TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

El cuarto de hora

5 jornadas · 5 personajes · 2,586 versos

Modo

Acto primero

(Personas: CAROLINA; DOÑA LIBORIA; PETRA; ORTIZ; MARCHENA.)

(La escena es en Madrid. El teatro representa una sala baja. En el foro habrá una roja con vista al jardin. Una puerta á la derecha del actor, otra d la izquierda: la primera es la (¡nc da entrada á los que vienen de la calle, y ambas sirven de comunicación á otras piezas interiores. Entre otros muebles decentes habrá una mesa con recado de escribir.)

ESCENA PRIMERA

(or.Tiz. (Aparece escribiendo.))

(Ya está el último ferreto. Catorce versos rabal os. — Siulo. — ¡Tres (lias mortales para hacer nn mal soneto! ¡Soy fatal! Cuando los fragua por vano antojo mi menle y el corazón no los siente, hago yo versos como agua; ¡y hoy, amor, nada me insfíiras cuando declararme quiero! ¿Qué mucho? Eres verdadero y los versos son mentiras. ¡Rima impertinente! ¡Ripio! [Borrando. Que sea yo tan inepto!) (Medita un inslanle y luerfo escribe.) (Ya está variado el concepto. Leamos desde el principio. [Lee.) «Taño fuera escusar vuestros enojos sellando respetuoso el labio mió. que revelan mi ardiente desvario. lenguas de amor, los afanados ojos. Solo espero desdenes y sonrojos en premio de entregaros mi alhedrío: que, en voz de flores, el destino impio ciñe á mi porvenir duros abrojos. AI menos, si el amor de que me acuso es crimen para vos, bella señora, la merecida pena no recuso. Sola una gracia mi humildad iin|)Iora:

Doña Liboria

  Í:í\j
conceded nna lágrima á mi mueile
y al espirar bendeciré mi suerte.»
jQue frialdad! Versos flojos,
iorzada y trivial la rima.
¡Puerilidad! Me dan grima
las llores y los ahrojos.
Y esa lágrima que pido...
¡Sandez!... Se reirá de mí. —
¿Qué corrección cabe a(|iii?
  (Itttsfja y lira el papel.)
Esta. — ¡Trabajo perdido! — (Se levanta.)

Doña Liboria

Mas con suerte tan escasa
¿quién me m;mda á mi (juerer
á esa divina mugcr?
No, no. Huyamos de esta casa.
Lejos de su imagen bella... (Se delienc.)
I Cobardía! ¡Hisparate!
Prefiero que ella me mate
á morir ausente de ella.
Cuento por seguro el no,
que el incomparable becbizo
de su cara no se bizo
para un pobre como yo. —
Mas guardar dentro del pecho
el amor en que me abraso
cuando compasiva acaso...
Yo me declaro: esto es hecho. (Se sietila.)
Tomemos otra cuartilla.
(Medilando.) Ya (¡ue el soneto no prueba,
adoptemos forma tmeva.
Mejor será una letrilla. —
Asi... en lenguaje sencillo
que mi humildad maniüeste
y en versitos cortos... Este
ha de ser el estribillo.
  (Escribe, luego medita, vuelve á escribir, después borra lo escrito, y todo ocupado en su composición, no repara en quién entra ó sale, ni en nada de lo que fiasa á su inmediación.) OnXIZ. PETIIA.

Petra

(Allí está, y según la traza
acabando está las coplas
que empezadas dejó ayer,
y yo examiné curiosa.
No le quiero decir nada
ni interrumpirle en su obra,
que es tan corto el buen Ortiz.,
Y por cierto que no es propia
de este siglo su modestia.
Con tan gallarda persona
bien pudiera declararse
escusando ceremonias;
bien pudiera conocer
que lio soy yo una leona.
¡Oh! X no ser por mi decoro...)

Ortiz

(Ya está la primera estrofa.)

Petra

El es del estado llano
y no tiene ejecutoria
como yo; pero el amor,
que sabe igualar las chozas
con los palacios...

ESCENA III

(ORTIZ, PETRA, MARCHENA.)

Marchena

  ¡Muchacha!

Petra

¿Cómo muchacha!...

Marchena

  Perdona.
Este apelativo no es
de menosprecio en mi boca.
Aludo á tu juventud.

Petra

No soy ninguna pindonga.

Marchena

¿Quien dice tal?

Petra

  Me he criado
en buenos pañales.

Marchena

  ¡Oiga!

Petra

Y aunque la ingrata fortuna
me tiene humillada ahora,
soy quien soy.

Marchena

  Estoy en eso.

Ortiz

(¡Sudando estoy cada gota!...)

Petra

Si hoy sirvo de camarera,
mi ahuela doña Leoncia
tuvo tres |)or taita de una;
))ero rodando la bola
vino nuestra casa á menos...

Marchena

(¡Qué iniperlinente!) Son cosas
del nmndo, amable Petrila.
Una comedia famosa
lei yo que se intitula:
«La mas ilustre fregona. »

Petra

Aun esa comparación
es inexacta, injuriosa;
que yo no friego.

Marchena

  Lo sé. —
¿Han salido las señoras?

Petra

Como mi madre nmrió,
y quedé huérfana y sola,
y no me daban trabajo
en el corte de la tropa,
y aunque una cosa tres guantes
al dia, no hay para sopas...

Marchena

líasta. Entiendo. — Carolina...

Petra

Y como una al íin es moza...

Marchena

Y buena moza.

Petra

  Mil gracias
por el favor.

Marchena

  No es lisonja;
y si yo fuese guantero,
por ti baria bancarrota,

Petra

Señor de Marchena, usted
n)e tutea, y es muy poca
consideración...

Marchena

  No tal.

(Por Dios, que ya me encocora.)

Petra

Si es cariño...

Marchena

  Por supuesto.

Petra

Pues siendo asi. á mucha honra.

Marchena

En iin, ¿no podré saber
si el bien (jiie el alma inc roba
está visible?

Petra

  Ha salido,
y también doña Liboria.

Marchena

¿Leyó mi billete?

Petra

  Sí.

Marchena

¿Con placer?

Petra

  Como una loca
se reía.

Marchena

  Buen agüero.
Otra carlita amatoria
te liabrá dado para mi.
Papel de color de rosa...

Petra

No. Me lia diclio verbalmente
que autoriza á usted en l'orma
para que escriba cu su álbum
lo que guste.

Marchena

  Pues me adora.
No liay mas (|uc hablar. ¡Si lo dije!
Cuando licencia me otorga
para declararme...

Petra

  El álbum
está aqiii.
"Toma el que liabrá sobre un velador, y lo entrega d

Marchena

  Como yo ponga
los ojos en mía niña
y diga: aqui ha de ser Troya,
no hay remisión.

Petra

  ¿Es usted
andaluz?

Marchena

  Hijo de Ronda.
Pero aun no te he dado albricias
por nueva tan venturosa,
y es fuerza...

Ortiz

  (jTanto borrar!...
Esto ya es un mapa. )

Marchena

  Toma.

Petra

¿Qué se entiende... ¡A mi dinero!...

Marchena

Mira bien. ¡Es media onza!
No |)ienses que son dos cuartos.
i'etr.x. ¿Quién le pide á usted limosna?

Marchena

No es mi intento...

Petra

  ¿Asi se ultraja
á una mnger de mi estofa?

Marchena

Yo no creí...

Petra

  ¿Sabe usted
que soy de sangre infanzona?
¡Dios raio! ¿Tanta ignominia
reserváis á Petra Alfonsa
Sainz de Barrientes?

Marchena

  ¡Barrientos!
Parece que pide escoba
el apellido.

Petra

  ¡Otra injuria!
¡Otro insulto! ¡Hace usted mola...

Marchena

^Ni pensarlo. Tu abolengo
es celebrado en las crónicas;
pero tiene anomalías
singulares nuestro idioma.
Abora bien, Petra del alma.
ya que has dado en ser (ilósola
y haces ascos al dinero.
acepta, como memoria
de amistad, esta sortija.

Petra

(Tomándola.) i Vaya! Eso no me sonroja,
Una prenda de amistad...

Marchena

O de amor, si te acomoda.

Petra

(Dengosa.) \Sayá\...

Marchena

  (Para un episodio
puede pasar, aumiue tonta. )

Petra

Siento, señor de Marchena,
no dar á usted otra joya
en cambio de la sortija,
mas la funesta derrota
de mi rico patrimonio...

Marchena

¡Eh!...

Petra

  Mi padre, que esté en gloria,
tuvo un pleito muy ruidoso,
y el tribunal de la Rota...

Marchena

¡Oh!...

Petra

  Pero antes de ese pleito,
que lo perdimos con costas,
mi tio don Baltasar
Malsonado y Escalona...

Por Dios. I'elriía, por Dios;
ya me contarás lu historia
mas despacio. Ahora... ya ves,
la mia es la (pie me importa.
Voy á trasladar al alhnm
la pasión que me devora.

Petra

¡Ah! la niña quiere versos.

Marchena

¿Qué dices?

Petra

  a toda costa.
Ya olvidaba su mandato.

Marchena

¡Pues digole á usted (pie es droga!
Para mí están en vascuencti
las reglas de la prosodia.
INi sé lo que es consonante,
ni nunca las vi tan gordas. —
Mas ¿quién se apura por eso?
Cojo las primeras coplas
(pie vengan á cuento y ¡zas!
en dos minutos se copian;
ó vóime al café del Principe,
y mientras hcbo una copa
de Jerez, cualquiera prójimo
me improvisa una salmodia.

Petra

Quieto, que sin ir tan lejos
tendrá usted quien le componga
cuantos versos necesite.

Marchena

¿Sí? ¿Quién?

Petra

  Aquel joven.

Marchena

  ¡Hola!
¿Y qué hace aquí ese... amanuense?

Petra

ÍEs como de casa. Cobra.
adniinistra... Hace ocho días
le encargó doña Liboria
lodo ese tegemanege
que no entendemos nosotras.
Come y duerme todavía
en casa de su patrona...

Marchena

Bien...

Petra

  Pero aquí le tenemos...

Marchena

Bien, sí...

Petra

  Casi á todas horas.
Es mozo de mucho rnérilo.

Marchena

No dudo...

Petra

  Pero con poca
suerte.

Marchena

  Ya.

Petra

  También diluija.

Marchena

Lo de dibujante sol»ra.
llágame versos...

Petra

  ¡Qué lindos
los escribe!

Marchena

  ¿Si?

Petra

  I\Ie cüiisla.
Como que ayer principió
unos para mí...

Marchena

  ¡Bribona!...

Petra

y apostaría á que eslá
concluyéndolos ahora.

Ortiz

(Haciendo pedazos el payat.)
(Esto es insulso, prosaico,
deleslable.)

Marchena

(.1 Petra.) ¡Con qué cólera
los rom|)e! Si eres su musa,
no es mucho lo que le soplas.

Ortiz

(Cavilando.) (Me consumiré en silencio.
ó recurriré á la prosa.)

Marchena

No espero mas. Yo le embisto..
(A Ortiz orercdndose.) Perdone usted si me tomo
la libertad... (¿Quién ha visto
un poeta mayordomo?)

Ortiz

(Levantándose.) Caballero... (Es mi rival
el andaluz.) Servidor...

Marchena

Si usted no lo loma á mal,
voy á pedirle un favor.

Ortiz

En lo que de mi dependa...

Marchena

Otro tanto ofrezco yo. —
Quiero servir á una [¡renda
que mi garbo conquistó.

Ortiz

¿Y en eso yo...

Marchena

  Carolina
se ha decidido por mi.

Ortiz

(¡Cielos!)
  ¿Verdad que es divina?
... Si.
  ¿Tengo buen gusto?
  ...Si.
En pruel)a de que transige
me cuvia este álbum...
  (¡El suyo!)
Y en él consiente... y exige
que me declaic su cuyo.
Ya me declaré ayer tarde,
y anteanoche en el Liceo,
pero quiere hacer alarde
sin duda de su trofeo.
¡Oh! Debe estar muy nfana...
(¡El fatuo!...)
  No es vanagloria;
pero mas de una cristiana
ha de envidiar su victoria.
Bien; ¿y á qué asunto...
  Es el caso
que esa muchacha, ó demonio,
pide flores del Parnaso
en señal de matrimonio;
mas yo, que soy buen ginete,
y elegante como Adonis,
y tiro bien al florete,
y bailo por diez Taglionis,
y si me visto de majo
y añilo de bioma y de chunga,
uo hay moza de barrio bajo
que no admire mi sandunga;
yo, bravo toreador.
<pie á Montes me dejo en zaga
y soy la nata y la flor
del circo de Fagoaga;
yo tan hábil, tan esperto
como el (pie mas en la villa, —
¡admirese usted! — no acierto
á hacer una redondilla.
¡Valiente cosa...
  Ahora bien,
señor de... (A Petra.) ¿Su gracia?

Petra

  Olliz.

Marchena

Yo &é que oii tin sonlianieii
puede lisié Fiacerine ícliz.

Ortiz

¿De que suerte?

Marchena

  ConjpoiiíenJo
los versos que necesifo.

Ortiz

Dispense usted. Yo no entiendo...

Marchena

No se Iniga usted el chiijuito.
Aunque nej,Mrlo prociM'a,
yo sé l»ien ([iie usied coplea.
Esta niña lo ase;íiira.
¿uniere usted dejnila fea:'

Petra

(Cun monada.) V si algo mi influjo valr*,...

Marchena

( Con malicia.);,Oye usted? ¡Me recomienda!

Ortiz

¡Con bravo influjo me sale! )

Petra

Ruego á nsted que condescienda.

Ortiz

¡Oh! es difícil resistir
á tal recomendación,
pero...

Petra

  (No hay mas que decir.
Ya es mió su corazón.)

Marchena

Ea, ya no admito escusa.
Eso se hace en ])reve rato;
y si sopla hien la musa,
cuente usted... No seré ingrato.

Ortiz

(Ofendido.) ¡Señor mió...

Marchena

  No. yo no hablo
con ánimo de injuriar.
(¿También ese pobre diablo
quiere aqui filosofar?)
Pero á fuer de amigo firme
agradeceré el versiculo.

Ortiz

(Irritarme es descubrirme
y hacer un papel ridículo.)

Marchena

(A Petra aparte.)
¿Cuál se hace de pencas! ¿Eh?
Dale otra embestida, perla.

Ortiz

(Me echarán y perderé
hasta el consuelo de verla.)

Petra

Hará usted los versos; ¿si?

Ortiz

Eso es ponerme en un potro.
No sé hacerlos para mi,
¿y he do hacorlos para otro?
(/I Mnrchena.) ¿Oye usted? ¡Alma novicia!
(A Orliz.) Con temor nada se alcanza.
Hágase usted mas justicia...
y no pierda la esperanza.
(¿Oué (]iierrá darme á entender?)
(A Morchena.) Si dio palabra de esposa,
airas no se ha de volver
porípio usted la escril»a en prosa.
Lo (pie es palabra formal,
todavía nt) la dio
  (Respiro.) Pero es igual.
Su mando seré yo.
Ella es algo coquelilla;
muchos adoran su encanto,
y no será maravilla
que vacile un tanto cuanlo;
mas ya que me dan auxilio
la tia y esta doncella,
si entra usted en el concilio
no hay remedio para ella.
No porque yo necesite
esas fuerzas auxiliares.
que entiendo el juego de envite
y no me arredran azares;
y un adagio que no miente
mi esperanza corrobora.

Ortiz

¿Cuál?

Marchena

  Toda muger viviente
tiene su cuarlito de hora.

Ortiz

(¡Hola!...)

Marchena

  ¿Y bien?

Ortiz

  ...Sí.

Marchena

  Hasta después.
Pondérela usted mi amor. —
Vivo en el número tres.
Allí espero el borrador.

(Vase. llevándose el álbum. ORTIZ. PETHA.)

Petra

Se ha qiiodndo usted confuso,
y ya comprendo el motivo.
j Animo! Ya no está en uso
el amor conleniplalivo.
No prive á usted del reposo
la dicha que otro homhre gana;
que si él es hoy venturoso
usted lo será mañana.
Hable usted; pruebe fortuna;
con gemir no se hace nada,
y no hay belleza ninguna
que sienta ser adorada.
¿Cómo se pondrán acordes
callando galán y dama?
En la casa de los bordes
el que no llora no mama.
Hablar para merecer
á ningún hombre desdora,
y ello... al fin... toda muger
tiene su cuartito de hora.

ESCENA V

(ORTIZ.)

Ortiz

Vaya, no es malo que Petra
lome ese interés por mí.
j Qué sagaz! j Cómo penetra
lo que está pasando aqui!
IJPoíie la mano en el pecho.)
¡Rara fineza en criada!
pues sin esperar propina...
Mas ¿si obrará la taimada
de acuerdo con Carolina?
¿Quién sabe si iré ganando
en su pecho algún influjo?
¡Está tan amable cuando
la doy lección de dibujo...
¡Ilusión! ¡Sueno! ¡Quimera!
No teniendo yo una cruz,
¿es tlable que me prefiera
al opulento andaluz?
¿No le ha dado orden espresa
de que en el alhum se esplique?

Pero,

él mismo lo confiesa, —

Ortiz

quizá en desierto predique.
¿Qué se escribe sino amores
en el alhuní de una hermosa?
y á cuarenta trovadores
no ha de dar mano de esposa.
Quizá periíiita mi estrella
que no cuaje ese pastel,
ó por inconstancia en ella
ó por fatuidad en él.
Si con se*^unda intención
le hago tirmar, por ejemplo,
en cada verso raniplon
una sandez como un templo...
¡Brava idea, singular!
Para eso ya tendré vena.
¡Cómo me voy á vengar
del caballero Marcheua!
¿Y si él advierte... No. no;
su orgullo le quila el seso;
pero las mugeres — ¡oh!
son muy linces para eso.
Leer mi adorada prenda
tanto concepto importuno,
y enviará ese fachenda
noramala, todo es uno. —
Le dará cara de palo;
si, mas mi suerte fatal...
¡Eh! por de pronto no es malo
quitar de enmedio á un rival.
Luego... ¿Quién sabe... Un capricho.
Quien la ocasión avizora...
Toda rauger. — él lo ha dicho,— «
tiene su cuarlito de hora.

Acto segundo

ESCENA PRIMERA

(CAROLINA Y DOÑA LiDOKiA. [Aparecen scniüdüs CU nn sofá.)

Doña Liboria

Ya lu veleidad me cansa.
¿Por qué entre tantos amantes
no te decides por imo?
Tienes veinte navidades,
eres rica y no eres fea:
ya es hora de que te cases.

Carolina

¿Y usted me lo dice. tia!
¡Usted que es mi única madre
ílesde que el funesto cólera
me condenó á lamentable
liorfanddd! ¿Tanto deseo
tiene usted de separarse...

Doña Liboria

No tal. Viviremos juntas.

Doña Liboria

Si tu esposo no es un cafre,
lo consentirá, que al fin
no soy yo tan intratable;
y pagarla mi escote,
que tengo renta bastante
para no necesitar
vivir á espensas de nadie.
Pero á mi me sobran años
y no me faltan acha({ue?.
Si mañana cierro el ojo...

Carolina

¡Vaya!... Tan fresca, tan ágil.
Muchas jóvenes pudieran
envidiar ese semblante.
y á pesar de los diez lustros...

Doña Liboria

Hasta San 3Iigucl arcángel
no los cumplo.

Carolina

  Auto en favor.
No faltarian galanes
que se llamaran dichosos...

[©.» LiB. ¡Ba! No digas disparates. A los quince años de viuda ¿habia de ser tan frágil... No. Pensemos en tu boda. Para la mia... ya es tarde.

Carolina

Para la mia es temprano.
¿Teme usted que se me pase
el tiempo?

Doña Liboria

  Mucho confias
en tu hermosura. ¿Y no es fácil
que una fluxión la marchite
ó (|ue un divieso la ultraje?
No busques novio perfecto,
que los hombres no son ángeles,
y pues ¡\Iarchena te adora
y merece en mi dictamen
ser preferido...

Carolina

  ¿¡\ínrchena?

Doña Liboria

Buen mozo, de ilustre sangre,
rendido como un Gaiféros,
y de tan bello carácter...

Carolina

¿Conque usted le elegiria...

Doña Liboria

Yo estoy fuera de combate;
mas siendo tú, le eligiera
sin vacilar un instante.

Carolina

Confieso que se distingue
del impertinente enjambre
que me zumba en derredor,
y que entre tantos rivales
es el que miro con menos
antipatía. ¿Quién sabe...
IViede que le llegue á amar
algún dia y que me case
con él; — mas ¡sufra y espere!
Aun no ha penado bastante.

Doña Liboria

¡Qué orgullilo! Quiera Dios
que algún dia no lo pagues.

Carolina

¿No dicen que valgo tanto?
IMies bien; lo que mucho vale
mucho cuesta.

Doña Liboria

  ¡El arrapiezo!...
¡L.n nionuela!,..

Carolina

  Ellos nos hacen
allivíis. Pero el orgullo
no ps solo el que me retrae,
sino el temor. Son los hombres
muy taimados, muy falaces.
Cuando novios muy humildes,
y luego... ¡Virgen del Carmen!

Doña Liboria

¿Qué enliende de eso la trasto?
Mi difunto don Mekjuiades,
que Dios perdone, fue siempre
un sanio varón, un mártir.

Carolina

Algunos hay buenos; si,
pero otros son tan infames...
Al oir «marido» tiemblo
como si viniera el Draque.

ESCENA II

(CAROLINA, DOÑA LIBORIA, MARCHENA.)

Marchena

(A la puerta.) Señoras, si dan ustedes
permiso...,

Doña Liboria

  Él es. — Adelante.
Siéntese usted.

Marchena

(Preseulundo el álbum.) Me apresuro
á ofrecer este homenage...

Doña Liboria

(Tomando el álbum.)
j Es tu álbum! Este Marchena
es tan hno, tan galante...

Marchena

(Senláudose en una silla.)
Gracias. Carolina hermosa
desea que la declare
en el álbum mi pasión...

Carolina

l'ermita usted que le ataje.
El deseo era de usted:
solo ha habido de mi parle
condescendencia...

Marchena

  Enefeclo;
y la orden terminante
de hacer mi declaración
en renglones desiguales.
eslo es, en verso.

Carolina

  Es verdad.
Ln prosa es inaguantable
en un álbum.

Doña Liboria

  Ea, á un lado
cuestiones preliminares
y veamos esos versos.
¡También poeta! Es el diantre,

(Registra el álbum.)

Marchena

¿No lo he de ser, inspirado
por los ojos celestiales
de Carolina?

Doña Liboria

  ¿Son estos?

Marchena

Si: justamente.

Doña Liboria

  Escuchadme.
(Lee.) « A la hermosa Carolina,
á la bella de las bellas,
cuyos ojos son centellas,
cuya boca es purpurina,
cuyo talle es jaletina,
y cuya frente serena
abochorna á la azucena,
lino, fiel, firme y fogoso
ofrece mano de esposo
Pedro Nolasco ¡Marchena.»
(Hablando.) ¡Bravo! ¿Qué te han parecido?

Carolina

Son bonitos.

Admirables.

Marchena

(Con fatuidad.) Favor que usted me dispensa.
Es un inpromtii. Eso se hace
jugando.

Doña Liboria

  Es preciosa liipérbole
llamar jaletina al talle. —
«Fino, fiel, firme y fogoso.» —
Estas cuatro efes valen
un tesoro; y ¡con qué gracia,
para servir de remate,
con el nombre del poeta
coincide el consonante!
¡Si digo que es un juguete!
Usted quiere sofocarme.
Tu contestación será,
por supuesto, favoralile.
(|iic tantas pruebas de amor
no merecen im desaire; (Se levanta.)
pero te dará vergüenza
si está tu tía delante...

Carolina

No tal. ¡Si yo...

Doña Liboria

  V pues no creo

(jue Marchena so propase...)

Marchena

¡Vo, señora!

Carolina

  Pero. tia...

Doña Liboria

(Dejando el álbum sobre un velador.)
Mejor es (pie yo n)e marche.
A Dios. (Marchena se sienta en el sofá.)

Carolina

  Pero escuche usted...

Doña Liboria

Me voy, me voy. i\o te canses.
  ESCEINA lil.
  CAROLINA. MARCHE.NA.

Marchena

Pues se fue doña Lihoria
y nadie nos oye a(pii.
suene el supirado si
qne ha de colmarme áe gloria.
Ya esos ojos me lo animcian.
mal que le pese al recato,
pero me será mas grato
si los labios lo pronuncian.

Carolina

¿De veras? Sea usted franco. hí.í-'
¡Mis ojos lo diceu! ¿Eh?
¡Y en qué lo conoce usté?
¿En lo negro ó en lo blanco?!

Marchena

Eu la dulde simpatía...

Carolina

¡La simpatía está buena!
Mis ojos. señor Marchena,
no han dicho esta boca es mía.

Marchena

¿Volvemos á las andadas?
¿También denguecilos hoy,
alma mia, cuando estoy
dando ya las boqueadas?
Bueno es que honrada muger
íacilmenle no se venza;:,),, ¡f,
santa y l)iieiia es la vergüenza...
])ero ¡si al fin lia de ser!

Carolina

i y si no (|uisiera yo
decir (¡ne no ni que sí?

Marchena

(Con ])i'I iilnncia.)
¡lía! ¡Si ya es tarde! Si á mi...

[Levantándose enojada. Murcltena se levanta también.) Pues no. y veinte veces no.

Marchena

Se ha picado usted; lo veo;
¿mas no ve usted que ese no
es inverosímil?

Carolina

  ¡Oh!...

Marchena

¡Ba! ¡Sobre que no lo creo!

Carolina

¡Oh! Eso raya en insolencia.
(¿Hay necio mas contumaz?)
Vayase y déjeme en paz.
y no vuelva á mi presencia.

Marchena

¡Carolina!... (Pues barrunto
que va de veras.) Yo siento...

Carolina

Lo he dicho y no me arrepiento.
I\o se hable mas del asunto.

Marchena

Como usted me permitió
pedir su mano (pierida...
Carol." ¿Y' por(pie usted me la pida
tengo de dársela yo?

Marchena

No esperaba ese desprecio...

Carolina

No esperaba yo tampoco
habérmelas con un loco,
por no decir...

Marchena

  ¿Con un necio?
Digalo usted sin rebozo,
que en verdad harto lo he sido.
Con que ¿trabajo [)erd¡do?
Con que ¿mi gozo en un pozo?

Carolina

¿Cómo se dice que no?

Marchena

Pues bien, aténgase usté
á las consecuencias.

Carolina

  ¿Qné?

Marchena

¡No sabe usted quién soy yo!

Carolina

í Cómo! ¡Señor de Marchena!...

Marchena

Roto el pacto entre los dos,
usted dará cuenta á Dios
de un alma (jue se condena.
Pues mis dulces regocijos
convierte usled en pesares,
quemaré mis olivares
y arrasaré mis cortijos;
daré la muerte al rival
que usted pretiera, y después,
como dos y uno son tres,
me ahorco ó me tiro al Canal.
(Carolina suelta una carcajada.) ¿Se rie usted! Esa cruz
me faltaba. En vez del justo
terror...

Carolina

  ¿Qué! Yo no me asusto.

Marchena

¿I*or qué?...

Carolina

  Es usted andaluz.

Marchena

Pero esa risa es señal
de bondadosa indulgencia,
que tanta malevolencia
sentaría á usted nuiy mal.
¡Eli! ¡Vea usted lo que son
las hembras! Rie hechicero
su labio, y manso cordero
es ya el terrible león.

Carolina

¿Otra vez...

Marchena

  Vaya, amor mió,
hagamos la paz. ¿Pasó
el enojo?

Carolina

  ¿Enojo yo?
¿Pues no ve usted que me rio?

Marchena

¿Me dará usted mas pesares,
cara de sol?

Carolina

  Nada de eso,
no sea que en un acceso
queme usted sus olivares.

Marchena

Confieso (pie delinquí;
pero de hoy en adelante
seré tan sumiso amante
que... ¿Usted lo permite?

Carolina

  Si.

Marchena

Gracias. ¿Y ahora no tendré
alguna esperanza justa...

Carolina

Tenga usted veinte, si gusta,...
como yo no se las dé.

ESCENA IV

(MARCHENA.)

Marchena

Se va y me deja corrido
como un mono. ¡Qué altivez! —
Y ella está muerta por mi:
eso liasla un ciego lo ve;
pero antes de confesarlo
querrá torearme un mes. —
Ño tengo yo tanta flema,
ni ya me estarla bien
suspirar como un cadete
arrodillado á sus pies.
Eso no, (jue soy Marcliena,
¡y voto á Cristas de pez
que para jugar conmigo
es ella poca muger!
Mudemos de plan: hagamos
lo que hace el conde de Crgél
en la célebre comedia
de El desden con el desden.
Si. la he de abrasar á celos
y no he de darla cuartel
iiasta que humilde y contrita
me diga: ¡señor, pequé!

ESCENA V

(MARCHENA, NA, PETRA.)

Petra

¿Estamos de enhorabuena?
¡Qué tal los versilos; eh?
Habrán hecho electo.

Marchena

  Mucho.
La niña se hizo una miel
al oirlos, y no dudes
que se rinde de esta vez;
pero, si quieres que te hable
con franqueza.... yo no sé
qué le diga... Hoy me parece
menos bonita que ayer.

Petra

j Qué oigo!

Marchena

  Empiezo ya á mirarla
como cosa propia y... ¡Pcbc!...

Petra

Vamos; usled se chancea.

Marchena

No tal. Los maridos ven
mas que los amantes.

Petra

  Pero...

Marchena

Sea que en efecto esté
desmejorada. ó que á mi
se me haga duro el perder
la libertad de soltero,
para mis ojos ya no es
la misma. ni por asomo.

Petra

¿Es posible!

Marchena

  Y al primer
pretestillo que me diera,
j á Dios. casamiento!

Petra

  i Infiel f

Marchena

Si; yo contieso... (Esta fatua
se lo contará después.)
Pero... vamos, ¡si á cualquiera
miro ya con mas placer!
A ti. verbi gracia. ¿Sabes
que tienes tú mucho aquel.
hablando en chulo, y muchísima
de la gracia?

Petra

(Dengosa.) ¡Calle usted!
¿Yo?...

Marchena

  ¡Y qué cuerpecito!

Petra

  i Vaya
Usted me quiere poner
colorada. Usted se burla
de las pobres. ¡Si yo sé
lo poco que valgo! ¡Vaya!

Marchena

Mas que Carolina.

Petra

  ¡Pues!

Marchena

Y ese aire de scñoi'io
que tienes...

Petra

  Eso, lal vez,
porque al lin no me he criado
en las malvas.

Marchena

  Ya se ve
que no.

Petra

  Y quien luvo retuvo,
y cada cual es quien es. —
l'ero usted se está burlando.
¿Cómo puedo yo creer
que llama tan encendida
se apague en un santiamén?

Marchena

¡Ay verás lo que es el mundo!

Petra

¡Qué maldito de cocer!
Y jin"aba y perjuraba...
( ¿Si será Ortiz como él! )

Marchena

A juramentos de amantes
nunca se dio mucba fé.

Petra

¿Y á qué incomodar al otro
haciéndole componer
los versos

Marchena

  ¿Qué se ha perdido?
Medio pliego de papel.

Petra

¡Tantos planes para eso,
y tanto tender la red...
¿Y el cuarto de hora?

Marchena

  A propósito;
tú eres de la misma piel
que las otras, y tendrás
tu cuarto de hora también.

Petra

¡Miren qué salida ahora!,..

Marchena

Si en ese trance te ves,
avisa, que aqui hay un hombre.

Petra

¿Sí? j Vaya una gracia!

Marchena

  Es que...
Es que me hacen mucho títere
esos dos ojuelos. Ven,
que voy á darte un abrazo.

Petra

(Amenazándole.) Apártese, ó de un revés,

Marchena

¡No lo tomes tan á pecho.
¡Si esto es broma! — Hasta mas ver,

Petra

Ahur.

Marchena

(Yéndose.) (Sufrir el desvío
«le Carolina, eslá bien;
jicro un liol'eton... Barrienlos
i seria cusa cruel! )

ESCENA VI

(PETRA.)

Petra

j Qtié osadía! ¡Oh! Si viviera
mi buen lio don Aaidrés
de Escalona y Escobar,
corregidor de J«rez,.uDJt/.'
el hidalgüelo de Ronda
lio Inera tan descortés.
Mas le perdono, que es victima
de su amor y mi altivez.
Yo te la consagro, Orliz,
(juerido Orliz; y si un rey M !
viniera... ¡Mas cuánto tarda
en declararse el doncel!
¡Qué versos de mis pecados!
¡Señor, si no es menester
andar coa tantos repulgos i
cuando una misma da pie! —
« Te quiero, te adoro. Y lü
¿me quieres? — Te amo; » y amen.

ESCENA VII

(CAROLINA, PETRA.)

[Trne nna cartera de dibujo que deja sobre la viesa.) ¿Se fue el sefior de Marcbena

Petra

Si señora. En este punto
se marcha.

Carolina

  Irá el pobrecillo
atribulado y confuso.

Petra

Si señora, porque yo,
que tengo muy malos liumos...

Carolina

¡Cóum! ¿Te habrás propasado
á decirle algún insulto?

Su Petulancia...,

"^''*'^i)

Petra

  En efecto,
hoy ha llegado á lo sumo,
pero basla mi castigo
sin necesidad del tuyo.
Pero si...
  No se me ocultan
SMS defectos, pero es mucho
lo que me quiere.
  No sé,...
pero hace cuatro minutos
que afumaba lo contrario.
¿De veras? ¡Triste recurso!
Ayer la amaba, me ha dicho.
mas hoy que tengo mi triunfo
asegurado...
  ¡Infeliz!
La miro ya con disgusto.
(Riéndose.) ¿Eso ha dicho?
  Y al menor
pretesto...

Carolina

  Acaba.

Petra

  Renuncio
á su mano.

Carolina

  (Otra le queda.)

Petra

y acto continuo se puso
á requebrarme.

Carolina

  ¡Eso mas!

Petra

Y el libertino, perjuro
me quiso dar un abrazo.

Carolina

¿Tan desesperado estuvo?

Petra

Poco á poco, rs'o estoy yo
tan de sobra en este mundo
que solo un desesperado
se enamore de mi busto.

Carolina

¡Lindo despique!

Petra

  Mas yo
rechacé su ataque brusco,
que mi honor y mi lealtad...

Carolina

Laudable ha sido tu escrúpulo;
pero es singular capricho
desahogar asi su orgullo
un amante desdeñado.

Petra

¿Desdeñado? Me confundo
de oir á usted. Pues ¡si dijo...

Carolina

¡Qué pobre líond)re? Va presinno
lo (¡ue habrá dicho. Que estoy
imierla por él. No le culpo,
que coniesar su derrota
un andaluz es muy duro.

Petra

(¿Quién inenlirá de los dos?)
Pues jurarla...

Carolina

  A otro asunto.
Llama á. Ortiz. que es hora ya
de dar lección de dibujo.

ESCENA VIII

(i!/)

(CAROLINA. ¡Cortejar á mi doncella un elegante tan pulcro! ¿Si pensará darme celos con ese espediente absurdo? Antes celebro que tome en su venganza ese ruuíbo. })orque quemar sus cortijos y arr(»jarse en lo profundo del Canal... ¡Jesús! Vo tengo mucho miedo á los- difuntos.

ESCENA IX

(CAROLINA, ORTIZ.)

Ortiz

(A la puerta.) Señorilra. yo...

Carolina

  Entre usted,
y déjese de etiquetas. (Entra Orliz. )
Sabe usted que en esta casa
como amigo se le aprecia.

Ortiz

Mi gratitud...

Carolina

  Y ahora mismo
le voy á dar una prueba
de amistosa confianza.

Ortiz

Gracias. ( ¡Qué amable y qué bella! )
Usletl sabrá, porque nadie
lo ignora ya. (¡ue me obsequia
ese joven andaluz...

Ortiz

( ¡Ah!...! Si; don Pedro Marchena.

Carolina

Hoy, cediendo á su porfía,
le di mi álbum... (Va á turnarle.)

Ortiz

  ( ¡Abora es ella!)

Carolina

Para que escribiera en el
unos versilos...

Ortiz

  (¡Mi décima!)

Carolina

No los encuentro. (Hojeando el álbum.)

Ortiz

  (¡Qué burla
va á bacerde ellos tan sangrienta!)

Carolina

A(iui están. Ya verá usted
¡qué bonitos!
  (¿Se cbancea?)
Léalos usted, j Qué gracia!
j Qué pasión!

Ortiz

(Tomando el álbum.) (¡Habla de veras!]
Veamos. (Hace como que lee.)
  (¡Necio de mí
que la crei mas discreta
(|ue vana! ¡N>ecio mil veces!
¿Cuándo una muger desprecia
al que la adula, aunque diga
mas borricadas que lelra^?
¡Y yo me mordi las uñas,
mal coulenlo de mi vena,
buscando giros poéticos
j)or cima de las estrellas! )
¿Qué tal?
  Mi voto es inútil.
(Pone el álbum donde estaba.) No.
  Cuando usted los celebra...
Sin embargo, diga usted
su opinión.
  Si usted se empeña,,
digo que usted los merece
mejores.

Carolina

  Pero bien se echa
de ver que los ha dictado
so
el corazón.

Ortiz

  Sí; á la lepna
se conoce. ( ¡(jiic suplicio í)

Carolina

Y que los hizo el poeta
con profundo sentimiento...

Ortiz

Si señora. ( En eso acierta? )

Carolina

¡Es tanto lo que me quiere!... —
Y él tiene escelenles prendas.
¿Verdad?

Ortiz

  ¡\o sé. No le trato...

Carolina

Muy caballero... Algo peca
di! fanfarrón...

Ortiz

(Con viveza.) Y pedante,
y lialilador de cuatro suelas,
y embustero...

Carolina

  ¡Alto! ¿De dónde
sabe usted esas lindezas
si no le trata?

Ortiz

(Turbado.) Es verdad....
pero... es una consecuencia
que yo saco, una...

Carolina

  Mi lia
está empeñada en que él sea
mi marido. y sus razones
no dejan de hacerme fuerza;
pero yo no sé qué hacer,
porque... — Usted ¿qué me aconseja!

Ortiz

( ¡No puedo mas! ) Señorita,
tengo yo poca esperiencia
para dar consejos.

Carolina

  (¡Calle!
Se ha picado. ¿Qué hecho fuera
que él también...) Veo lo poco
que usted por mi se interesa.

Ortiz

¡Yo, Carolina!...

Carolina

  ¿Es mi amigo,
es mi maestro, y me niega
un consejo!

Ortiz

  Es que me espongo
á errar... En tales materias
yo solo consultarla
al corazón. Si ya reina
en el de usted ese... joven,
es esciisada molestia...

Carolina

El caso es que... yo no le amo
todavía.

Ortiz

  (jAy Dios!...)

Carolina

  (¡Se alegra!)

Ortiz

Entonces, no hay sino dar
tiempo al tiempo...

Carolina

  Sí. I\o hay priesa.
Otros homhres hay...

Ortiz

  Dichoso
mil veces el que merezca...

Carolina

Demos lección de dibujo.

Ortiz

Bien.

Carolina

  Aqui está la cartera.
(Se sienlan junto á la mesa, uno enfrente de otro, y Carolina saca estampas, lapiceros, etc.) Vea usted. (Le da un dihujo.)

Ortiz

  ¡Hola! ¡Ya esta
concluida la cabeza
de Diana!

Carolina

  Sí señor:
hoy acabé mi tarea,
mas dudo haber acertado...

Ortiz

No hay motivo. Usted progresa
visiblemente. Con lodo,
hay <|ue hacer unas ligeras
correcciones...

(Borra ó dibuja durante el diálogo, mirando de cuando en cuando d Carolina como á hurtadillas.)

Carolina

  Sin reparo. O
El asunto es que yo aprenda.....

Mas Sombra En Esta Megilla,

.o'í'>'f

Ortiz

Mas arqueadas las cejas...

Carolina

( ¡Cómo me mira!)

Ortiz

  Esta boca
debe estar menos abierta.
INo ha de sonreír Diana
como Venus Citeréa.

Carolina

¿Pero á qué mirarme tanto?
¿Está en mi cara la muestra?

Ortiz

Es para advertir á usled.«4!^J '4"
La mirafla mas serena,
menos blanda...

Carolina

  Por lo visto.
miiclin lia sido mi torpeza.
¿Tanto habia que enmendar?

Ortiz

Por(|ije quede mas perfecta
la figura...

Carolina

  (!Mi maestro
tiene boy muy poca indulgencia.)
(Mirando el dibujo desde su asiento.) ¿También la nariz?

Ortiz

  Un toque
no mas... (¡La mano me tiembla!)

Carolina

Como eslá al revés la estampa...
Permita usted «¡ue la vea
de frente. (Se levanta, y puesta al lado de
Oriiz mira el dibujo. ) ¡Cuánto ba variado
ese rostro! Va ¿qué<pieda
de lo que yo dibujé?
¡Si se salvan las orejas
será milagro!

Ortiz

  Al instante
concluyo.

Carolina

  ¿Pero usted piensa
lo que está baciendo? Lsos ojos,
sino es que el espejo mienta,
¡son los mios!

Ortiz

(Turbado.) No por cierto.
Es fácil que se parezcan;
pero yo... cuando...

Carolina

  Esa boca...
No. La mia es mas pequeña; —
pero...

Ortiz

  No está concluida.

Carolina

Y la nariz, y las cejas...
¡Usted me está retratando!

Ortiz

( ¡Se enoja!) No fue mi idea...

Carolina

No, no bay que negarlo. Usted
me retrata; ¡y á sabiendas!

Ortiz

¿No ve usted cpie es imposible
aun á la mano mas diestra
copiar tantos atractivos?

Carolina

¡Oiga! ¿Tnmbien lisonjeras
adulaciones?

Ortiz

  Señora.
nna deidad está exenta
de adulación.

Carolina

  ¿Cómo... ¡AIi! Ya
comprendo. Según las señas,
usted habla de la diosa
Diana.

Ortiz

  Y ¡qué! ¿no pmliera,
por ventura, hablar de usted?

Carolina

Peio, en resumidas cuentas,
¿(|ué tengo yo de común
con Diana?

Ortiz

  Su belleza.
su radiante raageslad,
su...

Carolina

  ¡Para que yo lo crea! —
Y es ([lie... cuanto mas la miro...
La semejanza es completa.
¡Soy yo!

Ortiz

  Si digo...

Carolina

  Negarlo
es segunda impertinencia.

Ortiz

Casualidad habrá sido,
que solo de una manera
es posible retratar
á criatura tan bella.

Carolina

¡Calle! Algún secreto... ¿Y cómo?
¿Cómo?

Ortiz

  Grabándola eterna
en el corazón.

Carolina

iAirada.) ¡Ortiz!
¿Qué temeraria insolencia
es la de usted?

[Se levanta confuso y atribulado dejando caer la cartera.) ¡Carolina! Yo... si... Mi labio no acierta...

Carolina

Pero mejor es reirme,:í
porque es cómica la escena.

(Observando la consternación de Ortiz suelta la carr cajada.)

Ortiz

¡í'orili)!!... f/?/} aclilnd auplicanlc.)

Carolina

  No som iislod holw»,
y rc( oja osu oarlera. (Vase riendo.)
  ESCIENA X.
  üiiT)/,, tirándose del ¡irlo.
; Mal luto!... ¿porqué la quiero?
Con mi liuiiiiilacinn se engríe
y como una loca rie
j cuando yo me desespero!
¿Oué puede ya darle pena
si cuando ve á un infelice
morir á sus plantas dice
que es muy cómica la escena?
Para que ese corazón
la piedad llegue á mover
será acaso menester
que me den la esliema-uncion. —
¡Figura bien Iriste y rara
sin duda ha sido esta vez
la mia! La estupidez
se habrá pintado en mi cara.
j Oh! En vano amor me sujeta.
Huyanlos de esta mansión.
No quiero ser el bufón
de una frivola coqueta.

ESCENA XI

(CAROLINA, ORTIZ.)

Carolina

¿Adonde va tan de prisa
Orliz?

Ortiz

  ¿Qué sé yo? Al infierno
me iria vo...

Carolina

  ¡Dios eterno!

Ortiz

Que alli no tienta la risa.

Carolina

¿Cómo? ¿Mi risa chancera
le ha picado á usted?

Ortiz

  No se;
mas me voy de nqni.

Carolina

  ¿Por qné?
No sea usted calavera.
Si yo me enojé primero
y si después me reí,
fue poi(|ue no comprendí
el sentido verdadero...
Veo que es caraclerislico
de un pintor el entusiasmo,
y no merece un sarcasmo
tan bello arrebato artístico.

Ortiz

¡Olí! Mi arrebato...

Carolina

(Interrumpiéndole.) No pasa
de lo honesto y de lo justo.

Ortiz

Pero...

Carolina

  Bien, l)¡en... No es mi gusto
que se vaya usted de casa.

Ortiz

No liay voluntad (|ue resista
á la de usted, pero...

Carolina

  ¡Dale!
No hay orgullo que se iguale
al orgullo de un artista.

Ortiz

¿Ni el de usted?

Carolina

  Si yo soy vana,
en mí no estará el error.

Ortiz

¿Pues en quién?

Carolina

  En el pintor
que me comparó á Diana.

Ortiz

Es que en todas parles veo
el tipo...

Carolina

  Es cosa notoria.

Ortiz

La imagen...

Carolina

  Sí, do la gloria.

Ortiz

La perfección...

Carolina

  De las artes.

Ortiz

(Como ella hablaré; á lo místico,
porque si otra vez me clavo...)
Con que ¿alaba usted...

Carolina

  Sí; alabo...

Ortiz

Mi ardiente entusiasmo... artístico?

Carolina

¿No le digo á usted que sí?
Y en prueba de ello, le ordeno
que me dibuje algo bueno
en el álbum que eslá allí.

Ortiz

(¡Ab!) ¿Firmaré?

Carolina

  Lo permito. —
Abur. ¡Que luzca ese ingenio!
( El pobre es corlo de genio,
y hay que animarle un poquito.)

ESCENA XII

(oRTiz, siguiéndola con la vista. Si otra Circe enredadora, si diablo, mas que muger, no eres tú, á todo correr......;iO se acerca lu cuarto de bora..mbaD -.el Mjpioq 18 9iip baíBH f)

Acto tercero

ESCENA PRIMERA

(CAROLINA, PETRA.)

Petra

Ya (jue iisied pone en disputa
si puede Marcliena amarme
y al conato de abrazarme
llama pecata minuta,
aun<|ue si bebe los vientos
por mi en nada se rebaja
su nobleza, que no es paja
llamarse Petra Barrientos...

Carolina

Bien; me desdigo. Perdona,

Petra

  Soy de alto solar.
Mi lio don Baltasar
Maldonado y Escalona...

Carolina

Digo que fue mucbo ultrage....
))ero ¡al grano! y lo demás...
Mañana me contarás
los timbres de tu linage. —
Con que. ¿otra nueva perfidia?

Petra

Si, pero lal — ¡Dios benigno! —

Petra

que en cometerla es mas digno
de compasión, que de envidia.

Carolina

¿Por qué? Habrá visto un palmito
que mas que el mió le agrade;
y aunque á lus ojos enfade,
de gustos no liay nada escrito.

Petra

Una audiencia solicita
con intención buena ó mala.

Carolina

¿Qué me importa... ¡'^'^

Petra

  En esta sala...

Carolina

¿Cóino! ¿Aqui lia de ser la cita?'''^.-.

Petra

Aqui, y dpiitro de un momento.

Carolina

Si olía hellpza le abrasa,
bien; mas traerla á mi casa
es sobrado atrevimienlo.

Petra

Qué! ¡Si no viene de fuera!
Vive aqui su dulce bien.

Carolina

Aqui ¡y no eres tú!... Pues ¿quién.
¿Si será la cocinera?

Petra

Eso no. que es caballero.

Carolina

Como es tal su estravagancia...
(Mirando con malicia á Petra.) (Y. á f é, no liay muclia distancia
de la plancha al fregadero. )

Petra

¿No acierta usted todavia
quién la usurpa la victoria?

Carolina

Ño sé... Aqui...

Petra

  Doña Liboria.

Carolina

¿Qué estás diciendo? ¡Mi lia!

Petra

La misma que viste y calza.

Carolina

¿A pesar de los cincuenta?

Petra

Solo sus virtudes cuenta.
y basta las nubes la ensalza.

Carolina

O ese hombre ha perdido el juicio,
ó el despecho le consume,
y darme celos presume
con tan estraño artificio.

Petra

El me hablaba muy formal,
de boda y de...

Carolina

(Riéndose.) ¡Boberia! —
Y es inútil, que mi lia
no querrá oírle.

Petra

  Sí tal.

Carolina

¿Si?... Mejor.

Petra

  (Ya, según trazas,
la banderilla hace efecto.)

Carolina

Se reirá del proyecto
y le dará calabazas.
j Cuidado que el tal Marchena
es mas bobo que el de Coria!

Petra

Entre él y doña Liboria
va á ser donosa la escena.
¿No le pica á usted un poco
la curiosidad?

Carolina

  A mí
No.

Petra

  (Pues yo juro que sí.)

Carolina

¿Quién li.nce caso de un loco?
Me voy. iNfgocio lan grave
á solas se lia de tratar.

Petra

(Tú vendrás luego á atisbar
|)or el ojo (le la llave.)
Le diré a doña Lihoria...

Carolina

Que estoy bordando en la reja. (Ycudose.)
(¿También á la pobre vieja!
Esto ya pica en bistoria.)

ESCENA II

(PETRA.)

Petra

No digiere á dos lirones
la pildora que ba tragado.
Ella quisiera imitar
al perro del bortelano;
mas donde las dan las turnan,
dice aquel adagio.

ESCENA III

(L'KTRA, MARCHENA.)

Marchena

I A la puerta.)
¿Se fue Carolina?

Petra

  Sí.
Ya está usted servido.
  (Eiilrando.) ¡Bravo!
"Violentando mis principios
y mi carácter, acabo
de ser cbisniosa como una
criada de tres al cuarto;
pero de alguna manera
be de agradecer el alto
interés que usted se toma i '.ti
por mi Urtiz idolatrado.

Marchena

Ya le lie diclio. y otra vez
le aseguro que me encargo
<le colocarle. Es muy fácil.
Tengo influjo en el senado;
como Pedro por su casa
entro en el real palacio;
luleo á cinco ministros
y á cuarenta diputados,
y el director del tesoro
liace lo que yo le mando.

Petra

(Miente sin íemor de Dios,
pero l)ien puede hacer algo
si quiere.)

Marchena

  Dudas...

Petra

  rSo dudo.

Marchena

Y si das á Orliz la mano,
me ofrezco á ser lu padrino.

Petra

Muchas gracias. Sin repare»
])uedc usted serlo, que nohle
soy por los cuatro costados,
y en mi casa solariega
alguno ha vestido el háhito
de Alcántara...

Marchena

  Si.

Petra

  Mi ti o
don Baltasar Maldonado
y Escalona...

Marchena

  Alguien se acerca.
Ya me contarás despacio...

Petra

Es la vieja.

Marchena

  A Dios, ilustre;
¡á Dios!

Petra

(Con gravedad.)
  Beso á usted la mano.

ESCENA IV

(DOÑA LIBORIA, MARCHENA.)

Marchena

¡Señora!

Doña Liboria

  ¡Marchena amigo! —
Con que ¿usted me quiere liahlar
á solas?

Marchena

  ¡Ali!... Si.

Doña Liboria

  Corriente. —
Siéntese usled. (Se sientan.)
  Vamos, ¿qué hay?
Se Iralará de la ])oda...

Marchena

¡Ali! Si señora, si; mas...
no de la que usled presume.

Doña Liboria

¿Qué dice usled! ¿Pues de cuál?

Marchena

INo será ya Carolina
la (|ue me lleve el altar. ilJ ^.U

Doña Liboria

¿Como! Desde esta mañana,
qué la dejé en el sofá
cou usted, no he vuelto á verla.
Tenia que visitar
á tres amigas...

Marchena

  (¡Me alegro!)

Doña Liboria

¿Qué ha habido!' ¿Se vuelve atrás?

Marchena

¿Qné sé yo... Creo que no...
¿Pero á mi qué se me da?

Doña Liboria

¿Qué escucho!

Marchena

  Yo no la hahlé
de proyecto conyugal,
porque otra ¡dea, otro ohjeto
turbó de mi alma la paz,
y embargando mis sentidos
un rapto sentimental,
despegar podia apenas
la lengua del paladar.
La dije al fin... no sé qué

[Mostrando la ¡mcrla por donde se fue doña Liboria en el aclo segundo. con los ojos hacia allá, y despidiéndome de ella con aire poco galán,.]/ en la puerta de la calle me desahogué con un ¡ay!

Doña Liboria

Pero eso ¿qué significa?

Marchena

Significa. y claro está.,;;;:;.;íj¿
que el corazón me han herido i.iviñtlf.
los ojos de otra beldad.

Doña Liboria

¿Otra beldad? ¿Desde cuándo?

Marchena

DoííN; I)(»y; pero »lias Iiá
(|iie S(!iiiia yo los simonías
jirccursores de mi mal.

Doña Liboria

¡Vay.i en gracia! ¿Y quién ha sido
la agresora!

Marchena

  ¡Singular
pregunta! ¿Quién lia de ser?
Harto me he espiicado ya.
Si usted tiene una conciencia
se lo puede preguntar.

Doña Liboria

(Ailnürada.)
¡Calle...

Marchena

  ¿a quién miran mis ojos
con ansia de amor voraz?
¿Cuya es la mano que estrecho...

Doña Liboria

¡Suelte usted con Barrabás,
que me la estruja!

Marchena

  ¡AyLiboria!

Doña Liboria

¿Qué farsa de Carnaval
es esta?

Marchena

  ¡Pluguiera á Dios.'
Mal provecho me haga el pan
si miento.

Doña Liboria

  ¿Pero usted sabe
que peino ya la mitad
de un siglo!

Marchena

  Lo sé.;.Y qué importa?

Doña Liboria

¿Que puedo ser su mamá?

Marchena

Si señora. ¿Y qué? La mia
está y» en la eternidad.
Usted será para mí
esposa y madre á la par.

Doña Liboria

Usted ha almorzado fuerte
por lo visto, y el champan...

Marchena

¡Señora!...,

Doña Liboria

  O desesperado
(,f 'ir. «íii) por alguna iniquidad
de Carolina, desea )*l.aiA
suicidarse....;^i3

Marchena

  No, no hay tal. j h 6íjp
Obro por convencimiento.?.oíq aol
Si lo duda usted, ¿iíay mas 'IiíiJO.;,.ai. I *.((
qne cogerme la palabra,
V Cristo con lodos?

Doña Liboria

¡lía!
Déjese usled de embelecos.:
Tengamos la fiesta en paz.

Marchena

(Muí/ acalorado.),.!í
¡Señora, qne liablo de veras!
Óigalo la vecindad;
óigalo lodo Madiid.
O no me caso jamas,
ó me caso con usled.

Doña Liboria

Pero... (¿Si seiá veidad?)

Marchena

Usled no se hace justicia.
El tiempo es un animal
nuiy destructor, pero iiay flores
que respeta el huracán.

Doña Liboria

¡Adulador!

Marchena

  ¿No pasean
liedlas un brazo de mar.i/
y llevando al retortero
mas de un Kulano de tal
ciertas crónicas vivientes
con mas fecha que Abraam? —
Mas no hablemos de lo fisico,
que. aunque lo puedo ensalzar
sin mentir, como es usled
modesta, no me creerá.
¿No ha podido usled prendarme
con su méiilo moral?
Ese mismo medio siglo
¿no puede entrar en mi plan
filosófico?

Doña Liboria

  ¿Es posible
que esté en su juicio cabal
el que...

Marchena

  Señora, me canso
de andar hecho un azacán
galanteando baboso
á mozuelas en agraz,
insustanciales, coquetas...
y algunas un poco mas..üja^il
Ya no hay que esperar constancia.
ni juicio, ni cristianda*!
sino cii iiiuyer (|iie recuerde
el lerrcinolo de Oran.

Doña Liboria

(Con viveza.)
I No ha sido en mi tiempo!

Marchena

  Bien.
Le anduvo corea. Es ignal.
En lin, utíled me conviene,
j)orc|ue usled me mimará.
¿Si?; y con usted esl(»y libre
de un ataque cerebral,
y usted tif^ne religión,
y lio me derrochará
en diges y miriñaques
mi renta patrimonial.

Doña Liboria

¡Compadre!, no será mucho
lo que haya que derrochar,
(|ue siendo usted segundón...

Marchena

Es que mi hermano Tomas
lira á tisico, y espero...

Doña Liboria

I*or dicha. tengo caudal
nmy sulicienle y no me urge
que muera nadie,

Marchena

  ¡Pues ya!
IVo decía ya...

Doña Liboria

  Y si al fin
me tentara Satanás
á casarme con usted.
me holgara de compensar
de algún modo... I*ei'o... vamos...
j Si es una temeridad!

Marchena

No. señora. Estoy resuelto.

Doña Liboria

Usled lo meditará.

Marchena

I\o hay inedilacion que valga.
( ¡Qué dura eslá de pelar!)
Si usted me retarda el sí.
me cuesta una enfermedad.

Doña Liboria

Pero, hijo, si yo... iAbauicándose.
  Jesús!
Hace un calor infernal.

Marchena

¿Será fuerza (pie lo jure
de rodillas? Pues bien... (Hay
alfombra.) A tus plañías yace
el mas rendido mortal...

ESCENA V

(DOÑA LIBORIA, CAROLINA, MARCHENA.)

¿Qué veo!

(¡Alce usted, demonio!)

¿Es mi tia el capellán

(con cniien usted se confiesa?)

(Levan I dudóse. )

Sí, y pecador contumaz,

(si el adorarla es pecado. no me enmendaré jamas.)

(Yo no sé lo que me pasa.)

¡Qué trapalón tan audaz!

¿Con que usted ama á mi tia?

Es mi gloria. es el imán...

¡Calle usted! Si mi desvio

(lanto que sentir le da, si por un necio despi(|nc quiere á otra dama obsequiar, siquiera urda usted la farsa de un modo mas natural, mas verosimil.) (No creo que es tanta la impropiedad.) Ño bay farsa aqui, señorita. Yo soy bonibre muy formal.

Carolina

¡Mofarse de una señora...

Marchena

¡No!

Carolina

  ¡Tan j-espetable y tan...

Marchena

Pero eso, perdone usted,
¿es envidia ó caridad?, bjgell;.jo.iaI^
¡Envidia! ¿Creerá ese sandio
que tengo celos?
  Quizá. i (..-,...,.
Amante que yo desdeño ftíjob JLj.naaAM
¿(pié celos me puede dar?
¡Ab!... Con que ¡usted me desdeña!
Me alegro. ¿Y de cuándo acá?
Otra insolencia. ¿Pues cuándo
quise yo á usted?

Doña Liboria

  ¡Eh! Callad.
que esas disputas...

Marchena

  Ocioso
ps volver la vista atrás.
Si usted me ha querido, l)ueno;
.'ii no me ha querido. en paz.
A'ida nueva. y de su capa
haga un sayo cada cual.

Carolina

¿0"é prendas tiene usted mias
]»ara lanía fatuidad?
Pero usted ¿podrá negarme
•pie con amoroso afán
ayer me escribió un billete...

Marchena

Si; fue un capricho fugaz...

Carolina

¿y hoy me ha declarado en verso...

Señora, ¿en (pié tribunal
baria fé semejante:-,:;l
docimiento? Y ademas,;
no es hoy cuando yo he compuesto ¿í
esa décima. -i

Carolina

  ¡Es capaz
de negarme...

Marchena

  En cuarenta álbumes —
¡qué revesado plural! —
la he puesto ya, por mi cuenta.aiJ

Carolina

j Qué oigo!

Marchena

  Con solo variar HMitV
el nombre de la agraciada
sirve para todas..u<r,^.:

Carolina

  ¡Ah!

Marchena

Es un comodin, es una
especie de circular...

Carolina

¡Basta. hombre indigno ¡Villano i
  (Se sienta sofocada.) *¡JOV.

Marchena

Si una culpa tan venial...
(]arol. ¡Basta digo!

[A doña Liboria.} ~ Nos veremos luego que la tempestad se pase. ~ (A Carolina, que le vuelve la espalda.) A los pios de nslod. (A doña Liboria muy tierno.) I A Dios, cara celestial! (Con agrado.) Abur..n.i.í ~ (Mirando d Carolina.).Aonti'J ~ (¡Pobre!... Ya h tengo mas blanda que un cordobán.)

ESCENA VI

(CAROLINA, DOÑA LIBORIA.)

Carolina

(Levantándose.}
I Qué infamia! ¡Qué osadía!
¡Negar que me ama el necio
y vengar mi desprecio
cortejando á mi lia!..mT' Ci-
  pero usted... ¡olí! no espero
que al cabo de sus años
crea tales engaños
y ame á tal embustero.
Vengar con ese ardid
mi desamor desea,
y acaso que usted sea
la risa de Madrid,...i-.j.vj
Si es cierto lo que lia dicho,.aul *.([
si es para su alma el fuego. ■»
de amor cosa de juego
y efímero capriclio;
si asi la fé que ostenta
con las muciíachas muda,;:,.
¿qué hará con una viuda
que raya en los cincuenta? u;.;:¿<íí,^í
Mas son vanos anlojos, *)!! 'í
que cuando vuelva y charle
como hoy... sabrá usted darle
con la puerta en los ojos.

Doña Liboria

No lo digas, ni en chanza.
¿Eso habia de hacer? ü^ibi
No, no soy yo muger ni.J *,íl
de tan mala crianza.
Caiioi- y aunque con mil eslremos
de su amor haga alarde,
¿cree usted que el se guarde
para usted?

Doña Liboria

  ¿Qué sabemos?

Carolina

¿y usted le dijo amen!

Doña Liboria

Aun no,

Carolina

  ¿Y le oyó con gozo?

Doña Liboria

Lisonjas de un buen mozo
á lodiis suen.in bien.

Carolina

Pero es estraordinario
que en la edad de mi lia...

Doña Liboria

Aun tengo yo. bija mia.
el alma en el almario,

Carolina

Si tal; pero ¡por Dios!
cijuste usted la cuenta.
De veintiocho á cincuenta...

Doña Liboria

Catorce.

Carolina

  ¡Veintidós!

Doña Liboria

Bien... Deja con su tema,
sobrina, á cada loco. —
Ni hay locura tampoco,
que él obra por sistema.
Y él, que no habla en vascuence,
lo esplica con tal gracia...

Carolina

¿Sistema? ¡Es mucha audacia...

Doña Liboria

Si le oyes le convence.

Carolina

Con que es decir que usted,
aun<pie un enredo íragua...

Doña Liboria

Nadie dice: de esta agua
no beberé... con sed.

Carolina

Tia, la cosa es grave;
los hombres no son buenos;
¡casarse usted...

Doña Liboria

  De menos
nos bizo Dios. ¿Quién sabe...!

Carolina

Todo eso es mogiganga.

Doña Liboria

Tal vez.

Carolina

  Tramoya, enredo,
farsa, ficción...

Doña Liboria

  Concedo;
mas si es verdad ¡qué ganga!

Carolina

¡y usted decide...

Doña Liboria

  ¿Yo?...
No sé, ¡pobre de mí!
(Con la mano en el corazoji.) Este dice que si;
(Con la mano en la frente.) Esta dice que no.
Estoy como en un potro.
No sé, al fin de la fiesta,
(Repiliendn la acción.) si este vencerá á esta,
ó esta vencerá á estotro.
La cosa en conclusión,
bella sobrina amada,..,
merece ser tomada
en consideración.

ESCENA VII

(CAROLINA.)

Carolina

Para acabar de volarme
fallaba la estravagancia
de mi lia. Cuando ilebe
enviar enhoramala
á ese hombre... Mas ¿qué me importa?
Allá los dos se las hayan.
Ella llorará su engaño
y él llorará mi venganza. —
¡Insensato! ¿Pensará
que la que fiel no le amaba,
inconstante y fementido
le ha de querer? ¡Qué bobada!
Y aun fingir otros amores
aunque ridiculos, ¡vaya!;
pero venirme con fieros,
y aquella risita falsa,
y aquel tonillo burlón,
y ¡la circular... ¡Oh! Cara
le saldrá la grosería.
(Toen la campanilla.) A mi ninguno me ultraja
impunemente.

[A un criado que llega a la puerta. Que venga el señor de Orliz, y Uiiiga el álbum. (Vase el criado.) ¡Ali! ¿Será cierto? ¡Una circular! De rabia no veo; y quisiera ser bombre... Si ayer toleraba su enfadoso galanteo, boy le odio con toda el alma.

ESCENA VIII

(CAROLINA, ORTIZ.)

Ortiz

Señorita...

Carolina

  Venga el álbum.

(Lo loma con enfado y lo hojea.)

Ortiz

(¡AyDios! Lo toma enojada...
¿Qué será? ¿Qué busca en él?
Hoy va á morir mi esperanza.)
Si busca usted, Carolina...

Carolina

Busco, y ya lardo en bailarla,
un boja qiie está demás
en este álbum.

Ortiz

  (¡Me desabucia! )
Si busca usted, señorita,
la que estaba destinada
á mi pincel y á mi nombre,
todavía...

Carolina

  ¿Qué?

Ortiz

  Está blanca,

Carolina

Pues entonces falta una
y otra sobra.

Ortiz

  ¡Ah!... Yo pensaba.
(¡Hespir o otra vez!)

Carolina

  Y mal
puede sobrar la que falta.

Ortiz

(Avimado.)
( ¡Qué oigo, cielos! )

Carolina

  Esta es
la que yo busco.

Ortiz

  O me engañan
los ojos, ó son los versos
de Marchena.

Carolina

  Sí. ¡Mal haya
quien los escribió!

Ortiz

  (¡Ay! ¿Sabrá
que fui yo...)

Carolina

  Cosa mas mala
no la he leido en mi vida.

Ortiz

Pues ¿cómo... si esta mañana...

Carolina

No supe lo que me dije.

Ortiz

Para tan hermosa dama,
pobre es la lira de Herrera,
tosco el laúd de Petrarca;
mas bien puede amar un hombre
con delirio, y por desgracia
ser mal poeta.

Carolina

  Es verdad;
pero el blanco de mi saña
no es el poeta.

Ortiz

  (¡Oh ventura!...)

Carolina

Sino el amante.

Ortiz

  ¡Ay Dios! ¿Habla
de él ó de mi?)

Carolina

  Unas ligeras.

Ortiz

¡Volando!
  (Toma unas de la mesa de escritorio y se tas da.) ¿Para corlarla?

Carolina

Es claro. Téngame usted
el albura.

(Lo hace asi Ortiz. y Carolina corta la hoja.)

Ortiz

  ( ¡Qué linda Parca!

Carolina

(Concluyendo de cortar la hoja.)
Apártese usted, que puedo
darle una tigeretada.

Ortiz

Señora... Yo... (Soy un tonto.
Ahora no encuentro palabras.)
Se echará á perder el álbum...
(¡Ya dije una palocliada!)

Carolina

El albura es lo de menos. —
Pero esta injuria no basta.

(Hace pedazos la hoja.)

Ortiz

¿Rompe usted la hoja?

Carolina

  Si.
No quede una letra sana.

Ortiz

Grave motivo sin duda...

Carolina

Sea cual fuere la causa,
para mí ese hombre acabó.

Ortiz

( ¡Oh boca de miel y de ámbar I )
Mas... si viene arrepentido...

Carolina

Le volveré las espaldas. —
Digaselo usted asi.

Ortiz

Bien. ( ¡Cielo, á mí me lo encarga! )

Carolina

¿Y el dibujo prometido?

(Toca la campanilla.)

Ortiz

Lo haré. lo haré sin tardanza. —
¿Acabaré de rasgar
esta hoja?

(Moslrando el margen que quedó de la que cortó Caro-)

Carolina

  No. Se planta
otra encima...

Ortiz

  Sí, señora.

Petra

(Entrando.) Señorita...

Carolina

  Asi no salta
la del otro lado.

Ortiz

  Bien.

Carolina

(A Petra.)
Vé á mi tocador y aguarda. (Vase Petra.)

Ortiz

Medio pliego de marquilla...

Carolina

No. Mejor será una estampa.

Ortiz

¿Cuál pondremos?

Carolina

  ¿Qué sé yo?...
La cabeza de Diana.

ESCENA IX

(ORTIZ.)

Ortiz

¡Oh divina criatura!
jY yo, corazón de mandria,
temia... ¡Y después de oir
tan halagüeñas palabras
no la digo mil locuras
y no me arrojo á sus j)lantas
y muero de gozo en ellas!
l'orque ¡no liay duda! me ama.
Menosprecia á mi rival;
me lo dice á solas; rasga
sus versos... ¿Y la donosa
monería con que amaga
mi mano con las ligeras,
y se sonríe y esclama:
« apártese usted, que puedo
darle una tigerelada?»
Si yo no fuese un estúpido
la hubiera dicho: « Otra llaga
mas profunda me han abierto
esos ojos en el alma. « —
« ¿Y darme á mí la sabrosa
comisión de echar con cajas
destempladas al compadre
andaluz? ¡Y con qué gracia
para remendar la hoja,
en buen hora mutilada,
dijo al partir: «ponga usted
la cabeza de Diana! »
¿Qué mas prueba de su amor? —
Feliz décima prosaica,
(Becogiendo los pedazos.) recogeré tus fragmentos
como si fueran de plata.

ESCENA X

(PETRA, ORTIZ.)

Petra

(Se turba al verme y esquiva
el peligro de (in desden.
Al tin me obligas, mi bien,
;i tomar la inicialiva.)
Oiga usled. señor de Orliz.

Ortiz

(Volviendo la cabeza.)
¡Ah!,.. Voy. (Cierra el álbum.)

Petra

  (De un modo indirecto...
Me da lástima en efecto
y (¡niero liacerle feliz.)

Ortiz

¿Qué se ofrece, amable Petra?

[Se acerca á Petra quedando enfrente de ella y de la puerta por donde se fue Carolina.)

Petra

Hay una hermosura aqui
que usted idolatra...

Ortiz

  ¡Ah! Si.

Petra

(¿No digo. Al pie de la letra.)
Pero usted, joven modesto
y tímido en demasia,
no le ha dicho lodavia:
yo te amo con tin honesto.

Ortiz

¡Temo tanto sus enojos!...

Petra

¿Es algún gato montes?

Ortiz

Mas ya muestro mi interés
por rodeos,... con los ojos...

Petra

No lo echa la dama bella
en saco roto. Es ladina...

Ortiz

Yo... (La dama es Carolina;
si. Viene de hablar con ella.)

Petra

Deja usted pasar los dias
por un liviano temor.

Ortiz

Sí; acaso...

Petra

  Pero el amor
sabe igualar geraríjuías;
y ella ha soltado tal vez,
sin ofensa del recato,
prendas que del mas pacato
vencieran la timidez.

Ortiz

¡Ah! Si. Ya es delito y grave
mi silencio.

Petra

  Yo lo digo,
y haga usted cuenta, mi amigo,
que de ella misma lo sabe.

Ortiz

¡Cuánto le duele tai petin,
Pelrita, y cuánto agradezco...

Petra

Sin otras pruebas que ofrezco,
digalo el pobre Marchena...

Ortiz

Tronó; lo sé.

Petra

  Y mas de cuatro
que qiu'sieran merecer
la dicha...

Ortiz

(Eiilusiasmado.)
  I No mas! ¡Muger
celestial, yo te idolatro!

Petra

( ¡Gracias á Dios!) ¡FiSo si!
AI galán le loca hablar.
Yo... ¿qué mas me he de cspücar?

Ortiz

Todo te lo debo á ti,]
linda Pelra.

Petra

  Y cuando el lazo
venturoso...

Ortiz

  ¡Oh! Cuanto quieras.
Tuyo soy de todas veras.

Petra

¡A y Orliz!...

Ortiz

(Fuera de sí.) ¡Dame un abrazo!

(La abraza.)

Petra

(Sin desviarse.)
¿Qué hace usted...

Ortiz

  Sin juicio estoy.

Petra

Pero estando va resuella
la...

(Ortiz se desprende de los brazos de Petra y pasea con suma agitación.)

Ortiz

  j Qué gozo!

Petra

  i Ya me suelta! )
No me ofendo.

Carolina

(Dentro.) ¡Petra!

Petra

  ¡Voy!

Ortiz

(Siguiendo á Petra.)
Yo también, que mi alegría
va no consiente demora.

Petra

  No, no entre usted ahora,
que no es tiempo todavia.
  (Yase cerrando la puerta.)
  OUTIZ.
A'olveré loco de amores
;i jurarla eíerna té.
Ahora es probable (¡ue eslé —
¡ay Dios! — en paños menores.

Acto cuarto

ESCENA PRIMERA

(¡Qué angustia! Petra no sale,)

Petra

no me llama Carolina...
¿Si aquella declaración...
por embajada... sería
ui\ capricho de ios suyos
y ya estará arrepentida?
j Quizá me supone loco
y se ha propuesto la impia
mofarse de mí! ¿Y no pudo
equivocar la consigna
su doncella? ¡Ay infeliz.
que ya llegado creía
el cuarto de hora... Han abierto
la puerta. ¿Será ella misma...
No. Es Petra.

ESCENA II

(ORTIZ, PETRA.)

Petra

(Viene llorando.) ¡Ay Ortiz de mi alma!

Ortiz

¿Qué es eso? ¡Lloras! ¡Suspiras!...

Petra

Carolina es inflexible.

Ortiz

¿Qué oigo!

Petra

  ¡Corazón de víbora!

Ortiz

¿Es posible!...

Petra

  ¡Ella no ama,
ni amó jamas!

Ortiz

  ¡Oh desdicha!
¿Con que me desahucia?

Petra

  ¡Ali! Sí;
¡nos desahucia!

Ortiz

  ¿Cómo... Esplica..
¿Nos desahucia?

Petra

  Si señor;
la he contado la recíproca
ternura de nuestras ahnas...

Ortiz

Si; ¡de la tuya y la mía!
( ¡Pecador de mí! )

Petra

  ¡Y me lia dado
un sofión.

Ortiz

  ( ¡Cayóme encima
el castillo que en el aire
fabricó mi tontería! )

Petra

¡(Jué abatido y pesaroso
eslá usted! No es maiavilla.
¿Quien había de pensar...

Ortiz

Si; ya ves... (¡Brava compiista
hemos hecho! )

Petra

  Yo lie creído
que era un acto de política
darle parle de la boda...

Ortiz

(¡La boda!)

Petra

  Y me [irometia
un buen regalo nupcial
siendo ella nuestra madrina;
mas ya me pesa en el alma...

Ortiz

¡Y á mí!

Petra

  Mi orgullo se irrita
de un paso tan imprudente.
Apuesto á que n)is ujcgillas
están ardiendo. — Pues — ¡digo!
las de usted...

Ortiz

  Echando chispas,
i Si es natural! ( ¡Voto á bríos! )

Petra

¡31irarme. soltarla risa
suponiendo que mi triunfo
es ilusión ó mentira,
y sin dejar que me esplique
esclamar hecha una harpía:
« ¿Quióa es ella, la muy zalia,
para aspirar á la dicha
de casarse con Orliz!'»
¿De veras! (Esto es harina
de otro costal. PS'o perdamos
la esperanza todavía.)

Petra

Bfljo los ojos y callo,
que la vergüenza y la ira
me echan un nudo á la lengua.
jYo zafia. Virgen Santísima!
j Yo, Petra Alí'onsa Ijarrientos!
¡Yo. que soy por ambas líneas...
No le sofoques. (Si ahora
la desengaño, me lira
de los pelos.)
  j Zafia yo! —
¿lía estado usted en Mengihar?
No; pero...
  Pues alli están
las armas de mi familia.
Un grifo, cuatro calderas...
Si, si; ya tengo noticia...
Mi lio don Baltasar
Maldonado...
(Sonríe ndose.) (j Qué ridicula
vanidad! )
(Observándole.) ¿Se rie usted?
Es que... tengo una alegría...
  (Disinmlemos.) ¡Qué escucho!
¡Si, Petra! Mi pecho abriga
un corazón entusiasta
que redobla su energía
cuando otros menos ardientes
desmayan y se acoquinan.

Petra

¿Si?

Ortiz

  Los obstáculos son
la salsa mas esquisita
del amor. Yo los quisiera
de aquellos que ponen grima;
grandes, terribles...

Petra

  ¡Oh dulces
palabras que me electrizan!

Ortiz

Como los trabajos de Hércules.

Petra

¡Orliz mió!

Ortiz

  ( ¡Pobrecrlla í)
¿Y quién se apura por eso?
Lo que urge no es la madrina,
sino...

Petra

(Con prontitud.) El marido.

Ortiz

(Lo mismo.) La novia.

Petra

Por mi, si quieres que riña
ahora mismo y nos marchemos
aunque sea á una guardilla...

Ortiz

No. Todo se compondrá.
Al fin cederá la niña;
lo espero. Yo la hablaré...
( ¡Pues no tiene poca prisa
la Barrienlos! j

Petra

  Como quieras.

Ortiz

No le des por entendida...

Petra

Bien.

Ortiz

  Y hasta el momento crítico
te aconsejo que suprimas
cuando haya testigos ese
tuteo... que es mi delicia.

Petra

¿Qué plan es el tuyo...
(Suena dentro una campanilla.) ¡Voy!

Ortiz

( ¡Qué oportuna campanilla! )
A Dios, á Dios... Hablaremos
despacio...

Petra

  A Dios, vida mia.

ESCENA III

(ORTIZ.)

Ortiz

¡Ea! sonó el cuarto de hora
de esa pobre. — Y la maldita
pudiera comprometerme.
¡Vaya, que es rara mania
figurarse... Siento pasos. —
Es mi amada Carolina.
  CAROLINA. ORTIZ.
Me alegro de ver á usted.
Señorita, siempre estoy
anhelaiido...
  ¿Estamos solos?
Tenemos que hablar los dos.
( ¡Ah ciclo!] Solos estamos.
Mi tia...
  Al jardín bajo.
Estamos reñidas.
  ¿Qué oigo!
¿Puedo saber la ocasión...
Es mi rival.
  ¿Es posible!
¿Desde cuándo?
  Desde boy.
(¿Se babrá prendado de mi
como la otra?)
  El señor
de Marcbena...
  ¡Ya! Se trata
del andaluz... (¡Es que soy
muy necio!)

Carolina

  En un arrebato
de vengativo furor
se declaró su galán,
y conio es tan embrollón
que jurarla muy serio
que es de noche haciendo sol, —
¡asómbrese usted! — la pobre
de mi tia le creyó.

Ortiz

¿Y quién sabe...

Carolina

  Mas cuando ella
lo reflexione mejor,
esa nube que la ofusca
se disipara veloz.

Ortiz

(Ahora conviene llevar
la contraria. ) ¿Qué sé yo!...
Cuando el diablo se apodera
(le una señora mayor...

Carolina

Mi lia ronocpfá
que esa es una burla atroz»
infame...

Ortiz

  ¿Y si no lo fuese?

Carolina

Tan joven y hombre de pro,
¿iría á buscar Marcbena
consorte en un panteón?

Ortiz

Al lin, aunque entrada en año»,
no es ningún monstruo feroz
doña Liboria. Es muy rica»
y esta es una tentación...

Carolina

Galán que me quiso á mí
¿pondría en ella su amor?

Ortiz

No trato yo de poner
en absurdo parangón
la tia con la sobrina.
¿Quién compara el arrebol
del alba con las tinieblas
y la zarza con la llor?
I*ero no lodos ios bonibres
son ¡guales, y la voz
del resentimiento suele
ahogar la de la razón.

Carolina

¡Qué sonstico está usted!
¡Qué sutil procurador
de malas causas!

Ortiz

  Señora...
(Armas contra mi la doy!
En nada acierto.)

Carolina

  No es mucho
que defienda con calor
semejante estravagancia
un hombre que, acá inter nos,
ama con tan poco gusto
y con tan poca ambición.

Ortiz

¡Ah! ¿Lo dice usted por Petra?
Ese ha sido un quid pro quo.
Ese muchacha está loca,
ó aquí se me arma un complot,
una... ¡Por Dios, Carolina,
no la crea usted, por Dios!
(¡Pol»rc mozo!)
  ¿Quiere usted
que la llame y...
  No señor.
¿Qué me importa á mí...
  No es ella
quien rciua en mi corazón.
Otra...

Carolina

(Interrumpiéndole.) Bien. Siéntese usted.

Ortiz

(Descoiiccr tildo.)
¿Yo!... ¿Dónde...

Carolina

  a la mesa.

Ortiz

  ...Yoy. (Lo hace.)

Carolina

Será usted mi secretario
de cámara.

Ortiz

  Tanto honor...

Carolina

Tome usted papel y pluma.

Ortiz

]Muy bien está. (¿Qué iulencion
podrá ser la suya?) ¿Carta
para alguna amiga?

Carolina

  No.
Es carta para un galau.
llágame usted el favor
de escribir lo que yo dicte.

Ortiz

( ¡Un galau! ¿Si seré yo? )

Carolina

« Señor don Pedro Marcliena. »

Ortiz

¿Cómo? (Virnmfínle.)

Carolina

  Yo hablo en español.—
«Señor don Pedro... »

Ortiz

(Escribiendo.) «Don Pedro...»

Carolina

«Marchena.»

Ortiz

  Sin remisión
le va á despedir.) «Marchena.»

Carolina

«Mi apreciable amigo.»

Ortiz

  (¡Ah! ¡Soy
perdido!) ¿Apreciable?

Carolina

  Sí.

Ortiz

«Amigo.»

Carolina

  «Hay culpas que son
imperdonables.»

Ortiz

  (¡Bien! ¡Bien!)

Carolina

«Pero podré sin rencor
escuchar...»

Ortiz

  (¡Malo!) «Escuchar.»

Carolina

«Los descargos de usted.»

Ortiz

  (¡Oh!...)
«Descargos de usted.»

Carolina

  «Y acaso
perdonarle...»

Ortiz

  (Yo me voy
á desmayar.) «I*erdonarle,..»

Carolina

(Acercándose.)
jQué torcido va el renglón!

Ortiz

¡Tengo hoy un pulso tan malo!...
Vea usted...

Carolina

  Eso al doctor. —
Acabemos el período.
«Si luego que dé el reloj
las nueve...»

Ortiz

  (¡Ay Dios!)

Carolina

  «Viene usted
á pedirme absolución.»

Ortiz

¡Pero esto es darle una cita!

Carolina

Claro está que se la doy.
Escriba usted.

Ortiz

  (¡Ah!) «Las nueve...» —
Si aun le tiene usted amor.
¿por qué escribirle de mano
agena?

Carolina

  Esta precaución
puede ser útil. Jamas
ha visto mi letra.

Ortiz

  ¿No?
Pero conoce la mia.

Carolina

¡Oh! ¡Cuánta contradicción!
Pues bien; ponga usted: «Post data.
No escribo yo misma por...»

Ortiz

«Post data.»

Carolina

  ¿Por qué diremos?

Ortiz

(¡Triste de mí!)

Carolina

  «Porque estoy
sangrada.»

Ortiz

(Asustado.) ¿Sí? ¿De qué mano?

Carolina

De ninguna de las dos.

Ortiz

¡Al)! Crei...

Carolina

  ¡Feliz idea!
Vendrá muerto de dolor...

Ortiz

«Sangrada.»

Carolina

  y tierno, amoroso
como nunca.

Ortiz

  (¡Maldición!)
Y cuando muerta lloraba
la esperanza que abrigó,
oirá el dulce sí...

Carolina

  Al contrario;
un no de marca mayor.

Ortiz

(Con alegría.)
¿Qué oigo! ¡Carolina!

Carolina

  Quiero
castigar su presunción;
despreciarle, escarnecerle,
y que aprenda desde lioy
á conocer el menguado
quién es él, y quién soy yo. —
Mi nombre debajo; el sobre;
que lleve pronto Muñoz
el billete y... (Sonriémlose.)
  muchas gracias.
señor secretario. A Dios.

ESCENA V

(ORTIZ.)

Ortiz

¡Soy dichoso! Le aborrece.
Quiere postrarle á sus pies
para tratarle después
con el baldón que merece.
No temo ya cual temí
que un rival mi bien destruya.
En cada derrota suya
veo un triunfo para mi,
¡Tanta franqueza conmigo
cuando mi pecho la adora
y sé yo que no lo ignora,
que harto sin hablar lo digo!.
Mas tan eslrafio rigor
(le celos puede nacer,
y Carolina es muger,
¡y lio liay celos sin amor!
Si le mira con desprecio,
¿por qué á verle no renuncia?
El desprecio no se anuncia
con un temporal tan recio.
INo me fio de su saña,
que. ciegos por la pasión,
nuestro mismo corazón
niuclias veces nos engaña.
Si me ama, ¡bendito Dios!;
si ama á otro, me anifjuila;
mas si entre los dos vacila.
¿quién vencerá de los dos?
Quizá su perdón no alcance
el orgulloso Narciso.
pero ¡esa cita... es preciso
evitarla á todo trance.
Con gemir como un pobrete
¿qué hago yo? El papel de tonto. —
Intriguemos... Por de pronto,
yo no le envió el billete.
Veremos qué viento sopla...
¡Ah. qué idea! ¡Singular!
Pongamos en su lugar
los Iragmentos de la copla.
(Los saca.) Aqui están. ¡Fuera pereza!
(Les pone un sobre.) Cuando rompa el sobrescrito
y los vea — ¡pobrecito! —
se va á quedar de una pieza.
(Toca la campanilla y luego escribe el sobre.)
Ahora con mano veloz
finjo letra de muger...
j Perfectamente! ¡Oh placer!
(Entra mi criado.) Toma esta carta. Muñoz.
(¡Oh ventura! No habrá cita.)
Llévala al instante. — -(¡Pobre
Marchena!) — á quien dice el sobre.
Lo manda la señorita.
(Vase el criado con la carta.) Si yo no canto victoria,
al menos la hermosa prenda
no será de aquel fachenda...
¿Qué traerá doña Liboria?

ESCENA VI

(DOÑA LIBORIA, ORTIZ.)

Doña Liboria

Vamos á tener los dos
un rato de conferencia,
amigo Ortiz.

Ortiz

  En buen hora.
Nadie como yo desea
complacer á usted...

Doña Liboria

  Mil gracias.
Hábleme usted con franqueza.
¿Cree usted que una muger
que frisa ya en los cincuenta
puede pensar sin escándalo
en dar que hacer á la iglesia
casando en segundas nupcias
con un prójimo de treinta?

Ortiz

Si creo, si, como usted,
la contrayente conserva
en otoño sazonado
ambientes de primavera.

Doña Liboria

Cuidado, señor de Ortiz,
que yo no pido halagüeñas
lisonjas, sino consejos...

Ortiz

Lo digo de todas veras.
(La adularé, que es preciso.) No dude usted que hay bellezas
estacionarias. Las damas
como usted no tienen fecha.

Doña Liboria

(Ya son dos los que lo aflrraan.
Tal vez el espejo mienta.)
Pero con mi feclia y todo.
que es positiva y auténtica,
¿cree usted que, prescindiendo
(le si tengo ó no talegas.
Iiaya un joven tan filósofo
que por consorte me quiera?

Ortiz

Si creo, (¡ue en este siglo
de las luces nos presenta
fenómenos singulares
la sabia naturaleza.

Doña Liboria

¿Cree usted que ese filósofo
sea don Pedro Marchena?

Ortiz

Sí creo y confieso y juro,
que lia dado mas de una prueba
de buen gusto...

Doña Liboria

  Con efecto.
Mi sobrinila es muy bella,
y fuera temeridad
ponerme yo en competencia...

Ortiz

¿Y por qué no? ¿Es por ventura
esa niña alguna Elena.
alguna Venus? ( ¡^Y Dios,
si Carolina me oyera!)

Doña Liboria

¡Tiene veinte años!

Ortiz

  ¿Qué importa?
No es su hermosura de aquellas
que llamo yo... impermeables...
( ¡Maldita sea mi lengua!)
perenes... La especie humana
cada dia degenera,
y hay complexiones... (No sé
lo que me digo.) En fin ¡si ella
no le quiere!...

Doña Liboria

  ¿Cree usted...

Ortiz

¡Oh! Lo sé con evidencia.
Me lo acaba de decir:
le tiene por un babieca...

Doña Liboria

Pues en eso se equivoca.
Vivo es como una centella.

Ortiz

Si señora; y muy galán,
mny donoso... (¡Qué blasfemia!)

Doña Liboria

¡Interesante figura.

Ortiz

¡Mucho! ( ¡Quemada la vea!)

Doña Liboria

Si es verdad que no le quiere...

Ortiz

j Nada! Y dice que se alegra
de que case con usted.
pues con eso se liberta...

Doña Liboria

No puede ser. ¡Si decia
no ha mucho que era grotesca
y estravagante la boda,
y me puso esta cabeza
de reflexiones morales
y físicas... ¡Santa Tecla!

Ortiz

Es porque entonces no estaba
convencida de ser cierta
la pasión de ese individuo.
Ahora ya no duda de ella.

Doña Liboria

¿De quién sabe...

Ortiz

  De él, de usted,
de mi. de la casa entera,
de todo Madrid. ¡Si ya
no se habla de otra materia
en los cafés, en la bolsa!...
(Esto es mentir sin conciencia.)

Doña Liboria

¿Luego él se lo dice á todos...

Ortiz

¡Y estoy viendo que lo inserta
en los diarios!

Doña Liboria

  ¡Me va
á comprometer!

Ortiz

  ¡Simpleza!...
No hay compromiso tratándose
de relaciones honestas...

Doña Liboria

¿Quién lo duda? En esta carta
])ien claramente lo muestra.
Léala usted. (Se la da.)

Ortiz

(Leyendo.) «Cara esposa,.. » —
Ya da la cosa por hecha.
¿No decia yo... (Sigue leyendo para sí.)

Doña Liboria

  Temiendo
que se repita la escena
de esta mañana. me pide...

Ortiz

(Volviendo la carta á doña Liboria.)
Sí; ya lo veo; una audiencia
reservada; y es preciso,
forzoso que usted acceda...

Doña Liboria

No acabo de decidirme.
i No sea que me arrcpienla
Iiiogo...

Ortiz

  !\o liay motivo, que es
muy caballero Marcliena,
y no seria capaz
do alropellar... (á una vieja.)

Doña Liboria

No L's mi honor el que peligra:
])asfa que yo le dofienda;
sino el concepto en (|uc estoy
<le niuger prudente y cuerda. —
Aun siendo cierto el cariño
(juc don l'edro me pondera,
¿quién me libra de las sátiras
<le mngeres y poetas?

Ortiz

Ni poetas ni mngeres
impedirán que usted sea
venturosa.

Doña Liboria

  ¿Y si don Pedro
me engaña?

Ortiz

  No liay apariencia
de tal cosa. — Y sobre lodo,
señora, el que no se arriesga
no pasa la mar. Las truchas
a pie enjuto no se pescan...
ni se nuiere cada dia
un obispo. El tiempo vuela;
la ocasión es calva...

Doña Liboria

  Cierto;
y andarse con eiiquelas
á mi edad...

Ortiz

  Es boberia.

Doña Liboria

Y ello, hay que darle respuesta.

Ortiz

Pronto se escribe un billete.
Aqui hay papel, tinta, oblea...

Doña Liboria

¿IJn billete? No me atrevo,
que si es todo estratagema
y él obra de mala fe...

Ortiz

¡Válgate Dios... ¡Ah! Una ¡dea.
Escriba usted de su puño
sin nondtre y sin cruz ni fecha:
«Esta noche en el jardin.»

Doña Liboria

¡Dien! A estilo de comedia
de Tirso ó de Calderón!

Ortiz

(Llamándola á la mesa y ofreciéndola iina
pluma.) Pues ¡vamos!

Doña Liboria

(Yendo á la mesa.) Con que él me emienda,
es lo bastante. (Escribiendo.)
  « Esta noche
en el jardín.»

Ortiz

  Bien. Se cierra,
se le pone el sobrescrito...

Doña Liboria

(Cerrando el billete y poniéndole oblea.)
No. Para mayor reserva
irá sin él.

Ortiz

  (¡Tanto escrúpulo!...)
Corriente.

Doña Liboria

  Ya está.

Ortiz

(Tomando el billete.)
  Pues venga. (Yéndose.)
Lo liaré llevar al momento...

Doña Liboria

¡Oiga usted! ¡Que no lo sepa
Carolina!

Ortiz

  Pierda usted
cuidado. (Todo se arregla
á pedir de boca. Luego...
¡salga el sol por Auteípiera!)

ESCENA VII

(DOÑA LIBORIA.)

Doña Liboria

¡Ay! De pensar en la cita
el corazón me palpita.
Cual si luciera otra vez
  en la vejez
raí lozana primavera,
huirá del alma el esplin
con la dicha que me espera
esta noche en el jardín.
Noche, tu curso apresura;
no retardes mí ventura.
Los ojos del andaluz
  sean mí luz,
y su grata voz mi gloria
cuando tierno paladín
me (liga: le amo. Liboria,
esla iioclie en el jardín.
Caro difunto Melquíades,
duerme en paz y no te enfades,
i Tantos años de viudez!...
  j Qué pesadez!
Perdona si al largo duelo
pone tu Liboria fin;
perdona si me consuelo
esla nocbe en el jardin.
Mas si al cabo de mis años
lloro pesares y engaños,
si esto se vuelvo después
  un entremés,
si el galán dice: no bay mus,
menli como un galopín,
me va á dar un patatús
esla nocbe en el jardin.
i\o. (|ue Marcbena es bidalgo
y sabe lo que yo valgo.
y no me lia de bacer traición
  mi corazón.
¡Ab! Ya estoy fuera de quicio
con la boda y el feslin
y el... Voy á perder el juicio
esla nocbe en el jardin.

Acto quinto

ESCENA PRIMERA

(CAROLINA.)

Carolina

Venganza mia, ya tarda
li! ansiado Iriunfo halagüeño,
j No SrfJje lo que le aguarda
el compadrito rondefio!
Ya arrodillado le miro
con amante contrición
enlre uno y otro suspiro
implorar mi compasión.—
Me ama, si; la imagen mia
reina absoluta en su peclio,
y se burla de mi lia
ó no sabe lo que lia hecho.
Mas si arrepentido llora,
¿por qué le reservo un no?
Mas si en efecto me adora,
¿por qué le aborrezco yo?
Si él se muestra vengativo
es porque yo fui cruel.
¡Era tan leve el motivo
<|ue me indispuso con él!...
Yo culpé su indiscreción,
pero ¿soy yo mas discreta?
El no fuera fanfarrón
.si yo no fuese coqueta.
Cuando en su plácido error
tuvo por seguro el si,
fue en él esceso de amor
lo que fuera orgullo en mí;
y bien merece mi indulto
el gaiau que en su demencia
creyendo hacerme un insulto
se ha impuesto una penitencia;
que mostrarse élirio de amor
por una vieja, aun en broma,
es penitencia mayor
que ir descalzo de aqui á Roma. —
l*ero otro amante mas lino,
aun perdida la esperanza.
no hiciera tal desaliño
ni de veras ni de chanza.
Ahi esta ese pobre Ortiz
que. amándome con delirio,
ni siquiera el infeliz
se queja de su martirio.
¡Para que él pudiera el cuello
á otra muger humillar!
¡Para que él dijera aquello
de la infame circular!
i Oh! Si amor diese la palma
á quien la merece mas... —
El otro tiene mas alma...
¡[*ero alma de Satanás! —
No obstante, él me amó primero.
y al cabo... la antigüedad...
Es bizarro caballero
en peisona y calidad. —
Pero Ortiz es como un oro,
y sus prendas... ¡Justo Dios!
¿Cuánto va á que me enamoro...
de cualquiera de los dos?
INo sé qué pasa aqui dentro.
¿Quién vencerá?... ¡Dios lo sabe!.
Pero ello es que yo me encuentro
en una crisis muy grave;
y voy perdiendo la calma,
y ya con grito importuno —
¡ay! — me está diciendo el alma...
que es fuerza querer á alguno.
  CAROLINA. PETRA.
(Dios la ampare, si se aflige.) ¡Ay señorita! ¡Olí maldad!...
¿Qué hay?
(Pero mi Oriiz lo exige. Y no comprendo en verdad...) ¿No hablarás?
  ¡Tengo una pena!
¿No esperaba usted — ¡Aleve!—
íil caballero Marchena'''
No tardará. Son las nueve.
Pues le espera usted en vano.
Le lie visto junto á la noria
del jardin.
  ¿Si?
  Mano á mano...
¿Con quién?
  Con doña Liboria.
¡Eb! Casualidad...
  i Que no!
El galán pidió una cita...
¿Y mi tia se la dio?
¡Si señora. señorita!
Por detras de los enebros
los vi. Están como topos.
El decia ¡unos requiebros!...
y ella... ¡vaya! — ¡unos piropos!...
¿Cómo!...
  i El diantre de la vieja!
Vamos, ¡si no puede ser!
Yo no...
  Si abre usted la reja
desde aqui los puede ver.
(Al/riendo la reja.) ¡Oh! Si. Relira esa luz.
Observaré sin ser vista...
(Iletirando la luz.) Al fin hombre y andaluz!
A bieria la reja, aparecen sentados en un banco del
jardín doña Liboria y Marchena, mostrando en
los ademanes que es muy animada su conversación.)

Carolina

ahí eslan. ¡Ali! ¡Dios me asista!

Petra

¿Quiere nsled mas regocijo?

Carolina

¡Y mi lia se enamora... i Oí

Petra

Toda muger. como él dijo,
tiene su ciiarlilo de hora.

Carolina

¡Su cuarlito de hora! ¿Y cuándo ti
le lo dijo?

Petra

  Esta mañana.
Por cierto que estaha hablando
de usted...

Carolina

(Con enfado.) Cierra esa ventana.

(La cierra Petra.)

Petra

Y aun por eso yo presumo
que él ha tendido la red
á la tia...

Carolina

  ( ¡Me consumo! )

Petra

Para dar celos á uslrd,

Carolina

;. CpIos yo? ¡Qué disparate!

Petra

Y que al tin tierna y sumisa...
Mas ¡qué error! ¡Un botarate
como él!... A mi me da risa. (Riéndose.)
Ria usted también,

Carolina

(Con risa forzada.) Si. sí...

Petra

De ese amor de chirinola.

Carolina

Si; pero... vete de aqui.
que quiero reirme sola.

Petra

(Rabiando está. Dios es justo.)

ESCENA III

(CAROLINA.)

Carolina

Si es cierto que ama á mi tia,
i digo que es hombre de gusto!
Vamos, yo le arañarla.
  CAR OLINA. ORTIZ.
(A la puerta de la derecha con el álbum.) Buenas noches. Carolina.
Si usted me da su (jermiso...
Si, si; entre usted.
(Acercándose.) Como sé
que don Pedro no ha venido
á la cita,... ni vendrá,
porque en el jardin le he visto...
Sí; ya sé...
  En dulce coloquio
con doña Liboria...
  ¡Indigno!
Aprovecho esta ocasión
para venir con el libro...
¡Ay Orliz! Estoy volada.
No se logró mi designio.
INo me vengo de un villano...
Si tal. O es cierto el cariño
que muestra á doña Liboria,
y en la culpa va el castigo;
ó lo finge. y es peor,
que, como dice el antiguo
refrán, al que escupe al cielo
en la cara...
  Eso es muy lindo,
pero yo quiero vengarme;
yo misma, ¡y no lo consigo!
Y en mi casa y á mis ojos,
sea ó no sea artificio,
á otra muger galantea,
y para mayor ludibrio
tiene en su poder mi carta,
¡la carta en que yo le cito!
Esto me inquieta, me aflige,
me desespera. No aspiro
á su amor. Sea en buen hora
cortejo, amante, marido
(le quien quiera... ¿Qué me iraporla?
Pero ¡mi carta. Dios mío!

Ortiz

Sosiégúese usted. La carta
descansa en este bolsillo.

(La saca, y Carolina la toma.,)

Carolina

¿La ha devuelto?

Ortiz

  No señora.
Es que... no la lia recibido.

Carolina

¿Asi cumple usted mis órdenes?

Ortiz

Doña Liboria me dijo
que esperaba en el jardin
á su Marchena querido,
y por no esponer á usted
á un desaire...

Carolina

  Ese peligro
era quizá imaginario.

Ortiz

A la prueba me remito. —
Mas si lo que usted queria
era bunñllar al altivo
andaluz, completamente
su deseo se ba cumplido.

Carolina

¿De qué modo?

Ortiz

  Un pensamiento
me ocurrió muy peregrino,
y sin vacilar lo puse
en práctica.

Carolina

  No concibo...

Ortiz

Detras de la mesa estaba
hecha doscientos añicos
aquella nefanda copla
que usted con justo motivo
arrancó del álbum.

Carolina

  Bien;
¿y qué?

Ortiz

  Bajo un sobrescrito
le remití los pedazos...

Carolina

¿Qué oigo? ¿Con recado mió?

Ortiz

Claro está.

Carolina

  ¡Es muy singular
el interés que yo inspiro
al señor de Ortiz!

Ortiz

  Señora,
yo sentiría inllnito
haber errado...
(Me quema
con ese aire de novicio.)
Mas para enmendar mi error
liay un medio muy sencillo.
Del cambio de los papeles
discúlpese usted conmigo,
y envíele usted la carta...

Carolina

¡Si; á buena hora;

Ortiz

  El camino
desde aquí al jardín no es largo.

Carolina

¡Pues ya!

Ortiz

  Se pide permiso
á doña Liboría...

Carolina

  ¡Dale!
¡Si no quiero! ¡Qué suplicio!

Ortiz

Ya que está usted tan airada
contra mi...
  No.
  Me retiro.
No señor. Quédese usted.

Ortiz

Entiendo. Será preciso
que usted se vengue de alguno.

Carolina

Si señor.

Ortiz

  Pues me resigno
á ser la víctima.
  ¿Usted?...
Si es tan grave mi delito...
(Con ir orna.) ¡No tal! Usted procedió
con la inocencia de un niño.

Ortiz

Señorita...

Carolina

  ¿A ver? Veamos
el dibujo...

Ortiz

(Abriendo el álbum.)
  ( ¡Llegó el critico
momento! )
  (Da á Carolina el álbum abierto, y en seguida toma una luz para alumbrar con ella.) Aquí está.

Carolina

(Examinando el (/i6ujo.) Una joven
con aire contemplativo
puesta en el pecho una mano
y otra en la frente...

Ortiz

  Eso mismo.

Carolina

¡Cómo se parece á mi!

Ortiz

Es muy posible. He querido
pintarla muy bella.

Carolina

  ¡Vaya,
que es donoso el eslrivjllo!
En lodo lo que usted piula
danza mi cara.

Ortiz

  ¡Si es vicio
que ha tomado ya la mano I
Nunca podré corregirlo.

Carolina

¡Orliz!... — Prosigo. Dos genios
la cercan. Con ceño esquivo
y fiero ademan, el uno
alza la frente al Empíreo. —
¿Quién es este caballero?

Ortiz

El orgullo. Asi lo [¡iuto...

Carolina

¡Señor de Orliz!

Ortiz

  Todo es pura
alegoría. Caprichos
de pintor...

Carolina

  El otro genio
se da cierto aire á Cupido
y está á los pies de la ninfa
como pidiendo un asilo...
¿Quién es esta criatura?

Ortiz

Si usted le ha reconocido
será el amor; y si no,
cualquier pelón del Hospicio.

Carolina

¡Ortiz!... — A cierta distancia
un caballero distingo
con aire ufano y sonrisa
de triunfo. — ¡Calle! ¡Es el vivo
retrato del andaluz!

Ortiz

Tal vez. Yo he pintado nd libilum,

Carolina

j Señor de Ortiz!... — Con el dedo
muestra hacia el opuesto sitio
un reloj; pero una nube
se le oculta. )iii

Ortiz

  Eslá ciilendido.
Y enlre lanío una figura,
que lleva por dislintivo
corona y palma, se escapa
de sus manos.

Ortiz

  A mi juicio,
esa es la victoria.

Carolina

  ¡Orliz!...

Ortiz

¡Carolina!
  ¿Y qué deslino
liene aqui el reloj?

Ortiz

  IVinguno.
Sirve de adorno.

Carolina

  (,IIaljrá pillo!...)
Apunta las nueve y cuarto,...
¡y esa hora liene el mió!

Ortiz

¿Si? Casualidad...

Carolina

  ¡Orliz!
Con gesto humilde y contrito
á estotro lado hay un joven...

Ortiz

( j Ahora |)ierdo los estribos!)

(Queda e/i la aclilud que va á describir Carolina.)

Carolina

(Mirando d Orliz furlivamcnle.)
Con una mano en el pecho;
y al parecer tiene íijos
con suma inquietud los ojos
en el reloj consabido.

Ortiz

¡Ah!

Carolina

  I'cro ¿qué liene usled,v-'
que se le escapa un suspiro
y tiembla como el azogue?

Ortiz

Nada... ¡Estos nervios malditos!...

Carolina

¡Se le cae á usted la luz
de la mano!

Ortiz

  Y'a la afirmo...
Mejor estará sobre ese
velador.

Ortiz

(Muy turbado.)...Es positivo.
i*o»te la luz en el velador, que estará inmediato á ¡a
i reja.)

Carolina

¿Se pone usled malo?

(IITIZ. No pero el calor del esliu... Ya se rué pasa.)

Carolina

  Abríroínos
la reja.
  ¿Siente usté alivio'"'

[Abre la reja y quedan los dus enfrente de ella. Vuelve á descubrirse la pareja drl jardín. Marcliena mira al gabinete y gesticula con muestras de la mas ri- ta inquietud. Doña Liboria procura ocupar su aten- ción, pero solo lo consigue movienláuenmcnle. Pe- tra asoma la cabeza por la puerta de la izquierda, la vuelve á retirar al instante, y repite eslu acción varias veces hasta el fin de la escena.)

Ortiz

¡Olí! Sí señora. (Nos ve
mi rival. ¡Qué compromiso!)

Carolina

Acabe usted de esplicarmc
el dibujo. Este iudividuo
¿quiéu es? Yo no reconozco
sus facciones.

Ortiz

  (¡Jesucristo!...
¿Está ciega?)

Carolina

  Este es, sin duda,
un personage ficticio,
ideal.

Ortiz

(Desanimado.)
  Eso; si; un ente
tie razón.

Carolina

  El poL.ecillo
I nuicbo debe de sufrir!

Ortiz

¡Olí! ¡Si señora; nuicliisimo!

Carolina

Pero como está pintado...
y tiene cerrado el pico,
¡vaya usted á everiguar
la causa de su martirio!

Ortiz

¡Carolina!...

Carolina

  I*cro usted
no ha pintado sin designio
esta escena.

Ortiz

  ¡Carolina!

Carolina

Y ya tendrá concebido
en su mente el desenlace.

Ortiz

Yo esperaba que el divino
ingonio de usteJ...

Carolina

  ¡Eh! Nunca
descifré yo logogrifos.

Ortiz

El drama puede tener
dos desenlaces distintos.

Carolina

¿Dos desenlaces?... Entiendo.
El adverso y el propicio; —
el clásico y el romántico.

Ortiz

( ¡Ah! j Se rie! Soy perdido.)

Carolina

Pero el uno de los dos
liabrá de ser mas legítimo,
mas verosímil que el otro. —
Podríamos divertirnos
representándole. — Vamos;
yo soy ella; yo adivino
lo que piensa. Usted ahora
(Con el dedo en el dilnijo.) saque á este pobre del Limbo.

Ortiz

Pues bien; figúrese usted
que el amante...

Carolina

  ¡Ah picarillo!
¿Con que es un amante? Ya
lo hal)ia yo presumido.

Ortiz

Suponga usted (¡iie el amante
postrado á los pies de su ¡dolo...

Carolina

Señor de Orliz, yo no puedo
suponer lo que no he visto.

Ortiz

(Arrodillándose.) ¡Carolina! ¡Carolina!

(Marcliena se levanta muy azorado. Pelra se asoma, suspira y observa angustiada. Doña Liboria se queda sentada con muestras de sorpresa y abatimiento.)

Petra

(¡Ah!...)

Carolina

  ¡Bravo! Y ahora el amigo
¿qué dice?

Ortiz

  ¡Mi bien! ¡Mi gloria!
¡Yo te adoro!

Petra

  (¡Ah!)

Carolina

(Riéndose.) ¡Muy bien dicho!
Y ella ¿qué responde?

Ortiz

  ¡Ay! ella
se burla de su delirio.
Le desprecia, le aborrece,
le sepulta en el abismo;
y él se levanta (Lo hace.)
  resuelto
á terminar su conflicto
dándose muerte...

Carolina

(liiénJose.) Y no puede...
porque no tiene un cuchillo
á mano, y porque la dama
quiere que viva cien siglos...

Ortiz

(Con sarcasmo, yéndose.)
Mil gracias.

Carolina

  y le detiene
entre sus brazos cautivo. (Se abrazan.)
OuTiz, Petra, March. ¡Ali!

[Después de su esclamacion, que ha de oir e! püblirn, desaparece Marchena corriendo. y un momento des- pués le sigue doña ÍAboria.)

Doña Liboria

(Llamando d Marchena.)
  iEb!

Carolina

  Me hacen venturosa
este abrazo... (Señalando hacia el jar din.)
  y aquel grito.

Ortiz

i Oh delicioso momento!

ESCENA V

(CAROLINA, ORTIZ, PETRA.)

Petra

¡Ah traidor! ¿Cumples asi
tu amoroso juramento!

Ortiz

Hija...

Carolina

  ¿Á qué vienes tú aqui?

Petra

Á poner impedimento.

Ortiz

Y'a dio tu máquina al traste,
muchacha, y si no te enojas
te diré que equivocaste
los frenos...

Carolina

  Y que tomaste
el rábano por las hojas.

Petra

jOh rubor! ¿Con que el almibar
de mi risueña esperanza
se ha converlitlo en acíbar?

Ortiz

Mano plebeya no alcanza
al escudo de Mengibar.

Petra

Yo...

Carolina

  Calle la impertinente.

ESCENA VI

(CAROLINA, ORTIZ, PETRA, MARCHENA.)

Marchena

(Entra apresurado.) Aqni estoy yo — ¡y arda Troya!
¡Abrazará un escribiente!
Eslo ¿es verdad ó es Tramoya?
Ilábleme usted francamente.

Carolina

Este es mi marido.

Marchena

  ¿Si? —
Pues que sea enhorabuena.
Lo decia porque á mí
no me gustan... (¡iMe perdí!)
chanzas pesadas.

ESCENA VII

(CAROLINA, ORTIZ, PETRA, MARCHENA, DOÑA LIBORIA.)

Doña Liboria

(Llega jadeando.) ¡Marchena!

Marchena

(¡Maldita vieja!) Señora...

Doña Liboria

Esa fuga repentina...

Marchena

¡Perdón!...( Esto acaba aliora
como se acabó en Medina
el rosario de la Aurora.)

Doña Liboria

¡Dejarme plantada alii!...

Marchena

Señora, fui cuerdo ayer;
hoy loco. ¡Perdón! Mentí...

Doña Liboria

¡Qué infamia!

Marchena

  ¿Cómo ha de ser!
También me han plantado á mi.

Doña Liboria

Ya en el jardín yo advertía
mi necio y pueril error.
y pues fue la culpa inia|,
no me irrita el desamor.
sino la dpscortpsia.

Marchena

Cien veces y de cien modos
pido peidoii y coiiHeso...

Doña Liboria

(Con qravcdad.) Hasta.

Marchena

(Mostrando á Carolina.) Ese diablo travieso
liene la culpa, que á lodos
nos liizo perder el seso.
Yo no sienlo la entruchada,
<|ue mi gozo es verme libre;
roas ¿«pié lia liecbo usled, camarada,
para desbancar — ¡no es nada! —
á un hombre de mi calibre!'

Ortiz

¡Kl lance ha sido estupendo;!
mas recuerde usted la arenga
que siempre está repitiendo.

Marchena

¿Cuál?

Ortiz

  No hay muger que no tenga
su cuarto de hora.

Marchena

  Ya entiendo.

Carolina

Como acechaban el mió
dos galanes...

Marchena

  Si; el y nos.

Carolina

El mas lisio de los dos
fue dupfiu de mi all)edrío.

Marchena

Entiendo... y me largo. A Dios.

ESCENA VIII

(CAROLINA, DOÑA LIBORIA, ORTIZ, PETRA.)

Petra

(Llorando) ¡Ay! ¡También mi cuarto de hora
llegó, y con sal y pimienta!
j Una Escalona! ¡Qué afrenta!
¡Una Barrientos!
  (Con altivez á Carolina.) ¡Señora!...
(Llorando otra vez.) Ajústeme usted la cuenta.
CAUOMNA. ORTIZ. DONA LIBOniA.

Carolina

y ahora ¿qué dice mi lia?
¿Salió lo que yo decia?

Doña Liboria

Peíjué laniltieu; ¡pese á tal!
¿mas quicu se libra, hija mia,
(le un cuarto ile hora fatal?
Mi amor propio se lastima
del desengaño que llora;
pero en verdad, causa grima
(|ue sueñe cuarlitos de hora
la que ¡tantos! tiene encima.
Por dicha, pasó el chubasco;
y aun(|ue me causa rubor,
Í)ios me venga de un traidor;
(jue, si grande fue mi chasco,
el suyo lia sido mayor.

Elenco vivo 5 personajes · 2,586 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
706253J1, J2, J3, J4, J5J1 · esc. 1Carolina, Petra, Doña Liboria
691257J2, J3, J4, J5J2 · esc. 1Petra, Ortiz, Doña Liboria
430155J1, J2, J3, J5J1 · esc. 2Doña Liboria, Carolina, Petra
425161J1, J2, J3, J4, J5J1 · esc. 1Carolina, Ortiz, Marchena
33498J1, J2, J3, J4, J5J1 · esc. 1Carolina, Ortiz, Marchena

Partitura métrica 41 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero
Acto segundo
Acto tercero
Acto cuarto
Acto quinto

octosílabos 90 % · mixto 10 %

Expediente

Obra
El cuarto de hora
Jornadas
5
Personajes
5
Versos
2,586
Versificación
octosílabos 90 % · mixto 10 % medida por La Báscula
Fuente
archive.org: elcuartodehoraco00bret_djvu.txt
Estructura
el-cuarto-de-hora.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, El cuarto de hora, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/el-cuarto-de-hora.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.