Ayer el viento suave
Te halagó cariñoso:
Ayer alegre el ave
Su cántico armonioso
Ejercitaba, sobre tí posando:
Tú, rosa, le inspirabas
Y á cantar sus amores le escitabas.
La fiel imagen eres
De mi infeliz fortuna:
¡Ay! todos mis placeres,
Todas mis esperanzas, una á una
Arrancándome ha ido
Un destino funesto, cual tus hojas
Arrancó el huracán embravecido.
. . . . . . . . . . . . . . .
Ven, ven; ¡oh triste rosa!
Si es mi suerte á la tuya semejante,
Burlemos su porfía:
Ven, todas mis caricias serán tuyas
Y toda tu fragancia será mía.