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Manuel Bretón de los Herreros

La familia del boticario

1 jornadas · 6 personajes · 707 versos

Modo

portada y reparto

La familia del boticario: comedia en un acto, traducida libremente del frances por D. Manuel Breton de los Herreros.

Representada por primera vez en el teatro del Principe el dia 13 de Mayo de 1832. Edicion: Madrid, Imprenta de Don Jose Maria Repulles, agosto de 1850.

Personas: DON SERAPIO; BENITO; HILARIO; RUFINA; ROSA; SINFOROSA; vecinos y amigos de DON SERAPIO.

La escena es en Madrid.

Acto único

El teatro representa la trastienda de una botica. Tres

puertas en el foro que dejan ver la botica, otras dos

laterales. Una gran mesa con boles, redomas , espátulas y otros efectos , y alumbrada con un gran quinqué. Algunas sillas al rededor.

ESCENA PRIMERA

BENITO, preparando sobre la mesa una poción.

Ya hace una hora que estoy preparando jaropes, drogas y emplastos, pero tengo la cabeza á cien leguas

de aqui... Quiero decir, á doce leguas, que no hay

mas de Madrid á Toledo. Desde que hay boticas en el

mundo jamas se ha visto un farmacéutico en situación

tan critica, tan alambicada como la mia. Y quién tiene la culpa? Mi lio. Qué necesidad tenia de enviarme á Toledo á comprar yerbas medicinales? El acaso

me hace conocer en aquella ciudad á una graciosa

muchacha; la virtud misma. Trabajaba á jornal , eso

sí; pero la virtud bien puede trabajar á jornal cuando es costurera. La galanteo y, pudiendo darme calabazas, se prenda de las gracias con que me ha favorecido la naturaleza. No tardo en cantar victoria;

mas ¡oh fatalidad! La virtud tenia un hermano granadero de provinciales, gallardo y bigotudo fariseo,

que con la dulzura del mundo me propone la mano

de su hermana ó ser abierto en canal. Era preciso

elegir. Elijo ser cuñado del granadero, y contraigo

á mi pesar... un matrimonio de inclinación. Insigne

locura ha sido la mia; pero qué remedio? A bien

que la muchacha no es despreciable , y como dice

el proverbio : del mal el menos. Oh cara , dos veces cara consorte mia! Tu ausencia me tiene inconsolable.

Sí, deliciosa Rufina;

en el lecho, en la oficina...

nunca te apartas de mi.

Siempre me acuerdo de tí...

cuando hago una medicina.

Casado ya, vuelvo á Madrid con ánimo de confesárselo todo á mi tio, pero mientras busco un momento

favorable... Aqui entra el item , la peripecia que hace mas dramática mi situación. El tal tio, ese cernícalo de tio, perdóneme la antonamasia, da en la flor

de brindarme con la mano de su hija , y con su botica por añadidura. La botica, pase; pero la hija... imposible! Le revelaré mi secreto? No, que me echaría de casa y tendría yo que ir á la sopa. Oh suegra

fortuna ! Por tí me veo fluctuando entre la indigencia

y la bigamia! Ah! Por qué fui yo á Toledo? — Quién

viene? Es el mancebo.

ESCENA II

Benito

Qué traes, Hilario?

Hilario

Muchas cosas, don Benito. Por de pronto esta
carta.

Benito

Venga. (El sello es de Toledo, la letra de RuGna. [La guarda.) Disimulemos.

Hilario

Parece que tiene usted conocimientos en Toledo, eh?

Benito

Sí; un amigo... (Maldito hablador!) Oyes, Hilario, tienes que llevar ese paquete de pastillas guturales á casa de la señora... No tengo presente su nombre. De esa cantarilla de estrangis, cuya voz está sujeta á tantas intercadencias.

Hilario

Eso es; otro recado! Estoy yo aqui para aprender la farmacia , ó para correr todo el dia de ceca
en meca? Esto no está en el orden, y ya es razón que
se me ascienda. Ocúpenme ustedes en el ramo de
pildoras.

Benito

Pildoras ya! Esa es mucha ambición, hijo mió.

Hilario

Pues digole á usted que estamos medrados!

Cuando se fue al colegio la señorita Rosa , dos años
hace, machacaba yo almendras amargas; y ayer al
entrar en casa me encontró machacando almendras
dulces.

Benito

Ya ves que tu suerte se ha dulcificado considerablemente.

Hilario

Pero qué dirá de mí Rosita? Qué pensará allá
en su imaginación...

Benito

Oh! Qué sé yo? Pensará que machacas demasiado.

Hilario

A propósito : me parece que está... asi... como
triste.

Benito

Y eso qué me importa á mí?

Hilario

Puos no le ha de importar á usted, cuando va
á ser muy pronto su marido?

Benito

Eh ! Todavía no se ha hecho la boda. Y ademas,
tú no tienes que meterte en lo que no te va ni te
viene.

Hilario

Caramba y qué bonita es! Qué cuerpo aquel!
Qué boca de miel rosada! Qué ojos! Pero ya se ve,
usted... como anda en otros laberintos...

Benito

Cómo! Qué laberintos...

Hilario

Piensa usted que me mamo el dedo? Sé yo
cosas...

Benito

Usted no sabe nada, señor Hilario.

Hilario

No sé nada? Ah , ah , ah... Y las cartitas
que escribe usted por la noche encerrado en su
cuarto?

Benito

Las cartas... Habla mas bajo.

Hilario

Y la foncarralera que vino el otro dia y le dijo
á usted que el niño estaba como un rollo de manteca,
y que ya hacia pinitos, y que...

Benito

Hilario! El niño... es un sobrinilo mió.

Hilario

(Riéndose.) Sobrino ! Si no tiene usted ningún
hermano, ni...

Benito

Rasta, Hilario. Por la Virgen de la O te ruego
que calles. Si me prometes no decir nada á mi tio de
las impertinentes observaciones que has hecho...

Hilario

Rien : qué ?

Benito

Yo te recompensaré. Verás colmados tus deseos.
Conseguiré de mi tio que te pase á la sección de pildoras y ceratos. Estás contento?

Hilario

Oh! Sí, si; mucho. Mire usted, yo no tengo
mal corazón.

Benito

Es verdad.

Hilario

Pero siempre esclavo del mortero... Ya ve usted que esto es capaz de moler... Con que, me cumplirá usted su palabra?

Benito

Sí, hombre, sí; pero silencio!

ESCENA III

Serapio

Pues! No digo yo? Aqui charlando los dos, y
nadie en el despacho.

Benito

(Bueno! Bien! Ahora el otro. No me dejarán
leer la carta de Rufina.)

Hilario

Voy, voy corriendo á llevar estas pastillas. Ah!
Por vida... Ya se me olvidaba. (En voz baja.) Señor
BENITO, el platero de enfrente me ha dado esta cadena para usted.

Benito

(Guardándola rápidamente.) Delante de mi tio,
zoquete! (La cadena de mi esposa, que me la envió
para darla á componer.)

Serapio

Vamos; anda y vuelve volando, badulaque, que
aun no has mudado el agua á las sanguijuelas.

ESCENA IV

Serapio

Oyes, Benito, qué collar es ese que te has
guardado en el bolsillo?

Benito

(Turbado.) Collar... Nada, tio. Yo no...

Serapio

Ahí, ahí te lo has metido: en el bolsillo del
pantalón.

Benito

Ah ! Sí. Esta cadena... Como usted decia collar... No es collar, que es cadena. Es una cadena
que pensaba... Son cosas de... Yo no queria decir...

Serapio

(Tomando la cadena y examinándola.) Secretos, eh? Y conmigo! No es mala pieza. Oigan! Y una
cifra... Diablo! Eso es llevar muy adelante la galanteria. Parece que pones en juego los grandes resortes
de la seducción.

Benito

(Qué querrá decirme con eso?)

Serapio

Bien pudiera quejarme de tí por haberme ocultado... Pero tus intenciones son puras, y todo lo
apruebo. Veo con placer que empleas las atenciones
mas delicadas para hacerte amar de mi hija.

Benito

(Basta que tú lo digas!)

Serapio

Oh! Y bien lo merece, que es un ángel la
criatura! Qué bien hice yo en enviarla al colegio!
Aquellas benditas señoras son tan severas en punto á
moral... Asi viene ella, que parece una ovejita. Creerás que no se atreve á mirar á un hombre cara á cara?

Benito

Admirable recato!

Serapio

Ya podia yo decirla: muchacha, mira que soy
tu padre! No, no, papá! me respondía bajando los
ojos. Sin embargo, puedes hacerle esa fineza, yo te
lo permito.

Benito

Gracias, lio. (Que no te llevara el diablo!)

Serapio

Qué esposa vas á tener cuando se haya familiarizado un poco con el mundo! Y qué establecimiento!
La mejor botica del cuartel. Qué parroquia! Digo!
Cuando tú pongas sobre la puerta un gran rótulo que
diga : don Benito Linaza , yerno y sucesor de don Serapio Balsamina , farmacéutico , etc.. con una serpiente mordiéndose la cola...

Verás, verás cómo bogas
al sur, al levante , al norte,
que ni entorchados ni togas;...
nada prospera en la corte
como el comercio de drogas.

Con el objeto de que empieces á insinuarle en la confianza de Rosita, he dispuesto para esta noche un bailecillo; y habrá torrijas en almíbar, mostachones,
conserva de membrillo, jarabe de meconio, limonada, moscatel, perfecto amor, pastillas de malvavisco... En fin, una fiesta de familia, un baile farmacéutico. No vendrán mas que algunos vecinos, algunos
amigos... Nada de etiquetas! Animada con el baile.
Rosita será menos uraña , y al acabarse la función ya
estaréis los dos atorlolados... quiero decir, hechos
unas tortolitas.

Benito

Pues ya!... Si... El ingenio de usted... (OL estólida senectud !)

Serapio

Pero me parece que oigo la voz de Rosita. Ea,
sobrino ! Aqui de la galantería. Ofrécela tu presente
nupcial.

Benito

(Hombre temerario !)

Serapio

Y cosa mas á tiempo... Lucirá la cadena en el
baile.

Benito

Sí, lio, si... (Pues estamos bien! No puedo leer
la carta de Rufina , y me obligan á regalar su cadena!)

ESCENA V

Rosa

BENITO. DON SERAPIO.

Sinforosa

Animo, señorita. Tiene usted miedo también
de dar los buenos dias á su padre?

Serapio

Cómo, Rosita! No tienes aliento para abrazarme?

Rosa

Papá, mi rubor... Como no está usted solo...

Serapio

Qué importa? A qué vienen esos melindres y
esa tristeza? Ayer... vamos, ya era otra cosa. Acababas de dejar tu colegio, tus amiguilas... Pero boy es
preciso estar alegre, voto á briós!

Rosa

Ah ! Papá !

Serapio

Eh?

Rosa

Dice usted unas cosas...

Serapio

(Riéndose.) Ah , ah , ah. Porque digo voto á
briós. Tú te irás acostumbrando...

Rosa

Oh ! No, papá. Cuándo me consolaré yo de verme separada de aquellas respetables y ejemplarísimas
señoras? Alli era tan dichosa... Nada tenia que temer.
Ahora, ¡ay de mí! espuesta á las seducciones, á los
peligros de la sociedad...

Serapio

Pero hija mia , la sociedad...

Benito

(Pues no.es poco mogigata mi novia !)

Rosa

Desdichada ! Qué será de mí en medio de un mundo corruptor? Cómo salvarme de tantos lazos? Quién
me servirá de escudo contra la perversidad de los
hombres?

Serapio

Chica, chica! A qué vienen ahora esos misereres?

Sinforosa

Escúsela usted, don Serapio. Cavilaciones...
Quiere usted creer que no lia pegado los ojos en toda la noche? Está muy sobresaltada la pobrccilla. Lo
menos diez veces me llamó. A cada momento creía
ver entrar un hombre en la alcoba. Ya se ve, palomita inesperta... Si usted supiera... Parece que ha sucedido... un suceso terrible cerca de la plazuela de
San Ildefonso.

Benito

(Acercándose.) De veras? Alguna cosa atroz?

liosa. Silencio, ama mia! Silencio!

Serapio

Alguna desgracia? Diga usted, diga usted...

Sinforosa

La señorita no me ha contado mas que una
parte de la historia. Ella misma puede...

Serapio

Pues vamos; cuéntanos tú...

Benito

(Si con el cuento se olvidase de mi cadena...)

Bosa. Yo lo contaría de buena gana, papá; pero es imposible.

Serapio

Por qué?

Bosa. Porque son cosas que no se pueden decir delante
de los hombres.

Benito

Eh ! Qué diablo... Se disfrazan un poco...

Serapio

Siempre será alguna niñería. Yo espero que
con el tiempo... Ah ! Cómo es que no te has vestido
todavía para el baile?

Bosa. Papá, si usted no lo tomara á mal...

Serapio

Qué ?

Bosa. No quisiera hallarme en el baile.

Serapio

Otra embajada!

Bosa. Porque me han dicho que en un baile hay mil
.riesgos, mil tentaciones... que es muy fácil dar un
mal paso, y...

Serapio

Vaya, vaya, eso ya es demasiado.

Benito

Ay, ay, ay! En el colegio la han barajado los
sesos.

Serapio

Mira, chiquilla, déjate de gazmoñerías, que
para ser muger honrada... Pues no tenemos mala droga... Es preciso vivir con el mundo, y cuando una
muger está para casarse...

Bosa. [Asustada.) Casarme!

Serapio

Sí, hija mia. que hay falta de boticarios, y la
impaciencia de mi sobrino... Qué tal te parece? Hacia va tiempo que no le veías. No es verdad que se

ha hecho arrogante mozo? (Benito da muestras de satisfacción.)

liosa. No, papá.

Serapio

Por qué, muchacha?

Rosa

(Bajando los ojos.) Porque es magro y narigudo.

Benito

Pues alabo la franqueza! Eh ! Todavia no tiene
el gusto formado. Es tan niña !

Serapio

(Y tiene razón, que parece una espátula.) (En
voz baja.) Vamos, Benito, vamos. Esta es buena ocasión.

Benito

Ocasión de qué?

Serapio

De presentarla tu regalo. Llama á la joyería en
ausilio de la naturaleza.

Benito

(No hay remedio! Ah! Rufina! Rufina!) (Ofreciendo la cadena.) Amable prima, me harás la fineza
de aceptar...

Rosa

Primo, no sé si debo...

Benito

Ah ! Si tienes reparo... (La va á guardar.)

Serapio

No, no. Tómala, hija. Yo lo consiento.

Benito

No te la ofrecería sino tuviera tanto gusto en
ello tu respetable papá.

Rosa

Bonita cadena!... Ay, papá, que tiene mi cifra.
(Se la enseña.)

Serapio

Y es verdad !

Rosa

Una R. y una B., claro está : Rosa Balsamina.

Benito

(Oh Rufina ! O malaventurado Benito!)

Serapio

Vamos, qué haces que no vas á prepararte para el baile?

Rosa

Con que se ha empeñado usted...

Serapio

Sí, hija mia. Qué dirían los convidados? Quiero que estés bella, quiero que te admiren, y reconozcan en tí la mas esmerada confección de mi laboratorio.

Entre mirto y manzanilla
honra á tu padre Serapio;
y, por nueva maravilla,
unidos vea la villa
á Cupido y á Esculapio.

Rosa

Vamos, pues, Sinforosa. Una vez que mi padre lo
exige, haré el sacrificio de ponerme bonita. Oh mundo pernicioso ! Oh deleznable humanidad !

ESCENA VI

Benito

Ali ! Gracias á Dios que me veo solo! Ahora puedo abrir
la carta de mi esposa. — Con tal que no me pida la
cadena... Oh! Cuál me abrumas con tus cartas, y
con los portes de tus cartas,... deliciosa Rufina! —
Y agregue usted á esto los seis duros mensuales que
me está mamando la nodriza de mi heredero. Oh sabrosa, pero desastrosa y gravosa y onerosa coyunda
de Himeneo!... Leamos la epístola. (Lee.) «Toledo 10
de enero de 18052.» 18032! Dónde diablos ha ido á
plantar un cero esa mugen?

«Señor don Benito...» Oh ! oh ! parece que escribe amoscada. «Su conducta de usted es un poco turbia. Sus cartas me infunden terribles sospechas... Cocodrilo ! Si me engañas... No puede creerlo mi corazón ; pero esta idea me quita el sueño y el apetito.
Hoy salgo para Madrid en la galera del tio Boliche.
Llegaré mañana sábado , 11 del corriente.» Este mañana es hoy. «Sal á esperarme á la puerta á las seis
en punto, y soy hasta la muerte: Rufina Festón.»
Diosmio, alas seis, y ya son las siete!... Ya hace
una hora que no existo!... La conozco bien: estará
furiosa... Y qué diablos viene á hacer aqui? Ah ! No
importa. Corramos á su encuentro. Si llega á entrar
en esta casa, no hay remedio, soy perdido.

Rufina

(Dentro.) Bien, bien. Una vez que está ahí yo
voy á hablarle.

ESCENA VII

Benito

Qué oigo! Esa voz... Ya está aqui. Me alegro!
Me alegro... como si me ahorcaran.

Rufina

(Entrando.) Muy bien, señor mió! Ahí se está usted con los brazos cruzados, y yo esperando. Se ha
portado usted !

Benito

No , hija mia. Si ahora mismo iba á echar á correr... Vamos; dame un abrazo.

Rufina

No. No hay prisa.

Benito

Te aseguro, dulce consorte, que no ha sido culpa mia... Ya se ve, llegas al mismo tiempo que la
carta... Esto ha sido un trabucazo.

Rufina

Oh! Si es mucha galantería la de mi marido!
Lindo recibimiento , como hay Dios ! Yo no sé quién
me detiene que no te... Pero tengamos moderación.

Benito

Es que me pones en un compromiso del demonio. Con qué objeto vienes á Madrid?

Rufina

Con el objeto de revelárselo todo á tu tio. Yo
soy tu muger delante de Dios y de los hombres. Es
preciso que lo sepa. Está resuelto.

Benito

Rutina ! Mira lo que haces : mira que me va á
plantar en la calle. Espera á que me haga su sucesor,
á que me ceda su botica , y entonces...

Rufina

No , bien de mi vida, no quiero esperar. Tú eres
un monstruo, un fementido, un... Me detengo por
prudencia. Tú me abandonas ! Ni te acuerdas siquiera de tu hijo!

Benito

[A media voz con inquietud.) Chist! Habla mas bajo. Tengo noticias del párbulo. Está tan guapo...
Ya le ha salido un diente.

Rufina

Un diente !

Benito

Si, Rufina! Y en nombre del himeneo, de la
naturaleza... y del diente, ruegote que te vayas. Vete, Rufina. Aqui no estás bien. Vuélvete á Toledo.
Allí está el domicilio político de tu esposo.

Rufina

Yo quiero estar en Madrid.

Benito

(Furioso.) Sí? Pues no! Tú partirás. Alguna vez
he de mandar yo.

Rufina

Ah traidor! Recurres á la violencia? Rien! bien!
Éso es lo que yo quiero. Habrá quimera, habrá escándalo , y yo te quitaré la máscara, mal padre! marido
sin religión !

Renilo. Dios de Israel! Si vinieran... Qué carácter! Ah!
Por qué fui yo á Toledo? Vamos, Rufinita , juicio,
juicio. Qué te cuesta acomodarte en una posada? Yo
iré á buscarte. Esta noche hay aqui gaudeamus , un
poco de baile... Yo procuraré escaparme...

Rufina

Un baile, eh? Y mientras tú te diviertes... No;
aqui me quedo , y salga el sol por Antequera. Yo quiero bailar. Huy ! Pues poquito me gusta á mí el vals.

y la música, y la broma , y la... No digo mas; pero
iré al baile, y si lo toman á mal, canto de plano.

Benito

(Desesperado.) Cantarás de plano? Cantarás de
plano? Tú? Qué horrible designio! Si mi lio llega á
saber... Ah, Rufina! Aun no sabes tú cuan terrible es
la cólera de un boticario!

Rufina

Qué importa? Yo quiero bailar, y bailaré.

Benito

(Qué va á ser de mi?) Escucha, muger: ya que
no puedo vencer tu obstinación, retírate á lo menos
de esta pieza. Toma; ahí tienes la llave de mí cuarto.
En el entresuelo... La puerta de la izquierda. Enciérrate. Me negarás también esta gracia ? Lo temo, porque tú siempre me niegas...

Rufina

No digas borricadas. Vamos; consiento en subir á tu cuarto. Allí te espero, y supongo que no te
harás desear mucho tiempo. Ya sabes que la soledad
me aburre fácilmente.

Benito

[Muy alegre, y acariciándola.) Muger deliciosa! Muger adorada! Dentro de un instante vuelo á tus
brazos. Allí concertaremos... Ya verás como siempre
soy Benito, tu mismo Benito.

Rufina

Pues cuidado !

Benito

A Dios, mi consuelo;
que mientras en calma
mi afán te revelo,
volará mi alma...

Rufina

Dónde ?

Benito

Al entresuelo. (Sale Rufina acompa-

ñada de Benito, cierra este la puerta , y al mismo
tiempo entra Hilario por la de en medio.)

ESCENA VIII

Benito

(Hilario! Dios poderoso!) (Entreabriendo la
puerta, y en voz muy alta.) Tenga usted cuidado de
menear bien la redoma, y una cucharada al enfermo
cada media hora.

Hilario

Oiga! No es saco de nueces la parroquiana. Y
por qué sale por ahí con tanto misterio?

Benito

Porque... Porque su marido está para dar la última boqueada, y se le está preparando un rejalgar...
(No sé lo que me digo.)

Hilario

Ah ! Pues...

Benito

No quiere que la vean. Ella tiene sus motivos.

Hilario

Calle usted! Con que... En fin, es igual. Diga
usted, don Benito, ya habrá usted visto á la señorita

Rosa

No es verdad que está muy linda?

Benito

En efecto. Es bonita muchacha.

Hilario

Caramba qué dichoso es usted ! Va á ser rico;
le recetan una niña dieziochena , y yo ¡pobre de mí!
como no me case con la Farmacopea...

Benito

Hilario! Hilario! No te cases. Dónde hay vida
como la de un mancebo ?

Hilario

Ya, pero... Mancebo de botica... (Suspirando,
y con la mano puesta sobre el corazón.) Ah, don Benito! Si la amable Rosita... Pero no se ha hecho la
miel para la boca del asno.

Benito

Tú has suspirado, Hilario !

Hilario

Yo ?

Benito

Si. Tú estás enamorado de mi prima.

Hilario

Cree usted?...

Benito

Sí creo.

Hilario

Rien pudiera ser, que yo no soy insensible,
aunque aprendiz de boticario.

Benito

Ay, amigo mió! Yo sé lo que es una pasión
comprimida , y no quiero ser causa de tu infortunio.
Joven farmacéutico, obra como si yo no fuese tu rival, haz cuenta que yo no estoy en el mundo, procura ser correspondido de esa Rosa, tan llena de espinas para mí. Yo no diré ni siquiera esta boca es mia,
y quizá me harás un gran favor en deshancarme.

Hilario

(Muy alegre.) Ah! De veras?

Benito

Si me queda otra, mala cantárida me desuelle.

Hilario

Es posible! Será usted tan buen sugeto, tan
campechano que me ceda... Pero y su tío de usted ?

Benito

Mi lio... tal vez mudará de pensamiento. — No
es muy fácil, porque tiene Can poca provisión de ideas,
que cuando llega á concebir una... Pero con paciencia lodo se logra. Oigo pasos... Justamente es Rosita. Te dejo con ella; yo subo un momento á mi cuarto. [Suena una campanilla.) Allá voy ! Allá voy! (Cíe-

lo sanio! Allá mi lio, acá mi novia, acullá mi muger... Qué terno ! Se lo doy al mas pintado.)

ESCENA IX

Hilario

Aqui está! Las carnes me tiemblan.

Sinforosa

Venga usted , señorita , para que la vea don

. Serapio. Vaya si eslá usted linda! Sobre que da gozo... Ah , no está aqui , que es Hilarito... Hola ! Mire
usted qué lechuguino se ha puerso para el baile.

Hilario

(Aunque tengo letra abierta de don Benito, me
turbo, y no sé qué decirla.) Señorita, beso á usted
los... Oh , qué bonita está usted con ese vestido !

Rosa

Hilario ! Es usted muy lisonjero, y yo no gusto de
adulaciones masculinas. Son tan perniciosas!

Hilario

Oh! Adulaciones... no. Yo digo lo que siente
mi corazón. Será usted la reina del baile, no lo dudo... Y si me atreviera á pedirla á usted... la primera contradanza...

liosa. Amita, debo aceptar?

Sinforosa

Quién lo duda?

Rosa

Acepto con mucho gusto, Hilario.

Hilario

Oh bondad sin límites ! Oh modestia ! Oh longanimidad!... Estoy fuera de mí, estoy... Ah monísima! (Besa la mano d Rosa y se escapa. Rosa da un
grilo.)

ESCENA X

Sinforosa

Qué le ha dado á usted ?

Rosa

Ay, Sinforosa! No en vano me tienen dicho que

los hombres son pérfidos y emprendedores.

Sinforosa

Verdad es que ese zagalón es atreviduelo;

pero pérfido? nada de eso. Si es la misma dulzura !

Rosa

Si he de decir la verdad, este me inspira menos

terror que los demás.

Sinforosa

Vamos, vamos; ya irá usted perdiendo el

miedo.

Rosa

No, no; jamas. Si supieras la historia de la pobre Luciana , aun temerías á los hombres mas que yo.

Sinforosa

Ay. hijita mia ! Yo ya estoy asegurada de incendios. Con que la pobre Luciana... Quién fue la
causa de su desventura?

Rosa

Un joven.

Sinforosa

Ya me lo figuraba yo.

Rosa

Un bello mozo, según dicen. Verás: había valsado con ella devorándola toda la noche con sus
ojos. — Ahora sabrás las terribles consecuencias de
los bailes.

Era la noche. Luciana
yacía en sueño inocente,
cuando un hombre de repente
se aparece en su ventana.
Salta con fatal denuedo;
tiembla la joven sencilla ;
va á gritar la pobrecilla;
y embarga su voz... el miedo.

Sinforosa

Bien. Y qué mas?

Rosa

Desde aquella noche fiera

quedó mustia y sin color
como en agosto la flor
que pintó la primavera.

«Ay! A mi amargura cedo :
ya mi dicha se acabó...»
Dijo Luciana ; y murió...
De qué dirías? De miedo.

Sinforosa

Y eso es verdad?

Rosa

Que si es verdad? Figúrate que me lo ha contado
mí maestra...

Sinforosa

Vaya por Dios! No eran tan miedosas las niñas de mi tiempo.

Rosa

De veras? Y... vamos á ver, ama mía, qué barias
tú si vieses entrar un hombre en tu habitación?

Sinforosa

Qué haria? (Vaya que la chica me hace unas
preguntas...) Lo que puedo asegurar á usted es que
no me moriría.

liosa. Jesús, Jesús!...

Sinforosa

Vamos, déjese usted de visiones. Baile, cante, ria... A su edad de usted era yo un diablillo.

Rosa

Ali! Qué palabra has pronunciado? No, no hay
que hablarme de baile, que tiemblo solo de pensar...
Mejor es irme á acostar tempranito.

Sinforosa

Buena gana ! La música no la dejaría á usted
dormir. Y qué diria papá? Eh! Aqui viene. La dejo á
usted con él. Alegría, y el diablo se lleve lo que sea
suyo.

ESCENA XI

Serapio

(En el foro á Benito.) Vamos, Benito, vamos.
Anda á ponerte los trapitos de cristianar y vuelve...

Benito

Voy corriendo, tio. No tardaré mucho. (Cómo
haré para impedir que esa desesperada asista al baile?) (Vase.)

Serapio

(Desde la puerta.) Y tú, Hilario , cierra la botica. Aun es temprano, pero qué importa? Estamos
de fiesta, y los amigos van á llegar. Ah, que estás aquí,
Bosita ! Y de veinte y cinco alfileres... Bueno! Eso
es lo que yo quiero. Supongo que harás tú los honores de la casa, que yo no entiendo de filigranas.

Rosa

Sí, papá.

Serapio

Bomperás el baile con tu primo?

Rosa

Oh! No, que estoy comprometida con Hilario.

Serapio

Muchacha!'... Le va á dar una gana de reir á

Benito

..

(Entra como espantado.) (Qué es esto, cielos? Dónde se ha metido mi muger? No está en mi cuarto... Si hoy no pierdo el juicio...)

ESCENA XII

dichos, hilario. Después rcfina, vestida de hombre.

Hilario

Don Benito, aqui hay un joven que quiere hablar con usted.

Benito

Conmigo?

Hilario

Sí señor. Dice que es amigo de usted , y que le
ha conocido en Toledo, y... qué sé yo?

Benito

Quién diablos puede ser?

Serapio, Dile que pase adelante.

Hilario

Entre usted, caballerilo. (Vase.)

Benito

(Mi muger! Virgen santa! Se ha puesto mi ropa...)

Serapio

(A Rufina.) Con que usted es amigo de mi sobrino?

Rufina

Sí señor, ya hace tiempo. Somos uña y carne.
Vamos, no me das la bien venida?

Benito

(Esforzándose á reírse.) Ah!... Sí... Bien venido seas, Rufino.

Rufina

Tú no me esperabas, verdad?

Renito. No, ciertamente. Bien ageno estaba yo... (En
voz baja.) Ah proterva muger!

Serapio

Llega usted á muy buena hora, que tenemos un
bailecillo... Supongo que será usted de los nuestros.
Tendremos un caballero mas.

Rufina

Caballero,... usted me favorece demasiado.

Serapio

Y si se queda usted algunos dias en Madrid,
asistirá á la boda de su amigo.

Rufina

A su boda ! [En voz baja acercándose á Renito,
y dándole un pellizco.) (Infiel ! Asesino !)

Renito. (Ay ! Pues ha lardado mucho en decirlo el viejo
carcoma !)

Rufina

Cómo, Benito ! Tú te casas? Pues no me habías
dicho nada.

Renito. En efecto... porque... yo decia para mi... no vale la pena... (Yo tengo calentura, como hay Dios.) (Saca del bolsillo una cajita de pildoras y se toma una.)

Serapio

Se casa con su prima, con mi hija, la que tiene usted presente.

Rufina

Ah ! Con que esta señorita?... (Qué veo! Esa cadena... Qué parecida es á la mia ! Seria posible?... Si
yo averiguo...)

Serapio

Saluda, Rosita.

Rosa

(Hace una cortesía.) (Gran Dios ! Cómo me mira!
Me espantan sus ojos.)

Serapio

(Rajo á Rufina.) Este es un casamiento que se
hace muy á gusto de todos. Benito está loco por la
muchacha.

Rufina

(Rajo á don Serapio.) Es cosa singular ! Pues

nunca le hubiera yo creído capaz... En Toledo tenia
una fama de calavera, libertino, desenfrenado... Me
contengo por que es amigo mió, pero su conducta es
muy reprensible.

Serapio

(Admirado.) Reprensible?

Rufina

Infame.

Serapio

Infame?

Rufina

Horrorosa.

Serapio

Horrorosa? Cómo es posible?...

Rufina

Y si no , digalo cierta aventura ruidosa que ha
tenido con una doncella toledana... Aquello de...
oh!... Ya me entiende usted.

Serapio

Pues no ha llegado á mi noticia... Vea usted,
yo le tenia por muchacho honrado y... Benito?

Benito

(Se acerca receloso.) Tio ?

Serapio

Oye una palabra.

Benito

(Tomando otra pildora.) (Me dan sudores de
muerte !)

Serapio

Qué aventura es esa que has tenido en Toledo
con una doncella?...

Benito

(Alelado.) Aventura dice usted? Doncella dice
usted? Yo diré; cierta mozuela... sin consecuencia...

Rufina

Mozuela sin consecuencia? Miente usted con toda su boca. Es usted un hombre sin fé, traidor, hipócrita... No digo mas por respeto al señor, pero es usted un taimado, un mala lengua, un cabestro.

Benito

(Alzando la voz.) Cómo se entiende? Usted me
insulta, eh? Nos batiremos. Salga usted, salga usted!
(Metámoslo á barato.) — Salga usted. Salga usted. (Corre hacia la botica asido de don Serapio, que no puede
detenerle.) Salga usted, seo guapo!

Rufina

(Inmóvil.) No hay para qué... De aqui no me
muevo.

Rosa

Ay Dios mió ! Aqui va á haber muertes!

Hilario

(Que ha acudido á las voces.) En una botica!

[Que ha logrado detener á Benito ayudado de HILARIO. ) Señores, señores! Un desatio en mi casa! Y entre amigos! Y por qué? Por una bagatela. Al fin y al cabo, aunque haya hecho una muchachada antes de casarse...

Rufina

Es que el señorito es muy capaz de hacerlas
después.

Benito

(Otro par de coces!)

Serapio

Vamos, vamos; se acabó. (Por el foro á la derecha se dejan ver algunos convidados.) Felizmente ya
van viniendo los amigos... Adentro, adentro, señores!— Benito, anda tú á la cocina á cuidar de los refrescos.— Allí están puestos á la lumbre. — Que te
ayude Sinforosa. Vamos, vamos.

ESCENA XIII

Benito

Es preciso confesar que mi muger es el demonio en carne humana. Venir de Toledo para espiar mi conducta y apoderarse de mi levita ! Mi lio me la dio. No
ha sido poca fortuna que no la haya reconocido. (Mirando adentro.) Ellos se divierten, se atracan de torrijas y bartolillos, y entre tanto yo... Heme aqui con
mil angustias en el corazón, y nada en el estómago !... Ay ! Ya van á principiar la contradanza. Qué
veo! Mi muger está hablando con mi prima. — Quizá la convida á bailar... Y si declara?... Corramos á
cortar la conversación. (Va á salir, y Sinforosa le
detiene.)

ESCENA XIV

Sinforosa

Adonde va usted, don Benito ? Y los refrescos? Se ha olvidado usted?...

Benito

Ah ! Sí, es verdad... Ya no me acordaba... Como está uno tan... Voy, voy corriendo. (Toma una
vasija.) Aun es tiempo... (Va d salir precipitado.)

Sinforosa

Eh! Qué hace usted? Está usted dado á los
diablos? Si eso eso es hipecacuana !

Benito

(Estupefacto.) Tiene usted razón. Pobre cabeza
mía! Ya lo ve usted, señora Sinforosa de mi alma. He
perdido todas mis facultades y potencias. Cuan cierto
es que la desgracia embrutece á los hombres de mas
talento! (Deja el bote, toma otro, y vase.)

ESCENA XV

Sinforosa

Luego rosa.

Sinforosa

Qué le pasa á este pobre hombre? Como soy
que me da pena... Calla! Usted por aquí, señorita?

Rosa

Si, querida Sinforosa; me he escapado para descansar un momento.

Sinforosa

Pues tan pronto se ha cansado usted?

Rosa

Hace un calor en aquella sala!... y han levantado
un polvo... Yo estoy trastornada. Y luego... todos los
jóvenes la sitian á una, la miran, la... Jesús! Me han
hecho salir los colores, y bajar los ojos, y... Vamos,
esta es mucha mortificación, y mas cuando una tiene sueño. Dejaré pasar el vals, y respiraré un poco.
(Se sienta.)

Sinforosa

Bien, hijita , bien : descanse usted. Yo voy á
ayudar á don Benito á preparar las bebidas. (Cansarse una muchacha de bailar y de ser cortejada!... Vamos, sobre que este es el siglo de los fenómenos!)

ESCENA XVI

Rosa

Qué quiere de mí ese joven... ese amigo de mi primo?
Sus ojos tienen una espresion tan singular... A mí me
estremece sin poderlo remediar. Qué descaro ! Qué
aire de... Oh! El será un santo, pero por cuanto hay
en el mundo no quisiera... (Tocan dentro un vals.) Ya
están valsando... No, pues aunque viniera el lucero
del alba á pedirme... El sueño... (Se queda dormida.)

ESCENA XVII

rosa, dormida, rufina, viene como acechando, y cierra

la puerta.

Rufina

Mi marido aun no se ha presentado en el baile,
y la primita ha desaparecido. Qué viene á ser esto?
Es tan estraordinaria la conducta de ese hombre para conmigo... Oh! Aqui hay misterio. — Alguna ci-

la... Si ta! supiera!— Cálmate, RuGna. Esto es lo mas
prudente. (Viendo á llosa.) Qué veo! Ella es! Está
dormida... Pues no es fea: al contrario; demasiado
bonita para mi reposo, la trasto, la muñeca! Voy á
aprovecharme de esta ocasión para examinar bien esa
cadena, á ver si es la mia. (Se acerca á Rosa, y roconoce con tiento la cadena.) La misma! La misma ! No
hay duda. Ese cuadrúpedo se la ha regalado. Yo la
rescato, y mas que arda Troya. Vuelve á casa, pan
perdido ! (Se la quita del cuello.)

Rosa

Ah! Un hombre! El amigo de Benito! Y yo estoy
sola !

Rufina

Calle usted, señorita!

Rosa

No, no callo. Papá! Papá! Socorro! Socorro!

Rufina

Oh bestezuela impertinente! (Vase corriendo.)

ESCENA XVIII

Rosa

DON SERAPIO. BENITO. SISFOROSA. HILARIO. CONVIDADOS.

Rosa

Papá! Papá !

Sinforosa

Qué es esto?

Serapio

Qué tienes, niña?

Renito. Qué ha sucedido?

Rosa

Ay de mí! Yo me muero.

Renito. (Adonde diablos ha ido mi muger?)

Serapio

Habla, hija mia, habla. Qué te ha pasado?

Rosa

Ay, papá! Qué horrible aventura! Aqui... aquí...
Un hombre...

Serapio

Vamos, qué?

Rosa

No, no! Jamas tendré valor para decir...

Serapio

Ah! Me hace temblar. Qué hombre es ese? Dónde está ?

Rosa

Es el amigo de Benito.

Renito. (Mi muger !)

Rosa

No hay remedio! La vida me costará como á la
triste Luciana !

Sinforosa

(A don Serapio.) Pero señor... si no hace dos
minutos que me separé de ella !

Serapio

No, hija mia, no te mueras. — Buenos amigos
tienes, Benito! Qué aleutado ! — No sé cuál, pero sin
duda ha sido horroroso.

Benito

Pero, tio... (Qué atentado ha podido cometer
mi parienta?)

liosa. Papá! Me lian quitado... mi cadena!

Serapio

Te lian quitado la cadena?

Hilario

Ladrones, Ladrones!

Benito

Eh! No hay que alborotar. Tranquilícense ustedes. Yo respondo de ella.

Serapio

Cómo de ella?

Benito

Sí, de la persona... Está en mi cuarto.

Hilario

Bien , bien. Yo corro á apoderarme del agresor...

Benito

(Deteniéndole.) Alto ahí! Yo no lo permito... y
tengo mis razones para ello.

Serapio

Silencio! Se oyen pasos en la escalera. No puede ser otro mas que él. Bribonazo ! Vamos, Benito.
Sal á su encuentro. Aqui de tus puños !

Benito

(Quisiera verme siete estados debajo de la tierra.
Ah ! Por qué fui yo á Toledo?)

ESCENA ÚLTIMA

menos. RUFINA.

Bosa. El es! Él es! (Se refugia en los brazos de Sinforosa.)

Bufina. (A Benito.) Hola! Gracias á Dios que está usted

visible.

Benito

(Muy serio.) Buflno, vamos poco á poco. Esto ya
pasa de la raya.

Bufina. Qué, qué dices, mal hombre?

Benito

(Gritemos mas fuerte que ella.) Digo que su conducta de usted es atroz, escandalosa... y me dará usted una satisfacción. [Bajo á Bufina.) Aguántate, que
esto es farsa.

Serapio

Le pide á usted satisfacción.

Benito

Te pido satisfacción.

Bufina. Me pides satisfacción? Toma. [Le da una bofetada.)

Benito

(Grito general.) Bien! Bien! Me alegro! Otra!
Otra en este lado!

Serapio

Qué audacia! A mi pobre Benito!

Benito

Bueno! Me las pagará todas juntas. — Cuál es tu
arma?

Rufina

(Mostrando la mano.) Ya lo has visto.

Benito

La espada, ó la pistola? Elige.

Itosa. Oh cielos!

Benito

(Furioso.) Elige, elige, elige... y vamos, vamos,
vamos! (Tira del brazo á Rufina.)

Rosa

(Interponiéndose rápidamente.) Deteneos ! Qué
vais á hacer?... Ah papá! Se van á hatir... No sahe usted que ese es un crimen horrihle? Yo no lo consentiré. No, papá. Prefiero sacrificarme...

Serapio

Sacrificarte !

Rosa

Sí, papá; sí , primo mió. Yo sé el modo de repararlo todo. No hay mas que uno; hien me lo han dicho en el colegio, y voy á emplearlo. (Después de un
momento de silencio.) Me casaré con el señor.

Rufina

Conmigo!

Serapio é Hilario. Con él !

Benito

(Con mi muger! Gran Dios, si fuera posible !)

Serapio

(A Rosa.) Pero, muchacha, reflexiona...

Rosa

No, no, papá. Es indispensable, y si don Rufino
consiente...

Benito

Dice bien. lio. Si Rufino consiente...

Serapio

Es que yo no lo consentiré. Casar mi hija con
un ladrón !

Rufina

Ladrón ! Saben ustedes con quién hablan ? Este
buen señor ha perdido la cabeza. Usted es un mentecato , un estafermo, un vinagre, un... Me modero por
respeto á esas canas... Pero ya es tiempo de descifrar
esta charada. La cadena es mia, muy mi'a; y se lo puedo hacer bueno á todo el mundo.

Serapio

Pues cómo?...

Rufina

Sí señor. Le están á usted engañando como á un
chiquillo. Sépase...

Benito

(Pasando rápidamente ul lado de Rufina.) Rufino, quieres callar? Quiere usted callar, señor don
Rufino ?

Rufina

No; que ya se me ha apurado la paciencia. Sepan ustedes que los dos somos marido y muger.

Benito

(Ah ! Ya soltó la tremenda palabra!)

Serapio

Marido y muger ! (A Benito con indignación.)
Desventurada! Seis años en mi casa, y aun me tenias
oculto tu sexo !

Benito

Tío! tío! Con que me ve usted afeitarme tres

veces á la semana, y me sale ahora con ese absurdo'
Valga la verdad ; yo no soy su muger, sino él.

Serapio

Cómo él?

Benito

Pues ; él es ella , y yo soy él.

Rufina

Sí señor: yo soy su sobrina política de usted.
Benito se casó conmigo en Toledo.

Serapio

Ali ! Ya caigo de mi asno ! Sinforosa , una silla... Yo me siento malo... Tengo ya barruntos de
una enfermedad peligrosa.

Benito

(Perdí la botica !)

Serapio

Usted muger de Benito! Usted mi sobrina! Y
qué va á ser de mi hija ?

Rosa

Yo, papá... Ya sabe usted que no gusto de mi
primo.

Renito. Oh interesante Bosita! Qué bondad! Qué filantropía ! Escuche usted, tío: si quiere casar á su hija con
persona que la agrade, yo tengo con quien acomodarla.

Serapio

Será posible ?

Benito

Si señor; y guapo muchacho. (Mostrando á Hilario.) E eco lo quá.

Serapio

Hilario ? Calle!... Pero, vamos claros. Es hombre este prójimo? No salgamos luego...

Hilario

Sí señor, sí señor!

Benito

Ya le oye usted. En cuanto á mí,... si me es
permitido implorar la clemencia...

Serapio

(Irritado.) Tú? Vete, vete á Toledo ! Si es preciso te daré para que pongas una botica. Haré cualquier sacrificio por el gusto de no volver á verte en
los días de mi vida.

Benito

Dios se lo pague á usted, lio!... Pero... qué!
No quiere usted que le presente aquel angelito...

Serapio

Qué oigo! Hay angelito de por medio?

Benito

Ah ! Si señor. Un farmacéutico de cinco meses.

Rosa

Ah papá ! Hágale usted venir. Me gustan á mí tanto los chiquillos...

Sinforosa

Vamos, señor. Oiga usted los gritos de la naturaleza.

Serapio

Sospecho que me voy enterneciendo. (Haciendo pucheros.) Benito, y tú, muger de Benito,... traedme al hijo de Benito.

Benito

Escelente tio ! (A Hilario.) Hé aqui un tío ! Lo
que se llama un tio ! Admirable tio !

Hilario

(A Benito.) Bien; pero... y yo?

Benito

(A don Serapio.) Le oye usted? Dice: y yo?

Serapio

Cómo?... y tú?

Benito

No señor: él es el que habla. Él dice: y él?

Serapio

Ah! El? Ya... Bueno. El año que viene hablaremos.

Hilario

El año que viene? Oh fortuna! Qué dice
usted, señorita? Sentirá usted que yo sea su marido ?

Rosa

Yo .... Hilario... (Bajando los ojos.) No tengo miedo de tí.

Benito

Ya ves cuan sin razón me acusabas, Rufina. Ya
ves que soy la inocencia personificada.

Rufina

Bien, bien. Luego ajustaremos cuentas.

Benito

Jesús, Jesús, muger...

Serapio

Vamos, vamos , amnistía general y bailemos,
pues este es dia de regocijo para todos.

Rufina

(A Benito.)

Yo seré tierna y leal,

pero si me tratas mal

ten presente que no en vano

me ha dado Dios un hermano

granadero provincial.

Benito

Ese humor atrabiliario

bien puedes tú desterrar,

oh esposa: de lo contrario...

yo te lo sabré curar.

Entiendes? Soy boticario. .

Sinforosa

Sé amoroso y no colérico

mientras te dure el calórico :

yo con tono cadavérico

me quejaré de mi histérico

que ya se va haciendo histórico.

Hilario

Aunque humilde y taciturno,

tal tendré yo la mollera

mientras me llega mi turno,

que venderé sal de higuera

por estrado de saturno.

Rosa

Si es fuerza que yo me esplique

sobre mi boda... Ay! no puedo.-—

Si la virtud no es mi dique.

temo que me mate el miedo...
de que no se verifique.

Serapio

(Al público.)

Si este juguete os agrada,
y yo no soy temerario
en pedir una palmada ,
nos vendrá... como pedrada
en ojo de boticario.

Elenco vivo 6 personajes · 707 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
211106J2J2 · esc. 2Serapio, Rosa, Hilario
16277J2J2 · esc. 3Benito, Rosa, Hilario
10547J2J2 · esc. 5Sinforosa, Benito, Serapio
9738J2J2 · esc. 6Benito, Rosa, Serapio
8140J2J2 · esc. 2Benito, Rosa, Serapio
5126J2J2 · esc. 5Rosa, Benito, Serapio

Partitura métrica 11 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto único

octosílabos 33 % · hexasílabos 2 % · mixto 65 %

Expediente

Obra
La familia del boticario
Jornadas
1
Personajes
6
Versos
707
Versificación
octosílabos 33 % · hexasílabos 2 % · mixto 65 % medida por La Báscula
Fuente
"archive.org: lafamiliadelboti00bret_djvu.txt"
Estructura
la-familia-del-boticario.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, La familia del boticario, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/la-familia-del-boticario.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.