Ya le hay si la fortuna le protege,
En manos, no en palabras poderoso;
El hijo de Creonte, megareo,
De aquellos autóctonos descendiente,
Que sembró Cadmo en el terrón beocio;
Ni el fiero resoplar de los caballos
Le hará cejar un punto en la defensa;
De su tierra nutriz tornará al seno,
O con los dos varones y el escudo,
Y la ciudad pintada por despojos,
A Tebas volverá de gloria lleno.
Alaba a otro caudillo; di su nombre.