Dispersose el auditorio
por las orientales vías;
cual perplejo, cual bramando,
cual con el alma afligida.
Hacia occidente, do arroja
el volcán lava y ceniza,
las montañas solitarias
eran del hombre temidas.
Allí tramontano asilo
buscó Chaloya con su hija;
bajaron, besando el suelo,
como postrer despedida.