Ya será humilde Zeus, cuando quiera
Tal matrimonio hacer, que del imperio
Y del trono le prive. Cumplirase
La maldición de Cronos aquel día
Contra su hijo usurpador del solio.
Y nadie, sino yo, indicarle puede
Su salvación entre peligros tales.
Yo lo sé, y aunque ocupe el alto Olimpo,
Y lance el rayo, entre el mugir del trueno,
Nada le ayudará para librarse
De ignominiosa ruina. Que hoy educa
Contra sí un luchador, monstruo indomable,
Que una llama tendrá que venza al rayo,
Y un rugido mayor que el de los truenos;
Monstruo marino que herirá la tierra
Y romperá el tridente de Poseidón.
Entonces el monarca destronado
Verá cuál distan reino y servidumbre.