Sube, frondosa vid, y en extendido
ramo corona la desnuda frente
de este infelice pobo que al corriente
cristal yace, de honor destituido;
sube, así no amancille el aterido
invierno en duro hielo tu excelente
cima, ni Febo, cuando más ardiente
muestra a tu gloria el rayo embravecido;
que, pues, cuando en su lustre florecía
te dio el áspero tronco y dilatado
seno, donde luciese tu ufanía,
es razón, sacra vid, que el despojado
leño de verde y fresca lozanía
ornes ahora en su funesto estado.