Ella y él
-«En cuanto Dios amanezca,
»y canten las golondrinas,
»y oigas la oración del alba,
»alzaré la celosía.
»Cosas tengo que decirte;
»no hay tiempo a que te las diga;
»llévate este beso, y tráemelo
»cuando vuelvas a la cita.»
Si el amor es puro incendio,
nadie ha visto sus cenizas;
pero todos han probado
que el beso es de llama viva.
Y oyóse al galán que dijo:
-«¡Luz de luz del alma mía,
»tus besos son voladores
»cohetes que arrojan chispas!»
En esto lanzó un suspiro,
a tiempo que se partía,
creyendo lo encomendaba
al calor de su querida,
sin ver que tras de la reja,
más grave que una estantigua,
se hallaba puesta la madre
mirando por las rendijas.
Tales cuadros disolventes
son propios de Andalucía;
y así se ha visto... mal digo,
así en las horas sombrías
hay quien, por coger la rosa,
se ha clavado en las espinas.
Dígalo, si no, el amante
de la monja carmelita,
que cargó con la abadesa
por llevarse la novicia.