Soberbio, altisonante es tu discurso,
Cual de ministro de los dioses. Nuevos
En el imperio sois, e inexpugnables
Os juzgáis. Pero yo desde esa altura,
¿No he visto descender a dos tiranos?
El tercero caerá con ignominia,
Y muy pronto. ¿Imaginas que yo temo
De esos dioses de ayer la fiera saña?
Libre de miedo estoy. Vuélvete, Hermes,
Por do viniste. Ni preguntes nada,
Que nada he de decir.