Doncellas de la aldea:
soy el viejo gaitero
que marcha siempre al instrumento unido.-
¡Qué olor el que recrea
por todo el limpio ejido!...
¡Claro me dice que lo habéis barrido
con fajos de romero!-
Para empezar la danza un beso os pido:
¿Cuál de vosotras me dará el primero?
-¡Pues no poco desea
el anciano gaitero, porque toca!...
-¡Tomad el instrumento,
soplad y dadle viento,
y, por mucho que estéis dale que dale,
veréis cuán poco os vale
la gaita para el canto y movimiento!
Las muchachas, al ver que enflaquecía
la gaita entre sus manos
hasta quedarse afónica y sin panza...
Exclamaron al fin:-¡Ahí queda eso!
Cada cual al gaitero le dio un beso,
y comenzó la danza.