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Pedro Calderón de la Barca · Barroco

La vida es sueño — II

español

CLOT. Todo, como lo mandaste, queda efectuado.

BAS. Cuenta,

Clotaldo, cómo pasó.

CLOT. Fué, señor, desta manera:

Con la apacible bebida que, de confecciones llena,

Hacer mandaste, mezclando la virtud de algunas yerbas,

Cuyo tirano poder y cuya secreta fuerza

Así al humano discurso priva, roba y enajena,

Que deja vivo cadáver á un hombre, y cuya violencia,

Adormecido, le quita los sentidos y potencias ...

— No tenemos que argüir que aquesto posible sea.

Pues tantas veces, señor, nos ha dicho la experiencia,

Y es cierto, que de secretos naturales está llena

La medicina, y no hay animal, planta ni piedra

Que no tenga calidad determinada. Y si llega

A examinar mil venenos la humana malicia nuestra,

Que den la muerte, ¿Qué mucho que, templada su violencia.

Pues hay venenos que maten, haya venenos que aduerman?

Dejando aparte el dudar, si es posible que suceda.

Pues que ya queda probado con razones y evidencias ...

— Con la bebida, en efecto, que el opio, la adormidera

Y el beleño compusieron, bajé á la cárcel estrecha

De Segismundo; con él hablé un rato de las letras

Humanas, que le ha enseñado la muda naturaleza

De los montes y los cielos, en cuya divina escuela

La retórica aprendió de las aves y las fieras.

Para levantarle más el espíritu á la empresa

Que solicitas, tomó por asunto la presteza

De un águila caudalosa, que despreciando la esfera

Del viento, pasaba á ser en las regiones supremas

Del fuego rayo de pluma, ó desasido cometa.

Encarecí el vuelo altivo, diciendo: «Al fin eres reina

De las aves; así á todas es justo que las prefieras.»

El no hubo menester más; que, en tocando esta materia

De la majestad, discurre con ambición y soberbia;

Porque, en efecto, la sangre lo incita, mueve y alienta

A cosas grandes, y dijo: — «¡Que en la república inquieta

De las aves también haya quien les jure la obediencia!

En llegando á este discurso, mis desdichas me consuelan,

Pues, por lo menos, si estoy sujeto, lo estoy por fuerza;

Porque voluntariamente á otro hombre no me rindiera.»

Viéndole ya enfurecido con esto, que ha sido el tema

De su dolor, le brindé con la pócima, y apenas

Pasó desde el vaso al pecho el licor, cuando las fuerzas

Rindió al sueño, discurriendo por los miembros y las venas

Un sudor frió, de modo que, á no saber yo que era

Muerte fingida, dudara de su vida. En esto llegan

Las gentes de quien tú fias el valor de esta experiencia;

Y, poniéndole en un coche, hasta tu cuarto le llevan,

Donde prevenida estaba la majestad y grandeza

Que es digna de su persona. Allí en tu cama le acuestan,

Donde, al tiempo que el letargo haya perdido la fuerza.

Como á tí mismo, señor, le sirvan, que así lo ordenas.

Y si haberte obedecido te obliga á que yo merezca

Galardón, sólo te pido (perdona mi inadvertencia)

Que me digas ¿ Qué es tu intento, trayendo desta manera

A Segismundo á palacio?

BAS. Clotaldo, muy justa es esa

Duda que tienes, y quiero sólo á tí satisfacerla.

A Segismundo, mi hijo, el influjo de su estrella

(Bien lo sabes) amenaza mil desdichas y tragedias:

Quiero examinar si el Cielo, que no es posible que mienta,

Y más habiéndonos dado de su rigor tantas muestras.

En su cruel condición, ó se mitiga ó se templa

Por lo menos; y, vencido, con valor y con prudencia.

Se desdice; porque el hombre predomina en las estrellas.

Esto quiero examinar, trayéndole donde sepa

Que es mi hijo, y donde haga de su talento la prueba.

Si magnánimo la vence, reinará; pero, si muestra

El ser cruel y tirano, le volveré á su cadena.

Ahora preguntarás que, para aquesta experiencia,

¿Qué importó haberle traído dormido desta manera?

Y quiero satisfacerte, dándote á todo respuesta.

Si él supiera que es mi hijo hoy, y mañana se viera

Segunda vez reducido á su prisión y miseria.

Cierto es de su condición que desesperara en ella;

Porque, sabiendo quién es, ¿Qué consuelo habrá que tenga?

Y así he querido dejar abierta al daño la puerta

Del decir que fué soñado cuanto vio. Con esto llegan

A examinarse dos cosas: Su condición, la primera;

Pues él, despierto, procede en cuanto imagina y piensa:

Y el consuelo la segunda; pues, aunque ahora se vea

Obedecido, y después a sus prisiones se vuelva,

Podrá entender que soñó, y hará bien cuando lo entienda:

Porque en el mundo, Clotaldo, todos los que viven sueñan.

CLOT. Razones no me faltaran para probar que no aciertas;

Mas ya no tiene remedio; y, según dicen las señas.

Parece que ha despertado, y hacia nosotros se acerca.

BAS. Yo me quiero retirar: Tú, como ayo suyo, llega,

Y de tantas confusiones como su discurso cercan.

Le saca con la verdad.

CLOT. ¿En fin, que me das licencia

Para que lo diga?

BAS. Sí; que podrá ser, con saberla,

Que conocido el peligro, más fácilmente se venza. (Vase.)

ESCENA II

CLOT. Prevención segura es esa;

Que, al fin, el tiempo ha de ser quien haga esas diligencias.

CLAR. Hay que ella está regalada, servida como una reina,

En fe de sobrina tuya; y hay que, viniendo con ella.

Estoy yo muriendo de hambre y nadie de mí se acuerda

Sin mirar que soy Clarin, y que si el tal Clarin suena,

Podra decir cuanto pasa al Rey, á Astoifo y á Estrella;

Porque Clarín y criado son dos cosas que se llevan

Con el secreto muy mal; y podrá ser, si me deja

El silencio de su mano, se cante por mí esta letra:

Clarin que rompe el albor

Pero, sea lo que fuere,

¿Quién me mete en discurrir?

Dejarme quiero servir,

Y venga lo que viniere.

CRIADO 1° (Ap. al criado 2° y á Clarín.)

¡Qué melancólico está!

CRIADO 2° ¿Pues á quién le sucediera

Esto, que no lo estuviera?

CLAR. A mí.

CRIADO 2° Llega á hablarle ya.

CRIADO 1° (A Segismundo.)

¿Volverán á cantar?

SEGIS. No.

No quiero que canten mas.

CRIADO 2° Como tan suspenso estás.

Quise divertirte.

SEGIS. Yo

No tengo de divertir

Con sus voces mis pesares;

Las músicas militares

Sólo he gustado de oir.

CLOT. Vuestra Alteza, gran señor,

Me dé su mano á besar,

Que el primero os ha de dar

Esta obediencia mi honor.

SEGIS. (Ap.) ¡Clotaldo es! — ¿Pues cómo así,

Quien en prisión me maltrata,

Con tal respeto me trata?

¿Qué es lo que pasa por mí?

CLOT. Con la grande confusión

Que el nuevo estado te da.

Mil dudas padecerá

El discurso y la razón;

Pero ya librarte quiero

De todas (si puede ser),

Porque has, señor, de saber

Que eres príncipe heredero

De Polonia. Si has estado

Retirado y escondido,

Por obedecer ha sido

A la inclemencia del hado,

Que mil tragedias consiente

A este imperio, cuando en él

El soberano laurel

Corone tu augusta frente.

Mas, fiando á tu atención

Que vencerás las estrellas.

Porque es posible vencellas

Un magnánimo varón,

A Palacio te han traido.

De la torre en que vivias.

Mientras al sueño tenias

El espíritu rendido.

Tu padre, el Rey, mi señor,

Vendrá á verte; y del sabrás,

Segismundo, lo demás.

SEGIS. Pues, vil, infame, traidor,

¿Qué tengo mas que saber.

Después de saber quién soy.

Para mostrar desde hoy

Mi soberbia y mi poder?

¿Cómo á tu patria le has hecho

Tal traición, que me ocultaste

A mí, pues que me negaste.

Contra razón y derecho.

Este estado?

CLOT. ¡Ay de mí triste!

SEGIS. Traidor fuiste con la ley,

Lisonjero con el Rey,

Y cruel conmigo fuiste;

Y así el Rey, la ley y yo.

Entre desdichas tan fieras.

Te condenan á que mueras

A mis manos.

CRIADO 2° ¡Señor!...

SEGIS. No

Me estorbe nadie, que es vana

Diligencia; y ¡Vive Dios!

Si os ponéis delante vos.

Que os eche por la ventana.

CRIADO 2° Huye, Clotaldo.

CLOT. ¡Ay de tí!

¡Qué soberbia vas mostrando.

Sin saber que estás soñando! (Vase.)

CRIADO 2° Advierte...

SEGIS. Aparta de aquí.

CRIADO 2° Que á su Rey obedeció.

SEGIS. En lo que no es justa ley

No ha de obedecer al Rey;

Y su Príncipe era yo.

CRIADO 2° El no debió examinar

Si era bien hecho ó mal hecho.

SEGIS. Que estáis mal con vos sospecho,

Pues me dais que replicar.

CLAR. Dice el Príncipe muy bien,

Y vos hicisteis muy mal.

CRIADO 2° ¿Quién os dio licencia igual?

CLAR. Yo me la he tomado.

SEGIS. ¿Quién

Eres tú, di?

CLAR. Entremetido;

Y desde oficio soy jefe,

Porque soy el mequetrefe

Mayor que se ha conocido.

SEGIS. Tú solo, en tan nuevos mundos,

Me has agradado.

CLAR. Señor,

Soy un grande agradador

De todos los Segismundos.

AST. ¡Feliz mil veces el dia,

Oh Príncipe, que os mostráis,

Sol de Polonia, y llenáis

De resplandor y alegría

Todos esos horizontes

Con tan divino arrebol;

Pues que salís como el Sol

De los senos de los montes!

Salid, pues, y aunque tan tarde

Se corona vuestra frente

Del laurel resplandeciente,

Tarde muera.

SEGIS. Dios os guarde.

AST. El no haberme conocido.

Sólo por disculpa os doy

De no honrarme más. Yo soy

Astolfo; duque he nacido

De Moscovia, y primo vuestro:

Haya igualdad en los dos.

SEGIS. Si digo que os guarde Dios,

¿Bastante agrado no os muestro?

Pero ya que, haciendo alarde

De quien sois, desto os quejáis,

Otra vez que me veáis

Le diré á Dios que no os guarde.

CRIADO 2* (A Astolfo.)

Vuestra Alteza considere

Que, como en montes nacido.

Con todos ha procedido.

Astolfo, señor, prefiere... (A Segismundo.)

SEGIS. Cansóme, como llegó

Grave á hablarme, y lo primero

Que hizo, se puso el sombrero.

CRIADO 2° Es Grande.

SEGIS. Mayor soy yo.

CRIADO 2° Con todo eso, entre los dos

Que haya más respeto es bien

Que entre los demás.

SEGIS. ¿Y quién

Os mete conmigo á vos?

ESCENA V

Dadme á besar vuestra mano,

En cuya copa de nieve

El aura candores bebe.

ESTR. Sed más galán cortesano.

AST. (Ap.) Si él toma la mano, yo

Soy perdido.

CRIADO 2° (Ap. El pesar sé

De Astolfo, y le estorbaré.)

Advierte, señor, que no

Es justo atreverse así,

Y estando Astolfo ...

SEGIS. ¿No digo

Que vos no os metáis conmigo?

CRIADO 2° Digo lo que es justo.

SEGIS. A mí,

Todo eso me causa enfado.

Nada me parece justo

En siendo contra mi gusto.

CRIADO 2° Pues, yo, señor, he escuchado

De tí, que en lo justo es bien

Obedecer y servir.

SEGIS. También oíste decir

Que por un balcón, á quien

Me canse, sabré arrojar.

CRIADO 2° Con los hombres como yo.

No puede hacerse eso.

SEGIS. ¿No?

¡Por Dios! que lo he de probar.

(Cógele en los brazos y éntrase, y todos tras el, volviendo á salir

inmediatamente.)

Que lo que hay de hombres á fieras,

Hay desde un monte á palacio.

SEGIS. Pues en dando tan severo

En hablar con entereza,

Quizá no hallaréis cabeza

En que se os tenga el sombrero. (Vase Astolfo.)

ESCENA VI

Que no sienta? Que el más fuerte

A su natural responde.

Yo así, que en tus brazos miro

Desta muerte el instrumento,

Y miro el lugar sangriento,

De tus brazos me retiro;

Y aunque en amorosos lazos

Ceñir tu cuello pensé,

Sin ellos me volveré,

Que tengo miedo á tus brazos.

SEGIS. Sin ellos me podré estar,

Como me he estado hasta aquí;

Que un padre que contra mí

Tanto rigor sabe usar.

Que su condición ingrata

De su lado me desvia,

Como á una fiera me cria,

Y como á un monstruo me trata,

Y mi muerte solicita.

De poca importancia fué

Que los brazos no me dé.

Cuando el ser de hombre me quita.

BAS. Al Cielo y á Dios pluguiera

Que á dártele no llegara;

Pues ni tu voz escuchara.

Ni tu atrevimiento viera.

SEGIS. Si no me le hubieras dado,

No me quejara de tí;

Pero una vez dado, sí,

Por habérmele quitado;

Pues, aunque el dar la acción es

Más noble y más singular.

Es mayor bajeza el dar,

Para quitarlo después.

BAS. ¡Bien me agradeces el verte,

De un humilde y pobre preso,

Príncipe ya!

SEGIS. Pues en eso

¿Qué tengo que agradecerte?

Tirano de mi albedrío,

Si viejo y caduco estás,

Muriéndote, ¿Qué me das?

¿Dasme mas de lo que es mió?

Mi padre eres y mi Rey;

Luego toda esta grandeza

Me da la naturaleza

Por derecho de su ley.

Luego, aunque esté en tal estado.

Obligado no te quedo,

Y pedirte cuentas puedo

Del tiempo que me has quitado

Libertad, vida y honor;

Y así, agradéceme á mí

Que yo no cobre de tí,

Pues eres tú mi deudor.

BAS. Bárbaro eres y atrevido:

Cumplió su palabra el Cielo;

Y así, para él mismo apelo,

Soberbio y desvanecido.

Y aunque sepas ya quién eres

Y desengañado estés,

Y aunque en un lugar te ves

Donde á todos te prefieres,

Mira bien lo que te advierto:

Que seas humilde y blando.

Porque quizá estás soñando.

Aunque ves que estás despierto. (Vase.)

SEGIS. ¿Que quizá soñando estoy.

Aunque despierto me veo?

No sueño, pues toco y creo

Lo que he sido y lo que soy;

Y aunque ahora te arrepientas,

Poco remedio tendrás.

Sé quién soy, y no podrás.

Aunque suspires y sientas.

Quitarme el haber nacido

Desta corona heredero;

Y si me viste, primero,

A las prisiones rendido,

Fué porque ignoré quién era:

Pero ya informado estoy-

De quién soy, y sé que soy

Un compuesto de hombre y fiera.

ESCENA VII

Que juntos el oriente y el ocaso,

La luz y sombra fria,

Serás, sin duda, síncopa del dia.

Pero ¿Qué es lo que veo?

ROS. Lo mismo que estoy viendo, dudo y creo.

SEGIS. (Ap.) Yo he visto esta belleza

Otra vez.

ROS. (Ap.) Yo esta pompa, esta grandeza

He visto reducida

A una estrecha prisión.

SEGIS. (Ap. Ya halló mi vida.)

Mujer, que aqueste nombre

Es el mejor requiebro para el hombre,

¿Quién eres? Que, sin verte,

Adoración me debes, y de suerte

Por la fe te conquisto.

Que me persuado á que otra vez te he visto.

¿Quién eres, mujer bella?

ROS. (Ap. Disimular me importa.)

— Soy de Estrella

Una infelice dama.

SEGIS. No digas tal; di el sol, á cuya llama

Aquella estrella vive.

Pues de tus rayos resplandor recibe.

Yo vi en reino de olores

Que presidia entre escuadrón de flores

La deidad de la rosa,

Y era su emperatriz por más hermosa;

Yo vi entre piedras finas

De la docta academia de sus minas

Preferir el diamante,

Y ser su emperador por más brillante;

Yo en esas cortes bellas

De la inquieta república de estrellas,

Vi en el lugar primero

Por rey de las estrellas al lucero;

Yo en esferas perfetas.

Llamando el sol á cortes los planetas,

Le vi que presidia.

Como mayor oráculo del dia.

Pues ¿Cómo, si entre flores, entre estrellas,

Piedras, signos, planetas, las más bellas

Prefieren, tú has servido

La de menos beldad, habiendo sido

Por más bella y hermosa,

Sol, lucero, diamante, estrella y rosa?

ESCENA VIII

CLOT. (Ap.) Mucho se va empeñando.

¿Qué he de hacer, cielos, cuando

Tras un loco deseo

Mi honor, segunda vez, á riesgo veo?

ROS. No en vano prevenía

A este reino infeliz tu tiranía

Escándalos tan fuertes

De delitos, traiciones, ires, muertes.

Mas ¿Qué ha de hacer un hombre

Que no tiene de humano más que el nomore,

Atrevido, inhumano.

Cruel, soberbio, bárbaro y tirano,

Nacido entre las fieras?

SEGIS. Porque tú ese baldón no me dijeras.

Tan cortés me mostraba.

Pensando que con eso te obligaba;

Mas, si lo soy hablando deste modo.

Has de decirlo, vive Dios, por todo.

— Hola, dejadnos solos; y esa puerta

Se cierre, y no entre nadie.

(Vanse Clarín y los criados.)

Veré, dándote la muerte.

Si es sueño ó si es verdad.

(Al ir á sacar la daga se la detiene Clotaldo, y se pone de rodillas.)

CLOT. Yo desta suerte

Librar mi vida espero.

SEGIS. Quita la osada mano del acero.

CLOT. Hasta que gente venga.

Que tu rigor y cólera detenga.

No he de soltarte.

ROS. ¡Ay cielo!

SEGIS. Suelta, digo,

Caduco, loco, bárbaro, enemigo,

O será desta suerte, (Luchan.)

Dándote ahora entre mis brazos muerte.

ROS. ¡Acudid todos presto,

Que matan á Clotaldo! (Vase.)

(Sale Astolfo á tiempo que cae Clotaldo á sus pies, y él se pone en

medio.)

ESCENA IX

BAS. ¿Pues, aquí espadas?

ESTR. (Ap.) ¡Astolfo es, ay de mí, penas airadas!

BAS. ¿Pues qué es lo que ha pasado?

AST. Nada, señor, habiendo tú llegado. (Envainan.)

SEGIS. Mucho, señor, aunque hayas tú venido.

Yo á ese viejo matar he pretendido.

BAS. ¿Respeto no tenias

A esas canas?

CLOT. Señor, ved que son mias:

Que no importa veréis.

SEGIS. Acciones vanas,

Querer que tenga yo respeto á canas;

Pues aun esas podría (Al Rey.)

Ser que viese á mis plantas algún día,

Porque aun no estoy vengado

Del modo injusto con que me has criado. (Vase.)

BAS. Pues antes que lo veas.

Volverás á dormir adonde creas

Que cuanto te ha pasado,

Como fué bien del mundo, fué soñado.

(Vanse el Bey, Clotaldo y el acompañamiento.)

ESCENA XI

Que me previno venturas, trofeos, aplausos, bienes,

Dijo mal, y dijo bien; pues solo es justo que acierte

Cuando amaga con favores y ejecuta con desdenes.

ESTR. No dudo que esas finezas son verdades evidentes;

Mas serán por otra dama, cuyo retrato pendiente

Al cuello trajisteis, cuando llegasteis, Astolfo, á verme;

Y siendo así, esos requiebros ella sola los merece.

Acudid á que ella os pague; que no son buenos papeles

En el consejo de amor las finezas ni las fees

Que se hicieron en servicio de otras damas y otros reyes.

ESCENA XII

Es galán y quiere bien, fué por él, y ha de traerle

Aquí; embarázame mucho que él á mí á dármele llegue:

Quédate aqui, y cuando venga, le dirás que te le entregue

A tí. No te digo más; discreta y hermosa eres:

Bien sabrás lo que es amor. (Vase.)

ESCENA XIII

El alma, llegue el dolor hoy á su término; llegue

La pena á su extremo; y salga de dudas y pareceres

De una vez; pero, hasta entonces, ¡Valedme, cielos, valedme!

ESCENA XIV

Que vale más, volveré desairada; y así, déme

Vuestra Alteza ese retrato, que sin él no he de volverme.

AST. Pues ¿Cómo, si no he de darle, le has de llevar?

ROS. Desta suerte.

¡Suéltale, ingrato! (Trata de quitársele.)

AST. ¡Es en vano!

ROS. ¡Vive Dios, que no ha de verse

En manos de otra mujer!

AST. ¡Terrible estás!

ROS. Y tú aleve!

AST. Ya basta, Rosaura mia.

ROS. ¿Yo tuya? ... Villano, mientes.

(Están asidos ambos del retrato.)

ROS. Ahora di que te dé el otro.

ESTR. Toma tu retrato, y vete.

ROS. (Ap.) Yo he cobrado mi retrato: Venga ahora lo que

viniere. (Vase.)

ESCENA XVI

CLOT. A quien sabe discurrir

Así, es bien que se prevenga

Una estancia, donde tenga

Harto lugar de argüir.

— Este es al que habéis de asir, (A los criados.)

Y en este cuarto encerrar.

(Señalando la pieza inmediata.)

CLAR. ¿Por qué á mí?

CLOT. Porque ha de estar

Guardado en prisión tan grave,

Clarin que secretos sabe.

Donde no pueda sonar.

CLAR. ¿Yo, por dicha, solicito

Dar muerte á mi padre? — No.

¿Arrojé del balcón yo

Al Icaro de poquito? ...

¿Yo sueño ó duermo? ¿A qué fin

Me encierran?

CLOT. Eres Clarin.

CLAR. Pues ya digo que seré

Corneta, y que callaré.

Que es instrumento ruin.

(Llévanle, y queda solo Clotaldo.)

ESCENA XVIII

BAS. ¡Ay Príncipe desdichado.

Y en triste punto nacido!

Llega á dispertarle, ya

Que fuerza y vigor perdió

Con el opio que bebió.

CLOT. Inquieto, señor, está,

Y hablando.

BAS. ¿Qué soñará

Ahora? Escuchemos, pues.

SEGIS. (Entre sueños.) Piadoso príncipe es

El que castiga tiranos:

Clotaldo muera á mis manos.

Mi padre bese mis pies.

CLOT. Con la muerte me amenaza.

BAS. A mí con rigor y afrenta.

CLOT. Quitarme la vida intenta.

BAS. Rendirme á sus plantas traza.

SEGIS. (Entre sueños.) Salga á la anchurosa plaza

Del gran teatro del mundo

Este valor sin segundo:

Porque mi venganza cuadre,

Vean triunfar de su padre

Al príncipe Segismundo. (Despierta.)

Mas ¡Ay de mí! ¿Dónde estoy?

BAS. Pues á mí no me ha de ver: (A Clotaldo.)

Ya sabes lo que has de hacer.

Desde allí á escucharle voy. (Retírase.)

SEGIS. ¿Soy yo por ventura? ¿Soy

El que preso y aherrojado

Llego á verme en tal estado?

¿No sois mi sepulcro vos.

Torre? — Sí. — !Válgame Dios,

Qué de cosas he soñado!

CLOT. (Ap.) A mí me toca llegar,

A hacer la deshecha ahora.

— ¿Es ya de dispertar hora? (A Segismundo.)

SEGIS. Sí, hora es ya de dispertar.

CLOT. ¿Todo el dia te has te estar

Durmiendo? — Desde que yo,

Al águila que voló

Con tardo vuelo seguí,

Y te quedaste tú aquí,

¿Nunca has dispertado?

SEGIS. No;

Ni aún agora he dispertado;

Que, según, Clotaldo, entiendo,

Todavía estoy durmiendo;

Yo no estoy muy engañado.

Porque, si ha sido soñado

Lo que vi palpable y cierto.

Lo que veo será incierto;

Y no es mucho que rendido,

Pues veo estando dormido,

Que sueñe estando despierto.

CLOT. Lo que soñaste me di.

SEGIS. Supuesto que sueño fué,

No diré lo que soñé;

Lo que vi, Clotaldo, sí.

Yo disperté, yo me vi

(¡Qué crueldad tan lisonjera!)

En un lecho, que pudiera

Con matices y colores

Ser el catre de las flores

Que tejió la primavera.

Aquí mil nobles, rendidos

A mis pies, nombre me dieron

De su Príncipe, y sirvieron

Galas, joyas y vestidos.

La calma de mis sentidos

Tú, trocaste en alegría.

Diciendo la dicha mia.

Que, aunque estoy desta manera,

Príncipe en Polonia era.

CLOT. Buenas albricias tendria.

SEGIS. No muy buenas: por traidor,

Con pecho atrevido y fuerte,

Dos veces te daba muerte.

CLOT. ¿Para mí tanto rigor?

SEGIS. De todos era señor,

Y de todos me vengaba;

Solo á una mujer amaba ...

Que fué verdad, creo yo,

En que todo se acabó,

Y esto solo no se acaba. (Vase el Rey.)

CLOT. (Ap. Enternecido se ha ido

El Rey de haberle escuchado.)

Como habíamos hablado

De aquella águila, dormido,

Tu sueño imperios han sido;

Mas en sueños fuera bien

Honrar entonces á quien

Te crió en tantos empeños,

Segismundo; que aún en sueños

No se pierde el hacer bien. (Vase.)

ESCENA XIX

Sueña el rico en su riqueza.

Que más cuidados le ofrece;

Sueña el pobre que padece

Su miseria y su pobreza;

Sueña el que á medrar empieza;

Sueña el que afana y pretende;

Sueña el que agravia y ofende;

Y en el mundo, en conclusión,

Todos sueñan lo que son.

Aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí

Destas prisiones cargado,

Y soñé que en otro estado

Mas lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? — Un frenesí.

¿Qué es la vida? — Una ilusión,

Una sombra, una ficción,

Y el mayor bien es pequeño:

Que toda la vida es sueño,

Y los sueños sueño son.

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Por su autor
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Autor
Pedro Calderón de la Barca (1600–1681) · Wikidata Q170800
Título
La vida es sueño — II
Lengua
español
Época
Barroco
Sala
La Biblioteca
Identificador
ws-es-la-vida-es-sueno-ii--pedro-calderon-de-la-barca-e3aa62
Cita recomendada
Pedro Calderón de la Barca, «La vida es sueño — II», Poetósfera, poetosfera.com/p/ws-es-la-vida-es-sueno-ii--pedro-calderon-de-la-barca-e3aa62.html

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