Sentado en una peña
Inclinando á la tierra el rostro augusto
Y los largos cabellos extendidos
En las arenas dibujaba el justo
Signos desconocidos.
Ante él el pueblo airado ; '
Castigo con furor le demandaba ; !
Contra una mísera mujer impía, í ¡
Que su terrible ley apedreaba ! |
Con bárbara alegría. ' ,
266 POETISAS AMERICANAS
La multitud inquieta
Las voces con más fuerza repetía ;
Gime de horror la víctima y de espanto,
Y él, inclinada la cabeza en tanto,
Á nadie respondía.
Con majestuosa pausa
Al fin alzando la divina frente,
Al pueblo turbulento y agitado
Respondióle con voz omnipotente
Y acento sosegado :
« Aquél de entre vosotros
Que no tuviere culpa ni pecado
Acuse con justicia inexorable
Y la primera piedra denodado
Arroje á la culpable. »
Avergonzado el pueblo
Se alejó al escucharle con presteza ;
La víctima besó sus pies gimiendo,
Y otra vez inclinando la cabeza
Siguió Dios escribiendo.