Pálida como pálida azucena;
La blonda cabellera destrenzada;
De hinojos ante Cristo atribulada,
Llorando está sus culpas Magdalena.
Tiembla, suspira, punzadura pena
Se refleja en su lánguida mirada;
Besa los pies del Salvador cuitada
T los unge con nardo y con verbena.