Miró Celia una rosa, que en el prado
ostentaba feliz la pompa vana,
y con afeites de carmín y grana
bañaba alegre el rostro delicado;
y dijo: goza sin temor del Hado
el curso breve de tu edad lozana;
pues no podrá la muerte de mañana
quitarte lo que hubieres hoy gozado.
Y aunque llega la muerte presurosa,
y tu fragante vida se te aleja,
no sientas al morir tan bella y moza:
mira que la experiencia te aconseja,
que es fortuna morirte siendo hermosa,
y no ver el ultraje de ser vieja.
Leído en voz alta