Los decretos
Escuchad que los próceres dictaron
De la gente cadmea. Sepultura
Se concede a Eteocles, que ha lidiado
Por el suelo natal y por sus dioses,
Lanzando a los extraños de sus muros,
Y ha muerto allí donde es glorioso al joven
Por la patria caer. Pero su hermano
Yacer debe insepulto y de los canes
Despojo vil, pues asolar quería
De Cadmo la ciudad, y lo cumpliera
Si un dios no nos ampara. Ni es la muerte
Bastante expiación al numen patrio,
Por haber conducido a nuestras torres
Peregrinos guerreros. Vil sepulcro
Tendrá en el vientre de voraces aves;
Vertida libación, llanto ni trenos
No alegrarán su tumba, ni el lamento
De los fieles amigos le acompañe.
Esto mandan los próceres de Tebas.