SALUTACIÓN
EL CRISTIANO
Señora, ¡que os tenga Jehová en su resguardo!
EL ÁRABE
Essalam aléika, soliannat nuarí.
EL CRISTIANO
Llamadme, Señora; yo soy vuestro bardo.
EL ÁRABE
Deténme, Sultana; yo soy tu rawí.
TROVA
Yo tengo en el arpa que guía mi canto
el lánguido encanto del ruido del mar,
las íntimas notas que arrancan el llanto,
las que hacen a un tiempo sentir y gozar.
Yo soy el poeta cuyo estro se inspira,
del Dios de los mundos lanzándose en pos;
el aura que viene del soplo de Dios.
Yo soy el poeta, que sabe el camino
del cielo en que radia la faz del Señor;
yo leo en las hojas de un libro divino
la letra viviente del Dios creador.
Yo sé cómo un día prendió en los espacios,
cual toldo flotante de ingrávido tul,
en lazos y broches de sueltos topacios,
aliento del mundo, la atmósfera azul.
Yo veo la estela que en pos de sí deja
la tierra a quien guía su fuerza interior;
yo sé por qué es dulce la miel de la abeja;
yo sé por qué vuela tan alto el cóndor.
Yo sé cómo el viento se lleva la nave;
yo sé cómo al cielo la luz da color;
yo sé por qué silban el viento y el ave;
yo sé por qué mece la brisa a la flor.
Yo sé lo que el hombre sin fe nunca sabe,
yo soy el que tiene del alma la llave;
yo soy el que sabe quién es el amor.
KÁSIDA
Yo tengo en mi guzla de son berberisco
el germen del cuento y el ser del cantar,
y se oye en el son de mi canto morisco,
la brisa marina que orea el lentisco
y el río que bulle, cruzando el palmar.
Yo vivo entre flores y duermo entre aromas:
mi kiosco perfumo con índicas gomas
y esencias de rosa, de mirto y zahar;
arrullo en la siesta me dan las palomas,
mi vida es un sueño sin hiel, ni pesar.
Yo sé cuántos mithos la Grecia produjo;
sé cuántos Egipto del Asia introdujo
doquier que, con pobre misterio o con lujo,
alzaron los hombres a un Dios un altar.
De cantos y cuentos poseo un tesoro;
yo soy el encanto del indú y del moro;
yo soy la delicia del árabe aduar.
Yo sé lo que nadie en el mundo ya sabe;
yo sé las mil lenguas en que hablan el ave,
la flor y el insecto y el viento y el mar.
Yo tengo de todas las lenguas la clave;
yo sé lo que el viento le dice a la nave;
yo sé lo que pía la alondra al volar.
Yo sé lo que augura la mustia corneja;
yo sé lo que dice zumbando la abeja;
del silfo, que gime, comprendo la queja;
del fénix, que expira, comprendo el cantar.
EL CRISTIANO
Mi trova cristiana ya oisteis, Señora;
¡adiós! y excusadme, placer si no os di.
EL ÁRABE
Sultana, ya oíste mi kásida mora;
¡adiós! ya te dije bastante de mí.
EL CRISTIANO
¡Adiós!… y si os place, seré vuestro bardo.
EL ÁRABE
¡Adiós!… si me aceptas, seré tu rawí.
EL CRISTIANO
¡Adiós, hija blanca de un hada y un nardo!
EL ÁRABE
¡Adiós, almo engendro de un sol y una hurí!
EL CRISTIANO
¡Adiós, y que os tenga Jehová en su resguardo!
EL ÁRABE
Essalam aleika, soliannat nuarí.