Me acuerdo de otro tiempo, que salías
Una tarde de Mayo calurosa,
Por gozar en la vega, niña hermosa,
Del fresco ambiente y de las aguas frias.
Los dorados cabellos descogías,
Los ojos inclinabas ruborosa,
Y orillas de la fuente bulliciosa
Ocultos pensamientos divertías.
En su terso raudal el agua pura
Retrataba tus formas espresivas,
Llenas ¡ay! de beldad y compostura:
Pasaron sus corrientes fugitivas,
Y en mi seno ha dejado tu figura
Memorias dulces y esperanzas vivas.