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Salomé Ureña · Modernismo

Mi Ofrenda a la Patria

español

¡Hace ya tanto tiempo...! Silenciosa
sí, indiferente no, Patria bendita,
yo he seguido la lucha fatigosa
con que llevas de bien tu ansia infinita.

Ha tiempo que no llena
tus confines la voz de mi esperanza,
ni el alma, que contigo se enajena,
a señalarte el porvenir se lanza.

He visto a las pasiones
levantarse en tu daño conjuradas
para ahogar tus supremas ambiciones,
tus anhelos de paz y de progreso,
y rendirse tus fuerzas fatigadas
al abrumarte peso.

¿Por qué, siempre que el ruido
de la humana labor que al mundo asombra,
recorriendo el espacio estremecido
a sacudir tu indiferencia viene,
oculta mano férrea, entre la sombra,
tus generosos ímpetus detiene?

¡Ah! yo quise indagar de tu destino
la causa aterradora:
te miro en el comienzo del camino,
clavad siempre allí la inmóvil planta
como si de algo que en llegar demora,
de algo que no adelanta,
la potencia aguardaras impulsora...

¡Quién sabe si tus hijos
esperan una voz de amor y aliento!
dijo el alma, los ojos en ti fijos,
dijo en su soledad mi pensamiento.

¿Y ese amoroso acento
de qué labio saldrá, que así acuda
el espíritu inerme, y lo levante,
la fe llevando a reemplazar la duda,
y del deber la religión implante?

¡Ah! la mujer encierra,
a despecho del vicio y su veneno,
los veneros inmensos de la tierra,
el germen de lo grande y de lo bueno.

Más de una vez en el destino humano
su imperio se ostentó noble y fecundo:
ya es Veturia, y desarme a Coriolano;
ya Isabel, y Colón halla otro mundo.

Hágase luz en la tiniebla oscura,
que al femenil espíritu rodea,
y en sus alas de amor irá segura
del porvenir la salvadora idea.

Y si progreso y paz e independencia
mostrar al orbe tu ambición ansía,
fuerte, como escudada en su conciencia,
de sus propios destinos soberana,
para ser del hogar lumbrera y guía
formemos la mujer dominicana.

Así, de tu futura
suerte soñado con el bien constante,
las fuerzas consagré de mi ternura,
instante tras instante,
a dar a ese ideal forma y aliento,
y rendirte después como tributo,
cual homenaje atento,
de mi labor el recogido fruto.

Hoy te muestro ferviente
las almas que mi afán dirigir pudo:
yo les di de verdad rica simiente,
y razón y deber forman su escudo.

En patrio amor sublime
templadas al calor de mis anhelos,
ya sueña que tu suerte se redime,
ya ven de tu esperanza abrir los cielos.

Digna de ti es la prenda
que mi esfuerzo vivísimo corona
y que traigo a tus aras en ofrenda
¡el don acepta que mi amor te abona!

Que si cierto es cual puro
mi entusiasta creer en esas glorias
que siempre, siempre, con placer te auguro;
si no mienten victorias
la voz que en mi interior se inspira y canta,
los sueños que en mi espíritu se elevan,
ellas al porvenir que se adelanta
de ciencia y de virtud gérmenes llevan.

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Expediente

Autor
Salomé Ureña (1850–1897) · Wikidata Q3445663
Título
Mi Ofrenda a la Patria
Lengua
español
Época
Modernismo
Sala
La Biblioteca
Identificador
mi-ofrenda-a-la-patria--urena
Cita recomendada
Salomé Ureña, «Mi Ofrenda a la Patria», Poetósfera, poetosfera.com/p/mi-ofrenda-a-la-patria--urena.html

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