Tú, que das vida á todo lo que existe,
Desde el junquillo hasta el altivo roble,
Desde la mar que brama hasta el riachuelo,
Desde el insecto mísero hasta el hombre :
Tú, que desde antes de que yo naciera
Ya me amabas solícito, y de entonces
Ya pensabas verter tu sangre pura
Para lavar mis crímenes enormes :