Tú, de quien cada día, á cada instante
Recibo beneficios y favores,
Los que apenas me vienen de tu mano
Cuando mi alma sin fe los desconoce :
Tú, en fin, que como padre providente
Mis penas calmas y mis ruegos oyes,
Derrama en mí tus bendiciones santas,
Cúbreme de tus gracias y tus dones,
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