¡Oh tiempo, y lo que vencen tus rigores!
Llega del año la estación mas cruda,
Y mostrando el invierno sus enojos,
Todo el campo desnuda
A vista de mis ojos,
Que ya lloran ausentes
Los pájaros, las flores y las fuentes.
En los que miro ¡ay triste! retratados
Los gustos de mi vida,
Por la mano del tiempo arrebatados,
Cuando helada quedó mi edad florida.
¡Dulces momentos, aunque ya pasados,
A mi vida volved, como á esta selva
Han de volver las cantadoras aves,
Las vivas fuentes y las flores suaves,
Cuando el verano delicioso vuelva!
¡Mas ay! votos perdidos,
Que el corazón arroja
Al impulso mortal de mi congoja!
Huyéronse los años mas floridos,
Y la edad que no pára,
Allá se lleva mis mejores dias…
Adiós, pasadas, breves alegrías:
Qué ¿no volvéis siquier la dulce cara?
(A la inmortalidad.)