Tú que has llorado la ilusión perdida,
Tú que de una muger frágil formaste
Una deidad, á cuyos pies rendida
Pusiste el alma, y con amor quemaste
Incienso puro, y que tu edad florida
Ante su bello altar sacrificaste,
Y que al ceñir tu sien con tu guirnalda
Ingrata y falsa te volvió la espalda.