Permite, caracol, que yo te bese
Y te dirija mi mirada triste :
Verdad es que no se dónde naciste ;
Pero sé que una mano te cogió.
Tú, caracol, en una playa un día
Arrojado quizá por la corriente,
¿ Cuándo pensaste que mi amiga ausente
Bendijera ese mar que te arrojó ?
i Mensajero feliz, yo te bendigo I
Ven y descansa sobre el pecho mío :
Si eras ayer un caracol vacío,
Hoy lleno de mi amor te guardaré.
Si ella te olvida, caracol querido,
Es porque sabe que te guardo loca ;
Que guardarte en mi pecho á mí me toca
Como un recuerdo de constancia y fé.
Ya nunca más la playa en que naciste
Volverás á adornar bello y luciente ;
Cuando vuelva á buscarte la creciente,
Sólo el lugar do estabas hallará.
Pero en cambio del sol que te abrasaba
Cuando el agua á tu asiento no subía,
Tú serás, caracol, mi idolatría
Y la arena jamás te cubrirá.