Algo se muere en mí todos los días:
la hora que se aleja me arrebata,
del tiempo en la insonora catarata,
salud, amor, ensueños y alegrías.
Al contemplar las ilusiones mías
pienso: «Yo no soy yo». ¿Por qué insensata,
la misma vida con su soplo mata
mi antiguo ser tras lentas agonías?
Soy un extraño ante mis propios ojos,
un nuevo soñador, un peregrino
que ayer pisaba flores y hoy... abrojos.
Y en tal instante es tal mi desconcierto,
que, ante mi muerte próxima, imagino
que muchas veces en la vida he muerto.