TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

El amante prestado

1 jornadas · 9 personajes · 484 versos

Modo

Acto primero

(Personas: LUISA; EL CONDE DEL MANZANO; PAULINA; DON ONOFRE; BARTOLO; ANDRÉS; CABALLEROS; SEÑORITAS; UN CABALLERO.)

(La escena es en una casa de campo. ok>>3<oo)

(El teatro representa un jardín. A un laio un pabellón. En. i un bosquecillo.)

ESCENA PRIMERA

(DON ONOFRE, ANDRÉS.)

Don Onofre

Haz lo que te digo, y déjate de reflexiones. Ya sabes que la señorita manda en gefe.

Andrés

Pero, s^ñor mayordomo, hay conciencia para eso? Hacerme arrancar los sanees paraensanchar la glorieta, porque se le ha puesto en la cholla que el baile ha de ser allí:

Don Onofre

Y á tí. que te imnorta? El señor barón, nuestro amo, no tiene mas hijos que la señorita Luisa, y quiere darla gusto en todo y por todo. Haz tí lo mismo, y no te enejas en camisa de once varas.

Andrés

Bien está. — -Jues no podia bailar en la punta de un cuern:

ESCENA II

(DON ONOFRE.)

Don Onofre

Miren cómo vuelve por los intereses de la casa! Habrá borrico!... Eso es no tener idea del servicio. — Hola! Bartolillo el arrendador!

ESCENA III

(DON ONOFRE, BARTOLO.)

Bartolo

Buenos dias, don Onofre.

Don Onofre

Cómo te ha ido en Ocaña? Has hecho negocio?

Bartolo

Eh! no se ha perdido el viaje. He comprado algunas bestias... Ganado sano, robusto... A propósito: cómo va de salud, don Onofre?

Don Onofre

Vamos pasando. Y tú?

Bartolo

Yo siempre bueno y contento.

Don Onofre

Lo creo. No conozco á un picaro mas feliz que tú. Joven, nada feo, rico... porque tu padre al morir te dejó bien acomodado, y luego... Cómo no has pensado todavía en casarte] Todas las muchachas de la aldea deben suspirar por tí.

Bartolo

(Risueño.) Ah, ah... Me agasajan, me miman, se pirran por bailar conmigo... pero yo digo para mi saco; guarda, Bartolo! que hay madres de por medio y casan á un cristiano si se descuida un poco.

Don Onofre

Pero, hombre.

Bartolo

Nada, nada. Siendo su amante me río de ellas, y si fuera su marido... se reirían ellas de mí. — La verdad, señor mayordomo. Yo no amo á nadie: tengo esta felicidad: pero no me opongo á que me amen á mí.

Don Onofre

Ya; tú te dejas querer...

Bartolo

Y así tengo donde elegir.

Don Onofre

Te veo hablar muy amenudo con Paulina, la hija de Fabián, el difunto jardinero... Esa simplecilla, que el barón conserva en su casa por caridad. — Es tu consejera?

Bartolo

Yo le diré á usted. — Hablo con ella,., así... cuando la encuentro, porque es ahijada de mi tia Grregoria... y amen deeso tiene á veces unas ideas... y como esto es lo único que á mí me falta...

Don Onofre

Ya.

Bartolo

Ayer, por ejemplo, me dio una que no pienso echarla en saco roto, como dice el otro.

Don Onofre

Cosa de boda]

Bartolo

Algo mejor. Cosa de aumentar mi fortuna; y eso es precisamente loqueme atrae poracá. — Digameusted, don Oaofre, hay muchagente en la quintal

Don Onofre

Toma! Todos ios propietarios de la comarca; todos los aspirantes á la mano de la señorita, quese relevan muy á menudo, con sus primas, sus hermanas...

Bartolo

Y aun no se ha decidido doña Luisitai

Don Onofre

Quiere escoger... como tú. Dice el refrán: antes que te cases, mira loque haces, porque ios amantes se pueden mudar, pero un marido e3 censo irredimible. Hoy es el dia que se ha fijado para la elección; pero á pesar de las instancias delamo,quepor razón de su gota y sus sesenta y cuatro cel pico tiene prisa de establecerla, la señorita pasa sus dias en aburrir á los pretendientes con sus caprichos y sus estravagancias.

Bartolo

Qué diablura!... Pues se dice que entre esos señoritos hay uno que le parece mas amable que los otros.

Don Onofre

Sí; el conde del Manzano, hijo de un antiguo amigo del barón... Oh! Sí: es joven de talento, fino, buen mozo...

Bartolo

Y tiene una hermosa hacienda, que está vacante, según me ha dicho Paulina.

Don Onofre

A pesar de sus buenas prendas, dudo mucho que sea preferido.

Bartolo

Por qué?

Don Onofre

Porque, seguu dice la señorita, tiene ideas un poco rancias... Figúrate tú, quiere que las mujeres vivan sometidas á sus maridos.

Bartolo

Quiere muy bien.

Don Onofre

Así es que noseprestamuchoálashumoradas de la señorita.

Bartolo

Qué diantre! Pues yo quisiera que el conde fuese el elegido.

Don Onofre

Le. proteges tú]

Bartolo

Quiero que me proteja él á mí, que viene á ser lo mismo. Me vendria muy al caso que me diese en arrendamiento su hacienda del Noguerón, que está cerquita de aquí. Caramba! Si me la dá quién me tose á mí] Entonces sí que podré escoger entre las mas estiradas.

Don Onofre

Pues no es ambicioso el niño que digamos!

Bartolo

Vaya, don Onofre... hable usted por mí... Tengo en casa un soberbio pellej o de moscatel... Eh! Acomoda?

Don Onofre

Calla, hombre; no hables tan alto. — Aunque tánomehicieraseseobsequio, siempre mi amistad... Es muy buen muchacho este Bartolo,

Paulina

(Dentro.) Don Onofre? Don Onofre?

Don Onofre

Chist!... Paulina viene.

ESCENA IV

(dichos, paulina, que iraeuna cesta con flores.)

Paulina

Don Onofre?

Don Onofre

Qué hay de nuevo?

Paulina

Venga usted corriendo. Hace una hora que le busco para decirle... Ah, que está aquí Bartolito!

Bartolo

Buenos dias, Paulina.

Don Onofre

Para decirme... Qué? Vamos.

Paulina

(Mirando á Bartolo.) Sí... Para decirle á usted... Estás bueno, Bartolito?

Don Onofre

Para decirme... No acabarás?

Paulina

Por vida de... Se me ha olvidado. — Venia... venia... Qué buen semblante tiene esta mañana Bartolo!

Don Onofre

El demonio déla tonta estacón su Bartolo... Ni 3iquiera sabe dar un recado. — Es cosa del desayuno]

Paulina

Sí, eso es. Están almorzando; y les falta no sé qué.

Don Onofre

Vino. Aquí tengo la llave déla bodega. Voy corriendo... (Ap. á Bartolo.) Haré que hables después con el conde.

Paulina

Vamos; despache usted, que hay convidados.

Don Onofre

Voy, voy. Les daré el mejor vino...

Paulina

Pues; del que usted bebe.

Don Onofre

Miren la tontuela... Hasta luego.

ESCENA V

(BARTOLO, PAULINA.)

Paulina

Tontuela! Habrá zamacuco] Así me tratan todos! menos Bartolo. A lo menos él no me dice cosas desagradables. — Es verdad que nunca me habla. Ahora, por ejemplo, pregunto yo: en qué estará pensando?... si es capaz de pensar en algo. (Acercándose.) Bartolito!

Bartolo

(Con indiferencia») Ah! Estás aun por aquí, Paulina?

Paulina

(Qué! Si esmuy amable!) — (Acercándose mas.) Sí: aquí estoy. — Te veo caviloso... Qué estás ahí maquinando entre tí?

Bartolo

Ah!... Estoy pensando... en la taberna de la tia Colasa, donde he almorzado esta mañana.

Paulina

Gran motivo para cavilar!

Bartolo

Figúrate tú que todos los amigos me han estado quemando lasangre! For qué no te casas,borrieo? Tienes dinero, nadie te manda... Cásate, avestruz. Túpuedes hacer feliz á una honrada muchacha

Paulina

Pues! Lo que yo te estoy aconsejando hace mucho tiempo...

Bartolo

Y esa es mi intención. Así que me den la hacienda del Noguerón, me caso.

Paulina

No tienes necesidad de esperar tanto.

Bartolo

Sí tal, que por mucho trigo nunca es mal año; y cuando uno carga con obligaciones. Por otraparte, tú eres laque me ha hecho pensar en e3a hacienda.

Paulina

Ya; pero no debes descuidarte en elegir esposa. — Mientras tú pasas el tiempo haciendo calendarios, las moza3 se casan, y te vas á quedar hecho un mochuelo.

Bartolo

Pues es que tienes razón! Con esto de las quintas va habiendo escasez de mozas en el lugar.

Paulina

Oh!... (Componiéndose.) Todavía se encuentran... si se buscan bien.

Bartolo

Eh! Qué sé yo?... Veamos, Paulina. Cuál te parece queme puede convenir mejor?

Paulina

(Con timidez.) Qué quieres que te diga yo? Alguna que sea amable... bonita.

Bartolo

Sí sí; una que me haga honor.

Paulina

Una que sea cariñosa, dulce... Porque tú eres muy vivo, aunque no lo manifiestas.

Bartolo

Oh! Muy vivo.

Paulina

Una que te cuide, que te quiera mucho.

Bartolo

Y que no me la pegue.

Paulina

No; mejor es una que esté alerta para que no te la peguen los demás, porque tú eresun poco simple

Bartolo

Oh! Sí; tengo trazas de eso... pero soy muy ladino... aunque no lo manifiesto. — Ah! Díme: la Petronila...

Paulina

Quita allá! Te parece bien ese escuerzo] Bartolo: Pero...

Paulina

Tan magra, tan larguirucha, tan destartalada. Si parece un estandarte!

Bartolo

Verdad es que no es tan guapa como la Simona,

Paulina

Oh! Esa sí que es bonita.

Bartolo

Cuando yo digo...

Paulina

Pero á todos les hace cara.

Bartolo

La Simona?

Paulina

No hay mas que verla los domingos. Cómo se acicala! Cómo hace el pavo real!... Yo nunca la he visto bailar dos veces con uno mismo.

Bartolo

A bien que no dirás eso de Toribia, la hija del albeitar.

Paulina

Bella muchacha! y tan bondadosa... pero cojea del pié derecho.

Bartolo

Qué me cuentas? Pues cuando está sentada noselaconocelacojera. — Y qué me dicesde Juliana?

Paulina

Hum! Mala lengua.

Bartolo

YTelesfora?

Paulina

Está opilada.

Bartolo

Y Celestina?

Paulina

Te lleva diez años.

Bartolo

Y Antona?

Paulina

No está vacunada.

Bartolo

Y Bárbara?

Paulina

Se casa con Silvestre.

Bartolo

(Rascándose la oreja.) Voto va!... Pues ya. hemos pasado revista á todo el lugar.

Paulina

(Dios mió! Está ciego este hombre?)

Bartolo

Como no eche mano de las viudas... Ahí Qué bestia soy!

Paulina

(Con alegría.) (Ya ha caído en la cuenta.)

Bartolo

Aquí en la aldea no hay cosa de provecho...

Paulina

(Y quiero yo á ese topo!)

Bartolo

Pero mañana esdia de mercado. — Vendrán las muchachas de estas cercanías, y entre ellas elegiré. —A porfía n?e rendirán su corazón.

Paulina

Si no se le han dejado en su pueblo.

Bartolo

Bien puede ser, porque en todas partes... {Mirando adentro. ) Pero ya sale al jardín la señorita con su tertulia. Voy á buscar almayordomoparaque me presente al señor conde. — No me despido, Pauiinita. — Si encuentro mi avío te he de regalar una saya.

ESCENA VI

(PAULINA.)

Paulina

Ham! Qué hombre! Yo creo que estoy sudando. — En todas piensa, menos en mí! Y me viene á pedir consejos! A mí, que le quiero tanto tiempo hace, y tade corazón! — Qué desdichada soy! Nadie hace casn de Paulina! Nadie se acuerda de la pobrejardinerao Esos picaros hombres solo codician íhs mujeres age. ñas, y como yo no pertenezco á nadie...Puesno me parece que soy tan fea. — Ah! Yo me vengaría de vosotras, las que me miraiscon tanta arrogancia. Yo tendría veinte novios por falta de uno; sí; veinte novios... si algunose atrevieraá serlo para animará los demás. — Ah! Dios mió! Yaestán aquí los señores, y aun no están hechos mis ramilletes. — Sí, para ramilletes estoy yo. (Toma el canastillo y entra en el pabellón.) ÍESCENA VII.

Luisa

EL CONDE. CABALLEROS. SEÑORITAS. LuegO PAULINA.

Luisa

Y ahora] Eu qué pasárnosla mañana,amiguitas1

El Conde

Iremos á traer los chales y las sombrillas?

Señoritas

Yo no sé quién habló de hacer una espedicion borricalmente hacíalas viñas. — Qué te parece, Luisa?

Luisa

No, no. Qué tonta diversión! Alo mejorseapea una por las orejas.

El Conde

Pues usted ha sido quien lo ha propuesto.

Luisa

Bien puede ser... Pero mi padre está atacado de la gota. No se moverá del salón; y yo no puedo alejarme.

Todos

Tiene razón.

Un Caballero

Pues vamonos á la sala de la chimenea.

Luisa

Jesús! Hace un calor!

Señoritas

A la pradera.

Todos

Sí, sí. A la pradera.

Luisa

Haymuchahumeclad.- — Por lo demás, ya sabéis que yo jdeseo daros gusto.

El Conde

(Con soflama.) Pero ya se ve, to lo cansa... A quéfin pensar en divertirnos, cuando es mucho mas sencillo el fastidiarnos?

Luisa

Eso es! Bastaque se quiera hacer algo para que el señor conde se oponga á ellp.

El Conde

señora!...

Luisa

Si es espíritu de contradicción! No hace mucho que hablándose de mi primo Casimiro, que se va á casar con lahijadeuncualquiera,conunaoscura labradora, tuve yo la desgraciade declamar contra un casamiento tan estra vagante; y el señor, solo por lie var la contraria, ha perorado en defensa de mi primo, y ha sostenido que nadie es dueño de sus inclinaciones, y que siendo la novia bonita y amable...

El Conde

Permítame usted...

Todos

Lo ha dicho, lo ha dicho. (Sale Paulina del pabellón y se queda á un lado triste, pensativa.)

El Conde

Poco á poco. He dicho que es muy disculpable el hombre que estando muy enamorado no sacrifica su felicidad á una necia preocupación. Si usted me hubiera dejado acabar...

Luisa

Silencio! Es usted insorportable. No hay medio de disputar con usted. -Venid, niñas. -Pero qué veo?

Señoritas

Preciosa muchacha!

Luisa

Es mi jardinera. — Qué tienes, Paulina?

Paulina

No haga usted caso, señorita. (Entre sollozos.) Estoy llorando.

Luisa

Y por qué?

El Conde

No es difícil adivinarlo. Cuando Horauna mu chacha...

Luisa

Siempre tiene algún hombre la culpa. — Te ha dado tu amante alguna pesadumbre?

Paulina

Ojalá!... Pero eso no Qo posible.

Luisa

Cómo?

Paulina

Porque no le tengo.

Luisa

No tienes amante?

Paulina

No, señora.

Luisa

Y por eso lloras?

Paulina

Digo! Si le parece á V. S. que no es bastante motivo para llorar!...

Todos

Es posible!

Paulina

Triste de mí! Yo soy quizá la única en el país que no tiene quien la quiera, ó á lo menos quien se lo diga. Y si la culpa fuese mia... Yo hago todo lo posible por parecer bonita: me engalano cuanto puedo; me miro sin cesar al espejo; soy afable, cariñosa... Pero nada: no hay un zagal que roe diga buenos ojos tienes.

Un Caballero

Deliciosa criatura!

Luisa

(Sonriéndose.) Conque nadie te quiere]

El Conde

Eso es una infamia.

Paulina

Una injusticia que clama al cielo. Hay tantas que tienen dos queridos!

El Conde

Calla! También en la aldea]

Paulina

Todo el mundo es país. Sin ir mas lejos, ahí está la señorita, que lleva cinco <5 seis al retortero. — Eso es hacer mala obra á las otras. Caramba! Eso es quererlo todo para sí.

El Conde

Y tiene mucha razón.

Luisa

Calle usted! De veras? Pues bien, voy á hacer algo por ella.

Paulina

(Vivamente.) Me va usted á dar uno?

El Conde

(Riendo.) Bueno fuera!

Paulina

Toma! Los ricos debensocorrer á los pobres.

Luisa

Mira, Paulina, yo no te puedo dar un amante en propiedad, que soy demasiado interesada para •so... pero te puedo prestar uno.

Todos

Cómo!

El Conde

Algún capricho de I03 suyos.

Paulina

(Saltando de gozo.) Ay, qué gusto! Qué alegría! Con eso me contento. Tenga yo uno, aunque sea provisional, que ese me servirá de reclamo para otros. — Prometo volvérsele á V. S. exactamente... que soy muchacha honrada.

No Lo Dudo, Paulina

Ea, pues, todos esos señores me galantean. Míralos bien, y escoge el qu e mas te agrade.

Paulina

Sil... (Después de haber examinado d iodos, señala al conde.) Pues... este.

Todos

(Con bulla y palmoteo.) Bravo! Bravo!

Luisa

(Escelente ocasión para vengarme de él.) Amigo mió, le mando á usted hacer la corte á esa joven por espacio de dos horas.

El Conde

A Paulina?

Paulina

(Palmoteando.) Ya tengo uno, ya tengo uno.

Luisa

El objeto no puede desagradar á un hombre tan filantrópico y tan despreocupado como usted.

El Conde

(Pasando al lado de Luisa,) Pero no considera usted... Esa broma...

Luisa

No hay aquí broma. — Usted es el galán de Paulina por dos horas. — Vamos, señor conde, sea usted muy obsequioso, muy tierno... muy sumiso sobra todo. Por lo que hace á eso aun tiene usted algo que aprender. Tendré mucho gusto en que otra perfeccione su educación.

El Conde

Idea mas estrambótica!... (No, yo no me someto...)

Luisa

(Ap.) (alconde.) Cuidado, que hoy es cuando voy á elegir marido! — Quiero ver cómo meprueba usted su obediencia. Si se rebela usted, queda escluido.

El Conde

Pero, Luisa, es posible... Oiga usted.

Luisa

Nada oigo.

El Conde

Cómo quiere usted que...

Luisa

Basta: yo lo exijo.

El Conde

Obedezco.

Luisa

(A lasseñoras.) Está desesperado. — Ahí le dejoá usted con su dama. -Vamos, vamos nosotros á pasear.

Todos

Vamos.

ESCENA VIII

(EL CONDE DEL MANZANO, PAULINA.)

El Conde

(Vaya, que al diablo no se le ocurre... Ah! Si no la amase como un loco...)

Paulina

(Vaya si es buen mozo mi amante!)

El Conde

(Mientras me impone tan ridicula condición. mis rivales lavan á hablar de su amor. — Digo! Para que se descuide don Federico... Qué baboso! Qué fatuo! No le puedo sufrir.)

Paulina

(Tengo Curiosidad de ver cómo enamoran los condes. Lindas cosas me va á decir.)

El Conde

(Tentado estoy por dejar aquí á esa zagala, y volverme... Oh! Luisa no me lo perdonada jamás.)

Paulina

(k qué espera su señoría?... Nadaj no hace caso de mí.) — Señor conde...

El Conde

(Sin mirarla.) Bien, Paulina... bien...

Paulina

Ni una mirada! Esto ya es demasiado. (Picada.) Mire V. S. que estoy aquí. Si no se porta me. jor, iré á quej rme á la señorita.

El Conde

Lo dices de veras?

Paulina

Sí señor. — Vaya, qae es mucha fatalidad la mia! Ni siquiera me dicen amores ios que tienen obligación de hacerlo. Ahí se está como un poste, mudo, yerto, distraido... Amantes así, en la aldea los tengo de sobra.

El Conde

(Sonriéndose.) Dice bien... y mejorserá tenerla de mi parte.) — Dios te guarde, Paulinita.

Paulina

Eso ya es otra cosa. Le han mandado á V. S. que sea tierno y amoroso... Venga V. S. aquí... cerca de mí.

El Conde

(No la habia yo mirado bien. Como soy que es una perla la muchacha.) — Paulina, supuesto que somos amantes, debe reinar entre los dos una confianza sin límites. — Vamos á ver: no tienes otro amante mas que yo?

Paulina

Ah!

El Conde

No mientas, que te puede pesar. Yo cesaré pron to de ser tu amante, y puedo ser siempre tu amigo.

Paulina

Qué diantre de preguntal Pero me parece V. S. tan bueno, que haría mal en engañarle.

El Conde

Perfectamente. Conque tienes un amante?

Paulina

Es según. — Qué entiende V. S. por eso? Uno que nos ama, ó uno á quien amamos?

El Conde

Uno que nos ama.

Paulina

(Suspirando.) Pues entonces no tengo ninguno. Sola yo pienso en él, señor conde: él no se acuerda de mí.

El Conde

Es posible!

Paulina

Qué quiere V. S.? No soy rica, y por eso me desprecia. Las pobres no tenemos permiso para ser amables.

El Conde

(Es tan interesante como linda, y — Dime: á quién quieres mas: á ese joven, ó á mí.

Paulina

(Cortada.) Yo, señor... El es tontuelo, y V. S. muy discreto; él es rustico, y V. S. cortesano; él huele á cebolla, y V. S. á rosas y claveles.. Pero si él me dijera: rae quieres] con nadie de este mundo sería yo mas dichosa.

El Conde

Pobrecilla! (lh! Si Luisa pensase como ella!,)

Paulina

Se ha enojado V. S. porque he dicho lo que siento?

El Conde

A la verdad, es muy desagradable para mí el pensar que prefieres á otro.

Paulina

Oh! Sí; eso aflige mucho: no es verdad? V. S. lo sabrá ya por esperiencia; V. S. que quiere tanto á la señorita Luisa, y ahora está lejos de ella. — Casi, casi, siento ya haber elegido á V. S., porque no me gusta hacer penar á nadie. Si V. S. quiere, me retiro, y le dejo en libertad.

El Conde

No, no. Tú mereces que se interesen por tí; y ya que me has dado la preferencia, estoy obligado á protegerte, á asegurar tu dicha.

Paulina

Es difícil.

El Conde

No tanto como piensas. — Se puede curar la indiferencia de tu querido, y si ese no se ablanda, no faltará otro... (Vamos, síes hechicera!) No te aflijas, Paulina, que á una niña hermosa nunca pueden faltar consoladores.

Paulina

Sí?

El Conde

Yo mismo me ofrezco á serlo.

Paulina

Gracias por tanto favor.

El Conde

Y para darte una prueba de mi cariño.,. (La abraza.)

Paulina

Eh? Qaé hace V. S.í

El Conde

Desempeñar el empleo que me han dado.

Paulina

Pues no me está abrazando! Y yo tan simplona que me estoy quieta!

El Conde

(Viendo á Bartolo.) Hem! Quién viene?

ESCENA IX

(DICHOS, DON ONOFRE, BARTOLO.)

Bartolo

(Se detiene admirado.) Perdone V. S.

Paulina

(Es Bartolo.)

El Conde

Qué se ofrece?

Bartolo

(Desconcertado.) Si incomodo á V. S...

Don Onofre

Este muchacho es Bartolomé Garrido, arreadador del señor barón. Desea hablar con V. S. sobre la hacienda del Noguerón. Quisiera tomarla en arrendamiento.

El Conde

Bartolomé Garrido]

Don Onofre

Es muy buen muchacho, y me atrevo á recomendársele á V. S.

Paulina

(Haciendo una reverencia.) Sí, sí: es muy buen muchacho y meatrevoárecomendárseloáV.S.

El Conde

Muy bien: supuesto que tú te interesas por él... nos compondremos.

Bartolo

(Mía será la hacienda.)

El Conde

Pero ante todas cosas, señor mayordomo, quisiera enviar ahora mismo una esquelita al escribano de la aldea.

Don Onofre

(Ap.) (d Bartolo.) (Para que estienda la escritura de arrendamiento.) En este pabellón hay escribanía.

El Conde

Muy bien. Entremos. (Entra en el pabellón con don Onofre.

Bartolo

(Mirando d Paulina.) (Yo estoy pasmado! Qué influjo tiene Paulina sobre él!.. Cómo Ja miraba!)- —

Paulina

que te decía ese señor cuando yo llegué?

Paulina

Quién]

Bartolo

El señor conde del Manzano.

Bartolo

Ah!... Me estaba cortejando.

Bartolo

Ba! Ba! Cortejándote á tí?

Paulina

Muchito. Me decía que soy bonita, que le gusto mucho.

Bartolo

Ah, ah, ah. Y tú lo crees? Qué boba eres! Un señor como él...

Paulina

Es que... los señores suelen ver lo que no ven los palurdos.

Bartolo

Pues! Ellosque tienen así, así las bellas damas

Paulina

Y qué importa?

Bartolo

Ya; pero nunca se me hubiera pasado á mí por la imaginación que pudiera hacer caso de tí... Qué mal gusto tiene su señoría!

Paulina

(Qué descortés, y qué animal!)

Bartolo

Ah! Ya se me olvidaba. He tomado tu consejo. Me caso.

Paulina

(Sobresaltada.) Con quién?

Bartolo

Con Antona.

Paulina

(Dios mió!) — Con que te has decidido]

Bartolo

Sí, me encontré poco hace con la tia Rita, la madre de Antona, y me dijo que muchos pretendientes tenían ideas sobre su hija. Esto ha sido un rayo de luz para mí; porque en viendo yo que alguno tiene una idea, al instante digo: ahí está mi asunto.

Paulina

Y te has declarado?

Bartolo

Al momento. La tia Eita me ha dicho que su hija será mi mujer así que me haga el conde arrendador de su hacienda.

Paulina

Oh cielo!

Bartolo

Eh! que tienes, Paulina!

Paulina

Nada.— Dios te hagafeliz.

Bartolo

Ya vuelve el conde.

Paulina

(Se casa con otra.) (Salen del pabellón hablando el conde y don Onofre.

Don Onofre

Y V. S. culpa los caprichos de mi señorita! Pues ya veo yo que no le vaenzaga. Dar treinta mil reales" de dote á esa muchacha!

El Conde

Chist!... Calle usted. — Andrés]

Don Onofre

No le faltarán partidos.

El Conde

Eso es lo que yo quiero. (Sale Andrés.) Toma, Andrés: corre á entregar este billete al escribano.

Andrés

Está muy bien. (Lo toma yvase.)

El Conde

Venga usted, y hablaremos, señor Bartolo.

Paulina

(Ap.) (al conde.) Cómo! Tan pronto me deja V. S. siendo mi amante]

El Conde

Por un momento.

Paulina

Oiga V. S... No tenemos mas que dos horas para enamorarnos, y apocas escapatorias...

El Conde

Vuelvo pronto.

Paulina

Antes quiero decir á V. S. una palabra.

El Conde

Bien, estoy á tus órdenes.

Bartolo

(Pues es que le lleva como un zarandillo)!

El Conde

Vamos, qué quieres?

Paulina

Quiero... (A Bartolo y á don Onofre, que se habían acercado. Se retiran estos hacia el pabellón y hablan en voz baja.) Déjennos ustedes.

El Conde

Vaya, di.

Paulina

V. S... es mi amante: no es verdad?

El Conde

Sí, querida.

Paulina

Los amantes... deben obedecer?...

El Conde

Ciegamente.

Paulina

Pues... esa hacienda que ha pedido á V. S. Bartolo en arrendamiento... es menester que...

El Conde

No tengas cuidado. Suya será.

Paulina

Al contrario.— Es menester que V. S. se la niegue.

El Conde

Cómo!

Paulina

Sí, yo lo quiero.

El Conde

Eso es otra cosa. {Mirando á Bartolo, que le saluda con muestras de agradecimiento. ) Pobre muchacho! Yo creía que era él... Vamos, la guardaré para el otro.

Paulina

Eso, eso. Para el otro.

El Conde

Pero con una condición. — A las doce en punto me has de esperar al estremo del bosquecillo, junto al ar^a ríe agua. (Quiero ser el primero en anunciaba iu que hago por ella.)

Paulina

Junto al arca de agua! Y para qué?

El Conde

Tengo que hablarte... Ya te lo puedes figurar... En favor del otro.

Paulina

Ah!... Sí...

El Conde

Conque no se te olvide: á las doce.

Paulina

Bien: no faltaré. — (En alta voz, mirando d Bartolo.) Adiós, señor conde. No me haga V. S. esperar.

El Conde

Venga usted, Bartolo. {Entra en el pabellón; Bartolo le sigue.)

Bartolo

Voy, señor. — (Juraría que me va gustando un poco esta muchacha.)

Paulina

Si ahora se casa Antona con él, no será á lo menos por la hacienda del Noguerón.

ESCENA X

(DON ONOFRE, PAULINA, !.)

Don Onofre

(Se ha visto cosa como ella! Treinta mil reales de dote'... Si yo los atrapara... Soy algo co£con... pero mil y quinientos duros convienen á todas las edades. Ella no sabe nada... y siendo yo el primer pretendiente... Qué diablo! Nadase pierde por probar...) Paulinita? (Se acerca.)

Paulina

(Ah! El maldito mayordomo. Me va á regañar como acostumbra.)

Don Onofre

Paulinita, ya sabes que me intereso por tí.— Te he visto nacer, y siempre te he querido mucho.

Paulina

A mí? Mucho lo ha disimulado usted. Siempre llamándome tonta, siempre gruñéndome...

Don Onofre

De puro cariño. (Tomando la mano d Paulina.) El que bien te quiera te hará llorar, dice el proverbio. — Ven, ven por aquí. No hay necesidad de que nos oigan desde ese pabellón. [La lleva al estremo opuesto, y la habla al oido.)

Paulina

De veras? Ah, ah, ah! — Se chancea usted?

(Don Onofre sigue hallándola al oido con mucho calor.J Qué oigo! Usted casarse conmigo!)

Don Onofre

Muchacha, no te asustes!... ni grites de ese modo.

Paulina

Yo mayordoma! Yo que soy una pobre...

Don Onofre

Nunca es pobre una muchacha bonita. — Yo no sé por qué no he reparado hasta ahora en esa linda cara. Como soy que eres una alhaja.

Paulina

(Eh! Ya ha caido otro de su asno.)

Don Onofre

Conque...

Paulina

Veremos. Ni digo que sí, ni que no.

Don Onofre

Eso es muy vago.

Paulina

Es preciso ver antes si ese amor es verdadero.

Don Onofre

(A sus pies.) Ah! Te juro por mi honor...

Paulina

Eso es muy vago;

Don Onofre

Picaruela!

Bartolo

("Saliendo del pabellón.) Oiga! Ya tenemos otro moro en campaña.

Paulina

(Dando un grito.) Ah!

Don Onofre

Reniego de tus tripas! (Fase corriendo.)

ESCENA XI

(PAULINA, BARTOLO.)

Paulina

Calla! Otra vez por aquí, Bartolo?

Bartolo

(Be mal humor.) Toma! Por alguna parte había de pasar. — No creíayo que estuvieses tan dulcemente ocupada.

Paulina

Parece que no estás de muy buen humor, Bartolillo.

Bartolo

No es sin motivo. — Tantas desgracias á un tiempo... El conde parece que no sabe hablar sino de tí. — «Qué linda es! Qué preciosa! m

Paulina

Y eso te dá pena]

Bartolo

No... pero no se trataba de eso, sino de que me diese la hacienda... y me la ha negado.

Paulina

Te la hemeg^áo^Con airedecompasion.) Pobre mozo! (A.h! Qué bueno es mi amante prestado!)

Bartolo

Y cuando vengo á contarte mis cuitas... me encuentro con ese elemento viejo, que te estaba haciendo arrumacos.

Paulina

Conque no te quiere arrendar la hacienda 1 Qué lástima! Y por qué]

Bartolo

Qué sé yo? No ha querido decirme los motivos. Ni yo le escuchaba, porque pensaba en otras ideas que me han ocurrido... Escucha: quétedecia don Onofre]

Paulina

Nada. Me decía... — Dime: ha prometido á otro la hacienda el señor conde?

Bartolo

Creo que no, porque me dijo: «veremos; eso depende...»» — Conque, qué te decía, qué te decía don Onofre]

Paulina

Me estaba galanteando.

Bartolo

Cómo! También ese vejete galantea?

Paulina

Vaya! Pues si quiere casarse conmigo!

Bartolo

(Como esforzándose á dudarlo.) Casarse contigo!— Esa es grilla.

Paulina

Lo que te digo. (Qué turbado está!)

Bartolo

Ya... pero tu no habrán querido escucharle.

Paulina

Te engañas. Las doncellas escuchan siempre.

Bartolo

Eso es! Y luego dirás que Simona á todos les hace cara. Pues parece que tu no te descuidas.

Paulina

Yo!

Bartolo

Dos en un momento!

Paulina

Y de eso te maravillas] Uno para marido, y otro para cortejo.

Bartolo

(Giran Dios! Qué talento tiene! Y qué bonita es! (La mira embelesado.) Sobre todo de perfil! — No la habia yo visto todavía de perfil.)

Paulina

(Ya está como una malva.)

[Al acercarse para hablarla, sale Andrés y se interpone.) Ah! Ese es otro perfil.

ESCENA XII

(PAULINA, BARTOLO, ANDRÉS.)

Bartolo

Qué traes tú*

Andrés

Para tí nada. Este paquetede cartas para Paulina.

Bartolo

Bien: vete. (Vase Andrés.) Cartas para tí! Quién diablos?...

Paulina

No só. A mí nadie me escribe. — Toma; tú que sabes leer...

Bartolo

Con mucho gusto. (Toma las cartas}abre una, y lee con torpeza.) Mi fuerte es la leyenda. — nMi amada Paulina... 11 Qué mal escrito está esto!

Paulina

No tal. mMí amada Paulina...n Prosigue.

Bartolo

nMe alegraréque estas cortas lineaste hallen con la cabal salud que yo para mí deseo. La mia es buena para lo qae gustes mandar, que lo haré con mucho gusto. Estasedirigeádeclarartequeteadoro, aunque por respeto te lo he callado hasta hoy dia de la fecha. Si tú quieres estoy pronto aprobarte mi cariño cristianamente con mi persona y bienes. Con esto no te canso mas. Dá memorias á tus amos, y á Gervasia la cocinera, y áMartinel lacayo, y á todos los que pregunten por mí; y manda á tu esposo y servidor que tus manos besa... m— El pedazo de bárbaro! Quien le mandaba escribir estas tonterías1? — Y abajo hay un corazón de tintaechando Uamasdeal mazarron y atravesado con una flecha de azafrán.

Paulina

(Otro novio!) Y quién firma?

Bartolo

Aquí hay una cruz, y abajo dice de mano agena: — uMateo Gavilán. n

Paulina

Ah! Sí: el molinero. Bello mozo.

Bartolo

Quita allá. Parece un fariseo.

Paulina

Y las otras cartas?

Bartolo

(Recorriéndolas todas, y leyendo las firmas.) Todas vienen á decir io misino.

Paulina

Todos se quieren casar conmigo!

Bartolo

Geromo Castaño. — BlasTerrones. — Cristóbal Modrego.— Canuto Barragan... Virgen Santa! Qu é recua de novios!

Paulina

(Y él clavado! Preciso es que su corazón sea de cal y canto.)

Bartolo

(Suspirando.) Paulina!.

Paulina

(Vamos, de esta hecha se declara.) (Suspirando.) Bartolo!

Bartolo

A quién piensas escoger... entre tantos pretendientes]

Paulina

Qué sé yo?... Se pueden presentar otros...

Bartolo

(Tiene razón; y á poco que me descuide... Hasta ahora á ninguno temo mas que al conde y al mayordomo. — Seré el tercero. — El nú mero tres no es del todo malo. Si yo me atreviera... Bien sabe Dios que quisiera atreverme.) — Paulina...

Paulina

Qué quieres?

Bartolo

, Pues señor, yo... (YAntona... que le he dado palabra.,. Qué hago yocon dos mujeres] Preciso se rá...) (Dan las doce.)

Paulina

Ah! Las doce: y me espera mi amante.

Bartolo

Tu amante!

Paulina

Sí; el conde. Me ha dada una cita.

Bartolo

Para qué?

Paulina

No sé.

Bartolo

Adonde?

Paulina

Al estremo del bosquecillo.

Bartolo

Y tú irás?

Paulina

Pues no he de ir? Mi pal abra es sagrada. (Mirando adentro.) Ah^! Ya me está esperando. (Echa d correr. Bartolo quiere detenerla.)

Bartolo

Paulina, Paulina. Yo también tenia que decirte.

Paulina

Mas tarde: ahora no puedooirte. -(Así aprenderá á resolverse.)

ESCENA XIII

(Bartolo.* Luego luisa.)

Bartolo

Paulina! Escucha.. Pues va á la cita! Quién se había de figurar!... Canario! Si los señores dan en pretender á las aldeanas, qué queda para nosotros?— (Mirando adentro con inquietud.) Ah! Ya están juntos. — Ahí! Ya se están hablando. — AhÜ! Ya le dá el brazo. — Ah!!! Ya desaparecen por el bosque. Si á lo menos fuese mi mujer tendría yo derecho de irritarme, que siempre es consuelo; pero ahora, qué arbitrio me queda? Cruzarme de brazos, y estarme papando moscas. (Sale Luisa.)

Luisa

Hola, Bartolo! Qué haces aquí?

Bartolo

Nada, señorita.

Luisa

Has visto pasar al conde?

Bartolo

Demasiado. Por él estoy queme pueden ahogar con un cabello. — (Mirando adentro.) Nadal Ya no los veo.

Luisa

Qué dices?

Bartolo

Querrá V. S. creer... Escaudalícese V.S. Ha dado en la flor de festejar á Paulina. uisa. Lo sé. Es un pasatiempo.

Bartolo

Pasatiempo? Pues me gusta, como hay Dios! Es pasatiempo abrazar á las mozas?

Luisa

(Turbada.) La ha abrazado?

Bartolo

Como tres y dossoncinco. Y vayasi apretaba su señoría! Y poco después me dijo á mí mismo verbalmente que era preciosa, hechicera.

Luisa

Cómo! En tan poco tiempo?...

Bartolo

Qué! Ríase V. S. de e¿o. Según los veo yo, larga es la fecha de su amor.

Luisa

Será posible?...

Bartolo

Sí señora, sí. Hará algún desatino por ella.

Luisa

Qué me dices?... Cuando acabo de confe sará mi padre que es él á quien prefiero!

Bartolo

Cuántas quiere ese señor? Y ha de saber V. S. que á las doce estaban citados, y apenas ha dado la hora, Paulina ha echado acorrer, dejándome con un palmo de narices, y al instante se ha encontrado con el conde, y ya se han ocultado en el bosquecillo.

Luisa

Oh cielo!

Bartolo

Y yo no las tengo todas conmigo, porque alfin y al cabo la ocasión hace al ladrón... y como dice el otro... los condes... son hombres... y son condes.

Luisa

Por allí viene. Me parece que está pensativo.

ESCENA XIV

(DICHOS, EL CONDE DEL MANZANO.)

El Conde

(Vahíos allá. — Su padre lo exige, y solo á este precióme dá su consentimiento. Voy á complacerle.)

Luisa

fAp. a Bartolo.) Le voy á tratar como merece.

Bartolo

Eso es. Ríñale V. S. mucho, para que no vuelva á alborotarnos á las muchachas.

Luisa

Bien venido. — (Conmovido.) Habrá usted visto á mi padre, sin duda?

El Conde

(Con frialdad.) No, señora.

Luisa

(Me alegro. Me moriría de vergüenza si supiera lo que he dicho.) — Parece que viene usted buscando á alguno. Es acaso á Paulina]

El Conde

No. — Ahora me separo de ella.

Bartolo

(Ap.) (á Luisa.) Ha visto V. S. qué descaro?

Luisa

(Esforzándose d sonreír.) Admiro mucho la docilidad de usted. Cómo se ha resignado á una broma, que sin duda le ha sido muy penosa!

El Conde

No tanto como usted piensa.

Bartolo

(Ap.) (á Luisa.) Parece que le ha gustado.

El Conde

Tengo que dará usted muchas gracias... porque esa prueba singular ha decidido de mi suerte para toda la vida.

Luisa

Cómo! Qué dice usted?

El Conde

Sí señora. Cada uno tiene sus caprichos. — He visto que jamás conseguiría yo agradar á usted...

Luisa

Conde!...

El Conde

Oh! No la culpo á usted. — Quién es dueño de su amor]... Hé aquí lareflexicn queme ha ocurrido poco hace contempla ndoá esa jardinera., que es muy linda

Bartolo

(Suspirando.) Es verdad.

El Conde

Qué mejor elección pudiera yo hacer? Joven, hermosa, sencilla...

Bartolo

(Suspirando más fuerte.) Es verdad.

El Conde

Tan dulce, tan graciosa...

Bartolo

(Con otro largo suspiro.) Es verdad.

El Conde

Y no se deleitará en desesperar á su amante; le amará de buena fé..

Luisa

(Impaciente.) Ya basta, conde.

Bartolo

(Llorando y sollozando.) No, no basta; que no hay ana zagaleja como ella en diez leguas á la redonda.

Luisa

Usted la ama?

El Conde

No me creo obligado á dará usted razón de mis sentimientos. Luisa* Yo los adivino, y no consentiré semejante escándalo en la casa de mi padre. Poco me importa que ame usted á quien quiera; pero debo velar por ia suerte de una pobre muchacha, confiada A nuestra bondad. Ya penetro los designios de usted.

El Conde

Se equivoca usted. — Ya dije esta mañana que me precio de ser preocupado. Mi intención es casarme con ella.

Luisa

Qué oigo?

Bartolo

No dije yo que haria alguna locura?

Luisa

Y usted... (Ah! Ella viene, y no podré contenerme en su presencia.)

ESCENA XV

(EL CONDE DEL MANZANO, PAULINA, BARTOLO.)

Paulina

Ya estoy aquí. Cuándo es la boda?

Bartolo

(Ciertos son los toros!)

El Conde

Pronto, querida. Espérame aquí, que vuelvo al instante.

ESCENA XVI

(PAULINA, BARTOLO.)

(Paulina Calla! Estás llorando, Bartolo? De dónde nace tu pesar?)

Bartolo

Y tú me lo preguntas! Tú ingrata!... (Se quita la montera, y la saluda gimiendo.) Señora condesa...

Paulina

Señora condesa! Con quién hablas?

Bartolo

Sí, hazte la desentendida No sé yo que el conde te ama... y te toma por mujer?

Paulina

(Con alegría) Yo su mujer! Será posible?

Bartolo

Pues qué, no lo sabias?

Paulina

No.

Bartolo

(Con despecho) (Y soy yo quien se lo anuncia!) Qué te ha dicho en el bosquecillo?

Paulina

Que me iba á casar, pero no con quién. Sin dada quería sorprenderme. Yo condesa! Dios mió! Yo condesa!

Bartolo

Y quién tiene la culpa, Bartolo? Tú, tú, rocían, que no te atreves á hablar. — Ah! (Se ábofatea.) Soy el mayor buey de la provincia.

Paulina

Consuélate, Bartolo. No porque yo sea gran señora he de olvidar á los amigos. Te arrendaré la hacienda del Noguerón.

Bartolo

Paraqué laquiero yo? Daría todas las haciendas del mundo por romper ese maldito casamiento.

Paulina

Por qué?

Bartolo

Porque no quiero que tú seas condesa.

Paulina

Qué bizarría!

Bartolo

Porque... quiero decirlo, aunque todo se lo lleve la trampa... Porque yo te amo mas que todos los condes del mundo.

Paulina

(Con alegría.) Tú me amas?

Bartolo

Como un tonto, como un animal.

Paulina

Por que no me lo has dicho antes?

Bartolo

Esa es buensU Sabia yo acaso que te querial Pero así que se han declarado los demás, he conocido yo que estoy muerto por tí.

Paulina

Por fin hablaste! Pero tarde, hijo mió!

Bartolo

Ya no hay remedio.

Paulina

Mira, Bartolo, tú eres muy buen mochacho, pero no debes pretender que te sacrifique mi felicidad. Ese señor me ama.

Bartolo

Yo también, y si me desprecias... haré una brutalidad: te lo prevengo.

Paulina

Cómo!

Bartolo

Cuidado conmigo, que soy dulce como un borrego; pero si me abandono ámi natural fogoso... capaz soy... de ahorcarme.

Paulina

Bartolo!

ESCENA ÚLTIMA

(PAULINA, BARTOLO, LUISA, EL CONDE DEL MANZANO.)

Luisa

(Estoy faerade mí.JHastamipadre mediceqne yo tengo la culpa...)Oh! Aquí está latontuelapresamida, que aspira á ser señora. Estará usted muy satisfecha de su triunfo;

Paulina

(Turbada.) Dios mió! V. S. está enojada, señorita... Puesbien sabe Dios que yo no tengo culpa...

Luisa

Tu conducta es alevosa... No lo digo porque siento perder la mano del conde, que no merece la mia quien tiene tan bajos pensamientos; pero esto no justifica tu impertinencia.

Paulina

Ya veo que no he obrado bien... porque al fin... V. ¡S. me lo prestó.

Bartolo

Ah, señorita, señorita! A quén le ocurre prestar esas cosas?

Paulina

Yo debería volvérselo áV.S., porque la conciencia es lo primero; pero qué le hemos de hacer, si él no quiere?

Luisa

No quiere! (Picada.) Miren el arrapiezo... {Mudando de tono.) Escucha, Paulina: yo no tengo predilección por el conde. Al contrario; le aborrezco, le detesto.

Bartolo

Yo también.

Luisa

Pero no puedo sufrir que me ultraje de ese modo.

Bartolo

Oh!!.so es una infamia.

Luisa

Quisiera yo también desesperarle. Tu bienestar corre de mi cuenta. Te dotaré; te casaré con quien quieras, si consientes en declarar delante de mi padre y de toda la tertulia que no quieres casarte con el conde, que no le amas.

Bartolo

Eso, eso.

Luisa

Que amas á otro.

Bartolo

Sí, sí.

Luisa

Sea quien fuere: eso no importa.

Bartolo

A mí, por ejemplo.

Paulina

Ah, señorita! Qué me pide V. S.i {El conde se, deja ver por el fondo.)

Bartolo

Nada! No hay quien la apee.

Paulina

Si he de decir la verdad... yo bien conozco que no estoy enamorada de él... porque quiero mas á otro.

Luisa

Pues siendo así... Paulina ¿Pero afligirle ahora con un desaire... siendo tan amable... Y luego, poco cuidado le debe dar á V. S. de que se case conmigo, supuesto que le aborrece. Aún si V. S. le amase, ya sería otra cosa.

Luisa

(Vivamente.) Eso te decidiría á renunciará él?...

Paulina

Entonces...

Luisa

Pues bien, sí... sí creo que le amo todavía.

El Conde

(Echándose á los pies de Luisa.) Ah| Soy el mas feliz de los hombres.

Luisa

Cómo! Ahí estaba usted!

El Conde

Sí, Luisa mia. Todo esto ha sido una ficción. He obrado de acuerdo con tu padre.

Luisa

Ah! Cómo le voy á reñir... y cómo le voy á abrazar!

Paulina

ConquemehaengañadoV.S.?Falsoamante!

El Conde

No, hija mia. He representado hasta el fin mi papel. Acaban de cumplirse las dos horas.

Paulina

Pues con mucho gusto le vuelvo á V. S. su galán, señorita; porque ya me estaba dando mucha pena mi pobre Bartolo.

Bartolo

Hum! (Enjugándose la frente.) Todavía siento un sudor frió...

Paulina

Y si me quiere, aunque soy pobre...

Bartolo

Aunque estuvieras en el hospicio»

El Conde

Yo me encargo de dotarla,

Luisa

Yo seré su madrina.

El Conde

Y en cuanto á la hacienda... (A Paulina.) Ya sabes que tú eres quien dispone de ella.

Paulina

(Dando la mano á Bartolo.) No te dije que yo te la daría] Luisa Vaya, que no te ha ido mal con el amante prestado.

Paulina

Mejor me irá con un marido en propiedad.

Elenco vivo 9 personajes · 484 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
158158J1J1 · esc. 3Bartolo, El Conde, Don Onofre
132132J1J1 · esc. 3Paulina, El Conde, Don Onofre
7878J1J1 · esc. 6Paulina, Bartolo, Luisa
5757J1J1 · esc. 6El Conde, Bartolo, Paulina
4343J1J1 · esc. 1Paulina, Bartolo, Andrés
77J1J1 · esc. 6Un Caballero, Señoritas, Paulina
44J1J1 · esc. 1Paulina, Don Onofre, Bartolo
33J1J1 · esc. 6Un Caballero, Todos, Paulina
22J1J1 · esc. 6Todos, Señoritas, Paulina

Expediente

Obra
El amante prestado
Jornadas
1
Personajes
9
Versos
484
Versificación
prosa o versos fundidos en el impreso: sin medida
Fuente
archive.org: elamanteprestado00scri_djvu.txt
Estructura
el-amante-prestado.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, El amante prestado, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/el-amante-prestado.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.