¡Oh Zeus, oh Tierra, oh Dioses tutelares
De nuestro pueblo! ¡Oh Furia prepotente
De mi padre! ¡no hagáis que se hunda y caiga
En poder de enemigos desolada
Esta ciudad do el habla doria suena,
Ni que el fuego doméstico se apague,
Ni que yugo servil sufra de Cadmo
La libre tierra! Vuestra ayuda imploro;
útil será a vosotros la victoria;
Pues siempre las ciudades bienhadadas
Veneran más a los celestes dioses.