Cinco letras teneis, Divino Nombre,
á quien se humilla Cielo, Infierno, y tierra,
por nombre abrigo en paz, temido en guerra,
Divino al Angel, y admirable al hombre.
Las letras cinco son, y porque asombre
el misterio, que el Nombre sacro encierra,
Salvador os llamais, que el mal destierra,
y es Christo, Rey ungido, el sobrenombre.
Con sangre entran las letras, cinco han sido
cinco mil los azotes serán precio,
cinco las llagas, Salvador, y Christo.
Advierte, ó alma, al Nombre, tu sentido,
óyele, y tente, entre los ojos puesto,
que el Nombre es para oido, y para visto.