Si es bien que la bajeza no presuma
sus términos pasar tan limitados,
y encerrando en su esfera sus cuidados,
en vano su talento no consuma:
Perdona amor, que en esta breve suma,
escribir presumí tus levantados
efectos, y por estos santos Grados,
donde nunca subí, llegó la pluma.
Si á tus Divinos rayos, Sol hermoso,
atrevido volé, derritan luego
la cera de mis alas tus ardores:
Será premio el castigo venturoso;
pues si caygo abrasado de tu fuego,
me anegaré en el mar de tus amores.