¡Lámpara misteriosa, que encendida
en el alma gentil perpetuamente,
tornas en flor, aroma y rica fuente
la vibración inmensa de la vida!
Brilla pura, serena y escondida,
regando de ideal la humana mente,
y abrasa y funde en tu esplendor ardiente
toda la escoria que en el mundo anida.
Brilla en la lid, en el taller, en la onda
de alta armonía que el poeta crea;
en la verdad que el pensador revele:
y el corazón al corazón responda;
y toda actividad trascienda, y sea
flecha de amor que hacia lo eterno vuele!