Dos contrarios efectos, no enemigos,
Hijos de un ninnio amor puro y constante,
Luchan de Juan en lo interior del alma,
Y cuando más contrarios más amigos.
No ya cuál de los dos vence triunfante,
Sino cuál de los dos en dulce calma
Cede al otro la palma,
Da fin á su victoria ;
Porque de Juan es gloria
En lucha tan extraña y tan ajena,
Padecer el gozar, gozar la pena.
De la Cruz en los brazos adoptado,
Cuando la busca más, más se le aleja:
Incentivo á la sed de su esperanza,
Siendo favorecido de su Amado,
Ausente de su Cruz tierno se queja,
Ansioso de la pena que no alcanza ;
Muriendo en la privanza
De su amor, advertido
Que al verle dolorido
i
¡
Siente como penosos los favores
Privado del amor de sus dolores.
¿Cuál de estos dos afectos es más fino?
¿ Penar en las caricias halagüeñas,
O gozarse en la Cruz de su paciencia?
¡Oh! y cuánto participa de divino
Quien logra de su dicha tantas señas !
Mas del amor sagrado la alta ciencia,
En tan dulce experiencia,
Padece porque goza;
Ni tanto se alboroza
Cuanto teme su pena y su cuidado
Mirarse de su dueño tan pagado.
Gozarse del trabajo y la fatiga,
Es ser Juan de la Cruz y la "Cruz suya,
Que donde no halla Cruz halla tristeza :
Gemir porque la pena se mitiga ;
Temer que el padecer se disminuya,
En lides de amor santo es fortaleza :
Pensar que siempre empieza,
De sí mal satisfecho,
Xo creyendo á su pecho,
Es vivir siempre en sí crucificado.
Imagen más expresa de su Amado.
Canción, suspende el vuelo;
lia decisión se quede para el cielo.
IíO cierto es que de Juan en el aprecio
Primer lugar se mereció el desprecio.
Siendo gloria la Cruz y Cruz la gloria.
Imán de su memoria,
Y en su i>enosa vida
V\\\\ y otra por Cruz ai>eteeida.