¿Es esta vez, oh Manlio, la primera
que sentiste las iras temeroso
del agua y del vulturno proceloso,
o que llegaste a ver la muerte fiera?
¿Por qué la frente con la paz severa
turbas ora con llanto vergonzoso?
De estas olas y viento impetuoso
en vano acusas la celeste esfera;
que no ignorabas tú cuán mal seguras
son del mal las lisonjas, y cuán ciertas
a deslizarse sus tranquilas horas,
Llora la humana condición, si lloras,
Manlio, y que al mar de ayer nunca despiertas
las mientes con que hoy mides tus venturas.