Este mar, que de Atlante se apellida,
en inmensas llanuras extendido,
que a la tierra amenaza embravecido,
y ella tiembla a sus olas impelida,
cubre, Antonio, la parte más lucida
del orbe, y yace envuelta en alto olvido;
vivir el nombre apenas ha podido,
y fue mayor que el África encendida,
En un sol y una sombra esta grandeza
la agua cubrió; di, ¿y temes alterado
de tus males eterna la aspereza?
¡Oh cuán cerca te juzgo de engañado
si imaginas en ánimos firmezas!
Que todo huye cual sombra o viento airado.