¿Cuándo habrá otra expulsion que nos liberte
De tanto gachupin politicastro
Que en llenarnos de injurias se divierte,
Y no pudiendo ser, desde que el astro
De Dolores alumbra, nuestro padre,
Se conforma con ser nuestro padrastro?
Expulsion, anatema al que nos ladre,
Porque la ausencia en el palacio note
De sus vireyes, y esto no le cuadre.
Sólo quede el que se haga sansculote;
Que destroce el rebaño de Loyola
Y escriba que D. Cárlos es un zote.
Odio á esas gentes cuya ciencia sola
Consiste en cierto acento estrafalario,
Y en decir ll y z á la española.
Sé lo bastante de su abecedario
Para arrojarles en su faz inmunda
Cuanta injuria me dé su diccionario.
En indio ser mi vanidad se funda,
Porque el indio socorre en su miseria
A los vasallos de Isabel segunda.
Jamas limosna pediré en la Iberia
Ni allá me mostraré de escritorzuelo,
Como vil charlatan en una feria.
El español en su nativo suelo
Con falso brillo algunas veces luce,
Pero se eclipsa siempre en nuestro cielo,
Pues su saber tan sólo se reduce
Al que estando más cerca de Sué y Hugo,
Poco ántes que nosotros los traduce.
Mas ¿de la ciencia sacará algun jugo
El que á los frailes ora restablece
Tan sólo porque al Papa así le plugo?
El escritor ibero se parece
Al astro que en su llena y en sus cuartos
Con esplendor ajeno se envanece.
Aparentan hallarse de ciencia hartos,
Sin ser más que ignorantes traductores,
Como es virgen la diosa de los partos.
Cada uno de estos fatuos habladores
Entrará de tendero ó periodista,
Segun plazca á sus necios protectores.
Con ojo perspicaz y oreja lista
Recogerá lo verdadero y falso
Para entregarlo á ciegas al cajista.
Y temiendo volver á andar descalzo,
A nuestros héroes por un peso araña,
Exponiéndose á dar en un cadalso.
¿Qué mexicano ve llegar sin saña
A un disfrazado y tétrico jesuita
Que de cien prostitutas se acompaña?
Ese otro mozalvete, ¿á quién no irrita?
Capellan de Cabrera fué, corneta,
Y una novia halló aquí rica y bonita.
Aquel de más allá nada respeta,
A la Federacion llama herejía,
Y detrás de un firmon á todos reta.
Hoy tienen la ridícula manía
De ofrecernos un rey de aquella raza
Que adulteró Muñoz el otro dia.
De escritor mexicano se disfraza
En vano el español absolutista;
Lo que halaga su pluma despedaza.
Si una Malinche en México el carlista
Llega á encontrar, la ve con insolencia:
Cual si fuera botin de la conquista.
Yo no tengo por caso de conciencia
Quitarles sus mujeres; no es pecado,
Antes es consumar la independencia.
Si con la hermosa Cuba se han quedado,
No es por mi voluntad; nada esas furias
Gocen en estas tierras que han violado.
El africano hoy pasa mil penurias,
Mas siete siglos les sirvió de suegro
A pesar de los bárbaros de Asturias.
Yo al yankee tengo horror, pero me alegro
Cuando humilla la frente de los reyes;
Yo brindo por el yankee y por el negro.
Cortés trajo las uvas y los bueyes,
Y esto hace perdonable su sevicia,
Mas vosotros traeréis sólo vireyes.
Ya estais ricos, y viene la noticia
De que Isabel se encuentra algo arrancada,
Y lo mismo Santiago de Galicia.
Si sois gente patriota é ilustrada,
No perdais en América un instante:
Idos, señores, vuestra reina amada
Se encuentra en situacion interesante.
1850.