Mientras del sol los vividos fulgores
Bañaban el jazmín y la mosqueta,
De la luz se ocultaba una violeta
Entre los tallos de las otras flores.
Reflejo de mis íntimos dolores,
Al descubrirla la mirada inquieta,
De esa flor, predilecta del poeta,
Creí hallar en los pálidos colores.
Cuando entre nubes de zafir y rosa
El sol al Occidente descendía,
Volví á internarme por la selva umbrosa :
La violeto gentil mustia yacía;
Sus alas agitó una mariposa,
Y el vuelo alzó cual la esperanza mía.