TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

El qué dirán y el qué se me da a mí

4 jornadas · 10 personajes · 2,282 versos

Modo

Acto primero

(Personas: EL BARÓN DE NIEVA; DON TORIBIO; DON IGNACIO; EL MARQUES DE POZO-FRIO; CAMILA; DOÑA ROSALÍA; LORENZA; JUANA; BLAS; UN ESCRIBANO; ALGUACILES.)

(La escena en Madrid.)

ESCENA PRIMERA

(EL BARÓN DE NIEVA, NTADO, CAMILA.)

El Barón

¡VJ^racias

Camila

(Llegando.) Mande usted.

El Barón

¡Diablo de mugeres! ¡Nunca
se ha de acabar su toalelal

Camila

¿Pero he de venir desnuda?

El Barón

Vamos á cuentas, Camila,
(i Camila torna una silla y se sienta junto d su padre.) pues ahora no nos perturba
esa loca de mi hermana,
prototipo y non plus ultra
de la humana insensatez,
y tal vez hasta la una
no volverá.

Camila

  ¿Y á qué viene
ese preámbulo...

El Barón

  Escucha.
Las niñas bien educadas
á un tierno padre no ocultan
sus sentimientos.

Camila

  (¡Oh Dios!
¿Si sabrá...)

El Barón

  ¡Callas! ¡Te turbas!
Sí; tú estás enamo rada.
Ese silencio te acusa.

Camila

¡Padre

El Barón

  No te dé vergüenza,
que no te pido disculpas.
Yo también he sido mozo,
y á pesar de la peluca,
y del reuma, y de. la los,
no creas que me disgustan
ni la sal de las morenas
ni la crema de las rubias.
Mas de una vez me ha ocurrido
reemplazar á la di lunla,
pero darle una madrastra
es cosa que me repugna;
y ademas el qué dirán,
el temor de una importuna
cencerrada... No, no quiero
contraer segundas nupcias. —
Ea pues; habla. No lemas
que sea tan absoluta
mi paterna autoridad
como tú acaso lo juzgas;
y pues la elección que has hecho
no desdora mi alta cuna...

Camila

(¡Qué oigo! ¿Aprobará

El Barón

  Y es joven
de talento y de conducta...

Camila

¡Oh! Crea usted

El Barón

  Y de un tipo
que hermosos nietos me anuncia. »•

Camila

( Entre avergonzada y gozosa.)
¡Vaya...

El Barón

  En fin, rico en virtudes
como en bienes de fortuna.

Camila

( ¡Ah! ¡Me engañé! ¡No es Ignacio!

El Barón

¿Qué tienes? Habla: articula
con claridad las palabras.
Di de una vez que te gusta,
que le amas...

Camila

  ¿Pero de quién
me habla usted?

El Barón

  ¡Buena pregunta!
Del que pasea tu calle
en una jaca andaluza,
del satélite que sigue
al astro de tu hermosura
en la ópera, en el Prado,
en la iglesia, en la tertulia;
del marques de Pozo-frio.

Camila

Cierto; sí... Le debo muchas
atenciones. Me distingue
entre otras damas; me adula,
pero...

El Barón

  Y tú le das oidos...

Camila

No respondo con injurias
al que me dice lisonjas,
que eso es cosa de palurdas;
pero...

El Barón

  No hay pero que valga.
El te quiere hasta las uñas.

Camila

No dudo...

El Barón

  Y le habrá insinuado
algo de dulce coyunda...

Camila

Creo que sí...

El Barón

  Y á los padres
no es posible que se encubran
esas cosas. Yo le he dicho
que si es boda lo que busca,
ó pasatiempo, y...

Camila

  Mal hecho.
Perdone usted que interrumpa
su discurso. Pensará
que rabio como energúmena
por casarme.

El Barón

  No. A Dios gracias,
no te pasas de madura
todavía. Ni la mano
de una hija amada y única
iría yo á pregonar
como banasta de fruta
por las calles. ¿Qué dirían!
Pero yo entiendo la brújula,
soy perro vie.jo, y vigilo
para que no te seduzcan.

Camila

Mil gracias. ¿Soy yo tan frágil
que teme usted que sucumba...'

El Barón

Por vicio, no; pero, al cabo,
tú eres una criatura
candorosa y hay bribones
«pie con el demonio estudian...

El Marques

Le hago justicia.
Anoche junto á la estufa
le eché una indirecta. ¡Pues!
Y no esperó la segunda.
Me confesó que te amaba,
mas con intención muy pura.
Yo le oí, como es razón,
con benevolencia suma,
y hoy aquí sobre la boda
tendremos los dos consulta.

Camila

¿Sin contar conmigo? ¡Bueno!

El Barón

Como está fuera de duda
el mérito del marques,
y aunque no es rancia su alcurnia
es un Creso americano,
y tiene ingenio... de azúcar,
y cafetales y negros,
no esperaba yo repulsas
de tu labio, sino albricias,
parabienes y aleluyas.

Camila

¿Y mi albedrío?

El Barón

  ¡Palabra
impertinente V absurda!
¡A veinte años albedrío!
Y en buen hora entre la chusma
de doncellas populares,
que poco ó nada aventuran,
sea lícito que escoja
á su cuyo cada cuya;
pero hija tú de un barón...
con B, sería locura
  en
casarte de molu propio
como la plebe acostumbra.

Camila

No son de este siglo máximas
tan fatales, tan injustas.
Yo conozco mis derechos,
y no seré tan estúpida
que á la ambición y al capricho
sacrifique mi ventura.

El Barón

( Levantándose. Camila se levanta también.
¡Qué escucho! ¿Qué dirá el mundo?
¡Vea usted cómo fecundan
las ideas de n oussemi!
¡Te sublevas, te pronuncias
contra un padre, y anarquista
te subes á la tribuna
para reclamar derechos
y para decirme pullas!

Camila

Yo no conozco á Rousseau
ni entiendo esas barabúndas,
mas yo be de elegir el novio;
claro, ó no me caso nunca.

El Barón

¡Ce )! UO«m ¿Qué... ¿Qué tono es ese?
¿Sabes que ya se me atufan
las narices y... ¡Por vida!

Camila

Aplaque usted esa furia.
¡Ah! Bie

El Barón

  ¿No sabes
que yo tengo malas pulgas?

Camila

Yo confio en mi justicia
y en la paternal ternura...

El Barón

¡Zalamerías ahora!
¿Te casas, ó no?

Camila

  i Qué angustia!
Es bello mozo el marques,
rail cualidades le ilustran,
pero...

El Barón

  Vamos; ¿qué?

Camila

  No le amo.

El Barón

Eso es pecata minuta.
Basta que no le aborrezcas.
Ya madurarán las uvas.

Camila

Pero, señor...

El Barón

  ¡Nada, nada!
No te admito la renuncia.

ESCENA II

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DON IGNACIO.)

Don Ignacio

Tio...

El Barón

  Tú vienes, Ignacio,
en buena ocasión. ¡A ver
si me ayudas á vencer
ese carácter rehacio!

Don Ignacio

Pues ¿qué ocurre?

El Barón

  Que tu prima
niega su mano á un buen mozo;
á todo un marques de Pozo...

Camila

i Ah!

El Barón

  Frío. ¿No te da grima?
Rico, galan, opulento,
buen ginele, y ¿qué sé yo...,
y la llevará en lando...
Vaya, vaya... ¡Es mucho cuento!

Don Ignacio

Y ella...

El Barón

  ¡Cuántas en Madrid,
cuántas su feliz estrella
envidiarán...

Don Ignacio

  Pero ella...

El Barón

No le quiere. Allí está el quid.

Don Ignacio

¿Será cierto?

El Barón

  Es una loca.

Camila

Para amigo, eternamente;
para esposo, no.

El Barón

  ¡Insolente!

Don Ignacio

(¡Bendita sea tu boca!)
Confieso que no es cordura
despreciar tan buen partido;
mas si no gusta un marido,
es también cosa muy dura...

El Barón

¿Asi me apoyas, bribón?

Don Ignacio

¿No quiere usted que sincero
le diga mi labio

El Barón

  Quiero
que seas de mi opinión.
( ¿Si estarán de inteligencia?)

Don Ignacio

Pues yo debo declarar
que. casarla á su pesar
es un carao de conciencia.

El Barón

( ¡Hum! ¡Se miran!) ¡Bueno! ¡Bravo!
Mas ¿qué entiende.una doncella
sin mundo y sin... ¿Sabrá ella
mejor que yo... ¡Pues alabo!
Si en apariencia la oprimo
porque su bien me interesa,
u ii n co (Otra mirada; y esa
es algo mas que de primo.)
Y es que ella ha perdido el seso,
ó tal vez el matrimonio
la asusta como el demonio.
La inesperiencia...

Camila

  No es eso.

El Barón

¡Por vida de san Calislo...
Pues entrar monja es quimera,
que este siglo no tolera
esposas de Jesucristo.

Camila

Ni á mí me ha inspirado el cielo...

El Barón

Pues tú para algo has nacido;
y veinte, años lias cumplido;
y yo quiero ser abuelo.

Camila

En buen hora; pero no...

El Barón

¿A qué hablarme de albedrío?
Ya que no buscas tu avío,
deja que le busque yo.

Don Ignacio

¿Quién sabe si ya su pecho
late amoroso, y la arredra
el temor

El Barón

  ¿Soy yo de piedra?
(Saldrá lo que. yo sospecho.)
¿La trato yo como esclava?
¿No me vio siempre propicio?
Iba á casarla»., de oficio,
porque ella no se casaba.
Si amara su corazón
ya el asunto era diverso,
y á no ser ruin y perverso
el blanco de su pasión...

Don Ignacio

( ¡Ah!)

Camila

  (¿Diré'...)

El Barón

  Pero no hay tal.
Cuando ella no dice nada,
de nadie está enamorada.
¡Corazón de pedernal!

Camila

¡Ah! No; que, sensible y tierno,
de amor las leyes supremas
ya, señor...

El Barón

  ¡Vaya! No temas.
Acaba. ¿Quién es mi yerno?
Por ser tu amor tan ooullo
traté con otro galan
y me espongo al qué dirán;
pero cuenta con mi indulto.

Camila

¡Padre mió!

El Barón

  Solo exijo
que sea buen caballero,
porque en esto soy severo.
Con la plebe no transijo.

Camila

Sí; su nobleza es notoria...

El Barón

Bien.

Camila

  Y no cede á ninguna.
¡Asi tuviera fortuna
como tiene ejecutoria!

El Barón

Los tiempos no están muy buenos,
mas ¡todo sea por Dios...!;
que, al fin, si os queréis los dos,
todo lo demas es menos.
Con que... acabemos. ¿Quién es?

(Camila y don Ignacio se miran como indecisos. Hl barón se hace el distraído y los observa con disimulo >.)

Camila

(¿Qué haré?)

Don Ignacio

  (Yo tiemblo.)

El Barón

  (¿No digo?)

Don Ignacio

¡Camila!

Camila

  ¡Ignacio!

(Don Ignacio y Camila se animan mutuamente con una mirada, danse las manos y se arrodillan delante del barón,)

El Barón

  ¿Eh?

Camila

  Conm igo
le tiene usted á sus pies.

El Barón

¡Ah! ¡Caisleis en la trampa!
Alzad. ¡Yroto á lirios... Alzad...
(Separándolos. ) ¡Fuera esas manos! Soltad,
¡ó por vida de mi estampa...

Camila

¡Padre...

Don Ignacio

  ¡Cómo...

Camila

  Usted decia...

El Barón

Calle, esa boca blasfema.
Ha sido una estratagema,

Don Ignacio

Ha sido una felonía.

El Barón

¡Calla, libertino! ¿Asi
pagas mi hospitalidad?

Don Ignacio

Pero...

El Barón

  ¡Calla!

Camila

  ¡Qué crueldad!
¡Padre...

El Barón

  Silencio!

Camila

  ¡Ay de mi

ESCENA III

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DON IGNACIO, DON TORIBIO.)

Don Toribio

¿Qué es esto, señor barón?

El Barón

¡Oh ingratitud! ¡Oh maldad!
Seducir á una inocente...

Don Ignacio

Yo...

Camila

  Perdone usted. No hay tal.
No puede haber seducción
donde hay libre volunlad.

El Barón

¡Calla!

Don Ignacio

  Nuestro amor es puro...

Don Toribio

¡Ah...! ¿Se quieren? ¿Eso hay?
Ya se ve; primos y mozos...
No hay cosa mas natural.
¡Hola, y no han perdido el tiempo!
tres dias hace no mas
que don Ignacio ha venido
y se ha emparejado ya.

El Barón

Abusando indignamente
de mi escesiva bondad.

Don Ignacio

¡Tio...

Don Toribio

  Y bien; si ellos se adoran,
¿qué sirve tomarlo á mal?
Que se casen, y laus Dco,
y pelillos á la mar.

El Barón

¿Y á usted quién le llama aquí?

Don Toribio

Nadie. Mi amor á la paz...

El Barón

¿Que se casen? No ha de ser
con mi aprobación jamas.
¡Entregar mi única prole
á un pobre pelafustán
sin beneficio ni empleo...
Y aun lo de pobre, tal cual;
pero haberse degradado
á tal punto... ¡Atrocidad!
¡Haber empañado el brillo
de mi ostrogodo solar
con un borron... ¡Santos cielos!

Don Ignacio

¿Cómo borron...

El Barón

  ¿Qué dirán!

Don Ignacio

Mi conciencia está tranquila,
y aunque desde tierna edad
la ojeriza de la suerte
me ha perseguido tenaz,
de ninguna acción villana,
tio, me puedo acusar.

El Barón

¿Eso dices, mal sobrino?
¿No sé yo de pé á pá
toda tu vida y milagros
desde que en hora fatal
te metiste á campeón
de patria y de libertad,
y ya te iban á prender,
y tuviste que emigrar?

Don Toribio

¿Y ese es lodo su delito?
¡Vaya! Porque es liberal...
Hace bien

El Barón

  Seor mayordomo,
váyase usted á cuidar
de la despensa.

Don Toribio

  Es que yo...

El Barón

No le juzgo criminal
porque piense como quiera,
que yo también tengo acá
mi sistema, y mi opinión,
y en todo ese guirigay
de derechos, uno solo
me puede; el de la igualdad.

Camila

¿Pues qué le echa usted en cara?

El Barón

¡Qué horror!

Camila

  Me hace usted temblar.

El Barón

La bastardía mayor,
la mayor iniquidad

Camila

¿Es posible

El Barón

¡Haber vendido
percales en Gibrallar! —
¿Os reis? — ¿Se rie usted? —
¡Y en mostrador de nogal!
¡Y vara á vara, Dios mió!
¡Y recibiendo quizá
triste y mezquino salario
de algún nieto de Caitas!

Don Ignacio

Huérfano, espa triado, pobre,
¿qué habia de hacer? ¿Robar?

El Barón

No.

Don Ignacio

¿Implorar de puerta en puerta
la pública caridad,
ó pedir al e&trangero
la sopa de un hospital?
¿No es esto mas vergonzoso
que ejercer con probidad
una profesión honrada?

El Barón

Ya; sí, pero... el qué dirán...,
tu cuna... Si fueras hijo
de algún fulano de tal;
si no tuvieras parientes

Don Ignacio

Cuando estaba.por allá
ni á mis cartas respondieron
ni me enviaron un real.

El Barón

Yo no escribo á calaveras.

Don Ignacio

Y es cosa muy singular
que me reprendan ahora
porque, á solas con mi afan,
pedí á la razón consejo
antes que á la vanidad.

Don Toribio

Con el sudor de tu frente
el sustento ganarás,
dijo Dios al primer hombre...

El Barón

¡Dale! ¿Quiere usted callar?
¡Es mucho mosconí

Don Toribio

  Y todos...
¡pues! somos hijos de Adan.

Camila

Pero, padre, usted procede
con mucha parcialidad.
Si el dedicarse al comercio
parece á un harón tan mal,
¿cómo con un comerciante
me pretende usted casar?

El Barón

¡Un comerciante... marques!
¡Una notabilidad
mercantil! Ya no desdeña
la aristocracia feudal
á la pecuniaria. A veces
se hace preciso cruzar
las castas, y á casa vieja
viene de molde un puntal;
mas de un hortera á un marques
¡allí es nada lo que va!

Don Ignacio

No me ha sido á mí tan próspera
la suerte. Con el caudal
que en cuatro años de desvelos
y ahorros llegué á juntar
Hete un barco para América,
mas naufragó el capitán,
que era también socio mió,
y solo pudo salvar
la vida. ¡Amigo infeliz!

Don Toribio

¿Y qué es de él?

Don Ignacio

  Tres años ha
que no me escribe

El Barón

  Ahora bien;
¿no es una temeridad
que hombre fallido se case?
O tú no eres racional,
ó á la mano de Camila
desde hoy debes renunciar.

Don Ignacio

¡Renunciar! ¿Por qué, si el alma...

El Barón

El alma no come pan;
convengo, pero el estómago
es un terrible animal,
y sine Ccrerc et Baco...
Ya sabes tú lo demas.

Don Ignacio

Mis méritos y servicios
el gobierno premiará,
y entre tanto, pues no soy
ni un zote, ni un holgazán,
trabajaré...

Don Toribio

  ¿Y á qué asunto?
¡Vaya, no faltaba mas!
Con el dote de la novia...

El Barón

Don Toribio, ó don Satan,
no me sea entrometido,
que si mi hermana le da
mas alas que ha menester
un mayordomo incapaz,
á mí no me mayordoma
ningún bigardo.

Don Toribio

  Es verdad;
pero vamos al decir...
Me parece regular...

El Barón

(A don Ignacio.)
Hasta que yo ciere el ojo,
no lia y dolé.

Camila

  i Padre...

El Barón

  No le hay.
¿Lo entendéis? Y corno pueda
viviré mas que Abraham.

Camila

Pues bien, ya que llega á tanto
la injusticia y la crueldad
de mi padre..., está tomada
ini resolución.

El Barón

  ¿Qué harás?

Don Toribio

¡Toma! ¿Qué. ha de hacer? Casarse,
que después... Dios proveerá.

El Barón

¡llum...

Camila

  No señor; no resisto
la paterna autoridad;
mas mi vida será corta.

El Barón

¿Cómo...

Camila

  A falta de puñal
ó de tósigo violento,
el dol or me matará,
y usted, que viva me aflige,
mañana en mi funeral
verterá tardías lágrimas...

El Barón

¡Jesús qué barbaridad!
Mas no lo creo. ¡A veinte años
morirse sin mas ni mas!

Camila

Sí señor, mas sin venganza
no veré la eternidad.

El Barón

¡Conato de parricidio!

Don Ignacio

¡Camila!

El Barón

  Venganza... ¿Cuál?

Camila

Porque es pobre y lúe tendero,
por un vano qué dirán
no quiere usted que á mi primo
llame esposo en el altar.
Pues bien; si virgen y mártir
muero en la llor de mi edad,
ese primo, ese tendero,
ya que no yerno, será
del barón que le desprecia
heredero universa!.

El Barón

¡Qué oigo! No había pensado...
¡Intriga de Barrabás...!
Mas yo intrigaré también
para que ese perillán
no me herede. La vacante
de mi tálamo nupcial
ocupará una madrastra,
y si fruto no me da
de bendición masculina,
vive Dios que soy capaz...

Don Ignacio

¡Tío...

El Barón

  Vete de mi casa
y no vuelvas á su umbral
en los dias de tu vida.

Don Toribio

¡Eli, señor! No sea tan...

Camila

¡Padre!

El Barón

  ¡Afuera! ¡Afuera digo!

Don Toribio

¿Sí? Pues se irá, y no se irá.

El Barón

¿Eli? ¿Qué quiere decir eso?

Don Toribio

Este piso principal
es de Usía y de su hermana,
poique paga la mitad;
y si Usía echa de un lado
á su sobrino carnal,
yo le recibo en el otro.

El Barón

¿Cómo? ¿Con qué autoridad?

Don Toribio

En nombre de mi señora.

El Barón

¿Habrá idiota mas audaz?

Don Toribio

Y sino, en mi nombre propio r
que ya me canso de andar
con repulgos de empanada.
( Mientras disputan el barón y don Toribio} hablan
en secreto don Ignacio y Camila •)

El Barón

¡Insolente! Ya sabrá
mi hermana...

Don Toribio

  Cuando vo lo hago
sé lo que me hago, y tres mas,
y se acabó. En esta sala,
que es el terreno neutral,
defendamos el común
derecho de vecindad.
Mande Usía en la derecha
y déjeme á rní mandar
el ala izquierda ¿y...

El Barón

  ¡Bergante!

Don Toribio

Tengamos la fiesta en paz.

El Barón

¡Ya se me sube á las barbas!
¿Y no ha de haber tribunal
que tanta audacia castigue?
(A don Ignacio y d Camila.) ¿Qué hacéis? ¡Por vida... ¡Apartad!
(A don Ignacio.) ¡Afuera í

Don Toribio

( Mostrando la puerta de la izquierda.)
  Adentro.

Don Ignacio

  Mil gracias.

El Barón

¿Le obedeces? ¿No te vas?

Don Ignacio

¿Qué quiere usted! Soy amante;
y pues á escoger me dan
entre no ver á mi prenda
y verla...

El Barón

  No la verás.
(A Camila.) An da á estudia! tu lección
de geografía.

Camila

  ¡P apa...

El Barón

Y si sales de tu cuarto
sin mi permiso especial,
te encerraré en la guardilla.

Don Toribio

No señor. Eso será
lo que tase un sastre.

El Barón

  ¿Cómo...!

Don Toribio

La guardilla es propiedad
de ambos sexos; es decir;
de Usía y de...

El Barón

  ¡Voto á San...

Don Toribio

Y de su hermana y señora
mia.

El Barón

  Malditos seáis
mi hermana y tú.

Camila

  ¡A Dios!

Don Ignacio

  ¡A Dios!

El Barón

( Empujando á Camila hcícia la puerta de
la derecha.)
¡Vete!

Camila

  ¡Mi bien...

Don Ignacio

  ¡Dulce imán...

El Barón

¡Anda! — ¡Vamos!

Don Ignacio

  ¿Serás fiel?

Camila

¡Siempre!

El Barón

  ¡Vive Dios...

Camila

  Ah!

Don Ignacio

  ¡Ah!

ESCENA IV

(EL BARÓN DE NIEVA, DON TORIBIO.)

El Barón

Ahora canta usted victoria
porque yo no quiero dar
escándalo; pero luego
veremos quién puede...

Don Toribio

  ¡Ba!
¿Querrá usted desafiarme?

El Barón

No; que hombres de calidad
no se baten con villanos;
pero un juez...

Don Toribio

  ¡Quite usté allá!
Lo que no haga la prudencia,
¿lo hará un fallo judicial?
¡Ba! Si hemos de ser al fin
muy amigos...

El Barón

  ¿Cómo...

Don Toribio

  ;Baí

El Barón

¿Yo amigo de usted?

Don Toribio

  Sí, hombre.
Y ¿quién sabe si algo mas?
(Riéndose.) Ja, ja... Ahur, barón. Je, je...

El Barón

¡ílem...

Don Toribio

  Que no haiga novedad.

ESCENA V

(EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

¡Y se me rie el mastuerzo
cuando estoy hecho un volcan!
¡Ah hermana...! ¡Estamos medrados!
¿Ya no puedo yo mandar
en mi casa? No hay remedio:
ó esa gente contumaz
me hace escarnio de Madrid,
ó me tengo que mudar.
¡Preciso! Iloy tomo otro cuarto...
¡Válgame Dios! ¿Qué dirán...!
Y sino le encuentro, emigro,
y pernocto en Fuencarral.

Acto segundo

(Sala diferente de la del acto primero. Puerta á la derecha y otra á la izquierda. Entre otros muebles habrá una mesa con recado de escribir.)

ESCENA PRIMERA

(EL BARÓN DE NIEVA, DOÑA ROSALÍA.)

(Aparecen sentados*)

El Barón

Íijsto ha pasado en tu ausencia.
No creo, ni por asomo,
que del zafio mayordomo
apruebes tú la insolencia;
y si quieres que no estalle
una guerra fratricida,
te aconsejo por tu vida
que le plantes en la calle.

Doña Rosalía

No es tan grave su delito
que merezca ese rigor.

El Barón

¡Proteger á un seductor...!

Doña Rosalía

Yaya; eso no vale un pito.
Prescindo de tu injusticia
como padre y como tio;
dejo aparte el desvarío
de tu orgullo y tu codicia;
que, aunque tú tanto reparas
en lo que hacen los demas,
yo no me meto jamas
en camisa de once varas;
mas también me llama tia

Don Ignacio

y pues tú le arrojas
de tu casa, ¿á qué te enojas
si y° amparo en la mia?

El Barón

Es una casa, y son dos,
inuger: ¿no lo consideras?
Si en otra parte vivieras...
muy lejos..., ¡anda con Dios!

Doña Rosalía

El remedio es fácil.

El Barón

  ¿Sí?
¿Cuál?

Doña Rosalía

  ¿Quién te estorba el mudarte.

El Barón

¿Adonde?

Doña Rosalía

  Á cualquiera parte.
Yo me encuentro bien aquí.

El Barón

En hora menguada y triste
me vine á vivir contigo,
¡descastada!

Doña Rosalía

  Pues, amigo,
vete por donde viniste.

El Barón

Veinte años lejos de tí,
mal te conocia yo.

Doña Rosalía

Aquí nadie te llamó.

El Barón

Ni yo quiero estar aqui.
Mas mientras bailo vivienda,
pues no es justo que á un mesón
se vaya todo un barón,
dirimamos la contienda.

Doña Rosalía

Yo no...

El Barón

  Deja que me esplique.
(Mostrando la puerta de la izquierda») Un tabique en esa pieza,
que costará una simpleza,
y en mi alcoba olio tabique...

Doña Rosalía

¿Y las luces? ¿Y el balcón?

El Barón

Yo soy el que á oscuras quedo.

Doña Rosalía

¡Nada! Yo no me emparedo
por una necia aprensión.

El Barón

Pero, muger...

Doña Rosalía

  No bay que hablar
de tal cosa.

El Barón

  Escucha...

Doña Rosalía

  No.
Encierra á tu hija, que yo
no me quiero apolillar.

El Barón

Bien; no tengamos quimera 9
mas despide á ese criado
que al respeto me ha faltado.
Dame ese gusto siquiera.

Doña Rosalía

¡Eli! No hay respeto que valga.
Tú no le pagas salario.

El Barón

Pero es hombre mercenario
y debe á mi sangre hidalga...
D.a Rosal® Nada.

El Barón

  ¡Qué oigo! ¡Oh! ¿Qué dirán..

Doña Rosalía

No importa.

El Barón

  ¿A un bruto defiendes!

Doña Rosalía

No me le ultrajes; ¿entiendes?,
ó los sordos nos oirán.
Aunque humilde, es Lien nacido.

El Barón

Pero ¿qué ínteres...

Doña Rosalía

  ¿Loestrañas?

El Barón

¿Es... tu amante?

Doña Rosalía

  No te engañas.

El Barón

¡Cielo!

Doña Rosalía

  Y será mi marido.

El Barón

¿Marido tuyo ese vándalo?
¿Que asi una pasión te venza!
No te mueres le vergüenza?
¡Qué horror! ¡Qué oprobio! ¡Qué escándalo!

Doña Rosalía

Aunque no te agrade á tí,
su amor será mi placer.

El Barón

Pero ¿qué dirán, muger!

Doña Rosalía

Pero ¿qué se me da á mí?

El Barón

¡Yo le conocí lacayo!
¿Asi tu blasón injurias!

Doña Rosalía

Toribio nació en Asín rías.
Quizá es nieto de Pelayo.

El Barón

¡Funesto alan de marido!
lia ras que Madrid se asombre.

Doña Rosalía

Ya me caso con un hombre f
y no con un apellido.

El Barón

Pero ¡qué hombre!

Doña Rosalía

  Yo me entiendo.
Soy mayor de edad, y es justo
que haga yo mi santo gusto,
pues ni á Dios ni al mundo ofendo#

El Barón

¡Casamiento valadí!
Un idiota...

Doña Rosalía

  ¡Es tan galan...!

El Barón

Pero, muger, ¿qué dirán!

Doña Rosalía

Pero ¿qué se me da á mí?

El Barón

Ya veo que le aburrías
de vivir en soledad,
y conozco que á tu edad
no hay que pedir gollerías;
mas si anhelabas taq pronto
cambiar el luto en bureo,
casárasle con un feo,
con un pobre, con un tonto;
pero, que fuese siquiera
un hidalgo segundón,
y no ese... guarda-cantón
rústico y de baja esfera.

Doña Rosalía

¿Querías que me casase
con un vano pobre ton
sin mas recomendación
que ser de elevada clase?
¿Con algún chisgaravís
que mis rentas consumiera
en vestir á una ramera,
y en fondas y en Tilburís?
Yo prefiero, pues me adora,
á un hombre honrado y sencillo;
V si en la corle no brillo,
seré en mi casa señora.
En esto mi dicha fundo.

El Barón

¿Y al mundo no temes? di.

Doña Rosalía

Yo me caso para mí:
no me caso para 1 el mundo.
i 4
Tranquila está mi conciencia,
soy libre y tengo dinero;
¿y no he de hacer lo que quiero
sin pedirte á tí licencia?
Ni pongo rey, ni le quito.
Quien no apruebe este sistema,
que me deje con mi tema,
que yo á nadie necesito.

El Barón

¡Yo llamar á un oso astur
cuñado!

Doña Rosalía

  Lo dicho, dicho.

El Barón

¡Torpe y bárbaro capricho!

Doña Rosalía

Basta de sermón. Ahur.

ESCENA II

(EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

Oye, escucha... ¡Rosalía...!
Se va la zaina en sus trece.
Vaya, imposible parece
que ella sea hermana mia.
¡Jesús, Jesús qué demencia!
¡Dar su mano á ese menguado!
Pero á bien que en el pecado
llevará la penitencia;
porque Tonino es atroz,
y antes que se acabe el mes,
dejará de ser quien es
si no la planta una coz.
Ahora sí que es honor mió
alejarme, de su lado,
y mas cuando me han jugado...

ESCENA III

(EL BARÓN DE NIEVA, BLAS, BLAS, EL MARQUES, EL MARQUES.)

El Barón

Dile que entré. — ¡Voto á San...
(V ase Blas.') Ya olvidaba... Esa chiquillla...
¿Qué diré... La negra honrilla.».
Mi palabra*.. £1 qué dirán.**

ESCENA IV

(EL BARÓN DE NIEVA, EL MARQUES, EL MARQUES, ¡SEÑOR BARÓN! HARÓN, EL MARQUES.)

Sillas.

(Vuelve Blas, acerca sillas y se retira. El marques y el barón se sientan,')

(Yo no doy mi brazo á torcer.) ¿Qué tal, amigo?)

¿Se va usted aclimatando

(en Madrid?)

El Marques

  Yo me bailo bien
en lodos los climas.

El Barón

  ¡Bravo!

El Marques

Acostumbrado á viajar...

El Barón

¿Ha llegado ya aquel barco..*

El Marques

Ya está surto en Cádiz, libre
de piratas y naufragios,
y con él lo que restaba
de mi capital, pues trato
de abandonar el comercio...

El Barón

¡Bien!

El Marques

  Y hacerme propietario.

El Barón

¡Mejor! (¿Y un yerno como este
se. me irá de entre las manos!)

El Marques

¿Ha hablado usted con Camila
de aquel asunto...

El Barón

  Sí; algo
la he dicho. La chica... (¿Cómo
saldré yo de este pantano?)
La chica le aprecia á usted,
y le haria mucho agravio
en no apreciarle.

El Marques

  Ese aprecio
me envanece. Sin embargo,
es natural que yo aspire
a un afecto menos vago,
mas tierno; al amor sincero
que me inspiran sus encantos.

El Barón

Lo que es la palabra amor
no sé si la ha pronunciado.
Ya ve usted; el ruborcillo...
Como tiene pocos años...

El Marques

Bastantes son para amar.

El Barón

No digo yo lo contrario;
mas un padre siempre impone,
y cuesta... asi... cierto empacho
el confesar... Pero yo
soy fisonomista práctico,
y en sus ojos conocí
que no oyó con desagrado
la proposición.

El Marques

  Los ojos
no hablan en buen castellano
señor barón. Yo prefiero
el lenguaje de los labios.

El Barón

¡Es tan elocuente á veces
el silencio! Hay un adagio
que dice: quien calla, otorga.

El Marques

Señor barón, vamos claros.
Quien calla..., no dice nada.

El Barón

Á tener ella reparo
en casarse con usted,
lo hubiera manifestado;
mas lejos de ser asi
conozco, y puedo jurarlo,
que la chica le ama á usted.
(Yo miento como un bellaco,
pero el qué dirán....) Y en fin,
basta que sea el contrato
de mi gusto para que ella
no rehúse á usted su mano,
que es obediente y humilde...

(Otro embuste diplomático.)

El Marques

No quisiera que cediese
á ningún respeto humano,
que yo taml)íen tengo orgullo,
y aunque es poco lo que valgo,
para unirme á una muger
con indisoluble lazo
be menester algo mas
que la firma del vicario.

El Barón

Pero si ella... Cuando digo...
( ¡Ese picaro de Ignacio...! )

El Marques

Usled quizá..., sin que yo
le tenga por un avaro,
tendrá empeño en esta boda
porque se habrá figurado
que esloy nadando en millones*
ISo soy ningún perdulario,
y no echaría de menos
su bija de usted á mi lado
ni de su padre el cariño,
ni de su casa el regalo;
pero lia de saber usted
que no soy tan millonario
como parece, y que yo...

El Barón

¡Por Dios, marques! ¿Dónde estamos?
¿Piensa usted que el interes...
Yo también voy á ser franco.
A pesar de ser quien soy,
y de lodo mi boato,
mis rentas, amigo mió,
están en pésimo estado,
y los pleitos me devoran.
¡Cosa rara!; y entre tanto,
man tengo administradores
que gastan, solo en el plato,
mas que yo en mesa, carruaje,
sastre, casero y teatro.
Pero mis bienes radican
en Soria y tierra de Campos,
y yo resido en Madrid.
¿Quién vive en aquellos páramos?
Y luego, á mí no se me bable
de presupuestos ni cálculos,
ni reformas, ni... ¡Es iodo eso
tan plebeyo, tan prosaico...!
No señor. ¿Qué se diría...
¡Sobre que yo no me amaño
para esas cosas...! ¡Y tengo
tanta afición al descanso...!
Asi usted no eslrañará,
si medita este preámbulo,
que el dote de la muchacha

El Marques

  En eso no reparo;
mas quisiera averiguar
si soy, ó no soy amado.

El Barón

¿Quién duda...

El Marques

  Que de otro modo
me espongo á un terrible chasco.
Ya que usted, padre solícito,
el desenlace ha forzado
del drama y, contra las reglas,
nos casa en el primer acto,
llame usted á la futura
y de su boca sepamos...

El Barón

Dispénsela usted por boy.
Está indispuesta. Un catarro...

El Marques

¿Hay calentura? ¿Está en cama?

El Barón

Sí señor; mas no hay cuidado.
Se ha puesto unos sinapismos...
Ya mejor... Está sudando...
(Quien suda soy yo.)

El Marques

  Pues siento
sobre manera...

El Barón

  Un espasmo...

ESCENA V

(EL BARÓN DE NIEVA, EL MARQUES, BLAS.)

Blas

Ahí está el procurador...

El Barón

¡Venir ahora á estorbarnos...
Que vuelva...

Blas

  Dice que es cosa
urgente, y que es necesario
que le oiga Usía un momento...

El Marques

Despáchele usted.

El Barón

  ¡Qué diablo...
Usted me ha de perdonar...

El Marques

No hay de qué...

El Barón

  Vuelvo volando.

ESCENA VI

(EL MARQUES, CAMILA.)

El Marques

No he visto en todos mis viajes
hombre mas estrafalario.

Camila

( Saliendo de puntillas por la puerta de
derecha.)
Marques...

El Marques

  ¡Señorita! ¿Cómo...
¿Se cura usted por ensalmo?

Camila

(yl media voz.')
No hay tal catarro, ni tales
sinapismos.

El Marques

  Mucho estraño
que el harón...

Camila

  Tengo que hablar
con usted.

El Marques

  Bien está. ¿Cuándo...

Camila

Pronto. Si sale mi padre,
vuelva usted...

El Marques

  Sí; mas no alcanzo...

Camila

¡Que viene! ¡Silencio! Á 1) ios.
(V~ ase corriendo por la misma puerta.)

El Marques

¡Ay! Esto se pone malo.

ESCENA VII

(EL MARQUES, EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

Malditos sean los pleitos...
Hoy va á pronunciarse el fallo
sobre el mas interesante
de los mios, que son cuatro,
y como de esas mecánicas
yo nunca me cuido, el santo
se me fue al cielo... Ese tio
ha venido á recordármelo...
Los momentos son preciosos.
La parte contraria es pájaro
de cuenta... Perdone usted.
(Toma sombrero y bastón.) Mi defensor está abajo...
Tengo que hablar á los jueces,
aunque, á la verdad, es paso
que me repugna...

El Marques

  Por mí
no hay que detenerse. Vámonos...

El Barón

Yo siento... Pero otro dia
hablaremos mas despacio. —
Si usted quiere honrar mi coche...

El Marques

No. Yo voy por otro lado.

El Barón

Pase usted...

El Marques

  No. Usted primero.

El Barón

Pues los dos á un tiempo. El brazo.

(Toma el brazo del marques, vánsc juntos, y al mis 7/w tiempo asoma Camila.)

ESCENA VIII

(CAMILA.)

Camila

Los dos se van. ¡Qué manía!
¡Qué empeño tan temerario
de casarme con ese hombre!
¿Pues no le he dicho bien claro
que no puedo, que amo á otro...
¿A qué con esos engaños
alimentar la esperanza
del marques, si al fin y al cabo
ha de saber la verdad?
Yo tendré que darle el trago.
¿Qué he de hacer! Si es caballero
no lo tendrá por agravio,
y antes me agradecerá
que le libre del escarnio
á que mi padre le espone
por terquedad, por un falso
pundonor... ¿No hago bastante
en renunciar á mi Ignacio
hasta que luzca otro sol
mas dichoso para entrambos,
sino que también... La puerta
me parece que ha sonado.
(Acércase d la de la izquierda.) El es... ¡Pobre caballero!
Le voy á dar un mal rato.

ESCENA IX

(CAMILA, EL MARQUES.)

El Marques

Ya ve usted que no be tardado
en acudir á la cita.
¿Qué manda usted, señorita,
á este su humilde criado?

Camila

Marques, quien ruega no manda»

El Marques

¡Usted rogarme...

Camila

  Sí, á fe,
y por feliz me tendré
si usté accede á mi demanda.

El Marques

A la bella que es mi encanto
desairar fuera delito
cuando...

Camila

  Es que yo solicito
que usted no me quiera tanto.

El Marques

¡Estraña solicitud!

Camila

Sí, que esponerme no quiero
á que tan buen caballero
me acuse de ingratitud.

El Marques

Entiendo.

Camila

  Usted no se asombre,
pero ha llegado la hora...

El Marques

Eso se llama, señora,
dar calabazas á un hombre;
pero con tanto primor
y tan natural donaire,
que viste usted el desaire
con las galas del favor.
Aunque quejarme quisiera
me quita usted la ocasión;
mas ¿cómo con el barón
no ha sido usted tan sincera?
Bien que ya mi juicio alcanza
que usted lo ha hecho quizás...
por darme esa prueba mas
de amistosa confianza.

Camila

Mi señor padre no quiso,
cual pudo y lo sabe Dios,
evitarnos á los dos
este duro compromiso.
Pero él desea mi bien,
de ahí nace su error fatal,
y yo me he esplicado mal
ó no me ha entendido bien.
El procede sin malicia.
No le culpe usted, ¡ah! no,
que la culpada soy yo
en no hacerle á usted justicia.

El Marques

Otra dedada de miel.

Camila

Usted merece la palma;
pero amor manda en el alma
y el alma no manda en él.

El Marques

Ya.

Camila

Crea usted que es mi anhelo
ser su amiga.

El Marques

  ¡Eso es tan soso...

Camila

Y usted será muy dichoso
si oye mis votos el cielo.

El Marques

¡Votos al ciclo! En París,
bañado de tierno llanto,
Luis Felipe hace otro tanto
por el bien de este pais.

Camila

No me iguale usted, ni en chanza,
al buen monarca francés,
que entre nosotros, marques,
no ha habido cuádruple alianza.
En pedirme para esposa
usted me hace sumo honor;
lo confieso con rubor. —
No puedo hacer otra cosa.
Y si á usted ya no rendí
mi corazón, no es desden;
es que le trata muy bien
el galan á quien le di.

El Marques

Esa es razón concluyente.
¿Y quién es ese buen mozo?
Dígalo usted sin rebozo
á un amigo..., á un confidente.

Camila

Fuera infiel si le negara.
Sin blasonar de rico-hombre,
es noble, honrado

El Marques

  ¿Su nombre?

Camila

Don Ignacio de Guevara.

El Marques

¡Qué oigo! ¿Guevara? ¿Está aqui?

Camila

Tres dias ha que ha llegado.

El Marques

¿Si será... ¿Estaba emigrado?

Camila

Sí.

El Marques

( Ensenando d Camila un papel.)
¿Es esta su firma?

Camila

(Reconociéndola.) Sí.
Don Ignacio es primo mío;
mi apellido es el que lleva.

El Marques

Solo por barón de Nieva
conocía yo á su tio.
No es mucho... ¡Gracias á Dios
que pareció! Nos veremos»..

Camila

¿Pero qué asunto...

El Marques

  Tenemos
que ajustar cuentas los dos.

Camila

(Yo no sé lo que me pasa.)
¿Pero no podré saber...

El Marques

Ahora no. No es menester...
¿Dónde vive?

Camila

  Aqui.

El Marques

  ¿Está en casa?
Tengo que darle un aviso...

Camila

Salió. Pero... ¿qué intenciones...

El Marques

Le pondré cuatro renglones
si usted me da su permiso.

Camila

Está bien.
  (E/ marques se sienta d la rnesa y escribe*)_ Mas no pudiera
decirle yo...

El Marques

  Necesito
esplicarme por escrito. ( Observándola.)
(Blanca está como la cera.)

Camila

(¡Dios mió! ¿Qué. será esto?
¿Si será enemigo suyo
este hombre y querrá...)

El Marques

  Concluyo,
que no quiero ser molesto.

(Cierra la esquela y se levanta*)

Camila

(La vida tengo en un hilo.)
Pero, señor, ¿qué misterio...

El Marques

Señora, es asunto serio
y exige mucho sigilo.

Camila

Yo soy prudente, marques,
y...

El Marques

Ya es larga la visita.
Déle usted esta esquelila.

Camila

Pero...

El Marques

  Beso á usted los pies.

ESCENA X

(CAMILA.)

Camila

¿Qué dirá en este papel...
que no me es lícito abrir?
Un desafío... ó ¿quién sabe
si otra venganza roas ruin...
Cuando el nombre de mi Ignacio
roe oyó pronunciar, le vi
tan turbado, tan inquieto...
Y no dijo con buen fin:
u leñemos que ajustar cuentas
los dos... ” ¡Ay triste de roí!
No hay duda; aqui le provoca
á injusta, sangrienta lid.
¿En qué ha podido ofenderle
mi pobre Ignacio, que asi
le persigue su rencor?
Yo no sé qué presumir.
Pero está zeloso, y basta.
¡Hombre inhumano, hombre vil...!
De mi desden, vida mia,
se quiere vengar en tí.
¡Ay! Yo tiemblo. ¡Cuántas veces
del valor triunfa el ardid!
Tu sangre... ¡Primero yo
muera mil veces y mil...!
¡Oh dolor! ¡Olí duda amarga!
(Mirando la carta.) No me atrevo... El no está aqui...
(Cayendo desconsolada en una silla.) ¡Santo Dios, tened piedad
de esta muger infeliz!

Don Ignacio

  TERCERO
Sala en la parte de habitación que corresponde a doña Ro¬

Doña Rosalía

Puerta á la derecha, que es la misma que estaba á la
izquierda en el acto primero, otra en frente y otra en el
foro.

Acto tercero

ESCENA PRIMERA

(doíTa Rosalía, vestida de calle. don toribio.)

Doña Rosalía

J. y _lañana, mañana mismo.
Ahí queda sobre la cómoda
mi partida de bautismo;
y pues ya de Ribadeo
la tuya ha venido, cúmplase,
Toribio, nuestro deseo.

Don Toribio

Por mi parle, ahora, al punto;
mas, señora, aun está próximo
el entierro del difunto.

Doña Rosalía

¿Y qué importa?

Don Toribio

  Sí por cierto.
Cuatro meses hizo el sábado
que San Luis tocóle á muerto;
y la gente, que presume
que es usté un valle de lágrimas
y de pesar se consume,
¿qué dirá? Que ambos á dos
ni amor tenemos al prójimo
ni justo temor de Dios.

Doña Rosalía

¿Eso me dices, Toribio?
Debieras brincar de júbilo,
¿v te me muestras tan libio?

Don Toribio

¿Tibio? No tal...

Doña Rosalía

  Si de mí
naciera ese vano escrúpulo,
ya entiendo; pero ¡de tí!

Don Toribio

Por tibieza no lo digo,
mas temo que en los periódicos
la tomen luego contigo.
Lo que es yo, no tengo miedo
de vivir como un canónigo
de Sevilla ó de Toledo,
ni de que el vulgo se ria,
y diga que soy un zángano j
mas j tu opinión, Rosalía...

Doña Rosalía

Tampoco á mí me incomoda
que la envidia me baga sátiras
cuando publique mi boda.
Ni me quitan ni me dan.
Harto tiempo be sido víctima
de ese pueril qué dirán.
Por él me casé á disgusto
con un marido antipático
en el genio y en el busto.
Me dió una vida de perros,
mas me precio de católica
y le perdono sus yerros.
¿Qué mas be de hacer, Toribio?
¿Me he de encerrar en su túmulo
siendo su muerte mi alivio?
Cuando el corazón se alegra
¿no es una farsa ridicula
cubrirse de saya negra?
Aunque ellas digan que no,
mas de dos viudas hipócritas
liarían lo que hago yo.
Que me miren de soslayo;
que murmuren. ¿No me es lícito
hacer de mi capa un sayo?
En fin, me quiero casar.
Ni las leyes ni los cánones
me lo pueden estorbar;
y asi que te dé la mano
le hemos de cantar un trágala
al quijote de mi hermano.

Don Toribio

Yo de oirá suerte discurro,
pero con esas retóricas
me haces caer de mi burro.
Cumple tu gusto y tu sino.
Si Madrid te importa un rábano,
á mí me importa un pepino.
Dios nos dé mucha salud,
á nosotros en el tálamo
y al muerto en el ataúd.
Pero antes, vamos á cuentas;
no nos casemos el miércoles,
y el domingo le. arrepientas.
Ten presente, dulce amor,
que tú eres hija de un título
y yo de un tosco aguador.
Y mira, antes que me encumbres
si cuando nos case el clérigo
casará nuestras costumbres;
no, por arte del demonio,
sea el órgano de Móstoles
nuestro santo matrimonio.
n.a Rosal» Eso no le dé temor,
que de mayores obstáculos
sabe triunfar el amor.
Si tenemos fé y constancia,
nuestra indulgencia recíproca
allanará la distancia.
Si alzo yo el vuelo atrevido,
me recuerdas, sin escándalo,
tus derechos de marido;
y yo con una palabra
sabré moderar tus ímpetus
si tira al monte la cabra.
Rien veo que y° seré
la que mas trabaje

Don Toribio

  ¡Cáspita!
Eso es lo que yo no sé.
Ya soy muy duro de casco
para maestros y dómines,
¡y tengo al estudio un asco»*»!
Leo corriente y escribo,
y si se traía de números,
no me engaña ningún chibo;
mas yo no entiendo ese engorro
cortesano, esas políticas,
esas... ¡Cá! Ni por el forro;
y lo que ya no aprendí,
desde hoy al séculurn sécula
(Con los dedos en la frenteé) no me lo encajan aqui.

Doña Rosalía

Tus principios son muy buenos,
y las elegantes fórmulas
son para mí lo de menos.
Tú no has de ser diputado
y ni á tribunas ni á pulpitos
te tengo yo reservado.
Todos, del rey al pastor,
saben bien sin ir á cátedras
el lenguaje del amor.
Habla de amor noche y dia,
sin rodeos ni metáforas,
á tu dulce Rosalía;
y aunque no sepas la Q,
ni Cicerón ni Aristóteles
hablarán mejor que tú.

Don Toribio

Por amor no quedará.
Ya sabes... ( ¡Vieja mas cócora...
que mi pecho 1 c vüs yQ?

Doña Rosalía

Sí; voy

Don Toribio

  (Ya respiro.)

Doña Rosalía

  ¿Qué?

Don Toribio

Nada.

Doña Rosalía

  A comprar unos géneros...
Pero pronto volveré.
Entre tanto, di á Pascual
que en el teatro del Príncipe
tome un palco principal.

Don Toribio

¡Teatro!

Doña Rosalía

  Sí.

Don Toribio

  ¿Y la tertulia?
¿No esperabas á don Plácido,
á Inesita, á doña Obdulia...

Doña Rosalía

¿Y qué?

Don Toribio

  Dirán que desprecias

Doña Rosalía

¿Me lie de privar de la ópera
por cumplir con cuatro necias?
¡Mire usted que es buen negocio!
Me la echan de amibas íntimas,
y á malar vienen el ocio;
y doña Inés ¡qué prebenda!,
como es tan débil de estómago,
siempre á mi costa merienda;
Bárbara es menos endeble, 1
y un mueble me rompe Bárbara
por bailar con otro mueble;
por jugar otra un en tres
hace conmigo urr empréstito.;.,
y- no me paga después;
otro toma la guitarra
y canta como un Bucéfalo
y el oido me desgarra;
allá una dulce pareja
cuchichea hasta el crepúsculo,
y acullá duerme una vieja;
aquí un progresista eterno
disputa con un retrógrado
y mi casa es un infierno;
y después que esto me pasa,
desde el primero hasta el último
dirán pestes de mi cdsa;
y porque la han escogido
como la mas á proposito
para holgar y meter ruido,
¿yo he de ser esclava aquí;
yo* Toribio, cuya máxima
es el qué se me da á mí?
Tras que mi casa les doy,
sin pedir su beneplácito
¿no podré decir: me voy?
¿Por qué vienen? ¿Quién los llama
¿Ó quieres que todo picaro
mande aquí, menos el ama?
No; ya basta; no señor;
y si se pican, ¡bravísimo!,
y si no vuelven, ¡mejor!

Don Toribio

Tienes razón para cuatro,
y has hablado como un Séneca...,
si iba Séneca al teatro.

Doña Rosalía

Con que ahur... ¡Ah! La cocina
dos dias ha que está huérfana
porque se fue Ceferina.
Si acaso viene en mi ausencia
una muy limpia y muy practica
que me envían de la agencia,
recíbela tú.

Don Toribio

  Está bien.

Doña Rosalía

Á Dios, mi vida.

Don Toribio

  A Dios, ídolo...
(¡Maldita seas amen!)

ESCENA II

(DON TORIBIO.)

Don Toribio

¡Dale con la boda, y dale,.
con el amor...! ¡Si no piensa
la maldita en otra cosa!
Y aunque yo me bago de pencas,
ella ¡firme! y no hay tu tia,
y erre que erre, y ni por esas.
¡Si yo con ser mayordomo
estoy contento! ¡Qué tema!
Manejar su hacienda, pase,
¡pero manejarla á ella!
Yo no he cumplido veintiocho,
y ella pasa de cincuenta;
ella Usía, y yo plebeyo...
¡Haremos linda pareja!
Ya se ve; yo agradecido
la he dicho algunas simplezas,
y como ella me quitó
de los hombros la librea,
y por ella es don Toribio
el que era Toribio á secas,
y me mima, y me agasaja,
y... ¡pues! A tanta indirecta
¿quién resiste? Era preciso
tener cara de baqueta.
Y cáteme usted su novio,
y me llevará á la iglesia,
y ¿cómo la digo nones
después de tantas pamemas?
¡Qué lástima! Un moceton
de pelo en pecho, en la fuerza
de la edad... Y ahora que tengo
ahorradas cuatro talegas... —
Si me caso, todo es mió,
y mejor cuando se muera... —
¿Y si ella me mata á mí
primero? ¡Maldita vieja!
No temo que me domine,
y es muy tonta si lo piensa;
que si ahora, porque aun es ama,
callo y bajo las orejas,
luego que estemos casados
ya la haré entrar por vereda;
mas ¡ay! lo que temo yo
mas que una nube de piedra
es su amor desaforado,
y sus caricias horrendas,
y su aceite de Garrak,
y su bebida antis térica.
  i. U i;;.

ESCENA III

(DON TORIBIO, JUANA, JUANA, DON TORIBIO.)

Don Toribio

  ¿Qué hay, Juanilla?

Juana

(¡Que á mí me mande ese bestia!)
Una moza que pretende
la plaza fde> cocinera
pregunta por la señora...

Don Toribio

Sí ya pe... Dile que venga.
  f «i{ r,: i f <i n ’ail y
  ü: ESCENA IV.
  Orí \V5
  don torjbio.- (Se sienta,)
Vamos,,no puedo olvidarme
de aquella maldita pécora.
Yo sí que podré decir,
mejor que el otro babieca:
si buena ínsula me dan,
¡Uuenos azotes me cueslaL.. I. i
  — i 0*1 1 íM V f t> I íf í '10 '(<
  » ESCENA^. V.:r. i; l o
  : O V: I;. •foj'JÍÍ»
DON TORIB 10. LORENZA,,
  ! ¿o v:!. 1;. o'i*»rn a¡
Al principio de la escena habla don Tortbio en
tono de amo, asedio reclinado en el ‘sofá j sin mi¬
rar fi)arncjUe á Lorenza, so-' i
  . hi.1 <>{!.•: oiír i

Lorenza

(A la puerta.)
¿Da^ usted permiso?.!

Don Toribio

  Adelante.-

Lorenza

(Acerrándose algunos pasos,)
Acá me envía la agencia

Don Toribio

Sí. ¿Dóiqle b a servido usted?

Lorenza

En tres casas...

Don Toribio

  . La postrera.

Lorenza

En casa de un proveedor
de la tropa

Don Toribio

  ¡Buena mesa!
¿Eli? o

Lorenza

  Sí señor.

Don Toribio

  ¡Asi engordan a
Jos soldados que alimenta!
¿Y por qué lia perdido usted
una proporción como esa?

Lorenza

Por chanzas del señorito. i
v chismes de. la pasiega.

Don Toribio

¿Que ganaba usted?

Lorenza

  Cien reales.

(Esa voz...)

Don Toribio

  Aquí, sesenta;
que ti o somos proveedores
  í'.TT
de cebada y de galleta.

Lorenza

(Esa cara... Jur ai ia.»«) ¡i:>nm
Bien. Aquí hay menos faena..
  1 v. »! i I O? l.

Don Toribio

Poca. En dando gusto al ama...,
y á mí primerQ'que á ella...

Lorenza

Bien.: •í;f; I-

Don Toribio

  ¿Es usted respondona? “I,il

Lorenza

No señor* ■:<:j óifti

Don Toribio

  ¿Es usted puerca?

Lorenza

¡Qué pregunta! Uimpia soy
como el oro.1

Don Toribio

  ! Norabuena.
¿Cuántos añósi? i;

Lorenza

  Veinticinco,

Don Toribio

¿Su gracia de usted...

Lorenza

  Lorenz'á,
para servirle.

Don Toribio

  Enterado;1'

Lorenza

(No hay duda. El es.)

Don Toribio

  v ¿De qué tierra?
Lorenza* Sov asturiana,

Don Toribio

(Levantándose.) ¡Asturiana!
¿De dónde? L A

Lorenza

  De San Esteban
De Právia.

Don Toribio

  ¡Paisana mia!
■(¡Oiga! Y es como una perla...
Y ese carácter de cara
no es para mí cosa nueva.)
Acerqúese usted un poco.
(Lorenza cía un paso.) Un poquito mas 2 Es ella!

Lorenza

( Con alegría.)
¡Ah! ¡Torihia!

(Co/j respeto ¡Don Toribio!)

Don Toribio

( Con abandono.)
¡Oh! ¡Lorencita...!
  (Co/2 dignidad.') ¡Lorenza! —
Has dado un buen estirón,
muchacha, y estás mas gruesa*

Lorenza

Es favor que roe hace usted.

Don Toribio

¡Y qué guapa! (¡Ah! Si no fuera
por el qué dirán...)..

Lorenza

  Siete años;
hará por Carnestolendas
que nos conocimos...

Don Toribio

  Sí*
Tú eras entonces niñera..*

Lorenza

Sí señor. Murió la cria,»
me despidió la condesa,
y en otra casa después
me ajusté de cocinera,

Don Toribio

Las muchachas d,e talento,
como tú, nunca se quedan
sin acomodo. ¡Hola! ¿Sabes
que has hecho buena carrera?

Lorenza

¿Pues y usted? ¡Caramba! ¡Usted...

Don Toribio

(C0/2 petulancia.)
¿Yo... Tal cual... No tengo queja...
¡Pe he...

Lorenza

  Cuando iba usted tan tieso
detrás de la carretela...

Don Toribio

Sí; en efecto... Todo es coche.
¿Qué mas da dentro que fuera?

Lorenza

Cuando iba usted por la compra...

Don Toribio

Me daban aquella prueba
de confianza...

Lorenza

  ¡Y qué listo
servia usted á la mesa...

Don Toribio

Siempre he sido servicial.

Lorenza

Y limpiaba...

Don Toribio

  ¡Eh! La modestia...
El noviciado... (¡Qué herniosa!)

Lorenza

Vamos; si por mas que quiera
no me podré acostumbrar...

Don Toribio

Pues es preciso que tengas—
filosofía. ¿Me entiendes?
Y que calles lo que sepas,
y que te olvides de lodo...
menos de guisar en regla.

Lorenza

Bien, señor.

Don Toribio

(¡Qué alhaja! ¡Y yo
la trato de esta manera!
Mas mi posición social...
Las leyes de la etiqueta...)

Lorenza

Con que, ¿quedo recibida,
don Toribio?

Don Toribio

(Co/i carina)
  Sí, morena.
(Reprimiéndose*) Sí tal. (Se me va la burra.)
(Tocando la campanilla.) Y lia de ser... ( ¡Bendita sea...!)
desde ahora mismo.

Lorenza

  Está bien,
señor. (¡Gallarda presencia!)

ESCENA VI

(DON TORIBIO, LORENZA, JUANA.)

Juana

Mande usted.

Lorenza

  (Pero mejor
le sentaba la librea.)

Don Toribio

Reconoce á la señora
por tu amiga y compañera.
¿Estamos?

Juana

  Bien.

Don Toribio

  Y por gefe
del iogon y la alacena
en los arlos del servicio.

Juana

Corriente..

Lorenza

(si Juana,) r-.t.
  ¿Usté es la doncella?
J u a n a. Y muv servidora
  y

Don Toribio

  Aden tro
Eso, adentro Mt

Lorenza

  Con licencia II

Don Toribio

(¡Ay, chusca! ) Vayan con Dios
y que no haiga peloteras.

ESCENA VII

(DON TORIBIO, ¡QUÉ ROLLIZA! ¡QUÉ FRESCO LA, !.)

¿No es un cargo de conciencia

(no haberla dado un abr 0 ZOl t y ni un mal pellizco siquiera?)

Vergüenza con la criada

(y con el ama vergüenza...)

¡Qué situación tan tUSI**#

(tan mestiza y tan viólenla!)

ESCENA VIII

(DON TORIBIO, DON IGNACIO.)

Don Ignacio

Don Toribio

Don Toribio

  ¡lióla í ¿Qué tal?

Don Ignacio

Después de tanta promesa,
rodando de mesa en mesa
se ha perdido el memorial.

Don Toribio

Se hace olio. ¿Cómo ha de ser!

Don Ignacio

¡Qué! Ya Como soy novicio
en el arrastrado oficio
de adular y pretender,
renegando en la antesala
del portero y del ministro,
al oficial del registro
lie mandado noramala.

Don Toribio

¡Hombre!

Don Ignacio

  Me sobró razón
y me faltó sufrimiento*
Por mi Camila lo siento.
¿Dónde está? ¿Salió el barón?

Don Toribio

Sí señor; ya hace buen rato.
Voy á mandarla llamar
solo por hacer rabiar
á quel viejo mentecato.
¡Qué lástima de ataúd!
Y yo si fuera que usted
pon ¡a pies en pared,
y me casaba, y ¡salud!
Mas ya la veo llegar
y á usté se le cae la baba
Pelen ustedes la pava,
y buen provecho, y ¡andar!

ESCENA IX

(DON IGNACIO, CAMILA.)

Camila

¡Ah! ¡Te veo al fin, bien mió!
¿No sabes... Estoy temblando...
¿Dónde has conocido, cuándo
al marques de Pozo-frio?

Don Ignacio

¿Yo? No le he visto jamas.

Camila

¿Cómo «M ¿Es posible

Don Ignacio

  No, á fé.
¿Pero qué tienes? ¿Por qué
tan atribulada estás?

Camila

Nuestro amor constante y fiel
mi labio le. reveló,
y cuando tu nombre oyó
no sé qué pasó por él.

Don Ignacio

Es cosa muy natural,
que para un zeloso adusto
nunca fue plato de gusto
el nombre de su rival.

Camila

Mas antiguo es su rencor
por lo que yo colegí,
i Ay! Se despidió de mí
con tono amenazador.
Dejó este billete, escrito
con veloz trémula mano,
cual si entonces, inhumano,
meditara algún delito.
¡Cuánta ha sido mi inquietud!
(Enseñando el billete.) Pero... mira. No está abierto.

Don Ignacio

Muger y amante... Por cierto
que asombra tanta virtud.

Camila

Ya que es tal tu admiración
porque be triunfado de un vicio,
tan heroico sacrificio
bien merece galardón.

Don Ignacio

Diine pues lo que deseas,
que servirte es mi placer.

Camila

Esta carta he de leer
antes de que tú la leas.

Don Ignacio

De buen grado lo consiento,
aunque me haces un insulto
sabiendo que no te oculto
ni el mas leve pensamiento.

Camila

Tengo zelos, y si aquí
por mi desgracia averiguo...

Don Ignacio

¡Boba!

Camila

  Algún pecado antiguo...

Don Ignacio

Solo pecara por tí.

Camila

( Abriendo In caria.)
Pronto satisfecha estoy.

Don Ignacio

¡Que asi me ofendas!

Camila

  (¡Dios mió!
Si es carta de desafio,
la rompo y no se la doy.)

(Lee para, sí.)

Don Ignacio

(Si no hay trato entre los dos,
¿qué carta puede ser esa...)

Camila

(¡Es posible... ¡Qué sorpresa...!

ESCENA X

(DON IGNACIO, CAMILA, JUANA.)

Juana

( Llega corriendo por la derecha.)
¡El barón!

Camila

  ¡Cielos! ¡A Dios!

(Huye por el foro. Juana la sigue.)

ESCENA XI

(DON IGNACIO.)

Don Ignacio

¡El Di lie l e... í ¡Echala nn galgo!
Si voy tras de ella y me encuentro
al harón por allá dentro... —
¿Qué querrá de mí el hidalgo?
Sospechoso es el papel.
Sin duda á lidiar me llama
quejoso de que una dama
me haya preferido á él.
¡Buena ceguedad por cierto!
Suponiendo que él me rinda,
¿será su cara mas linda
después que yo me haya muerto?
Y á lé que gran calavera
mi rival debe de set-
si para eso á una muger
elige por mensagera.
¿A qué dar un sobresalto
á mi Camila? Eso es ton lo.
Mas si me busca, estoy pronto,
que al pundonor nunca tallo.

ESCENA XII

(DON IGNACIO, EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

( Llega por la puerta de la derecha.)
Veamos si Rosalía IM
¡Hola! ¿Aquí estás, mal vasallo?

Don Ignacio

No me insulte usted. Yo callo.

El Barón

¡Mire usted qué hipocresía!
Echate ahora en el surco
para que vo no te riña,
después que á mi incauta nina...
¿Se hiciera mas con un turco?

Don Ignacio

¡Tío... por Dios...

El Barón

  ¿Con qué cara
tender osaste la red

Don Ignacio

Mejor es irme...

(Al irse le sale al encuentro el marques.)

ESCENA XIII

(EL BARÓN DE NIEVA, DON IGNACIO, EL MARQUES.)

El Marques

  ¿Es usted
don Ignacio de Guevara?

El Barón

¡Oh, marques!

Don Ignacio

(Al marques.)
  Ese es mi nombre.
(¡Mi rival! Esto promete.)

El Marques

¿Le han dado á usted un billete..^

Don Ignacio

No señor.

El Barón

  (¿Qué querrá este hombre?)

El Marques

¿Cómo...

Don Ignacio

(j En voz baja»')
  Lo estorbó mi tio
con su llegada importuna.

(Siguen hablando aparte don Ignacio y el marques.)

El Barón

(Hablan quedo. ¡Qué fortuna!
Esto para en desalió.
El pastel se ha descubierto;
ya no vale hacerse el sordo,
y si el marques le habla gordo,
Ignacio se da por muerto.
Primero que irse á batir
renuncia á su cara prima,
que no se aprende la esgrima
con la vara de medir.
¡Bravo! ¡Qué buen espediente!
Ya baja los ojos... ¡Miedo!
¡A ver si boy me desenicdo
de un sobrino impertinente! )

El Marques

(A media voz»)
Es larga historia. En mi casa
hablaremos mas despacio.
Sígame usted.

El Barón

  (¡Pobre Ignacio!)

Don Ignacio

(¡Cielos! ¿Qué es lo que me pasa
¡Yo tanto dinero junio!)

El Barón

( Poniéndose cu medio.)
¡Eh! ¿Qué es eso? ¿Desafio?

El Marques

Es sagrada, amigo mió,
la voluntad de un diíunlo.

El Barón

(¿Qué oigo! Ya muerto le cuenta
y se encarga ¡qué piedad!
de su postrer voluntad.
No, ii o es juslo cjiio co lisien I;w**)
Haya paz, lia ya concordia,
señores.
  (A don Ignacio.) Teme á la muerte
  i

Don Ignacio

  (Al margues») Usted, que es mas fuerte,
tenga de él misericordia,

Don Ignacio

Usted sueña...

El Marques

  Usted delira...

El Barón

(Al marques»)
Vamos; yo sé lo que digo.
Contra un débil enemigo
jjo es generosa la ira.
Por orgullo y por tesón
él á morir se dispone,
pero si usted le propone
a Iguna indemnización...

Don Ignacio

¿Cómo

El Marques

  Oigamos.

El Barón

  ¿De qué vale
llevarlo por la tremenda?
Dirimamos la contienda...

Don Ignacio

¡Si no hay tal contienda! ¡Dale!(

El Barón

Matarse por una bella
es una majadería,
y no es menor tontería
morirse de hambre con ella j
y pues ustedes son dos
y la novia es una, opino
que la ceda mi sobrino
v que lo lleve por Dios.

Don Ignacio

¿Cederla? ¡Jamas! Primero...

El Barón

¡Temerario! ¡Horrible trance...!

El Marques

Yo sé lo qué en este lance
debe hacer un caballero.

El Barón

¡Gran Dios! Un tiro en la frente...
Una estocada en el bazo...
Marques.¡Qué! ¿No es mejor un abrazo?

(Se abrazan, )

El Barón

¿Cómo... Yaya; él lo consiente...
Es decir que ya amainó,
¡tanto la pobreza agobia!,
y le cede á usted la novia....

El Marques

El que la cede soy yo.

El Barón

¡Cederla usted, mal galan,
indigno de Calderón!
¿Y á un primo de munición?
¡Válgame Dios! ¿Qué dirán!!!
Marques.Dirán, amigo barón,
que sé hacer por mi quietud
de necesidad virtud
y de tripas corazón.
Dirán que el bello prodigio
por quien perdí mi reposo
ya en favor del mas dichoso
ha sentenciado el litigio.
Dirán que, pues ya me afeito,
debo proceder con calma,
y no perder vida y alma
después de perder el pleito.
Mas sabiendo quién soy yo
no lo achacarán á miedo;
que á la razón siempre cedo,
pero ¿á la fuerza? Eso no.

El Barón

Pero hombre, ¿á quién se le ofrece..*

Don Ignacio

( Al marques.)
Y dirán que usted triunfara
si mi prima se prendara
del que mejor la merece.
Sí; que es usted un dechado
de virtud, pues liberal
aun con su propio rival...

El Marques

No; sino justo y honrado.
Vamos...

El Barón

  Y dirán que, al cabo,
obra usted como quien es.

El Marques

¿Eh?

El Barón

  Como un... recien-marques
que se apea por el rabo.

El Marques

Y añadirán que me alegro,
como hay Dios, de no casarme,
por no desacreditarme
con tan ridículo suegro.

ESCENA XIV

(el barón. ( A la puerta.))

(¡Oiga usted...! Yo soy Guevara, y Carvajal, y Daoiz; y de matrona en matrona, y de varón en varón desciendo del rey don Frucla; y esto es claro como el sol. Vea usted mi ejecutoria...)

(Tr viviendo al proscenio.)

(No tiene él la culpa, no. Yo la tengo por rozarme con marqueses de aluvión. Verme ahora desairarlo cuando creí... ¡Voto á bríos... ¡Vaya, que hay dias fatales, y uno de ellos es el de hoy! La ch ica se me enamora de un ex-hortera pelón; echo al pelón de mi casa, pero me arman un coplot, y habré de aguantar la mecha ó mudarme á un parador; y pierdo después un pleito que vale medio millón, y amen de eso me condenan en costas, que es lo peor, y subirán á las nubes, porque soy hombre de pro; vuelvo á mi casa mollino, y alzamlo el marques la voz para apoyar al menguado que la dama le biiló, le da la mano, y compinches se burlan de. mí los dos. Ahora falla que mi hermana...)

ESCENA XV

(EL BARÓN DE NIEVA, DON TORIBIO.)

(Don Toribio viene por el foro en dirección de la puerta de la izquierda»)

Don Toribio

¡Alto! ¿Á q uién busca el harón?

El Barón

A mi hermana.

Don Toribio

(Si guiendo su camino.)
  No ha venido.

El Barón

¿Vendrá pronto?

Don Toribio

(Con mal modo.)
  ¿Qué sé yo?

(Entra y cierra la puerta.)

ESCENA XVI

(EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

j Bárbaro! ¿Asi se responde...
Lo celebro como hay Dios.
Para remachar el clavo
viene de molde esa coz.
¡Por vida... ¿Y yo he de sufrir
tal afrenta? ¿Y no le doy
una paliza y le rompo
los hombros y el esternón?
Mas... dejarlo. ¿Qué dirían?
Es quien es, y soy quien soy;
y aunque tengo de mi parte
la justicia y el valor,
¡zape! es asturiano... y tiene
mejores puños que vo.
(V ase por la puerta de la derecha.)

Acto cuarto

(La decoración del acto tercero.)

ESCENA PRIMERA

(don torio io* ( Sale por la puerta de la izquierda.))

(X or fin se fue al tocador y tiene para una hora. Respiremos. ¡Ay, qué vida me espera! ¡Maldita boda! Si fuese yo tan feliz que tomase por la boca esa bruja la mitad del solimán con que frota su cara atroz... ¡Condenada! ¿De qué valen esas drogas? Sin quitarte un aiio solo te ponen mas espantosa. ¡Compare usted ese gesto de charol y de tramoya con la cara de Lorenza tan colorada y sanóla! ¡Como soy Toribio Pando que es una gallarda moza! ¡Y yo que la vi denantes en el centro de su gloria; en la cocina! ¡Qué brio! ¡Con qué despejo maniobra! Ya apartando la sartén quiere espumar una olla, y al alzar la cobertera se quema, reniega y sopla ¿ ya carga con un barreno; ya alcanza una cacerola; ya á los galos escarmienta con el palo de la escoba; todo se lo encuentra hecho; nunca está su mano ociosa; ya el papel de los cominos, ya un manojo de cebollas, ya la roano del mortero, ya el cucharon de la sopa... ¡Y siempre cantando! ¡Y dale! Y una seguidilla ahora, y una rondeña después, y entre col y col, la jola, con un dejillo asturiano que arrebata, que enamora; y vuelta á las seguidillas, y ¡luego de Dios, qué coplas! Y si en la cocina es esto, que tiene su pro y su contra, ¿qué será cuando jabone remangada y frescachona, y aquellos cuartos traginen, y se descuaderne toda, y... ¡Téngame de su mano la Virgen de Covadonga!)

ESCENA II

(DON TORIBIO, LORENZA.)

Lorenza

Cuando usted quiera tomar
los bizcochos y la copa...

Don Toribio

¡Eres tú, desventurada!
¿Por qué vienes... en persona
á aumentar los reconcomios
que el corazón me destrozan?

Lorenza

¿Qué dice usted, don Toribio!

Don Toribio

¿Sabes, Lorenza, que hay horas
lata les...

Lorenza

  ¿Está usted malo?

Don Toribio

¡Ay Lorenza! O tengo el cólera...

Lorenza

¡Virgen Santa!
i). Toa ib. Ó tengo amor.

Lorenza

¡Ba! Creí que era otra cosa.

Don Toribio

Pero no es amor venial
el mió; es una carcoma
que dará al Irasle conmigo...
como tú no me socorras.

Lorenza

¿Qué escucho! ¿Con que soy yo...

Don Toribio

¡Chito »M!

Lorenza

  Usted me habla de broma.

Don Toribio

Atiende..., y habla mas bajo,
porque hay moros en la costa.
Lo primero y principal,
déjate de ceremonias
y apéame el tratamiento.

Lorenza

¿Y qué dirá la señora...

Don Toribio

No digo que me lulées
delante de ella; no. Á solas...

Lorenza

Usté es amo y yo criada...

Don Toribio

¿Qué amo, ni qué zanahoria?
Yo soy un señor muy llano.
Déjate querer, ton lona.

Lorenza

Si fuéramos compañeros
como años atras.«.

Don Toribio

  No importa.
Los dos somos ciudadanos,
y entre amantes y patriotas
debe reinar la igualdad
sin privilegios ni andróminas.

Lorenza

Pero, hombre... Pero, señor...
¿Piensa usted que yo soy tonta?
¿Cómo ha de quererme á mí
si eslá enamorado de otra?

Don Toribio

No creas...

Lorenza

  ¡Ba! La doncella
me ha contado ya la historia...
¿No sé yo que usted St*/ CdSOtM
¡pues! y que el ama es su novia...

Don Toribio

¡Ah, calla!

Lorenza

  ¿Y que se alza usted
con el sanio y la limosna?

Don Toribio

¡No me toques esa llaga!
Es verdad; cierta es la boda;
mañana me lomo el dicho;
se ha avisado á la parroquia...
No puedo llamarme andana...
Esa tar oses me acosa...
¡Lorenza! ¡Soy una víctima...
¡Ten de mí misericordia!
Mas conténtese la vieja
con el título de esposa,
que mi alma y mi corazón
y mi dinero y sus joyas
inclusive, todo es tuyo
si me haces la buena obra
de quererme.

Lorenza

  Yo quererte...
Sí señor; pero... mi honra...

Don Toribio

¡Tu honra... Otra víctima es esta,
otra víctima forzosa
que reclaman las actuales
circunstancias. Esa prójima
me obliga á ser inmoral.
¿Qué se ha de hacer! ¡Sé filosofa,
muger! ¡Marcha con el siglo...

Lorenza

Vaya; lodo eso es parola,
y yo no quiero...

Don Toribio

  ¡Lorenza...!
No seas bestia, y perdona.
Ponte en la razón M

(Dentro.') ¡Toribio!

Don Toribio

¡Vete! ¡Corre! Lo marmota...
Se continuará.

Lorenza

  Es que yo...

ESCENA III

(DON TORIBIO, DOÑA ROSALÍA, LORENZA.)

Don Toribio

( Mudando de tono.')
Sí; á las cuatro en punto. Sopa
de arroz.

Lorenza

  Muy bien.

Don Toribio

  Y que traigan
limones para las ostras.

ESCENA IV

(DOÑA ROSALÍA, DON TORIBIO.)

Don Toribio

¡Ah! Estabas aqui... Ha venido
á preguntarme á qué hora
comemos. ¿Llamabas?

Doña Rosalía

  Sí.

Don Toribio

¿Qué querías?

Doña Rosalía

  Que me pongas
esta pulsera.

(Le da una que trac en la mano y don T'oribio se la pone. )

Don Toribio

  Sí haré.

Doña Rosalía

Juana la ba dejado Hoja...

Don Toribio

( Soltando el brazo.)
¿Está bien?

Doña Rosalía

  Perfectamente.
¿Cómo es eso? Ni me lomas
la mano

Don Toribio

( Tomándola.)
  ¡Ah...!

Doña Rosalía

  Ni me la besas.

Don Toribio

( Después de besar la mano á dona Ilosalia.)
( ¡Maldita sea mi boca! )

ESCENA V

(DOÑA ROSALÍA, DON TORIBIO, EL BARÓN DE NIEVA, EL BARÓN DE NIEVA, DOÑA ROSALÍA.)

Doña Rosalía

  ¿Qué hay» Lupcrcio?

El Barón

Tenia que hablarte...

Doña Rosalía

  ¿Ahora?

El Barón

Si lo permite el señor...

Don Toribio

El que se larga no estorba.
  (V ase por el foro.)

ESCENA VI

(DOÑA ROSALÍA, EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

Por el qué dirán, hermana,
y nuestro mutuo interes,
antes de entrar en materia
quiero proponerle...

Doña Rosalía

  ¿Qué.?

El Barón

Que hagamos un armisticio»

Doña Rosalía

En buen hora; pero ten
entendido que á mí nadie
me da en mi casa la ley.

El Barón

Ni yo le la quiero dar,
ni sufro que me la des.
Tú le estarás en tus trece
y yo en mis catorce.

Doña Rosalía

  Bien

El Barón

Y si yerras el camino
y te lleva Lucifer,
allá te las hayas.

Doña Rosalía

  Bueno.
Lo mismo le digo.

El Barón

  Amen.
Vamos ahora á mi negocio.
Tenia un pleito...
n. Bosat. Lo sé

El Barón

Sobre el cual se habrán escrito
sus diez resmas de papel.
Á juicio de mi abogado
era artículo de fe
la justicia de mi causa,
y yo descansaba en él,
y ya amigos y curiales
me daban el parabién;
peí; o el tribunal ha sido
de distinto parecer.

Doña Rosalía

Es decir en castellano
que has perdido el pleito.

El Barón

  Pues.
Y van dos en poco tiempo,
y perderé hasta la piel.

Doña Rosalía

Yo siento infinito

El Barón

  Gracias.

Doña Rosalía

¿Por qué no apelas...

El Barón

  ¿A quién?
Ya no hay mas apelación.

Doña Rosalía

Pues, 1) i jo... ¿Cómo ha de ser!
Paciencia, filosofía.
Nunca tan del caso fue
1u acostumbrado estrivillo
¿qué dirán! yy como esta vez.

El Barón

¡Oh! Por eso no be de echarme
á la garganta un cordel,
que si he perdido ese vínculo
aun me quedan otros diez,
y sino estuviera yo
tan empeñado, ó si un buen
administrador M

Doña Rosalía

  Si quieres,
le tendrás.

El Barón

  ¿No he. de querer?
Nadie gusta de arruinarse.
¿Pero dónde encontraré
ese fénix, si de encargo
no me le hace un tirole's?

Doña Rosalía

Sé lo tú mismo.

El Barón

  ¡Imposible!
¡Haría lindo papel
mi liaron oficinista!

Doña Rosalía

Pues bien; quien tenga Ínteres
en conservarte la hacienda
como le puedes tener
tú propio: un hijo.

El Barón

  Ya; un yerno
querrás decir.

Doña Rosalía

  Eso es.

El Barón

Ese. era otro pleito, hermana,
y le he perdido también.

Doña Rosalía

No tal

El Barón

  ¡Sí tal, que me lia dado
calabazas el marques!
¡Oh! ¿Qué dirán...

Doña Rosalía

  Yo te hablaba
de Tgnacio

El Barón

  ¿Qué oigo! Deten
la lengua. Un perdido, un vago...
No quiero nada con él.

Doña Rosalía

Es tan honrado... Y al fin
nuestro hermano le dio el ser.

El Barón

No transijo con horteras.

Doña Rosalía

Pero

El Barón

  ¡Nada! No hay cuartel.

Doña Rosalía

Te aconsejo como hermana...

El Barón

Otra cosa he menester;
no consejos. líe perdido
el pleito ¡suer te cruel!,
y habré de pagar las costas
ó me embargarán mi tren,
mis muebles, mi cruz de Alean lar
¡mi ejecutoria tal vez!;
y como al que está por tierra
lodos le dan con el pie,
me lloverán acreedores,
y yo, aqui donde me ves,
estoy tronado; no tengo
un maravedí. Ahora bien:
préstame un par de talegas...

Doña Rosalía

No puedo...

El Barón

  Dentro de un mes
te las vuelvo.

Doña Rosalía

  Es imposible.
Tengo mil gastos que hacer.
Voy á casarme...

El Barón

  Aunque sea
con usura; y aunque dé
roas que decir nuestro empréstito
que el de Ghebard.

Doña Rosalía

  ¡Qué moler!
Ya he dicho que no.

El Barón

  ¡Por Dios...!
¡Por las minas de Almadén!

Doña Rosalía

¡Vea usted las consecuencias
del fausto, del oropel,
del desorden...

El Barón

  ¡Rosalía...

Doña Rosalía

¡Y aun nos la echará después
de persona!

El Barón

  ¡Voto á bríos...

Doña Rosalía

( Con mofa.)
Y ahora. ¿qué dirán!!!

El Barón

  ¡Mqger...
Si no mirara...

Doña Rosalía

  ¿No digo?

El Barón

¡Hum...

ESCENA VII

(EL BARÓN DE NIEVA, DOÑA ROSALÍA, JUANA.)

Juana

(Ll ega apresurada y llama con misterio á
dona Rosalía.)
  ¡Señora! Escuche usted.

Doña Rosalía

¿Qué se ofrece?

(Juana habla aparte con su ama, y esta la oye con suma agitación.)

El Barón

  ( ¡Lo que puede
una inclinación soez!)

Doña Rosalía

¡Qué oigo! Vamos...

Juana

  De puntillas
  (V anse por el foro.)

ESCENA VIII

(EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

¡Ni á su hermano tiene ley!
Pero vo tengo la culpa,
porque sabiendo quién es
la descubro mis miserias
y provoco su desden.

Doña Rosalía

( Dentro.) ¡Be ibón a!

Don Toribio

y Juana. (Dentro.)
  ¡Señora...

Doña Rosalía

  ¡Infames! (Dentro.)
¡A la calle! ¡Pronto! — ¡Infiel!
(Si guen gritando dentro los tres.)

El Barón

¿Qué es esto? ¡Qué gritería.
D»a Rosal» (Ya casi en la escena.)
¡Qué insulto! ¡Qué avilantez!

(Viene riñendo con don Toribio.)

ESCENA IX

(DOÑA ROSALÍA, EL BARÓN DE NIEVA, DON TORIBIO.)

Don Toribio

Vamos; prudencia, prudencia...

Doña Rosalía

¡Retozar con la criada...

El Barón

¡Oiga...

Don Toribio

  ¡Si no ba sido nada...

Doña Rosalía

¿Habrá mayor insolencia!

Don Toribio

No te incomodes por eso.
La trato con confianza...
lía sido una chanza...

Doña Rosalía

  ¡Chanza!
¡Yo te be visto darla un beso!

Don Toribio

No tal...

Doña Rosalía

  ¡Y con qué delicia!

Don Toribio

No es cierto. Le anduvo cerca...

Doña Rosalía

Sí la has besado. ¡Á una puerca

Don Toribio

Habrá sido sin malicia.

El Barón

(Ese asno me venga.)

Doña Rosalía

  Mientes.

Don Toribio

A título de paisanos...
Somos los dos asturianos...,
y hemos salido parientes.
Pero ella es una infeliz;
y asi... sin mala intención...

El Barón

¡Bien! ¡La hija de un barón
rival de una fregatriz!

Don Toribio

Y, si la verdad te digo,
una copa me bebí...,
y estaba pensando en tí...
y la equivoqué contigo.

Doña Rosalía

Eso es lo que mas me irrita.
¿Puedo compararme yo
con esa pindonga?

Don Toribio

  No...,

(que Lorenza es mas bonita.)

El Barón

¡Toma la filosofía!
¡Toma el qué se me da á mí!

Doña Rosalía

¡Calla! ¿Quién te llama aqui?

El Barón

¡Te has lucido, Rosalía!

Doña Rosalía

¡Hum! Haría un desatino...
¡Yo alimentaba, imprudente,
en mi pecho á una serpiente!

Don Toribio

Yo no la truge. Ella vino...

Doña Rosalía

Se irá con mil de á caballo.

Don Toribio

¿Sin comer? ¡Pobre doncella!

Doña Rosalía

¿Aun intercedes por ella
cuando de cólera estallo?

Don Toribio

Bien... (¡Muger de Barrabás...!

Doña Rosalía

; Ah! No es ella Ja traidora,
sino tú...

Don Toribio

  ¡Vamos, seniora;
vamos..., que no lo haré mas!

Doña Rosalía

¡Hipócrita!

El Barón

  (¡Qué Loen rato
me están dando entre los dos!)

Don Toribio

Mi amor...

Doña Rosalía

  ¡Ea, aparta!

Don Toribio

  ¡Á Dios
(¡Quemada te vea!)

Doña Rosalía

  ¡Ingrato!

(Se deja caer afligida en un sillón.)

ESCENA X

(DOÑA ROSALÍA, DOÑA ROSALÍA, EL BARÓN DE NIEVA.)

El Barón

¿Cómo asi le desamparas
por frívolas changonetas?

Doña Rosalía

Ya lie dicho que no te metas
en camisa de once varas.

El Barón

Ello, es verdad que el amigo
no es corto de genio. ¿Eh?

Doña Rosalía

¡Jesús...

El Barón

  Pero... ya se ve;
¡si la equivocó contigo!

Doña Rosalía

Puede que sí.

El Barón

  ¡Beso inmundo!
Pero ¿qué importa?

Doña Rosalía

  ¡Hum... Me abrasas.
Déjame en paz.

El Barón

(Con soflama.)
  Tú le casas
para tí; no para el mundo.
Dirán que tu mano ofreces
á un torpe animal anfibio,
mas vale mucho un Torihio...

Doña Rosalía

( Levantándose.)
Vale mas que tú cien veces.
Si un desliz ha cometido...

El Barón

Juzga lo que hará después.

Doña Rosalía

Amor le traerá á mis pies,
pesa roso, arrepen tido.
Y acaso es verdad, ¿quién sabe.».*
lo que en disculpa me lia dicho;
y un pasadero capricho
no es un delito tan grave...
Y quizá con mis injurias
castigo injusto le doy...
porque informada no estoy
de las costumbres de Asturias.
Y en fin, aunque sea infiel
y me lleve Belcebú,
solo porque rabies tú
haré las paces con él.

ESCENA XI

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DOÑA ROSALÍA.)

(Camila llega acelerada por la puerta de la de recita*)

Camila

¡Ay papá! ¡Ay tia!

El Barón

  ¿Qué es eso?

Doña Rosalía

¿Qué sucede?

Camila

  El escribano...
Alguaciles...

El Barón

  Bien temia...
¿Qué dicen? ¿Cosa de embargo...

Camila

No sé. De miedo á sus caras,
que parecen las del diablo,
me vengo bu yendo. Preguntan
por usted...

El Barón

  ¡La hemos logrado!

Camila

¡Ya están aqui!

ESCENA XII

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DOÑA ROSALÍA, UN ESCRIBANO, ALGUACILES.)

Un Escribano

  Con licencia...
¿El barón de Nieva...

Doña Rosalía

  (¡Malo!)

El Barón

Yo soy. No niego mi nombre
á nadie.

Un Escribano

  Pues yo reclamo
de Usía catorce mil
reales á que ascienden, salvo
error de pluma ó de suma,
las costas...

El Barón

  Vamos despacio.
¿Con que boy be perdido el pleito
y ya... No es muerte de ahogados.

Un Escribano

¡Si yo no hablo del de hoy,
sino de otro, cuyo fallo...

El Barón

¿El de la huerta...

Un Escribano

  Ese mismo.
Ya hace un mes...

El Barón

  No doy un cuar

Un Escribano

¿Cómo! ¿Se rebela Usía...

El Barón

Yo no digo eso.

Un Escribano

  ¿Al mandato
del tribunal?

El Barón

  Oiga usted.
Yo deseo...

Un Escribano

( Mostrando un papel.)
  Aqui está el auto.

El Barón

Que me dejen respirar...

Un Escribano

( Mostrando otro papel»)
Y aqui están por inventario
las costas, que pido, &c.,
con la tasación al canto
de los peritos.

El Barón

  Peritos.
Hable usted en castellano.

Un Escribano

Pague Usía en español.

El Barón

Lo haré. Que me den un plazo.

Un Escribano

Eso, al tribunal.

El Barón

  Lo entiendo;
sí señor; mas, sin embargo...

Un Escribano

No; el embargo es de rigor,
y embargaré hasta los clavos.

Camila

¡Dios mió...

Un Escribano

  Reclame Usía
después á Pondo Pilato.

El Barón

Pero, hombre...

Un Escribano

  Soy inflexible.

El Barón

¡Qué grosería y qué bárbaro
proceder!

Camila

  Véngase usted
á la razón. (¡Este Ignacio
que no viene...)

Un Escribano

  ¡Ea, que es tarde!
¡Manos á la obra, muchachos!

El Barón

¡Ah! ¿Qué dirán...

Un Escribano

  Principiemos
por los muebles de este cuarto.

Doña Rosalía

¡Alto! Á mí nadie me embarga.
Aquí no habita mi hermano.
Su habitación es aquella.
¡Eso faltaba! Mis trastos
son inocentes, y yo
lo que no cómo no pago.

Un Escribano

Eso..., se verá después.
Yo embargaré mientras tanto...

Doña Rosalía

¿Cómo se entiende! Primero...

El Barón

No sea usted temerario.
Mi hermana tiene razón,
lo cual suele ser muy raro,
y es que usted la coge ahora
en un lúcido intervalo.

Camila

Querida lia, usted puede
conjurar este nublado.

Doña Rosalía

¿Cómo...?

Camila

  Prestando á mi padre
esa suma...

Doña Rosalía

  Ni un ochavo.

Camila

Por poco tiempo será,
que yo espero...

Un Escribano

  ¿En qué quedamos

Doña Rosalía

Ya he dicho que no. ¡Que purgue
su orgullo y su despilfarro;
y que escarmiente, y que sepa
que Dios castiga sin palo,
y no se vuelva á meter
á predicador el diablo.
Sí, ¡pues está la madera
para hacer cucharas í

Un Escribano

(A los alguaciles.) Vamos...

Camila

¡Un momento...

El Barón

(A doña Rosalía.) Ya no quiero
nada de tí, nada; y si algo
rae pesa en el corazón
es el haberme humillado
á una... No te digo mas
por no dar aquí un escándalo. —
Hagan ustedes su oficio,
y despachen con mil santos.

Camila

¡No, no! Deténganse ustedes.
Se les pagará. Yo salgo
garante...

Un Escribano

  ¡Linda hipoteca!
Bien sé yo que mas de cuatro
la admitirían gustosos...,
mas yo prefiero el metálico.

El Barón

( ¡Caribe...! )

Un Escribano

  Soy hombre, pero

Camila

¡Pero es usted escribano!

ESCENA XIII

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DOÑA ROSALÍA, DON IGNACIO, UN ESCRIBANO, ALGUACILES.)

Don Ignacio

¿Qué es esto?

Camila

  ¡Ah! ¡Gracias á Dios!
Ese hombre viene á embargarnos,
mi padre no tiene fondos,
y en un trance tan amargo
mi lia nos abandona;
mas yo contaba, no en vano,
con tu generosidad.
Sí j no recuerdes agravios;
salva el lionor de mi padre...

El Barón

¿Que lia de hacer ese cuitado?
¡A buen puerto me remolcas
para evitarme un naufragio!

Don Ignacio

(Al escribano.)
¿Cómo se podrá escusar
que tome usted por asalto
esta respetable casa?

Un Escribano

¡Buena pregunta! Pagando.

Don Ignacio

( Sacando una cartera.)
¿Cuánto?

Un Escribano

  Catorce mil reales,
según minuta que traigo...

Don Ignacio

( Sacando billetes.)
Basta.

Camila

  ¡Ah, bien mió!

Doña Rosalía

  ¿Es posible...

Don Ignacio

( Dando algunos billetes al escribano.)
Tome usted.

El Barón

  ¿Estoy soñando?

Un Escribano

(E ¿caminando los billetes.)
Ocho, diez, doce, y este otro...

El Barón

(Acercándose á ver los billetes.)
Sí; ¡son billetes del Banco!

Un Escribano

Cabal. Estamos solventes.

Don Ignacio

Si liay mas créditos, yo pago.

El Barón

¡Tú!

Don Ignacio

  Véase usted conmigo.
Yo soy el apoderado
del barón.

Doña Rosalía

(Aparte con el barón.) ~ Eso es obrar
con nobleza. Hé aqui un rasgo...

El Barón

De que tú no eres capaz.

Un Escribano

Muy bien; enterado, y autos.
Señores, muy servidor...
Beso á Usías pies y manos...,
respective, y perdonar.
Son deberes de mi cargo...
Y si Usías necesitan
algún poder, ó contrato
conyugal...

Camila

  (¡Ah! ¡Quiera Dios...)

Un Escribano

O testamento...

El Barón

  Mal rayo
le confunda á usted primero.

Un Escribano

Esto no es decir...

El Barón

  ¡Eh... ¡Largo!

ESCENA XIV

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DON IGNACIO, DOÑA ROSALÍA, DOÑA ROSALÍA, ¡QUÉ SORPRESA!.)

El Barón

  (¡Qué bochorno!)

(Se aparta d un lado cabizbajo j pensativo.)

Doña Rosalía

Esta mañana temprano
tan pobrecito, ¡y ahora...

Camila

¡Vea usted!

Doña Rosalía

  ¿Dónde has hallado
esa- mina?

Don Ignacio

  En dos palabras
voy á esplicar el milagro.
La bancarrota del socio
á quien confié mi barco,
fue supuesta; en Veracruz
se hizo después millonario;
atacado de la fiebre
que hace alli tantos estragos
sintió próximo su fin,
y al lecho morlal llamando
al marques de Pozo-frio,
que es su deudo mas cercano,
le descubrió su secreto
ordenándole, en descargo
de su conciencia oprimida,
que sin tregua ni descanso
me buscara, y que la herencia
partiésemos como hermanos;
y el marques me abre sus arcas
y antepone entre mis brazos
á las iras del zeloso
los deberes del hidalgo.

Camila

Y yo, temblando por tí
como la hoja en el árbol,
contra tu vida, que es mia,
creí su rencor armado.
¡Dios mi injusticia perdone!

Doña Rosalía

¡Jesús, qué marques tan guapo!
Yaya..., siento un regocijo...
(Al barón.') ¿Qué haces tú tan cabizbajo?
No responde. Ya se ve;
la vergüenza... No lo estraño.

Don Ignacio

Rico soy, mas no me engríen
las riquezas, sino el lauro
de emplearlas en obsequio
de un lio á quien amo tanto.

El Barón

(¡Ah!)

Camila

  Ese tio puede darle
mucho mas que tú le has dado;
lo que vale para tí
mas que Méjico: mi mano;
y no te la negará
sabiendo que te idolatro,
y entre un padre y una hija
ya no se alzará inhumano
esc yerto qué dirán
fuente para mí de llanto.

El Barón

(¡°h!)

Camila

  Le enjugará piadoso,
y cuando á escoger le damos
entre perder á su hija
ó ser el padre de entrambos,
no hay que temer su elección,
que su pecho no es de mármol.

Doña Rosalía

¿Aun vacilas!

El Barón

  ¡Eli... Dejadme...
(Qu isiera estar siete estados
bajo tierra.) Y bien, yo he sido
un inicuo, un mentecato.
(. A don Ignacio.) Mi preocupación ridicula
me pintaba con nefandos
colores tu mostrador
de Gibraltar. Tu bizarro
proceder me ha confundido
y me ha hecho caer de mi asno.
Para espiar mi locura
y probar mi desengaño,
me haré si queréis tendero;
pondré en la calle un tinglado
y gritaré: ¡buenos fósforos
y pape] para cigarros!**
¿Queréis mas?

Don Ignacio

  ¡Ah, tio!

Camila

  ¡Ah, padre!

El Barón

Pero si ahora me ablando
y aquel injusto desvío
convierto en dulce agasajo,
de tan brusca peripecia
¿qué dirán los Aristarcos?
No dirán que me ha rendido
la virtud de ese muchacho;
dirán que el vil interes...

Camila

¡Qué temor tan infundado!

Don Ignacio

¡Otra vez el qué dirán...!

Camila

¡Vaya que es fuerte trabajo...!
¿Con que antes porque era pobre
y ahora porque es propietario...
¿Cómo templar esta gaita,
Dios mió!

El Barón

  ¡Lleven los diablos
mi vergüenza... vergonzosa.
El qué dirán es un fátuo
si en el deber no se funda
y si al bien sirve de obstáculo.
Venid, venid, hijos mios...
¡Abrazadme y abrazaos! ( Lo hacen asi.)

Camila

¡Ah! ¡Soy feliz!

Don Ignacio

  ¡Oh placer
inefable!

Doña Rosalía

  ¡Hermoso cuadro! —
¡Un plan, un plan... Las tíos bodas
en mi casita de campo...

ESCENA XV

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DOÑA ROSALÍA, DON IGNACIO, DON TORIBIO, LORENZA.)

(Llega don Toribio por el foro dando el brazo á)

Don Toribio

Con permiso...

Doña Rosalía

(Solviendo la cabeza.)
  ¿Quién... ¿Qué veo!

Don Ignacio

Nada de particular.
LTsted despide á Lorenza
y yo, que soy muy galan,
la acompaño...

Doña Rosalía

  ¡Horror! ¡Infamia...!

Don Toribio

No lo tome usted á mal.
Yo, usted, ella; ambos... á tres
somos mayores de edad;
v la ley nos hace libres;
y se acabó; y la moral
no se ofende, porque aqui
se juega limpio..., y no hay mas...;
y yo me caso con ella,
y ella conmigo..., y cabal.

Doña Rosalía

( Dejándose caer en un sillón.)
¡Desventurada de mí!

Don Ignacio

¿Quién había de pensar...

Camila

¿Ahora salimos con eso?

El Barón

¡Eli! ¿No lo decía? ¡Pafí
Se apeó por las orejas.

(Don Ignacio y Camila se acercan á consolar d su tía.)

Don Ignacio

¡Llora usted porque se va!

Doña Rosalía

¡Dejadme! ¡Venganza! ¡Monstruo

Don Ignacio

Antes se debe alegrar...
Camila* ¿Pudiera usted ser feliz
con semejante animal?

Don Toribio

¿Cómo...

Lorenza

  ¡Prudencia!

Don Toribio

  Sí; vámonos
que haré una bestialidad.

Doña Rosalía

¡Ingrato! ¡Vil...!

Don Toribio

  Somos frágiles,
y un cuarto de hora fatal...
El amor... Yo bien quisiera
tener otra ley al pan
que cómo, pero esa joven
iba á ser víctima ya
de mi... indisciplina, y yo...
¿Qué quiere usted? Vi su afan,
la vi llorar de ambos ojos
en desecha tempestad,
y tirarse de las greñas,
y romper el delantal...
Ella hermosa y afligida,
yo que soy un mazapan...
En fin... ¿Qué remedio? Fue
preciso capitular.

Doña Rosalía

¡Dejarme por una zafia
cocinera...

Lorenza

  Bien; ¿y qué hay?
Cocinera, pero M*

Don Toribio

  Tente.
Déjame á mí contestar.
Casarme yo con usted
era... una arbitrariedad.
De una señora á un lacayo
mayor diferencia va
que de un ex-lacayo... ¡pues!
á una... ¿Estamos? Cada cual
con su cada cual... y ahur...
(Al barón.) Dígala usted lo demas.

ESCENA XVI

(EL BARÓN DE NIEVA, DOÑA ROSALÍA, DON IGNACIO, CAMILA.)

Doña Rosalía

¡Villano! ¡Ruin! ¡Miserable!
¡Miren qué pago me da!
¡Ah! Si mi furor...

El Barón

  Terrible
es la lección en verdad,
aunque bien la has merecido*
Culpabas mi qué dirán,
pero...

Doña Rosalía

( Levantándose.)
  ¡No quiero sermones!

El Barón

Escucha...

Doña Rosalía

  Déjame en paz.
(Ne va por la izquierda dando un portazo.)

ESCENA ÚLTIMA

(EL BARÓN DE NIEVA, CAMILA, DON IGNACIO.)

Camila

¡Pobre tia!

El Barón

  ¡Incorregible!
Es inútil predicar;
porque el falso pundonor
y la necia vanidad
son males que con el tiempo
la razón suele curar,
mas quien pierde la vergüenza...
lio la recobra jamas.

Elenco vivo 10 personajes · 2,282 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
791259J1, J2, J3, J4J1 · esc. 1Doña Rosalía, Camila, Don Ignacio
408131J1, J3, J4J1 · esc. 3El Barón, Doña Rosalía, Lorenza
312127J1, J2, J3, J4J1 · esc. 1El Barón, Don Ignacio, Doña Rosalía
306123J2, J3, J4J2 · esc. 1El Barón, Don Toribio, Camila
19982J1, J2, J3, J4J1 · esc. 2El Barón, Camila, Doña Rosalía
14564J1, J2, J3J1 · esc. 1El Barón, Camila, Don Ignacio
6450J3, J4J3 · esc. 3Don Toribio, Juana, El Barón
4427J4J4 · esc. 12El Barón, Doña Rosalía, Camila
107J3, J4J3 · esc. 3Lorenza, Don Toribio, El Barón
32J2J2 · esc. 5El Marques, El Barón

Partitura métrica 34 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero
Acto segundo
Acto tercero
Acto cuarto

octosílabos 93 % · mixto 7 %

Expediente

Obra
El qué dirán y el qué se me da a mí
Jornadas
4
Personajes
10
Versos
2,282
Versificación
octosílabos 93 % · mixto 7 % medida por La Báscula
Fuente
archive.org: elqudirnyelqusem00bret_0_djvu.txt
Estructura
el-que-diran-y-el-que-se-me-da-a-mi.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, El qué dirán y el qué se me da a mí, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/el-que-diran-y-el-que-se-me-da-a-mi.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.