CADA PIEZA VIVE EN UNA DIRECCIÓN · NADA VIVE EN UNA SOLA SALA  

PoetósferaLa BibliotecaMiguel Riofrío

Miguel Riofrío · Romanticismo

Nina (Riofrío) — V

español

Pasada horrenda la noche
entre humo, llama y cenizas,
con siniestro regocijo
Rumiñahui la luz mira.

Espera chasquis que anuncien
la llegada de las víctimas,
y entre tanto un plan nefario
revuelve en su fantasía.

Un sentimiento piadoso
le acomete y se retira,
cual si dos almas tuviera
una de héroe, otra ferina.

Con extraño movimiento
las entrañas le palpitan,
al pensar en la inocencia
de un padre amante y una hija.

Pero luego recobrando
su volcánica energía,
se goza en el cuadro horrible
que su crueldad imagina.

Pronto verá de Chaloya
la cabeza encanecida
inclinarse demandando
perdón, piedad para su hija;

y ya ensaya la respuesta
que dará con gallardía,
haciendo regia y solemne
su venganza y su lascivia.

Con señales de impaciencia,
al sol, al suelo, al Pichincha,
a sus tropas y a sus teas,
lleva alternando su vista.

Mas iba el sol señalando
horas lentas y tardías;
unas tras otras pasaban,
y ningún chasqui volvía.

El tirano enfurecido
el exterminio maquina
de los trescientos enviados;
y a enviar mil se disponía.

Pero luego se le anuncia
con la fúnebre bocina,
que los trescientos se acercan,
mas sin Chaloya ni su hija.

El tirano va al encuentro
con su lanza enrojecida;
los trescientos al mirarle
todos a una se arrodillan.

Temblando el capitán dice:
«Puedes quitarnos la vida,
mas no por desobediencia,
ni flojedad, ni mentira.

»Todos lo hemos presenciado:
el asombro nos abisma...
te juramos que no existen
ni Chaloya, ni su hija».

«¿Los matasteis o murieron?
Decid, pues, ¿qué es de su vida?»,
les preguntó Rumiñahui
con la voz ya enronquecida.

En respuesta le refieren
insólita maravilla:
dicen que frescas las huellas
les fue fácil el seguirlas;

que siguiéndolas miraron,
a manera de neblina,
blanca luz en alta noche
por la lluvia ennegrecida;

que en el rincón escondido
de donde la luz salía,
descubrieron una fuente
que manaba como hervida;

que sólo hasta allí llegaban
las breves plantas de Nina;
y solas las de su padre
hasta otra fuente seguían;

y que de allí en adelante,
ni hacia abajo, ni hacia arriba,
hallaron vestigio alguno
los más diestros en la pista.

Sigue explorando

Por su autor
Miguel Riofrío · 9 piezas más en la casa
Dónde vive
La Biblioteca

← Nina (Riofrío) — IVNina (Riofrío) — VI →

Expediente

Autor
Miguel Riofrío
Título
Nina (Riofrío) — V
Lengua
español
Época
Romanticismo
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-nina-riofrio-v--miguel-riofrio-6bae4b
Cita recomendada
Miguel Riofrío, «Nina (Riofrío) — V», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-nina-riofrio-v--miguel-riofrio-6bae4b.html

Las obras de dominio público se reproducen íntegras, con atribución y en la ortografía de su impreso. ¿Ves una errata o conoces una fuente mejor? Escríbenos desde Sobre la casa.