Estallido
La vieja del candilejo,
viéndose ya sin comparsa,
también escapó, diciendo:
«¡Que me agarran! ¡que me agarran!»
Tornó luego el señor cura
con la antedicha comparsa
y con el buen comadrón,
que partear sabe... almas,
y echa más muertos al hoyo,
que saca vivos a plaza.-
El de Berja y el de Castro,
tintos en sangre, se daban
las manos, vueltos los ojos
al sacerdote, y sin habla...
Tendíanle ambos los brazos,
abrían los dos las palmas;
el Cura creyólos vivos;
el comadrón lo juraba.
Por si o por no, dijo el cura:
«Per istam unctionen sanctam...»
Y al «amén» dieron un bote
aquellos cuerpos sin alma,
con el ímpetu que suben,
con el ímpetu que saltan,
rebatidas contra el suelo
pelotas de goma elástica;
y, parejos por el aire,
estirados como ranas,
cayeron como dos troncos,
sonando como dos tablas,
al mismo pie del altar
de la Virgen de las Ansias.
Los cuerpos estaban fríos;
junto a ellos las dos espadas;
y, porque más no siguiese
la Virgen sin luminaria,
el cura encendió la estopa,
la estopa prendió la lámpara,
y desde entonces se cuenta
EL MILAGRO DE LA PAVA.