Episodio de la mía
es la historia de una rosa,
tan punzante como hermosa;
una Rosa a quien yo amé.
En mi huerto se abrió un día;
de mi huerto la arrancaron,
a la corte la llevaron,
y tras ella mi alma fué.
De una reina al pie del trono
la pusieron, y aromaba
el palacio donde estaba
como un búcaro oriental;
a la corte daba tono
y adorada era en la corte:
era la luz, era el norte,
el encanto universal.
No había noble mancebo
ni millonario hacendista
que a la suprema conquista
no aspirara de su amor.
No salía un libro nuevo
que su nombre no llevara,
ni un poeta que cantara
ni otra mujer ni otra flor.
Yo era pobre…, mas mi acento
que melódico y canoro
encerraba en sí un tesoro
de armonía y de pasión,
una noche fió al viento
esta amante serenata,
que al oído de mi ingrata
penetró por un balcón.