TEATRÓSFERA · EL TEXTO CUANDO ENTRA EN ESCENA  

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Manuel Bretón de los Herreros

A Madrid me vuelvo

3 jornadas · 11 personajes · 2,580 versos

Modo

Acto primero

(Personas: DON BERNARDO; DON BALTASAR; DON ESTEBAN; DON FELIPE; DON ABUNDIO; CARMEN; DOÑA MATEA; EL TÍO LAMPREA; CRIADOS.)

(La escena es en un pueblo de la Sierra de Cameros, en una sala baja de la casa de don Baltasar, Con muebles antiguos, dos puertas practicables, y una ventana que da á la ealle.)

ESCENA PRIMERA

(DON BALTASAR.)

Don Baltasar

El%tflppe4 ita se ha vestido,
y se^3a haciendo muy tarde (1). —
Las siete. — Estos cortesanos
son lo mismo que las aves
nocturnas. Eh, no me admiro.
Después de un molesto viaje
por caminos tan perversos
y posadas tan fatales....
Con todo ya me parece
que es hora de despertarle^). —
¡Ola! Ha abierto la ventana
sin esperar que le llamen.
Vamos; no es tan perezoso
como creía. — Ya sale.

ESCENA II

(DON BALTASAR, DON BERNARDO 3.)

Don Bernardo

Buenos dias, Baltasar.
(1) Mira el relox.
(2) Mirando á la puerta del cuarto de D. Bernardo,
  En bata.

Don Baltasar

Felices. ¿Qué tal el caire?

Don Bernardo

He dormido bien.

Me alegro

¿Quieres tomar chocolate?

Don Bernardo

No. Mas bien almorzaría
otra cosa.

Don Baltasar

Muy bien haces.
El chocolate no es mas
que un despertador del hambre
y un Libatorio de tripas.
Este año que soy alcalde
he resuello prohibirlo. —
(i) Tío Lamprea. — Si te place
sentémonos: me dirás,
mientras de almorzar nos hacen,
qué poderosos motivos
á la montaña le traen
cuando menos te esperaba. —

El Tío Lamprea

— Gomo llegaste
tan cansado del camino,
y habia gente delante,
y eran mas de las nueve,
nada quise preguntarte.- —
Pero ese viejo maldito —

El Tío Lamprea

(2) Ya voy.
(1) Llamando
(2) Dentro.

ESCENA III

(Los precedentes y Lamprea.)

El Tío Lamprea

¡Que dianlre!
¿Por qué grita usied?

Don Baltasar

¿Por qué
das luga i- á que te llamen
tantas veces?

El Tío Lamprea

Yo no salgo
de mi paso, usted lo sabe,
aunque ardiera el universo.
Primero soy yo que nadie;
y hace usted mal...

Don Baltasar

¿Será cosa
de que ahora me regañes?

El Tío Lamprea

Es que á mi no se me traía
como á cualquier badulaque.
¿Entiende usted?

Don Baltasar

Basta ya.

El Tío Lamprea

Cuidado' que no hay aguante....

Don Baltasar

Bien, hombre; tienes razón
ahora y siempre que me hables. —
l)í á Gervasia que nos fria
unas magras con tomate,
y llena un par de botellas
de aquella cuba....

El Tío Lamprea

¿La grande?

Don Baltasar

Sí; y despacha; que yo tengo
que salir.

El Tío Lamprea

Voy al instante.

ESCENA IV

(DON BERNARDO, DON BALTASAR.)

Don Baltasar

Estos criados antiguos
se toman mil libertades;
pero á un hombre que es ten fiel
algo ha de disimularse. —
¿Con que establecerle piensas
en el lugar? ¡Qué bien haces!

Don Bernardo

Sí, que ya estoy fastidiado
de la Corte.

Don Baltasar

Aqui los aires
son mas sanos; las costumbres
mas sencillas; aquí á nadie
se guarda contemplaciones
sino al cura y al alcalde;
aquí hay salud y apetito;
allá es un pobre petate
el mismo que aqui es feliz
con cuatro y cinco heredades.

Don Bernardo

Algunos son desgraciados
porque segundones nacen;
yo, al contrario, debo dar
muchas gracias á mi madre
porque tuvo la humorada
de parirme un poco tarde.
Quedamos huérfanos. Tú
el mayorazgo heredaste,
y yo á la edad de quince anos
tuve á bien emanciparme.
Atravesado en un mulo
á Madrid hice mi viaje/
me recibieron de hortera
en la casa que ya sabes:
me porté bien: me estimaron:
mis salarios y mis gajes
dejé al riesgo del comercio:
crece mi peculio: cae
enfermo mi principal. —
¡El médico era hombre grande!
Le mató de puro sabio:
se hicieron los funerales:
di en consolar á la viuda;
y ella, que era muy amable,
no tomaba á mal que yo
sus lágrimas enjugase:
nos casamos: cerró el ojo
á las ocho navidades:
su heredero universal
me nombró, ¡Dios se lo pague!
y me encontré millonario
yo que pocos años antes
no tenia sobre qué
caerme muerto. Al instante
el tráfico me aburrió
tan contrario á mi carácter.
No quise ver mi fortuna
expuesta á los huracanes,
los subsidios, las aduanas,
la guerra y el agiotaje;
y empleando mi caudal
en casas y en olivares
que me dan muy buena rema
y cuestan pocos afanes,
joven lodavía, alegre,
sin familia y sin achaques;
en las das déla Corte
bogó intrépida mi naye.
La felicidad buscaba
con ansia por todas partes.
No perdonaba conciertos,
tertulias, suntuosos bailes,
espectáculos, banquetes....
¡Baltasar! todo era en valde.
En cambio de algún placer
frivolo y poco durable
siempre estaba atormentado
de disgustos y pesares,
y en mi corazón sentía (1)
un yació perdurable.
Mis queridas todas eran
ó coquetas ó venales;
y entre cien aduladores
que me chupaban la sangre,
ni un solo amigo contaba
que por mí propio me amase,
¡Fuera de aquí! dije un día.
En las grandes capitales
buscar la dicha es error.
Hallarla será mas fácil
en la pacífica aldea.
(1) El tío Lamprea va trayendo lo necesario
para el desayuno hasta dejar la mesa cubierta.
No en vano tamo la aplauden
los poetas, y mil pestes
nos dicen de las ciudades
Hice ensillar el caballo,
y emprendí alegre mi viaje
al lugar donde nací,
deseoso de abrazarle,
y pasar contigo el resto
de esta vida miserable.

Don Baltasar

Eres un héroe, Bernardo.
Deja que otra vez te abrace.
La Corte es un laberinto;
es una casa de orates;
un infierno.

Don Bernardo

¡Oh! sí, un infierno.
Si entramos en el examen
de los vicios infinitos
que la hacen abominable,
te aseguro....

El Tío Lamprea

Cuando ustedes
quieran, pueden acercarse (1).

Don Baltasar

Vamos allá (2). Te haré
plato.

Don Bernardo

Yo me lo haré: no te canses

Don Baltasar

Como quieras. Al principio
es muy natural que estrañes
el lugar — Aqui no tienes
aquellas comodidades
de la Corte. Los paseos....
(1) Vase.
(2) Se sientan á la mesa.

Don Bernardo

¿Paseos? ¡Qué disparale!
no se pasean en Madrid
aunque el médico lo mande;
se rabia. Fuera de puertas,
ya que nada de agradable
ni de ameno tiene el campo,
al menos es puro el aire:
pero las gentes de tono
se degradan con tomarle.
¡Cuánto mejor es el Prado!
Allí se lucen los trages;
allí se arman las intrigas,
y se disponen los bailes;
se corteja á las muchachas;
se hace burla de las madres;
se critica á los de atrás;
se pisa á los de delante.
Ya te llama la atención
aquel delicado talle,
donde la naturaleza
gime víctima del arle:
ya el cabello de Belisa
que se lo debe á un cadáver;
ya la blancura de Anarda
que encarece el albayalde. —
¿Quién se apea de aquel coche?
la marquesa del ensanche,,
que antes de ayer fué modista. —
¿Quién es aquel botarate
que talarea entre dientes
un aria de Mercadante,
y va saludando á lodos
aunque no conce á nadie?
Es el hijo de un fondista
que vino aquí desde Flandes,
y dando gato por liebre
llegó á hacerse un personage. —
¡Qué Babilonia! ¡Qué polvo! —
¡Qué divertido contraste
hacen aquellos galones
y aquel lacónico fraque,
con los andrajos hediondos
de aquel intonso pillastre
que va vendiendo candela!
Y el ruido de los carruages;
el guirigay de la gente;
aquel continuo rozarse;
y alado de Apolo,; el numen,
el creador de las artes!
aquel batallón de sillas
tan prosaicas, tan infames....
¡Uf! Quila allá. De pensarlo
me están temblando las carnes.
D, Ball. Pero las buenas tertulias
ese fastidio resarcen;
y en Madrid....

Don Bernardo

Reniego de ellas.
Algunas hay regulares;
pero la diquela, el tono
las hacen insoportables.
En otras mandan en gefe
lechuguinos y pedantes;
y el que no gasta corsé
y, aunque fino en sus modales,
no baila cuando saluda,
ni da opinión á los sastres,
en un ricon bostezando
hace un papel despreciable.
En otras de dos en dos
se acomodan los amantes,
requebrándose al oido
sin hacer caso de nadie;
y el pobre número impar,
espera á que haya vacante,
jugando á la veregila
con las feas y las madres.
Por último, en todas ellas
el que no baila es un cafre;
el que no canta, un caribe;
el que no juega, insociable:
el hombre formal se aburre,
y los tpntos se distraen.

Don Baltasar

Por fortuna allí hay teatros;
y, por no mortificarte,
muchas noches....

Don Bernardo

No he perdido
función; pero en todas partes
me han perseguido los necios.
Gastaba mis doce reales
y pico, con el objeto
de instruirme y recrearme;
pero en vano muchas veces.
Ahora un lampiño elegante
flecha el anteojo en un palco
y me pisa al perfilarse.
Poco después, y en la escena
lal vez mas interésame,
Hora un niño en la tertulia.
No bien se logra que calle,
dos títeres, que me puso
mi mala estrella delante,
á media voz deletrean
la traducción en romance
de una ópera italiana;
y después que ni una frase
de la comedía han oído,
dicen que es abominable.
Nunca me falla un moscón
que con preguntas me balde. —
¿Qué función hay en la Cruz? —
¿Qué sueldo tiene Vaccani? —
¿Cuáles son los privilegios
de las claman y galanes? —
¿Qué sainete hacen? — ¿Vio usted
hacer el Ótelo á Maiquez?
Otro, incomodando á todos,
y solo porque reparen
en él, viene á su luneta
poco antes del desenlace;
y si silban los de al lado,
silba; si aplauden, aplaude. —

Otro

Vamos, no hay paciencia.

Don Bernardo

Concluyo con afirmarte
que el hombre recto y juicioso
en la Corte vive mártir (1).

Don Baltasar

Bien dices. — Aquí estas libre
(1) Se levantan.
de esas incomodidades.
No hoy paseos, ni teatro,
ni óperas buffets, ni bailes,
ni tertulias....

Don Bernardo

¿Cómo es eso?
¿Pues las noches perdurables
del invierno, en qué se pasan?
La población no es muy grande
pero siempre habrá á lo menos
diez familias principales
que podrían reunirse....

Don Baltasar

Ya se vé, si no mediasen
pleitos, chismes, diquelas,,,.
No hay dos casas que se traten. —
¿Pero esto á mí qué me importa?
Yo no necesito á nadie.
Cada uno en su casa, y Dios
en la de todos.

Don Bernardo

No obstante,
la sociedad....
D. Bali, Esa fruta
no se come en los lugares;
pero no faltan placeres
que suplan....

ESCENA V

(Los precedentes y don Abundio (1). D, Abund, ínclito alcalde;)

(1) Ridicula y pobremente vestido. dilectísimo Mecenas de esle respetuoso vate, buenos dias. En las casas que llaman Consistoriales el senado reunido, permítaseme esta frase, espera á su presidente.

Don Bernardo

(¡Calla! ¿también hay pedantes
en la Sierra )?
D. AbuniL Yo, no digno
secretario....

Don Baltasar

Que se aguarden
un momento. Pronto voy.

Don Abundio

Asi al regidor Pelaez,
á quien por antonomasia
el vulgo llama Tres- Panes,
nuncio fiel, se lo diré. —
¿Pero puedo gratularme
con la plácida esperanza
de obtener, de mis afanes
optado premio, el empleo
de sacristán y sochantre
de esta población, que vaca;
es decir, que esta vacante
por súbita defunción
de don Ciríaco González?

Don Baltasar

La plaza será de usted.
En mi protección descanse.
D. AbuncU No tantas el turbio Reno,
no lautas el ancho Ganjes
arenas cria, ni tantos,
candidos sobre los Alpes
de frígida nieve copos
el torvo Aquilón abate;
como yo beatos dias
á usted le deseo. — Salve.

ESCENA VI

(DON BALTASAR, DON BERNARDO.)

Don Bernardo

¡El hombre es original!
¿se entiende aqui ese lenguaje?

Don Baltasar

No por cierto. Yo estudié
metafísica en Irache:
y cuando habla, casi siempre
me quedo en ayunas. ¡Sabe
mucho el señor don Abundio!

Don Bernardo

Se conoce.

Don Baltasar

El hombre grande
siempre se verá abatido.
Creyó poder sustentarse
en Madrid con sus talentos.
Escribió varios romances,
saínetes, discretos motes
para damas y galanes,
y ¿qué sé yo cuantas cosas?
pero se moría de hambre
el pobre de don Abundio;
porque en este siglo infame,
dice que son muy contados
los que quieren ilustrarse,
y nada impreso se vende
á excepción del almanaque.
Por fin, viéndose aburrido
el pobre, lomó el portante;
y con recomendación
de no sé qué personaje,
de dómine y (iel de fechos
aquí logró acomodarse.

Don Bernardo

¡Ola! ¡Grande adquisición
para el lugar!

Don Baltasar

Admirable:
él hace los villancicos
cada año por Navidades.

Don Bernardo

¡Oh! Pues tenéis una viña
con él.

Don Baltasar

¡Yo lo creo!

Don Bernardo

¿Y Carmen
tu hija?

Don Baltasar

Está en su tocador:
voy á decirla que baje.
D, Bern, No: no la incomodes. Ella
bajará. Puedo engañarme,
pero me debe muy buen
concepto; son sus modales
finos sin afectación....
D, Balt. ¡Si ha estado en Soria, ¿(Juién
  sabe
cuanto tiempo? con su lia
la comisaria!

Don Bernardo

Es amable:
¿no es verdad? y muy modesta.

Don Baltasar

¡Oh! y muy linda. Toda
  al padre.

Don Bernardo

Ya habrás pensado en casaría.
D, Batí. Y con ventajas muy grandes.

Don Baltasar

El mozo es muy rico;
de esclarecido linaje,*
cristiano viejo....

Don Bernardo

Muy bien. —

Carmen

..

Don Baltasar

Hombre muy hábil
para la vihuela.

Don Bernardo

Siendo
á gusto....

Don Baltasar

No hay quien le gane
á tirar la barra....

Don Bernardo

¿Y ella....

Don Baltasar

Un muchachon que no cabe
por esa puerta. —

Don Bernardo

La chica
le amará,...

Don Baltasar

¿Pues no ha de amarle?
Eso se supone; y luego....
basta que yo se lo mande. —
Pero me están esperando.

Adiós, Bernardo

No extrañes

Don Baltasar

que te deje. Hoy es la fiesta
del pueblo, y como yo falte,
nada se hará con concierto.
Hay función de iglesia en grande,
y procesión, y novillos,
árbol de pólvora, baile,
rifas, gaita zamorana... —
Mandaré por tí al instante
con el dómine, y verás
como le diviertes. — Carmen,
¿no bajas? — Vaya, hasta luego.

ESCENA VII

Don Bernardo

Mucho voy á fastidiarme
en un pueblo donde no hay
sociedad... — ¿Pero es tan grave
este mal, que uno no pueda
de mil modos compensarle?
Sobre todo i aqui habrá paz;
y sin intrigas ni fraudes
como en Madrid....

ESCENA VIII

(DON BERNARDO, CARMEN.)

Carmen

Buenos dias,
lio Bernardo.

Don Bernardo

Dios te guarde,
Carmencita.

Carmen

¿Ha descansado
usted?

Don Bernardo

Sí, hermosa. ¿No sales
tú á ver la fiesta?

Carmen

Soy poco
amiga desemejantes
funciones. Muy tempranito
fui á misa; y prefiero estarme
leyendo en casa.

Don Bernardo

Mi hermano
me ha dicho que va á casarte
muy pronto.

Carmen

(¡Ay Dios!)

Don Bernardo

Con un joven
poderoso: de la sangre
azul; buen mozo

Carmen

Sí; es cierto:
padre quiere que me case....

Don Bernardo

Y á ti no te pesará.

Carmen

A mí....

Don Bernardo

Teniendo ese talle,
y esa cara, y esos ojos,
harto será que tú trates
de ser monja.

Carmen

No por cierto;
porque al fin en todas partes
se puede servir á Dios;
pero....

Don Bernardo

Te turbas, y casi
las lágrimas te se saltan. —

Carmen

no me engañes.
Yo no soy preocupado.
No puedo aprobar que un padre
por su capricho; ó tai vez
por el interés infame,
á sus hijos tiranice.
Tú eres la que ha de casarse,
y no mi hermano. Formar
delante de los altares
un nudo que solo puede
el sepulcro desatarle,
es negocio muy formal.

Carmen

¡Ali! Si mi padre pensase
como usted.... no me vería....

Don Bernardo

¿Con que es decir que ese
  enlace
repugna tu corazón?

Carmen

Preciso es que lo declare:
no le amo. Seré infeliz
si me obligan á casarme
con ese hombre; pero debo,
aunque con la vida pague,
obedecer....

Don Bernardo

Poco á poco.
Será lo que tase un rastre.
Estoy aquí yo; y primero
he de sufrir que me empalen.
¡Pues no faltava otra cosa!

Carmen

Mi padre es inexorable,
y en vano....

Don Bernardo

Nada rne ocultes.
¿Hay en campaña otro amante?

Carmen

Señor....

Don Bernardo

flfp le dé vergüenza.
¡Voto va á cribas! No claves
los ojos en tierra.

Carmen

¡Pero,
qué empeño de sofocarme!

Don Bernardo

Un amor honesto y puro
nada tiene de culpable
si el objeto lo merece. —
Soy indulgente. Es muy fácil
que yo también me enamore,
que aun no soy muy viejo. El martes
cuarenta años cumpliré.
Si yo me confieso frágil,
¿cuanto mas deberá serlo
una niña?

Carmen

Tío, un ángel
aqui le ha traído á usted
para protegerme. A nadie
sino á usted revelaría
mi oculto amor, mis pesares. —
Un joven, no muy pudiente
en verdad, pero....

Don Bernardo

No pases
adelante, que ya viene
el preceptor á buscarme.
Hablaremos mas despacio.

ESCENA IX

(Los precedentes y D. Abundio.)

Don Abundio

Me envía el señor alcalde..*

Don Bernardo

Ya sé. Me voy á vestir.
Soy con usted al instante (1).

ESCENA X

(CARMEN, DON ABUNDIO.)

Don Abundio

Mi sitibunda pasión,
que al de tántalo equivale,
si bien la juzgo suplicio,
(1) Entra en su cuarto.
bendice el grato mensaje
que ofrecerte me procura
mis humildes homenajes.
Mis homenajes humildes;
que no asi la que de un áspid,
egipcia reina, fue presa;
ni la que en redes de alambre
el unípede Vulcano
encerró cuando in fragrantt
en los brazos de Mavorte,
estando la luna en Aries....

Carmen

Si no me habla usted mas claro,
escusado es que se canse.
No entiendo esa algaravía.

Don Abundio

Tienes cuarenta quintales
de razón. Una muchacha
que es bonita como un ángel;
graciosa como ella sola;
con unos ojos capaces
de abrasar, no digo á mí
que soy de hueso y de carne,
sino al mismo mar glacial
no necesita quemarse
las pestañas estudiando
la Prosodia y la Sintaxis.
Por tanto en vulgar estilo,
aunque las musas me arañen,
digo que por tí me muero.
y que ni el iroyano Páris,
ni Pirro, ni Marco Antonio....
Carmen Si usted pretende mofarse
de mí....

Don Abundio

¿Yo mofarme? Caigan
sobre mí motiles y mares
si no es cierto....

Carmen

Bien: lo eslimo.

Don Abundio

¿Y no mas? ¿Crudo desaire
que es mi sentencia de muerte!
¿y es justo que me deshanque
el inbécit don Esteban?

Carmen

Si en mi voluniad mandase,
lejos de ser su muger....

Don Abundio

¿Qué escucho? ¡Oh Jove!
  Renace
mi agonizante esperanza.
¿Es cierto que ese elefante,
ese avestruz con patillas
no merece que le ames?
Siendo así quiza sucumba
al amor que me inspiraste
ese corazón de acero.
¡Oh! ¡Plegué á Dios que se ablande!
y desde el lapon conciso
hasta la erítrea Gades,
el mas plácido y feliz
seré yo de los mortales.
No consientas que al altar
ese mastuerzo le arrastre,
mas como víiima pingüe
que como consorte amante.
No tu alabastrina mano
á la de un bruto se enlace.
Dignalé aceptar la mia;
dígnate exaudir mis ayes;
que si no puedo ofrecerte
riquezas y dignidades,
mi sabiduría inmensa,
mi facundia inagotable,
si en oscura no la sume
tu desden, hórrida cárcel,
de mi numen los prodigios,
de mi vena los raudales....
¿Te ríes? ¡Fausto presagio!
;Ah! Mírame, dulce Carmen,
prosternado á tus rodillas....

Carmen

¿Qué hace usted?

Don Abundio

¡Oh! No le apartes. —
Permite que de tus manos
en las ebúrneas falanges
del venerando himeneo
el ósculo tierno estampe,
y mi delirio.... (1 ).

ESCENA XI

(Los precedentes ij don Esteban,)

Don Esteban

¡Ola! ¡Ola!
¡Estamos lucidos! — Alce
usted de ahi, dómine endeble,
( 1 ) La sigue de rodillas, y en esta actitud le
sorprende D. Esteban que entra sin quitarse el
sombrero, vestido como señorito de lugar, con
grandes patillas, y un cigarro en la boca.
si no quiere que le arrastre
por la sala (1 ).

Don Abundio

Poco á poco.
No hay necesidad de ahogarme
para eso.

Don Esteban

¿Sabe usted,
fiel de fechos vergonzante,
que yo mando aquí?

Don Abundio

¿Quién duda....

Don Esteban

¿Si querrá usted disputarme
la novia? ¿Qué hacía usted
arrodillado delante
de ella?

Don Abundio

Soy flojo de nervios,
y desde el año del hambre
flaquean tanto mis piernas,
que no pueden sustentarme
muchas veces.— Otros hay
que de cogote se caen;
pero yo, es maravilloso,
siempre de rodillas.

Don Esteban

¡Diantre!
Pues hágame usté el favor
de no sufrir ese achaque
delante de mi futura,
ó á palos sabré curarle.

Don Abundio

Gracias.

Don Esteban

¡Cuidado! — Y usted,
niña, con ninguno me hable,
ó nos oirán los sordos.
(1) Le levanta con violencia asiéndole del cuello.

Carmen

Ese imponente lenguaje
no le pertenece á usied.
Yo dependo de m¡padre
solamente, y no acostumbro
á sufrir que otro me mande.

Don Esteban

Usted va á ser mi muger
dentro de poco aunque rabie:
¡entiende usted!; y no quiero
que tolere en adelante
otro amor que el de su novio;
no porque ese ruin abate,
figura de friso antiguo,
sea capaz de inquietarme.

Don Abundio

(¿Qué escucho?
¡Oh témpora! ¡Oh mores!
¡Quantum in rebus inane \)

Don Esteban

Pero....

Carmen

Señor don Esteban,
me es desconocido el arte
de fingir. Si Dios no quiere
que mis lágrimas alcancen
piedad de un padre cruel,
podrá usted vanagloriarse
de ser dueño de mi mano;....

Don Esteban

¡Oh! Sí.

Carmen

Pero, aunque me maten,
jamás de mi corazón.

Don Esteban

Eh, lodo eso nada vale*
Usted me querrá, y tres mas.
Yo no soy de esos amantes
débiles que, aunque de injurias
y de desprecios los harten,
adulan á sus queridas,
las miman y las aplauden ( 1 ).

ESCENA XII

(Los precedentes y don Bernardo*)

Don Esteban

Si: ¡pues bonito es el niño!
no hay en la provincia un jaque
que losa donde yo esloy,
¿y tengo de sujetarme
al capricho de una niña?
Sí otros maricas se abaten,
¿qué importa? Yo soy muy hombre;
y tengo cuarenta pares
de muías en mi labranza;
y se pierde en los anales
mi nobleza; y tengo tres
capellanías de sangre:
y muchas prerogativas;
y....

Don Bernardo

(¿Quién es ese salvaje,
sobrina?

Carmen

¿Quién ha de ser?
¡Mi novio! )

Don Esteban

Y á centenares
tengo yo novias mas ricas
y de mas rancio linaje,
y mas hermosas también
(1) Se pasea sin hacer caso de don Bernardo
que sale ya vestido, y se le queda mirando.
que quisieran atraparme.
Pero no se ha de decir
que un hombre de mi carácter
ha llevado calabazas.
Yo sostendré á todo trance
mi empeño; y me casaré
aunque se oponga mi madre,
y usted, y todo el lugar;
y....

Don Bernardo

Eso no será tan fácil
viviendo vo.... —

Don Esteban

(1) Yha de haber
la de Dios es Cristo si alguien
lo estorba. ¿Está usted? que yo
de bien á bien soy un ángel;
pero de mal á mal no hay
quien se me ponga delante.
Soy hombre que tengo puños,
¡y pobre del que yo agarre
del pescuezo....! — (2)

Don Abundio

¡Ah! ¡Ah! Sí: basta
que usted lo diga.

Don Esteban

Es que nadie
se atreverá....
D. AbuncL Por supuesto.
Todos aman su gaznate
y....

Don Esteban

Es mucha la fuerza mía.

Don Abundio

¿Quién lo duda? Formidable.
Es usted un Cananeo;
(1) Sin oir á don Bernardo.
(2) Lo hace con don Abundio.
es uslé un Abencerraje;
un Hércules; un Sansón:
y no bay en los arenales
del África un Dromedario
que con usted se compare.
Jamás....

Don Esteban

Dómine de viejo,
calle usted y no me enfade. —
¿Qué lince usted aquí?

Don Abundio

Yo aguardo
al señor para llevarle
á la fiesta del lugar
de orden del señor alcalde;
pero si le estorbo á usted
le iré á esperar á la calle.

Don Bernardo

No hay para qué. Ya nos
  vamos. —

(Tú sube á tu cuarto, Carmen; que este novio es muy cerril.)

Carmen

Tío, no me desampare
usted.... —

Don Bernardo

Anda: no te apures) ( 1 )
Oiga usted, señor alarbe,
el de las ochenta muías,
si no quiere granjearse
el odio de mi sobrina
lenga mejores modales.
Yo no soy hombre de puños
como usted dice, ni jaque,
ni perdonavidas; pero
(1) Vase Carmen.
tengo bástanle carácter
para obligarle á guardar,
mas respeto á eslos umbrales,
ó de lo contrario hacer
que por la ventana salte.

ESCENA XIII

(DON ESTEBAN 1.)

(¿Cómo es eso? Oiga usted... — ¡Vaya una cara de vinagre! ¡Oh! Y yo le veo resuello.... Afé de Esteban Oñate que me ha cortado el tal tio. Yo no soy ningún cobarde; pero, como no esioy hecho á que me hable gordo nadie, confieso.... Eh, nada me importa que murmure y amenace. D. Baltasar me ha elejido por yerno: soy el tu autem del pueblo:V... él es temerario y le soplará en la cárcel si estorbar quiere la boda; y si acaso no lo hace por ser un hermano suyo, nada me será mas fácil que encomendar mi venganza á cuatro ó cinco gañanes, que lo derrienguen á palos al revolver una calle.)

(i) Desconcertado.

Acto segundo

ESCENA PRIMERA

(EL TÍO LAMPREA.)

El Tío Lamprea

Bien dije yo que sin palos
no acabaría la fiesta. —
No lo han de contar por gracia
los mozos de Yaldearenas,
y mas estando por medio
el terrible don Esteban.
Si no fuera por lo mucho
que ya los años me pesan,
tratándose de la honra
del lugar, el tio Lamprea
no estaría entre paredes
cuando los demás pelean ( 1 ). —
¡Oh! Aquí tenemos al novio
que viene echando centellas.
Rabiando estoy por saber
en que paró la refriega.

ESCENA II

(DON ESTEBAN, EL TÍO LAMPREA.)

Don Esteban

Victoria por Peña-Aguda!
(1) Mira por la venta.
los de la vecina aldea
por los barrancos abajo
corren que el diablo los lleva.

Don Esteban

Porque han tenido
este año buena cosecha
nos han querido afrentar;
pero no hay miedo que vuelvan
á habérselas con nosotros.
Bien escarmentados quedan,

El Tío Lamprea

¿Y por qué ha sido la riña?

Don Esteban

Yo te diré: en la taberna
se juntaron unos cuantos
con los de acá. Un tal Ortega,
á quien llaman los de allá
por mal nombre Comadreja,
con el hijo del herrero
no sé sobre qué materia,
parece ser que ha tenido
una disputa. Babieca
que me lo vino á contar,
dijo que el de Valdearenas
es quien tenía razón
¿pero por qué ha de tenerla
siendo forastero?

El Tío Lamprea

Yá.
D, Esteb. Al instante en la contienda
tomaron parle unos y otros
como es justo; y si no fuera
porque pasó por allí
el síndico Juan de Urrea,
no sé en que hubiera parado.
Los apaciguó; y en prueba
de quererse hacer amigos,
á pesar de su pobreza,
convidaron los de acá
á los de allá por su cuenta.
Los de acá de buena fé
bebían largo y sin rienda;
pero los de allá.... ¿Me entiendes?

El Tío Lamprea

Sí: no pierdo ni una letra.

Don Esteban

Los de halla haciendo desprecio
de los de acá, y con la idea
de avergonzarlos sin duda,
bebían poco y con flema.
Los de acá disimulaban
porque tienen mas prudencia
que los de allá. — Llega el caso
de ajustar por fin la cuenta,
y en pagar por los de acá
todos los de allá se empeñan.
Este era ya mucho insulto.
Los de acá no lo toleran.
Enarbolan los garrotes
y anda la marimorena.
Ofendidos los de allá
quieren hacer resistencia,
pero ios de acá....

ESCENA III

(Los precedentes y D. Baltasar. D. Balt.Yz el pueblo tranquilo y triufante queda. Cuatro de los enemigos menos ágiles de piernas han caido en mi poder, y ya en la cárcel se hospedan: por señas que el uno de ellos tiene abierta la cabeza. Los demás huyeron todos.)

Don Esteban

Y si no que se estuvieran
por acá; que yo les juro....

Don Baltasar

Los prisioneros de guerra,
sí no pagan una multa
para reparar la iglesia,
calabozo y grillos tienen
lo menos hasta cuaresma.
Debía estar ya empezada
la sumaria; mas no encuentran
en todo el lugar al bueno
de don Abundio.

Don Esteban

¡Si! Apenas
olió el peligro, escapó
mas ligero que un cometa,
y puede que de correr
no haya parado á esta fecha.

Don Baltasar

¡Pobre dómine l

Don Esteban

Estos sabios
me estomagan; me revientan.
Siempre hablando del desprecio
de la vida, y cuado llega
la ocasión de aventurarla
consultan á la prudencia.
Y dale con la virtud;
y vuelta con la grandeza
de alma; y la filosofía,
y la farmacia; y las.... esas
palabrotas que ello dicen;
mas nunca hacen cosa buena.

Don Baltasar

No: todos no están corlados
por una misma tijera;
y, aunque rara vez del sabio
la estravagancia se aleja;
siempre es útil....

Don Esteban

¿Qué ha de ser?
Lo cierto es que los desprecia
todo el mundo; y casi siempre
andan á sombra de teja;
y nunca tienen salud,
ni protección ni pesetas.
Vea usted si yo estoy gordo;
y todo el mundo me obsequia;
y siempre alegre y de broma.
¿Qué falta me hacen las letras?

Doña Matea

— Esto no es decir
que por un bruto me tenga.
Yo sé leer de corrido;
escribir; las cuatro reglas
de cuentas; y todo el Fleuri;
y he leído las novelas
de doña María Zayas;
y el Bertoldo; y la Floresta
española; y el Lunario
perpetuo; y muchas comedias
de esas que todas principian
con ¡Arma! Arma! ¡Guerra l
  ¡Guerra l
y aquí donde usted me vé
ya sé tañer la vihuela
con mas primor veinte veces
que el barbero que me enseña.

El Tío Lamprea

Y sobre lodo el fandango
y la jota aragonesa.

Don Esteban

Y hago siempre de traidor
en las comedias caseras;
y la aldea se alborota
cuando canto la rondeña;
y tengo yo cierta gracia
natural, cierta agudeza....
¿No es verdad?

Don Baltasar

Don Esteban

Y en fin tengo
diez mil ducados de renta.
Mas con tantas campanillas
tanto aquel, tantas riquezas;....
escandalícese usted;
no falta quien me desprecia.

Don Baltasar

¿Quién se atreve á despreciar
al ínclito don Esteban?
Nombre usted al temerario:
haré que en la cárcel duerma.
O soy alcalde, ó no soy.

Don Esteban

Pues vengue usted mis ofensas.
Su hija de usted no me quiere
por marido.

Don Baltasar

Se chancea
usted?

Don Esteban

¿Qué he chancearme?
Con la mayor desvergüenza
me lo ha dicho.

Don Baltasar

No hay cuidado.
Yo la haré entrar por vereda,

Don Esteban

Eh, yo en parte la disculpo;
que al fin es una lontuela,
y no sabe cuanto vale
un marido de mis prendas.

Don Baltasar

Pero es posible.,..

Don Esteban

Á quien yo
tengo tirria no es á ella,
sino á su hermano de usted
porque ha dado en protegería.

Don Baltasar

¿Mi hermano? ¿Quién le ha
  mandado
que en mis asuntos se meta P
Le diré cuantas son cinco;
que á mí nadie me gobierna.
¡Pues no faltaba otra cosa!
Y en cuanto á Carmen... — Lamprea,
sube y dila....

ESCENA IV

(Los precedentes y D. Bernci7'do.)

Don Bernardo

Te has lucido,

Don Baltasar

No lo creyera
á no haberlo visto. ¿Así
el empleo desempeñas
de alcalde? ¿A los forasteros
así acojes en tu aldea?

Don Baltasar

j Estamos frescos! ¿Es cosa
de que tu me recovengas?

Don Bernardo

Que hiciera esos desaliños
un alcalde de montera,
pase; ¡pero tú! ¡Estar viendo
que sin razón apalean
á los pobres aldeanos
que vienen á honrarla fiesta,
y perseguirlos en vez
de castigar la insolencia
de tus convecinos! Vaya;
ó has perdido la chaveta,
ó la vara que te han dado
deshonrada está en tu diestra.

Don Baltasar

Yo de mis operaciones
no tengo que darte cuenta.
Y si hemos de estar en paz
modera un poco tu lengua.

Don Bernardo

Modera el orgullo tú r
y no con tal impudencia
de la autoridad abuses.

Don Baltasar

¿Pero á qué tanta pamema?
¿Qué ha habido para que así
te alborotes?
D, Bem. ¡Friolera!
Por pagar ó no pagar
el gasto de la taberna
j andar á palos dos pueblos!

Don Baltasar

¡Toma! ¿Y qué función de aldea
no se acaba á garrotazos?
Aquí ya nadie se altera
por semejante vicóca.
El año que no hay pendencia?
que sucede rara vez,
¡es tan insulsa la fiesta!
Gracias que no ha habido muertes
como enjulio por la feria. —
Estos hombres de la Corte,
tanto como cacarean,
parece que no han vivido
entre gentes,

Don Bernardo

No hay paciencia
para tal barbaridad.
Después que los atropellan
sin motivo, á los que prendes
en una cárcel encierras.
¡Qué horror! Las pobres familias
que con sus brazos sustentan,
¿porque tu eres testarudo,
será justo que perezcan?

Don Baltasar

Pues bien: que paguen la
  multa
y se vayan á su tierra.

Don Bernardo

Si en eso solo consiste,
yo la pago. Libres sean

Don Baltasar

Ya que eres tan genoroso
págala tú enhorabuena.
Después iré yo á mandar
que los suelten. Me interesa
zanjar primero otro asunto
que me toca mas de cerca.
Anda ( i ); di á Carmen que baje
al instante.

(1 A Lamprea.)

El Tío Lamprea

(Ahora es ella.)

ESCENA V

(Los precedentes menos Lamprea. D* Balt.Ya te dije esta mañana que he resuelto establecerla con un joven del lugar, que á su gallarda presencia une ilustre nacimiento, gracia, talento y riquezas.)

Don Esteban

El señor me hace justicia.

Don Baltasar

Parece que tú aconsejas
á Carmen que se desvie
de la volutad paterna,
y eso es una iniquidad.

Don Bernardo

Iniquidad mas horrenda
es obligarla á una boda
que su corazón detesta,
y que pudiera tener
muy fatales consecuencias.
¿Por qué, en vez de consultar
el interés que te ciega,
no consultaste de tu hija
el gusto y la conveniencia,
antes de ofrecer su mano
á quien es indigno de ella?

Don Esteban

¿Indigno yo....? ¡Estamos
  bien! —
¡Pues no ha dado en mala tema
el hombre! ¿Me meto yo
con usted para que venga
á insultarme? Pues si á mí
se me atufa la mollera

Don Bernardo

Hará usted probablemente
lo que hizo Cascaciruelas.
Un dómine hambriento, un pobre
sumergido en la miseria,
á quien puede usted privar
del jornal que le alimenta,
no es mucho que se acoquinen
cuado usted jura y gallea,
señor matón; pero yo,
gracias ala Providencia,
ni necesito de usted,
ni le temo.

Don Baltasar

D. Esteban,
aquí solo mando yo.
Poco importa que él se meta
en camisa de once varas
si usted con mi apoyo cuenta.
La chica se casará....
¡Oh! Aquí viene.

ESCENA VI

(Los precedentes y Carmen. Z), Bcrn. (Ten firmeza No des tu consentimiento. — Ye tomaré tu defensa. Cárnu No sé si tendré valor....)

Don Baltasar

¿Qué la dices ala oreja?
Ya lo comprendo. La animas
á faltarme a la obediencia.
Será en vano. — Ven acá.
¿Presumes que haya en la tierra
quien te ame como lu padre?

Carmen

Yo.... no señor.

Don Baltasar

¿Por qué tiemblas?

Carmen

(¡Triste de mi!)

Don Baltasar

¿Qué otro afán
dia y noche me desvela
si no asegurar tu dicha?

Carmen

Es justo que así lo crea.

Don Baltasar

Los buenos hijos á un padre
profudamente respetan.
No examinan sus preceptos
y le obedencen á ciegas.

Don Bernardo

No señor, que puede haber
escepciones de esa regla.
Tampoco es razón que un padre
en tirano se convierta;
y cuando....

Don Baltasar

¿Quieres callar?

Don Esteban

¿No vé usted yo con qué
  flema
me estoy; y espero tranquilo
á que dicten mi sentencia?
Y eso que, hablando en verdad,
ya estoy cargado de esteras,
porque á un hombre como yo
no es razón se le entretenga
tanto tiempo; que mas hago
en casarme vo con ella
que ella....¿Esta usted? Porque al fin
hay alguna diferencia
de casa á casa: y quizá
cuando mi madre lo sepa....
Porque....como dijo el otro....

Don Bernardo

¡Vaya unas esplicaderas!
Vamos (1 ); prosigue.— (Mal fin
va á tener esta contienda.)
D, Balt. Yo no te mando arrojarte
en un pozo de cabeza.
Te mando tomar marido:
y son pocas las doncellas
en el dia que hacen ascos
á una ley tan lisonjera.

Carmen

Yo no me opongo á casarme;
pero en una edad tan tierna....
Ya vé usted: diez y siete años
cumplí por la primavera.

Don Baltasar

Edad mas que suficiente
para que pagues tu deuda
á la patria; que no es cosa
de jugar á las muñecas
la que ya puede ser madre.

Don Esteban

Ya se vé; y usté es muy
  bestia....

Don Baltasar

¿Cómo....

Don Esteban

No hablo con usted.—
Si quiere estarse soltera,
teniendo un novio de a folio
ahora que tanto escasean.
(1) A don Baltasar.

Don Baltasar

Don Esteban hace dia*
que ser tu esposo desea.
El ya te lo habrá insinuado.

Don Esteban

Qué, ¿me muerdo yo la
  lengua?
Se lo he dicho veinte veces.
Primero haciéndola señas;
en seguida de palabra;
y después con una esquela;
y con la guitarra luego;
que ha sido mucha fineza
estarme desgañitando
tantas noches en su reja.

Don Baltasar

Me pidió tu mano en fin.
Yo, viendo entrar por mis puertas
tanto bien, y como nunca
me ha pasado por la ¡dea
que á lo que mande tu padre
capaz de oponerte seas;
sin decirle nada, vine
en aceptar sus ofertas.

Don Bernardo

Mal hecho. Eso no es casarla.
Eso es....

Don Baltasar

¿Qué? Vamos.

Don Bernardo

Venderla.
Pero me han de hacer pedazos
primero que lo consienta.

Don Baltasar

Hombre, no nos inturrumpas.
Deja que responda ella. —

Carmen

ya te has enterado
de mi voluntad suprema;
y no la revocaré
si todo el mudo se empeña.
Ahora habíame sin rodeos.
Vaya, ¿el casamiento aceptas?
ó no? No digas después
que te he casado por fuerza.

Don Bernardo

¿Qué ha de decirla infeli
después que tú...

Don Baltasar

¡Que molestia!
¿No la dejarás hablar?
Vamos, hija; con franqueza.
El esposo que te ofrezco
¿es de tu gusto? En la tierra
no hay un mozo tan bizarro
ni que mejor te merezca.
El te ama

Carmen

Será verdad.
¿Pero dónde está la prueba?
Ha usado siempre conmigo
de expresiones tan groseras,
y tiene un modo tan brusco
de enamorar....

Don Baltasar

Bagatela*
Se conoce que en amor
tienes muy poca esperiencia
de lo que me alegro mucho.
Asi tú llamas rudeza
á la amable sencillez,
yal donaire desvergüenza.

Don Esteban

Y en fin, en esto de amores,
cada uno tiene su escuela.
,íNo es cier^don Baltasar?
m otros títeres babean,
ya le he dicho á mi futura
que esto para mi no es re^la.
Yo no sufro que mis novias
por su juguete me tengan,
y á las primeras de cambio
las acuso las cuarenta.

Don Baltasar

Con que vamos; yo supongo
que amarás á don Esteban....

Carmen

Señor....

Don Esteban

Si es cierto que me ama,
lo disimula.

Carmen

Quisiera
poder complacer á usted
y á mi padre; pero es fuerza
hablar claro y sin rodeos,
puesto que así me lo ordenan.

Don Bernardo

( ¡Buen ánimo! Así va bien.)

Carmen

(i) Jóvenes hay en la Sierra
que pudiera hacer felices
el Señor con sus riquezas.
Mi padre lo- pasa bien,
y soy única heredera.
Así no debo esperar,
si mi vida le interesa,
que me sacrifique....

Don Baltasar

i Cómo!
¡Qué avilantez! ¡Qué soberbia!
¿Con que es decir....

Don Bernardo

Es decir
que ya puede D. Esteban
( 1 ) Fingiéndose á don Bernardo.
buscar novia en otra parte

Don Baltasar

¿Contra un padre te rebelas?
¡Vive Dios, '.ingrata....

Don Esteban

¡Duro!

Don Bernardo

Perdónala. Ten prudencia.

Don Baltasar

No sé como no te mato.

Carmen

¡Padre!

Don Baltasar

Jamás en tu lengua
vuelva á sonar ese nombre.

Carmen

¡Ah!

Don Baltasar

Yo haré que te arrepientas
de tu osadía. ¡Dejarme
á mí feo una muñeca!
¡Desvelarme por tu bien,
y darme esta recompensa!

Carmen

Yo....

Don Baltasar

Quítate de mi vista;
que la cólera me ciega. —
Ven acá (1 ).
D. Esleb, Una buena zurra
la daría yo por necia.
Dar calabazas á un hombre
como vo

Don Bernardo

(2) ( ¡Firme! No temas.)

Don Baltasar

Elíje: ó darle tu mano,
ó podrirle en una celda.

Carmen

Señor..,.

Don Baltasar

No me irrites mas.
¿Quieres con la inobediencia
) La coje de la mano.
íl ) A Carmen.
labrar tu desdicha? ¿Quieres
que te abandone y le pierda?
¿Quieres arrastrar el peso
de mi maldición eterna?

Carmen

¡Ah! no, no. Me casaré
aunque desolada muera. —
Obedeceré á mi padre.

Don Bernardo

¡Qué escucho! Tanta fla-
  queza....
Mtiger al fin.

Don Esteban

He vencido.

Don Baltasar

¡Hija mía! ¡Dulce prenda!
Ven á mis brazos. — Tu edad
al error está sujeta;
bien lo sé; pero por fin
le veo entrar en la senda
del deber. — Vamos; no llores (1);
que ya mi enojo se templa.
¡Pobrecilla! Un tio injusto
te infundió malas ideas....
Vaya; ¡no faltaba mas!
Ahora que se presenta
tan buen partido, ¡quedarte
por darle gusto soltera!

Don Bernardo

Muy pronto cantas victoria.
Si en opirmirla te empeñas,
las leyes la ampararán.
Yo las reclamo por ella.
Supone muy poco un si
arrancado con violencia —
(i) La enjuga las lágrimas.
Si ella por temor sucumbe,
yo la salvaré por fuerza.

Don Baltasar

¿Cómo....

ESCENA VII

(Los precedentes y don Abundio, 2). Abund. Cual otro Mercurio, si es lícito que me atreva á similitud tan alia....

Don Baltasar

¿Viene usted con esa flema
al cabo de tanto tiempo?

Don Abundio

Esa canalla extrangera
á la que ya es para mí,
pues me mantiene y alberga?
nueva dulcísima patria
con súbita infanda guerra
pagó la hospitalidad.
No con apalía yerta
el riesgo de mis penates
debí mirar; que tal mengua
de una alma grande es indigna.
Asi en la feral coniienda
que hará inmortal nuestra gloria
no ha sido imbele mi diestra.

Don Esteban

Miente el señor don Abundio.

Don Abundio

¿Yo mentir? ¡Hórrida afrenta!
Si al furor que me devora
soltar osara la rienda....
Pero yo soy generoso
y perdono tanta ofensa;
que si el furor liene aliares,
aun tiene mas la paciencia.

Don Esteban

Si apenas se armó el combale
cuando lomó usled soleía,
¿cómo....

Don Abundio

¿Y por ventura, solo
con garrotes se pelea?
¿No es la pluma en este siglo
veinte veces mas sangrienta?
Yo me retiré es verdad;
mas fué á estudiar una arenga
para animar á la pugna
á esa multitud gerrera.
¡Qué de batallas ganó
de un general la elocuencia! —
¡Ah! ¿Por qué sin escucharme
finasteis la lid horrenda?
Pero en esla sala al menos,
ya que no fué en la palestra,
voy á leer el aborto
de mi pairó-tica vena ( 1 ). —
No de otra suerte, intrépidos,
  guerreros,
que en el de las Temópilas barranco
del que azotara el Ponto las falanges
trescientos esparciatas humillaron;
ó cual allá en los campos de Far-
  sália i
ó cual allá en las mares de Lepanto;
( 1 ) Saca un pliego de papel escrito por las
euatro caras y lee.
ó cual allá en el lago Trasimeno;
ó cual allá en los muros de Cariago;
ó cual allá en Clavijo do el Apósiol
mató seiscientos mil mahometanos;
ó cual allá....

Don Baltasar

Basta, basta;
que ahora tengo mucha priesa.
Otra vez escucharemos
esa magnífica arenga.

Don Abundio

Guando usted la oiga verá
¡qué nervio, qué efervescencia!

Don Bernardo

(Vamos, ya está visto: todos
son locos en esta aldea. )

Don Baltasar

Secretario, venga usted
conmigo; que hay diligencias
que practicar, y es forzoso
volver á entablar la fiesta.

Don Esteban

Y tenga usted entendido,
señor maestro de escuela,
que aquí persuade un garrote
mas que toda su elocuencia.

Don Abundio

Quedo enterado.

Don Baltasar

Yo cómo
con el señor D. Esteban
en casa de un regidor.
No me esperéis. — ( 1 ) A Dios,
  pería. —
Y tu (2) no me la seduzcas,
que te saldrá mal la cuenta (3).
(1) A Carmen acariciándola.
(2) A don Bernardo. (3) Vase.

Don Esteban

Que ustedes lo pasen bien.
Pronto daremos la vuelta (1).

Don Abundio

(2) ¡Ay, cual me tienen
  tus ojos!
; Oh amor! ¡Ohpectora cceca!
¡Oh inopia! Oh magnum Jovis
incremcntum ¡Oh hijas de Eva!

ESCENA VIII

(D. Bernardo y Carmen.)

Don Bernardo

Al fin se marcharon. Ya
me fallaba la paciencia.

Carmen

¡Qué desventurada soy!

Don Bernardo

No tanto como tu piensas.
Aterrada has consentido
en esa boda funesta:
no importa. Procura ahora
sacar fuerzas de flaqueza.
Disimula tus pesares;
finge que estás muy contenta;
canta, rie, y deja obrar
á tu lio.

Carmen

La dureza,
las terribles amenazas
de mi padre....

Don Bernardo

Bagatela.
Deja que amenace y jure:
(1) Vase.
( 2) Aparte al salir, mirando á Carmen.
que voces de asno no llegan
al cielo. t— Ea, ten valor.
Inútil es que yo emprenda
tu salvación, si después
en la estacada me dejas. —
Me acuerdo que esta mañana
me dijiste que te obsequia
otro ¡oven....

Carmen

Si señor;
y lo que mas me atormenta
es el pesar que tendrá
cuando en los brazos me vea
de su rival.... —

Don Bernardo

No me aturdas
con lamentos de novela. —
Vamos al caso. Una vez
que tú le amas tan de veras;
será uu muchacho juicioso
y de las mejores prendas.
Su familia será honrada....

Carmen

Eso sí. Es de las primeras
del pais; pero....

Don Bernardo

¿Qué?

Carmen

Goza
de muy limitadas rentas.

Don Bernardo

Eso no le hace. — ¿Y tu
  padre
sabe algo?

Carmen

Ah! Si lo supiera,
¡pobre de mí! Tiene horror
á toda la parentela
porque le han ganado un pleito.

Don Bernardo

(¡Y lia sido de consecuencia?

Carmen

¡Qué! Puede que su valor
á cien ducados no ascienda.

Don Bernardo

¡Vil avaro! (Va eslá visto.
No encuentro yo aquí la piedra
filosofal.)— Di: tu amante
seguirá alguna carrera....

Carmen

Sí señor.

Don Bernardo

¿La medicina?
¡Gran profesión! Haya guerras
ó paces, nunca perecen
los médicos. A mil quiebras
todos vivimos sujetos;
pero el ramo de postemas,
cólicos y tabardillos
en todo tiempo prospera.
Que se establezca en Madrid;
y verás; como consienta
en hacer lo que le diga,
¡verás tú qué de talegas!
y mas que no haya leído
á Hipócrates ni á Avicena.
El caso es darse importancia;
visitar en carretela;
despreciar á sus cofrades;
y, convenga ó no convenga,
recetar agua de goma
y un ciento de sanguijuelas.

Carmen

No sigue esa profesión,
aunque mucho la venera;
y es muy humano mi novio,
aunqne lo diga yo mesma,
para desear que Dios
nos envié una epidemia.

Don Bernardo

¿Pero en fin, qué estudia?
  ¿Leyes?

Carmen

Sí, señor; y ya estuviera
recibido de abogado;
mas no puede hasta que tenga
veinte y cinco años; y cumple
veinte y dos por la cuaresma.

Don Bernardo

¡Galla! Si será.... ¿Su nombre?

Carmen

D. Felipe de Villegas.

Don Bernardo

El mismo. — Bien parecido,
su tez un poco trigueña,
pero sonrosada y fina;
buen talle gentil presencia,
hermosa cara, ojos negros,
y así.... un aire de modestia
y de probidad....

Carmen

Convienen
perfectamente las señas.
B, Bern. ¿Conque no es exagerado
el retrato? ¡Ah picaruela!

Carmen

¡Cuidado que usted también....
No puede una ser ingenua.

Don Bernardo

Poco hace le he visto en casa
del médico. Su tristeza
llamó mi atención. — Supongo
que ya la causa penetras. —
¡El pobre muchacho! Yo
no cometí la imprudencia
de preguntársela. Hablamos
de diferentes materias.
y de instrucción no vulgar
me dio repelidas pruebas. —
Vamos; será mi sobrino.
Cuando salió de la iglesia
hablé al cura en tu favor;
y no dudo que intervenga....

ESCENA IX

(Los -precedentes y Doña Malea (1).)

Doña Matea

¿Dónde está,, dónde está
  el hijo
de mis entrañas? Mi Esteban;
¡la gloria de la provincia!

Don Bernardo

¿Qué embajada será esta?

Doña Matea

¿Embajada? Usted verá
la embajada que le espera.
¡Picarones! ¡Seductores!
¿Se ha visto maldad mas negra?
Abusar de su candor;
burlarse de su inocencia,
¡infames! para casarle,
¿con quién? Con una cualquiera.

Don Bernardo

Oiga usted....

Doña Matea

No quiero oir.
Si esa boda se celebra,
tengo de dejar memoria
de mi vengaza sangrienta.
Ji) Entra vestida como se usaba hace cien

Criados

y hecha una furia.

Carmen

Pero señora....

Doña Matea

¡Oh! tu eres
la encantadora sirena
que me le tiene hechizado.
¡Miren la gatita muerta!
¡Miren como sabe hacer
su negocio! ¡Y qué! ¿Tú piensas
pescarle para marido?
primero aspada me vea.

Carmen

Al contrario yo....

Doña Matea

La casa
de los Oñates, y Heredias,
y Pimenteles, y Osorios,
y Castros, y Mendinuetas,
y Ga m b oa s, ¿con un quídam
se ha de unir, que no se acuerda
nadie de quien fué su abuelo?
Es una infamia, una afrenta
que no la consentirá
la ilustre doña Matea.

Carmen

¡Qué muger! Pero si yo....

Doña Matea

¿Qué valen las cuatro cepas,
y el olivar, y el molino,
y las éticas ovejas
de tu avaricioso padre?
Todo eso es hambre, miseria.
¿Queréis sacar la barriga
de mal año con mis rentas?
¿Queréis....

Carmen

¡Por Dios oiga usted!

Doña Matea

¡Hipócrita! ¡Zalamera!
¿Tú aspiras al alto honor
de tenerme á mi por suegra?
Si al momento no desistes
de tan temeraria idea,
te pondré donde mereces.

Carmen

¿Se lia visto igual insolencia?
A mí usted....

Don Bernardo

Vete de aquí;
porque esta muger chochea.

Carmen

Mejor es; que ya estoy harta
de oir sus impertinencias.
  ESGNEA X.
  D. Bernardo y Doña Malea.

Doña Matea

¡Cómo! Ella es la impertinente,
y atrevida, y mala hembra,
y....

Don Bernardo

Señora, tenga usted
un poco mas de prudencia. —
La habrán informado mal
sin duda. Cuando usted sepa....

Doña Matea

Todo lo sé; sí señor;
y conmigo no se juega.
¿Está usted? — ¿Don Baltasar
qué hace que no se presenta?

Don Bernardo

Salió hace poco con su hijo
de usted á unas diligencias....

Doña Matea

¡Pues! Serán las de la boda.

Don Bernardo

Tal vez.

Doña Matea

¿Y con esa flema
lo dice usted? — No lo estraño,
porque también usted entra
en el complot.

Don Bernardo

¿Yo?

Doña Matea

Sí: usted;
pero es en vano. Aunque venda
la camisa....
D. Bem, Si yo soy
el que....

Doña Matea

Pues; el que desea
la perdición de su hermano;
el que á la niña aconseja
pensamientos tan altivos;
el que engatusa á mi Esteban;
el que....

Don Bernardo

Si usted me dejase
explicarme....

Doña Matea

El que se mezcla
en lo que no le compete.

Don Bernardo

No hay tal cosa. Yo i
  quisiera. —
D.aMat* Mas yo escribiré á mi tio
el conde de la Verbena; —

Don Bernardo

Que Carmen fuese feliz.
No es posible que lo sea. —

Doña Matea

Y á mi cuñado el Virey;
y a mi prima la abadesa •, —

Don Bernardo

Con su hijo de usted.
  ¿Qué vale
su decantada opulencia? —

Doña Matea

Y al embajador de Prusia;
( i ) Hablan los dos á un tiempo.
y d1 gobernador de Ceuta; —

Don Bernardo

Cuando el corazón....
¡Señora! — ¡Maldita seas!

Doña Matea

Y al intendente de Murcia;
y al cabildo de Sigüenza.

Don Bernardo

¿Es usted muger ó furia?
(¿Dónde estoy?) Con una recua
de demonios, ¿quiere usted
oírme?

Doña Matea

¡Raza perversa!
¡Canalla!

Don Bernardo

(Si no la dejo
voy á perder la cabeza. —
Sudando estoy como un pollo).

Doña Matea

(2) ¿No lo dije, la jaqueca.

Don Bernardo

¡Qué gente, Dios mió! En hora
menguada vine á la Sierra.

ESCENA XI

Doña Matea

Oiga usted....¡Gente ordinaria!
¡Gente incivil y grosera! —
¿Y se han de burlar de mí?
¡Uf! La cólera me ciega.
Hasta encontrar al alcalde
correré toda la aldea;
y dónde quiera que esté
le he de arrancar las orejas.
(1) Hablan los dos aun tiempo.
(2) Abanicándose muy aprisa.

Acto tercero

ESCENA PRIMERA

(CARMEN.)

Carmen

¡Qué cfrítica, qué terrible
es mi situación I Si acepto
por esposo á D. Esteban,
mi triste fin acelero:
si le rehuso, á mi padre
clavo un puñal en el seno. —
¿Qué haré? — Dejemos obrar
á mi lio. Por su medio
quizá lograré la dicha
de obtener mas grato dueño. —
La imprevista Circunstancia
de oponerse al casamiento
Doña Malea, pudiera
favorecer mis deseos;
y.... ¿Quién entra?

ESCENA II

(CARMEN, DON FELIPE.)

Don Felipe

No te asustes:
yo soy.
(1) Está anocheciendo.

Carmen

¡Tú, Felipe! — ¡Oh cielo!
¿Cómo te atreves á entrar
aquí? ¿No sabes el riesgo....

Don Felipe

No estando en casa tu padre
¿qué temes?

Carmen

j Afa! Pero el viejo

Don Felipe

Estamos seguros.
Anda por los aposentos
de arriba. Acabo de verle
desde el balcón de don Pedro.

Carmen

No importa. Vete por Dios:
no me pierdas.

Don Felipe

Un momento.

Carmen

No, Felipe. ¡Ah!Si supieras....

Don Felipe

Lo sé todo; y, satisfecho
de tu cariño, no pienses
que airado y celoso vengo
á hacerte reconvenciones
injustas. Mi único objeto....(1 )

Carmen

¡Ay de mí! Ya baja. Le oigo
toser. Vele: aun será tiempo. — (2)
No: ya está aquí. — En ese cuarto...»

Don Felipe

¡Maldito sea....

Carmen

Entra presto (3).
(1) Tose dentro Lamprea.
(2) Mira adentro.
(3) Entra don Felipe en el cuarto de don Ber-

ESCENA III

(CARMEN, EL TÍO LAMPREA 1.)

El Tío Lamprea

Bendito sea por siempre
y ala va do.... (2) ¡Qué tormento
de tos! Un dia me ahoga.
¡Triste pensión de los viejos!
Lo mismo es anochecer
que así.... (5) á manera de muermo....
¿Qué hace usté aquí, señorita,
tan sola?

Carmen

Corre mas fresco
que arriba.

El Tío Lamprea

Si quiere usted
compañía....

Carmen

Lo agradezco.
(No se marchará. ¡Qué pelma!
estoy en brasas).

El Tío Lamprea

¿Y es cierto
que se casa usted muy pronto?

Carmen

No sé

El Tío Lamprea

Yo en parte lo siento (4);
porque se irá usted de casa,
y.... ¡Pero qué buen sugeto
es el señor don Esteban!
Bella estampa; muy buen genio;
campechano sí los hay;
(i) Lamprea trae un belon encendido; y le
eoloca sobre la mesa
(2) Tose. (3) ídem. (4) Ídem.
y hombre de mucho dinero.

Carmen

Es verdad; peras! tienes
que hacer allá arriba....

El Tío Lamprea

Creo
que eslá usted de mal humor;
(1) y es cosa rara por cierto
y vísperas de casarse.

Carmen

( ¡Qué suplicio!)

El Tío Lamprea

Yo me acuerdo
que mi difunta Gregoria,
téngala Dios en el cielo,
cuando yo la festejaba....
¡Ay, señorita, qué tiempos
aquellos! — (2) ¿Quiere usté un
  polvo?

Carmen

Muchas gracias. Solo quiero
estar sola.

El Tío Lamprea

(5) Eso es decir
que incomodo.

Carmen

No por cierto;
pero tengo poca gana
de conversación.

El Tío Lamprea

Ya entiendo.
A usted no la gusia hablar
con un vejete estafermo.
Si fuera yo don Esteban....
¡Qué tos! (4) — Vamos; ya la dejo
á usted sólita. — Cuidado,
que es muy dañoso el sereno.—
(1) Tose. (2 Saca la caja.

(3 1 Lamprea abre su caja cotí mucha sorna; toma un polvo, y la guarda. (4) Tose. Conque hasta después (1).)

Carmen

i Uf I i Qué hombre!
Gracias á Dios.... (2) Sal corrien-
  do (o).

Don Esteban

(4) ¿Quién hace caso de
  viejas?

Don Baltasar

Pero es mucho atrevimien»
  to (5).

ESCENA IV

(CARMEN, DON BALTASAR, DON ESTEBAN, DON ABUNDIO, DON BALTASAR, INSULTAR CON TAL DESCARO.)

(á la autoridad del pueblo.)

Don Esteban

Es muy animal mi madre.

Don Baltasar

. Si no me la quitan creo
que me araña.

Carmen

(Soy perdida
si de aquí no los alejo.)

Don Baltasar

Que dé gracias á que usted
debe ser pronto mi yerno. —
¿No es verdad?

Don Esteban

¿Qué duda tiene?
A mi me importa tres bledos
la voluntad de mi madre;
(1) Se va muy despacio.
(2) A la puerta del cuarto de don Bernardo.
(3) Va á salir don Felipe, y al oir las voces
siguientes, vuelve.á esconderse.
(5) Entran en la escena hablando.
que mi gusto es lo primero.

Don Baltasar

Pues siendo así la perdono. —
Conque no perdamos tiempo.
El domingo la primera
amonestación. ¿No es esto?
¡Oh! ¡Estás aquí! (1) No te había
visto. Estamos disponiendo
la boda.

Carmen

Bien. — Pero aquí
para un asunto tan serio
están ustedes muy mal.
Puede entra un indiscreto
que los interrumpa. Arriba....

Don Baltasar

No. ¡Si ya estamos de acuerdo!
Es cosa hecha. Mañana
el contrato firmaremos.
¿No es esto?

Don Esteban

Cuando usted quiera.

Carmen

(Mi vida está en grande riesgo
si le descubren.)

Don Baltasar

Muchacha,
á tí no te para el cuerpo.
¿Qué tienes?

Carmen

Nada, señor.
Algo indispuesta me siento,
pero.... se me pasará.

Don Baltasar

¿Has merendado?

Carmen

No tengo
ganas. — (¡Dios mios! )
(1) A Carmen.

Don Baltasar

¿Estás triste?

Don Esteban

El mucho afecto
que me tienes es la causa.
¿Temes que tu casamiento
nos separe? No lo creas,

Carmen

Viviremos
todos juntos. — Vaya, niña,
alégrate.

Don Esteban

Fiel de fechos,
diga usted algo que nos haga
reir.

Don Abundio

De Plauto yTerencio,
dilectos hijos de Apolo,
quisiera tener el plectro;
ó del que con culta vena
ilustró el hispano suelo,
Góngora insigne que tantos
sutiles parió conceptos..... —

Don Baltasar

Aquí queremos reir,
y no dormirnos, maestro.
Deje usted su erudición
á un lado; que los paletos
nos quedamos en ayunas
cuando nos hablan en gregio.

Don Abundio

(; Idiotas! )

Don Esteban

Ahora es buena
ocasión para leernos
aquella arenga.

Don Baltasar

Es verdad.
Léala usted.

Carmen

(¡Si á lo menos
viniera mi tío....!)

Don Abundio

(1). ¿Dónde
quedamos?

Don Baltasar

Ya no me acuerdo.
Lead usled desde el principio.

Don Abundio

(2) Al peñagudense pueblo.

Don Esteban

j Qué veo! — ¡Ah bribón!

Don Abundio

(5) No de o ira
suerte intrépidos guerreros....

Don Esteban

Calle usled ó lo desnuco.—
De ira estoy que reviento.
¿Usted mi rival, canalla?
¿Usted á mi novia versos?

Don Abundio

¿Cómo....

Don Esteban

Aquí están en mi mano.
No me dirá usled que miento.
Al suelo se le han caido
al sacar ese proceso
que iba á leer.

Don Abundio

Pero.... si....
yo....

Don Esteban

Escuche usted, señor suegro;
y vera usted....

Don Abundio

(Si pudiera
escaparme....)

Don Esteban

(4) Quieto, quieto
aquí. — (5) cA la adorable Carmen,
el cisne de los Cameros,
don Abundio de Ruibarbo
(i) Al sacar don Abundio el papelote del acto
segundo deja caer otro sin advertirlo: lo coje
don Esteban, y lo lee para sí, (2) (3) Lee.
(4) Asiéndole. (5) Lee.
y Remolacha: soneto. —
¿Y tú sufres ¡oh amor! tan vil ultraje?
¿Y, en vano por Carmela suspirando,
quieres que vea en su regazo blando
solozarse á un indómito salvaje? —
(1) ¿Ha visto usted qué insolencia?
¡Llamarme á mí un fiel de fechos
salvaje! ¡Y enamorar
á mi novia!

Don Abundio

¡Pero si eso
no es mió! Algún envidioso....

Don Esteban

¡Cómo! ¿Aun tiene usted?
  aliento
para hablar? (2)

Don Baltasar

Déjele usted.
Sin duda ha perdido el seso.

Don Esteban

¿Dejarle? No ha de salir
de aquí vivo.

Don Abundio

Me arrepiento.
¿Perdón!

Don Esteban

No hay perdón.

Don Baltasar

Eh, vamos;
basta que esté yo por medio....

Don Abundio

¿Dónde me refugiaré?
En este cuarto....(5) ¿Qué veo?
¡Un hombre oculto!

Carmen

(; Buen Dios!
(i) Representa.
(2) Amenaza á don Abundio, y don Baltasar
le contiene.
(3) Va á entrar; y viendo á don Felipe re-
trocede.
á tu favor me encomiendo.)

Don Esteban

¿Un hombre oculto?

Don Baltasar

(1) Lamprea,
Macario, Cosme, Ruperto.

ESCENA V

(Los •precedentes, don Felipe y dos criados.)

Don Felipe

Aquí estoy, don Baltasar.
No hay que alborotar el pueblo.

Don Baltasar

¿Qué veo? ¡En mi casa usted!
¡Y escondido! Vive el cielo....

Don Esteban

( ¡Caracoles 1 Esto pasa
de castaño oscuro.) (2)

Don Baltasar

Pero
no es usted, sino esa infame
en quien descargar yo debo
el rigor de mi venganza.

Don Abundio

(No salí de mal aprieto.)

Carmen

¡Padre!

Don Baltasar

¿Aun te atreves, indigna....

Don Felipe

Mire usted que la defiendo
y°-

Don Baltasar

¿Usted?

Don Felipe

Sí señor; y soy
capaz de cualquier exceso
si usted se atreve á ofenderla,
(1) Gritando.
(2) Vienen los criados, y á una seña de don
Baltasar se detienen en el fondo.
siendo de virtud modelo.

Don Baltasar

¿Usted sabe con quien ha
bla? (1)

Don Felipe

Ahora solo miro al riesgo
de Carmen; y si no me hacen
dos mil pedazos primero,
no lograrán arrancarla
de mi laJo.

Don Baltasar

( Oye usted esto,
don Esteban?

Don Esteban

¡Qué! ¡Si estoy
pasmado!) (2)

Don Abundio

(¡Buen argumento
para un drama! Si no fuera
poeta y actor á un tiempo,
le haría solo por dar
una carda á ese mostrenco).

Don Baltasar

¿Usted con qué fin ha entrado
aquí? Deseo saberlo.

Don Felipe

No acostumbro en parte alguna
á entrar con fines siniestros.
Sepa usted, si lo ignoraba,
pues ya ocultarlo no puedo,
que amo á su hija. No sé
si la ventura merezco
de ser suyo; pero el novio
que usted la destina creo
que, á pesar de sus riquezas,
la merece mucho menos.
(1) Don Esteban se pasea haciéndose el indi-
  ferente. (2) Sigue paseándose.

Don Baltasar

(¿Y sufre usted que le ultraje
de ese modo?
D. Esleb.Eh.... Le desprecio).

Don Baltasar

¿Ignora usted, señor mió,
que á su familia aborrezco
de muerte?

Don Felipe

Es una injusticia.

Don Baltasar

¡Pues! ¿Y el pleito que suabuelo
de usted me ganó?

Don Felipe

Sin duda
le asistió mejor derecho
que á usted: y aun cuando no fuera
así; ¿qué culpa tenemos
los que no hemos litigado?
¿Acaso el ganar un pleito
es el pecado de Adán
que pasa al úliimo nielo?

Don Abundio

Distingo. Si el pleito....

Don Felipe

¿A usted
le dan vela en este entierro,
señor pedante?

Don Abundio

A mí, nó;
pero....

Don Felipe

Guarde usted silencio;
ó se lo haré yo guardar.

Don Abundio

S^rá usted servido.

Don Baltasar

Hablemos
claro. Usted de ningún modo
me conviene para yerno.

Don Felipe

No lo dudo; pero acaso
á su hija de usted convengo
mas que dou Esteban.

Don Baltasar

¡Cómo!
Es decir que eslá de cuerdo
con usted....

Carmen

Yo.... padre mió....

Don Felipe

Contra el tirano precepto
de unirse á quien aborrece,
pues son en vano los ruegos,
vine á ofrecerla mi amparo.
Yo: si señor; no lo niego.
Nada he podido decirla
porque no he tenido tiempo;
pero....

Don Baltasar

Hipócrita, después
que diste el consentimiento
á la boda proyectada.
¿Cómo es que un galán te encuentro
escondido en ese cuarto?

Don Felipe

Por la fé de caballero
juro á usted que eslá inocente
su hija: yo solo soy reo.
Aquí entré sin ser llamado;
y Carmencita, bien lejos
de aprobarlo....

Don Baltasar

Se concluye,
señor mió, de todo eso,
que usted es un libertino,
un desalmado, un perverso
seductor.

Don Felipe

Señor alcalde,
poco á poco; que dicterios
semejantes....

Don Baltasar

Usted puede
hacer cundir en el pueblo
sus depravadas costumbres;
y yo que no en vano ejerzo
la primer magistratura,
á todo trance resuelvo
librar á la juventud
de tan pernicioso ejemplo. —
Irá usted á un calabozo.
D, Fel. ¿Yo?

Don Baltasar

Y para que otro muñeco
no venga á hacer cucamonas
á mi hija, en un convento
la tendré mientras celebra
sus desposorios.— ¿No es esto,
don Esteban?
D, Esteb. Sí: será
lo mejor (1).
D. Abund (El estafermo
del novio con mucha calma
lo toma.)

Don Felipe

Saber deseo
cual es mi delito.

Don Baltasar

Ya
lo he dicho. El crimer horrendo
de seducción, con indicios
de rapto, y escalamiento,
y....

Don Felipe

Es una calumnia atroz.—
Cuando yo mi mano ofrezco
(1) Cansado de pasearse se sienta retirado;
toma una guitarra y la templa.
á Carmen y ella la acepta....

Carmen

( ¡Infeliz de mí! )

Don Baltasar

No es cierto.
Con quien ella ha prometido
casarse en este aposento,
hoy mismo, es con el señor. —
No es verdad?

Don Esteban

¡Sino me acuerdo
de qué estaba usted hablando!

Don Baltasar

¿Ahora salimos con eso?
¡Me gústala flema!

Don Esteban

Yo
por tan poco no me altero.

Don Baltasar

Digo que á usted ya le ha dado
palabra de casamiento
la muchacha.

Don Esteban

¿Quién Jo duda?
¡Maldita prima! (í)

Don Baltasar

Y yo quiero
que la cumpla.
B, Fel. Fué arrancada
por el terror. Mas derecho
tengo á reclamarla yo,
porque me la dio primero.

Don Baltasar

¿Cómo primero? Elija vil....

Carmen

Padre, me habia propuesto
obedecer y callar;
pero llega á tal estremo
la tiranía de usted,
que en dar mi vida consiento
(1) Sigue templando.
antes que la mano á otro
que ¿Felipe.

Don Baltasar

¡Qué desuello I
¡Qué infamia] Hoy vasa morir (1).

Don Abundio

(El drama ya se vá haciendo
trágico.)

Don Felipe

¡Guárdese usted
de tocarla!

Don Esteban

Yo no acierto
á templar esta guitarra.

Don Abundio

(Mejor será huir el cuerpo....
D. Bale Prendadle (2).
D- FeL Nadie se arrime,
ó le devano los sesos.

Don Abundio

¡Mísero de mí!

Don Baltasar

¡Favor
á la justicia!

ESCENA VII

(Los precedentes y don Bernardo,)

Don Bernardo

¿Qué es esto?

Don Baltasar

¿Qué ha de ser? Las conse-
  cuencias
de tus inicuos consejos.
Revelárseme una hija;
(1) Amenazada Carmen por su padre se am-
para de don Felipe.
(2) Los criados hacen un movimiento hacia
don Felipe: saca este una pistola, y á su vista
desaparecen: don Abundio se guarece detras de
don Esteban.
aspirar á ser mi yerno
ese joven temerario;
y al querer llevarle preso
hacer armas contra mí.

Don Bernardo

¿Y qué hace usted ahí tan
  serio,
don Esteban?

Don Esteban

Qué pregunta!
¿Pues qué no lo está usted viendo?
Tocar la guitarra.

Don Bernardo

¡Galla!
Y detrás el fiel de fechos....
D. Abwid. Soy filarmónico.

Don Bernardo

Ya.
Pues yo creí que por miedo....

Don Abundio

No señor: es precaución.
¿Qué sería de mis deudos
si me dejase matar
no habiendo hecho testamento?

Don Bernardo

Basta de escándalo, hermano.
Los chicos por lo que veo
se quieren. Cásales tú
antes que se casen ellos.

Don Baltasar

Primero me vea yo
con una argolla en Marruecos.

Don Esteban

(i) «Yo soy aquel que subí
hasta el último elemento....»
; Qué demonio de guitarra!
¡Si esto parece un cencerro! (2).
(1) Cantando por el aire del fandango.
(2) La deja sobre una silla.

Don Bernardo

¡Miren por donde se apea
el señorito!

Don Baltasar

Celebro
la ocurrencia, amigo mió.
¡Guando estoy hecho un veneno
se pone usted á cantar!

Don Esteban

¡Toma! ¡Pues estamos fres-
  cos!
No le han de dejar á uno....
Cada uno tiene su genio. —
Conque uno ha de ir á matarse
porque usted.,.. ¡No es mal empeño!

Don Bernardo

Tiene razón.

Don Baltasar

Pero es cosa
que me sorprende en extremo....

Don Bernardo

Vamos; ten calma, y es-
  cucha.
La boda que le has propuesto
no se verificará
de ninguna suerte. Hay medios
legítimos de evitarla.
Yo ya he tomado al efecto
mis medidas.

Don Baltasar

Yo sabré
desvanecer tus intentos. —
Y si me apuras un poco
puede ser que....

Don Bernardo

Ya te entiendo.
me meterás en la cárcel.
¿No es verdad? — Vamos; yo espero
que todo se compondrá
felizmente. En prueba de ello,
guarde usted esa pistola,
señor don Felipe.

Don Felipe

Pero....

Don Bernardo

No hay pero que valga.

Carmen

Yo
te lo suplico.

Don Felipe

Obedezco.

Don Esteban

Esta es mano de cigarro (1).

Don Abundio

(2) Ya la guardó. Respi-
  remos,

Don Bernardo

Ahora los dos pedidle
perdón con mucho respeto.

Don Baltasar

No perdono.

Carmen

(5) Padre mió!

Don Felipe

Señor....

Don Baltasar

Quitaos de enmedio.
Soy inflexible.

Carmen

Mi llanto....

Don Baltasar

Aunque todo el universo
se empeñara....

Don Bernardo

¡Qué dureza,
Baltasar!

Don Felipe

Ah! A lo menos
no la vea yo enlazada....

Don Baltasar

Con doscientos y el portero
déjenme ustedes en paz; (A)
(1) Saca una gran bo'sa de bejiga, y de ella
tabaco que pica con una descomunal navaja; ha-
ce un cigarro disforme; hecha yescas, y á pesar
de haber luz, lo enciende y fuma.
(2) Volviendo al medio de la escena..
(3i De rodillas, y lo mismo don Felipe.
(4) Los hace levantar.
que n¡me ablandan lamentos,
ni me aturdan amenazas.
Venga usted acá. — (2) Al mo-
tíleme-
la mano que le ofreciste,
sin réplica.... ¿Está usted lelo,
don Esteban?

Don Esteban

Es que yo....
¿Sabe usied lo que yo pienso?
que es mejor que se la dé
á don Felipe.
P* Balt, Eli, dejemos
bromas a un lado.

Don Esteban

¿Qué bromas?
Lo digo como lo siento*—
Porque, mire usted, mi madre
no quiere que nos casemos;
y por no oiría gr.uñir....

Don Baltasar

¿Estoy soñando, ó despierto? —
¿Pero usted....

Don Esteban

Mire usted: yo
soy cabiloso en extremo,
y.... Vamos; si me casara
con ella.... Porque lo cierto
y lo seguro es que Carmen
tiene ya su quebradero
de cabeza. ¿No es asi?
Y...., como dice el proverbio,
quien bien ama, tarde olvida.
(1) Cóje de la mano á don Esteban, que le
sigue como forzado. (2) A Carinen.
No sea el diablo que luego....
Lo que es la chica es muy guapa;
eso es otra cosa; pero....
¿Qué quiere usted que le diga?
No es tanto, tanto mi afecto
que apechugue.... Mire usted:
yo por otra parle...., hablemos
claros, hacía una boda
muy desigual. Mis inmensos
caudales.... Bien es verdad
que si me hallaba dispuesto
á casarme, yo soy franco,
era con el solo objeto
de no entrar en quintas. Pues;
porque yo no tengo apego
á la milicia; y me bastan
los timbres de mis abuelos,
sin exponer mi pelleja
por adquirir otros nuevos.
En fin, cada uno se entiende.—
Buenas noches, caballeros.

ESCENA VII

(Los precedentes menos don Esteban.)

Don Baltasar

(No sé dónde estoy. Me
  ahoga
la cólera; y no me atrevo
de vergüenza á alzarla vista.;

Don Bernardo

Chico, ningún sentimiento
debe darte su inconstancia.
Antes parece que el cielo
lo ha dispuesto por tu bien
y el de Gárnieii.

Don Baltasar

Le prometo
que me las ha de pagar.

Don Bernardo

Al contrario: yo en tu puesto
iría a darle las gracias.

Don Abundio

Si en tan crítico momento
me es licuó hablar, insigne
don Baltasar....
2?. Bali. Bien: con menos
preámbulos diga usted
qué quiere.

Don Abundio

Yo soy maestro
de primera educación
en este dichoso pueblo;
soy secretario ademas
del ilustre ayuntamiento.
Ambos empieos bien dejan
á mi bolsa de provecho
trescientos ducados. Ítem:
en breve obtener espero
la plaza de sacristán,
que rendirá por lo menos,
Sin la cera y otros gages
legítimos, otros ciento
Son cuatrocientos ducados.
Agregue usted á lodo esto....

Don Baltasar

(1) ¿Acaba usted?

Don Bernardo

(Dejale;
(1) Impaciente.
que me divierte en estremo.)

Don Abundio

Lo que deben producirme
cuatro millones de versos
que puedo hacer en el año
para días, casamientos,
bautizos, pascuas, el ccetera,
y el Desiderio, y Electo,
ó sea Luz de la fé
y de la ley que muy presto
daré á la prensa en octavas
reales.

Don Baltasar

¡Qué lengua de hierro
Al caso, al caso.

Don Abundio

Con tantos
emolumeuios ya puedo
vivir con comodidad
aunque se me agregue el peso
de nuevas obligaciones.
D.FeL (¡Qué moscardón!)

Don Bernardo

(Yo no puedo
contener la risa.)

Don Baltasar

Vamos;
¿y á que fin....

Don Abundio

El majadero
de don Esteban renuncia
al dulcísimo himeneo
de la inconparable Carmen.
Usted por lo que comprendo
no desea emparentar
con don Felipe. — Tercero
en discordia aquí estoy yo,
que á sus pies rendido ofrezco

Don Baltasar

Quite usted de delante.
¡Habrá mueble! Pues es cierto
que la boda....

Don Abundio

¡Calabazas!
Bien: no riñamos por eso.
Yo me casaré con otra,
. ó me quedaré soltero.

Don Bernardo

¡Bravo! Eso es lo que se llama
grandeza de alma.
D. AbumL ¡Oh! yo venzo
fácilmente mis pasiones,
cuando no hay otro remedio.—
Mas daré la última prueba
del cariño que profeso
á esta amable señorita.
Creo que el mejor obsequio
que la puedo hacer ahora
es el quitarme del medio;
y por tanto lergo á bien
largarme con viento fresco.

ESCENA VIII

(Los precedentes menos don Abundio.)

Don Felipe

¡Qué original es erhombre]!

Don Baltasar

A no ser por nti despecho
mucho hubiera celebrado
su petulancia.

Don Bernardo

Supuesto
que quedó por dolí Felipe
el campo, ya es hora....

ESCENA IX

(Los precedentes y doña Matea*)

Doña Matea

(1) ¿Puedo
enira?

Don Baltasar

Según. ¿Viene usted
de paz ó de guerra?

Doña Matea

Vengo
dechJida á que seamos
amigos; y lo seremos
si usted quiere,

Don Baltasar

Enhorabuena.

Don Bernardo

(Oirá tempestad me temo.)

Doña Matea

Sé que Esteban no está aqui,
y esta ocasión aprovecho
para ver de dar un corle
al asunto, porque aprecio
mucho la paz.

Don Baltasar

Ya es inúiil....

Doña Matea

He lomado por empeño
que no se case mi Esteban
con su hija de usted.

Don Baltasar

Lo creo;
pero ya....

Doña Matea

Suplico á usted
no me interrumpa, que luego
concluyo. Estos matrimonios
(1) A la puerta, y entra luego.
desiguales son funestos
por lo regular. Mi Esteban
está enamorado, ciego
de la chica...
D. B>lt. Usted sin duda
no sabe....

Doña Matea

Pero sus genios
están en contradieion.
El es de un temperamento
\¡vo 5 impaciente, fogoso,
y su hija de usted; hablemos
claros, apática, fria....

Don Felipe

¿Qué dice usted?

Don Abundio

Los primeros
quince dias será todo
glorias y deleiies; pero
después es muy natural
que entren los remordimientos.
Porque Esteban semita
verse con nudo perpetuo
enlazado á una familia
lan inferior....
D. hall. ¿Cómo es eso?
Mi familia....

Doña Matea

La muchacha,
á quien no muese otro objeto
que el inlerés....

Carmen

Oiga usled:
ni yo he menester, ni quiero
nada de nadie.

Don Baltasar

Señora,
acabe usled de molernos.

Doña Matea

En una palabra, exijo
de usted, por no andar en pleitos,
que se oponga como yo
á ese injusto casamiento.

Don Baltasar

Si usted me dejara hablar....

Doña Matea

Y si acaso hay de por medio
compromisos de otra especie....
Porque el muchacho es travieso;
y el demonio qne anda listo

Don Baltasar

Ya me falla el sufrimiento.

Don Felipe

Si usied se atreve á poner
en boca....
Doña Mm. Yo haré un esfuerzo,
y veré de asegurarla
una pensión de irescienios
ducados, si ella se quiere
retirará un monasterio.

Don Baltasar

Tome usted pronto la puerta;
porque si llevar me dejo
de mi furia....

Doña Matea

¿Puedo hacer
mas que darla....

Don Baltasar

Los infiernos
no han vomitado una bruja
tan bruja.

Doña Matea

¡Pobre y soberbio!
Después que una....

Don Baltasar

dille usted;
calle usted, ó no me acuerdo
de que es muger, y si vuelve
á alzar el griio la estrello.
¡En erg úmen a!.

Doña Matea

¡Qué insulto!
¿Yo energumena?

Don Bernardo

Acabemos.
Mí sobrina no se casa
con su hijo de usted....

Don Bernardo

Ni emparentar deseamos
con semejante camueso.

Doña Matea

¡Camueso! ¿Un hombre
  como él,
que cuenta diez y ocho abuelos
y....

Don Bernardo

Conque si usted no quiere.
que la falten al respeto,
calle y vayase con Dios.

Doña Matea

Si me voy; que me desdeño
de alternar con una gente
de tan poco mas ó menos.

ESCENA ÚLTIMA

(Los precedentes menos doña Matea.)

Don Baltasar

Oiga usted....

Don Bernardo

Déjala. Es loca.

Carmen

Gracias á Dios que me veo
libre de ella....

Don Felipe

(1) (Buena suegra
te espe i-aba.)

Don Bernardo

Ea, saquemos
(1) A Carmen.
de penas á estos muchachos;
y á un lado resentimientos.

Don Baltasar

Supuesto que tú te empeñas
y que ellos se quieren, bueno;
que se casen. — Pero tú
sabes como están tos tiempos.
La cosecha ha sido mala....

Don Bernardo

No importa: eso es lo de
  menos.

Don Baltasar

Las'heladas...., la langosta....,
las alcabalas...., el diezmo....

Don Felipe

No es el mezquino interés
el que me mueve....

Don Baltasar

Los pleitos
me arruina.... —

Don Bernardo

Ya me hago el cargo.

Don Baltasar

Es un horror lo que debo....—

Don Bernardo

Carmen se contentara
con unos treinta mil pesos
de dote. — ¿No es verdad niña?

Don Baltasar

¿Treinta mil? ¿Qué estas di-
  ciendo?
Ni uno solo puedo darla.

Don Bernardo

¡Si soy yo el que los ofrezco l

Don Baltasar

Acabaras. Pues entonces
que se casen, y laus Deo.

Carmen

¡Padie mío!

Don Baltasar

Ea, venid:
os estrecharé en mi seno.

Don Felipe

¡Oh ventura!

Don Bernardo

Y yo en el mió.

Carmen

Ali! ¿Cómo pagar podremos..

Don Bernardo

¡Bagatela!

Don Felipe

Será elerna
mi gratitud, y....

Don Bernardo

Silencio. —
Después que he gasiado tamo
en vicios y devaneos,
razón es que alguna vez
emplee bien el dinero.
Solo exijo de vosotros
un cono favor.

Carmen

¿Qué puedo
negar á mi bienhechor?

Don Felipe

Para mí será un precepto
sagrado....

Don Bernardo

Quisiera ser
vuestro padrino.

Carmen

¡Qué exceso
de bondad! ¿Y por favor
nos lo pide usted?

Don Felipe

Yo acepto
con el mayor regocijo
tan alto honor, tanta....

Don Bernardo

Pero
hay una dificultad.
D. Ba't. ¿Cuál?

Don Bernardo

Que mañana me ausento.

Don Baltasar

¿Porqué?

Carmen

¿A dónde!

Don Bernardo

Si dos dias
en el lugar permanezco,
voy á enfermar.

Don Baltasar

Pero apenas
has descansado....

Don Felipe

A lo menos
hasia que se haga la boda....

Don Bernardo

INo os canséis. Ya lo he
  resuelto. —
¿Queréis venir á Madrid
conmigo?

Don Felipe

Yo desde luego.

Don Bernardo

¿Y tú?

Carmen

Si mi padre quiere....
B. Ba't. No solamente lo apruebo,
sino que iré á acompañarte.

Don Bernardo

Pues no se pierda un momento.
¿Mañana dije? Esta noche
partiremos con el fresco.

Don Baltasar

¿Pero, hombre, es posible....

Don Bernardo

Estoy
de aldea hasta los cabellos.

Don Baltasar

¿No dijiste esta mañana
que, harto ya de los enredos
y el bullicio de la Corte,
venías con el objeto
de lijarte para siempre
en el lugar?

Don Bernardo

No lo niego;
pero yo había formado
otra opinión de los pueblos.
Pensé que lodo era paz,
candor y virtud en ellos.
¡Ah! La esperiencia es el libro
mejor: bien dice el proverbio.
Aquí la sórdida envidia
tiene (¡¡jado su imperio:
aquí á la voz de la sangre
se impone un atroz silencio:
aquí el noble os orgulloso,
y envilecido el plebeyo:
aquí hay discordias, intrigas,
calumnias, rencores, pleitos,
señoritos mal criados,
y hasla pedanioncs necios.
La urbanidad ni se sueña:
la ignorancia está en su centro:
se atropella á la justicia:
se apalea al forastero:
se llama alegre al borracho;
al desvergonzado ingenuo;
al asesino valiente.... —
¡Qué horror! A Madrid me vuelvo;
que allí hay mas comodidades
si los vicios no son menos;
y entre gente racional
no viviré tan espuesto
á morir de un trabucazo,
ó á consumirme de tedio.
(Cae el telón.)

Elenco vivo 11 personajes · 2,580 versos

Pulsa un personaje: sus intervenciones quedan iluminadas y las demás en penumbra. Los versos se cuentan por línea del impreso; las coincidencias, por escena compartida.

PersonajeVersosInterv.JornadasPrimera apariciónCoincide con
671131J1, J2, J3J1 · esc. 2Don Baltasar, Carmen, Don Abundio
597153J1, J2, J3J1 · esc. 1Don Bernardo, Don Esteban, Carmen
37472J1, J2, J3J1 · esc. 11Don Baltasar, Carmen, Don Abundio
29050J1, J2, J3J1 · esc. 5Don Bernardo, Don Baltasar, Carmen
26695J1, J2, J3J1 · esc. 6Don Bernardo, Don Baltasar, Don Esteban
16235J2, J3J2 · esc. 3Don Bernardo, Don Baltasar, Carmen
11537J3J3 · esc. 2Don Baltasar, Carmen, Don Bernardo
10223J1, J2, J3J1 · esc. 2Don Baltasar, Don Esteban, Don Bernardo
11J1J1 · esc. 2El Tío Lamprea, Don Bernardo, Don Baltasar
11J1J1 · esc. 4El Tío Lamprea, Don Bernardo, Don Baltasar
11J2J2 · esc. 9Doña Matea, Don Bernardo, Carmen

Partitura métrica 80 cambios de medida

La música estructural de la comedia: cada tramo es un parlamento, su ancho son sus versos y su color, la medida que La Báscula reconoce. Lope recomendaba décimas para las quejas, sonetos para los que aguardan, romances para las relaciones y redondillas para el amor: aquí se ve dónde cambia. Versión de medida, no de estrofa (romance y redondilla comparten el octosílabo); la estrofa viene después. Pulsa un tramo para ir al pasaje.

Acto primero
Acto segundo
Acto tercero

octosílabos 77 % · mixto 23 %

Expediente

Obra
A Madrid me vuelvo
Jornadas
3
Personajes
11
Versos
2,580
Versificación
octosílabos 77 % · mixto 23 % medida por La Báscula
Fuente
archive.org: madridmevuelvoco00bret_djvu.txt
Estructura
a-madrid-me-vuelvo.json (jornada › escena › parlamento › verso; acotaciones aparte)
Cita recomendada
Manuel Bretón de los Herreros, A Madrid me vuelvo, Poetósfera · Teatrósfera, poetosfera.com/teatro/a-madrid-me-vuelvo.html

Texto de dominio público, levantado de su impreso y reproducido íntegro con atribución. El hablante se normaliza (la abreviatura del impreso se expande); el verso no se toca. ¿Ves una errata o conoces una edición mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.