Saetas
«Mira, mujer pecadora,
»que si aquí te gustan chanzas,
»cuando estés en los infiernos
»las costuras te harán llagas.»
Al punto entendieron gentes,
viniéndoles por la zaga;
y éranse una viejecita
entre bruja y cucaracha...
(La vieja del candilejo;
pues que, por serlo, llevaba
el candil, que defendía
de que el aire lo matara,
unas veces con la mano,
otras veces con la saya),
y, junto con dicha vieja,
precedido de su fama,
el comadrón de los partos,
según dijo la gitana.
En tanto los dos rivales
como cayeron estaban...
¡Inertes sobre las losas,
al lado las toledanas,
Sumidos en las tinieblas,
eran yacentes estatuas!-
¡Con tenerlos a seis pasos,
ninguno los sospechara!
Cantó la gitana entonces
recalcando la tonada:
«Ánima que estás en pena,
»para alumbrar otra ánima,
»ten al confesor contigo,
»si eres ánima cristiana.»