TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

El pro y el contra

1 jornadas · 7 personajes · 1,128 versos

Modo

Acto primero

(Personas: DOÑA JOSEFA; DON LUIS; CECILIA; DON JULIÁN; ROSA; DON SANTIAGO; DON AQUILINO.)

(La escena es en Madrid. El teatro representa un jardín con arbolado. A la derecha del actor, puerta con gradas que es la que conduce á lo interior de la casa. Una verja en el foro* Cerca del proscenio nn banco.)

ESCENA PRIMERA

(DON LUIS, DON JULIÁN.)

(aparecen fumando»)

Don Julián

i.VXiicho es venirte al jardia
dejando á Cecilia hermosa
por allá dentro.

Don Luis

  ¿Qué quieres!
Por fumar...

Don Julián

  Siendo tu novia
y prima nuestra ademas,
creo que esas ceremonias
son escusadas.

Don Luis

  Con todo,
no es razón que de una boca
salgan simultáneamente
la saliva y la lisonja
y entre humaradas horribles
palabras de miel y rosa.

Don Julián

Si te has de casar con ella,
mejor es que desde ahora
la acostumbres... Pero hablemos,
puesto que estamos á solas,
con la franqueza de hermanos.
¿Es cierto que te enamora
la primita?

Don Luis

  Sí, Julián.
No diré que es una loca
pasión la que me ha inspirado,
pero me gusta, que es de honra
y provecho esa muchacha.
Tiene unos ojos que roban
el corazón y un grace)o
singular. Es, como lodas
las doncellas de su edad,
frivolilla y caprichosa,
pero amable cual niiignua,
despejada como pocas,
aseada sin ser pobre,
rica sin ser orguUosa.

Don Julián

Y á mí me parece que es
una linda perinola
sin juicio y sin fundamento,
que ama.i. ¿qué sé yo...? Por moda.
Se cansó de las muñecas
y ya apetece otra cosa.
Quiere casarse, y no tanto
por complacerse á sí propia
con el nuevo estado, como
por causar envidia á otras.
Mas que salir de soltera
quiere el ruido de las bodas,
y las galas, y el ascenso
de señorita á señora.
Si tú eres el preferido
es solo porque te doblas
coa resignación humilde
á su voluntad despótica.
Créeme, y no estraues que yo
mejor que tú la conozca;
que yo sin pasión la juzgo,
y tú sin juicio la adoras.
No te cases, aunque ya
tienes dispensa de Roma,
que una vez echado el nudo
no habrá bulas que le rompan.

Don Luis

No puede ser imparcial
tu voto siendo notoria
tu aversión al matrimonio.

Don Julián

Es cierto. Me dan congojas
solo de pensar en el.
¡Es tan buena, es tan sabrosa
la libertad de soltero...
Conozco á tantas bribonas...

Don Luis

Tú llenes mala opinión
del bello sexo, y quien te oiga
no se casará jamas»
A la viva llamas loca,
á la sensible embustera,
á la bella peligrosa;
una te choca por alta
y otra le enfada por gorda.
En fin, ninguna le gusla...

Don Julián

No, que antes rae gustan todas,
y por eso cabalmente
no me caso.

Don Luis

  Si esa norma
siguieran todos los hombres...
En fin, allá te compongas
con tu sistema insocial,
que tal vez, aunque le elogias,
tiene mas inconvenientes
que el y"go T"^ mofas.

Don Julián

Luis, ya que el ciclo le inspira
esa vocación heroica,
no digo que no te cases;
pero antes, es un axioma,
mira lo que te haces, Luis;
que la mas perfecta moza
tal vez después de casada
es la caja de Pandora.
Míralo bien. Tú eres ¡oven,
y mugeres hay de sobra.

Don Luis

Aun no es cosa tan formal
que... Todavía lo ignora
su madre, y... Vamos, también
tengo yo acá mis zozobras...

Don Julián

Pues aun es tiempo. ¡Ojo alerta!
Mira, hermano, que no es broma
el casarse...

Don Luis

  Sí; pronielo...
j >..mtiAN. Pesa bien el pro y c' contra.

Don Luis

(Tirando el cigarro.)
Ella viene. Si quisieras...'

Don Julián

Ya; sí... ¡A ver cómo te porlasl

ESCENA II

(CECILIA, DON LUIS.)

Don Luis

Ya volvia yo á la sala,
pero pues vienes aquí,
me alegro...

Cecilia

(5e sienta en el banco suspirando.)
  ¡Triste de mí!

Don Luis

¿Qué te sucede? ¿Estás mala?

Cecilia

No.

Don Luis

¿Estás enojada?

Cecilia

  ¿Yo?
¿Con quién?

Don Luis

  Acaso conmigo.

Cecilia

No.

Don Luis

Sintiera...

Cecilia

  Que no, digo»

Don Luis

¿Con tu madre?

Cecilia

  ¡Dale! No.

Don Luis

¿Pues qué tienes? No comprendo
la causa de esa importuna
seriedad.

Cecilia

  No ha de estar una
á todas horas riendo.

Don Luis

En la mesa estabas loca
de contento, y ahora...

Cecilia

  ¿Qué?
Tengo esplin.

Don Luis

  Apostaré
á que es por una bicoca.

Cecilia

Por supuesto. Usted lo ha dicho.
Yo no sé lo que me pesco...
Tengo un genio muy sardesco...
Soy una loca, un mal bicho».

Don Luis

¿Pero, Cecilia, es posible...
¿Cuándo he dicho tal de tí?

Cecilia

Lo das á entender.

Don Luis

  No.

Cecilia

  Sí.

Don Luis

Perot»

Cecilia

  Hoy eslás insufrible.

Don Luis

Si mi aspecto te contrista,
yo me iré porque no creas».

Cecilia

Eso es lo que tú deseas;
eso. ¡Perderme de vista!
No. ¡Jamas! Pero... Soy franco:
esa estraña displicencia
me aburre... ¿Me das licencia
para sentarme en el banco?

Cecilia

¿De veras? Bien caben dos.
¿A qué pedirme permiso?
¿De cuándo acá tan sumiso...
Siéntese en gracia de Dios.

Don Luis

(Sentándose»)
Ea pues, mi bien; no haya
desazón. Si alguien te irrita,
yo no soy. Esa manita...

Cecilia

(Se la deja lomar.)
¿También la manita? Vaya.

Don Luis

Tras de llevar los azotes
te pido perdón. Soy loco.
á besarla la mano y ella la retira.)
¿No es verdad?

Cecilia

  ¡Ehí Poco á poco.
Besarla, no. ¡Y con bigotes!

Don Luis

¿Te asustas?

Cecilia

  No es que me asusto.

Don Luis

¿Por ventura te dan asco?

Cecilia

Tampoco.

Don Luis

  Sería chasco...

Cecilia

Es que no son de mi gusto.

Don Luis

Vaya; otro nuevo capricho...
Ya hace dos meses ó tres
que á todas horas los ves,
V hasta hoy nada me has dicho.

Cecilia

Primo, quien de veras ama
tii-ne la nariz mas fina,
y por instinto adivina
lo que no gusta á su dama.

Don Luis

Como el bigote es de moda
y eres tú tan elegante,
creí.o Me gnsta bástanle,
pero si á tí te incomoda»»
CECILIA» ¡Hacen la cara tan lacia
esas cerdas»»

Don Luis

  No baya pleito
por eso. Pronto me afeito».

Cecilia

¡Pues! Ahora no tiene gracia.

Don Luis

Rapado cual los carrillos
quede el labio delincuente.
Soy galán condescendiente...
y no reparo en pelillos.

Cecilia

No; asi estás mejor.

Don Luis

  ( ¡Qué cbinche!)

Cecilia

Otra dirá que son bellos
tus bigotes; pero en ellos
no seré, yo quien me pincbe.

Don Luis

( Enfadado»)
Pues bien; si nunca se acierta
con usted».

ESCENA III

(CECILIA, DON LUIS, ROSA.)

Rosa

  ¡Ay señorita!
No parece. ¡Pobrecita!

Don Luis

¿Cómo».

Rosa

  Ni viva ni muerta.

Cecilia

¡Ab! ¿Qué baré sin mi Celindal
¡Tan viva, tan juguetona...

Don Luis

¡Qué escucbo! ¿Ha muerto la mona?

Rosa

Se ha perdido. ¡Era tan linda...

Cecilia

Di ahora que no tenia
motivo para estar triste.

Don Luis

¿Pero por qué no dijiste...

Cecilia

¡Ay mi mona! ¡Ay mona mia!

Rosa

Se olvidó echar el candado
que afianzaba la cadena;
saltó el animal.»

Cecilia

  íQ"é pena!

Rosa

Y de uno en otro tejado.»

Don Luis

Bien; buscarla. Se pregunta...

Rosa

Se ha andado todo el cuartel,
y ¡nada!
  ¡Suerte cruel,'
La han robado, ó ¡ya es difunta!

Don Luis

¿Quién sabe si algún vecino...

Rosa

Aun va indagando su huella
y da dos onzas por ella
el señor don Aquilino.

Cecilia

Lo creo. Esta sí que es prueba
de amor, ¡y frió desden
es su premio!
  Yo también
á saber la triste nueva...

Cecilia

Era el cigarro primero
que estar en mi compañía.
¡Válgame Dios! ¿Quién podía
presumir...

Cecilia

  ¡Mal caballero!

Don Luis

Yo también si es necesario
la anunciaré por carteles,
y en los públicos papeles,
y avisaré al comisario...
¿Qué no haré yo porque halles
esa mona por quien mueres?
Hasta los ciegos, si quieres,
la gritarán por las calles.

Cecilia

Bien, muy bien! ¡Búrlale ahora!

Don Luis

Oh! No hay tal. De veras hablo.

Cecilia

Qué insulto!

Don Luis

  ¡Lléveme el diablo...

Cecilia

¡Oh!

Don Luis

  ¡Prima...

Cecilia

  Basta.

Don Luis

  ¡Señora!
¿Puedo yo volverme gato...

Cecilia

No la busques. Lo prohibo.

Don Luis

Pero, hija...

Cecilia

  No la recibo
de tí. Primero la malo.
Pero...
lo

Cecilia

  Me bas hecho una herida
que nunca podré olvidar.

Don Luis

¿Yo...

Cecilia

  No me vuelvas á hablar
en los dias de tu vida.
(5fi interna en el jardín, j- desaparece»')

ESCENA IV

(DON LUIS, ROSA.)

Don Luis

¡Tngrala! ¡Dejarme asi!
¿Qué dices de esa manía,
Rosa mia?

Rosa

  ¡Rosa mia!
¿Cuánto ha dado usted por mí?

Don Luis

¡Calle! ¿Tú también me sallas...

Rosa

Tengo honra.

Don Luis

  Pero...

Rosa

  ¿Está usted?
A otra parte con la red,
que yo no soy suplefaltas.

(Entra en la casa.)

ESCENA V

(DON LUIS, DON JULIÁN.)

Don Luis

I Oiga la tonta, la piierca...

Don Julián

(5a/e de entre los árboles riéndose.)
¡Bravo! ¡Lindo!

Don Luis

  ¿Quién se acerca...
¡Ah... Julián...

Don Julián

  Todo lo he oido:
¡y cómo me he divertido!

Don Luis

Tras de poner esa ingrata
mi sufrimiento en un tris,
la doncella alza la pata...

Don Julián

  ¡Pobre Luis!

Don Luis

¡La tal prima...! ¿Hay mas eslraiío
capricho?

Don Julián

  ¡Qué desengaño!
Ea, envíala á paseo.

Don Luis

Como soy que lo deseo;
pero sulVir que me plante
y luego un chisgaravis
de iDÍ se ria triunfanle...

Don Julián

  ¡Pobre Luis!

Don Luis

Y, ya ves..., se dosazona
cou razón, porque la mona
es alhaja.

Don Julián

  Sí; muy bella.
Hoy le ha postergado á ella,
y por cualquier chuchería
de Londres ó de París
¡mañana te arañaría,
  pobre Luis!

Don Luis

No, tiene buen corazón,
aunque mala educación»
Luego que yo la dirija
espero que se corrija...

Don Julián

¿Corregirse? ¡Ya va largo!
¡Ahi es un grano de anís!
Tan mimada...

Don Luis

  Sin embargo...

Don Julián

  ¡Pobre Luis!

Don Luis

Hoy es el dia de prueba.
Perdona que no me atreva
hasta mañana...

Don Julián

  Anda;bu5ca,
busca la mona. Es muy chusca.

Don Luis

No; que me lo ha prohibido.

Don Julián

Pues; y tú, fiel Amadís...

Don Luis

Yo...

Don Julián

Serás gentil marido.
  ¡Pobre Luis!

Don Luis

No creas que soy tan zote...
Hasta luego... (Yéndose.)

Don Julián

  ¡Ah! Sí... ¡El bigote!

Don Luis

¡Es tan leve sacrificio...
Yoy volando...

Don Julián

  Por tu juicio
no me atreviera yo á dar..

Don Luis

¿Cuánto.t»

Don Julián

  Seis maravedís.

Don Luis

:Eh! Pelillos á la mar.

Don Julián

  ¡Pobre Luis!

ESCENA VI

(DON JULIÁN, CECILIA.)

Don Julián

B'en merece ser marido
quien tales albardas sufre.
{Aparece Cecilia deshojando una rosa y pasean-
do hacia el proscenio^
Ya vuelve hacia aqui la prima
con rostro marchito y lúgubre.
¿Qué nuevo antojo... Tal vez,
disipada ya la nube
de su cólera pueril,
SP arrepienta y capitule.

Cecilia

¡Tú solo...! ¿Y Luis?

Don Julián

  Se ha marchado»
pálido como el azufre,
hicho un ti{;re, un basilisco...

(La haré rabiar con mi embuste.)

Cecilia

¿De veras? ¿Y contra quién..

Don Julián

Estraño que lo preguntes.
Contra tí. Le has despedido
por un motivo muy fútil,
según dice, y fatigado
de tantas vicisitudes,
tal corria hacia la verja,
que á poco no cae de bruces.

Cecilia

lie sido injusta: es verdad.
Tenia una pesadumbre,
y él lo ha pagado. No obstante,
yo espero que me disculpe
si me ama cual yo le amo.

Don Julián

Mucho temo que se frustre
tu esperanza.

Cecilia

  ¿Sí? ¿Por qué?

Don Julián

Porque se fue Iiacíenclo cruces
á esta casa y con tal aire
que quizá no le salude
otra vez.

Cecilia

  ¿Será posible...

Don Julián

Harto será que no ajuste
el primer coche que encuentre,
sin que facciosos le asusten,
y se largue de un lirón
á Alcalá de los Gazules.

Cecilia

jAh! El dolor me mataría.
Es preciso que le busques
y le digas de mi parte...

Don Julián

¿Qué le he de decir? ¿No cumple
tu voluntad?

Cecilia

  ¡Eh! ¿Quién loma
lan á pechos... Yo no supe
lo que me dije. ¡Por Dios,
dile que vuelva...

Don Julián

  Es inútil.
Si os reconciliáis el sábado,
de fé reñiréis el lunes.

Cecilia

Pero...

Don Julián

  En fin, yo no me mezclo
en cosas que no me incumben.

ESCENA VII

(CECILIA.)

Cecilia

¡Ah qué hombre! En su corazón
jamas ha ardido la lumbre
del amor. No es maravilla
que de mi pena se burle.
¿Qué haré? jMal haya mi genio!
Mal hayan mis prontitudes...
¿Y permitiréis, Dios mió,
que en un dia se acumulen
para mí tantas desgracias?
Amaba á una mona, y huye;
amaba á un hombre, y me deja;
y era tal ya mí coslnmhre
de partir entre los dos
halagos, riñas y dulces,
que de esta hecha caigo mala
y no lIe5»o al raes de octubre.
jOh! ¡Vuelve, mónita, vuelve!
Si á mi hogar te restituyes,
te vestiré de otlalisca
con damascos y tisúes.
Vuelve, amante de mis ojos,
y en coyunda indisoluble...
(Aparece por la verja don Luis dirigiéndose al proscenio.) ¿Qué veo? Él llega... Otra vez
mi astro de ventura luce.

ESCENA VIII

(CECILIA, DON LUIS.)

Don Luis

¿Se te ha pasado el enojo? f

Cecilia

Sí, mi bien, mi amor, mi gloria^
y al traerlo á la meiyioria,, i',y
confieso que me sonrojo.:.• '•».< ity f
Perdona, mi Luis, perdoi^fi,
que te ofendí á mi pesar.
¿Podria yo vacilar I
entre un hombre y una mona?
¡Cuál ha sido mi dolor
oyendo á tu hermano aqui ÍV
que te alejabas de mí
trocando en saña el amor!
¿Y es posible que de un trote
pensabas irle, inhumano...
¿Qué veo? Mintió tu hermano.
¡Te has afeitado el bigote!
¡Qué sorpresa! El bribonazo
te tiene envidia y me engaña.
En premio de tal hazaña
¿qué haré yo... Darte un abrazo*
  (5e abrazan.^

Don Luis

¡Mi bien! No haya mas contienda..

Cecilia

No; que luego amor lo llora.
¡Ah! Yo te hago desde ahora
propósito de la enmienda.

Don Luis

¿Y me querrás solo á mí?

Cecilia

¿Lo dudas? No seas niño.
¿En quién mejor mi cariiío
puiliera emplear que en tí?

Don Luis

Manda el alma que lo crea,
pero me da mil afanes
esa nube de galanes
que sin cesar te rodea.
Sobre todo, el de la mona;
don Aquilino Carranque.
Sentiré que me deshanque
tan ridicula persona.

Cecilia

Por mas que gima y se queje,
no temas...

Don Luis

  Tampoco trago
de buen gesto al don Santiago»

Cecilia

¡Ba!,.

Don Luis

  Tu madre le protege.

Cecilia

Mi madre as voto de amén:
á nadie dice que no;;
mas lo que la -diga yo,
eso hará; lo sé muy bien.
Vamos á verla al instante*
Ella piensa que te estimo
con el afecto de primo,
no con el fuego de amante; ^,'y
mas yo la diré clarilo *?4
que el novio que me conviene
eres...

Don Luis

  Calla, que aqni viene.

Cecilia

Mejor. Me alegro infinito.

ESCENA IX

(CECILIA, DON LUIS, ROSA, DOÑA JOSEFA.)

Doña Josefa

¿Qué os hacéis en el javdiu?
¿Hoy no se va al Prado?

Cecilia

  No.

Doña Josefa

Haciendo tan buena tarde...

Cecilia

¿Dónde hemos de estar mejor?

Doña Josefa

Dices bien.

Cecilia

  Ahora, mamá,
tenemos que hablar las dos...
Luis es de casa. No importa
que oiga la conversación.

Doña Josefa

¿Qué quieres?

Cecilia

  Quiero casarme.

Doña Josefa

Bien. Sea en gracia de Dios.

Cecilia

Supongo que usted me deja
el derecho de elección.

Doña Josefa

Es muy justo, porque al fin
tú has de casarte; no yo.
No obstante, debes tomar
mi consejo...

Cecilia

  En eso estoy.
Hágame usted de mis novios
una exacta relación.

Doña Josefa

Uno es, y yo le confieso
que su apasionada soy,
don Juan Crisóstomo Rubio,
Barreneche y Albornoz,
fiscal...

Cecilia

  No quiero fiscales.
La toga asusta al amor.
En mis brazos sonaría
algún horrible complot;
respondiera á mis halagos:
otro si.., — Por cuanto vos...;
Y en mi acción mas inocente
vería un crimen atroz.

Doña Josefa

Me convenzo.

Don Luis

  Despedido...
y autos.

Doña Josefa

  Don Blas Obregon,
teniente de granaderos, a-
¡Gran nobleza y gran valor!

Cecilia

¿Militares? ¡No eu mis días!
ó eii Madrid qm'cl;! me eslov;
<>, nueva aniazuita, sigo
la suerte del balalloti.
Si me quedo, me súmelo
á viudii triste y precoz;
si le si<r.o, ¡qué <le alanés!
Sobre un burro mn talón,
calado el mugriento gorro
de inilcfiíiido col-i:,
con 'dos plumas qui- parecen
emblema de la nación;
pues, ambas á dos pelonas
y tercas ambas á dos,
cuando una dice que sí
su iierniana dice que no;
á merced de un asislente,
sin abrigo y sin ración,
V espuesla siempre á apearme
j)or las orejas... ¡qué honor...!,
perdiera mi juvenlud
por esos trigos de Dios.
¿Y qué sería si presa
del faccioso vencedor...
Vano fuera paia mi honra
pedir capitulación,
que no se habla de mugeres
en el tratado de Elliol.

Doña Josefa

No babia yo dado en eso.
Soy de tu misma opinión.

Don Luis

Calabazas al teniente.

Doña Josefa

El que á proponerle voy
menee la preferencia.
Es un dige, es un primor
don Anuiliiio Carran(|Uf.
¡Qué apacible condición!
¡Qué fino, qtié currutaco!
Yaya, es la nata y la flor...

Cecilia

No pase usted adelante.
Confieso su periecciün
para locar el vio'in,
para bailar la gulup.
Pero es muy afeminado;
y no me remedio yo,
madre mia, con maridos
de quincalla y de charol.

Doña Josefa

Bien dices. Su robustez
no es gran cosa. Aquella tos...

Don Luis

Desahuciado y otro al puesto.

Doña Josefa

Bien. Don Santiago Querol,
propietario y fabricante,
es todo un hombre de pro.
De propósito he dejado
para el ultimo...

Cecilia

  Al peor.
Metódico y calculista,
esclavo de su reloj,
de todos mis pensamientos
pedirá cuenta y razón.
Me sisará receloso
hasta los rayos del sol.
Por ahorrar un dependiente
me pondrá en el mostrador,
ó me tendrá almacenada
como un fardo de algodón.

Doña Josefa

¡Y es verdad...! Bien dijo el otro:
mas ven cuatro ojos que dos.

Don Luis

Cero, y van cuatro.

Doña Josefa

  Pues, hija,
ya el catálogo finó.

Cecilia

El de usted; pero no el mió.

Doña Josefa

Pues no acierto, como soy
Josefa... Ya te he nombrado
á todo bicho varón
que entra en mi casa. — A no ser
que tus primos...

Don Luis

  ¡Voto á brioí!...
Los primos ¿no somos hombres?

Doña Josefa

Ya caigo... ¡Buena elección!
Y todo se queda en casa.
¡Pobre Julián! Yo le doy
desde ahora...

Cecilia

  No es Julián.

Doña Josefa

¿No es Julián?

Cecilia

  Es Luis.

Don Luis

  Soy yo.

Doña Josefa

Mejor. ¿Y cuándo la boda?

Don Luis

Por mí que se firmen hoy
los contratos.

Cecilia

  Bien.

Doña Josefa

  Corriente.
¿A qué hora?

Don Luis

  A la oración.

Doña Josefa

¿Si? Pues voy á preparar...

Don Luis

Yo también corro veloz...
Cite usted al escribano:
yo á los testigos...

Doña Josefa

  Sí; voy...

Cecilia

(A su madre»')
Oiga usted...
  (^ don Luis,) Espera un poco...
(Habla aparte con su madre,)

Don Luis

(¡Esto es hecho! Amor triunfó.
Seré feliz...)

Cecilia

  Tome usted
la llave del locador.

(Da una llavecita á su madre y esta entra en la casa»)

ESCENA X

(CECILIA, DON LUIS.)

Cecilia

Serás mi esposo. ¡Qué dicha!
Verás con qué gusto bailo
esta noche...

Don Luis

  ¿^^y Ijaile ^n casa?

Cecilia

No. En casa de don Hilario...

Don Luis

Si tú no bailas no vives.

Cecilia

¿Qué quieres? Me ha convidado
don Aquilino...

Don Luis

  Bastaba
ser convite de ese trasto
para disgustarme á mí.

Cecilia

No es justo...

Don Luis

  Es que, hablemos claros,
siempre eres lú su pareja,
y eso ya me va enfadando.

Cecilia

Suele dirigirse á mí,
y como con él me amaño
mejor que con olro...

Don Luis

  ¡Pues!

Cecilia

¿Te da zclos?

Don Luis

  Me da empacho.

Cecilia

Pues sácame tú á bailar
y verás como le planto.

Don Luis

A mí no me gusta el baile,
ni jamas...

Cecilia

  ¡Buenos estamos!
Ni quieres bailar conmigo,
ni sufres que luzca el garbo
con otro.

Don Luis

  Yo...

Cecilia

  Aqui tenemos
al Perro del Hortelano.

Don Luis

Pero...

Cecilia

  Pues una de dos:
contigo, ó con él.

Don Luis

  ¡Cuidado
que es manía...

Cecilia

  Mas ridicula
es la tuya. ¡Ingrato! ¡Ingrato!

Don Luis

¿Lloras?

Cecilia

  ¡Ni bailar me deja!

Don Luis

¿Pero á qué viene ese llanto?

Cecilia

Si asi me tratas de novio,
¿qué harás después de casado?

Don Luis

Tengo á ese hombre aulipalía...

Cecilia

No á él, sino á mí.

Don Luis

  Hazte cargo...

Cecilia

¡Ah! ¡Le he preferido á lodos
para que me Jé t'sle pago!

Don Luis

¡Por Dios, óyeme! No es falta
de amor: todo lo contrario.

Cecilia

Eslá nuiv bien. No iré al baile.

Don Luis

¡Oh!

Cecilia

  Mf enci-naré en mi cuarto»»

Don Luis

Vamos; no llores»»

Cecilia

  Mejor
sería entrar cu un claustro
que casarme con un hombre
tan injusto y tan tirano.

Don Luis

Basta. Baüa con quien quieras,
aunque á mí me lleve el diablo. —
Pero el vals..., Je ningún modo.

Cecilia

¡El vals que me gusla tanto...

Don Luis

Bien. Yo valsaré contigo.

Cecilia

¿Sí?

Don Luis

  Soy ágil como un sapo;
mas no importa. Aunque reviente,
no quiero verle en los brazos
de un títere.
  (^Saca la pelnca.)

Cecilia

  Me darás
sumo gusto... ¿Otro cigarro?
¡Qué vicio tan asqueroso!_
Bien: no le enfades. Ya guardo
la petaca<..

Cecilia

  Sí; y después...
¡Maldito sea el tabaco!
No es tan fácil desechar
costumbre de muchos aíios.
¿No? Dame esa cigarrera.
Pero muger...
  Yo lo mando.
(Con ternura.) Yo te lo su[>lico.

Don Luis

(Con un suspiro.) Toma.

Cecilia

Quiero saber lo que valgo.
O no vuelves á fumar,
ó contigo no me caso.

Don Luis

¿Q"^ be de hacer? Me gusta el humo;
pero prefiero tu mano.

ESCENA XI

(CECILIA, DON LUIS, ROSA, CECILIA SALE AL ENCUENTRO DE ROSA TOMA DE ELLA.)

(Jo que indicará el diálogo, y lo cubre con el pañuelo.)

Don Luis

(Hará de raí cuanto quiera;
sí. Soy un alma de cántaro.)

Cecilia

Muy bien. Ahora llévate eso.
(Z)a á Rosa la petaca después de tirar los ci-
garros.)

Don Luis

j Ah... qué lástima de habanos!

ESCENA XII

(CECILIA, DON LUIS.)

Cecilia

Luis mió, acabas de hacer
un gran sacrificio.

Don Luis

  Sí; algo...

Cecilia

Hé aqui mi recompensa.
  (Ze da un retrato.)
(Mirando con gozo la miniatura.) «
¡Oh ventura! ¡Tu retrato!
INIil veces lo he de besar.

Cecilia

Basta ya, que me estás dando
envidia...

Don Luis

  ¡Qué oigo! Pues ven...

Cecilia

(^Desviándose.)
Cuando nos case el vicario.
¡Taimada! — Será razón,
aunque pierdas en el cambio,
que yo le oirezca también
mi imagen...

Cecilia

  Es escusado.
Ya la tengo.

Don Luis

  ¿Cómo...

Cecilia

(Enseñándole otro retrato.)
  Mira.

Don Luis

¿Pues quién... ¡Oh sorpresa! ¿Cuánclo...

Cecilia

¡Te admiras! ¿No sabes lú
que amor sabe hacer milagros?
Ya ha tiempo que de orden mia
se»uia un pintor tus pasos.

Don Luis

¡Qué escucho! ¿Será posible...

Cecilia

Oro, paciencia y trabajo
¿qué uo alcanzan?

Don Luis

  ¡Dueño mío!

Cecilia

Luis, ¿me perdonas el rapto?

Don Luis

¡Perdón me pides, y el júbilo
me enloquece!

Cecilia

  Si este rasgo
no es prueba de amor...
  Sí; hermosa.
(Y yo vacilé... ¡Insensato!)
Voy á citar... Cada instante
que la ventura retardo
de llamarte mia, un siglo
se me hace. Vuelvo volando.

(Besa tiernamente la mano á Cecilia y vase por la verja»)

ESCENA XIII

¡Mi pobre Luis! Está loco.

Mucho le quiero, y es justo...,

aunque á veces me da gusto

hacerle rabiar un poco.

ESCENA XIV

(CECILIA, DON SANTIAGO.)

(Don Santiago viene de la casa.)

Don Santiago

Á los pies de usted, Cecilia.

Cecilia

Ahur, don Santiago.

Don Santiago

  Al fiu
la hallo á usted en el jai'din>
jBucno! Y lejos la familia...
Mejor. La hermosa á quien amo
es usted:;i la hora de esta
no he recibido respuesta
á mi instancia; y la reclamo.

Cecilia

Pero...

Don Santiago

  Un hombre como yo
jamas el tiempo malgasta,
y usté ha tenido el f^ie basta
para decir sí ó no.
Aunque ei alma na* destroce
la contestación que busco...

Cecilia

(¿Se ha visto amante mas brusco?)

Don Santiago

(Mirando su reloj.)
Ahora son las cinco y doce...

Cecilia

¿Y eso qué me importa á mí?
Vaya, que es cosa de risa...

Don Santiago

HiJT, usted no tendrá prisa;
lo entiendo; pero yo sí.
¡Vlaíiaña parto á Valencia,
y sin que se|)a mi suerte,
ya ve usted que es cosa fuerte
soplarme en la diligencia.
No tome usted, niña, á mal
mi urgencia. Si me hago el krda,
los momentos que yo pierdo
los ganará algún rival.
Y pues aborrezco el ocio
porque á Dios he de dar cuenta,
y ya sabe usted mi renta,
zanjemos este negocio.

Cecilia

¿Si creerá usted...

Don Santiago

  Ya estoy harto...

Cecilia

Que vivo desesperada,
y lloro...

Don Santiago

  No creo nada...
(Vuelve á mirar el reloj.) Pero son las cinco y cuarto.
Esta ocasión aprovecho
recelando alguna intriga;
y para que usted no diga
que un piiiial la pongo al pecho»»
CECitiA* Oiga usted...

Don Santiago

  Entre esos frutos
dar una vuelta resuelvo
y por la resptiosta vuelvo
en pasando ocho minutos.

Cecilia

No. Ahora mismo, sin ribete
ninj^uno, sin embarazo,
(^j4parece don Luis por la puerta de la verja») digo... (jAb! Luis...)

Don Santiago

  ¿Eh?

Cecilia

  Acepto el plazo.

Don Santiago

(^Mirando el reloj.)
Bien. — Las cinco y diez y siete.

ESCENA XV

(CECILIA, DON LUIS.)

Don Luis

Cecilia...

Cecilia

  A buena ocasión
llegas. (La ira me enciende.)
Don Santiago me pretende
y espera contestación.

Don Luis

Te habrá escrito. ¿A ver la carta...

Cecilia

No hay carta.

Don Luis

  ¿Cómo...

Cecilia

  Me ha hablado;
volverá aqui. De mi lado
ahora mismito se aparta.

Don Luis

¿Y por qué con Belcebú
no le has dicho ya que no?

Cecilia

No he de decírselo yo.

Don Luis

¿Pues quien?

Cecilia

  Td.

Don Luis

  ¿Yo?

Cecilia

  Tú.

Don Luis

  ¡Yo!

Cecilia

  ¡Tú!

Don Luis

Aunque un no jamas lúe grato,
si le oye de tí, tal cual;
mas decírselo un rival...
Eso es un asesínalo.

Cecilia

Su fatuidad es inmensa,
y merece ese castigo.
En fin, haz lo que te digo.

Don Luis

Pero separaos qué ofensa...

Cecilia

Como si fuera mi mano
mercancía valadí
me ha exigido el no ó el sí
con el reloj en la mano.

Don Luis

Es genio suyo, querida,
y si el amor que le inflama
le atosiga...

Cecilia

  Eso se llama
pedir la bolsa ó la vida.

Don Luis

Deja estar al don Santiago.
No turbe mi regocijo...

Cecilia

Despídele: yo lo exijo.

Don Luis

jVaya en gracia! ¿Y cómo lo hago?

Cecilia

De mi parte le dirás
que maridos de su laya
no me gustan; que se vaya
y no vuelva aqui jamas.

Don Luis

¿Y si luego hay desafio?
¿Y si obligado me veo...

Cecilia

Es un pobre hombre. No creo
que llegue la sangre al rio.

Don Luis

No lo digo por cobarde.
Sabe Dios que no lo soy;
pero...

(^Aparece á lo lejos don Santiago, mira el reloj jr se encamina al proscenio.)

Cecilia

  Allí viene. Me voy
á vestir, que se hace tarde.

ESCENA XVI

(DON LUIS, DON SANTIAGO.)

Don Luis

(¡Darme á raí tal comisión!
El antojo es como suyo.)

Don Santiago

Seiiorita, ya los ocho...
¡Ah! No es usted á quien busco.

Don Luis

Sí; usted buscaba á Cecilia...

Don Santiago

Sí, señor.

Don Luis

  Pues... yo la suplo.

Don Santiago

¡Oiga!

Don Luis

  Me ha dado un encargo
que con mucha pena cumplo.

Don Santiago

¡Calle! ¿Tenemos inlérprele?

Don Luis

Usted ha ajado su orgullo...

Don Santiago

Al grano, que tengo prisa.

Don Luis

No es usted muy de su gusto...,
y le hace á usted un agravio,
porque al fin...

Don Santiago

  Menos dibujos.
Sí, ó no. ¿Qué ha dicho?

Don Luis

  Que no;
y lo peor del asunto
es que le despide á usted
para siempre...

Don Santiago

  ¿A mí? ¡Qué insulto!
Calabazas... Bien. Yo pierdo
menos que ella; mas no sufro
que roe echen asi á la calle
como á un ladrón, ó al verdugo.
No puedo vengarme de ella...
porque es inuger; mas barrunto
que es usted el venturoso
que me ha arrebatado el triunfo,
y es preciso que me dé
satisfacción...

Don Luis

  No rehuso...
(¡Si lo dije!)

Don Santiago

  Muy bien. ¿Armas?

Don Luis

Florete.

Don Santiago

  Dos bien ngtidos
tengo en casa. Andando.

Don Luis

  ¿Ahora?

Don Santiago

El llanto sobre el difunto.

Don Luis

Mañana. Hoy tengo que hacer.

Don Santiago

Mañana tomo yo el rumbo
(le Valencia, y no me voy
sin venganza; con que, al punto»»

Don Luis

Mucha prisa tiene usted
de saludar el sepulcro»

Don Santiago

Sígame usted, y veremos
quién hace antes el saludo»
Es la cosa roas sencilla...
En menos de diez minutos
acabamos. Vivo cerca.
Mientras á mi casa subo
y bajo con los floretes
pasan cuatro, y digo mucho:
en otros dos nos plantamos
desde la calle del Burro
en las ruinas del convenio
de la merced: no soy zurdo;
usted no es manco; otros tres
prudentemente calculo
para que uno de los dos
viaje en posta al otro mundo.
Ea, vamos.
  (Mira el reloj.) Son las seis
menos cuarto, y tres segundos.

Don Luis

Digo que hoy no me acomoda.

Don Santiago

Eso es buscar subterfugios
porque usted me tiene miedo.

Don Luis

¿Miedo...? ¡Por Dios trino y uno...
Guíe usted. ¡Pronto!

Don Santiago

  ¡Volando!

(Asoma Rosa por la puerta de la derecha.)

Don Luis

¡Rosa...! Importa el disimulo»
(En alia voz.) El brazo.

Don Santiago

  ¡Ah! Si'... ¡Caro amigo...!
(Se dan el brazo y concluyen el diálogo yéndose hacia la verja.) ¡Cuántos habrá de este cuno,
que se hacen mil cumplimientos
y se aborrecen á dúo!

ESCENA XVII

Por este lado han de estar

aquellos cigarros puiost..

(Los busca por entre los árboles y y los va recociendo^ Es lástima que se pierdan ó los coja el zamacuco de Bartolo. A roí barbero le vendrán de perlas. — Uno. Bien. jOlro! Alli veo dos...)

Otro aquí... No hay mas. ¡Qué chusco

estará con uno de ellos

en la boca! — Él es un tuno,

un borrachuelo, un pelón...,

pero no hay otro recurso.

ESCENA XVIII

(ROSA, DON JULIÁN.)

(Don Julián viene de la casa»)

Don Julián

¿Por dónde andará esta gente?
A Dios, salada.

Rosa

  ¡Pues ya!

Don Julián

En casa no he visto á nadie:
ni á la madre angelical,
ni á la hija...

Rosa

  Es que las dos
poniéndose ahora están
de veinticinco alfileres.

Don Julián

¿Y mi hermano?

Rosa

  Poco ha
que salió con dun Santiago
del brazo.

Don Julián

  ¡Con un rival!
Mucho me admiro...

Rosa

  Presumo
que poco podrá tardan
Sí esta noche se ha de hacer
la cosa.t.

Don Julián

  ¡La cosa! ¿Cuál?

Rosa

¡Cómo! ¿No lo sabe usted?
Tenemos gran novedad.
Esta noche es el dichoso
contrato matrimonial.

Don Julián

¿Se casa al fin? ¡Malogrado
joven!

Rosa

  ¿Malogrado? ¡Quiá!
El hace su gusto...

Don Julián

  Él hace
una insigne necedad.

Rosa

¿Necedad porque se casa?

Don Julián

Por eso en primer lugar,
y en segundo por casarse
con mi prima.

Rosa

  ¿Pues qué mal
ha de estarle el ser marido
de moza tan linda y tan...
¿No gusta usted de su prima?

Don Julián

Tú me gustas mucho mas.

Rosa

¡Que si quieres...! A otro perro
con ese hueso.

Don Julián

  Sí tal.

Rosa

¡Usté á una pobre criada...

Don Julián

Te quiero, á fé de Julián;
y para darte una prueba
de mi cariño...

(^Intenta abracarla j Rosa le repele')

Rosa

  ¡Arre allá!
No me quiere quien no guarda
respeto á mi honestidad.

Don Julián

Un abrazo mas ó menos
¿que importa...

Rosa

{Con aire teatral»^ ¡Jamas! ¡Jamas!

Don Julián

¿Eh? ¿De quién has aprendido
ese tono sepulcral,
asi..., á manera de huérfana
de Bruselas? ¡Voto á San...
A un lado dengues postizos,
y déjate acariciar»
(píntenla abrazarla otra vez.)

Rosa

(Retrocediendo.')
Si es cierto que usted me quiere.«

Don Julián

Furiosamente.

Rosa

  Solo hay
un medio...

Don Julián

  ¿Cuál, vida mia?

Rosa

El vicario y el altar.

Don Julián

j Altar! ¡Vicario! ¿Qué has dicho?
¿Hablas con formalidad?

Rosa

Pues ¡qué! ¿se fij^ura usted
que sería yo capaz...
Quien su marido no sea
no abraza á Rosa Pascual»

Don Julián

¡A mí matrimonio! ¿Sabes
que has nombrado á Satanás?
¡Y vive Dios que la boda...

Rosa

Es que yo...

Don Julián

  Vete á fregar.

(Za vuelve la espalda y se pasea.)

Rosa

(Sofocada.)
Oiga usted; no soy fregona,
sino doncella...
  (Suena en la casa una campanilla.) ¡Ya van! —
De labor; y me he criado
en buenos pañales; mas...
la culpa es mia porque...
por la política y la...
¡pues! le he tratado á usted con...
tanta familiaridad.

ESCENA XIX

(DON JULIÁN.)

Don Julián

¡Bueno fuera que después
de tanto merodear,
sin doblar mi erguido cuello
á la coyunda nupcial,
una criaduela zafia
me hiciera al fin hocicar!

ESCENA XX

(DON JULIÁN, DON LUIS.)

(Don Luis trae la mano derecha vendada.)

Don Julián

D. JMhiKSí.iJ^olviéndose.)
  ¿Quién... Es Luis. ¿Qué veo?
¿Por qué esa roano vendada?
¿Estás... herido...?

Don Luis

  No es nada.
Gagecillos del empleo.

Don Julián

¿Á ver...

Don Luis

  Un leve pinchazo
que apenas rasgó el pellejo.

Don Julián

¿De veras?

Don Luis

  Mira: manejo
sin dificultad el brazo.

Don Julián

¿Algún duelo?

Don Luis

  Sí.

Don Julián

  ¿Con quién?

Don Luis

Con don Santiago.

Don Julián

  ¿El motivo?

Don Luis

Un antojo vengativo...

Don Julián

¿Tuyo?

Don Luis

  De mi dulce bien.
En vez de darle un sofión
quiso que yo se le diera.
El otro, que no es de cora,
me pidió satisfacción;
mas diestro, no mas valienle,
mi rival me ha herido, y ¡zas!
me ha desarmado, item mas y
y es milagro que lo cuente;
pero con cara de risa
mira el rtloj, pega un brinco
y esclama: <*¡seis menos cinco!
Ya basta. Abur. Tengo prisa."

Don Julián

¿Y después de tal desastre
te casas con esa arpía?

Don Luis

Deja, hombre, que todavía...
será lo que lase un sastre.
Quiero hacer la última prueba.
La has de decir...

Don Julián

  ¿Estás lelo?

Don Luis

Que tengo pendiente un duelo..*
A ver cómo oye la nueva.

Don Julián

Pero, hombre...

Don Luis

  De mi enemigo
pinta bien la saña atroz...
(^Cecilia lalarea dentro,) Ella viene. ¿Oyes su voz?
Me escondo. Haz lo que te digo.
(^Se oculta entre los árboles»)

ESCENA XXI

(DON JULIÁN, CECILIA, DON LUIS, EMPIEZA D OSCURECER.)

Cecilia

A Dios, Julián. ¿Y tu hermano?
Ya pronto va á anochecer
y si se han de celebrar
los contratos...

Don Julián

  ¡Cielos!

Cecilia

  ¿Eh?
¡Suspiras...

Don Julián

  Tú hablas de boda
cuando á estas horas tal vez...

Cecilia

¿Q<ié ocurre? IVIe haces temblar...
¿Qué es de tu hermano?

Don Julián

  No sé...
Con don Santiago me han dicho
que salió de este vergel
y que iban los dos furiosos
con trazas al parecer
de irse á batir...

Cecilia

  ¡Justo Dios!

Don Julián

Mi amigo Pepe Garcés,
que acertó á pasar entonces,
oyó hablar..»

Cecilia

  Hablar... ¿De que'?

Don Julián

De pistolas.

Cecilia

  ¡De pistolas!
¡Ay Virgen Santa! ¿Y después?

Don Julián

Tuvo intención de seguirlos;
pero pensándolo bien
prefirió buscarrae á mí...

Cecilia

Por Dios te pido que estés
a!a mira. No consientas...

Don Julián

Ya ves tú si yo querré...
Pero le he buscado en valde
y á don Santiago también.
Don Santiago lúe á su casa,
bajó un envoltorio...

Cecilia

  ¡Pues!
¡Las pistolas!

Don Julián

  ¡Ah! Se baten
como cuatro y dos son seis.

Cecilia

¡Triste de mí! — Aun será tiempo.
Por Dios, corre...

Don Julián

  ¿Adonde iré?

Cecilia

¡Qué flema! ¡Y eres su hermano!

Don Julián

Sí; pero...

Cecilia

  Pregunta...

Don Julián

  ¿A quién?
Ya es tarde.

Cecilia

  Si tú le amaras
como yo le amo...

Don Julián

  ¡Pardiez!
¡Me reconvienes ahora...,
cuando el riesgo en que se ve
quizá á algún capricho lu\o
le tiene que agradecer!

Cecilia

¡Ah! Tú me recuerdas... Sí...
Mi imprudencia, mi altivez...
Loca estuve. Yo el funesto
di'saño provoque.
Ahora lloro arrepentida...

Don Julián

¡A. buena hora!

Cecilia

  i^^Y «iwgPr
mas infeliz...

Don Luis

  (¡Prenda amada.')

(Mace un moviinicnlo para salir y don Julián le detiene»)

Cecilia

¡Mal haya, mal haya, amen,
mi locura...

Don Julián

  ¡Y si supieras,
desventurada, quién es
don Santiago... Si sucumbe
Luis, con esta serán diez
las muertes que pesarán
sobre su alma.

Cecilia

  « ¡San José
me valga!

(Intenta salir otra vez don Luis y le contiene Su hermano.)

Don Julián

  No le hay mas diestro
para la pistola que él.

Cecilia

¡Yo muero!

Don Julián

  A cuarenta pasos
hace añicos una nuez.

Cecilia

¡Ah!

(Se desmaya en brazos de don Julián» Don Luis sale precipitado d socorrerla.)

Don Luis

  ¡Favor! ¡Bien mió.»

Don Julián

  ¡Calla...

Don Luis

No puedo mas. ¡Qué interés...
¡Qué. amor... Vuelve, vida mia...
Yo te perdono...

Don Julián

  Delen
la lengua. Ya vuelve...
  (Cecilia suspira. Don Julián liace que su hermano se oculte otra vez.) Aparta.

Cecilia

¿Dónde estoy... ¡Cielos! ¿Por qué,
por qué á mis ojos la luz
aborrecida volvéis?
D. JUi.iABr.¿Quién sabe... Quizá el combate
se transija en el café.

Cecilia

Yo le seguiré á la tumba;
¡y oh si probarle mi fé
pudiera dando mi vida
por salvar la suya!

Don Luis

{y4 don Julián en voz baja, ja resuelto d
salir, pero viendo á doña Josefa se detiene.)
  ¿Ves?

ESCENA XXII

(DON JULIÁN, CECILIA, DON LUIS, DOÑA JOSEFA.)

Doña Josefa

¡Albricias!

Don Julián

  ¿Qué es eso?

Doña Josefa

Ya ha parecido. ¡Oh placer!

Cecilia

¿Mi Luis?

Doña Josefa

  ¡La mona!

Cecilia

  ¡Mi mona!
¡Qué dicha! Y... dígame usted:
¿quién la ha traído? El hallazgo
que me pida le daré.

Don Luis

(¡Medrados estamos!)

ESCENA XXIII

(CECILIA, DOÑA JOSEFA, DON JULIÁN, DON LUIS, DON AQUILINO.)

(D. AQuiL* (^Saliendo de la casa.))

(Yo reclamo el lauro y el prez de esta empresa. Sí, Ceciliai que hoy he sudado la hiél.)

¡Buen. Dios, lo que yo he corrido!

Y estando, ustedes lo ven,

delicado...

Cecilia

  ¡Qu^ fineza!

Doña Josefa

Eso es mas de agradecer.

Don Aquilino

don Julián.)
¿Creerá usted que vengo abora
desde la calle del PeZn.

Don Julián

¡Eh! ¿Qué me importa».

Don Aquilino

(yd Cecilia.) ¡El hallazgo!

Cecilia

Sí, sí. ¡Mi palabra es ley,
don Aquilino.

Don Aquilino

  Quisiera
pedir mas alta merced;
pero mis escasos méritos...,
mí natural timidez...
Por no abusar...

Don Julián

  (¡Mentecato!)

Don Luis

( ¡Mueble!)

Don Aquilino

  Me limito pues...
á que usted me dé á besar
su mano de rosicler.

Cecilia

Si mamá me lo permite...

Doña Josefa

Concedido.

Cecilia

  Bese usted.
(Presenta la mano j don yíquilino la besa.)

Don Aquilino

¡Oh júbilo!

(Se presenta don Luis ocultando la mano herida» Al verle da un grito Cecilia.)

Cecilia

  ¡Ah!

Don Luis

  Buen provecho.
Doy á usted mi parabién.

Cecilia

(Recobrada del susto.)
¡Eres tú! El novio... la mona...
¡Cuántas dichas á la vez!

Don Aquilino

(Suspirando.)
(¡El novio!)

ESCENA XXIV

(CECILIA, DOÑA JOSEFA, DON LUIS, DON JULIÁN, DON AQUILINO, ROSA.)

Rosa

  En la sala espera
el señor don Bernabé.

Doña Josefa

Sí; el escribano...

Cecilia

  Ha venido
á pedir de boca.
  Ven...

Don Luis

Puede» ustedes decirle
que se vayai..

Cecilia

  ¿Cómo...

Don Luis

  A píe,
si no ha traído carruage.

Cecilia

¿Qué oigo? ¿Te quieres volver
atrás...

Rosa

  Ya ha puesto en la mesa
media resma de papel...

Don Luis

Es inútil. Yo no puedo
firmar.!.

Cecilia

  ¡No puedes...! ¿Por qué?

Don Luis

(Enseñando la mano derecha»)
Porque estoy manco.

Cecilia

  ¡Dios mío!

Doña Josefa

¡Muchacho!

Don Aquilino

  ¡Qi^é horror!

Doña Josefa

  Traed
bálsamo.»

Don Luis

  No hay que asustarse.
Es un rasguño en la piel.

Cecilia

Respiro.

Don Luis

  Un aviso al novio...

Cecilia

¡Ah Luis...

Don Luis

  Que yo no echaré
en saco roto.

Cecilia

  ¿Qué quieres
decir...

Don Luis

  Lo vas á saber.
Eres muy linda muchacha;
cautiva el alma tu sal;
tu cara no tiene igual;
tu cuerpo no tiene lacha.
Mas fina que el pensamiento,
mas dulce que una colmena,
cantas como una sirena,
y bailas que es un contento.
Ta (ndole ps buena; sí lal,
pero, hablando con perdoa
de lia, tu educación,
dulce primita, es lata!.
Tú tres sensible...
  (Viendo que va d interrumpirle Cecilia.') Ten calma.
Pero tienes en verdad
tanta sensibilidad...
que no le cabe en el alma.
De aqui nacen tus arranques,
tu viveza sinajular,
y tu afición á bailar
con Aquilinos Carranques,

Don Aquilino

(Picado.)
¡Oiga...

Don Julián

(yi/ don Aquilino con imperio.)
  ¡Calle!

Don Luis

  Y tus caprichos
de carácter tan diverso^^
y andar tu amor taijt' disperso
entre hombres, dijeá y* bichos.
Te he sufrido mil desbarros,
y he podido sin enojo
sacrificar á tu antojo
mi bigote y mis cigarros;
mas con imperio absoluto
echarme á cuestas, sin viso
de razón, el compromiso
de matarme con un bruto;
y á fuer de amante leal
volver á tus pies lisiado
para verme postergado
á un asqueroso animal...;
esto pasa de castaiio
oscuro, esto es ya muy negro;
y de recibir me alegro
tan á tiempo el desengaño.
Nadie perfecto nació.
Sé que en la humana familia
mugeres y hombres, Cecilia,
tienen su contra y su pro;
mas si tu cuenta se ajusta
y á hablar claro rae resigno,
ni de tanto pro soy digno
ni tanto contra me gusta:
y pues te sobran amantes
mas indulgentes, mas bellos,
cásate con uno de ellost..,
y tan amigos como antes.

Don Aquilino

¡Ah! Si tan alta belleza
me admitiera por esposo*»
D. JULIÁN» (^Aparte á don Luis.)
¡Bravo, Luis!

Cecilia

  (Aqui es forzoso
sacar íuerzas de flaqueza.)
Es cierto; puesto en el fiel
pro y contra, declaro aqui
que ni él nació para mí
ni yo nací para él.

Doña Josefa

Bien dicho.

Cecilia

  , A bien que el casorio
no es para mí tan urgente.

Don Aquilino

Con todo, si usted consiente...

Cecilia

Queda usted de meritorio.

Don Aquilino

(^ fíosa.)
¡Por ella estoy en los huesos!

Cecilia

Quien lleva por hoy la palma
es ¡mi mónita del alma...!
Voy á comérmela á besos.

ESCENA ÚLTIMA

(DOÑA JOSEFA, DON LUIS, DON JULIÁN, ROSA, DON AQUILINO.)

Don Julián

i Anda bendita de Dios!
No sé yo, á fé de im parcial
entre ella y la mona..., cuál
es mas mona de las dos.

Elenco vivo 7 personajes · 1,128 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
373166J1J1 · esc. 2Don Luis, Don Julián, Doña Josefa
334166J1J1 · esc. 1Cecilia, Don Julián, Doña Josefa
19985J1J1 · esc. 1Don Luis, Cecilia, Doña Josefa
8425J1J1 · esc. 14Don Luis, Cecilia
5830J1J1 · esc. 3Don Luis, Don Julián, Cecilia
5831J1J1 · esc. 9Don Luis, Cecilia, Don Julián
2211J1J1 · esc. 23Doña Josefa, Don Luis, Don Julián

Partitura métrica 35 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero

octosílabos 83 % · mixto 17 %

Expediente

Obra
El pro y el contra
Jornadas
1
Personajes
7
Versos
1,128
Versificación
octosílabos 83 % · mixto 17 % medida por La Báscula
Fuente
"archive.org: elproyelcontraco00bret_djvu.txt"
Estructura
el-pro-y-el-contra.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, El pro y el contra, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/el-pro-y-el-contra.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.