaxcállan,
De una agreste mansión encantadora
A la risueña puerta os detuvisteis.
Caballero, os repito que no puedo
Escucharos ya más, y esa insistencia
Me cansa y me fatiga....
Señor Pedro Santoyo, más paciencia....
Ved que os hablo cortés y esto os obliga.
—Rondaban por acaso
En torno á la morada silenciosa
Donde la dama á quien servís vivía
Buscando la salud y la alegría,
Un joven caballero,
A quien, mozo también, acompañaba
Un hidalgo escudero.
Buscaban en la caza,
En tardes y mañanas seductoras,
Grato solaz, logrando del fastidio
Matar las lentas horas.
Vió un dia el escudero
De la hija vuestra el seductor semblante,
Chispas de amor lanzaron sus pupilas;
Y desde aquel instante,
Ella viéndose en él, y él en ella,
Corrieron venturosas y tranquilas
Las horas del mancebo y la doncella.
¡Oh! callad por favor, callad os digo.
Mas suspicaz y receloso un dia,
Sorprendisteis su amor.... Vos inhumano,
Y del acero armada
La temblorosa mano,
Pálida la color de la mejilla,
De muerte amenazásteis
A la amante infeliz, que acongojada
Os desarmó doblando la rodilla.
¡Tanto la amaba!
Sí; pero de un lado
Veía amenazante
Vuestro mirar sañudo;
Del otro, la mirada
Generosa y amante
Del mancebo gentil y cariñoso;
Junto á vos el puñal; junto á él, ardiente
Y vivo amor: amor es poderoso
Y rinde y avasalla....
Rendida huyó Beatriz....
¡La hubiera muerto!
Y dejó vuestro hogar triste y desierto.
¿Amáis aún á Beatriz?
¿Pues no es mi hija?
¿Queréis verla?
¡Jamás!.... ¡Que Dios le valga 1
Manchó la frente mia...,
Es hidalga mi sangre.... Sangre hidalga
Por sus venas corria!
Por eso aun vive honrada.
¡Habéis mentido!
Mirad lo que decís.
No miro nada,
¿Queréis que viva honrada
Quien me honra de ese modo?
¡Dios de Dios!.... ¿qué no miente?...,
Diéraos horror mi frente,
Si por acaso un rayo
De sol en este instante la alumbrara!
Beatriz al pié del ara
Su amor santificó.
¿Qué estáis diciendo?,
¿Es casada Beatriz? ¡Dios bondadoso!
Si me engañáis!....
j Anciano!
Perdonadme....
¡Si soy tan venturoso!
Perdonad al que es padre, que un momento,
De dicha tanta y tan inmensa dude,
Cuando la paz alcanza,
Cuando ha llorado muerta su esperanza....
Quiero volverme loco de alegría....
¡Beatriz del alma mia!.... —
— Pero ni así; no quiero
Volver á verla, no: Dios la perdone....
Dios podrá perdonarla en su agonía....
Soportaré la mía
Antes de contemplarla en mi presencia.
¡No puedo perdonarla!
Si viérais cuál se arrastra su existencia,
Si pudiérais mirarla,
Si viérais cómo llora
Y el sollozo escuchárais de su pecho....
Callad....
Y hora tras hora
Oyérais su gemido,
En lágrimas deshecho
Abriérais vuestro oido
A su plegaria justa, y vuestros brazos
A estrecharla se abrieran.
Ella recuerda siempre aquellas horas
De amor, encantadoras....
¡Cuán venturosas eran!
¿En dónde está Beatriz?
¡Ah!
¿Dónde? ¿Dónde?
¿No os queríais marchar? Ya no os detengo.
Quiero verla. ¿Decidme dó se esconde?
Pedidme cuanto valgo y cuanto tengo.
Bien, Santoyo, muy bien; sólo un instante
Oidme todavía,
Pese á vuestra ternura.
Si algo os debo....
Ventura por ventura.
— El señor del mancebo infortunado
La sin par hermosura
De Angélica miró.... tal es el nombre
De la dama gallarda y misteriosa
A quien Beatriz servia;
La vió gentil al declinar de un dia;
Y lo mismo que el jóven escudero
A la hija vuestra amó, á su señora
Amó el galán rendido.
Se hablaron un momento....
Sólo una vez se hablaron.... v al oido
Dijéronse los dos un juramento....
Huyó Beatriz como sabéis, y entonces
La campestre morada abandonando
Ella, vos y Guiomar, graves y tristes
Tornásteis al convento.
Allí, allí encerrada
Vive con vos.... y aquí, aquí me encuentran
En agitado paso,
Con el alma de angustia traspasada,
El triste sol de ocaso,
Y la pálida luz de la alborada.
Decidme, por favor.... ¿Hay más tormento?
Yo quiero ver á Angélica.
¡Eso nunca!
¿Qué nunca lia dicho? ¡cielos! — este hombre
No piensa, ¡por mi nombre!
Ni lo que está diciendo.... ¡Desdichado!
En mi pecho la cólera no cabe;
No sabe lo que dice.... ¡no lo sabe!
— ¿Ni por Beatriz, Santoyo? ¿Ni por ella?
Ni por ella.
¡Ay de tí, desventurado!
Vas á morir entónces.
No me importa
Morir.
Eso prefieres....
Yo moriré cumpliendo mis deberes. (Saca ia espada.)
Os olvidáis, anciano....
Ya sé yo que á mi edad tiembla la mano
Y el pobre corazón débil palpita....
Me venceréis.... me matareis.... ¡no importa!
Hay algo en mí que grita:
u Lachad y — ¡Eh! dadme paso,
O conmigo reñid.
í Noble!.... ¡Qué noble!
Guardad, Santoyo, el vencedor acero
Que si á tocarle se atreviera el mió
Mancliárase mi honor....
¿Tan poco valgo?
Más que yo, hidalgo.
A Beatriz os daré.
¿Cuándo?
Mañana.
¿Mañana?
Sí, á esta hora.
¿Eso haréis?
Eso haré.
Sin exigirme..,.
Sin exigiros nada.
Pues si eso vais á hacer, ¡ah! otra cosa,
Caballero, haré yo. — ¿Yeis esa reja?
Sí, sí tal.
Pertenece á mi aposento.
Si mi señora accede,
Vais á verla al momento.
¿Cómo os llamáis?
Don Lope.
¿Y es bástante?
Bastante, os lo aseguro.
Hasta mañana, pues.
Hasta mañana.
¿Me daréis á Beatriz?
Dárosla juro.
(Váse Santoyo.)
ESCENA VI
(DON LOPE, ORTIZ.)
Voy á verla, á verla, Ortiz,
Tras este anhelar profundo:
Díme si existe en el mundo
Otro que yo más feliz....
Díme, si acaso creer
Es posible en tal ventura,
Díme si esto no es locura,
Díme lo que puede ser.
Pasó un dia, y otro dia
Pasó también largo y lento....
Mudo y triste ese convento
Guardó la esperanza mia....
Y hoy, como el sol que se encumbra
Dando vida á la mañana,
Veré tras esa ventana
El sol que mi vida alumbra.
¡Ay! ¡cuántos soles, señor,
Así alcanzásteis á ver
Que vi después trasponer
El cielo de vuestro amor!
Es verdad.
Y si así fuera....
Calla por Dios, insensato,
(¡lúe en mi amoroso arrebato,
Ortiz, matarte pudiera.
¿Cuándo en vela me miraste,
Cuándo sufriendo me viste,
Ni adolorido, ni triste,
A contemplarme alcanzaste?
Aquellos locos amores,
Como ilusión de un momento,
Como ráfagas de viento,
Como hojas blancas de flores
Que arrebata el torbellino,
Así pasaron, y así
Un solo instante las vi
Cruzando por mi camino....
Pero esta no es ilusión
Mentida ni pasajera;
Esto es, Ortiz, una hoguera
Q,Ue inflama mi COrazon.... (Se ilumínala reja.)
— Mira.... ¡luz!.... Es mi tesoro;
Es la luz de mi ventura,
La peregrina hermosura,
¡El dulce bien que yo adoro!
ESCENA VII
(DON LOPE, ORTIZ, Y ANGELICA EN LA REJA.)
(Hablando dentro.)
Santoyo.... temblando estoy.
¿De placer?.... De gozo?.... y quién
No temblara en tanto bien.
¿Vos sois, Don Lope?
Yo soy. ♦..
Yo que por mi dicha vengo
Si me oís, ángel hermoso....
Pues teneos por dichoso.
Por tal, señora, me tengo;
Y no sé si hora, que alcanza
Mi alma gracia tan cumplida,
Es realidad, ó es mentida
Ilusión de mi esperanza!
Que tantas veces os vi
Creación de mi martirio,
Que tal parece un delirio,
Un sueño, veros allí.
Graves motivos tendré,
Apareciendo liviana,
Si os hablo por la ventana.
¿No es amor?
i Amor?.... no á fé.
Es más que amor: el temor
De perderle.
i Afán siniestro!
I Perder vuestro amor?
El vuestro,
Que bien sé guardar mi amor.
Estando guardado así
Yo sólo ante vos me fío,
Pues si amor guardáis es mió,
Que el vuestro, lo guardo aquí.
Y puesto que os fío á vos
Y vos á mí me fiáis,
Angélica, no temáis
Por ninguno de los dos.
¡Ay!
Suspiráis.
i Yo me admiro!
Confiado sois....
¿Qué temor
Puede causar el dolor
Que revela ese suspiro?
¿El de no miraros más?
¡No tal!
¿Más grave?
Podría....
¿Más grave? Pues no sabría
Dar con la causa jamás.
Es que pretenden mi mano.
Pues causa es esa menor.
¿No os lo decia? Peor
Para el pretendiente; es llano.
Es llano, sí, por mi fé;
Mortal no habría que al veros
Dejára de pretenderos
Y de amaros; ya lo sé;
Glue otro tanto me pasó,
Y fuera creer egoismo,
Que no le páselo mismo
A todo aquel que os miró.
Si me ostiga....
Es desacato.
Si es tenaz....
No es hidalguía.
Y si me obliga....
Podría
Suceder ¡pero le mato!
Calma tenéis....
Tengo calma.
Si una acechanza me tienden....
Bien contra ella nos defienden
Este acero y vuestra alma.
De vos es, y eso acrecienta
Mi pena, pues siendo mia,
Sacrificarla podría.
Eso no.
Tened en cuenta
La altivez y genio airado
De un tutor que si se exalta...,
¿Don Iñigo de Peralta?
¿Conocéisle?
Demasiado.
¿Sabíais que es mi tutor?
Sí lo sé.
Para mal mió,
El Arzobispo, mi tio,
Lo hizo tal.
Y el buen señor
En atormentar se goza
Vuestra alma, que bien se infiere.
¿Y con quién casaros quiere?
Con Don Gaspar de Mendoza.
(Aparte.) ¡Cielos! (Quedándose abstraído.)
¿Calláis? ¿Qué os aqueja?
(Aparte.) ¡El á Angélica pretende!
ESCENA VIII
(ANGÉLICA, DON LOPE, ORTIZ, DON GASPAR.)
¡Dios de Dios! ¿Cómo se entiende?
Un hombre al pié de la reja!
¿Glué tenéis?
i Ella, Dios mió!
(Saca la espada y embiste á Don Lope.)
Que os atacan!
(Lope, saliendo de su abstracción, se pone en guardia, y luchan.)
(Avanzando al proscenio.) ¿Será cierto?
Puede contarse por muerto
Ese hombre.
Sois un impío!
(Retrocediendo.)
¡Su voz! ¿Qué hacer?
El doncel
Retrocede.... Ya cejáis.
(a un tiempo.)
¡Ah! (Cáe D. Lope al suelo y Angélica cáe también demayada.)
¡Bien castigado estáis!
Tendrá la ronda por él.
(Váse rápidamente.)
ESCENA IX
(DON LOPE, ORTIZ.)
¡El diablo ha de ser ese hombre!
Jesús! Señor....
(Levantándose.) ¿Ya no hay nadie?
No señor; ¿pero qué os pasa?
¿Se fué?
Sola está la calle....
¿Estáis herido?
Qué importa!
¿Pero ella, y ella?
¡Sangre!
Sí, no es nada.... en este brazo
Una leve herida.
Antes
Que desaparezca, á ese hombre
Voy, señor, á dar alcance.
¡Ténte! Pues piensas que yo,
Ortiz, no pude matarle?
Señor....
Espera.... ese hombre....
g Nadie nos oye?.... j Es mi padre!....
¡Cielos! — ¿Don Gaspar?
Huyamos
La ronda.
(Vanse precipitadamente por la calle izquierda.) DON GASPAR y nna ronda (por el fondo.)
¡Ah! llegué tarde!
Por allí corren dos hombres:
¡Corred tras ellos, Alcalde!
Acto segundo
(Sala en la casa de Doña Angélica en el convento de Jesús María.— Puerta en el fondo y dos laterales: una de ellas, la de la derecha del espectador, conduce á las habitaciones interiores. Pendiente de la pared el retrato de una dama. Una mesa con útiles de escribir.)
(GUIOMAR, SOR ISABEL BAUTISTA, SANTOYO.)
Vosotros que habéis vivido
Tantos años á su lado,
Persuadidla á que no deje
Por locos goces el claustro..
Mas si su tutor lo quiere,
Si su tio lo ha mandado,
Decidle que la obediencia
Es gran virtud, que es un santo
El Arzobispo, y no debe
Renunciar á sus mandatos.
Es Don Gaspar de Mendoza
Buen partido.
De preclaro
Linaje.
Bien se comprende.
El muy augusto y muy alto
Rey Don Felipe Segundo
Notorias muestras le ha dado
De distinción y cariño,
Puesto que en el Real Palacio
De Madrid, le vi mil veces
Con Su Magestad hablando.
Así me han dicho.
Y es cierto.
Además es tan gallardo
El caballero. Conserva
Aún, á pesar de sus años,
Altivo talante.
Y mucho,
Como pocos he mirado.
En fin, de vosotros fío.
Dadla fortaleza y ánimo,
Y haced que decida pronto:
O el velo nupcial ó el hábito.
— ¿Entendisteis?
Eso harémos.
Así lo espero, y si acaso
Don Iñigo ó Don Gaspar
Me buscasen, les aguardo
En el locutorio.
Bien.
Allí quedaré esperando.
(Vase por la puerta lateral izqiüerda.)
ESCENA II
(GUIOMAR, SANTOYO.)
¿Y qué os parece, Santoyo?
Paréceme lo que es claro
Doña Guiomar, que se trata
De obligarla.... ¡á ella! ¡á quien tanto
Hemos querido! y que yo
Por mi parte, bien alcanzo
A comprender que ese noble
Ha descubierto el arcano
En que se envuelve el secreto
De Doña Angélica. ¿Estamos?
Que la ambición adormida
En su pecho lia despertado,
Y de ambiciones bastardas
No be de ser intermediario.
Y yo que sé lo que sufre!....
Enmudecerán mis labios
Si es que no hay otro remedio,
En los mios un candado
Pondré; como vos, Santoyo,
Amo á mi Señora, y amo
Y respeto la memoria
De aquel ser desventurado
A quien un tiempo servimos
Y por quien tanto lloramos!
Dios en su gloria la tenga!
Allí donde están los santos
Está, que debe ser santa
Quien tuvo aquí tal calvario í
ESCENA III
(GUIOMAR, SANTOYO, ANGÉLICA, (CINE ENTRA.)
(despavorida.)
Guiomar, Santojo, corred
Antes que mi pecho estalle
De ansiedad.... Id, que en la calle
Matan á un hombre.
Mas ved
Que es imposible....
i Qué pasa?
Que él sorprendido.... ¡por Dios!..
Después Os Diré..,
los dos
Id.... ¿pues no veis que se abrasa
Mi corazón?
A esta hora!
Os negáis? No queréis ir?....
Es imposible salir.
Es imposible, Señora.
¡Imposible!.... ¿qué queréis
Decirme?.... ¿os estáis burlando?
Id: decid que yo lo mando,
Que lo quiero.... ¿no os movéis?
¡Y me asesinan mi amor!....
Id: mirad que me interesa....
— Si estoy presa, si estoy presa
En este claustro....! ¡Oh dolor!...,
¿Qué valen riquezas, galas,
Si me deja la impiedad,
Al cuerpo en cautividad
Y al pensamiento con alas?
¿Qué me importa á mí tener
Preeminencias y mercedes,
Si entre estas cuatro paredes
Me siento desfallecer?
Si voy á morirme aquí,
Siempre luchando, sufriendo,
Y vosotros me estáis viendo
Y no os apiadáis de mí!....
Señora....
Hablaba con él.
Y á saber iba su nombre,
Cuando sobrevino un hombre
Espada en mano.... ¡cruel!
(¡lúe así tornó mi alegría
En dolor.
¿Y qué ha pasado
Que lo han herido ó matado.
¡Matado!
No, ¡suerte impía!
El cielo no ha de querer
Cebar su rigor en mí.
Pero vos le visteis?
Sí,
... le vi caér.
Y yo también en mi anhelo,
Un vértigo horrible tuve....
No sé cuanto tiempo estuve
Desmayada sobre el suelo.
ESCENA IV
(ANGÉLICA, GUIOMAR, SANTOYO, DON GASPAR, PERALTA, PERALTA, PASAD, MENDOZA.)
(Aparte.) El tutor.
(Aparte.) ¿Otra vez aquí?
Señora....
i Llego tal vez en mal hora?
Que Dios os guarde, señor.
(A Santoyo y Guiomar.)
Retiraos.
No comprendo
Por qué razón. — Aguardad — ( a santoyo y ouiomar. )
Que son mis padres pensad (APeraita.)
Aquesos que allí estáis viendo.
Que no se debieran ir
Presumo, aunque á vos no cuadre,
Porque un padre y una madre
Todo lo pueden oir.
Quedaos en hora buena. (A Guiomar y sautoyo.)
Os -lo agradezco.
Es deber.
He llegado á comprender
Que mi presencia os apena.
La primera vez que os vi,
Señora, en este lugar,
Bien pude con alma entrar,
Pero sin alma salí.
Rendido á tanta hermosura,
Ciego por vos, anhelante,
Si soñé ser vuestro amante,
Despierto fuera locura
Pensarlo ¡mas si eso es cosa
Imposible, yo no creo
Que os neguéis á mi deseo
Si os pretendo para esposa.
¿Lo imagináis?
Lo pensé,
(¡lúe sois obediente fío;
Pues lo quiere vuestro tio
Don Pedro Moya....
Y bien, ¿qué?
Que el Arzobispo conviene,
Y supongo....
No se aparta
De mí un momento su carta.
Entonces si él os previene
Que le obedezcáis, señora,
Pretendo, y es la verdad,
Que siendo su voluntad
La dicha del que os adora,
No me neguéis vuestra mano
Si os aseguro que un dia
Vuestra ventura y la mia
Logrará este afán tirano.
Viendo estáis que nada excuso
Antes, señora, de dar
Otro paso, y si rehusar
Queréis mi mano....
Rehuso.
Pues ello tendrá que ser.
¿Cuáles son vuestros intentos?
Dentro de breves momentos
No podréis retroceder.
Vuestros destinos iguales
Hoy serán.
Pensad, señor,
Que os lo pido por favor.
Firmados los esponsales
Dentro de poco
¡Piedad!
Pues esa exigencia impía
De vuestra parte, sería
Una infame iniquidad.
¡Angélica!
Permitid
Que retirada y dichosa
O esposa de Dios, ó esposa
De Don Gaspar. Elegid.
Una hora os doy.
¡Torpe lazo!
¿Lazo decís?
(Aparte.) Lo esperé.
A este sitio volveré
Cuando haya espirado el plazo. (Vase.)
ENSENA V.
GUIOMAR, SANTO YO Y DON GASPAR.
Ya lo veis, ved como os deja
Vuestro tutor. Cuál su afán
Se aumentara, si hoy le aqueja,
Al saber de cierta reja....
j A}T! (Sorprendida 5* temerosa.)
Y de cierto galán....!
Mal pudiera la quietud
Librarme de hondos recelos,
Si yo no confiara, ¡olí cielos!
En que tan grande virtud
Sabrá curarme de celos,
i Sed mi esposa! O mi ventura,
O el eterno sufrimiento
En una eterna clausura;
Para vos, este convento,
Para mí, la Sepultura. (Movimiento de Angélica.
¿Os vais, Angélica? Bien.
No os olvidéis de que espero
Aquí: ó amor ó desden.
Con Dios quedad, caballero.
Con él, señora, id también. (Vánse ios tres.)
ESCENA VI
(DON GASPAR.)
(solo.)
Tormento, tormento igual
Nunca mi pecho apuró....
¡Escapárseme el rival!..,.
Sin duda el génio del mal
Esta noche le amparó.
i Quién podrá ser ese mozo,
Que mozo el tal parecia?....
¡Que no le alzara el embozo
Cuando muerto le creía!
¡Hoy muriera yo de gozo!
ESCENA VII
(DON GASPAR, DON LOPE, OPTTZ, DON GASPAR, DON LOPE.)
En casa este papel
Hace poco recibí
Y al llamamiento acudí
Que escrito lie mirado en él.
Lope, muy bien. ¿No te hicieron
Esperar? ¿Tropiezo alguno
Tuviste?
Padre, ninguno.
Mi nombre dije y abrieron.
Entré al convento, hasta aquí
Por estrecha galería
Me trajeron.
¿Y tu guía?
Fuése.
Ortiz, espera allí. (Tase ortiz.)
— Muchos años hace ya,
Muy ántes de conocer
A aquella que te dio el sér,
Y en gloria de Dios está,
Conocí, Lope, una dama
Que por negra desventura,
Encendió con su hermosura
En mi pecho, viva llama.
Llama que creció violenta
Con celos de amor nutrida....
¡Aún acibara mi vida
Tan espantosa tormenta!... «
Tuve un rival, le halagó
La fortuna bonancible,
Para mí fué un imposible
Aquel amor, y creció
La llama, y el sufrimiento,
Devorando mi existencia,
De ella alejóme; la ausencia
Acrecentó mi tormento!
Volví á Madrid.... Madrid fué
De aquella pasión la cuna....
Más ingrata á la fortuna
Vi cuando ansioso torné.
Supe por mi mala estrella
Que de la noche al mediar,
Un hombre lograba entrar
Al aposento de ella....
De Elvira.... ¡ese era su nombre!
Espié, me convencí,
Y una noche acometí,
Para matarlo, á aquel hombre.
Pero al retarle, ante mí
Se descubrió; le miré....
Y entónces, Lope, temblé
Y de rodillas caí!
¿De rodillas?.... ¿Quién sería?
A verla no torné más,
Ni por su calle jamás
Dirijí la planta mía!....
Pasaron los años luego,
Y otro amor, el de tu buena
Madre, de bondades llena,
Me hizo cobrar el sosiego.
Mas la suerte siempre extraña
A mi reposo, en mi daño
Quiso viniera hace un año
Contigo á la Nueva España....
En mi daño, sí, que un dia,
Visitando este convento,
Vi ese retrato....
(Aparte.) ¡Ah!
Violento
Rindió amor el alma mía!
(Aparte y mirando el retrato.) ¡Angélica!
¡Ay Dios!.... ese es
El fiel trasunto de aquella
Mujer pura, honesta y bella....
Dama de un hombre después!...,
Yo no sé como murió,
Ni si un dia por su mal,
Abandonóla el rival,
Que mi altivez humilló....
No lo sé, mas fruto al fin,
De su pasión misteriosa.
Vive aquí gentil y hermosa,
No una dama, un serafín.
Y tan idéntica á Elvira,
Tan parecida, sí, tanto,
Que por mágia ó por encanto
A Elvira en su hija se mira.
Angélica, así se llama
La encantadora doncella....
¡Si tú la vieras!.... Es ella
La misma, la misma dama;
Y al ver tan claro trasunto
En su semblante hechicero,
Sentí de mi amor primero
Revivir la llama al punto.
— Con ella á enlazarme voy.
Lo sé, padre.
¿Lo sabías?
Sí señor.
¿Ha muchos dias?
No, no tal; lo supe hoy,
Esta noche habéis reñido,
Padre.
¿Lo sabes también?
¿Y quién es ese hombre, quién?
I En dónde está?.... ¿Dónde ha ido?
Que si perdí la ocasión....
— Otra vez.... — ¡Díme su nombre!
Padre, es mi amigo ese hombre.
No puedo hacerle traición.
Perdonadme, padre mío;
Mas nunca en vano prometo
Guardar, señor, un secreto.
Basta: mas es desvarío,
Que él de los dos perderá
La posesión de la dama,
(¡lúe más que yo no la ama.
Pero ella no os amará.
¡Lope!
¡Ah! perdón, señor! a
La razón acaso pierdo,
Mas á la mente un recuerdo
Me trae vuestro dolor.
Como vos á él, un dia,
Padre, á mí me arrebataron
Un amor, y asesinaron
Para siempre mi alegría!....
¿Tuviste celos?.... ¿Tuviste?....
¿Y no le mataste?
¡Yo!
¡Y es mi hijo!.... no fueron, no,
Celos los que tú sentiste.
Fueron; mas tembló mi mano,
Que vos me enseñásteis, vos,
Que era la imágen de Dios
Sobre la tierra un anciano.
¿Era anciano?
Para mí
Lo era, si tal.... Respeté
Su dolor, y me arranqué
Aquella pasión de aquí. (Señalando su corazón.)
Te admiro, Lope!
Cruel
Para los dos fué su estrella,
Sacrificándola á ella,
Sacrificándolo á él.
A mí, que me parecía
Pequeña, en mi loco anhelo,
La inmensidad de ese cielo
Si con mi amor la medía!
Y es por eso que me aflije
De ese infeliz el pesar!....
Ved lo que puede explicar,
Padre y señor, lo que os dije.
Pues que el destino decida;
Lidiaremos, y el más fuerte....
No puede claros la muerte....
Que ese hombre os debe la vida....
(Tratando de disfrazar sus palabras.) Sí, porque en una ocasión,
En un lance, una quimera,
Le salvásteis de la artera
Asechanza de un ladrón!
En tantos lances me vi...
Yo no conozco esa historia;
Pero sé que en su memoria
La tiene guardada.... sí....
Y su gratitud es tal,
Que con vos reñir no puede....
Y cede su amor.... y cede
A su destino fatal!....
Comprende en su situación
Que el amor que su alma esconde,
Es voraz.... ¡quién sabe á dónde
Le conduzca su pasión!....
Sufre por ella; en verdad,
Condenarla al sufrimiento....
— Ni ha de daros un momento
De dulce felicidad.
En vos verá al robador
De su sosiego y su calma:
Y su alma rebelde, su alma
Os maldecirá, señor.
Pija tendrá en su memoria,
A asegurarlo me atrevo,
La imágen de ese mancebo
Que fué su amor y su gloria!....
Horrible debe de ser
Contemplar, dia por dia,
Hora á hora, la agonía
Del alma de una mujer!....
Y luego, padre, al morir....
Calla, insensato.... no puedo
Concebir.... ¡Ali!.... (Aparte.) tuve miedo
De lo que me iba á decir!
(Aito.) Es inútil.... yo jamás
Un designio abandoné;
Necio fui si te escuché
Para atormentarme másl
Que si el mundo se opusiera
A unión para mí tan cara,
Al mundo la arrebatara
Y esposa mía la hiciera!....
Basta, Lope, basta! Di
A ese amigo, que es en vano
Si algo espera, que á mi hermano
La disputára, y á tí....
Que su ventura ha de hallar
Cuando á robármela acierte;
Que busque ansioso mi muerte,
Que yo le quiero matar.
Si á fiero dolor se entrega
Su pasión desesperada,
Díle que pida á su espada
Lo que mi favor le niega.
Díle en fin, si no se atreve,
á herirme ese mancebo,
Que cobre, si yo le debo.
Que de hoy más nada me debe. (Vase.)
ESCENA VIII
(LOPE (solo.))
(¡Qué nada le debo!.... Fuera Mi mayor ventura ¡oh Dios!..., ¡Ay! Si olvidarme pudiera De quien soy, ya no existiera Uno al ménos de los dos!.... ¿dué hacer? ¡Si yo no concibo Tanto mal!.... ¡Si á este tormento Encontrara un lenitivo!.... ¡Si yo no sé como aliento!.... ¡Si yo no sé como vivo!.... ¡Vivir sin que viva aquí Esa imágen hechicera Que en dulces ensueños vi, Alimentando la hoguera De mi ardiente frenesí; Morir, morir algún dia, Sin ver amante á mi lado Endulzando mi agonía El semblante enamorado Que hechizó mi fantasía; Cruzar por la senda oscura Que cruza el linaje humano Sin su amor y su ternura; Bajar á la sepultura Sin apoyarme en su mano....]! ¿Dónde está, Dios de bondad, Dónde está tu compasión, Si no turbas mi razón, O me arranca tu piedad Las fibras del corazón? De abandonarla á la idea Tiemblo; ¡oh Dios!.... pero el deber Me manda á mí que así sea. j Aj 1 1..'.. ¡adiós!.... que no me vea! ¡Que ya no la vuelva á ver!....
ESCENA XII
(DON LOPE, ANGÉLICA.)
¡Don Lope!.... ¿no es ilusión?
¡Angélica!
Vive!.... sí.
Y yo que tanto sufrí!....
Respira ya, corazón
Vos no podéis comprender
Cuánto os ama el alma mía!....
ni yo lo sabía,
Ni hasta hoy lo llegué á saber!
Yo vi aquel horrible acero
Herir tu pecho, y aquí
En el mió lo sentí....
No, recordarlo no quiero....
Ese dudar y creer,
Ese huir de la esperanza
Que se aleja, que se alcanza,
Y que se vuelve á perder! —
¿Y cómo viniste, di?
Mas ¿qué importa á mi deseo
Saber el cómo, si veo
Al fin á mi amor aquí?....
Ya, Lope, me parecía
Verte agonizante, yerto;
Pero él no ha muerto, no ha muerto!
Al instante me decia;
¿Cómo se pudo morir
Cuando aún palpita mi seno,
Si de su ser está lleno,
Y aquí le siento vivir!....
Y en esa batalla ruda
Lloraba á un tiempo y reía;
Y era que en mí combatía
La esperanza con la duda!....
Y al cabo te miro apuesto,
Llena de luz la mirada....
— ¿Pero no me dices nada?
¿Qué es esto, Lope, que es esto?
¿Y qué os pudiera decir
due no fuera en vuestro agravio?..»..
¡Lope!
Angélica, mi labio
No supo nunca mentir.
De otro modo os escuché
Há poco.... La calma pierdo....
Puede ser.... mas no recuerdo
Lo que os dije.... no lo sé....
De angustia mi pecho estalla!
Don Lope, qué os ofendió?
(Aparte.) ¡Ay infeliz! Ya empezó,
Pecho mió, la batalla!
Decid qué logra causar
En vos tan honda querella?
(Aparte.) i Y es tan hermosa, tan bella!
(Alto.) ¿Decís que os quieren casar?
¡Me lo decíais no há mucho!
¡Rara pregunta á fé mia!
A proponeros venia
Que aceptáseis....
¡Oh! ¿qué escucho?
¿Yos decís eso, señor?
¿Os estimáis en tan poco?
(Aparte.) Se ha vuelto loco. ¡Está loco!
(Aparte.) Valor, corazón, valor!
¿Puede así un hombre burlar
La esperanza de mi vida?
¿Puede, si de mí se olvida,
Tan dulce ilusión matar?
Así es, Señora, así es
La humana naturaleza....
¡Tanto hay que á vivir empieza
Y muere poco después!
¿Visteis, prenda de ternura
Y de conyugal cariño,
Nacer á la luz un niño,
Del hogar gala y ventura?
Marfil la frente divina,
Los ojos cristal luciente,
Blanda sonrisa inocente
En la boca purpurina....
Oro el cabello, la tez
Trasparente y delicada,
so
Llena la dulce mirada
De ternura y candidez...,?
¿Visteis al ave gentil
Abandonando su nido,
Cruzar el campo florido
Las tibias tardes de Abril,
Tender al aire las alas
Sobre el naciente follaje,
En matizado plumaje,
Complemento de sus galas?..,.
¿Visteis la flor peregrina,
Botón apénas abierto?....
¿Y visteis al niño muerto
Y al ave y la flor divina,
Cuando apénas al nacer
En sueños de amor profundo,
A gozar iban del mundo
Cuanto el mundo da en placer?
Así en mi pecbo el amor
Murió también, no os asombre,
Porque el amor en el hombre
Es niño, es ave y es flor!....
Ja, ja, ja, ja, ja, reir
Debéis como yo, Señora!....
(Aparte.) Ahora que rio, ahora
Me estoy sintiendo morir!
¡Caballero!
¿Si os enojo?....
Idos!.... Idos!.... ¡Apartad!
(Aparte.) ¡Qué altivez!.... ¡Qué majestad!..,,
¡Idos! Cáusame sonrojo
Pensar que os amé algún día....
¡Ni de que os mire sois digno!
A sufrir no me resigno
Vuestro recuerdo.... Sería
Inútil que aquí os quedéis
Más tiempo.... Idos ya de aquí!
(Aparte.) Padre!.... Padre!.... ya cumplí! (Vaae.j ::. (sola.)
Dios mió, ¿qué más queréis?
ESCENA XIII
(ANGÉLICA.)
Ya estoy, triste y sin apoyo
A solas con mi quebranto....
¡Si pudiera un mar de llanto
Curar mi pena!.... ¡Santoyo!.
(Aparecen Santoyo y Guiomar.) j Los dos!.... Mi alma necesita
De vosotros.
ESCENA XIV
(ANGÉLICA, GUIOMAR, SANTOYO.)
Ya comprendo.
Yo también.
Estoy sintiendo
Una ansiedad infinita!....
¡Ay madre, madre del alma!
I En dónde estás?.... Díme ¿dónde
Tu santo amor se me esconde
Que no viene á ciarme calma?....
Mil veces os pregunté:
l Quién soy yo?.... ¡Huérfana triste!....
Ya mi pecho no resiste,
Y quiero saber qué fué
De mi madre!.... ¡Ay Dios! mi anhelo
Yed!.... ¡Como siempre!.... ¿os calláis?
¿Enmudecéis?.... ¿os turbáis?....
¡Bajáis las frentes al suelo!....
Tú, Guiomar, que en noches mil
Mi cuna, amante arrullabas;
Tú, Santoyo, que guiabas
Mi leve paso infantil;
Tú, que á rezar me enseñaste; (a Guiomar.)
Tú, que con saber profundo, (A santoyo.)
En tantos libros del mundo
Los secretos me mostraste;
¡Doleos de la querella
Que hoy mi pesar centuplica!....
¡Ay! mi madre os lo suplica,
No soy yo.... no soy.... ¡es ella!
i No me rsspondeis?.... Infiero
Que inútilmente escucháis!....
— Idos de aquí!.... No volváis!....
¡Ya no os quiero, ya no os quiero!
Señora....
¡Me habéis burlado!
¡Posible es!
Vuestros oidos
No oyen mis clamores.... ¡Idos
Para siempre de mi lado!
(Guiomar y Santoyo, profundamente conmovidos, se dirigen al fondo. Angélica deteniéndolos:) — ¡Ah! no.... no penséis que os riña!
Mi labio torpe os engaña!....
¿En dónde nací? (Tomándolos de la mano.)
En España.
¿Vine á México?
Muy niña.
¿Con ella?.... (Señalando al retrato.)
Con vuestra madre!
¿Dónde murió?
En alta mar.
¿Lloráis?.... ¿La mató el pesar
De abandonar á mi padre?
¡Oh!
¿Por qué palidecéis?
Si comenzáis de ese modo....
— ¡Decídmelo todo!....
(Mirando á santoyo.) ¿Todo?
Pues bien: todo lo sabréis!
¡Santoyo!
Déjame á mí
Servirla en tan duro trance!....
Y tal vez.... tal vez alcance
Calmar sus penas así!....
Habla va.
Breve y sentida
Es la historia.... Tierna y pura
Era la gentil criatura
A quien debisteis la vida.
A un galán amó insensata.
Como vo.
Calma y sosiego
Perdió al calor de ese fuego,
Que si no da vida, mata.
Mata sí.... mi alma lo siente!
Osó el galán con sigilo
Sorprender el casto asilo
De la doncella inocente
Y una noche....
Yo, señora,
Sin saberlo, no os asombre,
Al ver de repente á un hombre,
En tan avanzada hora,
En la tranquila mansión
De Doña Elvira, grité....
Grité mucho, sí.... Tomé
Al amante por ladrón!
Ladrón era!
Calla!
. Sí:
Tenéis razón!
¡Pobre madre!
Aquel hombre era mi padre!
A los gritos acudí
Con vuestro abuelo, el anciano
Que en Doña Elvira adoraba,
En su aposento rezaba....
Y de él salió hierro en mano...
Me halló con la servidumbre
Que allí en angustioso afán
Cerraba el paso al galán.
Loca por la pesadumbre,
Avergonzada, lanzando
Ayes del doliente pecho,
Doña Elvira desde el lecho
Lo estaba todo mirando
"No, padre, no le toquéis,"
Gritó la infeliz, difunto
El semblante.... "Idos al punto
Todos!" "Padre, ¿no sabéis
Quién es ese hombre?...." El severo
Rostro el anciano tornó....
— Salimos todos.
Yo, nó.
Inmóvil el caballero
En un rincón de la estancia,
Una estátua parecía....
Hasta los ojos cubría
Su rostro..., Mas su arrogancia
Miedo daba, y su apostura
Amenazante. Empuñada,
Dibujábase su espada
Del gavilán á la altura;
V maldiciendo el revés
De su destino tirano,
¡Cuál temblaba aquella mano
Del negro embozo al través!....
Mi señor, torvo, violento....
— "¿Quién sois?" dijo; "pues que así,
Villano, entrásteis aquí,
Yais á morir al momento!
"Morir debéis, es la ley."
Y arrojóse envuelto en ira
Contra él. — "Padre," Doña Elvira
Dijo,
"detente, ¡es el Rey!"
¡El Rey! (Pausa.)
Mudo en tal anhelo,
Ante su dolor impío,
Quedó el anciano sombrío,
Fija la vista en el suelo.
Después, su eterna mancilla
Y su infamia al comprender,
Dejó el acero caér...
Mas no dobló la rodilla!
— "Dios guarda al Rey," con acento
Ronco dijo el noble anciano;
Y señaló con la mano
El balcón del ajDOSentO. (Pausa lígerísima.)
El Rey Felipe salió.
Deciros inútil es
Que Doña Elvira después
No volvió á verle.... Murió
El anciano, de pesar;
Pero antes ¡ay! de aquel dia
De dolor.... aquí os tenía
Entre sus brazos Guiomar.
SSOH1T.A. SIL
GUIOMAR, SANTO YO, SOR ISABEL, PE-
RALTA, DON GASPAR, LOPE, Pajes, Monjas y Un es-
cribano.
¡Ah!
El plazo se ha cumplido.
(Aparte viendo á Lope.) ¡El también!
(Aparte.) ¡Oh! ¡Qué ansiedad!
Vuestra postrer voluntad
A saber hemos venido.
Tu corazón, hija mía,
Decida en esta ocasión,
Que torcer tu inclinación
Al Señor ofendería.
Estoy dispuesta....
¿A firmar?
Sí, SI SeilOl*.... (Después de una ligera vacilación.)
¿Y gustosa
Daréis la mano de esposa,
á Don Gaspar?
Sí.
¡Olí ventura infinita!
Acercaos. (Aparte.) Yo me admiro....
(Alto.) — Firmad aquí.
(Aparte.) No respiro! (Firmando.)
(Aparte.) Aire el pecho necesita!
(A Don Gaspar.) Vos.
(Firmando.) j Cuál mi j)echo se goza!
(Aparte mirando á Lope.) ¡Cuán pálido está, gran Dios!
(A Sor Isabel que firma.) Ahora VOS.... — después de VOS.... [A Lope dándole
la pluma.]
(Aparte, viendo con mucha ansiedad firmar á Lope.) ¡Ah! ¡Don Lope de Mendoza!
Todo lo comprendo ya!
Firma Peralta, y mientras tanto, Angélica dice los versos si-
guientes:]
(¡Es su padre! No me atrevo
Al sacrificio.... No debo
Con mi orgullo herirle.)
(Se arroja sobre el pliego que acaban de firmar, y lo hace pe« dazos.) (Admirados.) ¡Ah!
¿Qué hacéis?
(Con dignidad.) ¿No lo estáis mirando?
Pero eso es infame!
No.
i Infamia es la vuestra!
i Oh!
Ayer me visteis llorando
Mi dolor y mi agonía j
No visteis en mi semblante
La súplica sollozante
De un alma que se moría.
¿Y esto es cariño? En verdad
Que no lo comprendo así;
En vosotros sólo vi
Solapada iniquidad.
I Decís que sois mi tutor? [a peralta.]
¿(¡lúe me amáis mucho decís? [a Don Gaspar.]
Si á vuestra conciencia oís,
¿Dónde guardáis vuestro amor?
Sólo veo por mi mal,
Al imponerme este yugo,
En cada rostro un verdugo,
En cada mano un puñal!....
¡Si yo no os amo!.... Si existe [adou Gaspar.]
Otro amor que vive aquí. —
¡Q,UÍetO! [A Lope que se le ha ido acercando.]
(Aito.) ¿Qué queréis de mí?
Libre el alma se resiste
A vergonzosa coyunda....
¡Ni una palabra! — ¿Lo veis?....
Bajáis las frentes.... teméis
En vuestra ansiedad profunda
Que Dios os castigue; en pos
Ibais ya de ese castigo....
Señora.
¡Callad os cligo,
Que estáis ofendiendo á Dios!
Su amor tan solo en el mundo
Mi débil planta dirija....
Paso!.... ¡atrás! paso á la hija
Del Rey Felipe Segundo.
Acto tercero
(Cámara pequeña, Puerta al fondo; otra á la derecha del actor, eme conduce al aposento de Angélica, y junto á esta puerta, un reclinatorio. A la izquierda, otra puerta que dá á un pasadizo que comunica con la)
y cerca de esta puerta, una mesa y un sillón,
Una luz encima de la mesa,
ESCENA PRIMERA
(DON GASPAR, SANTOYO, O.)
¿Y quién le contó esa historia?
Yo, señor, yo....
¡Por mi vida!
Debió quedar escondida
Para siempre en tu memoria.
Debió en secreto profundo
Su origen permanecer....
¡A y! si lo llega á saber
El Rey Felipe Segundo!
El Rey, señor, sabe bien
Cómo le sirvo. El ignora
Lo que su hija sufre y llora....
— i Si lo supiera también!
Yo escribiré, pues me exalta
De mi señora el dolor.
Cual la trata su tutor
Don Iñigo de Peralta.
¡Ay de tí!
¿Me amenazáis?
Bien pudiera.
No os ofendo.
Esa altivez....!
Me defiendo;
Es que colérico estáis,
Tal vez por la pesadumbre
De anoche; pues bien se vé3
Que ni al respeto os falté,
Ni faltar es mi costumbre;
Mas os advierto, señor,
Que á Doña Angélica aquí
En nombre del Rey serví.
Ni á vos os tengo temor,
Ni temor tengo á la ley,
Que afianzando mi derecho,
Guardada sobre mi pecho
Llevo una carta del Rey.
Del Rey!
Y si ella me diera
Poder, Don Gaspar, bastante,
Doña Angélica al instante
De este convento saliera.
Y si vos....
Amenazaros
No he pretendido en verdad,
... Mas contestad
Lo que voy á preguntaros.
Hablad, decid qué os aqueja.
Anoche vuestra señora
Con un galán á deshora
Hablaba desde la reja
De vuestro propio aposento.
Ya lo sé.
¿Quién era ese hombre?
Lo ignoro.
I Ignoráis su nombre?
¡Es extraño!
Yo no miento.
¿Y permitisteis?....
Sí tal.
¿Sin conocerlo? No infiero....
Ese hombre es un caballero.
¡El caso es original!
Pues sin conocerle vos
Descubristeis el arcano
De su condición.... — Villano
Pudiera ser ¡vive Dios!
Mirad que os ciegan los celos....
Don Gaspar, perdéis la calma!....
Cuando hay nobleza en el alma
Nada importa un nombre.
¡Oh cielos
Y tan generosa acción
Tuvo ese galán conmigo
Que, cual lo siento lo digo,
Conquistó mi corazón.
Además que mi señora
Le ama....
Callad.
Y es en vano,
Que la tratéis inhumano,
Si supiérais cuánto llora!
Es inútil.... Nada puedo
Sacar en limpio de aquí,
Ni lie de alcanzar, pese á mí,
Infundir á este hombre miedo.
Vuestra señora desea
Hablarme.... Ya podéis, pues,
Decirle que un honor es.
Que su servidor la vea. [Váse santoyo.]
ESCENA II
(PERALTA, DON GASPAR, DON GASPAR, [LLAMANDO, PERALTA.)
Habéis conseguido....
Nada.
Ya sabéis mi intento.
Si no nos vamos con tiento
Dad el lance por perdido.
El sirve al Rey de esa suerte.
Vanos temores calmad:
Contra la santa hermandad
No puede más que la muerte.
2 Prenderlo?
Se le asegura,
Para que en negar no insista;
Que no hay lengua que resista,
Don Gaspar, á la tortura.
Veréis cómo nos confiesa
Quién es ese hombre.
Id con Dios
Y hacedlo.
Mendoza, y vos
No olvidéis vuestra promesa.
Mas él viene.
ESCENA III
(DON GASPAR, PERALTA, SANTOYO.)
Caballero,
No tendréis que aguardar mucho.
Señor Santoyo....
Os escucho.
Seguidme, que hablaros quiero.
(Vanse Santoyo y Peralta.)
ESCENA IV
(DON GASPAR, DESPUÉS ANGELICA.)
Ya cayó; cayó en la red
Que Peralta le ha tendido.
j Pobre Santoyo!.... Oigo ruido..,,
Dios guarde á vuestra merced.
El á vos. (Aito.)
(Aparte.) ¡Cuánta hermosura!
Perdonadme si os molesto.
No hay razón, señora, puesto
Glue es serviros mi ventura.
Bien, Don Gaspar; y aunque amada
De vos, mi desden os ciega,
No os olvidéis de que os ruega
Una mujer desdichada.
Ayer, aunque el alma mía
Jamás odiar ha sabido,
Odio por vos ha sentido;
Le robábais su alegría;
Pero hoy.... ese es mi secreto,
No me preguntéis por qué,
Siento por vos yo no sé
Qué misterioso respeto.
En nombre de él os suplico,
Y no he de rogarlo en vano,
Que prescindáis de mi mano....
No ignoro que os sacrifico,
Yo leo en vuestro semblante
El acerbo sufrimiento....
Tened piedad un momento:
Compadecedme un instante.
¿Qué puede débil mujer
Si de otra cosa no entiende;
Si sólo el amor enciende
Y rinde todo su ser?
¿Qué puede si pena ingrata
Le roba calma y reposo....
Si un sueño dulce y hermoso
Su pensamiento arrebata?
Basta, Señora, por Dios!
Bien acaso concebís
Que eso que vos me pedís
Os estoy pidiendo á vos.
Ahora, en este momento,
Que me habláis, se me figura
Que hacéis la viva pintura
De mi propio sufrimiento;
Vuestra pena me sofoca,
Me angustia vuestra agonía,
Pena y angustia, es la mía
Que refiere vuestra boca,
Lo mismo que siento aquí
Que es inmenso, que es horrible....
Con que juzgad si es posible
Eso que exigís de mí.
Vos que tenéis fortaleza!....
Fortaleza... Si es igual
Para entrambos este mal
Que por matarnos empieza,
Vos sois como yo tan fuerte,
Y pues muerte es este amor
Para los dos, el dolor
Es igual ante la muerte!
Basta: ¡pretensión insana
Fuera oponerse á mi anhelo,
O esposa mía, ó el velo
Al pié del altar, mañana!
(Angélica se queda como ensimismada.) i — ¡Ah! si yo pudiera oir [Aparte.]
Después de esta lucha fiera
De mi suerte decidiera
Lo que á solas va á decir!
(Se queda en er fondo con la puerta entreabierta fuera de la escena, pero de modo que se le vea,)
DON GASPAR y GUIOMAR.
Cruel, ¡oh Dios mió!, cruel
Vacilación me anonada....
Guiomar!.... Ya no espero nada.
¡Un papel!
Para él!
Guiomar, dáme ayuda....
¿Estáis decidida?
Sí.
Véte al templo por allí, [Señalándole el pasadizo.]
Que en el templo está sin duda:
Al pié del palpito irás
Que allí un mancebo te espera:
Negra, hermosa cabellera
Sobre su frente verás.
Negra capa en las espaldas,
Dos plumas blancas unidas,
En el sombrero prendidas
Con un joyel de esmeraldas,
Negra truza, acuchillada
De oro y azul celeste....
Dále esta llave.... dale este
Papel sin decirle nada.
Ya tú sabes lo que yo
Le escribo.... no tardes mucho.
(Vásc Guiomar, y desaparece Don Gaspar.) ¡Cómo lucho, cómo lucho!
Tal vez se desesperó
De esperar.... tal vez, Dios mío,
Se fué ya sin esperanza.
Acusando mi tardanza
De desamor y desvío. [Lee.]
"Angélica, del dolor
"Es una nuestra querella..,.
"¡Cuán triste brilla la estrella
"Del cielo de nuestro amor!....
"Ayer lozanas, benditas
"Nuestras flores ¡y el destino
"Hoy las riega en mi camino
"Deshojadas y marchitas!
"Desde aquel santo placer
"Un siglo vi transcurrir....
"Ayer debiste morir....
"Yo debí morir ayer!
"Ya luché.... ya me venció
"El dolor.... no puedo más....
"(Quiero saber lo que harás
"Después que haya muerto yo....
Pero si luchar prefieres
"Todavía por el bien
"Que nos roban, yo también
"Dispuesto estoy, di qué quieres....
"Si feliz no ha de vivir
"Aquel á quien debo tanto,
Aún puede secarse el llanto,
Aún nos queda un medio, huir.
"En vísperas, estaré
"Esta tarde; con Guiomar
"Respóndeme.... he de aguardar
"Del nuevo púlpito al pié...
— De pasos oigo rumor —
. (Vasc.)
ESCENA VI
(SOR ISABEL BAUTISTA, PERALTA.)
Un momento;
Debe estar en su aposento.
Esperad aquí, señor.
ESCENA VII
(PERALTA, ).)
¡Ali! por más que lo pretenda
Seré con ella inflexible!
Y mi ambición ¡ah! imposible!
He perdido la encomienda!
Mas Santoyo aunque persista
En guardar ese secreto,
Al Santo Oficio sujeto,
No hay temor de que resista.
ESCENA VIII
(PERALTA, DON GASPAR, DON GASPAR, PERALTA, PERALTA, SOR ISABEL BAUTISTA.)
Triunfamos
Ya duda alguna no cabe.
De qué.
Sí.... todo lo sabe
.., aquí la esperamos.
Ella, torpe encubridora
De Angélica, há un momento
Que á la iglesia del convento
Fué de un papel portadora
Para él, no es ilusión;
Verle quise y llegué tarde
Al templo.... mas ¡Dios le guarde,
Peralta, en esta ocasión!
El destino que se empeña
En perseguirme, ya halaga
Mi esperanza.... Qué Dios baga
Que al fin le mate.... ¡Ab! la Dueña!
ESCENA XII
(PERALTA, DON GASPAR, GUIOMAR.)
Ven acá.... ¿De dónde vienes?
¡Ay Jesús! Ved lo que hacéis.
Decid verdad ú os perdéis.
La vida en mis manos tienes.
¿Fuiste al templo?
Sí, señor.
Llevaste un pliego á un doncel.
¿Qué decia ese papel?
2 Era una carta de amor?
No pienses que una respuesta
Cualquiera me satisfaga.
¡Si desnudara la daga! (Aparte.)
Contesta, Dueña, contesta!
¡Dios mió!
Silencio!....
¡Ah!
¿Era una cita?
Tal vez
g A qué hora vendrá?
A las diez.
¿Por qué las diez no son ya?
Dílo todo, haz que te ahorre
Sufrimientos....
Se me exije....
¡Por Cristo!
Pues ya no os dije....
En compostura la torre
Está....
Ya comprendo á fé,
Y por los andamios....
Sí.
¿Quién ha de ayudarle, di,
En esa empresa?
No sé.
¡Profanación es muy grave
Obrar así en deservicio
Del Señor.... que el Santo Oficio!....
¡Ah! [Aterrorizada.]
¿Quién ha dado la llave
De la torre? Di, contesta,
Dime su nombre al momento,
O en el potro del tormento
Callar, la vida te cuesta.
Santoyo....
Y ¿cómo se explica....?
Fácilmente, es muy sencillo,
Ya sabéis que ese pasillo
Con la iglesia comunica.
¿Por él vendrá ese galán?
Sí tal....
¡Oh ventura mía!
¡Quién tan pronto pensaría
Que terminase este afán!
—Don Iñigo, entrar á ese hombre
Dejareis.... quiero retarle
En este sitio, y matarle
Aquí mismo.... ¡Por mi nombre!
Cuando haya entrado, apostad
Gente de justicia al pié
De la torre....
Yo estaré
En el pasillo....
Escuchad,
Don Iñigo.... si es que acaso
Otra vez se me escapase
Y me hiriese ó me matase
Ese hombre.... cerradle el paso.
(Haciendo acción de que lo mate.)
j Don Gaspar! [Con asombro y con temor.
¿Y qué os extraña,
Peralta?.... No estéis inquieto:
Soy visitador secreto
Por el Rey, de Nueva España.
Ni á la Audiencia ni al Virey
Tengáis temor....
Mas no obstante....
Aguardaos un instante.
(Escribe en un papel y se lo dá.) Tomad. — ¡Servicio del Rey!....
Soltad á Santoyo.
Sí.
Que su prisión no hace falta.
Adiós, Mendoza.
Peralta,
Yos por la calle.... yo aquí.
Venid, Dueña, y no chistéis.
Yo os juro....
No me obliguéis....
(La amenaza con el puñal, y Guiomar sale por delante obedeciendo. Vánse por el fondo.)
ESCENA XIII
(DON GASPAR, DESPUÉS SOR ISABEL.)
¡Nada hará Sor Isabel!
Ama á ese hombre, mas ¡por Dios!
Que pronto uno de los dos
Ha de morir.... será él.
¿Quién vencerme á mí podrá
Si van á luchar mis celos?
Si á mí me matan ¡oh cielos!
¿Gluién de ellos se librará?
jAh! resiste.... ¡acongojada
(Volviéndose al aposento de Angélica.) A mis piés lie de mirarte!
¡Si siento en el talabarte
Que se estremece mi espada!
i Que no pueda y que lo anhele!
¡Que no alcance mi poder
A tanto, que pueda hacer
Q,U6 el tiempo rápido VUele! (Entra Sor Isabel.)
[Después como respondiendo á su pensamiento.]
Don Gaspar, no he conseguido
Convencerla, y me parece
Que su desventura acrece.
A todo estoy decidido.
Fuera exigencia tirana
Aumentar su desconsuelo,
Hacerla tomar el velo
Mañana....
Será mañana.
Y si no es su vocación....
¿Y cuál es entonces, cuál?
Si el matrimonio es un mal
Para ella, su inclinación
Por el claustro debe ser
Indisputable.
O pudiera....
Comprendereis que soltera
No puede permanecer.
Su tutor debe mandar;
Y pues así le acomoda,
El velo, Madre, ó la boda,
El convento ó el hogar.
La natural timidez
De esa angelical criatura....
Sor Isabel, es locura.... (Suenan las diez.)
¡Ah!.... las diez.... venid.... (Vánse rápidamente.)
(Siguen sonando las diez, y al terminar, aparece Angélica.)
ESCENA XIV
(ANGÉLICA.)
(sola.)
Las diez...
¡Cuál tiemblo.... cuál se estremece
Mi corazón!.... ¿Y Guiomar?....
¿No ha vuelto?.... ¿Do puede estar?
¡Muy extraño me parece!....
Oigo ruido.... ánimo, pues....
¿Fué ilusión?.... Ya no oigo nada....
¡Ah!
ESCENA XIX
(ANGÉLICA, DON LOPE.)
¡Mi Angélica adorada!
¿Eres tú?.... ¡Dios mió!.... él es!
Pero esa puerta
(va á cerrar.) Es verdad,
Voy á cerrarla. No temas.
¡Benditas horas supremas
De amor y felicidad!
Bien mió!
¿Cuál es tu intento?
Fácil es de concebir.
¿Cuál ha de ser, cuál? huir
Ahora mismo del Convento.
Es que el templo está cerrado
Y la torre....
Vano afán:
Beatriz y Santoyo están
En la Iglesia....
¿Qué he escuchado?
¿Beatriz?.... ¿Beatriz?.... ¡Ah! no, no....
¿La hija de Santoyo?
Cierto.
Que Beatriz habia muerto,
Santoyo me aseguró....
Partamos ya, que intranquila
Tal vez aguarda....
No sé,
Qué pensar, no sé por qué
Mi pecho duda y vacila.
¡Ay, Angélica, pasó
De ayer la noche infernal....!
Y su sombra funeral
Mi cerebro enloqueció,
Mil veces el homicida
Puñal me amagó de muerte;
Pero ¡ay! morir, y sin verte
Despedirme de la vida!...
Morir yo sin contemplar
Otra vez tu faz amada,
Sin beber en tu mirada
La luz que nie ha de salvar!....
Yo que anoche en mi dolor
Me juzgaba con derecho
Para destrozar tu pecho
Asesinando mi amor!
Lope, calla.... no recuerdes
La desventura pasada....
Olvídate.
¡Desdichada
Que por mí la calma pierdes!
Tienes razón; olvidar
Es preciso aquel martirio,
Como se olvida un delirio
Horroroso al despertar,
Si la luz de Oriente brilla,
Después que en la noche oscura.
Sufrimos la calentura
De implacable pesadilla;
Tú eres la luz!.... Embriagado
En esa mirada célica,
Déjame mirar, Angélica,
Tu semblante enamorado;
Que es el imán de mi amor
Su belleza virginal,
Y el encanto celestial
De su hechizo arrobador!....
¡Te amo tanto!
¡Si pudiera
Ser esta inmensa alegría
Purísimo albor de un dia
Eterno de primavera!
¡Eterno, Lope!....
Es preciso
Que huyamos pronto de aquí,
Léjos de mi padre.... ¡Así
La suerte ingrata lo quiso!
Ya es hora....
¡Lope!.... ¿qué hacer?
Santoyo esperarnos debe.
Se oye ruido.
¿Quién se atreve....?
Ya no hay tiempo que perder....
(Adentro.) Abrid!
¡Ah!
i Dios mío!
Abrid! (Sacudiendo la puerta.)
i Mi padre!
¡Es su voz!
Huye, Lope.... Huye veloz.
¡Abrid!
Contigo.
¡Qué impío
Dolor!.... ¡qué pena tan fiera!....
Rompen la puerta.... [Apaga ia luz.]
¡Ah!
Yen.
(Entrando.) ¡Luces!
Si tú me conduces.... [Se vá.]
Espérame en la escalera.
ESCENA XX
(SOR ISABEL BAUTISTA, SANTOYO, DON GASPAR, ANGÉLICA.)
(Santoyo entra con luices.)
¡Ah! triunfé, triunfé, Señora!
¡No se escapará por eso!
¿Tú, Santoyo? (Con estrañeza.)
Estuve preso.
[A Don Gaspar.] Decid.... ¿qué queréis ahora?
¿A dónele vais?
Es igaial
Que os enojéis ú os riáis.
¡No se pasa! ¿A dónde vais?
En busca de mi rival.
No, no!
[Que oye rumor de espadas en el pasillo.] ~ Acero contra acero
Chocan..,. ¡Teneos, Peralta! [Alzando ia voz.]
¿Qué es esto?
Sólo eso falta!
Paso! que matarle quiero!
¡Matarle! ¡Dios mió!
Sí....
Apartad.
¡Matarle dijo!
Desdichado, si es vuestro hijo!
¡Maldición!.... ¡Lope!....
[Desaparece por el pasillo.]
Ay de mí!
¡Socorro!.... ¿Con qué derecho?....
(Entran algunos pajes, educandas y servidumbre.)
Del destino esa es la ley!
(Saliendo de espaldas del pasillo; y viendo á Lope que entra
con el pecho atravesado, se horroriza.)
¡Jesús!
(Saliendo por el pasillo y agitando un papel.)
¡Servicio del Rey!
(A Peralta.)
¿Qué habéis hecho!
(a Don Gaspar.) i Qué habéis hecho!
(Don Gaspar cae de rodillas.)
! Lopé!...". (Arrojándose sobre él.)
ESCENA ÚLTIMA
(PERALTA, DON GASPAR, DON LOPE, ANGÉLICA, SOR ISABEL BAUTISTA, SANTOYO, ORTIZ, BEATRIZ, CUBIERTO EL.)
(rostro cora rara velo. Estos dos últimos entrara conducidos por los corchetes.)
(Cayendo en el sillón.) ¡Desdichada!..
¿Qué es esto? ¡Sangre! ¡Oh dolor!.
[Ultima expresión que dice Angélica en su acuerdo. Cuando dice: No es nada, no es nada! ya está loca. La actriz debe aprovechar el corto espacio entre una exclamación y otra, para expresar con su fisonomía el trastorno de su inteli- gencia.]
¡Qué horror, Dios mió, qué horror!....
¡Padre!
No es nada... No es nada....
Padre.... os perdono.... yo fui
El culpable.... Esa es tu hija,
Santoyo.... (Beatriz se eclia en brazos de Santoyo.)
¡Ali!....
No te aflija....
;í Mañana".... dije,.... y cumplí....
— ¡Oye, Angélica!.... Quería
Morir en tus brazos....
¡Ah!
Perdónale.... COmO ya [Señalando á su padre.]
Le perdoné.... vida mia.... (Espira.)
¡Muerto!
¡Mi Lope del alma!....
g Callas?.... ¿por qué no me mira?
(Muy bajo.)
¡Loca!
Su pecho respira....
¡Qué dulce, qué dulce calma!
Reposa.... — ¿Qué hacéis aquí?....
¿Qué hacéis, infames, qué hacéis?
j Ah! ¿robármele queréis?....
No.... No.... ¿Robármele á mí?....
¿Y éstas son vuestras proezas?
Habéis dado un golpe en falso.
— Mañana, sobre un cadalso
Rodarán vuestras cabezas!....
— Atrás os digo.... — ¡ah! ¡qué horror!
(Mirando áDon Gaspar que se levanta después de besar la mano de Lope.)
... — ¡Ser no podría!
— Mató á un hijo que tenía....
Y se murió de dolor!....
— Idos todos.... Idos todas....
Gente infame y sin conciencia....
(Volviéndose á hablar con Lope.) ¿Es verdad? con su presencia
Van a amargar nuestras bodas!....
— Idos.... se van! — No hay temor,
(Todos se retiran un poco hacia el fondo.) No hay ya perfidias, ni hay dolos;
Ahora sí.... ya estamos solos....
Ya estoy sola con mi amor!