Su alma de rey, sus ansias de mendigo,
Huérfano atravesó por la existencia:
Daba luz á sus ojos la inocencia
Y el desengaño al corazón su hiel.
Allá en la soledad del desamparo
Entonaba sus cantos de amargura,
Cual ave sola que en la selva oscura
Ignorada lamenta su viudez.
¡Génio! ¡génio inmortal! tu patrimonio
Es la miseria y el eterno llanto:
El estúpido mundo con tu canto
Se adormece con frívolo placer.
¿Por qué la inteligencia será un crímen?