Junta á sus deudos Colatino, en llanto
Bañado el rostro; y con mortal despecho
Brotando sangre les enseña el pecho
De la esposa infeliz que amaba tanto.
Luto y gemidos de dolor y espanto,
No torpe deshonor cubre aquel techo:
Romano, esparce flores en tu lecho,
Que es cual una ara venerable y santo.
Mas ve de Roma la opresion, y advierte
Que á redimirla de la injusta afrenta
Mostrar tu sangre y limpio honor no basta.
No hagas que el mundo, al contemplar tu suerte,
No llore, no; mas indignado sienta
Que siendo esclavo tú fuese ella casta.