Acto primero
(Personas: CARLOTA; DOÑA BASILIA; DOÑA LEONCIA; DON ÁNGEL; DON RAMÓN; DON VICENTE; DON JULIÁN; RUFINO; BLASA; UN MOZO DE CAFÉ.)
ESCENA PRIMERA
(DON ÁNGEL, DOÑA BASILIA, DON RAMÓN.)
\"tra tacita de té,
D. Ángel.
No mas; ya no.
(i) ¿Es porque la ofrezco yo?
¡Ingrato!
¡Ah!... Llénela usté.
¿Con que hoy se come en Apolo?
Sí.
Me abandonan ustedes
aquí entre cuatro paredes.
(a) La amistad...
(3) Que vaya él solo.
(4.) ¡Calla! Déjale venir,
que yo allá le necesito.
Que vaya; pero, amiguito,
(Notas al pie: (1) Con zalamería bajando la voz. (2) Bajando la voz. (3) ídem. (4) A D.* Basilia aparte.)
lodos hemos de vivir.
(i) ¿Qué es eso?
Nada. Le riño
porque sin usted me deja.
Es infundada esa queja.
¡Me tiene tanto cariño!...
Y usted, como amigo fiel,
Je prefiere a' mí.
No tal.
Ese afecto es fraternal,
pero...
Tengo celos de él.
Siempre hablándose al oido...
Me picaré como hay Dios.
Lo mismo habla con los dos.
Pero eres tú el preferido.
Supongamos que es verdad.
¿Querrá usted...
Solo deseo
su ventura.
Así lo creo
de tu sincera amistad.
Pero ¿quién será el que lidie
por ganar mi corazón?
Es harto mezquino el don
para que nadie le envidie.
¡Qué bien sienta la modestia
en una hermosa!
¿Sí? Doy
a usted mu gracias.
ti. Ang.
á enamorar como un bestia.
¡Qué muger! A su ascendiente
yo no puedo resistir). (2).
¿Te vas?
Tengo que escribir
á mi tío D. Vicente.
Bien. Vistiéndome te espero.
Dos correos me han faltado,
(Notas al pie: (1) Aparte con D." Basilia. (2) Se levanta, y hacen iu mismo D.' Basilia y D. Ramón.)
y me tiene con cuidado,
que como á un padre le quiero.
(i) ¡Qué alma candida! ¿Lo ves?
Sí.
La brevedad te encargo.
Descuida. No seré largo.
Hasta luego.
i).1 Bas. Hasta después.
ESCENA II
(DON RAMÓN, DOÑA BASILIA.)
Está perdido por tí..
¡Em...
Z?. /Joto. No lo dudes, Basilia.
£>.» Bas. Me dice cosas muy dulces,
mirándome se estasía,
y si amorosa le hablo
se anega su alma en delicias;
mas, ora sea respeto,
ora sea cobardía,
aun no me ha dado ninguna
de esas pruebas positivas...
¿A qué espera, que no me habla
de consorcio todavía?
Mucho temo que no sea
tan platónica y tan ñna
como tú te la figuras
la pasión con que me mira.
¡Qué! ¡Si es un alma inocente
sin doblez y sin malicia!
Yo, con ser hombre y faltarme
los suspiros, las risitas,
los dengues y las demás
femeniles baterías,
hago cuanto quiero de él;
¿Y una muchacha tan linda,
(Notas al pie: (i) SÍ parte á D.M Basilia.,)
tan graciosa como tú
no ha de lograr su conquista?
El rae ama, sí: no lo dudo.
Durante los ocho dias
que has pasado en Talavera
al lado de tu familia
mucho mi imperio ha crecido
sobre aquella alma novicia.
Ya se ve; ningún objeto
de mi amor le distraía,
ni me hacía oposición
la amistad de un egoísta.
Mil gracias por la lisonja.
Ya en tu carta me decías
lo bien que andaba el negocio,
y escusado es que repita
el placer que tuve en ello,
pues con el alma y la vida
deseo tu bien-estar.
Sí; basta que tú lo digas.
¡Falso!
Me dá pesadumbre
verte en viudez desvalida
siendo tan bella, tan joven...
¡Qué descarada mentira!
Si es así, ¿por qué rehusas
llevarme a' la vicaría?
¿Por qué, traidor, tus palabras
y mis finezas olvidas?
¿No me juraste...
¡Ay... por Dios,
por Dios!... ¡Cosas tan antiguas!...
¡Buen matrimonio por cierto!
¿Estás en tu juicio, chica?
Yo mas pobre que las ratas;
tú caprichosa y bonita...
¡Halagüeño porvenir!
Deliciosa perspectiva!
Yo te juré... A punto fijo
no lo sé por vida mia,
porque á los pies de una bella,...
todo se jura, Basilia.
¡Y tan crédulas nosotras!
Sin duda te juraría
hacerte feliz: ¿y acaso
no lo cumplo? ¿Hay mayor dicha
para tí que ser esposa,
no de un pobre, no de un quídam
como yo, sino de un mozo
que tiene un genio de almibar,
y es cosechero en Marchena,
y con un tio en Lebrija
de quien hereda un caudal
en olivares y virías?
¿Y á quién debes esa alhaja
sino á mí, desconocida
muger?
No niego la deuda;
pero te das tanta prisa
con tu oficiosa amistad
á beneficiar la mina,
que si no me caso pronto
me voy á quedar per islam.
¡Ponderación... No hay cuidado.
Son vinculadas las fincas.
Y tuyo será: lo espero;
mas ¡guarda! no le persigas
demasiado ni con quejas
ni con amantes caricias,
que irrita la sujeción
y la lisonja fastidia.
Un ten con ten..., un buen medio...,
algo de coquetería...
Ya me comprendes. Si llega
á penetrar que codicias
su mano, ¡muger al agua!
Si débil ó compasiva
de su platónica mente
las ilusiones disipas,
es negocio concluido:
viudez tienes para dias.
Demonio predicador,
¿le enseñas esa doctrina
á la andaluza beldad
cuya mano solicitas?
Buena boda, aunque no tanto
como la tuya. — Y la niña
es frivola si las hay
con sus ribetes de altiva;
pero una casa en Madrid
que nunca se desalquila
porque está muy bien situada
y produce en renta limpia
dos mil duros, no es un grano
de anis.
¿Pero está propicia
la muchacha?
Hoy me prometo
acabar de persuadirla
en Apolo, mientras Ángel
se divierte con la tia.
Mas ya hemos charlado mucho,
y si sospechan la intriga...
Sí; me voy á mis haciendas.
A Dios.
A Dios, alma mia.
(Me voy II. III.)
ESCENA III
(DON RAMÓN.)
Aun no ha acabado su epístola.
¡Qué cariñoso sobrino!
Nos vestiremos. ¡Rufino!
¿Nadie responde?
(2) Allá voy.
Un criado tan estúpido
no le hay en Madrid.
(Notas al pie: (1) Mirando á dentro. (2) Dentro.)
ESCENA IV
(DON RAMÓN, RUFINO.)
Presente.
Si no eres mas diligente
te despido como soy.
A mí... Usted...
Como una pólvora
has de ser cuando te llamo.
Ya lo soy cuando mi amo...
¿Eh? Yo soy tu amo también.
Y a' mí no me gustan réplicas.
¿Entiende usted, tio camuñas?
(Si me valiera... )
(i) No gruñas.
La corbata.
( ¡Estamos bien! )
¿Dónde vas? Abre esa cómoda,
y sácame la escocesa.
¿La de mi señor?
Sí; esa.
Pero...
(2) Él se pondrá la azul.
( El tal amigo es un déspota.)
Dame ese chaleco negro...
El rameado.
¡Me alegro!
¿Y mi amo? (3)
¡Calle el gandul!
La levita.
¡Qué...
Despáchate.
¿La de mi amo?
Pues: la verde.
Vamos, que el tiempo se pierde.
(Notas al pie: (1) Se ha puesto en mangas de camisa,. (2) Tomándosela á Rufino y poniéndosela. (3) Le dá el chaleco.)
(i) ¡Vaya!
Hoy no salgo de frac.
El sombrero nuevo... (2) ¡Picaro!
Del nuevo te estoy hablando.
El mió está ya tan blando
que puede servir de clac.
Guantes... (3) No están muy católicos.
Los compraré de camino.
Venga ahora el bastón, Rufino.
¿Cuál? ¿El de puño de boj?
No. Me gusta mas el de ébano
con puno de filigrana.
(4-) (Le diera de buena gana
un...)
Me olvidaba. El reloj.
Pero eso es dejar in púribus
á mi amo, y después...
Camello,
tu amo tiene gusto en ello.
(Si me consultara á mí...)
Entre dos amigos íntimos
todo es común. Ahí le dejo
mi equipage.
Malo y viejo.
Cualquiera es amigo así.
ESCENA V
(DON ÁNGEL, DON RAMÓN, RUFINO.)
¡Ola! ¡Estás vestido ya!
Eso lo hago yo en un soplo.
(Fácil es con los criados
y Jos vestidos del prójimo.)
Esa levita...
Es la tuya.
(Notas al pie: (1) Dándosela, y lo demás que indica] el diálogo. (2) Rufino va á darle otro. (3) Mirando ¡os <]ue le da ttufino. (4) Con el bastón en la mano.)
A fuer de galán y novio
tiene uno que presentarse
á su dama con decoro,
que si por eso no fuera...
Ya sabes que soy filósofo
y nunca me han desvelado
superficiales adornos.
Cierto, sí.
¿Me sienta bien
la corbata?
(i) Espera un poco.
El lazo está desigual...
¡Ah!;Mi saboneta de oro!
¡Ah! Sí... ¿Te hace falta?
No.
Por no preguntar á otro
qué hora es, si Carlotita
desea saber... Con todo,
si la quieres...
;Qué bobada!
Llévala. Soy muy gustoso
en que la luzcas.
¡Oh AngeH
¡Verdadero ángel custodio
para mí! Dame un abrazo.
Cuanto yo poseo, todo,
todo es tuyo.
Ya lo sé.
(¡Qué amigo tan generoso! )
Ni á su Pílades Orestes,
ni Teseo á Piritóo
amaron con tantas veras
como yo te amo.
( ¡Y el bobo
se lo cuela!)
Y yo, Ramón,
que tu alma noble conozco
con tener tan buen amigo
me reputo venturoso.
(Lástima y rabia me dá.)
(Notas al pie: (i) Arreglándosela.)
Si con halagüeño rostro
me mira un dia la ingrata
fortuna, ¡con cuánto gozo
te pagaré las finezas
que te debo, y dadivoso...
Mas ¿qué digo? Yo te ofendo.
Perdona este desahogo
de mi justa gratitud,
querido amigo. No ignoro
que llevan ciertos servicios
la recompensa en sí propios.
Basta ya: no me sonrojes.
Si un decente patrimonio
me procura la ventaja
de mitigar el encono
de tu suerte, caro amigo,
tu corazón afectuoso
recompensa con usura
esos que yo me abochorno
de oirte llamar servicios.
El favor de un poderoso,
la casualidad, la industria
pueden de un momento á otro
hacer grande y opulento
al que yacía en el polvo;
mas un verdadero amigo
es don del cielo precioso,
y pocos tienen la dicha
de encontrar ese tesoro.
Vuelve á abrazarme. Mejor
no hablara San Juan Crisóstomo.
Tú me haces justicia; sí,
que el alma mia... Yo lloro
de júbilo.
(¡Hipocriton!).
(i) ¿A qué vienen los sollozos
ahora...
Preciso fuera
tener una alma de plomo,
Ángel mió, para oirtc...
(Notas al pie: (i) Enjugándose una lágrima.)
(i) Vamos...
Hablar de ese modo.
Sin enternecerse. — Vaya,
hasta después. Ahora corro
á alquilar la carretela
con ios dos caballos tordos...
No quiero que tú te tomes
esa molestia. — Supongo
que no irás desprevenido,
que el gasto no será flojo.
En casa de Carlotita
te espero. No tardes.
Pronto
me tienes allí.
Cuidado
no te embelesen los ojos
de la patroncita amable
y te olvides de nosotros!
No faltaré.
¿No es verdad
que es bella?
¡Ah!Sí.
Y un asombro
de donaire, de dulzura...
¡Oh! Y es limpia como un oro ¡
y muger de mas gobierno
que un agente de negocios;
y te quiere... ¡Oh! te idolatra.
Sí; yo creo...
Y tú estás loco
por ella. ¡Mejor pareja...
Sois el uno para el otro.
Anímate, y en un dia
se harán los dos matrimonios.
¡Casarse...
Sí... Ya hablaremos
mas despacio... A Dios, buen mozo.
(Notas al pie: (i) Consolándole.)
ESCENA VI
(DON ÁNGEL, RUFINO.)
¡El buen Ramón!... Menos piensa
en su dicha que en la mia.
pruebas me da cada dia
de su gratitud inmensa.
¡Maldita sea su casta!
¿Pruebas son mandar en todo,
comérsele á usted un codo,
ponerse su ropa...
Basta.
Cuanto tengo es de mi amigo;
nada le debo tasar,
que á estar él en mi lugar
lo mismo haría conmigo:
Si señor; así lo ofrece,
pero
¿Quieres que te plante
en la calle? ¡Ola!
liuf. Adelante.
Sarna con gusto no escuece.
Sin respeto no le nombres,
que yo sé lo que me hago.
¿Soy yo acaso algún monago?
Ruf No.
Yo conozco á los hombres^
Ruf Perdone usted. La lealtad
me engañará
Así lo pienso.
Yo sé bien a' quien dispenso
mi cariñosa amistad.
(i) Aquí han traido estos créditos
para que usted....
¿De quién son?
Son deudas de Don Ramón.
(Notas al pie: (i) Sacando unos papeles <¡uc da á su avio.)
(i) Dos onzas, y una de réditos...
¡Horrible usura en dos meses!
Así en un año cabal
tres veces el capital
importan los intereses*
El pobre estaba apurado,
y como es tan caballero..»
Mas teniendo yo dinero
no ha de vivir empeñado*
Aquí firma otro acreedor.
Pedro Celestino Prieto.
No conozco á este sugeto*
Es famoso jugador.
¡Fatal juego! Yo sé que ét
aborrece hasta su nombre,
pero hay casos en que el nombre
por no hacer un mal papel...
Suma todo... No es esceso:
Cuatro mil. Los pago, y listo. (2)
(El Don Ramón, está visto,
le tiene sorbido el seso.)
(3) Proveamos el bolsillo
para el gasto que hoy ocurra.
(¿Quién le apea de su burra?
Le engañan como á un chiquillo.)
Vamos; corbata y chaleco.
(4) Ahi va. La otra...
Ya sé.
Y un chaleco de piqué,
color de membrillo seco.
La levita... ¡Ah! voto al Draque...
Mi caro amigo la tiene.
¡Y ese sastre que no viene!...
Vamos, me pondré su fraque.
Cepilla, y dámele pronto.
(5) Raido está.
Bien; ¿y qué?
(Notas al pie: (1) Examinando una de las cuentas. (2) Saca dinero de la cómoda y lo entrega ú Riifino. (3) Poniendo oro en un bolsillo de seda. (4) Ayudándole d vestirse. (5) Cepillando el fraque.)
Aquí donde usted le vé,
no tiene pelo.... de tonto.
Por ser de Ramón le eslimo,
y con el trueque me allano,
que soy su amigo y su hermano.
(Yo digo que eres su primo.)
A poco que usted se abroche
salta el paño.
No hace frió.
¿Manda usté algo, señor mió?
Nada mas. Hasta la noche.
ESCENA VII
(DON ÁNGEL, LUEGO D, DOÑA BASILIA.)
Aquí Ramón me ha dejado
su sombrero y su bastón, (i)
Bien me esta'. ¡Vaya, tenemos
igual cabeza los dos!
¡Poder de la simpatía!...
Pero se hace tarde. Voy...
D.m Bas. ¿Se va usted sin despedirse
de su tierna amiga?
No;
que iba á entrar...
¡Oh! No es estrano
que vaya usted tan veloz
donde hermosuras le aguardan.
¿Hermosuras? ¿Cuáles son?
La que ese nombre merece,
aunque á usted tan inferior,
bien sabe usted, Basilita,
que es prenda de D. Ramón*
La dama cuyo galán
en esa partida soy
no es para inquietar á nadie t
que ya cincuenta cumplió.
(Notas al pie: (i) Poniéndose el sombrero.)
¿Teme usted que uie enamore
semejante cronicón,
y me rinda á los hechizos
del histérico y la tos?
¿Cuándo el amor verdadero
de los celos se libró?
Pero si usted me promete
que no ha de serme traidor,
aunque su ausencia me aflige
por satisfecha me doy.
Esa dulce confianza
bien la merece mi amor.
Vaya, divertirse mucho;
¡y gua'rdese usted del sol!
Mi sol está en esa cara.
¿Es de veras? ¡Picaron!
¿Quiere usted algo de Apolo?
D.A Bas. Tráigame usted una flor.
¿Cuál será?
La siempreviva,
imagen de mi pasión.
Pero ese frac tiene motas.
El cepillo (i)...
Bien estoy.
¡Eh, déjese usted servir!
No merezco tanto honor.
Sin vanidad, ¿habrá muchas
camareras como yo?
¡Divina... (Mas que el vestido
me cepilla el coraxon. )
¡Ah! si no temiera...
¡Cielos!
Rufino no reparó...
¡Qué za'fios!
¿Alguna mancha?
Se está cayendo un botón.
Le coseré en un momento.
Dejarlo. ¡Válgame Dios...
Tanta molestia... ¿Qué importa?
Si fuera en el pantalón...
(Notas al pie: (i) Lo ¿orna y acepilla á D. Ángel.)
Yo le he de coser. No quiero
que corra por ahí la voz
de que no cuido á mis huéspedes
con esmero y con primor.
Voy por la aguja, (i)
Señora...
¡Qué singular sensación
produce en mí esa muger!
La adoro, y me dá temor...
Me embelesan sus halagos,
mas no sé por qué razón
quisiera que no me amase.
Vamos.
Ah,... ¿Me quito... (2)
No.
Se puede usted constipar.
¡Vaya!
(3) Corre un viento atroz-
(¡Tan cerquita, y yo cobarde...
¡Qué pecho! ¡Quémanos! ¡Oh!...)
¡Maldita aguja!
( ¡Ay! La siento
palpitar... ¡Qué situación! )
¿Le molesto á usted?
¡A mí l
No--- vida mia... (¿La doy
un beso?... ¡Es mucha osadía!}
Ya no faltan mas que dos
puntadas.
( ¡No puedo mas! ) (¿)
j Basüia mia!
¡Traición!
•Cojerme así,... descuidada!
Abusar de mi candor!
(5) ¡Qué! ¿Tan grave es mi delito?
¡Empañar así el crisol
(Notas al pie: (1) Vdse Y vuelve luego. (2) En ademan de quitarse el fraque. (3) Cosiéndole el Loton. (4) Pasando suavemente el brazo por cima del hombro de D.* Basilio. (5) Turbado.)
de mi honra!
Cálmese usted.
No ha sido tal mi intención,
Si algún vecino,
si algún criado lo vio...
¡Señora!...
¡Desventurada!
¡Perdí mi reputación!
¿Eso es quererme? ¿Eso hace
un caballero español?
¡Basilia!... ( ¡Es una Lucrecia!
¡Un modelo de pudor!
(¿Y aun vacilaré?) ¡Basilia!
Si erré, te pido perdón.
Sí, el corazón te perdona;
mas la virtud... (Se clavó.)
Nunca fué mi pensamiento
conspirar contra tu honor;
¡nunca! yo te juro...
Acaba...
Gente viene. ¡A. Dios! ¡A Dios!
ESCENA VIII
(DOÑA BASILIA, RUFINO.)
(¡Mal haya, amen, la vida
del importuno...)
Perdone usted, señora,
si la interrumpo.
¡Es mucha audacia!
Si hubiera yo sabido
que incomodaba...
Criados... mal criados
siempre incomodan.
Sépalo el insolente
por si lo ignora.
Es villanía
colarse de ese modo
cuando hay visita.
Vengo a' arreglar el cuarto...
¿Qué prisa corre?
Vayase a' la antesala,
no me sofoque.
¡D.'Basilia!...
Eso aumenta diez grados
á mi malicia.
ESCENA IX
(DOÑA BASILIA.)
¡Bribón...; Entrar el zafio
cuando mi dueño
ya iba á darme palabra
de casamiento!
¿Y ahora qué hago yo?
No es para cada dia
coser un botón.
La timidez de ese hombre
me desespera,
que á fuerza de fingirlo
le amo de veras.
¡Sera' una ganga
si trasquilada salgo
yendo por lana!
ESCENA X
(DOÑA BASILIA, RUFINO.)
(i) Señora... Usted perdone.
Un caballero
quiere hablar...
Adelante.
(Notas al pie: (i) A la puerta.)
Voy al momento... (i)
¿Será otro huésped
acaso... ¡Ay! Es un viejo,
¡Maldita suerte', (a)
ESCENA XI
(DOÑA BASILIA, DON VICENTE.)
A los pies de usted, Señora.
Servidora".
Vengo en busca
de D. Ángel...
Ha salido.
Tome usté asiento si gusta.
(3) Sí j ya me han dicho que acaba
de salir. Poca fortuna
es la mía.
(¿Quién será?)
Ya no volverá sin duda
hasta la hora de comer.
¿Come en casa?
Lo acostumbra,
mas hoy come fuera.
¡Diantre!
¡Ocurrirle esa diablura
cuando... ¿Es comida de fonda?
£>.s Bas. Cierto.
¿Y en cuál de las muchas
que hay en Madrid?
En Apolo.
(Ya me enfadan sus preguntas.)
Usted será forastero.
¿Es acaso mi figura
tan provincial...
D.m Bas. No señor,
pero...
Es que... ese aire de chunga...
Estas gentes de Madrid
de todo el mundo se burlan.
(Notas al pie: (i) Vúse. (2) Se sienta. (3) Sentándose.)
D.a Bas, ¿Burlarme yo? No por cierto.
Aunque mecieron mi cuna
á muchas leguas de aquí,
mi educación es tan pulcra
como la del mas erguido
cortesano.
¿Quién lo duda?
Ni Madrid me espanta á mí
como a' la gente palurda,
que no le conozco yo
de ahora. Cuando la jura...
Pero ¿por llamar á un hombre
forastero se le insulta?
¡Eh... No. Pero... por si acaso..
bueno es que uno se sacuda.
¿Con que es decir que D. Ángel
anda de broma y de bulla,
y no vuelve hasta la noche?
¿A qué hora?
No es muy segura.
Unas veces á las doce,
otras veces á la una...
¿A la una dice usted?
(No me agrada esa conducta.)
¿Pues dónde pasa la noche?
No soy confidente suya.
Con sus amigos, supongo,
en el teatro... Hoy anuncian
ópera nueva en la Cruz,
y es muy posible que acuda...
¡Ah! Bien. Irá á la luneta...
Mas bien irá á la tertulia.
A la tertulia... al teatro...
¡Vaya, que es usted muy chula!
¿Cómo ha de estar en dos partes
á un tiempo? ¿Creo yo en brujas?
¡Oh! No. Tertulia se llama...
¡Ahora falta que me instruya
de lo que tengo olvidado!
Sociedad donde se juntan
varias familias, y juegan
ó bailan, cantan, murmuran...
¿Si pensará esta señora
que soy yo alguna lechuza
insociable...
( ¡Diablo de hombre!
Todo se le antoja pulla.)
Tertulia es aquí también
un corredor que circunda
el teatro, mas arriba
de los palcos. Pero en suma,
¿qué quiere usted? que con tanta
interrogación me abruma.
(i) Eso es decirme que soy
entrometido.
¡Ay, que angustia!
O suponerme alguacil,
escribano de la curia,
agente de policía...
Mientras usted no descubra
quién es, puedo presumir
lo que guste. v
Sí; la culpa
es mia. Pues sepa usted,
para que no me confunda
con gente ruin, que yo soy
D. Vicente Gil Fonrubia,
hacendado de Lebrija...
D.H Bas. ¡Cómo!... ¿Es usted... ¡qué ventura!
Tío de D. Ángel.,.
¡Pues!
Tio carnal. ¡Qué! ¿No es justa
mi curiosidad?
Perdone usted. Como nunca
tuve el honor...
Escusemos
cumplidos que me importunan.
¡Cuánta va á ser la alegría
de D. Angelito!
¡Mucha!
Todo el dia de jolgorio,
toda la noche de tuna...
Así se acuerda de mí
como yo del moro Muza.
¡Si se hace lenguas de usted!
(Notas al pie: (i) Se levanta y también D.* Basilio.)
Sí, y en las cartas rae adula...
Pero eso no me contenta
cuando veo que le acusan
de tronera, disipado...
D.A Bas. ¿Quién levanta esa calumnia?
¿No acaba usted de decirme
que anda siempre de trifulca?
Se divierte como joven,
pero siempre con cordura.
Basta. Yo me informaré...
(¡Oh... qué cara tan adusta!)
Mandaremos á buscarle.
Verá usted cuál se apresura...
Eso no; de ningún modo,
que así mi intención se frustra
de sorprenderle. Esta tarde
iré á Apolo, con la ayuda
de Dios, y allí nos veremos.
En tanto, que no trasluzca
nadie mi venida. ¿Estamos?
Callaré como una muda.
¡Cuidado! Ahora déme usted
habitación, si hay alguna
desocupada.
Allá dentro
hay una sala muy cuca.
¿Quiere usted comer aquí?
Sí; pero sólito...
Hay truchas...
(Y una de ellas eres tú.)
Bien está.
¿Qué postres?
Fruta...
Cualquiera cosa. ¿Mi cuarto?
Voy... sígame usted si gusta.
(Este tio me estomaga.)
(Esta muger me repugna.)
Acto segundo
(El teatro representa una de las placetas del jardín de Apolo. Rosales, arbustos, bancos de piedra; a' un lado una mesa y sillas rústicas al rededor. Pendiente de un pilar de madera habrá un farol que se encenderá á su tiempo.)
ESCENA PRIMERA
(DON ÁNGEL, DON RAMÓN.)
Jtjn arreglar su toillette
aun tardarán un buen rato
las Señoras. Esperemos
sentados en ese banco, (i)
¡Qué comida tan soberbia!
Esquisita. Ha habido platos
selectos.
¡Oh! cuando yo
tomo una cosa á mi cargo...
Te has lucido, amigo mío.
¡Cuánto me alegro!
Y el gasto
no es escesivo. A doblón
por cabeza; y los helados,
los vinos... Importa todo
cuarenta duros escasos.
¡Qué! ¿Me das cuentas ahora
cual si fueses mi criado?
Al entregarte el bolsillo
¿he puesto límite acaso
j(i) «Se sientan.
á lu liberalidad?
Nada de eso. Sin embargo,
mi delicadeza...
Vaya;
punto final, ó me enfado.
¿Qué quieres? Aun entre amigos
causa una especie de empacho
estar recibiendo un hombre
continuamente agasajos
sin poder... ¡Y con mi genio,
tan desprendido y tan franco
que no tengo nada mió!
¡Si tú me hubieras tratado
en mi próspera fortuna!
Dinero, mesa, caballos...;
todo era de mis amigos.
No habia pobre á mi lado.
Ya ves; rico negociante,
joven, solo... No era estraño.
Mas la falsa bancarrota
de un corresponsal villano
que dispuso de mis fondos,
y después lo del naufragio...
¡Qué lástima! Una goleta
llena de añil y cacao...
¡Eh! No te quiero afligir
con recuerdos tan amargos.
Hablemos de nuestras novias,
y una higa á lo pasado.
Si he de decirte verdad
creo que la tuya es algo...
Habla. ¿Por qué te detienes?
Lo tomarás por agravio,
¿Yo? ¡Qué locura!
Pues bien 5
te lo diré sin reparo.
Tu Carlotita es muy linda,
mas de un carácter tan vano,
tan superficial... Ya pones
mal gesto; te picas... Callo.
No me pico. Lejos de eso
ta sinceridad aplaudo.
Ko me ciega la pasión.
Con efecto, he reparado
en Carlota esos defectos.
Pero tiene pocos años,
Les fuerza ser indulgente,
uego que estemos casados
la corregiré, lo espero,
de esos pueriles resabios,
que aunque la criaron mal
su corazón está sano.
Dices bien. Me has convencido.
( ¡Qué hombre! No abre sus labios
sin decir una sentencia.)
Tú te escusas el trabajo
de educar á tu consorte.
D.aBasilia... ¡Qué hallazgo!
Esa es toda una muger.
¿A. quién dariastu mano
que mejor la mereciese?
Yo la quiero; la idolatro,
pero,... la verdad; así...
como si fuera su esclavo,
como si al alma oprimiera
algún yugo involuntario...
Siento rubor si me mira,
como si fuese un muchacho.
Cuando la veo me encanta;
y, con todo, no descanso
sino lejos de su vista.
¿Si algún funesto presagio
sentirá mi corazón?
Yo no comprendo este arcano.
¡Pobre mozo! Ya se ve;
como tú nunca has amado
hasta ahora... Esos temores,
combates y sobresaltos
siempre han sido inseparables
del primer amor. El santo
dulce vínculo nupcial
te curará por ensalmo
de inquietudes y aprensiones.
Sea amor impuro ó casto,
no es dichoso sin la grata
posesión del bien ainado.
Tú no querrás obtenerla
con seducciones y engaños...
No: ¡jamas!
Pues bien; el médico
de tu mal es el vicario.
Pero las damas no vienen.
Volvamos allá, (i)
Volvamos.
¡Por Dios que no te descuides
en dar á la tia el brazo!
(2) ¡Ah, que cócora! ¡Que plepa!
Si no te quisiera tanto,
antes que ser su escudero
me deja'ra dar de palos.
Tanta bondad me confunde.
¡Eres una alhaja! Vamos.
ESCENA II
(DON JULIÁN.)
Ellos son. ¿Qué hara'n aquí?
¿Apostemos á que hay cita?
Mas no veo á la primita
y todo el vergel corrí.
¡Olvidarme así en la ausencia,
muger ingrata y voluble,
cuando en lazo indisoluble
creí... Pierdo la paciencia.
¡Nunca fuera yo á Logroño!
¿Mas quién entonces creyera
que no fuese fiel siquiera
desde el estío al otoño?
En tanto que á mis afanes
tan insensible se muestra,
(Notas al pie: (1) Se levantan. (?/) Aparece por el foro D. Julián observando. (3) Fumando un puro.)
cate usted que en la palestra
se presentan dos galanes...
Mas la inconstante beldad
¿á cua'l corresponde, cielos?
Son amigos... y con celos
ne puede haber amistad.
¿Será mi rival acaso
el D. Ramón? ¡Qué tormento!
¿O el D. Ángel... ¡Uf! Me siento.
De ira y de calor me abraso.
Calla la infiel, calla Blasa...
Para que yo me impaciente,
la tia, todo viviente
está de acuerdo en la casa.
¡Por vida de San Ginés!
¿Hay suplicio tan fatal
como tener un rival
y no saber quién lo es?
Mas hoy de la duda salgo,
y el que sea mi enemigo
se habrá de batir conmigo
y verá lo que yo valgo.
Yo no sufro, vive Dios...
Mas si huyendo la refriega
este calla, el otro niega...
Entonces mato á los dos.
ESCENA III
(DON JULIÁN, DON VICENTE.)
Ni le encuentro en el villar,
ni dan razón en la fonda,
y en vano errante le busco
hace mas de media hora,
de la sortija al café,
del columpio á la paloma.
Ya se vé; entre tanta gente
¿quién encuentra á una persona
determinada... Y tal vez
se le habrá puesto en la cholla
a' mi sobrinito el irse
á otra parte con la broma.
jEhí... fumemos un cigarro
en este banco á la sombra.
(i) Yo los busco; esta' resuelto,
y la espada ó la pistola...
¿Quiere usted darme la lumbre
si no le hago mala obra?
No por cierto. Tome usted.
Este quizá le conozca.
Gracias. ¿Podrá usted decirme..<
Disimule usted si es tonta
mi pregunta, caballero,
porque en esta Babilonia
no es muy fácil...
Ciertamente;
ne es fácil que yo responda
mientras usted no se esplique.
¿Conoce usted por dichosa
casualidad a' un Don Ángel
Rodriguez Fonrubia...
¡Toma
si le conozco!
¿De veras?
Y... dígame usted...
Ahora
estaba pensando en él.
Es decir que usted le honra
con su amistad...
No señor.
Si usted tiene alguna cosa
que decirle, por ahi anda
paseando.
(La patrona
dijo bien.) Gracias, amigo.
Parece que usted se informa
con interés singular...
Apostemos una dobla
á que es usted...
(Notas al pie: (i) Se levanta.)
¿Quién?
Su tío.
Cierto ¡usted no se equivoca.
¿Pero usted de donde sabe...
Soy fisonomista.
¡Oiga!
¿Tengo yo cara de tio?
No digo tal.
¡Es chistosa
la ocurrencia!
Ahora será
justo que usted corresponda
á mi atención. Por acaso
¿ha visto usted dos señoras
que ando buscando, hija y madre;
la madre gruesa, frescota;
la hija bonita, ojos negros...
Todas las madres son gordas;
todas las hijas son bellas
para el galán que las ronda.
Yo, ademas, soy forastero
y nunca tuve la nota
de curioso.
Como es hoy
día de fiesta, andan otras
por el jardín... Y ¡qué diablos!
usted que vendrá' de Astorga
ó qué me sé yo de dónde...
De Lebrija. ¡Es mucha droga...
Yo nunca fui maragato.
Bien; de Lebrija. ¿Qué importa?
¿Cómo ha de saber usted...
Apostemos una onza...
¡Oiga usted, caballerito!
¿Presume usted que me asombra
con onzas a' mí?
No. ¡Vaya;
usted de todo se amosca!
Bien podia vo apostar
sin peligro de mi bolsa
á que usted jama's oyó
nombrar á Doña Leortcia
Suarez...
¡Vea usted lo que es
hablar á tontas y á locas!
Si llego á aceptar la apuesta
la pierde usted.
¿Sí?
No es mofa.
La he conocido en los baños
de Carratraca. Es de Loja.
Sí señor.
Tiene una hija...
¿Cómo se llama?
Carlota.
La niña heredó una casa
en Madrid, calle de Atocha...
Las mismas.
Y han de ser ellas
las que cerca de la noria
tí pasar, sin acabarlas
de conocer.
¿Iban solas?
Solas iban; sí.
Yo vuelo
en su busca. — A. Dios... — ¡Traidora! (j)
¿Qué le ha dado á ese tronera?
Amoríos} trapisondas
de mozos... Vamosá ver
si puedo encontrar ahora
á mi dichoso sobrino.
¡Dígole á usted que es historia
andar uno... ¡Qué peluca
va a' llevar! No será floja.
(Notas al pie: (i) Váse corriendo. Aparecen al mismo tiempo algunas damas y caballeros que pasean.)
ESCENA IV
(DOÑA LEONCIA, DON ÁNGEL, CARLOTA, DON RAMÓN.)
j Jesús, tanto pasear...
No puedo tenerme en pie. (a)
¿Os sentáis, niños? Opino (3)
que nos sentemos también. (4)
¿Cuándo es la función de pólvora?
Siempre es al anochecer.
Me ha mareado el columpio.
Haremos qne traigan té...
No. Ya se me va pasando.
Pues, como decia á usted,
soy tan sensible de nervios
que el ruido de un cascabel
me horripila.
Es mucha pena
ciertamente...
Así quedé
desde el último mal-parto.
Pues mucho es que en la viudez
no sienta usted mejoría.
No señor. Esta cruel
enfermedad se ha hecho crónica;
y la misma robustez
que otras me envidian...
No obstante..:
( ¡Maldita vieja! )
Sé bien
lo que usted me va á decir.
Señora...
Sí; que porqué,
(Notas al pie: (i) Llegan por rumbo opuesto al que han turnado D. Julián y D. frícente y un poco antes de desaparecer la última pareja de las que paseaban. (2) Se sienta en un banco, y á su lado D. Ramón. (3) A D. Ángel. (4.) Se sientan en otro banco L>.a Leoncia y D. Ángel.)
siendo así, no determino
casarme segunda vez.
Yo no decia...
Pues ya!
Que me case con cualquier
monigote. No. A Dios gracias,
no he llegado á la vejez...
( ¡Con cincuenta y cuatro Eneros!)
Treinta y nueve años no es
una edad exagerada.
¿Pero dónde encontraré
marido como el difunto?
No es fácil.
¡Oh! ¡Qué homhre aquel:
Como usted no ha estado en Loja
no le pudo conocer.
No señora. ( Yo estoy frito.)
Pues mire usted; mi Miguel... (i)
Puesto que usted se incomoda,
digo que no volveré
á hablar del primo Julián.
Si algún dia puse en él
mi cariño, es porque entonces
no supe lo que después.
Es díscolo y quimerista,
y tiene tanta altivez...
Querría mandar en gefe...
¡Miren que insolencia!
P ues;
Y que no tuviera en casa
voz ni voto su muger.
¿De veras? Siempre le tuve
por villano y descortés.
El buen esposo no debe
otro dominio ejercer
sobre su cara mitad
que el influjo que le den
su amor, su condescendencia,
y el recíproco interés...
(Notas al pie: (i) Sigue hablando en voz baja con D. Ángel, que la oyejastidiado.)
Cabalmente. Usted discurre
con loable sensatez.
(Poco cuesta el darla abora
esta dedada de miel. )
Y en buen hora la infeliz
que no tiene qué comer
admita cualquier partido
y se deje dar la ley;
mas yo estoy, gracias al cielo,
en el caso de escoger.
Sí, vida mia, que siempre
tal el privilegio fué
de la hermosura, y el alma
que no se rinda á esos pies...
Muchos me han llamado bella:
Si me adulan no lo sé;
mas sé que tengo una casa
y produce su alquiler...
No se hable de eso. Tus ojos,
tu talle, tu blanca tez
son el tesoro á que aspira
esta alma rendida y fiel.
Eso de ser propietaria
es una ventaja que...
Aunque fueras la mas pobre
del barrio...
Yo puedo hacer
feliz á un hombre.
A tu lado
¿quién puede no serlo, quién?
El que se case conmigo
puede hacer mucho papel.
¡Oh!
Porque siendo mayor
contribuyente, ya ves...
Con efecto; pero... ¡ah!
¿Qué es el humano oropel
comparado con la dicha
doméstica...
Ni seré
. difícil de contentar.
Uu vestido cada mes,
abono para ]*. ópera,
una casa en Aran juez
por la primavera, coche...
cuando sea menester,
y presentarme en los bailes
de máscaras con el tren
correspondiente... ¿Qué menos..,
Eso es una pequenez,
y si no te diera gusto
sería yo muy cruel.
(¡Cáspita! Deja que estemos
casados, que yo te haré
entrar en vereda.)
¡Niña!
¿Refrescamos? Tengo sed.
(i) ¡Mozo! ¿Qué quieren ustedes?
¡Eh... yo no quiero beber, (a)
No; lo que ella tomará,
si acaso, será café...
Nada.
Z?.a León. Pues eso descarga
la cabeza, y si en la sien
te pones...
No necesito
ponerme nada.
Yo sé
que en dándote la jaqueca...
Siempre ha de querer usted
adivinar... Buena estoy.
¡Es mucha ridiculez!
Bien está: no te incomodes.
A mí un sorbete.
El 1\ fazo. ¿Deque?
De azofaifas.
¿Y nosotros?
Ustedes querrán... ¿A ver
la lista...
Yo... cualquier cosa.
Cerveza y limón. (3)
(j) Bando golpes en la mesa, (e) Acude un mozo.
(3) Se vá el mozo.
(i) ¡Inés!
Espera. Allá va Inesita
con su mamá.
Y D. Gabriel.
(a)
Voy con ella
á dar dos vueltas ó tres.
Bien. Yo aquí estaré. ¡Cuidado!
¡Vaya!
No os estravieis.
No entréis en el laberinto.
Señora...
(3) ¡Déjela usted!
ESCENA V
(DOÑA LEONCIA, DON ÁNGEL.)
Pues, como iba á usted diciendo,
se me murió la chiquilla
de un ataque de alfombrilla... (5)
¡Ay virgen santa! ¡Qué estruendo!
No se asuste usted. (El brazo
con las uñas me ha deshecho.)
¡Qué bruto! Dentro del pecho
me resuena el taponazo.
Vamos pues. (6)
¡Qué sillas estas!
Yo siento...
¡Jesús María!
(¡Solo aquí con esta tia...
(¡Oh amistad, lo que me cuestas! )
Suele ser el matrimonio
(Notas al pie: ( i ) Levantándose. ( 2 ) Saluda con el abanico. (3) A D. Ramón. (4) Va oscureciendo. (5) El mozo, que ha vuelto con las bebidas que se le pidieron, destapa en este momento una botella de cerveza, la vierte en una ponchera y se retira. (6) Dejan el banco y se sientan á la mesa donde está el rejresco.)
fuenie de mil regocijos;
pero ¡ay D. Ángel! los hijos...
(¡No te llevara el demonio!)
¡Tanto cuidado importuno
como causan; y después
que una los cria... De tres
no me ha quedado ninguno.
Viuda me estaré..., testigo
sea Dios..., porque deseo
no tener mas hijos. Veo
que dirá usted...
Nada digo.
Que sus gracias inocentes
nos hechizan. ¡Angelitos!
Pero el llanto, y los ahitos,
y el sarampión, y los dientes...
Aunque es grave impertinencia
usted va á decirme ahora
que sufrirá...
No señora.
Yo tengo poca paciencia.
Pues sin embargo... Ya sé
que usted me va á desmentir.
Yo...
¿Mas quién puede decir
de esta agua no beberé?
¡Por Dios...
¿A que acierto yo
cómo quiere usted que sea
la consorte que desea?
¡Ah!
Vamos por partes.
j Oh!
No querrá usted presuntuosas
que en el espejo se emboben;
y en cuanto á edad, ni muy joven
ni veteranas raposas.
Muger que el tiempo no pase...
Lo que yo quiero, señora,
es que no sea habladora
la muger con quien me case;
que no tome por incienso
la menor galantería,
ni dé en la necia manía
de adivinar lo que pienso;
que no haga mi cuerpo trizas (i)
por el flujo de sobar;
que no me hable sin cesar
de partos y de nodrizas;
que se deje de proverbios,
de recetas, de doctores,
y que no tenga vapores,
ni convulsiones,... ni nervios.
Yo diré á usted, caballero;
siempre es buena cualidad
tener sensibilidad... (2)
¡Dios de Israel! (3) ¡Yo me muero!
¡Esto me faltaba ahora,
que la diese un patatús....
¡Y pesa como un obús!
Señora... ¡Nada! ¡Señora!
ESCENA VI
(DOÑA LEONCIA, DON ÁNGEL, DON VICENTE.)
No parece. En vano corro
de aquí para allá. Por cierto
que es chasco...
¿Si se habrá muerto?
Y nadie viene ¡Socorro!
¿Qué será? Acudo veloz...
Ayúdeme usted.
¿Quién llama?
Sostenga usted á esa dama.
(Notas al pie: (1) Es ya de noche. (2) Se ove un cohete al cual siguen algunos otros. Al oírlo se levanta asustada Dona Leoncia y derriba la mesa con las vasijas que hay en ella. (3) Tambalea por algunos instantes y cae desmayada en los brazos de D. Ángel.)
Voy por vinagre... (i)
Es;
ESCENA VII
(DON VICENTE, DOÑA LEONCIA.)
¡Es mi sobrino!... Y se larga....
Y en mis brazos un difunto...
¡Mire usted que es fuerte asunto!
¡Ángel!... Yo suelto la carga...
Se menea... ¡Y vaya un tomo!
¡Ángel, Ángel!... Lleva faldas....
¡Que va usté á caer de espaldas!...
¡Señora! ¡Que me deslomo! (2)
¡Ángel!... ¡Por vida del sol.....
¡Qué de otro haya ¿¡ido el gozo
y aguante yo ahora... ¡Mozo!...
¡Ah! Bien. Enciende el farol...
¡Vamos, señora! ¡Qué poste!
Nadie me ayuda. ¿Qué haré?
Yo la aflojara el corsé,
mas ¿quién mueve este armatoste? (3 )
¡Dona Leoncia! Es la misma...
Sí. Y Ángel no vuelve... ¡Mozo!
Ten... (4)
¿Qué hago...
Echarla en el pozo.
1 Maldita sea su crisma!
(Notas al pie: (1) Suelta la carga en brazos de D. Vicente y echa acorrer. (2) Llega el mozo y enciende el faroi '. (3) Reconociéndola. (4) La suelta en brazos del Mozo que ha bia acudido á socorrerla.)
ESCENA VIII
(DOÑA LEONCIA, UN MOZO DE CAFÉ.)
Oiga usted... ¡Vaya que es franco
el buen señor!... Y si acierta
á quedárseme aquí muerta...
La soltaré en ese banco...
ESCENA IX
(DOÑA LEONCIA, UN MOZO DE CAFÉ, DON RAMÓN, CARLOTA.)
( i ) ¡Qué! Ni la fuerza de un burro...
Aquí estaba...
¡Oh! viene gente...
¡Ay, Dios mió! un accidente...
(a) ¡Señora!
Suelto, y me escurro.
( 3) ¡Agua!
¡Alguna esencia...
(4) Voy.
ESCENA X
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DON RAMÓN.)
Y D. Ángel ¿qué se ha hecho?
Hazla aire,... aflójala el pecho...
(5) ¡Ay!
Ya vuelve.
(Notas al pie: (i) \-j Trabajando J.ui/ujuimu para («l u. llevarla IH.VUMU al Ul banco, TO/K.W. (a) ^Jl^ Acudien-. <fo á g//a. (3) £« cuyos yos brazos brazos está está ya ya Dona Dona Leoncio Leoncio. (4) Váse corriendo. (5) (5) Volviendo Solviendo del del desmayo desmayo pero sin incorporarse.)
¿Dónde estoy?
Este histérico me mata.
¿Y mi sobrina?
Soy yo.
¿Quiere usted sentarse?
Ds León, (i) No.
¡Vaya!
(2) Al fin te veo, ingrata.
ESCENA XI
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DON RAMÓN, DON JULIÁN.)
(3) ¿Quién...
¡Escucha!
(¡El primo ahora,
y yo aquí con este bulto... )
Esto ya pasa de insulto,
¡aleve, falsa, traidora!
Ahora no estoy para quejas.
Se ha puesto mala mi tia.
¿Qué importa? La saña inia...
Pero...
Son dengues de viejas.
(4) ¡Ay!
Vamos; en esta silla...
El corazón se me quiebra.
( ¡Y en tanto el otro requiebra...)
¡Ay!
(Notas al pie: (1) Inmóoil en los brazos de D. Ramón. (2) A Carlota á media voz saliendo por entre los árboles. (3) Solviéndose asustada. (4) Dando un fuerte suspiro. D. Julián sigue hablando aparte y muy acalorado con Carlota.)
ESCENA XII
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DON RAMÓN, DON JULIÁN, UN MOZO DE CAFÉ.)
(i) Esencia de vainilla.
Deja. Ya no es menester.
D../«/. Sí, sí; estoy arrepentido,
y mucho, de haber querido
á tan voluble muger.
Basta, bien.
Mas te aseguro
que mi agravio no perdono.
El amor se vuelve encono...
y me vengaré: lo juro.
ESCENA XIII
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DON RAMÓN, UN MOZO DE CAFÉ.)
¡Oh!... ¿Suelto ya?
Sí señor.
¡Ay!...
(2) ¿Qué decia ese necio?
;Eh! Déjale. Le desprecio.
¡Ay!
¿Se siente usted mejor?
Un poco. Pero la noche
está tormentosa y fria...
(3) ¡Ah! Que agradezca á tu tía...
Pues vamos, vamos al coche.
Sí; no sea que me dé
segunda vez...
¡Cuánto tarda
Don Ángel!
(Notas al pie: (1) Trae un pomito. (2) Corriendo hacia Carlota t (3) A Carlota.)
¡Ay! (i)
¿Quién le aguarda?
Vamos, que se venga á pie. (2)
ESCENA XIV
(UN MOZO DE CAFÉ.)
Vaya, estaba interesante
con su desmayo la tia.
Si eso es pan de cada día
el demonio que la aguante.
Mas no han pagado el refresco.
¡Qué veo! Roto el servicio... (3)
¡Caballero! ¡Qué estropicio!
Si no le alcanzo estoy fresco.
Pero el amigo está aquí.
ESCENA XV
(DON ÁNGEL, UN MOZO DE CAFÉ.)
(4) ¿Dónde estarán... Me he perdido
y con el susto aturdido
ando de aquí para allí...
¡Toma! Y ya se evaporó
el vinagre del pañuelo...
¡Ah! cacharros por el suelo... (5)
Vaya, aquí se desmayó.
La dama del parasismo,
si acaso la busca usté,
está buena y ya se fué.
Me alegro. ¿Cuándo?
Ahora mismo:
(Notas al pie: (1) Ultimo suspiro mas prolongado que los demás, (2) Vánse, apoyada D.a Leoncia en D. Ramón y en Carlota. (3) Gritando. (4) Con un pañuelo en la /nano. (5) El mozo está acabando de recocerlos i)
Al salón de baile ¡rán.
Ya allí las gentes se acoplan...
No, que en el coche se soplan
las dos damas y el galán.
¡Sin mí se van! ¡Y lo avisa
con esa flema el mastranzo!
voy á ver si los alcanzo.
¿Dónde va usted tan de prisa?
Ya estarán junto al hospicio,
que por esa calle vuela
rodando la carretela.
Me han hecho un flaco servicia.
Pagará usted la bebida
y la loza y el cristal,
si usted no lo toma á mal.
Ah... sí. (¡Vieja maldecida!)
¿Cuánto?
Ajustaré la cuenta.
Tres duros, y la echo corta,
por lo roto. El gasto importa
diez reales... Total, setenta.
(i) Toma... ¡Voto á Barrabas!
Ramón se llevó el bolsillo,
y el reloj... Toma este anillo
que vale diez veces mas.
Yo, señor, de buena gana
fiara, pero la hacienda
no es mía...
Guarda la prenda.
La rescataré mañana.
Si quiere usted ver al amo...
No. Basta. Vete de aquí.
Preguntará usted por mí.
Tiburcio Garrón me llamo.
(Notas al pie: (i) Tdá echar mano al bolsillo.)
ESCENA XVI
(DON ÁNGEL.)
¡Vaya que el chasco no es flojo!
El día que yo he pasado
se lo doy al mas pintado.
j Hasta sufrir el sonrojo...
¿Cómo ha de ser... ¡Soy amigo!..
¿Mas por qué fatalidad
las dichas de la amistad
nunca se entienden conmigo?
Lo que nunca olvidaré,
lo que mas me desconsuela
es pagar la carretela
y haber de marcharme á pie.
Y me atormentan las botas...
¡Horrible vieja tarasca!...
Y el cielo anuncia borrasca...
Ya me han caido tres gotas.
No me quedo en el jardin
porque estoy avergonzado.
Vuelo á tomar alquilado...
aunque sea un calesín.
La cochera del tio Pando
por fortuna está muy cerca.
¡Irá tan ancha esa... puerca
mientras yo me estoy mojando!
¡Hombres, desde hoy me llamad ¿
pues no encuentro represalias,
D. Ángel Rodríguez, alias,
el mártir de la amistad.
Acto tercero
(t)e noche, en la calle. Fachada de la casa de Carlota con reja, y una puerta que se ahre á su tiempo.
ESCENA PRIMERA
(CARLOTA, BLASA.)
lwJLucho tarda D. Ramón.
¿Le habrá ocurrido algo?
(2) ¡Quiáí
Hace poco que se ha ido.
¿Poco? Media hora y mas;
y viviendo tan cerquita
no parece regular
que me tenga aquí esperando...
Yo le quiero mas puntual.
¿Qué tiene que hacer ahora?
Tomar la capa...
Blas (3) ¡Pues ya
Las noches están fresquitas.
Me consumo.
Es natural.
Cuando una espera... Tal vez
está cenando.
¡Cenar!
Si tal supiera... No come
quien se precia de galán
cuando su dama le espera.
Dígale usté eso á Pascual
(Notas al pie: (1) Están sentadas á la reja. (2) Bostezando. (3) Bostezando.)
mi novio. Después del pienso
mas fino que éi no le hay;
pero en ayunas, no hay diablos
que le puedan aguantar.
¿Se acostó la tia?
Sí.
Esta noche dormirá
como un tronco. Sus desmayos
en eso suelen parar.
Voy con todo a' cerciorarme....
Quédate y avisarás
cuando venga D. Ramón.
(i) ¡Ay santo Dios!... Bien está.
Y no te duermas, que tienes
un sueño... de pedernal.
ESCENA II
(BLASA.)
¡Miren ahora el capricho
de la cita y el afán...
Pues yo aseguro que si ella
tuviera que madrugar,...
y como yo trabajase
que estoy hecha un azacán... (2)
ESCENA III
(BLASA, EN LA REJA, DON RAMÓN, DON ÁNGEL.)
Siento darte, amigo mió,
tan grande incomodidad.
¿Qué incomodidad? Yo lo hago
con mucho gusto; sí tal.
Como está tan envidioso
(Notas al pie: (1) Bostezando. (2) Se queda dormida.)
de mi dicha D. Julián
V es hombre de malas tripas,
ya ves, sería capaz...
Frente á frente no le temo,
pero á traición...
No hay que hablar;
Yo te guardo las espaldas.
Cuando tengas un rival
cuenta conmigo. Primero
mi pecho atravesará...
Gracias. Ya sé que deseas
darme pruebas de amistad...
¿Mas a' qué viene esa cita
cuando tú puedes entrar
en la casa á todas horas
libremente, y poco habrá
que saliste de ella?
Estrana
es esa curiosidad
en un andaluz. ¿No sabes
que se estilan por allá
los nocturnos galanteos?
Esto se llama pelar
la pava. De este servicio,
que halaga la vanidad
de las mugeres, un novio
no se puede dispensar.
Nacida en Loja mi bella,
por esta noche no mas
me ha sometido á esa rancia
costumbre de su ciudad.
Como criado en pacífico
seminario conciliar
no sabía...?*las, por cierto,
es capricho original.
Pues lo exige así, es forzoso
complacerla; y ademas,
si consigo que á mis ruegos
se abra la puerta...
¡Tal cual!
¡Y, sin respeto al asilo
del pudor, tú abusarás...
No creyera que tuvieses
tan poca moralidad.
Esa sospecha rae agravia^
La criada siempre está
delante; ni ye, que aspiro
á la coyunda nupcial,
maquinara cosa alguna
contraria á la honestidad.
Con eso me tranquilizas,
porque yo en punto á moral
soy severo. Anda en buen hora.
Mas si tienes la bondad
de no detenerte mucho,
querido Ramón, me harás
sumo favor.
Media horita.
En la calle está uno mal,
amigo mió; y como antes
me cogió la tempestad...
¡Pobre Ángel! ¡Y sin paraguas!
¿Quién había de pensar
con una tarde tan buena...
¡Fue mucha fatalidad
ponerse mala la tia!
Yo me canse de gritar
llamándote...
¡Eh! ¿Que remedio?...
Son gages de la amistad.
Ángel, de tantas finezas
no me olvidaré jama's.
Algún dia querrá Dios...
¡Hágase su voluntad! (i)
ídolo del alma mia,
ya vuelve en mi corazón
á renacer la alegría.
(2) (¡Viene de aquel callejón
un aire de pulmonía! )
¡Feliz quien tu amor alcanza!
Todo me causaba enojos
(Notas al pie: (1) D. Ramón se acerca á la reja; D. Ange posea arriba y abajo. (2) Abrigándose.)
en esa breve tardanza,
pues no veía en tus ojos
el cielo de mi esperanza.
¡Callas! ¡Bajas la cabeza!
¿Por qué escondes tu belleza?
(Buena dicha es para mí
que hoy no pasen por aquí
los carros de la limpieza.)
"¿No me respondes, mi dueño?
(i) ¡Malo! Ya me entra la tos.
ESCENA IV
(CARLOTA, BLASA, DON RAMÓN, DON ÁNGEL.)
(2) Oigamos.
¡Qué! ¿Tienes sueño? (3)
¡No me engaño, vive Dios!
Dormida está como un leño.
¡Estoy divertido! ¿En cuál
de esas picaras estrellas
esta' mi signo fatal?
Nunca ha sido tan bestial
el ronquido de las bellas. —
¡Carlota mia! — Esto pasa;
de castaño oscuro. ¿Habré
quiza's errado la casa?
Ño. Como apenas se vé...
¿Si será el bulto de Blasa?
Tocaremos suavemente... (4)
(5) ¿Quién me toca? Daré voces...
¡Ah, qué manos tan atroces!
¿Habrá' picaro, insolente...
(6) ¡Bien! ¡Bien! ¡Otro par de coces!
¡Qué escucho! ¡Estabas ahí!
(Notas al pie: (1) Tosiendo. (2) Llega de puntillas y se esconde deras de Blasa. (3) Blasa ronca. (4) Metiendo la mano 'orla reja. (5) Despertando despavorida. (6) Soltando 'J carcajada.)
; Vaya con el hombre...
Basta.
Retírate de la reja
y siéntate allí, (i)
¡Qué chanza
tan pesada! Yo creia
que eras tú con quién hablaba.
¡Donosa equivocación!
¿En qué rae parezco á Blasa?
En nada. ¿Puede la noche
compararse con el alba,
ni la acelga con la rosa,
ni la ruda con el ámbar?
Mas mi error es disculpable.
Sabia que me esperabas,
y como está tan oscuro
y venia con tal ansia
de hablarte...
El buen caballero
si no vé, huele su dama.
¡Si ahora me prenden por vago
será mi dicha colmada!
Dices muy bien, pero tengo
esta noche la desgracia
de estar constipado.
¡Calle!
¿De veras?
¡Ah! sí.
j Qué lástima!
¡Haber dicho yo requiebros
á una criaduela zafia!
¡Pensar yo, necio de mí,
que asía tu mano blanca,
y estrechar la de esa muía
que pincha como una zarza!
No me perdono... ¡Te ríes!
¿No es de celebrar la gracia?
Amor con eso ha querido
vengarme de tu tardanza.
(Notas al pie: (i) Blasa se sienta á alguna distancia y de cuando en cuando bosteza ó da cabezadas.)
Y ahora quiero yo saber
de esa detención la causa.
Mi amigo tiene la culpa.
Como nuestra unión es tanta,
ha tomado por empeño
el guardarme las espaldas.
¡Ah! No habia reparado...
Allí pasea un fantasma...
Heme aquí de centinela,
pero sin cuerpo de guardia,
ni esperanza de relevo.
Amistad estacionaria
es la mía.
¡Es tan temoso!
Media hora, sí, muy larga
he gastado en persuadirle
á que se meta en la cama;
pero en vano. ¡Ya ves tú
si teniendo yo una espada
y alentándome tu amor
necesito camaradas!
¿Estás convencida ya?
Un poquito.
. Tu venganza
ha sido injusta, y te ruego
que en desagravio me abras
la puerta.
¡Qué me propones!
¿Así he de arriesgar mi fama?
Soy caballero.
No obstante,
Ja vecindad es tan mala...
La interventora que tiene
una lengua como un hacha...
Envidias de gente ruin.
Como yo soy propietaria...
No es tan tarde que parezca
escandalosa mi entrada.
¿Ouién sabe á qué cuarto voy
cuando hay tantos en la casa?
Peor es que aquí me vean...
No se abre. En vano te cansas.
¡Está tan húmedo el pisoí
Nublados, nieves y escarchas
por tí sufriera con gusto;
pero di: ¿no es una gaila
que me tengas en la calle
pudiendo estar en la sala?
Si supiera que no habías
de abusar...
No, prenda amada.
Juro...
¿De veras csta's
constipado?...
¡Cuánto charlan!
Sí, hija mia... Vamos, abre.
¿Acaso es tan grave mancha
para tu honor recibir
delante de la criada
al amante que de esposo
te ha dado mano y palabra?
Te abriré; pero ¡cuidado...
Blasa... Se durmió. ]Muchaeha!
(i) ¡Ay Jesús, Jesús... ¿Qué es eso?
Vamos; anda á abrir.
¿Quién llama?
Muévete, animal.
(2) Ya voy.
Yo te alumbraré. Levanta. (3)
(/,) ¡Chico!
¡Ya nos vamos! ¿EU ¿v
No. Me abre la puerta.
(5) ¡Vaya!
¡Sea muy enhorabuena...
j Qué dicha!
( ¡Y enhoramala
para mí! )
Ya esta'n abriendo...
Pronto saldré.
(Notas al pie: (1) Despertando asustada. (2) Quieta aun. (3) Desaparecen las dos. (4) Acercándose á D. Ángel. ( 5 ) Esforzándose ú mostrar alegría.)
jDios lo haga! (i)
Para los que están en tiernas — pláticas
pasan las horas eternas — rápidas.
Me cerraron el postigo — próvido!
Sin duda no es un amigo — prójimo.
Aquí parezco un corchete-^— picaro,
ó mas bien un alcahuete — Fígaro.
Estarme yo aquí á la luna...- — ¡Cáspita!
Cuando pudiera... ¿No es una — ¿lástima?
Otra bella con semblante — fúlgido
por mí rebosa de amante — júbilo.
¡Y no haría yo á su lado — méritos
para un dolor de costado — pérfido',
Buena es la amistad vehemente, -r-íntima;
¡mas ser uno eternamente víctima!...
i Por vida de los infiernos... — Vamonos.
Mas no hay pesares eternos. — Animo!
De mí van ¿hacer un dia — sátiras.
Pero ¡si casi vertía — lágrimas!
¿Me marcho? Ingrato seré, — bárbaro.
Vamos; ¡Soy un alma de... — Cántaro! (2}
Sí, Ramón. Ya no es posible
que la boda se retarde.
Así no daré lugar
a' que me acusen de fra'gil.
¿Podré hacer las diligencias.,.
Desde mañana: al instante.
Yo supongo que tu tia
no reprueba nuestro enlace...
No; mas se haría lo mismo
aunque ella lo reprobase.
Es cierto que por bondad
la tengo en lugar de madre;
pero yo soy propietaria
y no dependo de nadie.
(Notas al pie: ( 1 ) Abre Blasa la puerta, alumbrando Carlota, entra D. Ramón, Blasa vuelve á cerrar; poco después aparecen los tres en la sala que se vé por la reja; junto áella se sientan D. Ramón y Carlota, y Blasa á cierta distancia, pero de modo que la vea el Público; Carlota pone la luz sobre una mesa retirada. (2) Sigue paseándose.)
Un hombre hacia raí se acerca.
j Bueno fuera que algún lance...
ESCENA V
(DON RAMÓN, CARLOTA, BLASA, DON ÁNGEL, DON JULIÁN.)
Antes de entregarme al sueño,
aunque me mata á desaires
no resisto a' la flaqueza
de saludar sus umbrales.
¡Qué veo! En la reja un buho,
y aquí un caballero andante...
Apuesto la vida á que es
uno de los dos galanes...
Me alegro. Ahora veremos
quién es el guapo. ¡Compadre! (i)
¿Con quién habla usted? ¿Conmigo?
No, que hablaré con el aire.
¿Es usté acaso el sereno
que está guardando esta calle?
¿Tiene usted mucho interés
en saberlo?
(Este es D. Ángel.)
Mucho.
(Pendencia tenemos.)
¿Y usted quién es? El alcalde
del cuartel, ó Celador
de policía?
Muy jaque
responde usted. ¿Qué apostamos
á que ese tono arrogante
le hago yo bajar?
(No hay duda:
es D. Julián. Su carácter
duelista y el vicio eterno
de apostar...) No hay que atufarse,
Señor mió.
(Notas al pie: (i) Acercándose.)
Ea, diez duros
contra uno...
Eso es en valde.
Sí usted desea camorra,
no se esponga á que le casquen
sobre perder su dinero.
Pues bien; matémonos gratis.
¿Qué miras...
Nada... Mi amigo
está allí hablando con alguien...
Ya debe usted conocer
que tengo razón bastante
para pedirle una seria
satisfacción. Usted sabe...
Sé que estoy de mal humor
y es forzoso que lo pague
alguno. Ha venido usted
muv a' tiempo.
¿Sí? Me place.
Jamas he sido duelista,
mas creo que en este instante
andaría yo á estocadas
aunque fuese con mi padre.
Pues sígame usted al Prado.
Está lejos y es muy tarde.
Allí, en aquel callejón...
Corriente: en cualquiera parte.
No los oigo bien. Yo creo
que riñen...
Qué disparate!
Armas...
Yo traigo una espada.
¿Es de filo?
Sí.
Yo un sable.
Bien. Si hay ventaja en alguna
la noche las hace iguales.
Vamos...
(i) Las espadas brillan.
Yo vuelo.
(Notas al pie: (i) De pie.)
(i) ¡Virgen del Carmen!
No; no te dejo salir...
Celebraré queme mate
para que en vida y en muerte
sea yo el amigo mártir.
ESCENA VI
(DON RAMÓN, CARLOTA, BLASA.)
Ábreme. Van a' batirse...
j Ay Dios! Me tiemblan las carnes...
El desaño es por mí.
Dirá que soy un infame...
¿Y si te matan...
No temas.
Lograré que se separen.
Suelta...
¡AhINo.
Mi honor... (2) ¡Muchacha!
jAy! ¿Quién... ¡Cielos! Voy... ¿Quién?
Abre..,
Espera. Hacia aquí se vuelven
y han suspendido el combale
sin duda...
ESCENA VII
(CARLOTA, DON RAMÓN, BLASA, DON VICENTE, DOÑA BASILIA.)
Si es D. Julián
el uno, y te vé que sales
á estas horas de mi casa,
(Notas al pie: (1) Deteniéndole. (2) Se desprende y corre á despertar á Blasa. (3) ¿parecen D. Fícente y D.* Basilia y se quedan hablando en el foro de espaldas á la reja.)
vá á escandalizar la calle.
Tienes razón. Observemos.
Digo á usted que no se canse i
No me he de acostar sin verle.
¿Con que, aquella casa grande...
No sé si estara'n en ella
todavía; pero es fácil,
como han andado de broma...
A casa vinieron, hace
muy largo rato. Yo estaba
de tertulia, y como á nadie
quiso usted que se dijera
que ha venido usted...
¡El diantre
del muchacho! ¿Es algún duende?
¿Es espíritu impalpable?
No son ellos. Esa voz..*
i Ya podia yo buscarle
por el teatro! Ea, vamos;
á ver si con cien millares
de diablos...
Sígame usted.
¡Voto á brios!... Cuando le agarren, (i)
¡Una muger!
(2) Allí hay luz.
¡Que no te vean! ¡Apártate!
Ande usted, D.* Basilia.
¡Mi patrona!
Aunque se enfade
D.* Leoncia...
Aquí vienen.
¿Le parece á usted que llame
á la reja?
(3) No hay cuidado.
Yo saldré... Toma la llave,
Ábreme... (4) Hasta mañana*
(5) Ya se van*
Que usted descanse,
(Notas al pie: (1) Se dirigen d la puerta de la casa, (a) Parándose. (3) A Carlota. ({) En alta voz. (5) A D. Vicente parándose cuando iba á llamar por la reja.)
D.* Leoncia- Carlota,
á los pies de usted... (i)
Ya salen.
Felices. Vamonos, tia.
( ¡Porqué vendrán á buscarle...
Mas yo lo sabré mañana.
¡Pobre de él como me engañe! (2)
ESCENA VIII
(DOÑA BASILIA, DON RAMÓN, DON VICENTE.)
Señor D. Ramón...
¡Qué veo!
¡Pairona! ¿Usted por aquí?
¿Viene usted de algún bureo?
Z).a Bíis. ¿Bureo? ¡Pobre de mí!
No señor. Vengo buscando...
Entiendo. ¿A D. Ángel?
Sí.
Ya no esta' aquí. Se fué...
¿Cuándo?
Hace mas de media hora.
¿Dónde?
No sé.
¿Cómo...
Andando.
(Este apunte me encocora.)
La respuesta no es cortés.
¿Viene usted con la señora?
¡Eh... Yo vengo...
El señor es
tio de D. Ángel.
¡Ah...
Sí señor, su tío: ¡pues!
Usted me perdonará.
(Notas al pie: (i) Desaparece precedido de Blas a que lleva la hit. (2) Se retira cerrando la reja. Al mismo tiempo sale D. Ramón por la puerta, y esta vuelve d quedar cerrada.)
Como no soy adivino...
y hablaba usted recio...
Ya.
¿Viene usted bueno? El camino.
Bien... Cumplimientos á un lado.
I Dónde ha ido mi sobrino?
A casa se habrá marchado.
( ¡Diablo!) (i) ¿Por qué no me avisas?
(2) Usted 110 tenga cuidado...
Ya me cuesta mas pesquisas
que vale toda su raza.
Yo se lo diré de misas.
Pues allí estará...
¡Qué" maza!
Si así fuera, ¿me estaría
yo aquí con tanta cachaza?
No fué á casa en todo el dia.
De allí vengo en este punto
con Ja dama que me guia.
Pues estraño...
Y yo pregunto:
¿Por qué se aparta usted de él
siendo su amigo y su adjunto?
¡Y en una noche cruel!
No ha permitido esperar
á su compañero fiel...
Poco puede va tardar...
Como vivimos un paso...
j Por vida de San Gaspar!
Yo iré á buscarle... (Es el caso
que no sé dónde le halle.)
No estén ustedes al raso.
Cuando mi cólera estalle...
Irse a' casa; que hace frió,
y aquí en medio de la calle...
(i Qué importuno desafio!)
En casa de D. Antonio
estará... (¡Maldito tio!
Aquí le trajo el demonio.)
(Notas al pie: (1) Aparte áD.* Basilia. (2) A D. Vicente)
ESCENA IX
(DOÑA BASILIA, DON VICENTE.)
D. Ramón le buscará.
Vamonos á casa...
guilopo será el amigo.
¡Todo el dia de pendingue
con él, y luego á las tantas
de la noche le permite
que se vaya solo, a' riesgo
de que un traidor le asesine!
Alguna causa habrá habido^
porque parece imposible
que D. Ramón... ¡Oh! Le quiere'
como á hermano. Se desvive
por él. Amigo mas tierno
ni corazón mas sensible,
crea usted...
Sí: ¿quién lo duda?
¡Como es cosa tan difícil
que encuentre en Madrid amigos
un mancebo rico! A miles
los tendrá, si cada dia
les dá en Apolo un convite.
Va'mdnos ya, D. Vicente.
Temo que usted se constipe...
¡Constiparme, y echo llamas
por la boca!
( Dios nos libre! )
¿Le parece á usted que el dia
que yo he pasado...
ESCENA X
(DOÑA BASILIA, DON VICENTE, DON JULIÁN.)
¿Quién vive P
Lucifer.
¡Bello sugeto! —
A un ladito. El paso libre.
Nadie se lo estorba a' usted»
¡Ay! Corrramos...
¡Eh! No chille.
(Esa es la voz de aquel viejo
regañón...) (i) Apuesto quince*..
veinte duros á que usted
al lado de unos jazmines
me pidió lumbre esta tarde.
(Es visión que me persigue.)
Sí señor; y pues mi suerte*
que boy no es de las mas felices,
me le pone á usted delante
siempre que busco al velitre
de D. Ángel mi sobrino,
¿podrá usté acaso decirme...
Sí señor. Nos acabamos
de separar. Es un títere...
Ahora no tratamos de eso.
Ronda á mi dama, compite.
con un hombre como yo;
pero apuesto...
¡Por la Virgen,
nada de apuestas! Deseo...
Déjeme usted que me esplique.
Aquí andaba paseando:
yo, que no gasto melindres,
le desafío; él, sin duda
porque luego no le tilde
de gallina su señora,
hace entonces, como dicen,
(Notas al pie: (i) A D. Vicente.)
de las tripas corazón
y se aventura á batirse
conmigo.
¡Dios mió!
¡Un duelo!
Ahí detras, en ese triste
callejón dimos principio
a' sacudirnos de firme...
¡Desventurado de mí!
¡•Y me lo cuenta el caribe
con un gozo...
¡AyDios! ¿Ha muerto?
No ha muerto. Ustedes se afligen
por nada.
Herido estara'...
;Eh! Tampoco. Un novio simple
es invulnerable.
Y j vamos!
¿Dónde está, dónele...
Terrible
cuchillada le iba á dar
después de un rápido quite,
cuando gentes importunas
nos rodean, nos dividen,...
y me estorban el placer
de romperle las narices.
¡Lindo placer!
¡Ah, que hombre!
Mas aunque de ese me prive
otro me queda. La tropa...
¿Era tropa?
¿No lo dije?
Una patrulla. Le han preso.
Yo he logrado escabullirme.
¡Preso!
¿Y adonde le llevan?
No sé; pero es muy posible
que duerma en el principal,...
sino acuden alguaciles
y lo llevan a' la cárcel.
Ea, que ustedes se alivien.
¡Qué corazón!
Oiga usted...
No oigo mas. ¡Vaya, que es chinche
el viejo! (i) ¡Muger ingrata!
Yo haré que tú no me oír ides.
ESCENA XI
(DON VICENTE, DOÑA BASILIA.)
Se escapa ese hombre fatal
y en tanto en un calabozo
D. Ángel... ¡Ah! ¡Pobre mozo!
Corramos al principal.
Usted dirá que es su tio...
¿Yo? Me guardaré muy bien.
Yo intercederé también,
y espero que el llanto mió...
Es un tuno, un disipado.
¡Ah! Ruego á usted que se aplaque.
No. Que duerma en el vivaque.
Le está muy bien empleado.
¡Señor! ¡Vaya...
Es mucha grima
todo el dia andarle en pos
sin conseguir ¡voto á briós!
echarle la vista encima.
No es culpa suya. ¡Piedad...
Bramando estoy de corage.
¡Cuando hago por él un viaje
de cien leguas, á mi edad!
Eso es muy sensible, pero...
¡Nada! No hay pero que valga.
Z?.1 Bas. Lógrese ahora que salga
de prisión...
¡Dale! No quiero.
Ni hay que esperar que me amanse.
Vamos. Me quiero acostar.
Después de tanto afanar
(Notas al pie: (i) Dando con la espada en la reja de Carlota.)
razón es que yo descanse.
No será usted tan cruel...
Vera' usted como lo soy.
Y á otra posada me voy
si vuelve usté á hablarme de él.
Dirán...
j Qué me importa á mí
lo que en la corte se diga?
Muy pronto la haré una higa.
¡Maldita corte!
(¡Eso sí!)
Ea, vamosj venga el brazo.—
Y mas que luego se aflija,
he de volverme á Lebrija
sin ver á ese bribonazo.
Mi indignación es muy justa.
Mañana me voy, si puedo.
(¡Muy bien!)
¡Y le desheredo!
(Eso es lo que no me gusta.)
Acto cuarto
(La decoración del acto primero,)
ESCENA PRIMERA
(DOÑA BASILIA, DON RAMÓN.)
¿!^e ha levantado ese viejo
tan mal venido?
Presumo
que se está vistiendo ya.
¡Vaya, que es terrible apuro!
¡Y Angelito no parece!
Por tus amores nocturnos
el pobre estará gimiendo
en un calabozo oscuro.
Y el lio, que por lo visto
no gasta muy buenos humos,
conmigo la va á tomar.
Por supuesto.
Y te aseguro
que no sabré que decirle.
Lo peor es que el cazurro
de Llufino ha entrado ahora
en su cuarto, y yo no dudo
que le informará muy mal
de nosotros.
El asunto
es prevenir á D. Ángel.
Yo me valdré del influjo
que tengo sobre él, y el viejo
no ha de estorbar nuestro triunfo.
Lo primero es libertar
á D. Ángel. Mina el mundo
hasta lograrlo, que bien
lo merece.
Sí; es muy justo.
Algo has de hacer por tu amigo,
Bueno es que te llegue el turno
alguna vez.
Sí, Basilia.
Con la'grimas como puños
le mostraré mi amargura,
mi sentimiento profundo...
Acuérdate de decirle
que yo también me consumo
de dolor...
Voy... Pero antes
mitiguemos nuestro mutuo
sinsabor con un abrazo.
¡Vaya! (i)
¡Qué hermosa!
¡Qué tuno!
ESCENA II
(DOÑA BASILIA.)
Pienso que ya D. Vicente
no estará tan iracundo
como anoche, que al fin es
su tio y le quiere mucho.
No obstante, yo debo obrar
con prudente disimulo.
Si intercedo por D. Ángel
y de nuevo le disculpo,
va a' sospechar lo que ahora
me importa tener oculto;
y es tan receloso el viejo...
No, tomemos otro rumbo,
y pongámonos de parte
de la moral. (2)
(Notas al pie: (1) Se abran zan. (2) D. Vicente y Rufino aparecen en el foro liablando.)
ESCENA III
(DOÑA BASILIA, DON VICENTE, RUFINO.)
(i) Digo y juro...
Basta. Si á escoger me dan
me quedaré sin ninguno.
Anda á llevar ese encargo.
Ruf Crea usted que mi amo...
¡Punto!
No oigo mas.
Voy...
¿Has oido?
Al parador de San Bruno.
ESCENA IV
(DOÑA BASILIA, DON VICENTE.)
(a) Buenos dias
Felices, D. Vicente.
¿Ha dormido usted bien?
Malditamente.
Siento...
¿Tan fa'cil es pegar los ojos
llena el alma de penas y de enojos?
¿Penas? Mal hace usted si no se cuida,
que en el último tercio de la vida
debe usted procurar...
(3) No soy tan viejo.
¡Oh! no es esto decir... Es un consejo...
Y muy sano será; pero importuno.
Consejos ¡voto á San... cuando está uno...
Cierto: cuando se pasa mala noche...
Después de andar ayer á troche y moche,
sin descansar del viaje sempiterno,
(Notas al pie: (i) Con un paquete en la mano. (2) Viene en huta. (3) Picado.)
buscando a ese sobrino del infierno...
¡Oh, tener á su tio sin reposo
siendo un Señor tan dulce y bondadoso!
¡Me quiere usted decir, según las trazan
que soy un pusilánime, un bragazas!
¿Yo? No tal.
«D. Fulano es un bendito,
es un alma de Dios, un pobrecito"'
quiere decir á veces...
Yo no trato...
«D. Fulano es un bobo, un mentecato."
Pero, ¿es posible...
Satisfecho quedo,
mas no soy hombre que me mamo el dedo.
Si á usted le da D. Ángel un disgusto,
el desfogarlo en mí tampoco es justo;
en mí que ni lo como ni lo bebo
y esos locos desórdenes repruebo.
Aunque Je está muy bien el calabozo,
quizá toda la culpa no es del mozo.
(;Ay! ¡Malo!)
Los amigos, los amores...
Tal vez dos ojos negros seductores...
No soy por cierto yo quien le conquisto.
No para nunca en casa. Usted lo ha visto.
(Piensa la hipocritona que me engaña.)
Mas no por eso aplacaré mi saña.
Aunque llore á mis pies no Je perdono.
No cuente mas conmigo. Le abandono.
Confieso que será buen espediente
una dura lección que le escarmiente.
(¡Taimada!) Pronto arreglo la balija
y otra vez tomo el rumbo de Lebrija.
Bien hecho. Eso merece un calavera.
(Ahora te creo menos, embustera.)
¿Y se Va usted sin verle?
¡Descastado!
En eso estaba; sí.
Muy bien pensado.
Pero discurro ahora que es muy necio
volver Ja grupa sin tronar de recio.
Le veré.
(¡Soy perdida!)
¡Y no pretenda
salvarse de mi justa reprimenda!
Si no me la pagase el tal sobrino...
Señor...
Reventaría en el camino.
Descargue yo sobre él toda mi bilis,
y después... ahí le dejo con su Filis.
Temo...
No hay que temer. Yo seré firme,
Cerca está el principal. Voy á vestirme.
ESCENA V
(DOÑA BASILIA.)
Esto es hecho: le vé; sé reconcilia;
le saca de Madrid... ¡Pobre Basilia!
¿No es un dolor cuando era casi mió;
cuando hoy mismo quizá... ¡Maldito tio!
No en vano le juzgué de mal agüero...
Mas si pudiese yo verte primero,
Ángel de mi esperanza... Sí; yo corro...
¿Quién me lo estorba f ¡Nicolasa! ¡El gorro!
ESCENA VI
(DOÑA BASILIA, DON ÁNGEL.)
¡Ángel mió!
Buenos dias.
¡Pobre Ángel mió! ¡Qué noche
habrás pasado!
Fatal.
Metido en un camarote,
(Notas al pie: (i) Va á salir corriendo D.z Basilia, v¿á D. Ángel Y se echa en sus brazos.)
sin luz siquiera... Por dicha,
dio de mí buenos informes
el alcalde del cuartel;
sino, en la cárcel de corte
estuviera ya, y Dios sabe
hasta cuándo.
¡Y el Herodes
que te vino á provocar...
¡Ahí Le daria mas golpes...
¡Qué! ¿Sabe usted ya...
Sí; todo.
¡Lo que yo he llorado!
¿Y dónde
esta' Ramón? Embriagado
con sus felices amores
y libre de todo riesgo,
no se ha acordado del pobre
que por su causa sufria
tan amargos sinsabores.
Te anduvo anoche buscando
sin saber de tí, sin norte
que le guiase...
¡Es desgracia
que no escuchase las voces,
ni á dos pasos de la reja
viese lucir los estoques!
Hoy, apenas ha sabido
que entre soldados feroces
al principal te llevaron,
de aquí ha salido á galope...
Es mucho que no os habéis
encontrado.
No te asombres.
Yo solo encuentro en Madrid
percances y chaparrones,
y viejas que me fastidien,
y amantes que me provoquen,
y soldados que me prendan...
¡Y mugeres que te adoren,
ingrato! Mi corazón
te seguía en las prisiones;
y ya la tierna liasiiia,
cuyo amor aun no conoces,
volaba á tu encuentro, acaso
aventurando su nombre
á las sátiras del vulgo. —
Pero, en fin, los cielos oyen
mis votos: te veo libre
¡y soy feliz!
¡Oh!... ¡No llores,
bien de mi vida!
¡Es de gozo!
(i) ¡Ah! Yo sería un mal hombre
si no te amase, Basilia.
Tu cariño no me espone
á desventuras sin fin;
y tu hermosura, tus dotes
amables... ¡Tú debes ser
mi único amigo!
¿Y respondes
de mirarme siempre así?
Si la suerte nos opone
obstáculos...
Nada temas.
Será mi pecho de bronce.
Mira que quizá el instante
en que cumpla6 ese noble
propósito no está lejos.
¿Y podra' haber quién estorbe...
Hay una gran novedad
en casa, y quizá revoques...
No; mas... ¿qué quieres decirme?
No alces la voz, no te azores...
Ha venido...
¿Quién?
Tutio.
¡Mitio! ¿Dónde está, dónde...
¡Eb! ¡Calla... Está desde ayer
corriendo, echando los bofes
en tu busca..
¡Y sin que nadie
(Notas al pie: (i) Abrazándola.)
me haya dicho... (i)
¿Adonde corres?
Espera. No fué posible...
Y ya sabe lo de anoche;
y está furioso...
(2) Yo espero
que pronto se desenoje
cuando sepa la verdad.
¿Dónde está? ¿Dónde se esconde?
Va á venir... ¡Ay Ángel mió!
Si es tan tirano que rompe
nuestros lazos...
No lo creas.
¡Ah! Yo temo que no arrostres
su oposición... (¡Ya está aquí!) (3)
¡Bien mió, no me abandones!
ESCENA VII
(DON ÁNGEL, DOÑA BASILIA, DON VICENTE.)
(4) ¡Querido tio...
(5) ¡Alto ahi!
No conozco á usted.
¡Señor...
¿Quiere usté hacerme el favor...
Ya; bien... Me retiro...
(6) Sí.
ESCENA VIII
(DON ÁNGEL, DON VICENTE.)
¿Así me recibe un tio
(Notas al pie: (1) Va ú salir y le detiene D '." Basilia. (2) Impaciente. (3) En voz baja. (4) Yendo á abrazar á su tio. (5) Con severidad. (6) Con sequedad.)
que como padre me amó?
¿Qué motivo he dado yo
para tan cruel desvío?
Muchos.
Señor...
Y muy graves.
De nada mi corazón
me acusa.
¿No?
¿Cua'les son
mis delitos?
Tú los sahes.
¡Apearme yo del coche
tan contento, tan ufano,
y después seguirte en vano
todo un dia con su noche!
Mientras pierdo la paciencia
tú de borrasca en Apolo...
¡Tio!
Y si esto fuera solo...,
mas después cita, pendencia...
¿Y quieres que yo reporte
la justa cólera mia?
Juro á Dios que no sabia
que estaba usted en la Corte.
¿Y esa es disculpa bastante
para sumirte sin juicio
en el cenagal del vicio?
¡Quítateme de delante!
Óigame usted sin pasión ¡
y si disculpa no hallo,
yo me someto á su fallo
con filial resignación.
¡He aquí el niño á quien mi hermana
hubiera puesto en retablo!
¡Este es el ángel... ¡El diablo,
diria yo, en carne humana 1
¡Bebedor como un navarro,
el dia pasa en la fonda;
de noche seduce, ronda,
riñe, alborota el cotarro!
¡Olvidado de su tio
en las garras del demonio,
disipa su patrimonio...
y está amenazando al mió!
¡Por Dios y la Virgen santa...
Harto es mi pena cruel.
No apriete usted el cordel
que me oprime la garganta.
Usted presume que ayer,
dia para mí menguado,
viví feliz, envidiado
en el trono del placer;
mas, jurólo al Dios eterno
que me prueba de mil modos,
sobre mí pesaron todos
los tormentos del infierno.
De otro ha sido el alborozo
y mios los sinsabores...
En fin, ¡las horas mejores
las pasé en un calabozo!
Si es crimen ser fiel amigo,
yo he sido muy criminal;
y de este crimen fatal
llorando estoy el castigo.
¡Y cuando en tanta congoja
de un tio el cordial espero
me recibe usted severo
y de sus brazos me arroja!
Algún dia con ternura
le estrechaba yo en mi seno;
¡pero entonces eras bueno!
¿Y no lo soy por ventura?
Tan bueno soy que el refrán
me viene de molde, tio.
«Hazte de miel, hijo mió:
las moscas te comerán."
(i) (¡Pobre muchacho! Sí; aun es
dócil, candido, sencillo.)
¿Quiere usted mas? Ya me humillo
atribulado á esos pies.
(2) ¡No mas! Alza. Me hacen mal
(Notas al pie: (1) Enternecido. (2) Le levanta y le abraza.)
tus lágrimas.
Ya reposa
mi corazón. Era cosa
de tirarse uno al canal.
Como tu alma se arrepienta
tu padre otra vez seré.
Si he pecado no lo sé;
mas no ha sido por mi cuenta.
Ya sé por cuenta de quién.
Mi amistad...
Ha sido heroica.
Mi resignación...
Estoica.
(El criado dijo hien.)
A una sola condición
te sujeta mi bondad.
¿Cuál?
Que dejes la amistad
del insigne D. Ramón.
Casi mi lengua se atreve
á confesar que... en efecto...
poco me paga su afecto
las finezas que me debe.
Mas decirle, «amigo mió
ya no pienso como ayer"...
Para eso es fuerza tener
cara de baqueta, tio.
Ese apuro no te aflija.
Dejándole como un poste
sin decirle oste ni moste
vente conmigo á Lebrija.
Mañana mismo...
(¿Y mi amada?)
¿A qué salir de Madrid?
Buscaremos otro ardid
sin dar una campanada...
En tanto descansa usted,
ve la corte...
Ya la he visto.
(Lapatrona, vive Cristo,
me le ha atrapado en la red.)
Dentro de un mes... todos juntos...
Tengo aquí asuntos pendientes.
Ya sé yo sin que los cuentes
cuáles son esos asuntos.
Señor...
Asuntos de faldas.
De faldas son; sí señor,
mas siendo casto mi amor..»
¡Hum...
¿Alza usted las espaldas?
La muger que me prendó...
Sé quien es, y cómo y cua'ndo.
Mas...
Tal vez te está escuchando*
¡Tio!...
Es la huéspeda. ¿No?
j Tiene tan fuerte dominio
sobre mi alma... Y yo pretesto
que quisiera... Vamos, esto
no es amor; es latrocinio.
En fin, no hay arbitrio humano.
Mira que es una taimada.
¡Ella!
¿Hay palabra empeñada?
Sí señor: ¡palabra y mano!
¿Palabra y mano? ¡Inocente!
¿Tú á semejante garduña...
¡Tio!
¿Te ha de echar la uña...
¡Silencio, que viene gente!
ESCENA IX
(DON ÁNGEL, DON VICENTE, DOÑA LEONCIA, CARLOTA.)
Beso á ustedes las... ¡Qué veo!
Ya está D. Ángel ahí.
Sea muy enhorabuena.
¡La enhorabuena es gentil!
¿Aplaude usted por ventura
su prisión?.
¿Qué he de aplaudir?
Nunca fuera yo capaz
de pensamiento tan ruin.
Lo que aplaudo es verle libre,
porque le estimamos y...
Pero... ¿me engañan los ojos?
usté es D. Vicente Gil...
Fonrubia, muy servidor
de ustedes.
¿Y á qué feliz
casualidad debo el gusto
de verle á usted en Madrid?
Es mi tio.
¡Ola! Me alegró.
¿Por parte de madre?
Sí.
Celebro que venga usted
bueno.
Gracias, serafín.
¿Y el reuma?
No me incomoda.
Si pudiera yo decir
otro tanto de mis nervios...
Aunque parezca incivil
mi cumplido, es dicha mia
que le hagan á usted sufrir.
¡Cómo...
Si tal; porque á ellos
la satisfacción debí
de tenerla á usté en mis brazos
ayer tarde en el jardín.
£>.a León. ¡Calle! ¿Usted...
¿Con qué usted fué
quien me relevó...
Yo fui.
¡Y yo aturdido...
Yo siento
no haber visto á usted... En fin,
ya sabe usted que le estimo.
Nada tengo que decir.
Vivimos...
Ahí muy cerquita.
Plazuela de Antón Martin...
D. 7rie. Sé las señas, porque anoche...
Pues le ofrezco á usted allí
una casa, de que soy
propietaria.
Iré á cumplir
mi deber.
Esta mañana
supimos que el malandrin
de Julián...
No se hable de eso.
¡Válgame Dios! En un tris
estuvo acaso... ¡Y por él
prenderle á usted como á un ril
malhechor...
Todo lo olvido.
No he parado hasta venir
á informarme, porque estaba
con mucho cuidado...
Mil
y mil gracias.
ESCENA X
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DON VICENTE, DON ÁNGEL, DOÑA BASILIA.)
¡Oh» señoras...
¡Tanta dicha por aquí...
¿Ustedes buenas?
Sí: gracias.
Los nervios... (i)
¡Triste de mí!
¿Quién resiste el guirigay
de un terceto mugeril?
(Notas al pie: ( i ) Chachara incomprensible de las tres mugeres.)
ESCENA XI
(DOÑA LEONCIA, DOÑA BASILIA, CARLOTA, DON VICENTE, DON ÁNGEL, DON RAMÓN.)
A los pies de ustedes... ¡Ah!
¡Ya estas aquí; ya te veo (i)
caro amigo I Me tenias
con tal pena...
(2) Lo agradezco.
Yo vengo del principal,
donde me ha dicho un sargento
que estabas libre...
Ya ves
que no ha mentido.
(¡Qué serio!)
Tú habrás venido sin duda
por otro camino. Un necio
me ha detenido en la calle... (3)
Muy felices, caballero.
¿Se ha descansado?
Así, así.
Pero sin tomar asiento...
No, que nos vamos.
jP.m Bas. ¿Tan pronto?
Un ratito...
Condesciendo,
pero por pocos instantes. (4.)
( Que fastidio! Ya tenemos
la tertulia armada.) (5)
Usted
pensará estar mucho tiempo
en Madrid...
No sé.
Es bonito
(Notas al pie: (1) Vé á D. Ángel, corre áél y le abraza. (2) Serio. (3) A D. Vicente. ■({) D. Ramón y D. Ángel acercan sillas y se sientan todos. (5) Quedan colocados enfila por el orden siguiente. D. Vicente, D. Ramón Carlota D." Basilia, D." Leoncio. D. Ángel.)
ese abanico. ¿Qué precio?
Tres duros. No vale tanto,
pero sin duda el tendero
sabe que soy propietaria,
y me ha clavado por eso.
Pero quedarse en la calle
á tales horas, espuesto...
j Ah! No estaba yo despierta,
que sino...
Mucho me alegro
de la venida de usted.
¿De veras?
¡Oh sí! En estremo.
Ya sé lo que usted me quiere
decir.
i Pero si no quiero
decir nada!
(i) ¡Bien! ¡Me gusta!
Charlando con ese viejo
no haces aprecio de mí.
Son forzosos cumplimientos;
mas ya sabes que te adoro
y que mi único deseo...
Primero soy yo que nadie.
(Me parece que me encierro
en mi cuarto á piedra y lodo
y aquí plantada la dejo.) (2)
Yo no entiendo palotada
de jaquecas ni de nervios.
Esa Señora sabrá...
(¡Oh, que insufrible mareo!)
(3) ¿Qué remedio me dá usted...
Yo, Señora...
¿Los refrescos?
Ya los tomo.
Yo...
!).• León* Los baños
va usté á decir.
Eso,... el médico.. ¿
(No se irán hasta mañana.
(Notas al pie: (1) En voz haja á D. Ramón. (2) A D.z Leoncio* (3) A DS Basilia.)
j Cuidado, que es mucho cuento!
Después de tantos afanes
logro encontrarle, ¡y no puedo
hablar con él! — Yo le llamo
aunque pase por grosero.)
Angelito, con licencia (i)
de estas damas...
Un momento.
(2) Fácil es adivinar
la causa de ese silencio.
( ¡Nada! Hizo presa la bruja
v no le suelta.)
Protesto...
Sí; usted está enamorado.
(Esta vieja me dá celos.)
¡Ángel...
Voy...
¡Eh! Quietecito.
Usted quiere huir el cuerpo
por no confesar... Veamos
si adivino yo el objeto
que ese corazón cautiva.
¡Señora, por los tormentos
de San Serapio bendito...
¡Taimado!...
( ¡Dios justiciero I
l donde están las pulmonías?
¿Para cuándo son los truenos?
No habrá un rayo vengador
para quitarme de enmedio
á estas mugeres?) (3)
¿Campanas?
¿A qué tocan?
1 Ay! A fuego! (4)
No hay que asustarse.
( ¡Alabada
sea el Señor'. Así espero
verme libre de ellas.)
¿Dónde será?
(Notas al pie: (1) Se Jjevanta. (2) A D. Ángel. (3) Sé oye tocar á fuego. (4) Todos se levantan.)
¡Justo cielo!
¿Si sera en mi casa?
No.
Ya avisarían...
Yo creo
que ha de ser en Ja parroquia.
San Sebastian toca á vuelo.
No hay duda.
¡Virgen del Carmen.1
Tia, vamonos corriendo...
ESCENA XII
(DOÑA LEONCIA, DOÑA BASILIA, CARLOTA, DON VICENTE, DON ÁNGEL, DON RAMÓN, DON JULIÁN.)
¿Dónde vas? Todo se abrasa
(No me han mentido. Aquí están.)
Dinos...
( ¡Aquí D. Julián! )
¿Dónde es el fuego?
(i) En tu casa.
(a) ¡Ay!
(¿Tendremos convulsión?)
¡Cielos!
Sí, ingrata muger.
Desde aquí lo puedes ver.
¡Cómo...
Vamos al balcón. (3)
(Allá vá toda la trinca. )
¡Ella es! ¡Triste de mí!
¡Mi casa!
¡Es verdad!
¡Sí!
¡Sí!
■£>." León. ¡No hay remedio! ¡Arde tu finca!
Arde, sí, como en mi pecho
la llama de amor ardía
(Notas al pie: (i) Muy fresco. (2) Grllo agudo. (3) Todos acuden á mirar por el balcón.)
que hoy has convertido, impít,
en cólera y en despecho.
Ya al menos á mí te igualo
en la angustia, en el afán.
ISo en vano dice el refrán
que Dios castiga sin palo.
El ha escuchado, tal vez
mas allá de mi esperanza,
las quejas de mi venganza,
la injuria de tu altivez.
Todo lazo entre los dos
fuera ya odioso, fatal...
Consuélete mi rival
¡y á Dios para siempre, á Dios-
ESCENA XIII
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DOÑA BASILIA, DON ÁNGEL, DON RAMÓN, DON VICENTE.)
¡Jesús, qué demonio de homhre!
Es un perro, un... ¡Ay! Me suben
unos vapores... Tenedme.
¡Yo fallezco! (i)
¡Dios te ayude!
¡Señora!
¡Otra vez!
¿Qué es eso?
El soponcio de costumbre.
(¡Y siempre soy yo la víctima!)
Ayudadme... ¿Quién acude...
A! Sillón. ( ¡Bueno estoy yo
para cargar con atunes! (2)
Cuídenla ustedes. Yo en tanto
voy á ver si el fuego cunde...
¡Ángel!
(Notas al pie: (1) Cae desmayada en brazos de D. Ángel. (2) Ayudado de D.h B asi lia y D. Vicente la coloca D. Ángel en un sillón, Carlota llora sentada á alguna distanciu y en «Ira silla cavila tí. Ramón. £■)
(i) ¡Por Dios, no te espongas!
Cuando yo puedo ser útil
á mis semejantes, nada
me detiene.
(¡Y el apunte
de D. Ramón se está quieto!)
(2) No tome usted pesadumbre.
No será nada tal vez.
Haré sacar los baúles...
Haré lo que pueda. A Dios.
ESCENA XIV
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DOÑA BASILIA, DON RAMÓN, DON VICENTE.)
¡Mi casa! ¡Mi casa!
Un buche
de agua tal vez... Mas ya vuelve.
¡Ay!
(3) Yo vuelo, aunque aventure,..
(4) ¡Ah! No me puedo tener.
(¡A Dios! ¡La otra sucumbe
también! )
(5) No. Quédate aquí.
¿Qué has de hacer entre una nube
de soldados, de aguadores,
de albañiles... No te apures.
Tus criados son muy fieles,
y por si acaso se aturden
Ángel está allí...
¡Diosmio!
Toda la sangre me bulle...
la cabeza se me vá...
y los ojos se me hunden.
¿Quiere usted...
Z?.a León. Nada. Morirme;
que en la tumba no se sufren
(Notas al pie: (1) Al oido. (2) A Carlota. (3) Levantándose. (4) ¡Solviendo á dejarse caer en la silla. (5) Acercándose.)
estas congojas.
¡Villano!
¿Y habrá de quedar impune/
Ha venido á asesinarme
como si me diera un dulce
parabién. ¡Acaso él mismo
puso en mi casa la lumbre
que la devora!
¡Eh! No llores.
Yo supongo que consumen
las llamas algunos muebles...
No es cosa de que te angusties
por eso. Estando la casa,
como mi amor lo presume,
asegurada de incendios...
¡Ah! ¡No!
¡Qué dices.
n El lunes
se iba á hacer la diligencia...
¡Cielo! ¿Es verdad? No te burle*.
¡Cierto que es buena ocasión
de chanzonetas y embustes.
¡Oh descuido imperdonable i
¡Una finca que produce
un dineral! ¡Desgraciada!
¿Quién habrá que te disculpe/
Al lado una carbonera,
una fábrica de hules
encima, y al otro lado
la tienda de Pedro Antunez
donde se venden hachones
y el aceite por azumbres.
¡Ni escombros van á quedar
donde tu dolor sepultes! (i)
(2) ¡Pobre mozo! Mas lo siente
que nosotras.
(3) Ya me ocurre
la causa de su aflicción.
¿Acaso usted la atribuye...
Al vil interés.
(Notas al pie: (i) Cae afligido sobre una silla. (2) Aparte con D. Vicente y D.» Basilia. (3) En voz baja.)
2>.a León. j Qué injuria!
El no es capaz...
Qué me emplumen
si ahora se casa con ella.
Para que usted no lo dude
probemos, (i) Amigo mió,
alce usté esa cara fúnebre.
En ocasiones como estas
el buen caballero luce
su noble desinterés.
No falta aquí quien arguye
de ese silencio sospechas
que en un verbo se confunden
si usted quiere.
No comprendo...
Basta que usted se apresure
á dar la mano á Carlota.
Tres testigos,... se reúnen
al instante. El escribano,...
vendrá aquí sin que le busquen,
que al olor acuden ellos
donde'esperan que los unten.
Pruebe usted á Carlotita
que sus prendas le seducen;
no vanas riquezas. ¡Ea,
pronto, que la cosa urge!
Mi corazón... Crea usted...
(Mucho temo que la ensucie.)
(¡Maldito viejo!) Yo adoro
á Carlota, y en la cumbre
de la dicha me veré
cuando un lazo indisoluble
nos estreche; mas ahora...
cuando la campana lúgubre...
Ya ve usted; no son momentos...
No es decir que yo renuncie...
(2) Basta, que ya de mi vista
cayó la venda engañosa.
¿Yo habia de ser esposa
de un seductor egoísta?
¿Puedo esperar ningún bien
(Notas al pie: (1) A D. Ramón. (2) Levantándose.)
de quien de noche á mi reja
rio osa llegar si no deja
a' retaguardia un reten?
Mal caballero, ¡me amas,
y, falso como cobarde,
cuando mi casa se arde
no te arrojas a las llamas 1
Otro al peligro corriera
solícito, apresurado;
sino del amor guiado,...
de la avaricia siquiera.
Mas tan santa obligación
cumples tú... por sustituto,
reserva'ndome el tributo
de un importuno sermón.
Ya te he conocido; sí;
y el mal que llorando estoy
por bien venido le doy...
porque me libra de tí.
Yo me resigno, y te dejo
aunque sin razón me plantes,
dueño hermoso; pero antes
te quiero dar un consejo.
Pues Dios en amargas horas
cambia el lisongero arrullo,
corrija tu necio orgullo
el infortunio que lloras.
Todos nacimos en cueros,
y no es cuerdo á la verdad
quien cifra su vanidad
en bienes perecederos.
La fortuna siempre es varia,
y por si hay fuego ó rapiña,...
bueno es que sea una niña
algo mas que propietaria.
Con harta pena destruyo
la ilusión en que has vivido,
mas...
(i) ¡Calla, infame, atrevido..
Dos palabras, y concluyo. (2)
No se adquiere con dispendios
(Notas al pie: (1) Se levanta furiosa. (2) A Carlota.)
un corazón, hija mia,
ni hay muchos homhres hoy dia.
asegurados de incendios.
ESCENA XV
(DOÑA LEONCIA, DOÑA BASILIA, CARLOTA, DON VICENTE.)
(i) ¡Picaro!... Déjenme ustedes.
He de arrancarle la lengua.
Déjele usted...
¡Brihonazo!
Vamos, Señora... ¡Prudencia!
¡Hombre pérfido, execrable!
¡Y yo le amé tan de veras!
¡Uf! La cólera me ahoga,
los músculos se me alteran...
los nervios...
¡Por Dios, por Dios,
señora! ¿Otra pataleta?
¡Dios poderoso! ¡Qué dia.
de horror! La casa se quema...,
ese traidor te abandona'...,
el flato me desespera...
V.m Bas. La puerta ha sonado.
Es Ángel
Quiza' traiga buenas nuevas.
ESCENA XVI
(DOÑA LEONCIA, DOÑA BASILIA, CARLOTA, DON ÁNGEL, DON VICENTE.)
Ensanche usté el corazón.
La casa está sana y buena.
¿Será cierto?
(Notas al pie: ( i) Va d correr tras de él y la detienen D. Vicente y D.* Basilia.)
El fuego ha sido
en la inmediata.
¿De veras?
La distancia, el sobresalto
y la feroz complacencia
del tal D. Julián á todos
nos engañaron. Ya queda
apagado el fuego y libre
de su fatal contingencia
la casa de usted.
¡Oh gozo!
Vaya, sea enhorabuena.
Desde aquí, á la compañía
de seguros; no suceda
otra vez...
Ahora ese vil
se tirará de una oreja
y no alcanzará á la otra.
El justo cielo me venga.
¿Adonde fué D. Ramón?
Creyéndola ya por puertas ¿
se fué huyendo de su novia
como si fuera epidemia.
Por dicha ya le conozco
y no estraño su vileza.
Ni es este el solo favor
que hoy debo á la Providencia.
¡Cómo...
(¡Yo tiemblo!)
Otra mascará
mas traidora y mas funesta
voy á arrancar.
( ¡Soy perdida! )
El que intriga sin cautela
se espone á mil compromisos:
¿no es verdad, patrona bella?
(i) Sí... Yo...
Confiar secretos
a' un papel... es imprudencia
muy clásica.
¿Y quién...
(Notas al pie: (i) Turbada.)
Acaba.
(i)¿YcS? Pierde el color la huéspedas
Ahi bajo, sin acordarme
de que no llevaba puesta
mi levita, en el bolsillo
buscaba yo mi cartera
para cierta apuntación,
y tropecé qué sorpresa!
con esta carta... (2)
D.n Bas.
La que escribí á Tala vera...)
Veamos...
(3)
ha de conocer la letra..
El sobre esa D. Ramón.*.
¡Qué escucho!
Voy á leerla...
Disimule usted. Yo tengo
que hacer una diligencia
forzosa... ( ¡Maldita carta! )
Me retiro... Ustedes quedan
en su casa... Beso á ustedes
las... (¡Ah! No veo la puerta...
¡Soy de bronce, si hoy no muero
de pesar y de vergüenza!)
(¡Diosmio! Creo que usted ÚLTIMA.)
ESCENA XVII
(DOÑA LEONCIA, CARLOTA, DON ÁNGEL, DON VICENTE.)
¿Qué talismán poderoso
en esa carta se encierra
que petrifica á las gentes?
¿Es acaso la cabeza
de Medusa?
No la leo
porque el rubor me lo veda.
Me basta decir á ustedes
(Notas al pie: (i) A Carlota mirando á D.' Basilia. (2) La ensena. (3) A D." Basilia.)
que he descubierto por ella
que en torpe lazo vivían
D. Ramón y esa... embustera,
mientras el uno aspiraba,
no a' la mano, á las riquezas
de Carlotita...
¡Perverso!
Y la otra...
¡Qué pareja!
¡A qué abismo se arrojaba
tu juventud inesperta!
¡Qué lección!
¡Esta es la corte!
Volvamos pronto á la aldea»
Y en adelante, hijo mió,
mira bien á quien dispensas
tu amistad.
Sí, yo lo juro.
¡Buen maestro es la esperiencia!
No mas amigo egoista
ni tirano compañero
que luzca con mi dinero,
que con mi ropa se vista,
que me haga seguir su pista
donde me insulte un compadre,
donde el agua me taladre,
donde á la niña corteja...
j á mí en las garras me deja
de la tia ó de la madre.
La mutua amistad alabo
y la opresora maldigo;
que una cosa es ser amigo
y otra cosa ser esclavo.
Si he sido un alma de pavo,
ya el noviciado pasó.
De escarmiento sirva yo
á incauto amigo novel.
Sea generoso y fiel;
pero mártir... ¡Eso no!