TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

Entre dos amigos...

3 jornadas · 5 personajes · 2,523 versos

Modo

Acto primero

(Personas: ELENA; RITA; DON FABRICIO; DON DAMIÁN; DON LUIS.)

(Cuarto decente en una fonda. En el foro la alcoba con vidrieras y cortinillas. A la derecha del actor una puerta, que es la más pr óxima á la escalera, y otra á la izquierda, comunicándose ambas con las demás habitaciones y dependencias. Mesa con escribanía, papel, algún periódico y otras cosas que indicará el diálogo; sillas y butacas, una cómoda, dos maletas de viaje, dos sacos de noche, dos sombrereras, dos gabanes; todo en desorden. D. Luis aparece sentado en una butaca, con levita y gorra de camino, aspecto meditabundo y un medallón en la mano. D. Fabricio, ya vestido para visitas, se está poniendo los g-uantes.)

ESCENA PRIMERA

(DON LUIS, DON FABRICIO.)

Don Fabricio

1 ronto estaré de vuelta. Con la carta
que me dio doña Marta,
madre de la querida de don Pedro,
que es el brazo derecho del ministro,
no sufriré antesala ni registro;
y yo, que no me arredro
por nada de este mundo;
yo, á quien, á falta de otro patrimonio,
plugo á liios otorgar labio facundo,
insinuante mirada y faz serena,
de antemano me doy la enhorabuena.
Reemplazaré al difunto Don Sempronio
en la secretaría que codicio.
Eh?
(D. Luis, sin interrumpir sus meditaciones, inclina la cabeza en señal de asentimiento.) Proveamos antes la petaca...
(Saca la suya y la llena de cigarros, tomándolos de
un cajón que habrá sobre la mesa.)
Mis libros quemo yo si á tu Fabricio
no ves muy pronto en zancos.—
Si tanto lo deseo, es solamente
por no serte gravoso. — En los estancos
no se compra este género excelente.
Encenderemos uno...
(Enciende el cigarro, tomando un fósforo de una.:t
ja que los contiene.)
  Mas ¿qué diantre...
No me atiendes...

Don Luis

  Sí tal.

Don Fabricio

  Nada te saca
de tu meditación y tu butaca.
Contemplando ese dije le embelesas,
te arrobas...

Don Luis

  (Madre miar)

Don Fabricio

  (Ni por esas!)
Luis!

Don Luis

  Fabricio!...

Don Fabricio

  Qué tienes? ¿Qué secreto
ocultas al mejor de tus amigos?

Don Luis

Secreto! No.

Don Fabricio

(Sentándose en otra butaca.)
  Aquí estamos sin testigos...
Habla.

Don Luis

  No hago misterio...

Don Fabricio

  ¿Es lo que miras
retrato, lignum Crucis, amuleto...

Don Luis

Recuerdos de la infancia... oh Dios!.

Don Fabricio

  Suspiras!

Don Luis

Ya creo haberte dicho
que se trató mi boda con Elena
siendo niños los dos.

Don Fabricio

  Sí. Qué capricho!

Don Luis

Nuestros padres...

Don Fabricio

  Mayor extravagancia...
¿Qué entienden del amor y sus placeres,
qué del santo himeneo y sus percances
dos párvulos que están en la lactancia?

Don Luis

Cierto: en llegando á hombres y mujeres
pueden mudar de cara y gusto y genio;
pero de ambas familias fué convenio
el unir á las tiernas criaturas
presagiando á este lazo mil venturas.
La amistad de los padres era estrecha
y ya de larga fecha.
Novio y novia presuntos,
en casas una de otra medianera,
mamamos casi juntos,
si bien se considera,
pues de su edad la mia
sólo cuatro ó cinco años excedía.
Y aun dio más consistencia á este proyecto
un terrible accidente. El aire infecto
con los miasmas del tifus icteródes,
vulgo fiebre amarilla, su influencia
fulminó en Veracruz, que residencia
de ambas familias era, y nuevo Heródes
se cebó en la niñez. La fiebre insana
sobre Elena sentó la horrible huella:
yo, que la amaba como á tierna hermana,
no permití que me apartasen de ella.
De la peste el. mortífero contagio
iba ya á unirnos en la tumba fría.
Su madre entonces y la madre mia
por nosotros imploran el sufragio
de la Madre de Dios, nuestra Señora,
ante la imagen santa
que Guadalupe adora;
y en su divino escudo
el dardo emponzoñado se quebranta,
y ya de realizar el casto nudo
se hizo formal y mística promesa
viendo salir ilesa
á la infantil pareja de las garras
de la muerte cruel, y..., no te rias!
el mutuo sí nos dimos, y las arras
fueron...

Don Fabricio

  Arras también? (Qué tonterías!)

Don Luis

Dos medallones, ambos con la estampa
de la Virgen Santísima...

Don Fabricio

  Ya escampa!

Don Luis

Que cambiamos...

Don Fabricio

  Admire el universo
coyunda tan precoz.

Don Luis

  Calla y concluyo.
Y para dar más fuerza á aquel contrato
se bordó de uno y otro en el reverso, —
mira aquí, — (Le enseña el relicario.)
  con mi pelo y con el suyo
la cifra de los novios.

Don Fabricio

  (Mentecato!)

Don Luis

(Dejando el medallón sobre la mesa.j
Es, pues, sobre la mutua simpatía,
cuestión de honra, y acaso de conciencia,
la boda á que me llama mi hidalguía.

Don Fabricio

Vaya por Oíos! (Oh candida inocencia!)

Don Luis

Dejó e! vómito negro
pocos meses después viudo á mi suegro,
y entonces, ay! para mayor desgracia,
como allí, pobres gentes!
son las revoluciones tan frecuentes,
una, venciendo á todas en audacia,
le hizo, como á otros muchos extranjeros,
temer los desafueros
de aquella turbulenta democracia.
Sus fondos realizó, vendió sus fincas
y dio á los Montezumas y á los Incas
eterno adiós. Mi padre,
aunque español también, más respetado
por ser nacida en Méjico mi madre,
allí permaneció mal de su grado;
mas no entibió la ausencia
su continua y cordial correspondencia.
Huérfano de ambos yo, solo en el mundo
hace ya un año, á tan infausto suelo
nada ya me apegaba, y mi profundo
dolor sólo esperaba algún consuelo
entre los brazos de la esposa bella
que me predestinó feliz estrella.

Don Fabricio

Si lo juzgas así, la fé te salva;
mas después de veinte años, ¿no ha podido
la raquitis gibar su talle erguido?
¿No pudiera ser calva,
ó atormentarla con perpetua crisis
la epilepsia, el histérico ó la tisis?

Don Luis

No. De salud rebosa y de hermosura:
así me lo asegura
don Alvaro Menéses,
corresponsal del tio gaditano,
que al arribar al puerto hace dos meses
se apoderó de mí...

Don Fabricio

  Sublime tio!
Á él le debí, por ser su tertuliano,
la dicha de llamarte amigo mió.
En su casa, oh mi Luis! se reprodujo,
y sin duelos, ni lágrimas, ni pestes,
el sideral influjo
de que hablabas poco há. Predestinados
sin duda como Pílades y Oréstes
fuimos ambos á dos por nuestros hados
para ofrecer al mundo otro modelo
de entrañable amistad.

Don Luis

(Apretándole la mano.) Caro Fabricio!

Don Fabricio

Como á hermano, y gemelo,
mi alma te amaba ya desde ab initio,
á guisa de Marcilla el de Teruel
que amaba antes del parto á su Isabel.
Es decir, antes que su madre...
ja:is Entiendo.
Yo también simpatizo... (Algo exajera
tal vez, mas creo en su amistad sincera )

Don Fabricio

Pero ¿no es cosa singular, volviendo
.al consabido enlace,
que llegado á Madrid seis dias hace,
cuando hiciste al siguiente
la visita nupcial con tanto gusto,
le hallases sin el padre y sin la hija,
porque ambos de repente
á Alicante mudaron la balija?

Don Luis

No lo tomé á desaire, ni era justo.
Tenerlos con cuidado no queria,
y no fijé de mi llegada el dia.
Y en carta de su pluma
don Damián dejó escrito que negocios
de su comercio y de importancia suma
le obligaban, llamado por sus socios,
á emprender aquel viaje con urgencia,
y que sería breve nuestra ausencia.

Don Fabricio

En buen hora. Más pronto se despacha
viéndose que por cartas un asunto
urgente y grave; pero yo pregunto:
por qué también llevarse á la muchacha?

Don Luis

Es su delicia, es su mayor tesoro,
y además el decoro
no permitía...

Don Fabricio

  Bien, punto y aparte.
Cuando tú, que con ella has de casarte,
dices amén á todo...

Don Luis

  No me guia
loca pasión, no ciega idolatría,
sino...

Don Fabricio

  Ya, el tifus, la reliquia, el voto..

Don Luis

Y aun tengo otra razón para que roto
por mí no sea el pacto.

Don Fabricio

Cuál?

Don Luis

  Mi delicadeza.

Don Fabricio

  Sí? Alma noble!

Don Luis

Á dos millones su caudal asciende...

Don Fabricio

Cáspita!

Don Luis

  Si mi cómputo es exacto,
y el mió es más de doble.

Don Fabricio

Nuestro siglo esa lógica no entiende
(absurda, necia!), pero yo la alabo...
(Tanto millón, y yo sin un ochavo!)

Don Luis

(Levantándose y también D. Fabricio.)
Mas no ha de ser la boda puñalada
de picaro. Tal vez enamorada
esté de otro la cónyuge, ó fracase
por otra causa el plan, y no me case.
Y á decirte verdad, vago deseo
de que no se realice ese himeneo
me asalta al recordar la gracia, el brio
de aquella mascarita, aquella charra
que me robó en Oriente el albedrio.

Don Fabricio

Como! Aun te acuerdas de ella? ¿Así desbarra
por quien su cara esconde un hombre cuerdo?

Fué Aquella,

con deleite lo recuerdo, —

Don Luis

la hora más feliz de mi existencia.
Qué talle! ¡qué turgencia
en sus formas! qué mano! qué despejo!
¡Cuál fascinaba el fúlgido reflejo
de sus ojos!... Al resto de la cara
¿cómo negar naturaleza avara
la misma perfección, el propio encanto?

Don Fabricio

No fia en ella quien la encubre tanto.

Don Luis

Era público el baile, y-una dama
por no arriesgar su fama...

Don Fabricio

Dama! Quién te asegura que lo sea?

Don Luis

Su discreción, su porte...

Don Fabricio

Como de esos petardos da la corte!

Don Luis

No, no me engaña el corazón: ni es fea
ni vulgar.

Don Fabricio

  Camarada,
si te estará también predestinada?

Don Luis

No diré tanto; mas llegar en martes
de Carnaval, cerrada ya la noche,
y ocurrirme, al oir por todas partes
bulliciosa algazara...
¡Quién, no obstante el cansancio, me inspi-
sino un ángel, la idea
de ir al Teatro Real...

Don Fabricio

  (Es un badea.)

Don Luis

¿Quién, di, sino el influjo
de algún signo...

Don Fabricio

  El de Géminis, sin duda.

Don Luis

Á la luz de aquel astro me condujo
que me abrasó de amor...

Don Fabricio

  Cual mariposa
que en torno del candil ó la bujía...

Don Luis

feries!

Don Fabricio

  Pues ¿no quieres que me ría?
Si entonces se ocultaba melindrosa.
¿no prometió que en breve
sin la máscara aleve
}a verías?

Don Luis

  Sí. Ay, triste!

Don Fabricio

Para darte la cita suspirada
¿no tomó bien las señas que le diste?

Don Luis

Sí: esta fonda, y el nombre, — tuve miedo

Don Luis

de revelar el mío, —
de don Félix...

Don Fabricio

  Don Félix de Toledo...

Don Luis

Cierto.

Don Fabricio

  Digno galán de una tapada.
Calderón te inspiró. (Qué desvarío!)
Mas te quedaste en la primer jornada,
pues ba pasado la semana entera
sin dar señal de vida
la sílfide becbicera.

Don Luis

Ah! si. Ilusión mentida!

Don Fabricio

Ergo la charra es desdentada ó roma,
ó todo ba sido pasatiempo y broma.

Don Luis

Tienes razón.

Don Fabricio

  Pero ello importa un bledo,
pues otra...

Don Luis

  Ob! Sí, mi Elena encantandora.
Ella sola merece...

ESCENA II

(DON LUIS, DON FABRICIO, UN CRIADO.)

Rita

  Una señora
pregunta por don Félix de Toledo...

Don Fabricio

Oiga!

Don Luis

  Ella es!

Rita

  Y como usted me dijo
que ese nombre...

Don Luis

  Sí, sí. (Qué regocijo!)
Que entre.

Rita

  Echado á la cara
trae el velo, y desea...

Don Fabricio

  (Cosa rara!)

Rita

Que á solas...

Rita

(Tomando el sombrero )
  Sí? Me voy ¡ior la otra puerta.

(El Criado se va por la puerta de la derecha. )

Don Luis

Sí: vete...

Don Fabricio

  Bravo! albricias!; pero ¡alerta!
(Vise por la puerta de la izquierda.)

ESCENA III

(DON LUIS, RITA.)

Don Luis

Tanta ventura! Ella misma,
ella en persona...
(Examinando á Rita, que entra.) (rara, III. (No es ella!)

Rita

Estamos solos?

Don Luis

  Sí estamos.
(Ofreciendo á Rita una butaca.) Ruego á usted...

Rita

  No: estoy de priesa.
Usted quizá...

Don Luis

  (Es otro Upo.)

Rita

Recordando aquella oferta
formal, si algo puede haber
formal en Carnestolendas,
y no viéndola cumplida,
habrá formado una idea
desfavorable...

Don Luis

  No tal.

Rita

De aquella charra encubierta
que tanto dulce piropo
oyó con benevolencia.

Don Luis

Nada de eso...

Rita

  Habrá usted dicho
que es una insigne embustera...

Don Luis

No...

Rita

  Frivola como todas
y como todas coqueta.

Don Luis

Yo juro...

Rita

  Ahora bien, yo espero
que, viendo entrar por sus puertas
el bien que tanto anhelaba,
depondrá ruines sospechas...

Don Luis

Oh! jsi digo que...

Rita

  Y dará
al César lo que es del César.

Don Luis

Sin duda; pero...

Rita

  Yo soy...

Don Luis

¡Cómo... (Es garbosa y no lerda,
pero...)

Rita

  (En un potro le tengo.)

Don Luis

(Pero no hay tanta nobleza
en su porte, ni su talle...)

Rita

Eh? (Cómo me brujulea!)
¿Duda usted...

Don Luis

  No... Sí... No sé...
Mas ya es justo que, sin nieblas
y celajes envidiosos,
para mí el sol amanezca.

Rita

Cierto, un dia la carátula,
otro el velo... ¿Usted desea
que le alce?

Don Luis

  Oh! sí, sí...

Rita

  En buen hora;
que no presumo de bella,
mas no por mostrar la cara
se me caerá de vergüenza.
(Se alza el velo.) yué tal?

Don Luis

  Linda es en efecto.

Rita

Gracias.

Don Luis

  (Pero...)

Rita

  Pasadera.

Don Luis

(Yo dudo...)

Rita

  Sea usted franco,
y confiese que no es esta,
sino otra más expresiva
y-

Don Luis

Yo... Sí...

Rita

  Y menos plebeya
la que le habia pintado
su fantasía.

Don Luis

  Si es fuerza
confesar...

Rita

  Ensanche usted
ese corazón, y sepa
que así me parezco yo
á aquella charra hechicera
como el guijarro al diamante
y como el yeso á la perla.

Don Luis

Qué oigo! (Bien decia yo...)
¿Usted...

Rita

  Soy su mensajera,
nada más.

Don Luis

  Pero donosa
en extremo, y ya quisieran
muchas damas parecerse...

Rita

Gracias por tanta fineza.
Me crié en buenos pañales,
pero la fortuna adversa
me reduce...

Don Luis

  Es mucha lástima
que... Y, dime...

Rita

  (Ya me tutea!)

Don Luis

Qué te ha dicho tu señora?
¿Cómo en sacarme de penas
ha tardado tanto? ¿quién
lo ha impedido? ha estado enferma?
es libre?... Quiero decir,
¿puedo aspirar, sin ofensa
de la moral, á su amor?
En resumen, ¿es soltera,
es viuda, es casada...

Rita

  ¿Es pobre,
ó rica? es rubia, ó morena?
es dormilona, ó madruga?
qué come? cómo se peina?...
Siga el interrogatorio.

Don Luis

Perdona si mi impaciencia...

Rita

Es muy natural. Pues bien,
mi señorita está buena,
gracias á Dios; y pues digo
señorita, ya se deja
entender que es del estado
honesto. En cuanto á sus prendas,
son tales, que harto hará usted
si consigue merecerlas.

Don Luis

Si oíros.méritos me faltan,
acaso la fe sincera
de mi alma..

Rita

  Además muy pronto
ha de quedar satisfecha
la curiosidad de usted,
pues de parte de la bella
le cito, llamo y emplazo
para esta noche...

Don Luis

  ¡Oh suprema
dicha!

Rita

  Sí, al anochecer.

Don Luis

Iré...

Rita

  Calle de la Greda,
número...
  (Dándole un papel.) Pero aquí traigo
escritas todas las señas
para que usted no se olvide...

Don Luis

Olvidarme? No lo temas.

Rita

Una cita, eh? me parece
que vale por cien respuestas.

Don Luis

Oh! sí.

Rita

  Mas de recibirla
no saque usted consecuencias
temerarias.

Don Luis

  No por cierto.

Rita

Pura es como una azucena
mi señorita.

Don Luis

  ¿Quién duda...
Y ¿podré sin que te ofendas
darte en albricias...

Rita

  Palabra
de respetarla y quererla.

Don Luis

Soy hombre de honor.

Rita

  Lo creo.

Don Luis

Pero, además, si me hicieras
el obsequio de tomar
este anillo...,
  (Quitándoselo del dedo.) débil muestra
de mi...

Rita

(impidiéndolo.)
  No; guárdelo usted.

Don Luis

Yo...

Rita

  De ninguna manera.

Don Luis

Tu servicio...

Rita

  Sirvo á mi ama,
y liberal me lo premia.

Don Luis

Yo aspiro á su mano...

Rita

  Y yo
deseo que usted la obtenga.
Entonces podré aceptar
mercedes que hoy sin afrenta
no podria recibir.

Don Luis

(¡Extraña delicadeza
en una criada!) Bien;
mas sin gravar tu conciencia
creo...

Rita

  No más! (Guapo mozo!
Harían buena pareja...)
Conque á la oración...

Don Luis

  Sí.

Rita

  Abur.
Yo estaré de centinela.

ESCENA IV

(La veré! Ya resucita la muerta esperanza. Oh júbilo! Mi charra me da una cita! ¡Que venga Fabricio ahora á injuriarte con sus sátiras, mascarita seductora! — Perfumado está el papel, más que del aroma exótico que el teudero puso en él, de aquella mano preciosa que trazó tan dulces cláusulas con sus deditos de rosa. Letra diminuta v bella... Aunque sin nombre ni rúbrica, es de ella, no hay duda, es de ella! Guardemos este tesoro.)

(Guarda el papel en el bolsillo del costado de la levita.)

(¡Oh si estuviera tan próxima la deidad á quien adoro! Sí, debe de ser divina en lo moral y en lo físico mi charra Salamanquina. Su doncella lo asegura, y no haria el panegírico de su virtud y hermosura, á no tener certidumbre de que he de quedarme extático cuando aquel astro me alumbre; que para que una mujer de otra reconozca el mérito, muy alto debe de ser. Linda es también y discreta, y siendo lindo el satélite, ay! ¿cómo será el planeta!)

ESCENA V

(DON LUIS, DON FABRICIO.)

Don Fabricio

(En la puerta.)
(Parece que ya está solo.)
Se puede entrar?

Don Luis

  Sí. Oh ventura!

Don Fabricio

Oh fatalidad!

Don Luis

  Me cita...

Don Fabricio

Mis esperanzas se frustran.

Don Luis

Soy feliz!

Don Fabricio

  ¡Soy miserable
juguete de la fortuna!

Don Luis

¿Qué me dices!

Don Fabricio

  El empleo
se ha provisto en un don Lúeas
Zarra... No sé... Un apellido
qu e hiere al que lo pronuncia.
Condenación!... No hizo efecto
la carta. Sin duda alguna,
desde anoche acá rifó
el don Pedro con la Úrsula;
ello es que al leer la epístola
se horripila, refunfuña...,
y aun jurara que entre dientes
murmuró «¡maldita bruja!...»

Don Luis

Pobre Fabricio!

Don Fabricio

  ¡Qué estrella
lamia!

Don Luis

  Eh! por qué te apuras?
Dios mejorará tus horas,
y pues sabes que yo nunca
te he de abandonar...

Don Fabricio

(Apretándole la mano.) Luis mió!
¡Prototipo y non plus ultra
de la amistad! — Mas vivir
á expensas de otro es tortura
que... Yo... Mi delicadeza...

Don Luis

Me haces, Fabricio, una injuria...

Don Fabricio

Sí: perdóname. Ya sé
que entre amigos... Conque, en suma,
la charra ha cumplido...

Don Luis

  Ah! sí.

Don Fabricio

Y en efecto ¿es su hermosura
tal como tú...

Don Luis

  Lo supongo.

Don Fabricio

Qué! ¿todavía se oculta...

Don Luis

No es ella la que ha venido,
sino una criada suya.

Don Fabricio

Ba, ba!

Don Luis

  La veré esta noche.

Don Fabricio

Tapada también ó á oscuras?

Don Luis

No...

Don Fabricio

  Sólo esquivan la luz
las feas y las lechuzas.

Don Luis

No; la he de ver sin tapujos,
y si hoy no salgo de dudas
no vuelvo á pensar en ella;
que de mí nadie se burla.
Mas no; la cita es formal,
y el gozo que el alma inunda...

(Vuelve el Criado con una carta, que entrega á Don Luis, y se retira en seguida.)

Rita

Carta.

Don Luis

  Para mí?
(Mirando el sello.) Es de Cád¡Z.
(Abriéndola.) Del tio don Diego Onmbia
Será. (Lee para sí.)

Don Fabricio

  (¡Birlarme un destino
tan momio un... Turris-ebúrnea!—-
¿Dónde tenderé mis redes
ahora?)

Don Luis

  Cielos!

Don Fabricio

  Qué?

Don Luis

  Escucha.
(Leyendo.) «Muy señor mió: Mi pobre
amo..»— Me escribe el ayuda
de cámara. — «está desde ayer
postrado e:i cama con una
fiebre nerviosa y maligna
que los médicos reputan
mortal. Dios haga un milagro
y nos saque de esta angustia;
pero temo que si usted
á venir no se apresura,
sin el consuelo de verle
baje á la paz de la tumba.» —
No más! Volaré.

Don Fabricio

  ¿Es posible!
¡Un hombre de contextura
tan fuerte...

Don Luis

(Mirando su reloj, que estará sobre la mesa, y guar-
  dándolo enseguida)
  La« diez y cuarto.
¡Pronto á poner cuatro mudas
en la maleta!
(Abie los cajones de la cómoda y ayudado de Don
Fabricio arregla una de las dos maletai.)
  Á las once
sale el tren; así lo anuncia
el cartel...

Don Fabricio

  Tiempo liay de sobra.

Don Luis

Muchacho!

Don Fabricio

  (El tío es un Fúcar.
Qué suerte!) El frac negro?

Don Luis

  Sí.

Don Fabricio

No te vayas sin pecunia.

Don Luis

(Tomando dinero en oro de un cajón de la mesa,
poniendo parte de él en un bolsillo de camino, y
dejando el resto sobre la misma mesa.)
No.

Rita

Señor...

Don Luis

  Un coche; pronto!
(Váse el criado.) Para el gasto de la ruta
basta: ahí queda para el tuyo.

Don Fabricio

No; con menos... — Se espeluzna
un hombre cuando conlempla
lo frágil... Esas babuchas...

(Entra en la alcoba y sale al momento con unos borceguíes que da á D. Luis: estese los calza.)

Don Luis

Ah! los borceguíes...

Don Fabricio

  . Toma.
Escríbeme desde Andújar,
ó antes.

Don Luis

  Sí, sí — La cartera.
(Toma una de las dos que habrá sobre la mesa y la guarda.) Cigarros.

(No deja viuda
ni hijos... Oh!) Pobre don Diego!
Ya estará en la sepultura
lal vez.

(Llena de ellc-s la petaca, y la guarda también.)

Don Luis

  No lo quiera Dios;
mas no tendría disculpa
mi demora...

Don Fabricio

  Más cigarros,
querido Luis; que se fuma
mucho yendo de camino.
(Envuelve un puñado de cigarros en un papel, y
pone el paquete en la maleta.)

Don Luis

Triste sobre importuna
es la causa de mi viaje;
pero me ama con ternura
de padre...

Don Fabricio

  Cierto; y en tí
toda su hacienda, que es mucha,
recae...

Don Luis

  Eso es lo de menos.

Don Fabricio

Con todo, siempre estimula
una herencia, y fuera chasco
que otros con doblez y astucia
le arrancasen in articulo
mortis... Se pone la funda?

Don Luis

Para qué?

Don Fabricio

  Otro testamento.

Don Luis

Viva cien años y cumpla
su voluntad. Pero, haber
de ausentarme con premura
cuando esta noche esperaba...

Don Fabricio

Eh! déjate de tontunas.
No hay mal que por bien no venga.

Don Luis

Ah!

Don Fabricio

En dichosa coyuntura
quizá ha venido esa carta
á librarte de las uñas
de...

Don Luis

  Calla, calla, blasfemo!

Don Fabricio

No fio en aves nocturnas. —
Cierro?

Don Luis

  Sí.
  (D. Fabricio cierra la maleta y da la llave á Don Luis.) Á bien que mi ausencia
será corta. — Ah! si pregunta
por mí, si acaso...

Don Fabricio

  Descuida. —
Fresco como una lechuga
irás con esa levita.

Don Luis

Ya los pájaros barruntan
con sus gorjeos las auras
de primavera fecunda,
y yendo á Cádiz, ya ves...

Don Fabricio

Con todo, será cordura
llevar el gabán. Las noches
son frias en Marzo y húmedas.
(Toma el ¡jaban de sobre un mueble y lo pone enri-
ma de la maleta. Vuelve el Criado.)

El coche.

Don Luis

  Ah!

Don Fabricio

  Carga con eso,
y acomódelo tu industria
dentro ó fuera...

Don Luis

(Levantando la carga.)
  Dentro irá;
que esto es pecata minuta.

Don Luis

Pues echa á andar: ya te sigo.
(Apretando la mano de D. Fabricio.) Adiós... Ah! si mi futura
vuelve antes que yo...

Don Fabricio

  No temas:
yo puedo explicar tu fuga
más satisfactoriamente
acaso que ella la suya.

ESCENA VI

(DON FABRICIO.)

Don Fabricio

Es un bendito; eso si;
mas la fortuna cruel
madre es siempre para él
y madrastra para mí.
No espero salir un dia
del déficit que me apremia
aunque acabe una epidemia
con toda mi dinastía.
Él ya es un Creso — qué mundo! —
y lo es su tio estafermo;
y ¡cátele usted enfermo,
cátele usted moribundo!
No hay duda, en un dos por tres
espicha el viejo, y se mama
Luis... Esto es lo que se llama
haber nacido de pies. —
Mas no me da tanta grima
mi situación, pues consigo
que tea mi tierno amigo,
y el queá buen árbol se anima...
Ah! divido la sombrerera...
Pero ¿quién le alcanza ya..
En Cádiz se proveerá...
Cielos, también la cartera!
Por lo visto, se llevó
la mia. Estaban aqui
las dos, y azorado... Sí.
Bueno ba estado el quid pro quól
(Abre y registra la cartera.) Veamos. Su pasaporte...
Bien; á él le abrirá camino
la cédula de vecino
que á mí me trajo á la corte.
Á una persona decente
su buen aspecto la abona
sin probar que su persona
es ella... personalmente;
y e;i fin, toda lo bace franco
el oro... ¡Ay de los pobretes
que si? i él.. V esto? Billetes...
Sí, billetes son del Banco.
Anteayer cobró, me acuerdo,
unas letras... Qué descuido!
incurrir en tal olvido!
Ser rico un hombre tan lerdo!—
Contaré...
  (Cuenta para sí ) Aquí están seguros,
pero... Me da cada brinco
el corazón... Veinticinco
de á cuatro... Cinco mil duros!
(Mirando á la cómoda y abriendo en seguida los ca jones.) ¿Quién sabe si allí también...
Con el viaje perentorio
y la cita y el casorio
su cabeza era un belén. —
Aquí, nada. —Más abajo,

Don Fabricio

tampoco. Á ver el de arriba? —
Se me pega la saliva
al paladar. — Un legajo...
Sin duda algún documento
de familia.
  (Desata la cinta que sujeta los papeles y lee en la cubierta.) ¿Á ver aquí
qué dice? — «Títulos»... Sí,
«Títulos del tres por ciento!)' —
Cómo salta el corazón!
Nunca sentí igual transporte...
Abajo dice: «Su importe
nominal, medio millón.»
(Pasando á la mesa, extendiendo en ella los títulos y examinándolos.) Pernos por primera vez
dulce pábulo á los ojos.
Hola, estos son de los rojos!
Dos, cuatro, seis, ocho, diez... —
¡Con frágil papel ser rico
un hombre!— Estos de distintas
series y diversas tintan
completan sin duda el pico.
Quinientos mil nominales,
que dan quince mil de renta,
ó vendidos á cuarenta,
diez mil duritos cabales.
Y en la cartera otros cinco,
sin el oro que hay aquí. —
Cste quedó para mí
y engastarle no delinco. —
(Guarda el oro ) .Mas los billetes de Banco,
los títulos... No, noquiero
tomarlos... Horror! Primero
quisiera quedarme manco. —
Sin embargo, la ocasión
me brinda... En un santiamén
puedo... ¿Qué miro! Tambie"
se ha dejado el medallón. —
Mal la tentación resisto
de suplantarle. Veinte años
lia, desde que eran tamaños,
(Baja la mano hasta marcar la estatura de un niño
de corta edad.)
novio y novia no se han visto. —
Viajando él ya con mi nombre
deja el suyo á mi servicio:
llámese Luis ó Fabricio,
alguien hade ser un hombre;
si trocamos el papel,
culpa es suya, mia no,
y pues él quiso ser yo,
por fuerza yo he de ser él. —
V ella estará pronto aquí,
si no es que ha venido ya:
él... lo menos tardará
quince ó veinte dias... Sí. —
Del caudal que ahora le tomo
fácil me será el reintegro
cuando me case; que el suegro
es hombre de tomo y lomo.
El que se ahoga se agarra
á un clavo ardiendo... Mi amigo
delira — yo soy testigo —
por la consabida charra...
No falto al deber estricto.
déla amistad: al contrario;
salgo yo de perdulario,
y á él le saco de un conflicto.

(Se queda meditabundo.)

ESCENA VII

(DON FABRICIO, DON DAMIÁN.)

Don Damián

(Á la puerta.)
(Este es el número. Entremos.)
(Acercándose.) Caballero...

Don Fabricio

  Ab!... Servidor...

Don Damián

¿Vive aquí Don Luis Martínez
de Barahona...

Don Fabricio

  (Ah!) Yo soy.

(Esto es hecho.)

Don Damián

(Con los brazos abiertos.)
  Caro Luis!

Don Fabricio

¿Quién...

Don Damián

  Damián Quiroga.

Don Fabricio

(Abrazándole.) Oh Dios!
Suegro adorado!... Es decir...

Don Damián

Tendré esa satisfacción
en breve.

Don Fabricio

  lEl mejor amigo
de papá! ¡la nata y flor
del comercio mejicano!
Sí, sí, aunque el tiempo veloz
haya arrugado esa frente
venerable, viendo estoy
la noble fisonomía
que en mi tierno corazón
quedó impresa.

Don Damián

  Oh Luis querido!
También recordaba yo...
Y á fe, no has cambiado mucho...

Don Fabricio

Oiga!

Don Damián

Más gruesa la voz...

Don Fabricio

Es natural... (Qué sandez!)

Don Damián

Pero te pareces hoy
más que entonces á tu padre.

Don Fabricio

Si? (¿Será posible... No.
Mi madre no estuvo en Méjico.)
¿Cuándo (Es un santo varón.)
han llegado ustedes...

Don Damián

  Esta
madrugada. En mi reloj
eran las cuatro y minutos.

Don Fabricio

¡Y venir con tanto sol...
Jesús! Bastaba un recado...

Don Damián

¿Y á qué fonda ó parador
dirigirlo? En tu tarjeta...

Don Fabricio

¡Mí... (Sí, la que Luis dejó.)

Don Damián

No dejaste señas...

Don Fabricio

  Fué
involuntaria omisión.

Don Damián

Por fin, después de rodar
buen rato...

Don Fabricio

  Sí? ¡Votoá bríos...

Don Damián

Te hallo aquí.

Don Fabricio

  i anta molestia
por mí!

Don Damián

  Vengo en mi lando.

Don Fabricio

Ah ¡(Lando!)

Don Damián

  Mi vivo anhelo
de verte...

Don Fabricio

  Mil gracias do v
á usted... Y mi Elena hermosa?

Don Damián

La dejo en su tocador.
Hilas, ya ves tú...

Don Fabricio

  Sí; en ellas
no es la movilización
tan fácil.

Don Damián

  Extrañarás
que, esperándote los dos,
emprendiésemos un viaje
tan repentino y tan...

Don Fabricio

  Oh!
yo respeto...

Don Damián

  Me llamaban
á Alicante y Benidorm
asuntos de mi comercio.

Don Fabricio

Eso...

Don Damián

  Una especulación
lucrativa... (Virgen santa!)

Don Fabricio

Sí?

Don Damián

  Un cargamento de arroz...
(No sé qué decir.) Urgia...

Don Fabricio

Se hizo negocio?

Don Damián

  (Gran Dios!)
Sí; en dos horas seis talegas.

Don Fabricio

Cáspita! Ganancia atroz!

Don Damián

Lo que tardó en embarcar
mi mercancía el vapor
que la condujo á Trieste.
(Perdón, Dios mió, perdón!)
Vítor!— ¿Cuándo podré ver
á la prenda de mi amor?

Don Damián

Cuaado quieras, hijo mió

Don Fabricio

Tan larga separación!...
; Dichoso yo si, prohada
cual la mia en el crisol
de amarga ausencia, la i;1
me guarda con tal candor
jurada!

Don Damián

  Toda su gloria
funda en tan plácida unión.

Don Fabricio

Lo creo. Fuerza seria
tener un alma feroz
para ser ingrata al homhre
que ni un momento olvidó...
Ah! en prueba de mi (irmuza,
(Tomando el relicario y mostrándolo a O. Damián.) he aqui el santo medallón...

Don Damián

Grata memoria!

Don Fabricio

  Lo estaba
contemplando con fervor
cuando usted...

Don Damián

  También Elena
lo conserva. ¿Y cómo no,
si entrambos al pié del ara...

Don Fabricio

¡Que en breve el Sumo Hacedor
bendiga nuestra coyunda,
pues hemos nacido ad hoc\

Don Damián

Recoge pues tu equipaje,
y á casa con él.

Don Fabricio

  Señor!...

Don Damián

No hay excusa. Preparada
tienes ya tu habitación.

Don Fabricio

Iré.

Don Damián

Calle de Alcalá...
Ya sabes.

Don Fabricio

  Sí.

Don Damián

  io no voy
contigo, porque en el Banco
he de cobrar un talón...

Don Fabricio

(¡Bravo!) Sí?

Don Damián

  Be ocho mil duros.

Don Fabricio

(Hum! voy á ser un milord
con este hombre.)

Don Damián

  Iré después
á la Bolsa...

Don Fabricio

  (Tiburón!)
Á propósito de Bolsa...
(La echaré de hombre de pro también.) Los treses..., que tal?

Don Damián

Bajó la cotización
ayer...

Don Fabricio

  Diablo!

Don Damián

  Y cada dia
será la baja mayor. —
Tienes papel?.

Don Fabricio

  Poca cosa.
(Mostrando los títulos.) Vea usted... Medio millón.

(Los vuelve á poner en la cubierta que tenían.)

Don Damián

(Ab!... Con él puedo salir
del compromiso en que estoy.)
Debes deshacerte de él.

Don Fabricio

¿Cree usted...

Don Damián

  Sin dilación:
yo voy á hacer otro tanto
con el mió.

Don Fabricio

  Pero, yo
no conozco aquí...

Don Damián

  Si quieres
darme á mí la comisión...

Don Fabricio

(Si muestro desconfianza,
sospechará...) Sí, señor.

Don Damián

Lo comprarías en Cádiz...

Don Fabricio

Sí.

Don Damián

Cuándo?

Don Fabricio

  Hace un mes.

Don Damián

  Subió
después...; pero... Á treinta y nueve?

Don Damián

Justamente. (Salvo error.)

Don Damián

Muy bien. Aun puedes ganar,
si lo negociamos hoy,
medio por ciento.

Don Fabricio

  De veras?

Don Damián

(Sentándose á la mesa.)
Pura tu satisfacción
voy á extender un resguardo...

Don Fabricio

Resguardo á mí? Qué rubor!
Jamás...

Don Damián

  No tomo los títulos
si el recibo no te doy.

Don Fabricio

Pero si...

Don Damián

  Somos mortales...
(Oh angustia!) y manda el honor...
(Y yo me atrevo á invocarlo!)

Don Fabricio

Sí, los hombres de buró
siempre son escrupulosos
en punto á cuenta y razón;
pero...

Don Damián

  Basta. (Sigue escribiendo.)

Don Fabricio

  No replico.
(Qué hombre! Es justo como Lot.
Esa cabeza de apóstol
previene ya en su favor,
y es una infamia engañarle...
Mas siendo tan bonachón
me perdonará.)

Don Damián

  (Sufriendo
estoy cruel torcedor;
pero ¿cómo confesarle
mi crítica situación?
Cubierto ya mi pasivo,
sólo él será mi acreedor,
y si Dios oye mis ruegos...)
(Levantándose después de haber firmado.) Toma.

(Da el recibo á D. Fabricio y toma los títulos.)

Don Fabricio

  Bien. (Toma el recibo.)

Don Damián

(Mirando su reloj.) Ya es tarde...
  (Abrazándole de nuevo.) AfllOS.

ESCENA VIII

(DON FABRICIO.)

Don Fabricio

Es alhaja el clon Damián
que como padre me alberga,
y en la bursátil monserga
un coloso, un leviatan.
Soy vivo, astuto, galán,
de la ¡¡lírica sé los trotes,
y empero con tales dotes
la de la novia coger,
saliendo en breve, oh placer!
de galeras y de azotes.
Demos que no sea tanto
•I caudal de la futura
corno á mí se me figura
y al criollo á quien suplanto;
«lio es que, haya ó no quebranto,
don Damián, arrastra coche,
y es bobada que reproche
tan brillante matrimonio
quien tiene 'por patrimonio
aj! sólo el dia y la noche.
¿Quién á la fortuna escupe
si se entra en su domicilio?
(Tomando el medallón y poniéndosele al cuello.) Ah! Me prestará su auxilio
la Virgen de Guadalupe.
Va que concebirlo supe,
no he de renunciar cobarde
a tan bello plan. Alarde
haré de amor — soy yo tonto? —,
y |.o inspiraré, y por pronto
que venga Luis, será tarde.
(Poniéndose el sombrero.) Voy... Tantos dias amargos!...
Ya es tiempo... 0!i cartera!... Adentro!
(Lu guarda en el bolsillo del frac.)
Justamente ya me encuentro
vestido de tiros largos. —
Qmciencia!, no me bagas cargos.
Que de este ó del otro modo
busque un pobre su acomodí,
no es un delito tan grave
que... No, señor! — V ¿quién sabe
si... En fin, á Roma por todo!

(Váse por la derecha.)

Acto segundo

(Jardín con árboles. Á la derecha, la fachada interior de la casa)

Damián, con puerta sobre algunas gradas: á la izquier-

(da, tapia con verja; bancos de piedra en el proscenio.)

ESCENA PRIMERA

(ELENA, RITA.)

Elena

Á otra, no á mí, pudieran
parecer esos elogios
exagerados, y haria
traición al alma mi rostro
si me esforzase á ocultar
el placer con que los oigo.
Desde que, por dicha mia,
ó para mi eterno lloro,
llevada de ajeno impulso,
no de voluntario antojo,
vi á don Félix en el baile,
le erigió el amor un trono
en este pecho. Animada
vi con inefable gozo
aquella ideal figura
del hombre que para esposo
pide á Dios cada doncella.
Si ilusión fué de mis ojos,
no osó la fria razón
desmentirla; antes su apoyo
les dio, con harta justicia,
cuando habiéndome obsequioso
me mostró el desconocido
tal discreción, tal decoro,
allí donde el más mirado
propende á ser licencioso..
Ya es de inferir que, aun tapada,
le inspiré yo, no sé cómo,
¿i no amor, curiosidad,
predilección... De otro modo
no hubiera habido ocasión
para aquel dulce coloquio.
Tal vez, no debo negarlo,
don Félix tuvo en su abono
mi oposición instintiva
á un malhadado consorcio,
para el cual mi voluntad
de mujer se tiene en poco,
y en más. de lo que permite.
el buen sentido los votos
de dos niños, que no obramos
por convencimiento propio,
sino por vi a de juego
y dóciles, como monos
de muelle, á lo que se quiso.
que quisiéramos nosotros.
Confesaré sin embargo
que, aunque nada en mi desdoro
consentiré, no debí
prestarme á trato amoroso
con un hombre cuyo estado
y circunstancias ignoro;
y aun hubiera desistido
de mí halagüeño propósito
por poco que al presentarse
me hubiera agradado el novio;
pero, ay Rita! es antipático,
petulante, de mal tono,
y cuanto más se afanaba
en prodigarme piropos,
con menos benevolencia,
por no decir con más odio,
le miraba yo y le oía.
Acaso á ese pobre mozo
no bago yo justicia, acaso
sea elegante y donoso
para quien pueda mirarle
sin prevención; pero ¿cómo,
cuando con él le comparo,
no preferir á mi incógnito?
Ni creo errar, cuando tú,
cuyo buen gusto es notorio,
confirmas el mió.

Rita

  Oh! Sí,
lo confirmo y corroboro;
y á fe, en el lugar de usted,
ya hubiera enviado al rollo
á don Luis, salvo el respeto
debido á aquel protocolo
antiguo que estipuló
tan ridículo cnsorio,
y á los santos relicarios
que en fianza y testimonio
cambiaron los contrayentes
cuando eran tiernos pimpollos.

Elena

Para tanto no he tenido
valor. Mi padre está chocho
por Luis...

Rita

  Él no ha de cargar
con la cruz del matrimonio,
sino usted..

Elena

  No ha de faltarme
algún pretexto especioso
para dar largas...

Rita

  Qué largas?
Espetarle un nó redondo
y santas pascuas. Yo estoy
por los remedios heroicos.

Elena

Siempre hay lugar para esox
y si de otra suerte logro
mi objeto...

Rita

  Rien...

Elena

  Entre tanto
iré conociendo al otro...

Rita

En buen hora.

Elena

  Escfiüvaré
cuanto pueda parlatorios
con don Luis.

Rita

  Será imposible.
Él la ama á usted como un loco,
papá le apoya...

Elena

  Ay de mí!

Rita

Y sólo de ese negocio
hablarán los dos. Ya extraño
cómo no ha vuelto el criollo...

Elena

Fué á disponer la mudanza
de su equipaje, y. tan pronto
no espero que...

Rita

  Pronto viene
lo que ha de darnos enojo,
por tarde que venga.

Elena

  Ay! sí.

Rita

Y no valen circunloquios
con un pretendiente necio
ni andar virando de bordo. —
Pero, aun entrando en materia
y sin rezarle un responso,-
con las artes y los dengues
de que hacen todas acopio
para un lance, cualquier dama
fatiga y aburre al prójimo.

Elena

Oh! sí, es idea excelente
y con el alma la acojo.
Á fuerza de impertinencias
haré que, si no es un tonto
de capirote..

(Aparece por la puerta de la casa D. Fabricio )

Rita

  Ahí está.

(Hace ademan de retirarse)

Elena

(En voz baja.)
Quieta! No nos dejes solos.

ESCENA II

(ELENA, RITA, DON FABRICIO.)

Don Fabricio

Con el más vivo interés,
prenda mia, cara Elena,
juro de nuevo á tus pies
el amor queme enajena.

Elena

Eso es poner en un tris
la fama de una mujer...

Don Fabricio

Cómo!...

Elena

  Y me admira, don Luis,
tan extraño proceder.

Don Fabricio

¡Extraño, y en breve plazo,
aunque largo á mi deseo,
con indisoluble lazo
nos ba de unir Himeneo!

Elena

Mientras no pronuncia el sí...

Don Fabricio

(Melindrosita es la bella.)

Elena

No se conculcan así
los fueros de una doncella.

Don Fabricio

(Oiga!) Yo nada conculco.
Saludar tierno á su esposa,
ni en Madrid ni en Acapulco
es acción pecaminosa.

Elena

Antes obtiene permiso
quien se precia de galán.

Don Fabricio

No lo juzgué tan. preciso
teniendo el de don Damián.
Sana ba sido mi intención...
(Qué huraña y qué recoleta!)
Dame un bilí de absolución
si he faltado á la etiqueta.

Elena

Y tutearme también!

Don Fabricio

Así te hablé cuando niño.
¿Por qué esquivar con desden
el lenguaje del cariño?

Elena

¿Olvida usted lo que va
de aquella fecha á esta fecha?
La niña de entonces...

Don Fabricio

  (Bal)

Elena

Va es mujer hecha y derecha.

Don Fabricio

Por eso con más placer
en tutearla reincido;
que al fin, sobre ser mujer,
yo voy á ser su marido.

Elena

Si yo...

Don Fabricio

  iMas; según las trazas,
deseas romper el pacto...

Elena

Yo no...

Don Fabricio

  Y darme calabazas...

Elena

Yo... nunca...

Don Fabricio

  Pues me retracto-.
Ya veo que sólo es obra
del pudor ese desvío.
Es natural la zozobra
en vísperas de...

Elena

  (Dios mió!)

Don Fabricio

Y siempre un testigo empacha...
Eh?

Elena

No.

Don Fabricio

  En una conferencia
que...

Elena

  No!

Don Fabricio

  Pero esa muchacha
tendrá la condescendencia...

Rita

(Á Elena.)
Si usted me lo manda...

Elena

  No!
No te apartes de mi lado.

Don Fabricio

En buen hora. No iba yo
á hacer ningún atentado.
(Sacando del bolsillo un estuche.) Á menos que... (Mal empiezo.)
tal se juzgue el presentar
á mi novia este aderezo...

Elena

Virgen santa del Pilar!

Don Fabricio

¿Qué escucho! ¿Hay algo de malo,
en regalar...

Elena

  Sí, señor.

Don Fabricio

Pero, Elena...

Elena

  Ese regalo
es un ultraje á mi honor.

Don Fabricio

Cómo!...

Elena

  Ardiendo está mi cara
de rubor..

Don Fabricio

  Sé lo que vales,
pero yo...

Elena

  Usted me equipara
á esas mujeres venales...

Don Fabricio

No tal.

Elena

  Sin delicadeza,
sin religión, sin orgullo...

Don Fabricio

Oh'

Elena

Que hacen de su belleza
tráfico vil...

Don Fabricio

  (Me aturrullo.)
Si yo...

Elena

  Tiran Dios! No es así
como yo el amor concibo.
Usted, hombre baladí,
sólo ve lo positivo.
¿Cómo tus rayos no vibras,
oh cielo!...

Don Fabricio

  óyeme con calma.

Elena

Usted me ha herido en las fibras
mas sensitivas del alma.

Don Fabricio

Señorita!

Elena

(Aparte con Rita.) ~ Qué tal?

Rita

  Bravo!

Don Fabricio

Pero ¿quién, señora, quién
trata...

Elena

  Oh mundo inicuo y pravo

Don Fabricio

Pravo!... (Pedante también?)

Elena

Guarde usted su don funesto.

Don Fabricio

Lo haré si, aunque no te injurio
con él, sirve de pretesto
para excusar tu perjurio.

Elena

Perjurio!

Don Fabricio

  Sí; y es inútil
meterlo todo á barato
y por motivo tan fúlil
tocar tu honor á rebato.
Di de una vez que el olvido
de tu fe te importa un bledo...

Elena

Yo...

Don Fabricio

  Pero ten entendido
que yo no me mamo el dedo.

Elena

Qué lenguaje, santo Dios!

Don Fabricio

Y echaré tacos y ternos
si... Mas veo que los dos
no podemos entendernos;
y pues rebelde la hija
no quiere entrar en razón,
fuerza es que del padre exija
la justa satisfacción.

Rita

(Aparte con Elena.) Ánimo! Es llegado ya
el momento. Duro en él!

Elena

No, que temo á mi papá!

Don Fabricio

Adiós!..

Elena

(Fingiéndose muy conmovida hasta prorumpir luego
en lágrimas y sollozos.)
  Ingrato! cruel!

Don Fabricio

Ah! ¿Qué escucho!..

Elena

  ¡Así comprendes
de una virgen la modestia!

Don Fabricio

Yo..

Elena

  ¡Limitarme pretendes
al instinto de la bestia!

Don Fabricio

No, hermosa.— Oh Dios! ese llanto...

Elena

Ah!

Rita

  (Es maestra!)

Elena

  Ay! ah!..

Don Fabricio

  Sollozas!

Elena

Y te halaga mi quebranto!
Ah!.. Y en mi angustia te gozas!

(Se deja caer en un banco.)

Don Fabricio

Ño! Perdóname, te ruego...

Rita

Hombre atroz! Se pone mala...
(Á Elena.) Traigo espíritu de espliego?

Don Fabricio

Diantre!... Si yo...

Rita

  Calaguala?

Elena

(Interrumpiéndose con sollozos.)
No... No...

Don Fabricio

  ¿Si saldrá verdad
lo de la epilepsia?

Elena

(Mostrándose algo más serena.)
  ¡Oh Dios
de justicia y de bondad,
juzgadme y juzgadle vos!

Don Fabricio

Perdona. A lus pies me postro...

Rita

(impidiéndoselo.)
No! Ya calmándose va...
(En voz baja á Elena.) Serene usíed ese rostro;
que oigo la voz de papá.

Elena

(Levantándose y dando un fuerte y prolongado sus-
piro.)
Ah!

Don Fabricio

  (Es gaita...) Estás más tranquila?

Elena

Sí... Los nervios... Cualquier cosa
me crispa...

Don Fabricio

  (Ay, ay!)

Elena

  Me horripila...
Pero no soy rencorosa.

ESCENA III

(ELENA, RITA, DON FABRICIO, DON DAMIÁN.)

Don Damián

Los dos mano á mano... Bien!

Elena

Yo... papá!...

Don Damián

  No te sonrojes.

Don Fabricio

Elena...

Elena

  Yo estaba aquí
retirada entre estas flores...

Don Damián

Pues, y él ha venido aechártelas.
Lo aplaudo.

Don Fabricio

  Sin otro móvil
que un casto amor, he traspuesto
por ella mares y montes,
y es natural...

Don Damián

  Quién lo duda?
Pronto has de ser su consorte...

Don Fabricio

Elena... tal vez...

Elena

  Papá,-
pemítame usted... Si come
Luis en casa...

Don Damián

  Es claro.

Elena

  Tengo
que tornar disposiciones...

Don Damián

Bien, jí...

Elena

  Con permiso...

Don Fabricio

  Mucho
Sentiré que se incomode
por mí...

Don Damián

  No tal. Lo ordinario...
Que ponga á la nieve Jorge
dos botellas de champaña...

Elena

Bien.

Don Damián

  Y que sirva á los postres
aquel rico malvasía
que me enviaron de Londres.

Elena

(A Rita, dirigiéndose á la casa después de saludar
con una cortesía á D. Fabricio )
Ah, Rita! Pide á tu santa
que me liberte de ese hombre.

ESCENA IV

(DON FABRICIO, DON DAMIÁN.)

(Principia á oscurecerse el teatro gradualmente.)

Don Damián

Qué tal? ¿Has reconocido
en Elena las facciones
de aquella donosa niña
á quien, prematuro Adonis,
entre juegos infantiles
decías tiernos amores?

Don Fabricio

Si, señor. En la' figura
poco discrepa del croquis
(Poniendo la mano en la frente) que aquí esculpió mi cariño
como en lámina de bronce,
si bien á par que en belleza
crecido en las dimensiones;
pero en la parte moral
advierto, — usted me perdone,
algo de... No sé... De extraño..

Don Damián

Cómo!...

Don Fabricio

Quizá me equivoque
por mi forzosa ignorancia
de los usos de esta corte;
pero, sea que no llene
sus ojos mi coram-vóbis,
ó su criterio y el mió
estén un tanto discordes...;
ello es que huraña, vidriosa,
trémula como el azogue,
más parecia que estaba
en presencia de algún cómitre
que en la mia. Á sus pidos
eran groseras y torpes
mis púdicas alabanzas;
quiero explicarme, no me oye,
y no hay medio de atajar
el tumultuoso redoble
de lágrimas y sollozos,
de gritos é imprecaciones
con que me abruma y me aturde
y me saca de mis goznes.

Don Damián

¿Qué me cuentas! No es posible.
¡Si es la muchacha más dócil
y más amable... Tal vez
en tu amoroso transporte
le hayas dicho, sin pensarlo,
algo que no esté en el orden.

Don Fabricio

Juro...

Don Damián

  F^ns mozos queréis
llevarlo todo á galope...

Don Fabricio

Pero...

Don Damián

  No es justo exigir
de una pudorosa joven
que diga á un hombre te adoro
antes que en el ara otorgue
el sí anhelado.

Don Fabricio

  En buen hora;
pero conservando incólume
su honra, ha podido mostrarse
menos hostil, más conforme...

Don Damián

Pues, qué! te niega su mano?

Don Fabricio

No, al contrario...

Don Damián

  Pues entonces,
¿qué importan dengues de niña
ni que se turbe y se azore
temiendo y ansiando á un tiempo
el yugo á que se dispone?

Don Fabricio

Loque más la lia exasperado
es, para que usted se asombre,
(Mostrando el aderezo.) este presente nupcial
que osé..

Don Damián

  Ya comprendo. ¡Pobre
Luis!...

Don Fabricio

  Lo 'rehusó iracunda
y se empeñó, vélis, nolis,
en que quería comprarla
con aprnbio de su nombre.

Don Damián

f Riendo.)
.lá, já.. Es no vale un pilo.
Ha sido un error...

Don Fabricio

  Enorme!

Don Damián

Mas lo debes aplaudir
porque acredita su noble
delicadeza...

Don Fabricio

  Tal vez...

Don Damián

Deja esas cavilaciones.
Yo mediaré, y tú verás"
cómo todo se compone
al momento. Te aseguro
que dulce como el arrope
será la que hoy tan esquiva,
apenas el sacerdote
os bendiga. — Y ha de ser
pronto.

Don Fabricio

  Si ella no se opone...

Don Damián

Qué se ha de oponer? Mañana
los esponsales.

Don Fabricio

  (Demontre!...)
Por mí, no hay inconveniente.

Don Damián

Ni por ella. En cuanto al dote..

Don Fabricio

No ¡■e hable de eso.

Don Damián

  Será...

Don Fabricio

(Esta.es la piedra de toque.)

Don Damián

Sin el ajuar, que no es bobo,
medio millón.

Don Fabricio

  (Ya soy procer!)
Jesús! Me avergüenza usted...

Don Damián

Y propongo que lo cobres
e¡i tres plazos: el primero...

Don Fabricio

Yo...

Don Damián

  Luego que te desposes;
el segundo para ferias...

Don Fabricio

Ob! por los santos apóstoles,
no más...

Don Damián

  Y el tercero en pascua.

Don Fabricio

Eh! que sean tres ó doce
los ¡lazos, no importa un níspero,
ni el cómo, el cuándo y el dónde. —
Conque por pascua el tercero?
y ¿cual? La de Pentecostés?

Don Damián

No. La que sigue á las ferias
es la de...

Don Fabricio

  Estamos acordes,

Don Damián

(Lo cumpliré si merezco
que el cielo no me abandone.)
Estoes por abora.

Don Fabricio

  Basta!
(Siempre guardará en el cofre
tres veces más.)

Don Damián

  Claro está
que, siendo mi única prole
Elena, vuestro ha de ser
todo cuando Dios me borre
de la lista de los vivos.

Don Fabricio

Ba! Espero que usted lo goce
luengos años. No que no!
Pues ¡si está usted hecho un roble!

Don Damián

Mi práctica en el comercio
y mis buenas relaciones
contribuirán á que aumentes
tu capital, ya te asocies
conmigo (Si lo lograra!...),
ya...

Don Fabricio

  Sí; usted será m¡norte.

Don Damián

Ah! ya he vendido tus títulos;
pero á plazo.

Don Fabricio

  Sí?

Don Damián

  Al catorce
del próximo mes. Así
ganamos, sobre el importe
que hoy tienen, uno por ciento

Don Fabricio

Cinco mil reales de un golpe!
Y ¿es de fiar la persona...

Don Damián

Oh! es uno de los prohombres
del gremio.

Don Fabricio

  Ya.

Don Damián

  En todo caso,
mi pagaré te responde...

Don Fabricio

No lo decia por... Vaya!
¡Líbreme el cielo..,

ESCENA V

(DON DAMIÁN, DON FABRICIO, RITA.)

Rita

  Señores,
la sopa está ya en la mesa.

Don Damián

Vamos...
  (Tomándole el brazo.) Deja que me apoye...

Don Fabricio

Si tal, con mucho placer.

Don Damián

(Patronos mios San Cosme
y San Damián, protegedme!)

Don Fabricio

Se habrá aplacado la cónyuge?

Don Damián

Oh! sí.

Don Fabricio

  Con ella y usted
seré Félix in atroque.

(Entran en la casa.)

ESCENA VI

(Simpatizan, por lo visto, el don Damián v el don Luis. Si ellos hubieran de ser, contra toda ley civil y divina, los consortes, no habría más qué pedir; pero el caso es que á la novia no le hace el novio tilin, y cuando hay antipatía entre la primera actriz y el primer galán, siquiera sea el tal un querubín, ó al santo yugo no deben doblar juntos la cerviz, ó de la nupcial comedia trágico ha de ser el fui. Á ser yo la 'contrayente, no con un cómico ardid, como Elena, sino echando por el más breve carril hubiera salido ya del conflicto en que la vi. Vale más y cuesta menos ponerse como el carmín una vez sola, que veinte del color del perejil, y aunque un nó, que al cabo tiene las mismas letras que un sí, de algún casero chubasco sea la causa motriz, ¿no es peor con la otra sílaba á la faz de Dios mentir, y que al bendecir la boda pierda el cura su lalin, y una misma se condene desde su florido Abril á ser en odioso lazo perpetuamente infeliz? Y auto en favor si la niña de quien se dispone así está enamurada ya de otro mancebo gentil. — Pero son las seis y media, v no le veo venir. Esto me da mala espina. Si, á pesar de aquel barniz de hidalguía, fuese el tal don Félix un galopín... Oh! no es creíble... Y aun siéndolo, ¿qué pierde con acudir á la cita de una hermosa en perfumado pensil un galán?)

ESCENA VII

(RITA, DON LUIS.)

Don Luis

(Si son exactas las señas,
este es sin duda el jardín...)

Rita

Le abriremos... ¿Es usted
el señor don Félix...

Don Luis

  Sí.

(Abre Rita la verja y entra D. Luis.)

Rita

Bien venido.

Don Luis

  Aunque la luz
deja apenas distinguir
las facciones, reconozco
á la mensajera en ti
que esta mañana...

Rita

  La misma.

Don Luis

V el divino serafín
de este paraíso ¿dónde...
Ah! tal vez, fortuna vil!
llego demasiado tarde,
y ella, quejosa de mí...

Rita

No....

Don Luis

  Más pronto no he podido
mi vivo anhelo cumplir.

Rita

Aun tendrá usted que esperar
paseando por ahí...
Comiendo están todavía.
Iré...

Don Luis

  No. Egoísta y ruin
fuera yo si... Hasta los ángeles,
si la tierra es su país,
comen.

Rita

  Cierto. Los oficios
se han retardado lioy aquí
por cierto accidente...

Don Luis

  Grave?

Rita

Sí.

Don Luis

Infausto?

Rita

  Ta! vez.

Don Luis

  Ali!

Rita

  Chit!

Don Luis

Uime...

Rita

  Hay moros en la costa,

Don Luis

Moros!

Rita

  Sí, otro paladín...
Ella será más explícita.
Yo la voy á prevenir...

Don Luis

Bien; la esperaré... (Ojo alerta!
Cosas cuentan de Madrid
que...)

Rita

  En tanto, al soplo del céfiro
recree usted la nariz
con el voluptuoso aroma
de violeta y alhelí.

ESCENA VIII

(Noche cerrada. D. LUIS. ¡Emprender un largo viaje, y, sin ser ciego ni estólido, irme, dejando la mía, con la cartera del prójimo! Mas la nueva inesperada me hizo salir como un prófu go, y la obligación de deudo, complicada con el tósigo de renunciar á una cita á que me brindaba pródigo el amor, y el compromiso de mis padres que, aunque postumo, digámoslo así, me arrastra, involuntario neófito, á las aras de Himeneo con esa Elena, depósito quizá de las malas mañas de la que en siglos recónditos causó la ruina de Troya; fueron causa de que atónito, aturdido, atropellado hiciese aquel despropósito. Cuando lo advertí ya estaba á cuatro ó cinco kilómetros de la corte. Por fortuna, en esos llanos monótonos de la Mancha, junto á un pueblo que suprimen los geógrafos, averías del carril detuvieron á los ómnibus. Preciso fué dar al tren un movimiento retrógrado, ó hacer noche toledana en paraje tan incómodo. Celebrando no viajar contra mi gusto y seudónimo, no he parado hasta Madrid, y amante más que gastrónomo, sin detenerme á aplacar los clamores del estómago, sin ir á casa siquiera á vestirme como el código previene; en un mal simón construido en tiempo de Rómulo, que por cierto no ha podido pasar del número próximo, porque calle sin obstáculos es ya en Madrid un fenómeno, al dulce reclamo acudo, sacando, á fuer de lilósofo, de mi forzado regreso el más favorable horóscopo.)

(Aparece Elena á la puerta interior adelantándose con precaución hacia la verja.)

(Pero aquel bulto es sin duda mi charra, el latir insólito del corazón me lo dice.. Acerquémonos... ¡Qué lóbrego está el jardin! — Si no salgo de aquí satisfecho y próspero, doy una higa á las máscaras y no vuelvo á hacer pronósticos.)

ESCENA IX

(DON LUIS, ELENA.)

Elena

Señor don Félix...

Don Luis

(Acercándose.) YO SOy.

Elena

Temblando vengo.

Don Luis

  ¿Qué escucho!
Yo...

Elena

  Mucho me arriesgo, mucho
con este paso que doy.
De la mesa me levanto
fingiendo tener jaqueca...

Don Luis

¿Quién no absuelve al que así peca
por amor...

Elena

  No digo tanto.

Don Luis

¿Luego á un ligero capricho
debo sólo agradecer,
señorita, este placer...

Elena

Eso... tampoco lo he dicho.
Amistad sencilla y pura
por lo menos acredita
la que concurre á una cita
en que su honra aventura. —
Digo mal, la honra no;
que arrepentirme no espero
de fiarla á un caballero,
y además la;0o yo.
Mas puedo incurrir — ¡tirana
ley que oprime á las mujeres! —
sin faltar á mis deberes
en la nota de liviana;
y aunque en otra ley me fundo,
la de la necesidad,
no bastará ser verdad
para que lo crea el mundo.

Don Luis

Ya me mires como amigo,
ya como amante, los dos
somos aquí el mundo, y Dios
á un tiempo el juez y el testigo.
Presumo de qué linaje
es tu apuro, charra bella.
Ya lo insinuó la doncella,
aunque en ambiguo lenguaje.
Dijo: Hay moros en la costa...

Elena

Sí; un novio que no me agrada,
y papá quiere...

Don Luis

  Ahí es nada!

Elena

Que me case por la posta.

Don Luis

Malo es tener un rival
si nos ha de echar del nido,
pero verle aborrecido
es la gloria celestial.
También en igual conflicto
quisieron ponerme á mí;
mas de amor sólo por ti
estoy confeso y convicto.
Á la mutua simpatía
de dos corazones tiernos
se une pues para querernos
la razón de analogía.
Si á un yugo que no nos plugo
nos rebelamos los dos,
claro está que quiere Dios
uncirnos al mismo yugo. —
Pero, insensato! qué digo?
De amigo el nombre me das
solamente, y algo más
quiero yo que ser tu amigo.

Elena

No porque yo me contente
con que el señor de Toledo
lo sea; que más no puedo
exigir honestamente,
oigo con admiración
ese más. Ah! ¿necesito
demostrar, pues le repito,
que es grato á mi corazón?
Sin comprometer su nombre,
¿acaso puede tener,
don Félix, una mujer
el desenfado de un hombre?
Depuesta al primer reclamo
la modestia, que es su egida,
no ha de decir derretida:
«Dulce bien mió, yo te amo.»

Don Luis

¿Podré sin ser temerario,
ángel de primera clase!
tomar acta de esa frase?

(Estilo parlamentario.)

Elena

Oh! por qué apremiarme así?

Don Luis

Con el traje de las charras
y la careta de marras,
qué me dirias?

Elena

  Que sí.

Don Luis

De ti misma serás cisma
si ahora me dices que no.

Elena

Sí, porque la charra y yo
somos al cabo... una misma,
y si mentir á una bella
la carátula consiente,
la que con ella no miente...
menos mentirá sin ella.

Don Luis

Bien haya esa boca, amén,
y el donoso regateo
con que así alternar te veo
el favor con el desden.
Digna serás, no lo dudo,
de la mano que te ofrezco.

Elena

Yo no sé si la merezco,
caballero linajudo.

Don Luis

No te piques. Yo no...

Elena

  Pero
cuando muestra mía mujer
tanta fe, bien puede hacer
otro tanto un caballero.

Don Luis

Aun es más ciega la mia,
señora, si se repara
que usted me ha visto la cara...

Elena

Bien, y ¿qué...

Don Luis

  Y yo todavía...

Elena

No oculto la mia ahora

Don Luis

Pero es de noche, y arjuí
no hay luz ni astro que... Aun así
me parece encantadora.

Elena

Es favor que usted...

Don Luis

  No obstante
crecerá mi admiración
cuando... Ah! ¿para cuándo son
los fósforos de Cascante?
(Saca una caja de ellos y enciende uno.)

Elena

Qué hace usted?

Don Luis

  ¡Oh maravilla
de la creación!

Elena

  Si alguno...

Don Luis

Bendigo á Dios trino y uno
que...

Elena

  Apague usted la cerilla.

Don Luis

Que tal formó. Esto es maná,
esto...

Elena

  La cerilla es corta...
No se queme usted...

Don Luis

  Qué importa?
Harto abrasado estoy ya.
(Acercándose más.) Qué boca! ¡qué...

Elena

  Cepos quedos!

Don Luis

Permíteme.. Aun no te he visto
bien...

(Dando un repullo y soltando el cabito de la cerilto Huy!)

Elena

  No lo dije?

Don Luis

  El misto
se me ha apagado en los dedos.

Elena

Jesús! Agua...

Don Luis

  Para esto?
Ba! es buena mi encarnadura.
Más me duele y más me apura
la oscuridad... Otro al puesto.

(Enciende otra cerilla.)

Elena

No, no! Si viene y nos pilla
papá... Oigo pasos...

Don Luis

  Ten pecho...
(Elena apaga de un soplo la cerilla.) ¡Oh qué linda mueca has hecho
para apagar la cerilla!

ESCENA X

(ELENA, DON LUIS, RITA.)

Rita

No hay cuidado: estoy yo en vela.
Los dos se han marchado ya,
á sus negocios papá
y el huésped á la Zarzuela.
Ya no ha menester socorro,
les dije, la señorita;
pasó aquello y, pobrecita!
duerme ya como un cachorro.
Con esto se fué tranquilo
el amo y yo respiré.
Jesús! mientras no se fué
el alma tuve en un hilo.

Don Luis

Gracias. Qué lista! qué brava!

Rita

Siga pues plácido y tierno,
pero que no sea eterno,
el peladero de pava.

ESCENA XI

Elena

Sí; pudiera de improviso
volver á casa papá...

Don Luis

Por lo menos tardará
media hora...

Elena

  No; es preciso...

Don Luis

Bien, pronto me iré, alma mía,
pero ya que esta'nos juntos,
tratemos nuestros asuntos...,
siquiera en taquigrafía.
¿Es razón que yo no sepa,
próximo á pasar la barra,
si es el nombre de mi charra
Juana, Celestina, ó Pepa?

Elena

Laura.

Don Luis

  Nombre seductor!

Elena

(Por precaución le reservo...)

Don Luis

(El seudónimo conservo
hasta informarme mejor...)
Ahora bien, Laura preciosa,
tuyo soy... Pero permite
que otra vez me despepite
por ver tu cara de rosa.
(Enciende una cerilla, que reemplaza con otras, sin
dar lugar á que ninguna llegue á consumirse.)

Elena

Bien, pero sin ejemplar.

Don Luis

¡Qué linda eres y qué ufano
estaré... Dame esa mano.

Elena

No.

Don Luis

De esposa.

Elena

  En el altar.

Don Luis

Qué rigor!

Elena

  Y aun antes de eso
hay mucho que hablar.

Don Luis

  ¿Me niegas...

Elena

No quiero casarme á ciegas.

Don Luis

Ni exijo... (Es moza de seso,
¡y yo suspicaz, rchacio...
Me remuerde la conciencia...)
Juro...

Elena

  Es tarde. En otra audiencia
hablaremos más despacio.

Don Luis

Cuándo?

Elena

  Mañana á las once.

Don Luis

Ya me doy mil parabienes...

Elena

Si en lo dicho te mantienes...

Don Luis

Excedo en firmeza al bronce.
Dónde?

Elena

  Aquí saldrá á tu encuentro
Rita, y á tu hidalga fe
confiada, te hablaré...

Don Luis

Aquí mismo?

Elena

  No: allí dentro.

Don Luis

Oh gozo!

Elena

  ¿Osará tu lengua
pedir mi mano á papá,
aunque prometida ya...

Don Luis

Esa duda es en mi mengua.
La pediré, y serás mia,
pese al mundo y al abismo, —
y si quieres que ahora mismo
te lleve ala vicaría...

Elena

No urge tanto.

Don Luis

  Poco cuesta...

Elena

Esa llama... ¡Es mucho cuento
lo que dura!

Don Luis

  La alimento...

Elena

Es otro fuego de Vesta?

Don Luis

(Coa la mano en el pecho )
Aun más perene arde aquí.

Elena

Soplaré otra vez...

Don Luis

  Me allano,
pero me has de dar la mano.

Elena

Qué porfiar!

Don Luis

  Ea,sí!
No es más tutearme?

Elena

  Cómo!
¿Yo... Labio que así desbarra
es sin duda el de la charra;
mió, no; ni por asomo.

Don Luis

Pues ya que ella es más bizarra,
la mano á mi charra pido;
no á Laura.

Elena

  Sí? Concedido.

(Le dá la mano: él la besa con fervor soltando ánteS el fósforo.)

Don Luis

Bendita sea mi charra!

ESCENA XII

(ELENA, DON LUIS, RITA.)

Rita

El amo!

Elena

(Soltando la mano de D. Luis.)
  Ah!

Rita

  No más holgorio.

Don Luis

(¡Maldito...)

(Enciende otro fósforo.)

Elena

  Ay desventurada!
Qué ha dicho?

Rita

  Hasta ahora nada.
Ha entrado en el escritorio...
Pero dentro de un instante
puede...

Elena

(Andando hacia la casa.)
  Sí.
  (Á D. Luis que la sigue.) Adiós!

Don Luis

  ¿Ya te vas!

Rita

Tire usted con rnil y más
la cerilla de Cascante.

(Lo hace D. Luis.)

Don Luis

(Besando la mano á Elena.)
Adiós!

Rita

(Á Elena.) Corra usted..

Elena

(vacilando.) Ay, Rita!..

Rita

(Á D. Luis, separándole de Elena.)
Largo usted! No se haga el tonto...

Elena

(Después de dar algunos pasos más.)
Adiós!...

Rita

  A la cama pronto;
que está usted delicadita.

ESCENA XIII

(DON LUIS, RITA.)

Don Luis

(Siguiendo á Elena con otro fósforo que ha encendido.)
Oh Laura!

Rita

  (Laura?)
  (Cogiendo de la mano á D. Luis y conduciéndole á la verja.) Alto ahí!

Don Luis

Tú quieres que me sumerja
en un mar...

Rita

  Ea, á la verja!
á la calle! Por aquí.

Don Luis

¡Cuando estábamos los dos
tan á gusto...

Rita

(Abriendo la verja.)
  Ya lo infiero. (Empujándole.
Buenas noches, caballero.

Don Luis

(Ya en la calle.)
Ablir. Ah!... (Desaparece.)

Rita

(Cerrando la verja.)
  Gracias á Dios!
(Corre á lo interior de la casa.)
FiJN L)KL ACTO SEGUNDO.
4CT0 TERCERO.
Sala interior en casa de D. Damián, amueblada con lujo. Puerta
en el foro y detras un pasillo, guiando por la derecha á las
habitaciones y escalera que miran á la calle de Alcalá, y por la
izquierda á las que dan al jardin, ó á la calle de la Greda:
otra puerta en la derecha del escenario, que es la del cuarto
de Elena, y otra enfrente, que es la del despacho de D. Da-

Acto tercero

ESCENA PRIMERA

(ELENA, RITA.)

Rita

Qué poco valor!

Elena

  Se acerca,
Rita, el momento terrible.

Rita

Terrible momento? Cuál?

Elena

Quiere papá que se firmen
á las doce los contratos.

Rita

Eso no vale un ardite
Si tiene usted fortaleza
para salir de la crisis,
al amparo de la ley
que á la mujer hace libre
para elegir un tirano,
ya que de él nunca se exime.
Don Félix vendrá á las once,
y cuando asome su triste
figura por esa puerta
el notario, y pluma en ristre
se prepare á autorizar
un nudo que amor resiste,
ya, de acuerdo con un novio
más grato y más admisible,
podrá usted impunemente
dejar al criollo insigne
y al notario y al papá
con un palmo de narices.

Elena

Fiar á un desconocido
mi honor... Jamás!

Rita

  Quién lo dice?
Mas él probará, lo espero,
que merece por sus timbres
ser preferido á don Luis.
Mientras no los acredite
manténgase usted en guardia;
que fuera locura y crimen
lo contrario; pero en tanto,
pues la competencia admite,
sin temor de que á su fama
baya quien ponga una tilde,
¿qué se pierde en que con él,
dejando vanos melindres,
se presente usted resuelta
á su papá y á ese títere...

Elena

Primero, pues queda tiempo,
será justo que me explique
con mi padre...

Rita

  Rueño y santo,
si usted se mantiene firme
siquiera en no consentir
ese enlace aborrecible;
pero temo que, sumisa
como una cordera humilde...

Elena

No temas; sabré... Ya sale.
Déjanos...

(Aparece D. Damián por la puerta de la izquierda.)

Rita

(Yéndose por el foro.)
  .(Dios la ilumine.)

ESCENA II

(ELENA, DON DAMIÁN.)

Don Damián

;No ha subido todavía
Luis?

Elena

  Yo no sé...

Don Damián

  ¡Y aun estás
con ese modesto traje
cuando sabes que vendrán
el notario y los testigos...

Elena

Es que... No hay necesidad...

Don Damián

Linda eres de todos modos,
mas peca contra el ritual
la que en acto tan solemne
no luce sus galas...

Elena

  Ay!

Don Damián

¿Qué oigo! Suspiras...

Elena

  ¡Señor

Don Damián

Qué es eso? ¿Otra vez te dá
la jaqueca?

Elena

  No...

Don Damián

  Pues ¿cómo
tan mustia...

Elena

  Señor!...

Don Damián

  Y tan...
Más que de boda, parece
que estás de duelo.

Elena

  Quizá...

Don Damián

Eh? Señorita, conmigo
los dengues están de más.
Mi palabra está empeñada...

Elena

Cierto.

Don Damián

  Y la tuya.

Elena

  Es verdad!

Don Damián

Y no hay razón ni pretexto
para volvernos atrás.

Elena

Yo...

Don Damián

  Y si tú de semejante
perfidia fueses capaz,
mi indignación...

Elena

  No quisiera
á mi buen padre irritar,
pero...

Don Damián

  Qué es eso de pero?

Elena

Yo, señor...

Don Damián

  ¿Qué peros hay
contra una boda...

Elena

  Brillante...

Don Damián

Vaya!

Elena

  Ventajosa, mas...

Don Damián

¿Tiene alguna tacha el novio
ni física ni moral
que le haga desmerecer
tu estimación, tu...

Elena

  Papá!...

Don Damián

Un mozo de (ales prendas,
y millonario además...

Elena

No le disputo su mérito,
pero... yo...

Don Damián

  ¿De cuándo acá
hace ascos una doncella
á la coyunda nupcial?

Elena

Señor!...

Don Damián

  ¿Es el matrimonio
alguna calamidad?

Elena

Puede...

Don Damián

  ¿Acaso te pusieron
en el pecho algún puñal
cuando prometiste un dia...

Elena

Era yo menor de edad.

Don Damián

Lo eras hace un año? un mes?
¿Lo eras, sin ir mas allá,
ayer mismo?

Elena

  Si he callado
por temor, por humildad,
ya...

Don Damián

  Acaba.

Elena

  No puedo menos...
No lo tome usted á mal...

Don Damián

Oh! Basta de reticencias.

Elena

Si yo diese en el altar
un sí que el alma repugna...

Don Damián

Qué?

Elena

  Sería criminal.

Don Damián

Ba, ba!

Elena

  Sería infeliz!

Don Damián

Bobada!... Pues le darás.
¿Se rompe así como quiera
un contrato tan formal,
lan antiguo... ¿Qué diría
mi buen amigo don Juan
si abora alzase la cabeza?

Elena

Tal vez...

Don Damián

  Su hijo ¿qué dirá?
Así se desaira á un hombre
que con amoroso afán,
liado en tu fé y la mía,
atraviesa todo un mar
para honrarte con su mano,
que tú desprecias audaz?

Elena

(De rodillas.)
Perdóneme usted!

Don Damián

  No! ¿Sabes
que nos puede demandar...

Elena

(Levantándose.)
Villano sería...

Don Damián

  ¿Qué oigo!

Elena

Si acudiese á un juez de paz
con demanda tan ridicula.
Corazón que no se da
libremente, no se gana
por sentencia judicial,
y desde ayer ha podido
don Luis, sin ser muy sagaz,
comprender que en el de Elena
no reina ni reinará.

Don Damián

Temeraria!... Mas ¿qué causa
que no alcanzo.. ¿Algún rival..

Elena

Fuerza es decirlo: amo á otro.

Don Damián

¿Y te atreves...

Elena

  Dias ha
que un caballero...

Don Damián

  (Gran Dios!)

Elena

Cautivó mi voluntad.

Don Damián

Quién, pérfida? ¿Cuándo... ¿Dónde.

Elena

El martes de Carnaval.

Don Damián

¡Nunca te hubiera yo dado
licencia... ¿Y ya es un volcan
amor de tan pocos dias?
¡Y contraer tan fatal
inclinación en las máscaras,
donde tiende Satanás
tantos lazos al pudor,
donde...

Elena

  Él iba sin disfraz.

Don Damián

Y le conocías de antes?

Elena

No, pero...

Don Damián

  Otra necedad!
Y en fin, quién es? quién?

Elena

  Don Félix
de Toledo.

Don Damián

  ¿Militar,
sin duda?

Elena

  Creo que no.

Don Damián

Ignoras su calidad,
según eso.

Elena

  Distinguida
debe de ser...

Don Damián

  ¡Voto á san...
Conque, en suma, ¿sólo sabes
que es don Fulano de tal?
¿Y no pudiera, insensata,
ser un drope, un perillán,
aunque diga que desciende
de Rodrigo de Vivar?
¿Y acaso son caballeros
todos los que llevan frac?

Elena

Él probará que lo es,
si tiene usted la bondad
deoirle.

Don Damián

  No: es excusado...

Elena

Pero, señor...

Don Damián

  No ha lugar.
Tu mano ya tiene dueño,
y aunque sea ese galán
de lance archiduque de Austria
no se la daré jamás.

Elena

Ni yo aceptaré, aunque sepa
rail tormentos arrostrar,
la de don Luis.

Don Damián

  Insolente!

Elena

La defensa es natural,
y cuando el ruego es inútil...

Don Damián

Cierra ese labio procaz,
hija rebelde..., hija ingrata!

Elena

Pues osé ya, á mi pesar,
resistir, una vez sola
en mi vida, al paternal
dominio; que no hablaría,
señor, con tal libertad
si comprometiese menos
que honra y alma; no podrá
nadie en el mundo arrancarme
un sí cobarde y falaz.

Don Damián

Basta; gózate en tu triunfo;
mas breve el gozo será,
si escarnecer no deseas
sin conciencia y sin piedad
los vínculos más sagrados.

Elena

¡Qué, señor...

Don Damián

  Pero sí harás;
que á quien rompe su palabra
sin temor del qué dirán,
á quien de ciega pasión,
que la debe avergonzar,
se deja arrastrar así,
muy poco le importará
que sea mi deshonor
precio de su liviandad.

Elena

¿Qué oigo!

Don Damián

  Sí, desventurada!
Confiado en don Beltran,
cuyo crédito era inmenso,
y de cuya probidad
tenía yo tantas pruebas,
de todo mi capital
le permití disponer
para una empresa de gran
porvenir... Ah! de tal modo
supo el traidor ponderar
sus ventajas, que, no obstante
mi pericia comercial,
caí en el lazo, y faltaba
á mi crédula amistad
el tiempo, ay, Dios! para abrirle
mis arcas de par en par.
Ya las habia vaciado
para él, y desleal
aun giraba contra mí
una gruesa cantidad,
cuando supe que fallido
se refugió en Gibraltar.
De nuestro rápido viaje
esta fué, sábelo ya,
la causa, que te oculté
porgue no quise aumentar
con tu amargura la mia.
Tarde llegué! El tribunal
reconoció mi derecbo;
pero ¿de dónde cobrar
si, prófugo el delincuente
y astuto como rapaz,
niüncas deja ni efectos
ni en su caja un solo real?

Elena

Oh padre m¡0! (Le abraza.)

Don Damián

  Ahora bien,
¡■i al que nos puede salvar
de la ruina y del oprobio
echamos de nuestro umbral,
¿qué refugio, qué esperanza
nos queda?

Elena

  Dios oirá
mis humildes ruegos, y otro
camino acaso...

Don Damián

  Otro! Cuál?
¿Será el iris que serene
tan deshecha tempestad
ese amante aventurero
de quien tan ufana estás?
En vez de aprontarle el dote,
que es, quién lo duda? el imán
que le atrae, imploraremos
llorando su caridad?

Elena

Ah! no. Mas don Luis no debe
nuestra desgracia ignorar.

Don Damián

Yo...

Elena

  Callársela sería
una infamia, una maldad.

Don Damián

Elena!... (¡Harto me lo dice
la conciencia que tenaz
me atormenta!) Todavía
no es tanta infelicidad
la mia, que á tai bochorno
me obligue. Sé trabajar;
conservo todo mi crédito; —
(Con el dedo índice en la frente.) Tengo aquí un proyecto..., un plan
luminoso... Luis te adora;
noble, franco, liberal,
sólo codicia tu mano,
y no la rechazará
si mi ruina le confieso;
mas su generosidad
no evitará las hablillas
del vulgo necio y mordaz. —
No quiero en fin dar mi brazo
á torcer; quiero luchar
contra la suerte enemiga
y contra la iniquidad
de los hombres.

Elena

  Si usted teme
su situación declarar
á don Luis, yo misma...

Don Damián

  No!
Dame primero un dogal
que me ahogue.

Elena

  Padre!

Don Damián

  Basta!
Pues á tal extremidad
me reduces, hay un medio
pronto, seguro, eficaz
para que tú quedes libre
v yo acabe de penar.

Elena

Oh Dios!

Don Damián

  ¿Qué es ya para mí
una vida harto fugaz,
forzado á humillar la frente,
sumido en la oscuridad,
en la pobreza... ¿Hay suplicio
más rudo, más infernal?
¡Haberme afanado tanto,
haber sido un azacán
para esto! Oh cielo! bien quisto
ayer en la sociedad,
rico, y hoy... Vergüenza! horror!

Elena

Padre!

Don Damián

  Mendigando el pan
de puerta en puerta...

Elena

  Ay de mí!
¡Señor...

Don Damián

  No faltaba más!

Elena

Ah!

Don Damián

¡Y para colmo de glorias
morir en un hospital...
No! Adiós!

Elena

(De rodillas y asiéndole con ambas manos.)
  Basta! Me resigno.
(La vida me costará!)

Don Damián

Hija mia! Tú me salvas...
No, no! Es una atrocidad...
obligarte... Alza á mis brazos.
(Prosig-ue con tono que indica no haber desistido de
su propósito, aunque esforzándose á disimularlo.)
Ya serenándose va
mi pecho... Nada receles...
Dejarte yo en la orfandad!
No; quien debe resignarse
soy yo...

Elena

  (Me quiere engañar.)
(Disimulando también.) No. Yo cedo sin violencia
alguna..

Don Damián

  Á mi autoridad?

Elena

Á la razón.

Don Damián

  (Ah!)

Elena

  Recuerdo
mi cariño maternal
á Luis; recuerdo (ay dolor!)
la apacible intimidad
de ambas familias...

Don Damián

  Ob Elena
Eres mi ángel tutelar...

Elena

Si abora viene... No podré
verle con serenidad...

Don Damián

Sí, retírate... Descansa...
Si es fuerza, se aplazarán
los esponsales.

Elena

(Con resolución y amargura.)
  No, no;
hoy mismo se han de firmar,
ó no respondo de mí.

Don Damián

Elena!

Elena

  Hoy mismo, ó jamás.

ESCENA III

(DON DAMIÁN.)

Don Damián

Sí, hoy mismo; que es de temer,
si esta ocasión se malogra,
no prepondere de nuevo
en su corazón la loca
pasión injustificable
que le avasalló en mal hora.
Locura y dolor sería
rehusar tan buena boda
en mi amarga situación.
Cuando la nave zozobra
y puede asir una tabla,
¿hay náufrago tan idiota
que no lo haga? Más nobleza
sin duda habría y más honra
en confiar á ese mozo
mi inesperada derrota;
pero el paterna! cariño
pone un candado á mi boca.
No el propio interés me guia;
que á mí ya todo me sobra;
pero ¡Elena!... En tal conflicto
¿quién á un padre no perdona...

(filADO. (Oue entra.) Carta...)

Don Damián

  Dámela.
  (La toma y el criado se retira.) Veamos...
(Lee y représenla alternativamente.) «Señor don Damián Quiroga.
Venerable amigo mió:
Por razones poderosas
que al bonor de usted no afectan.
Qué es esto? «Ni al de la novia,
tengo el pesar...» Santo Dios!
«De renunciar á la gloria
de ser su esposo.» Es posible!
<iNo digo más por ahora...»
Y qué más ha de decir?
«Ni extrañe usted que á la boca
supla más determinada
la pluma...» Aleve! Me ahoga
la ira. «Mas pronto iré
á sincerarme en persona
con usted y con Elena.
Y ¿quién sabe si ella propia,
prendada de otro galán;
que no es fácil á una hermosa
tener en Méjico el alma
y los ojos en Europa,
celebrará que yo sea
el que nuestro pacto rompa,
logrando así sus deseos
sin incurrir en la nota
de inconsecuente? Dios lo haga,
y que usted con su notoria
cordura excuse flaquezas
y yerros de gente moza.
La franca declaración
que acabo de hacer, no obsta
para que sea invariable
la sincera y respetuosa
amistad que á usted profesa
Luis Martínez Barahona.»
Oh golpe cruel! Sin duda
ya el devaneo no ignora
de esa ilusa, y con razón
la rechaza para esposa.
Y acaso, ay Dios! el desaire
<]ue me aflige y me sonroja
nace de que ya ha sabido
mi funesta bancarrota.
Desventurado de mí!
Qué haré'!1 Mi ánimo se postra,
mi razón...
(Aparece por el foro D. Fabricio.) ¿Qué veo!

ESCENA IV

(DON DAMIÁN, DON FABRICIO, DON FABRICIO, PADRE!.)

(Entre dientes.)

Padre!

Don Fabricio

  Estando ya tan próxima,
para bien de ambas familias
la conyugal ceremonia,
bien puedo...

Don Damián

  Señor don Luis,
si viene usted á hacer mofa
de mí...

Don Fabricio

  ¡Mofa yo...

Don Damián

  Le advierto
que no sufriré...

Don Fabricio

  (¿Qué mosca
le ha picado...) Yo... (¿Sabrá...)
Yo no suelo gastar bromas
pesadas con quien merece
todo mi cariño y toda
mi veneración.

Don Damián

  ¿Desmientes,
según eso, (Dios me oiga!)
lo que has dicho en esta carta?

Don Fabricio

Carta yo... á usted! (¿Qué Liorna
es esta?)

Don Damián

  Lo negarás?
Aquí está. En ella revocas
la palabra de casarte...

Don Fabricio

Falso. Esa carta es apócrifa.

Don Damián

Plegué á Dios! Mas ya hace dias
que conozco bien tu forma
de letra, tu firma...

Don Fabricio

  íCielos!)

Don Damián

Y si otra mano las forja,
muy hábil debe de ser...

Don Fabricio

Yo... Á ver?

(La toma y la loe para si.)

Don Damián

  Y muy peligrosa..

Don Fabricio

(Sí; letra es de Luis.)

Don Damián

  (Se turba.)

Don Fabricio

(Mas ¿cuándo... Virgen de Atocha!)

Don Damián

Eh?...

Don Fabricio

  (La fecha es de Madrid,
y yo le hacía ya en Córdoba!

Don Damián

(Aquí hay misterio, y no alcanzo...)

Don Fabricio

(Con otra locomotora
se habrá vuelto desde Alcázar,
sin duda.)

Don Damián

  Callas! te asombras!

Don Fabricio

Cierto... sí... (Y las calabazas
no pueden ser mas redondas.
Del mal el menos.)

Don Damián

  Acaba!

Don Fabricio

(Fuerza es tomar una heroica
resolución.)

Don Damián

  Habla! 6Es tuya
esa carta que me enoja,
ó es supuesta?

Don Fabricio

  Ni uno ni otro.

Don Damián

No entiendo esa jerigonza.
Ni tuya, ni falsa! ¿Cómo...

Don Fabricio

Ahí verá usted! Lances... Cosas...
No está el quid pro quó en la carta,
sino en...

Don Damián

  En qué?

Don Fabricio

  En la persona.

Don Damián

¿Qué oigo! Luego si es la firma
auténtica, y no la adoptas
por tuya, no eres don Luis
Martínez....

Don Fabricio

  Es un axioma,
que corroboro postrándome
á esas plantas... (Se arrodilla.)

Don Damián

  Vil tramoya!

Don Fabricio

No por cierto; inspiración
del amor que me devora.

Don Damián

Quién es usted? Alce usted!

Don Fabricio

(Levantándose.)
Tenga usted misericordia
de este corazón sensible...

Don Damián

(impaciente.)
Oh!

Don Fabricio

Soy Fabricio Cazorla,
hijo y vecino de Cádiz,
bautizado en la parroquia
de... Bien me conoce Luis.

Don Damián

Sabe él esta trapisonda?

Don Fabricio

No, señor; mas yo sabía
que otros grillos le aprisionan,
y pensaba renunciar
el insensato á esa joya
por la cual cien y cien vidas
daria yo; que una sola
es poco. Cuando arribó
á las playas españolas
don Luis, le traté. Trajéronme
negocios de mucha monta
á esta coronada villa
antes que él, con harta sorna
para un novio, me siguiese,
parando en la misma fonda
que yo. De mi amante pecho
ya era absoluta señora
Elena, aunque mudo el labio
no osó...

Don Damián

  Abrevie usted la historia.

Don Fabricio

En fin, cuando él me acababa
de decir que amaba á otra,
y soliloquiaba yo
buscando en vano una fórmula
de declaración..., un medio
de asegurar la victoria,
usted se me apareció,
y el ángel de mi custodia
me aconsejó suplantar
al novio felón y apóstata..

Don Damián

No; del diablo fué el consejo.

Don Fabricio

Tal vez. Yo como un autómata
le obedecí...

Don Damián

  (Yo también!)

Don Fabricio

Pero no es tan horrorosa
mi conducta, que requiera
ir en penitencia á Roma...
Eh?

Don Damián

(Sin atenderá D. Fabricio.)
  (¿Puedo yo acriminarle)
mando...

Don Fabricio

  Mi mano está pronta;
y pues subsano con ella,
de tantas gracias idólatra,
el inmerecido agravio
que esa linda joven llora,
está visto, la de Dios,
justa, benéfica, próvida
me trajo...

Don Damián

  ¡Para mi oprobio
y mi suplicio!

Don Fabricio

  Esa cólera
no merece quien humilde...

Don Damián

Ah! Ella viene..

Don Fabricio

  Si no es sorda
á mis súplicas ardientes...

Don Damián

Oh! Será inútil... Y ahora...
(Asiéndole del brazo y llevándole con violencia á la habitación de la izquierda. Aparece en la de la derecha Elena y no pasa del umbral.) Sígame usted...

Don Fabricio

  Pero...

Don Luis

  Adentro!

Don Fabricio

Bien... Ya voy... (Aquí fué Troya!)

ESCENA V

(ELENA.)

Elena

No me han visto, ó de concierto
quieren ponerse los dos
antes... Si quisiera Dios...
No! Ya mi esperanza ha muerto.
Ni yo viviré sin ella;
mas ya mi palabra di,
(Llama con la campanilla.) y es forzoso, pues así
lo quiere mi mala estrella...
(Saca del pecho una carta.)
Esta carta con mi llanto
bañada, ya que, ay dolor!
no puedo pedir valor
á mi lengua para tanto,
dirá ádon Félix...

ESCENA VI

(ELENA, RITA, ELENA, RITA.)

(Se echa en sus brazos.)

Rita

Ánimo! La hora sonó.
Allí está... Viene usted?

Elena

  No.

Rita

¡Qué...

Elena

  Imposible!

Rita

  Señorita!
Bien dije yo que en un tris
estaba... Venció papá?

Elena

Sí. Qué horrible escena!

Rita

  Ya!
Se casa usted con don Luis?

Elena

Ah! sí. La naturaleza
me impone este sacrificio.
Yo prefiriera el suplicio,
pero...

Rita

  Oh femenil flaqueza!

Elena

Salvo así la honra y la vida
de un padre...

Rita

  Sí? (Farsa, enredo!)
Yádon Félix de Toledo...

Elena

(Dándole la carta.)
Llévale mi despedida.

Rita

¿Es posible!

Elena

  Eterna! amarga!

Rita

Gran Dios! ¿Qué dirá...

Elena

  No sé.

Rita

Así premia usted su fe?
Y á mí el mensaje me encarga!

Elena

Yá quién sino á ti?

Rita

  Es verdad!

Elena

Tiemblo... Qué esperas?

Rita

  Me doy
al diablo...

Elena

(Con despecho y aflicción.)
  Rita!

Rita

  Voy, voy; —
pero es una atrocidad.

ESCENA VII

(ELENA, DON FABRICIO.)

Elena

Sí, atrocidad inaudita.
(Sale D. Fabricio y dá algunos pasos sin ser visto de Elena. La puerta queda entreabierta.) (Si iguala al mió su amor,
¡cuánto va á ser el dolor
de don Félix!)

Don Fabricio

(con timidez.) Señorita...

Elena

(Sin ver todavía á D. Fabricio.)
(Mas convertido en verdugo
él no ve á un padre...)

Don Fabricio

  Ángel bello...

Elena

(Ni dogal será á su cuello
el aborrecido yugo.)

Don Fabricio

(No me oye, ó no quiere oirtne.
Mal principio de embajada.)
(Con más resolución, y acercándose.) Perdone usted, prenda amada...

Elena

(Reparando en él.)
Ah!

Don Fabricio

Si un alma tierna y lirme...

Elena

Don Luis, si á todo me allano..

Don Fabricio

Sí? Mi corazón se esponja...

Elena

De más está la lisonja.
Venció usted: suya es mi mano.

Don Fabricio

La mano en efecto basta;
que augura inmenso placer
cuando la da una mujer
tan hermosa como casta;
aunque más grato sería
que como el musgo á la piedra
ó como al olmo la hiedra
la uniese amor á la mia.
Mas si al amor no he debido
(aquí entra mi diplomacia!)
que me concedas la gracia
de llamarme tu marido,
el nombre quizá, no el hombre,
fué blanco de tu aversión;
que hay — lo prueba Calderón —
dicha y desdicha en el nombre.

Elena

Yo no comprendo ese enigma.

Don Fabricio

Digo que hay (cómo lo digo?)
nombres que llevan consigo
la desgracia y el estigma.

Elena

¿Y á qué viene... Hable usted claro.

Don Fabricio

Viene á que el amor... (Me atolkx)
hace... (Sudo como un pollo.)
El caso es que... Caso raro!
Yo... Bien sabe don Damián...

Elena

¿Qué importa, dado ya el sí,
que el novio (triste de mí!)
se llame Luis, Pedro ó Juan?

Don Luis

Vuelvo pues á ser yo mismo.

Elena

¿Qué oigo!

Don Fabricio

  (Salí del barranco.)
No es razón que un hombre blanco
reniegue de su bautismo.

Elena

Cómo! ¿Qué trama... ¿Qué abuso...

No merece tu anatema
la inocente estratagema
de que á tus plantas me acuso.
(\"á á arroilillarse y se lo impide Elena.)

Elena

De pié! No tengo afición
á los golpes de teatro.

(Con vehemencia.)
Elena, yo te idolatro!
(No bago efecto.) El corazón...

Elena

Quién es usted?

Don Fabricio

  Por de pronto
no soy don Luis Barahona,
que cuando así te abandona,
aun más que perjuro es tonto.
Soy...

Elena

  No quiero saber má*.
No puede ser bien nacido...;
no puede ser mi marido
un impostor.

Don Fabricio

  Yo.

Elena

  Jamás!

Don Fabricio

¿No me dijo usted..

Elena

  Malvado!

Don Fabricio

Que era indiferente el nombre...

Elena

No que tenga dos un hombre,
el propio y el usurpado.

Cierto, mas ya restituyo...

Elena

No que se apropie el ajeno,
quizá arrojándole al cieno
de que está cubierto el suyo.

Don Fabricio

Elena! (Me hunde, me aplasta.)
Yo confieso con vergüenza...
(Ya mi suplicio comienza!...)
que obré mal; pero...

Elena

  Eh! ya basta.
Cuadre á mi gusto ó no cuadre,
pero sin afrenta mia,
resignada obedecía
la voluntad de mi padre.
Quizá, por más de un concepto
que explicar no quiero aquí,
debia ser para mí
ley sagrada su precepto.
Quizá resistencia tanta
no opusiera mi esquivez
viendo aquí á don Luis, en vez
del traidor que le suplanta.
Pero ¿que al pié del altar
dé yo mi mano á un fullero
sin ley, sin honor... Primero
me la dejaré cortar.

Don Fabricio

Pero yo... (Horrible naufragio!)
dudaba que el contrayente
fuese fiel... Y hoy justamente
se ha cumplido mi presagio.
(Sacando la carta.) He aquí... Estas ya no son trazas
de fullero...

Elena

(Con ademan de desprecio.)
  Eh!

Don Fabricio

  (¡Vaya un zuño...)
He aqui escritas de su puño
las solemnes calabazas.

Elena

¿Y le abona á usted un acto
hijo quizá del despecho
y la...

Don Fabricio

  Por qué no? Es un hecho
que ha roto don Luis el pacto.
Y á quien ya lo presentía
y obró con buena intención,
por qué acusar de traición?
por qué de superchería?
¿De cuándo acá fué pecado
que haga de su ingenio alarde
el amor? Temprano ó tarde
me hubiera espontaneado...
(Con resolución y como fatigado de predicar ea desierto.) Y no hay que hacer tanto dengue;
que algo vale en el afán
de la que pierde un galán
tener otro que la vengue.

Elena

La frente que alzo radiante
de rubor se cubriría,
si necesitase un dia
de vengfdor semejante.

ESCENA VIII

(ELENA, DON FABRICIO, DON DAMIÁN.)

Don Damián

No! Vive tu padre aún.

Elena

(Echándose en sus brazos.)
Padre mió!

Don Fabricio

  (Este tableau
faltaba. ¡Dichoso yo
si ahora estuviese en Irun!)

Don Damián

Don Fabricio, ya vé usted...

Don Fabricio

Sí; mi derrota confieso;
mas no estrellaré por eso
mi frente en una pared.

Don Damián

Cúlpese usted á sí propio
si no ha logrado...

Don Fabricio

  Sí á fe;
necio he sido: eso lo ve
cualquiera sin telescopio.
Mas si he dado golpe en vago
solicitando esta boda,
la culpa no es mia toda,
no. Á usted le debo este trago!

Don Damián

Yo... Si...

Don Fabricio

  ¿Á qué, padre capcioso,
si la niña no congenia
conmigo, darme la venia
para hacer con ella el oso?

Don Damián

Sí, culpable fui (Oh tormento!)
y más de lo que usted piensa;
más si la culpa es inmensa,
también el remordimiento.

Elena

No mas! Todo se acabó.

Don Fabricio

(Remordimiento!... ¿Si habré
buscando mendrugos..., eh?
en cama de galgos yo!)

Don Damián

(Á Elena en voz baja.)
Mal padre contigo fui.
Dios, que harto ya me castiga,
me confunda y me maldiga
si vuelvojá serlo.

Elena

  (Ay de mí!)

Don Fabricio

(No será malo, r pues van
mal dadas...)

Don Damián

  Desde este dia
libre serás, hija mia...

Elena

Ay, ya es tarde!

Don Fabricio

  Don Damián!

Don Damián

Qué?

Don Fabricio

  Como novio presunto,

(Salgamos de esta zozobra.)

yo ya estoy aquí de sobra;
pero...

Don Damián

  Entiendo.

Don Fabricio

  Aquel asunto...

Don Damián

Ahora, ahora mismo...

Don Fabricio

  Prolongo
la visita, mal mi grado,
porque, aunque estoy condenado,
en las costas nó, supongo.

ESCENA IX

(ELENA, DON DAMIÁN, DON FABRICIO, RLTT.)

Rita

(Turbada.)
Señor...

Don Damián

  Qué te sobresalta?

Rita

El notario...
(¡Mirando á Elena con compasión.).
  (Pobrecita!)

Don Fabricio

Tarde ha venido á la cita.

Rita

¿Qué...

Don Damián

  Ya no nos hace falta.

Rita

Ah! ¿Conque la boda...

Don Fabricio

  Cero.

Rita

¿Conque libre de la red...

Elena

Sí.

Rita

Albricias!

Elena

  ¿Qué...

Rita

(Acercándose á la puerta del foro )
  Pase usted
adelante, caballero.

ESCENA X

(ELENA, DON DAMIÁN, DON FABRICIO, RITA, DON LUIS.)

Don Luis

Laura!

Elena

  Es él!

Don Luis

  Fabricio!

Don Fabricio

  Luis!

Elena

Don Félix!

Don Luis

  Prenda querida!

Don Fabricio

(Ahora sí que por mi vida
no doy seis maravedís.)

Don Damián

Luis... Félix... ¿Cómo...

Don Luis

(Á Elena.) Perdona...

Elena

Este es el dueño á quien amo.

Don Damián

¿Dos nombres...

Don Fabricio

(Á Elena con malicia.) Eli?

Don Luis

  Luis me Hamo,
Luis Martínez Barahona.

Don Damián

¿Qué oigo!

Rita

  Oh sorpresa!

Elena

  Olí placer!
También á Elena restaura
su nombre y derechos Laura.

Don Luis

Cielos!

Don Damián

  ¿Cómo puede ser...

Don Fabricio

Echemos, aunque me aflija,
tras del caldero la soga.
(Á D. Luis.) Este es don Damián Quiroga.

Don Luis

All señor!... (Le abraza.)

Don Fabricio

  Y esa es su hija.

(D. Luis abraza á Elena.)

Don Damián

Mas ¿cómo... Yo pierdo el seso.
(Á D. Fabricio.) ¿Dónde está la carta...

Don Fabricio

(Mostrándola.) Aquí.

Don Damián

(Tomándola y enseñándola á D. Luis.)
Venga. — Usted la ha escrito?

Don Luis

  Sí.

Don Fabricio

Ese ha sido tu proceso.

Don Luis

Ya mi mano la desgarra
(Hace pedazos la carta y los tira.) en desagravio de Elena,
aunque si ella me condena,
sé que me absuelve mi charra.

Elena

Sí.

Don Damián

Luego os amabais...

Don Luis

  Sí.

Don Damián

Sin conoceros los dos...

Elena

Sí.

Rita

Pero estaba de Dios...

Don Fabricio

(Que el diablo me lleve á mí.)

Don Luis

Peligroso fué el albur.

Rita

No hay que extrañar lo que pasa:
dos puertas tiene la casa,
una al Norte y otra al Sur.

Don Luis

Amor la mano me da
por la calle de la Greda.

Don Fabricio

Y á mí un cordel, suerte aceda!
por la calle de Alcalá.
Mas no hay por qué á nadie asombre
de mi doble nombre el dolo;
que aquí yo no he sido sólo
quien ha duplicado el nombre.

Elena

Ni él ni yo fuimos falsarios;
no hay que echar esto en olvido;
que Félix y Laura han sido
dos nombres imaginarios.

Don Fabricio

(Turbado y balbuciente.)
Mi propósito fué bueno
también... cuando... No rehuyo...

Elena

Callar por temor el suyo
no es usurpar el ajeno.

Don Fabricio

Cierto. (Viremos de bordo.)
En fin, pues cara de palo
me dan, abur!

Don Luis

  Quieto!

Don Fabricio

  (Malo!
Ahora viene el trueno gordo.)

Don Luis

Querer quitarme la novia...

Don Fabricio

Yo me declaré su amante
porque la di por vacante,
y esto ni aquí ni en Varsovia...

Don Luis

Mas que mi nombre usurpase
un traidor amigo...

Don Fabricio

  Ardid
de guerra.

Don Luis

  Bravo adalid!
En fin, lo del nombre, pase;
mas largarte de la fonda
sin que de tu paradero...

Don Fabricio

Basta!

Don Luis

  Ni de mi dinero
alma viviente responda...

Don Damián

Ah!

Elena

Eso más!

Don Fabricio

  (¡Pese á Luzbel...)
Puesto ya en el compromiso...

Don Damián

(Oh rubor!)

Don Fabricio

  Era preciso
para hacer bien el papel...

Don Luis

Vil!...

Don Fabricio

  ¿Qué hubiera dicho el suegro
Mas si es cierto que tomé
lo que no era mió, fué
con calidad de reintegro.
Pensaba — la cosa es ovia —

Don Fabricio

reembolsarte...

Don Damián

  (Dios piadoso!...)

Don Fabricio

Del empréstito forzoso...

Rita

Con el dote de la novia!

Don Fabricio

Tú eres rico, ella también,
y al cabo... entre dos amigos...

Don Luis

Sí; un notario y dos testigos.
¡Confúndate Dios..

Don Fabricio

  Amén.

Don Luis

Si no hemos sido los dos
víctimas tuyas, malvado,
es porque nos ha salvado
la providencia de Dios.

Rita

Y yo su ministro fui
cuando, honradamente infiel,
guardé el infausto papel
y traje al galán aquí.

Elena

Amada Rita! (La abraza.)

Don Fabricio

  En resumen,
me acusa la suerte adversa,
más que de índole perversa,
de tener poco chirumen.
Si el tentador Lucifer
ser á un tiempo me propuso
mal amigo y novio intruso,
bien lo pago desde ayer!
Con suerte menos funesta
dijo Sancho, y ya es refrán:
«Si buena ínsula me dan,
»buenos azotes me cuesta»;
mas yo á Sanchos y Quijotes,
en la desventura excedo,
pues sin la ínsula me quedo,
y rae voy con los azotes!

Rita

(Qué descarado bribón!)

Don Fabricio

Pues ya no te sustituyo,
pase de mi cuello al tuyo
el místico medallón.
(Lo entreg-a á D. Luis, y éste, después de besarlo, se lo pone al cuello.) Y allá se quedó tu equipo,
y cuenta daré— soy probo —
de lo que tú llamas robo,
y yo préstamo, anticipo.
Medio millón en papel
de títulos (Ahí es nada!)
de deuda consolidada. —
Don Damián responde de él.

Don Damián

(Saca el paquete de títulos y lo pone sobre una me-
sa.)
Aquí está.

Don Fabricio

  (Calle!...) Invertí
dos mil duros... (¿Quién pensara...)
en un aderezo para...
(Ay, Dios!)

Don Damián

(Haciendo lo misino que con los títulos )
  También está aquí.

Don Fabricio

(Sacando la cartera del acto primero y dándosela á
D. Luis, que la pone sobre la mesa y devuelve á don
Fabricio la suya.)
Con tu cartera... (Me atranco.)
el usurpado individuo
te devuelvo... (Ay!> y el residuo
de los billetes del Banco.
(.Metiendo la mano en el bolsillo del chaleco.) Del oro...

Don Luis

  Guárdalo.

Don Fabricio

  No.

Don Luis

Guárdalo, te digo, y vete.

Don Fabricio

(Conmovido y con despecho.)
Con él pagaré mi flete
para irme... á Fernando Pó!

ESCENA ÚLTIMA

(ELENA, DON LUIS, DON DAMIÁN, RITA.)

Elena

Bien baya mi buen instinto!

Don Damián

Sí. ¡Y yo he sido tan cruel...

Don Luis

Nos perdiéramos sin él
en tan ciego laberinto.

Elena

Así con mayor placer,
y de todo mal indemne,
cumplo aquel pacto solemne...
que yo creia romper.

Rita

Y aunque usted le despidió,
el notario espera audiencia. —
Otro acto de inobediencia
de que me envanezco yo.

Don Luis

Que entre volando...

Don Damián

(á Rita.) Detente,
(Á Luis.) y óyeme tú. (Oh, mengua inia!)
Esa boda,... todavía
puede no ser conveniente.

Don Luis

A usted?

Elena

  (Ah!)

Don Damián

  No; á ti.

Don Luis

  ¿Qué escucho!
Y por qué?

Don Damián

  Porque mi estado...
Don Luis, yo estoy arruinado.

Don Luis

De veras? Me alegro mucho.

Don Damián

¿Cómo...

Don Luis

  Porque quiere Dios,
ya que la de usted zozohre,
que con mi fortuna sobre
para ser ricos los dos.

Elena

(Dándole la mano.)
Luis!...

Don Damián

  Ah! no sabes... Me das
una lección...

Don Luis

  No; un abrazo.
(Le abraza, y luego Elena á D. Luis.) Sé que es mi gloria este lazo,
y no quiero saber más.

Don Damián

Alma noble!...

Don Luis

(Con los brazos abiertos.)
  Tú también,
Rita...

Rita

(Abrazándole.)
  Oh! si; con mil amores.

Don Luis

¡Vengan amigos traidores
que tales penas me den!

Elena

Sin embargo, anda con tiento
en fiarte de ellos...

Don Luis

  Sí.

Elena

Y lo que ha pasado aquí...

Don Luis

Me servirá de escarmiento.
La experiencia es buena guia
y, á Dios pongo por testigo,
sólo, de hoy más, un amigo
tendré.

Elena

  Quién?

Don Luis

  Tú, esposa mia.

Elenco vivo 5 personajes · 2,523 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
809282J1, J2, J3J1 · esc. 1Don Damián, Rita, Elena
511207J1, J2, J3J1 · esc. 7Don Fabricio, Elena, Rita
479216J1, J2, J3J1 · esc. 1Rita, Elena, Don Fabricio
462234J2, J3J2 · esc. 1Rita, Don Luis, Don Fabricio
262120J1, J2, J3J1 · esc. 2Don Luis, Elena, Don Fabricio

Partitura métrica 47 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero
Acto segundo
Acto tercero

octosílabos 79 % · endecasílabos 4 % · silva 1 % · mixto 15 %

Expediente

Obra
Entre dos amigos...
Jornadas
3
Personajes
5
Versos
2,523
Versificación
octosílabos 79 % · endecasílabos 4 % · silva 1 % · mixto 15 % medida por La Báscula
Fuente
"archive.org: entredosamigosco00bret_djvu.txt"
Estructura
entre-dos-amigos.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, Entre dos amigos..., Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/entre-dos-amigos.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.