Una gentil, brillante mariposa
Su habitación tenía
En la fresca corola de una rosa
Que al soplo de la brisa se mecía.
Cierta vez, del trabajo fatigada
A la hora de la siesta,
Acercóse á la espléndida morada
Una abejita tímida y modesta.
— ¡Ay! ¿no quieres, gallarda mariposa,
Que descanse un momento,
Dijo la abeja, en tu mansión hermosa,
Pues ya para volar me falta aliento ?
Desde la aurora estoy fuera de casa
Miel buscando en las flores,
Y ya dm ¡»Tjedo mi\ la ***! me abrasa
Tt-n o»Ui¡>a-:'a ce mí. querida amiga:
Y n«i querrá^ que muera de fatiga.
Pues ves que caminar me e> imj»^:í le.
— ;Y«» tenerte á mi lal_« un *•.;.• instante!
Di; • la marinea.
— ;Yo tan zentiL tan Italia v arreante.
Jum<» ate;a tan n-gra y a^ue!\tsa?
Xm k» e<i€-re^L tan >~- ;u o. utac-t^
Mis ala> mar. A .iría,
Xo quien* vene a t m iL v* :e -n el a-: \
Que bal larie una wz l I> i~tr a:rvu:aría.
Durlete «íe mi I!au:..«
Y el cié! • c-arÍL- tu ex:<:r trun ,u:'>
Y aumente de tu< grao:» e! enestuv*.
Cuando el ard:eu:e > 1 drl medioia
MiXten? sus i*Uv : r^
?;are tu j-nx-i «sa ó u.iouia
Reenviando á mi b •inir. -■; ue s: .■ evii le r k.
— Ya me csuiñ:> ce -irre. vii mendiga:
Mi risueña m ra ia
A tan sue:«s m^v:.;^ nun:a a' riga.
Y á mi lado sufrir! <s i: ■ me agn* :a. —
La pL*ln? a!v-;a. cu:, u-.vs. Kv> un jiu>
La i^esi tarde e^jvra.
Y bal :e::d> de>oanv*: t >u c^:u:r.>
Pn;«sig;;:;l atravesar. : • la j rad-.ra.
Lkcó la n che. v u tu; esta .i ;r\u.- uía
i\ n imyc tu viruta
Se desaló terrinos y b rtvu ta
Ao my&uada de arrasante v> rt.x.
Sn-n ví -tur.as de >u ira turil un i a
-as r rvvn.as K_a>:
Por donde quiera el agua las inunda
Y el terrible huracán se ceba en ellas.
En la empapada tierra pantanosa,
Deshojada yacía
La flor do la pintada mariposa
Su habitación magnífica tenía.
¡ Ay ! dijo la infeliz, ¿ qué senda sigo ?
Y de congoja llena,
Buscó para dormir seguro abrigo
Y á la puerta llamó de una colmena.
Las dueñas de la casa cortesmente,
Abren á la cuitada.
Y le ofrecen un sitio bien caliente
En su espaciosa y cómoda morada.
Entre ellas con rubor la mariposa
Reconoció á la abeja
Que en la mañana despreció orgullosa
Sin querer escuchar su triste queja.
Pasó la noche, y cuando el sol fulgente
Salió á lucir sus galas,
Volvióse á la campiña alegremente
Tendiendo al viento las purpúreas alas.
Y siempre que en el prado paseaba,
A contar de aquel día,
A cuantas compañeras encontraba
El caso memorable refería,
Dictándoles en tono de sentencia :
"No le neguéis jamás al desgraciado
Un favor con orgullo y desagrado ;
Pues sé por experiencia
Que el servicio que altivos le negamos
Quizá más tarde á demandarle vamos."
O".o> ran
>'LaI trai>v^i-o
La candor*;*
a virgen ve exente.
En <i «azraf lo a.»íl- ».
Resbalar de
la ví«ia la o -mente-
; Oh *i e-f-erar j oliera
Que en el claustro mi viía coneícj
Corrieran *;em{ re iguale*
Mi> ventunx»* «ILi> en un conven?".
Y no teniendo ELáItr>.
Sin placer Hi^pirara ni tormento
Y en apacible calina
Anhelara tan solo el t-ien del alma.
¡Oh luna sur-egada!
Tn loz alivia mi d«»l>r amargo.
Y eres por mí esperada
Con ansia dolorosa. ha tiempo largo
£1 mismo que ha me miro
Sofocando mi llanto y mi suspiro.
Condenada al martirio
De no ver en mi vida hora dichosa.
Un constante delirio
Envenena mi vida dolorosa :
Mas cesa mi tormento
Si tn luz ilumina ese convento.
¡Apacible retiro.
En que vírgenes mil. bellas y puras.
En dulce calma admiro !
¡Oh si yo en tu recinto, sin tristuras
Mi desventura fiera
En deliciosa paz trocar pudiera !