Yo conozco en el mundo muchas almas,
Que como aquella flor,
Encuentran una mano despiadada
Que mata su ilusión,
T dejan en la mano que las hiere
La esencia de su amor.
Después, el mundo, que del alma herida
No tiene compasión,
Con sangrientos sarcasmos escarnece
T aumenta su dolor;
T al rodar esparcida por la tierra
La flor de su ilusión,