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La misma sombra cubre tu camino,
Sobre las mismas piedras me he sentado
¿ Por qué eres tan feliz, que tu destino
Bajo esta dulce sombra te ha dejado ?
Yo vine un tiempo á verte sonreída,
Llena de juventud y venturosa ;
Acerquéme á la orilla, sostenida
Por una mano amante y generosa.
Hoy nada tengo, todo le he perdido ;
Solitaria á tu orilla vengo ahora :
Tú como siempre corres engreído,
Y mi alma triste, acongojada llora.
La mano que me trajo la he buscado,
Y ya más nunca volverá conmigo !
Guárdame su recuerdo idolatrado,
Ya que tú has sido de su amor testigo.
De lejos vine aquí para contarte
Que ya no existe la que tanto amaba ;
Vine á decirte adiós, y á preguntarte
Por la piedra donde ella se sentaba
Una lágrima rueda en mi mejilla
Al dejarte esta vez : huérfana y triste,
Yo volveré á llorar sobre tu orilla
Por mi madre infeliz, que ya no existe.